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El blog de Lilih Blue El blog de Lilih Blue

Historias de amor, sexo y otros delirios

El muelle: el nuevo juego sexual de los adolescentes que no es un juego

Querid@s,

La Ruleta Sexual o El Muelle, lo mismo da. El juego consiste en lo siguiente: los chicos se sientan uno junto a otro y ellas van sentándose encima con el único objetivo de ser penetradas. Una sesión de sexo de apenas 30 segundos por pareja, cambio de pareja y se vuelve a repetir la jugada. Imitando el mecanismo de un muelle, las chicas pasan de un chico a otro en este juego sexual lleno de riesgos. Pierde el chico que eyacule primero. Vamos, la versión más salvaje del siglo XXI de nuestro juego de la botella. Qué ingenuidad la nuestra, ahora que me pongo a comparar como éramos en el insti y cómo algunos se las gastan ahora.

Las modalidades de esta práctica en grupo son variadas. Pueden participar muchos chicos y una sola chica, varias chicas con un chico o entre un número variado de participantes de ambos sexos. En unos casos se acepta el uso del preservativo, en otros no. Así de sencillas y suicidas son las reglas del juego. Los nuevos kamikazes del sexo. Esta práctica sexual en la que el menor riesgo es que ella se quede embarazada del semental más fuerte está aumentando entre los adolescentes made in Spain. Además de un no deseado bebé a la vista, esta  ruleta sexual puede conllevar enfermedades de transmisión sexual, y vaginismo para ella.

En España se ha tenido constancia de una sesión de ‘juego del muelle’ en la localidad madrileña de Fuenlabrada y ha despertado preocupación entre el sector sanitario. Médicos y enfermeros han recibido formación en algunos centros hospitalarios de la capital, alertando sobre este tipo de prácticas entre adolescentes y cómo actuar en caso de recibir la visita de algún menor confesando haber jugado al muelle o a la ruleta sexual.

De América Latina a España

El juego del muelle viene del otro lado del charco, concretamente de Latino América, donde estos jueguecitos no son ninguna novedad y se practica frecuentemente entre adolescentes. Casi siempre ocurren en entornos parranderos en el que no faltan alcohol, estupefacientes y demás sustancias psicotrópicas. Por esas latitudes recibe el nombre de carrusel y hace tres años provocó en Colombia la alarmante cifra de 6.967 embarazos no deseados entre niñas de 10 a 19 años. El primer caso del que se tuvo noticia ocurrió en la ciudad colombiana de Medellín, donde una niña de apenas 14 años se quedó embarazada después de participar en un carrusel.

Sexo de alto riesgo

Las enfermedades de transmisión sexual encuentran en este tipo de alocados e irresponsables entretenimientos un importantísimo campo de cultivo sin frenos para propagarse, pues aunque a algunos les de por ponérselo, la mayoría de las veces se realizan sin preservativo. Indeseables ETS como VIH, gonorrea, sífilis, virus del papiloma humano y otras tantas patologías también entran en juego durante la ruleta sexual, enfermedades que igualmente podrían contagiarse en el caso de que se usara un mismo método profiláctico para relaciones entre diferentes personas.

No olvidemos que el uso del preservativo no protege por igual a ellos que a ellas,  ya que “aunque el hombre se proteja, la mujer queda totalmente expuesta”, alerta el doctor Álex Garcia-Faura, jefe clínico y responsable de la Unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual del Instituto Marquès. “En estas prácticas grupales con penetración el riesgo es muy elevado. Si son diversas las chicas que participan, cada vez que cambian de pareja y se dejan penetrar están entrando en contacto con cualquier enfermedad que pueda tener la chica que antes ocupó esa posición. En realidad están practicando sexo entre todas ellas sin darse cuenta”, afirma.

Vaginismo

Por otra parte, al tratarse de un sexo poco (o nada) placentero, ya que no hay prolegómenos de ningún tipo y se trata literalmente de un mete-saca, la penetración se realiza sin previa excitación de la vagina, por lo que las chicas están expuestas a padecer vaginismo. Esta disfunción sexual provoca que la relación sexual sea dolorosa y, en ocasiones, una tortura imposible de llevar a buen puerto. Al no existir lubricación previa, pueden producirse desgarros y heridas en los órganos sexuales motivados por la penetración.

Sexo malo e inmadurez, una bomba de relojería

Está claro que los jóvenes de hoy en día están mucho más despiertos al mundo del sexo que en otras épocas, pero eso no quiere decir que su educación sexual sea mejor. Todo lo contrario, es algo que lleva a practicar sexo con mayor inconsciencia y menos madurez de la que se debería. Al iniciarse antes en relaciones sexuales se hartan antes de las relaciones sexuales tradicionales y su avidez por nuevas y más intensas experiencias se dispara alarmantemente. De este hastío por las relaciones mondas y lirondas nacen prácticas sexuales sin ningún tipo de control como el muelle. Los expertos señalan que este tipo de conductas se deben a que los jóvenes quieren ser mayores antes de lo que la sabia naturaleza les marca, confirmándose así una gran irresponsabilidad en su forma de actuar, y follar a discreción, para ser mayores.

