Entradas etiquetadas como ‘educación sexual’

Algunas de las cosas que nunca nos han enseñado sobre sexo

Recuerdo cuando me crucé al chico con el que tuve mi primera experiencia sexual con penetración (lo que comúnmente se llama «perder la virginidad»), años después del momento.

Nos cruzamos en el gimnasio, soltamos un «Ey» y cada uno siguió a lo suyo.

Habían pasado más de 10 años desde aquel momento, pero no podía afectarnos menos haber vuelto a coincidir.

mujer masturbación

WOMANIZER

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Cada uno tenía su vida y nos habíamos perdido la pista. Nada nos unía más allá de aquella tarde donde cada uno descubrió la realidad detrás de un coito.

Como buena exalumna de colegio de monjas, la moral de esperar hasta tener un novio serio, alguien por quien hubieran aflorado sentimientos, fue lo que me animó a esperar.

Cualquiera habría pensado que, dándole tanta importancia a ese momento, la persona quedaría grabada de una manera especial y siempre la recordaría con cariño.

Pero no, nos vimos y nos quedamos igual. Fue una casualidad sin más.

Pensando en ese momento, me ha dado por repasar qué otras cosas no nos enseñan sobre el sexo además de que, la persona con quien tuviste tu primer o primeros encuentros, no va a ser nada para ti, más que seguramente.

Por ejemplo, el hecho de que el sexo es algo que surge, irrefrenable y salvaje, que nunca lo tienes que buscar y que, si tienes que hacerlo, es mala señal.

Cuando la realidad es que al igual que hay veces que tienes que currarte las ganas de ir a entrenar o de cocinarte un risotto, con esto pasa igual.

No siempre pasa y punto, a veces tienes que buscar el deseo y hacerlo crecer hasta que llega el momento en que rueda solo y te explota en la mano o en la lengua.

Nadie nos cuenta que no hay una media estándar, ni de duración ni de frecuencia. Que eso de la cantidad ideal de polvos a la semana o los minutos que debe durar un intercambio satisfactorio (5,4 minutos según el estudio de Journal of Sexual Magazine) es muy relativo.

Es más, no nos podemos ni imaginar que casi vamos a pasar más tiempo hablando de sexo que teniéndolo. Estableciendo qué sí, que no vale.

Y entender que, a diferencia de lo que enseñan las películas, no siempre tienes un orgasmo. Y que si no lo tienes no pasa nada.

Te puede interesar leer: ¿Por qué mi cabeza me boicotea los orgasmos?

Lo que seguramente sí tengas sea dolor de rodillas. Da igual qué postura estés haciendo.

Al cabo de un rato es incómodo de la misma manera que corta un poco el rollo cambiar de posición mientras comentas como si construyeras un Lego, que a ver cómo os acopláis ahora.

Aunque quizás lo que menos nos enseñan y más nos sorprende es lo mucho que puede ser el clítoris de delicado.

Sí, es posible que la mayoría seamos conscientes de la sensibilidad de la zona, pero no hasta qué punto.

Puedes llegar a tener agujetas de estimularlo, hay juguetes cuya vibración produce incomodidad y, si tienes las uñas un milímetro de más larga y lo mueves sin cuidar el ángulo del dedo, estarás un par de días con la zona escociéndote sin poder usarla.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

Sin educación sexual seguiremos pensando que todo es coito y miembros descomunales

Hace unos meses cogí a una de mis mejores amigas y nos plantamos delante del Elías Ahúja a reivindicar que el trato hacia las mujeres debía ser respetuoso.

Que las nuevas generaciones vinieran con la violencia machista debajo del brazo y disfrazada de bromita o pulla entre colegios mayores, me ponía la piel de gallina.

pareja sexo

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Apenas unas semanas después, los universitarios vuelven a las andadas. Solo que esta vez son los de Derecho de la Complutense que juegan en el equipo de rugby.

¿Su machistada? Ensalzar sus penes por encima de los de los miembros (el sinónimo perfecto) de otras facultades.

Que si en Medicina la tienen fina, en Arquitectura no se les pone dura… ¿Pero a los de Derecho? A los de Derecho les llega «hasta el pecho», gritaban con una especie de júbilo animal al terminar el partido.

Dios mío la generación de jueces y abogados que viene de camino.

Habrá quien diga que no pasa nada, que son cosas de chavales, como los gritos de «zorras» y «conejas» o como cuando en el colegio los chicos nos levantaban la falda y los profesores decían que era un juego inocente.

Te puede interesar leer: Así es cómo mi colegio permitía el abuso sexual hacia las alumnas

Pero el lenguaje tiene el poder de cincelar nuestro pensamiento.

Por eso escuchar una especie de himno a la hombría -que más que a las características propias del hombre, es al pene en solitario-, realmente promueve esta idea de que en la cama, solo penetración equivale a sexo.

Y no con cualquier miembro, sino con penes descomunales, bien gordos y duros como un desagüe industrial o la máquina tuneladora que abre paso al Metro.

Esto es lo que pasa cuando dedicas más tiempo jugando al rugby que recibiendo una educación sexual, que de verdad piensas que lo que vales en la cama se reduce a tu tamaño, forma y funcionamiento.

Porque solo metiéndola cuenta como follar.

Ojalá un canto deportivo que exaltara las virtudes del sexo con ternura, protección y respeto por los límites, donde todas las prácticas tienen cabida.