Tanto los expertos en psicología como la Policía Nacional coinciden en que la participación en juegos de este estilo son consecuencia de una deficiente educación sexual tanto en casa como en el colegio.

Cuando el juego sexual no es un juego

Tanto los expertos en psicología como la Policía Nacional coinciden en que la participación en juegos de este estilo (como el llamado juego del muelle o ruleta sexual) es consecuencia de una deficiente educación sexual tanto en casa como en el colegio. Esto es clave opara poner freno a contagios y embarazos no deseados entre menores, que deciden experimentar el sexo de una forma más alocada. Además, también deben estudiarse psicológicamente otras causas posibles, es básico para frenar el problema. Por ejemplo, la típica y monótona crisis que se da entre padres e hijos menores de edad, rebeldes, llegando a ser tan intensa que los padres llegan a perder el control sobre el comportamiento de sus hijos, aún teniendo una adecuada educación sexual.” Afirma el psicólogo Jorge López Vallejo.

¿Qué perfil de adolescente practica estos juegos sexuales?

Estas prácticas se pueden llevar a cabo entre jóvenes que conocen las consecuencias y reciben una adecuada educación sexual y en la mayoría de los casos el problema es fácil de definir:

  • Perfil más común: Perfil del adolescente:  no obedece, no estudia ni tiene su cuarto ordenado en el mejor de los casos; o bien es brusco, desagradecido, llega tarde a casa, fracasa en el colegio, se rodea de malas compañías, probablemente consume drogas, está a punto de entrar en conflictos con la ley o ha incurrido ya en ellos o llega a extremos de tener comportamientos sexuales de riesgo como este juego.
  • Perfil menos común: En pocos casos y debemos diferenciarlo, esta conducta puede ser una imitación para pertenecer a un grupo que practica este juego por miedo a ser excluido, en estos casos cuya solución terapéutica es más fácil.

¿Cómo actuar?

Así no: Los padres, pueden intentar primeramente razonar con el menor, pero esto siempre fracasa, ya que las premisas de su razonamiento son diferentes; entonces impondrán algún castigo leve. El hijo se rebelará con éxito; entonces impondrán más sanciones que sólo servirán para provocar más rebeldía que puede desembocar en prácticas de este tipo o  finalmente delinquir momento en el  que la policía y las autoridades se ocupan de menores serán llamadas para enfrentarse con lo que ya parece un comportamiento claramente recalcitrante e incontrolable.

Desde la terapia breve estratégica se entiende que son las soluciones intentadas de los padres en este cambio quienes crean y mantienen el problema, incluso llevándolo a esta extrema situación.

Intervención con los padres:

Así sí: En la intervención con los padres se instruye a éstos para implantar distintas prescripciones, paradójicamente una de ellas coloca a los padres en una posición basada en admitir francamente ante el hijo que son incapaces de controlar su comportamiento. El objetivo de esta nueva estructura, es porque el adolescente se da cuenta rápidamente que su actitud de defensa y desafío carece ahora de sentido, reduciendo notablemente la necesidad de transgresión de lo prohibido y rígido. Gran parte de la eficacia nuestras prescripciones reside en un doble proceso de re estructuración: le quita al adolescente las ganas de rebelarse, ya que no le deja mucho motivo para ello, y virtualmente invierte la dinámica de la interacción familiar. “ Alega López Vallejo.

Intervención con los hijos:

En la intervención con los hijos es importante centrarse en el comportamiento sexual. Entre otras, desde la terapia breve estratégica se trabajan cuestiones como saber si existe prohibición o vetos e exceso o ausencia de ello, y la obligación sexual de ese juego y que puede llevar a una incapacidad de su plena realización y placer. Solo de esta manera se podrá poner freno a contagios y embarazos no deseados entre menores que deciden experimentar el sexo de una forma más alocada.

Que follen mucho y mejor

Condenado por violación por quitarse el condón mientras practicaba sexo

Querid@s,

No sé si están al corriente de la noticia de un hombre francés condenado en Suiza por violación por quitarse sin avisar el condón mientras mantenía relaciones sexuales. Les pongo en antecedentes. Chico ve a chica en Tinder. Él le da a like y ella también. Ella es suiza, él francés. Acuerdan una primera cita a ciegas en junio del año pasado y parece que se caen bien. Quedan por segunda vez y deciden mantener relaciones sexuales. El trato es que sea con protección. En algún momento del polvo en el que ella está a lo que está, el amante francés, en un acto de absoluta premeditación y alevosía, y como quien no quiere la cosa, va y se quita el condón sin que ella se percate de su sucia maniobra. Con dos cojones.

Monsieur, ¿es que no se le ocurrió a usted preguntarle a la muchacha si podía quitarse el condón y follársela a pelo? Intuyo que conocedor de la futurible respuesta, decidió callar y esperar un momento de despiste de ella para desvestir su miembro viril.  Digo yo que le apretaría la gomita, le molestaría el caparazón, qué más da si ella no se va a enterar. Usted cambió a su libre albedrío unas normas del juego previamente acordadas, una jugada bastante sucia. Podrían (ella y usted) contraer enfermedades o provocar un indeseado embarazo, aunque ella no lo supiera. Fue una vez terminada la faena cuando ella se percató de que el francés había desenfundado su pene. Decidió denunciar los hechos y el juez ha decidido que la chica no habría accedido a tener sexo si las condiciones hubieran sido distintas a las pactadas. Según informa The Independent, la Corte Criminal de Lausana (Suiza) condenó el pasado lunes a este hombre que se pasó de listo por delito de violación. Ahora ha de hacer frente a una condena de doce meses de prisión. Entiendo que la próxima vez este monsieur  se lo pensará dos veces antes de hacer de las suyas.

Ya somos mayorcitos para discursos y moralinas de lo que se debe o no se debe hacer- en la cama cada pareja que haga lo que considere-, pero me parece estupendo que estas estratagemas traicioneras se penen y se castiguen. En Suiza, país muy avanzado en muchos menesteres, esta acción de quitarse el condón a traición cuando a uno le da la gana y seguir empotrando como si nada, puede considerarse una violación y ser delito si la otra parte implicada en el acto sexual piensa que hay condón de por medio. Según el abogado de la víctima, ésta es una sentencia pionera en el país. Desde este blog le damos una calurosa bienvenida; el sexo, con o sin condón, siempre bien clarito y con consentimiento.

Que follen mucho y mejor.

Todo sobre el beso, el libro más dulce

Querid@s,

Cuentan las malas lenguas que un beso tiene, no 20, ni 40, ni 60, sino hasta 80 millones de bacterias. “Los vasos sanguíneos se dilatan, el cerebro se llena de oxígeno, y nuestra respiración se vuelve errática y se acelera, nuestras mejillas arden, el pulso se desboca, nuestras pupilas se dilatan, los niveles de dopamina, serotonina, noradrenalina,  oxitocina y adrenalina tiene un pico, dejando nuestros cuerpos inundados de un baño químico”. Esto es lo que  ocurro cuando nos damos un muerdo con alguien.

¿Conocen el libro más dulce del mundo? Se llama Todo sobre el beso y con él, su autor Albert Soler, pretende que ni usted ni yo nos vayamos a dormir sin haber besado a alguien. ¿Por qué? La respuesta es fácil. Porque, como afirmaba hace años el psiquiatra Jesús de Gándara, «buena parte de nuestra felicidad depende de la cantidad de besos que nos dan o damos».

¿Conocen la mejor técnica para dar un beso? ¿Quieren lograr un beso de alguien que no conoce con solo tres preguntas? ¿Quieren tener buen aliento? ¿Conocen los errores más comunes en el momento de besar? ¿Quieren saber si él o ella quieren ser besados? ¿Conocen los beneficios de besar a los bebés? ¿Quieren conocer algunos trucos para robar un beso? Porque ya saben que los besos no se piden, se roban.

Encontrará respuestas clarividentes a todo esto y más en este libro, el más dulce que han visto sus ojos. Todo sobre el beso es el segundo libro de este publicista de profesión. Después de escribirlo, Soler ha calculado que en lo que lleva de vida ha dado y recibido unos 85.000 besos de toda clase, que lo que le pide el cuerpo mientras se besa es girar la cabeza hacia la derecha, que su beso preferido es el llamado «Beso para encender la llama».Es un libro único en forma de diccionario, dedicado exclusivamente al beso: información, curiosidades, consejos, técnicas y datos del acto más dulce creado por la humanidad. El libro viene acompañado de las encantadoras y originales ilustraciones de la ilustradora y disenañadora Mamen Díaz.

Y para terminar, cinco consejos para tener una buena relación: besar, besar, besar, besar y besar.

Que follen mucho y mejor

¿Qué es el coitocentrismo? Se lo explicamos

Querid@s,

El coitocentrismo es la tendencia generalizada a considerar que si la práctica de las relaciones sexuales no culmina en penetración y orgasmo no son satisfactorias ni completas. Este ismo jerarquiza la sexualidad en prácticas significativas, adultas y completas (es decir, el coito) y prácticas vanas, infantiles e inmaduras (las otras prácticas restantes). La división es tan radical que la mayoría confunde relaciones sexuales con coito y no considera relaciones sexuales el resto de prácticas sexuales. El concepto coitocentrista apareció con el movimiento feminista y la reforma sexual ocurridos en el siglo XX.

El coitocentrismo se considera una de las características de la sexualidad hegemónica y debe ser procreativa, genital, monógama, en el matrimonio, naturalizada, por amor, de dos, a dos, y, por supuesto, heterosexual. Toma ya. Como cabría esperar, el resto de prácticas son rechazadas y tachadas de anormales, antinaturales y enfermas. Aunque se acepta que el coitocentrismo también está presente como norma en algunas relaciones homosexuales.

En occidente, la tradición judeocristiana ha estado fuertemente vinculada al coitocentrismo. Según esta tradición, el acto sexual es válido sólo dentro del matrimonio, y se considera un acto físico para expresar sentimientos íntimos con la exclusiva finalidad de reproducirse. Esta tendencia supone una serie de concepciones sobre la sexualidad completamente incorrectas y que hacen a nuestra educación sexual un flaquísimo favor.

  1. Considerar el coito (penetración) como lo más importante de las relaciones sexuales.
  2. Las prácticas donde no se haya producido coito no se consideran relaciones sexuales.
  3. Se subestiman el resto de prácticas sexuales, tales como el sexo oral o la masturbación, no considerándolas prácticas completas o satisfactorias por sí solas.
  4. El fin de la sexualidad es conseguir llegar al orgasmo a través del coito.

Si limitamos las relaciones sexuales a la unión de los genitales, es lógico que estos cobren excesiva importancia. Al ser las únicas partes del cuerpo implicadas en las relaciones sexuales, no es raro que tanto hombres como mujeres desarrollen disfunciones sexuales. Por miedo a no estar a la altura, no dar la talla, correrse o no, correrse demasiado pronto o demasiado tarde, etc…

El coito está sobrevalorado y en materia sexual, no todo va a ser llegar y besar el santo. Desde luego que la penetración es placentera, pero no es lo único que dos personas que se aman y se desean pueden hacer en el terreno sexual. Es imprescindible que cada uno bucee en busca de su propio placer, para hacer y que le hagan lo que más le gusta. Además del coito, la sexualidad nos brinda deliciosos manjares como los besos, las caricias, los roces, hacer manitas o piececitos, los tocamientos, los masajes, las metidas de mano, los mordisquitos, el sexo oral, las masturbaciones en ambas direcciones, etcétera, etcétera. etcétera. Si se abandonan ustedes a la imaginación, las posibilidades de relaciones sexuales son infinitas. Y sobre todo, disfrutarán más de todos y cada uno de estos momentos sexuales sin estar esperando como agua de mayo el coito y el consecuente orgasmo. Además de fortalecer la relación de pareja, aprenderán a disfrutar de “esas pequeñas cosas”, esas que hacen que la vida, y el sexo, valgan la pena.

P.D.: Puede que el sexo ya no vuelva ser como antes. Porque no todo es meterla o que se la metan.

Que follen mucho y mejor.

El sexo en los tiempos de nuestros abuelos

Querid@s,

Pepe y Antonia se conocieron en el año 1946. Ella tenía 15 años, él 18 y comenzaron a salir como novios oficiales 1 año y pico más tarde. No han conocido a nadie más en el sentido romántico y sexual. Se casaron ocho años después de la primera cita, cuando Antonia tenía 23 años y Pepe 25. Sentía curiosidad por conocer cómo eran sus vidas por aquel entonces, qué se estilaba, cómo vivían y sobre todo, cómo vivían el sexo. Se han prestado a una batería de preguntas ciertamente indiscretas y esto es lo que me han contado.

¿Llegaron ustedes vírgenes al matrimonio? ¿Por qué?

Pepe: Ambos llegamos vírgenes al matrimonio. Mi mujer principalmente por razones sociales, pero yo ​en parte por miedo a enfermedades (sífilis y las purgaciones). Tampoco se daba la ocasión de quedarnos solos los dos porque a los jóvenes se nos acompañaba siempre (los padres). Yo sí que besé a otras chicas, y toqueteaba lo que podía, pero no a la mujer con la que fuera en serio. Nuestros padres siempre iban acompañados por familiares. Las familias jugaban un rol muy importante en la protección de los menores, se nos vigilaba mucho. Demasiado diría yo, así cualquiera cataba algo.

¿Qué era para ustedes eso del sexo?

​Antonia: Era algo muy tabú, fíjate tú que las madres nos decían que nos podíamos quedar embarazadas y que nos dolería mucho. Nos infundían un poco de temor para protegernos. También se valoraba mucho que la chica a casar fuera virgen. Las madres le daban mucha importancia a lo de ser vírgenes. Hija, en aquella época el sexo era algo que se hacía una vez casados.​

 ¿Se hablaba del tema libremente en las tertulias de la época?

​Pepe: Las mujeres no, se conoce que era un tema muy tabú para las chicas. El tema nos infundía mucho respeto y un cierto temor. ​Yo sí, entre amigos o compañeros comentábamos con quién se había ido uno al cine o a quién le había podido tocar algo y el qué, fíjate tú. Yo le tenía mucho respeto al tema de las enfermedades sexuales porque tuve un compañero que contrajo la sífilis y vi de muy cerca lo mal que lo pasó. Ten en cuenta que en aquel tiempo la medicina no estaba tan avanzada como ahora. De un resfriado te podías ir para el otro barrio en menos que canta un gallo. Ahora esas cosas no pasan, por eso no se le tiene tanto miedo a las enfermedades sexuales.

 ¿Qué era pecado?

Antonia: Tener sexo antes del matrimonio se consideraba pecado. En mi casa, mortal. Para los hombres era muy importante sentir que desvirgaban a la mujer. Era algo muy importante saber que uno era el primero en penetrar a esa muchacha. Se miraba mucho lo de ser virgen, si no lo eras, incluso el novio/marido te miraban mal. Si no eras virgen eras una fresca.

¿Se sienten orgullosos de la educación sexual que recibieron?  

Pepe: No, ni lo de antes, pero tampoco lo de ahora que es una casa de putas. Antes se infundía demasiado miedo, era todo tabú, se nos controlaba mucho y no se podía hacer nada. No había libertad. Pero tampoco nos parece bien la educación y libertinaje actual. Lo de hoy en día lo veo todo muy descarado. Tanto acostarse con todos con todos se pierde un poco el valor de las cosas. En aquel entonces, si una chica se quedaba embarazada fuera del matrimonio se tenía que ir del pueblo por la vergüenza.

Antonia: La considerarían una prostituta y la tachaban socialmente. No se decía nada de lo que se hacía por miedo a la discriminación y al repudio. Se marginaba mucho a las mujeres liberales, esa es la verdad. Se hacía abortar en los embarazos fuera del matrimonio, pero con que no se permitían los abortos se hacían barbaridades a ocultas, o se utilizaban remedios caseros (perejil, sales, saltar con los escalones, etc.). Morían muchas mujeres a causa de abortos mal hechos.

¿Qué métodos anticonceptivos usaban?

Pepe: Existía el condón, pero nada más. Para serte sincero se usaba más la marcha atrás que el condón porque los amigos, conocidos y los rumores decían que se rompía. Yo a lo seguro, marcha atrás y solucionado.

 ¿En cuanto a la masturbación, especialmente la femenina, era ésta un tabú?

Antonia: Totalmente, de eso ni se hablaba, ni soñarlo. Y muchas no lo hacían por miedo, respeto o ignorancia. Las madres nos contaban cuentos para asustarnos y que no lo hiciéramos.

Comparado con su época, ¿cómo ven a los jóvenes de hoy y la relación que mantienen con el sexo?

Pepe: ¿La verdad? Ahora es una casa de putas declarada, literal. No veo bien que la gente se acueste con tanta gente. Nosotros lo vemos como algo muy íntimo y privado, algo muy nuestro y sólo de los dos. No entendemos que eso de la jodienda se pueda hacer con tanta gente, especialmente las parejas que lo hacen en casa de los padres. Ya veo yo a mi nieto, que le quiero mucho, pero no comulgo con sus ideas, que se lleva a la novia a casa y hacen lo que les viene en gana. Nosotros concebimos el sexo como algo más romántico, no tan fisiológico. Le tenemos respeto y lo valoramos, no como los jóvenes de ahora.

Pepe, a sus 88 años, clausura la conversación diciendo que va a probar el viagra, que le han dicho que hace maravillas y aún no lo ha catado. Parece que hablar tanto de sexo le ha removido un poco, sobre todo las partes bajas y pudientes.

Que follen mucho y mejor.

¿Con amor o sin amor? Claramente hablamos de follar

Querid@s,

¿Follar con amor o sin amor?

Yo me decanto sin dudarlo un instante por la casilla de sexo con amor.

Charlemos hoy, para variar, sobre el asunto del fornicio y la jodienda, de fornicar, practicar el coito, copular, trincar, arrimar cebolleta ( he aquí mi preferida entre todas las opciones posibles), echar un polvo, un quiqui, un casquete, tener sexo, chingar, cohabitar, bombear, echar un polvo o hacer el amor. O las expresiones seguramente menos familiares como checar medidas, darle de comer al chango, subir al guayabo, humedecer el pizarrín, ponerle collar a la pescuezona, dar caldo, desflemar el cuaresmeño, pegarle al peluche, apuñalar el oso desde adentro. Si bien unas veces se me antojan escasos los polvos echados, otras pienso que el asunto se me ha ido un poquito de las manos, ya que no logro aproximarme, sin pasarme, a la cifra justa de parejas y apaños sexuales que he tenido hasta el día de hoy.

Follar es algo maravilloso, un dulce manjar y qué diantres, un derecho que tenemos todos. Siempre que se nos permita, convendrán. Qué duda cabe que es una de las cosas más exquisitas que le puede ocurrir a uno en esta vida tan mundana. Pero cuando se practica sexo con esa persona a la que se ama, eso ya son palabras mayores.

Follar con amor…

Follar con amor es de lo mejorcito que hay. Con amor uno siente que lo tiene todo, que está donde quiere estar y con quien quiere estar. Para algunos (desconozco si muchos o pocos, creo que los porcentajes se reparten a partes casi iguales), el sexo y el amor poco o nada tienen que ver el uno con el otro. Pero eso no significa que la combinación de ambos en un único acto sea el éxtasis más bendito que se puede probar en carnes propias. Cuando hay amor de por medio, ese sexo le toca a uno el alma, además de todo lo demás.

En mi caso han sido infinitamente más las veces que lo he hecho sin amor que con amor. ¿Ustedes? No nos autoengañemos, en esas noches en las que uno liga, esa noche hay poco amor entre las sábanas mojadas. Tampoco hay amor cuando uno echa una canita al aire con el follamigo o amigovio de turno. Incluso, en esas relaciones de pareja en las que al final se les rompe el amor de tanto usarlo, tampoco se folla con amor.

Porque cuando uno folla con esa persona sin la que no puede vivir y mientras está metido en faena siente que esos besos, los de siempre, son el mejor bálsamo que se puede probar, que el aroma de su piel, el de siempre, le sigue trasladando a un mundo mejor, que sigue adorando perderse en cada recoveco de su cuerpo, que el sabor de su boca, el de siempre también, le sigue pareciendo el más dulce y que ese cuerpo, cada vez más uva pasa, sigue estremeciéndole a pesar del pasar de muchos cumpleaños, ay querid@s, estos son nuevamente palabras mayores.

Permítanme que les diga que aunque eso del sexo sin amor no le llega ni a la suela de los zapatos a follar con amor, no seré yo la que se queje de esos polvos sin pizquita de amor que me regala la vida y me caen de sopetón, o que otras veces me he ganado a pulso. Cada sesión de sexo sin amor es una bocanada de aire fresco que siempre me ponen el corazón contento y mis partes alegres como castañuelas, y me suben la moral hasta el infinito y más allá. Eso sí, cuando he tenido la maravillosa suerte de follar con amor de veras, toda yo me escapo a otra dimensión y veo las estrellas, el cielo y toda la puñetera galaxia. Existe el mismo placer venéreo, las chiquicientas hormonas que se liberan durante el sexo y esa descarga repentina de la tensión sexual acumulada que acompaña al clímax final. Pero hay algo más. Y ese algo más es simplemente amor. Es lo que ocurre cuando uno se va a la cama con los grandes amores, los primeros amores o los amores de su vida. Que vuela.

En esos momentos de suprema e inefable felicidad (l@s que follan con amor me comprenderán), no puedo contenerme, me da por ponerme melodramática y por llorar. De pura felicidad, de plenitud, de no poder estár más en la gloria; estoy donde quiero estar con quien quiero estar. La última vez que follé con amor fue hace unos años. Demasiados, sin duda. Pero una no elige enamorarse o no hacerlo. A pesar de las inmundicias, las desgracias y las miserias de este condenado planeta, a pesar de los millones de amantes que en esos momentos yacerían revueltos entre sabanas húmedas como nosotros, pero sin duda no como nosotros, esa noche quise detener el tiempo para siempre. Fue algo escandalosamente estremecedor y de lo más extraño. Tan extraño que no se ha vuelto a repetir.

¿Y ustedes, cómo lo hacen? ¿Con o sin amor?

Que follen mucho y mejor.

Vivan, porque se nos escapa la vida entre los dedos

Querid@s,

No saben las veces que me he puesto a escribir el post con el que arrancar el año y he acabado borrándolo. Y vuelta a empezar. No sé cómo decirles que les deseo lo mejor de lo mejor. Les deseo que hagan borrón y cuenta nueva, que cierren esas puertas que no conducen a ninguna parte, que una ventana se abrirá seguro. Les deseo que les vaya bonito y que hagan lo que hagan, que valga la pena. Que si lloran, no derramen ni una sola lágrima de cocodrilo, que digan más “te quiero” y que cada vez que lo digan lo sientan de verdad. Les deseo que se beban la vida del trago y cada instante a sorbitos, para saborearlos, para retenerlos, para quedarse con ellos para siempre.

Les deseo canciones bonitas, libros perturbadoramente buenos y peliculones que tengan que ver dos veces seguidas de lo mucho que les ha gustado. Les deseo mañanas plácidas, atardeceres de infarto y noches que les dejen sin aliento. Les deseo que sean honestos consigo mismos, que perdonen más, que rían más y que gruñan menos. Les deseo valentía para mirar hacia adentro, que es hacia donde más duele mirar. Les deseo que se caigan y se equivoquen poco, pero que lo hagan, es como más se aprende.

Les deseo imborrables ratos en familia, entrañables quedadas con amigos y encuentros con desconocidos que les sorprendan. Deseo que les desconcierten, que no les dejen indiferentes, que les dejen con ganas de más. Y que usteden hagan los mismo. Les deseo que tengan el valor que dar carpetazo a los que no les valoran, que pongan punto y final a los amores tóxicos, y a los amores perros que les den. Les deseo que no se vuelvan locos en busca de su media narajana, porque no existe, pero que no pierdan la esperanza, porque en algún lugar, en algún momento, está su camarada de batalla, su soci@ de vida. Les deseo amor del bueno a borbotones y generosas dosis de sexo flipante. Les deseo momentos especiales, orgasmos infinitos y noches que no se acaben nunca. Les deseo que les roben el corazón y que les correspondan.

Les deseo menos ratos malos, menos malas pulgas, menos malos rollos. Les deseo más ganas de vivir, más valentía, más coraje. Les deseo más bailes a la luz de la luna, más veladas con esa persona sin la que no pueden vivir. Les deseo que aprovechen el tiempo y que vivan con toda la intensidad de la que sean capaces. Les deseo que sean más sin vergüenzas, más alocados, más pasionales y más putas y putos. Les deseo que vivan, porque se nos escapa la vida entre los dedos.

Les deseo de todo un poco.

Y sobre todo les deseo que follen mucho y mejor.

¡Feliz 2017!

Los signos del zodiaco más infieles de 2016

Querid@s,

Si su pareja es Piscis, ándese con ojo, no se fíe. Si su pareja es Libra, cuídelo y tápele que no se le constipe. Es la conclusión a la que podríamos llegar al conocer los resultados de un nuevo estudio de lo más revelador. El portal de citas para personas casadas o con pareja que buscan tener una aventura Victoria Milan, ha realizado un estudio que da a conocer los signos zodiacales que menos fidelidad y pleitesía rinden a sus parejas. Repasando los perfiles activos de mujeres y hombres infieles que habitan a lo largo y ancho de nuestra geografía, el celestino portal ha revelado cuáles han sido los signos del Zodiaco más proclives al engaño en 2016.

Hemos revisado miles de perfiles de nuestros miembros para llegar a la conclusión reveladora de que los hombres y mujeres españoles bajo el signo de piscis probablemente hayan sido infieles durante el año 2016, ha declarado Sigurd Vedal, fundador y CEO de Victoria Milan. Además, añadía su carácter es apasionado y sexual, y no se les puede culpar de lo que está escrito en las estrellas.

A pesar de la mala fama que les precede (reputación para nada merecida), signos como Leo (servidora) o Escorpio no son precisamente los que corren más aventuras extramatrimoniales. El estudio revela que el horóscopo más infiel del año ha sido Piscis, con un 10,3% del total de los usuarios españoles en el portal de citas. A continuación se sitúan los Acuario con el 10,1% y los Tauro con el 9,8%. Cómo está el patio Carrasco. Entre los más fieles se encuentran los Libra (6,8%), los Sagitario (6,9%) y, en tercer lugar, los Escorpio con el 7,0%.

Yo toda esta información zodiacal la desconocía por completo, lo que sí tengo clarísimo es que la infidelidad está muy de moda. Los infieles se justifican argumentando que una canita al aire hasta puede salvar el matrimonio y que al menos, una vez en la vida, es necesario ponerle la cornamenta al otro. Tampoco faltan películas, canciones, fíjense que existen hasta portales en internet, que nos animan a cometer actos infieles. Como ese trovador latino con nombre de seductor que canta que la aventura es más divertida si huele a peligro.

Bailen, meneen las caderas y despreocúpense, lo que tenga que ser será.

Feliz Año y que follen mucho y mejor.

 

¿Tenemos más relaciones sexuales en Navidad? Sí

Querid@s,

Parece que además de la primavera, la Navidad también la sangre altera. Y es que en estas fechas de supuesto recogimiento espiritual y celebración religiosa, tanto parejas como solteros tienen más relaciones sexuales que en otras épocas del año. Un año más, las fiestas navideñas pelean muy de cerca con las vacaciones estivales por hacerse con el título de la etapa más caliente del año, la más erótico-festiva y la de mayor desenfreno sexual. Basta consultar las estadísticas de nuestro país, las del Reino Unido o de Estados Unidos para destapar que la mayor parte de los alumbramientos ocurren en los meses de septiembre y octubre. Hagan sus cuentas. Polvos navideños y nueves meses después…bebé a la vista. Efectivamente, los padres de las criaturas los fabricaron en medio del jolgorio navideño, cuando las bebidas espirituosas corren a borbotones por las opíparas mesas, las barras libres, y las venas.

Vayamos por partes. Las estadísticas de estudios estadounidenses confirman que en el país del dólar, el 16 de septiembre es el día del año que más americanos nacen. El Reino Unido, según revelan los datos extraidos del Registro Nacional de Nacimientos, septiembre también es el mes en que más ingleses llegan a este mundo. Mientras, en España, las estadísticas del INE muestran que septiembre y octubre son los meses que registran más nacimientos en siete de nuestras comunidades.

Kate Hudson se desternilla en 200 cigarrillos

¿Qué es lo que tiene la Navidad que incita a las parejas a practicar más sexo?

Hace un frío que pela

La respuesta que a todos nos viene a la cabeza a bote pronto es el tiempo. Normal, tiene toda su lógica. Si por algo se caracterizan los meses de diciembre y enero es porque son los más fríos del año, al menos en el hemisferio norte. Las temperaturas más bajas provocan un mayor acercamiento de las parejas. Esa búsqueda de roce y el anhelo del calorcito humano en forma de contacto físico son los culpables de que en estas fechas haya más juegos de alcoba. Además del frío invernal, algo también característico de estas fechas es el aumento de horas de noche, y por tanto, de la oscuridad. La mayoría de nosotros prefiere practicar sexo de noche que de día, por mucho que no a pocos nos ponga el polvo mañanero. De toda la vida se folla más de noche que de día, eso es incuestionable. ¿De noche y un disuasorio fresquíbiris en el exterior? Es la combinación perfecta para quedarse en casa, buscando el calorcito en los brazos del otro y acurrucándose en el regazo del amor y de la pasión. Así no es de extrañar que sean más las horas que se pasan en pareja.

Alegría, alegría

Pero en este calentamiento sexual en tan señaladas fechas influyen más motivos que los factores puramente meteorológicos. Esta época es sinónimo de felicidad, para mi gusto en ocasiones excesiva y de obligado cumplimiento. Entre la Nochebuena de amor, la Navidad jubilosa y la alocada Nochevieja, los sentimientos están a flor de piel y todo es, o se supone que ha de ser, alegría, cariño, cercanía, generosidad, afecto, buenos deseos y amor. Personalmente no me veo yo dándole que te pego en Nochebuena y el día de Navidad, pero Nochevieja es otra cosa mariposa. La última noche del año siempre tiene su punto sexy. Quizás porque marca el fin de un año y el comienzo de otro, porque cierra una etapa y abre una nueva, pero sobretodo porque nos invade una suerte de melancolía de lo que se va, y la esperanza y la emoción de lo que está por venir. Quizás sea el tintorro pelesón o el alcohol de garrafón que nos pimplamos en el cotillón de turno en el que decidimos despedirnos del vetusto año y darle la bienvenida al año nuevo. Sea como sea, la última noche del año se suele vivir con especial euforia navideña. Nos desmelenamos y nos deshinibimos en nuestro último empeño sexual del año. Ante el efecto fin del mundo que provoca el principio del fin, los que no han mojado el churro en los doce meses anteriores se afanan en utlizar sus sexos de una vez por todas, porque de esta noche sí que no pasa.

El sexo como mecanismo para aliviar el estrés

Aunque en estas fechas casi todos disfrutamos de días de vacaciones, en Navidad la gente anda en general bastante estresada. Que si las cenas familiares, que si la comida con la suegri, que si los regalitos de las narices, que si nos ha tocado por segundo año consecutivo encargarnos del Roscón de Reyes, que si acertaremos o no con los presentes. Para esto último hay solución, ya hemos hablado aquí de algunos regalos infalibles con los que acertarán seguro. Seguimos…otra comida familiar, más regalos, más parranda, más gastos…y la gente se va poniendo cada vez más nerviosa y el estrés navideño se apodera de todo su ser. Pues para aliviar esta maldición también recurrimos al sexo, que todo lo cura. Con pan todas las penas son menos, y con sexo pueden ser deliciosas. Por tanto, el sexo es un excelente quita estreses de lo más reconfortante.

En fin, todo este rollo macabeo para decirles que existen más probabilidades de que pillen ustedes uno de estos días que en otra época del año. Así que aprovechen. Pero ándense con ojo, la Navidad, además de una incansable fábrica de juguetes, también puede ser una lujuriosa fábrica de bebés, deseados o no. Ojo con beberse hasta el agua de los floreros, no olviden tomarse sus anticonceptivos orales y si practican sexo ocasional con un desconocido usen preservativo siempre. Me pregunto si tanto bebé/sexo se debe a la magia de la Navidad, a besuconas tradiciones como la de comerse a besos bajo el muérdago y a sanas y necesariaas costumbres de supervivencia al invierno de buscar calor humano en el otro, o por el contrario es, sin más, el efecto colateral de demasiados litros de alcohol y la efervescencia de la burbujas doradascon las que brindamos por un mundo mejor.

¡Feliz Navidad!

Que follen mucho y mejor.

¡Menuda cena de Navidad de la empresa!

Querid@s,

Soy pluriempleada y la semana pasada asistí a la cena de Navidad de una de las empresas en las que trabajo.

Hay un compi que me gusta a rabiar, a más no poder, pero como reza el manido dicho al que no le falta razón, Donde tengas la olla no metas la polla. Yo no dejaba de repetírmelo y desde que entré en el restaurante intenté aplicarme toda la nochecita este sabio consejo del refranero español, pero al final no pude resistirme y caí en la tentación. No pude evitarlo, qué le voy a hacer. Todo el año trabajando juntos, codo con codo, cachete con cachete, pechito con pechito y ombligo con ombligo. Cuántos absurdos brain stormings hemos compartido, afterworks sin desmelene, reuniones a primera o última hora a las que me hubiera negado en rotundo a asistir si no fuera porque él estaba, y está para chuparse los dedos. Y así, un día, y otro, y otro, hasta hoy. Qué les voy a decir que ustedes no sepan ya, que el roce hace el cariño, que a nadie le amarga un dulce, y menos en Navidad, y que una vez al año no hace daño.

Ya hemos hablado al respecto y los dos lo tenemos muy claro. Claro, clarísimo. Lo hemos pasado bien (en realidad nos lo hemos pasado muy bien), pero en principio, este desliz no ha de repetirse. No es serio, nos vamos a ver todos los días, vamos a ser la comidilla del departamento y si nos descuidamos, de la empresa, las posibilidades de que esto llegue a algo son nulas, bla bla bla. Sinceramente yo creo que por mucho refrán que me estuviera repitiendo a mí misma aquella noche, subconscientemente llevaba meses esperando a que por fin llegase este evento navideño para darme un homenaje con ese hombre con el que tenía esa tensión sexual no resuelta.

Pues una cosa menos que me queda por hacer ¿no creen? También les digo que nosotros dos no fuimos los únicos en liarnos la manta a la cabeza. De hecho, nosotros dos fuimos la mar de discretos y lo que hicimos lo hicimos en la intimidad. A fecha de hoy lo nuestro lo sabemos él y yo, y ahora ustedes, pero ustedes no cuentan. No puedo decir lo mismo del baile más que sensual que se pegaron el jefe y la nueva, en la que él arrimaba cebolleta más allá de los límites de la prudencia, o la comida de morro lasciva y un tanto exagerada (con demasiada lengua a la vista) que se pegaron el becario y su tutora en medio de toda la pista de baile, con luces y todo. Con un par. O la que liaron en el baño de chicas dos del departamento comercial. El desfase y el desmelene están genial, pero no se comporten como si no hubiera mañana, porque desgraciadamente sí lo hay. Y tanto que lo hay.

Y a ustedes ¿Cómo les ha ido la cena de Navidad de la empresa? ¿Algo que contar?

Feliz vuelta al trabajo. Que follen mucho y mejor.