También ojalá un canto deportivo donde no se diera por sentada la sexualidad de los miembros del equipo (todos heterosexuales, por supuesto).

Pero sobre todo, ojalá encuentren un antídoto a esa machistada de cántico que les recuerde que no son solo un apéndice colgante, que su valía como personas y sus capacidades como amantes, van más allá.

Porque sin educación sexual, esto va a pasarles factura en algún momento de su vida íntima: ya sea en cuanto a inseguridad con sus medidas, preocupación por no dar la talla -con erecciones que se prolongan más en el tiempo que una inspección de Hacienda-, o incluso por el miedo de sentirse atraídos hacia otros hombres.

Y sin educación sexual, dentro de unos años, no serán capaces de entender que no solo coito es follar y que una agresión sexual va más allá de meterla o no.

Sin educación sexual, la Justicia seguirá siendo como su himno: machista.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

Esta artista convierte tus genitales en esculturas para que te mires (y aceptes) como eres

Conocí a Ona Ortiz en el Salón Erótico de Barcelona sin saberlo. De repente me encontraba en un rincón del evento observando esculturas de vulvas que eran obra suya.

Fue más tarde, en un networking, cuando nos pusimos cara y pude saber quién se encontraba detrás de aquellas piezas que me habían dejado intrigada.

modelo vulva 3d

GENCOSMIC

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Su trabajo está tan ligado a su historia personal, que arte y artista van de la mano.

Y es que a una edad muy temprana sufrió las consecuencias de las limitaciones en cuanto a aceptar el cuerpo humano que aún nos rodean.

«A los 11 años viví la mutilación genital por una falta de conocimiento y referencias del cuerpo humano y sus posibles variantes. Al tomar consciencia de lo que había vivido, y como estaba repercutiendo en mis relaciones, sentí que debía hacer algo para aportar a la sociedad y cambiar sus expectativas», empieza contándome.

Así fue cómo llegó a la idea de Gencosmic, moldeando genitales de clientas y clientes y haciendo la escultura en tres dimensiones, convirtiéndolos en auténticas obras de arte.

Un trabajo que además de permitir que las personas se vean ‘cara a cara’ con sus genitales y puedan ‘tenerse’ entre las manos, busca hacer del mundo un lugar con la mirada más inclusiva normalizando las diferencias entre los individuos.

Hay violencia en las noticias, en las películas, en los videojuegos, pero no somos capaces de coger un espejo y observar nuestra vulva. ¿Qué opinas de esta incongruencia?
Vivimos y crecemos en una sociedad heteropatriarcal. Nadie nos ha enseñado a través del amor y el juego a descubrir nuestro cuerpo. Más bien al contrario. Los adultos, cuando escuchan hablar a les chiquis decir que han jugado a «médicos» se horrorizan al instante. Palabras como: caca, mal, sucio, no tocar… afloran de sus bocas. Eso crea un cierre emocional de la criatura, que en un principio, quería compartir esa experiencia, con una persona adulta de confianza. Viven el rechazo desde una edad muy temprana en una etapa de puro descubrimiento. El día que seamos capaces de aprender de les pequeñes, podremos liberarnos del peso cultural que cargan nuestros genitales.

¿Por qué crees que es importante que, como defiendes a través de Gencosmic, seamos capaces de mirar ‘cara a cara’ nuestros genitales?
Son una parte muy escondida de nosotres mismes. Únicamente expuestos/compartidos en caso de medicalización o sexualidad. Posicionarte delante de tus propios genitales, observarlos sin más, poder apreciar tus detalles, pliegues y relieves, nos hace transportarnos a un momento de descubrimiento del propio cuerpo. Volvemos a ser niñes explorándonos, la simple observación libre de juicios. Retomamos ese momento que muches no tuvimos. Restablecemos un vínculo con nuestro propio cuerpo y tomamos consciencia.

¿Hay alguna clienta cuya reacción te haya emocionado de alguna manera tras recibir la obra?
Desde el momento del encuentro para hacer la toma de impresión, cosas mágicas suceden. Es aquí donde entiendo la conexión entre los genitales, el corazón y las emociones. En el momento que la persona «abre sus piernas», abre también su corazón. Aquí confluyen emociones que se manifiestan, memorias escondidas, traumas, tabús… Sostengo y canalizo ese momento de escucha, apreciando la vulnerabilidad y dándole la bienvenida. Ninguna sesión me deja indiferente. Me acerco a los genitales desde un punto de vista transparente, ni sexual ni médica, convirtiéndose en una terapia de cuidados.

Haces también packs educativos para escuelas, ¿es porque te habría gustado ver algo así en tu centro escolar cuando eras pequeña?
En mi época en la escuela, la educación sexual era inexistente. Limitada a la educación reproductiva que habla del pene y del útero. Pero, ¿la vulva dónde estaba? ¿Y qué pasa con eso de ser mujer u hombre? ¿Y la intersexualidad? Tenía tantas preguntas por hacer y tanto miedo… Mi lectura de ese día de clase fue: sexo = pene + (preservativo, sí o no) + introducir en vagina. Hoy entiendo que no fue un día de educación sexual, sino un día de explicación reproductiva. Lo veo completamente fuera de lugar si no hay un acompañamiento antes, durante y después de una charla como esa, también. Creo que fue tarde, ya había abortado en aquel entonces, otro super melón del que hablar.

Te puede interesar leer: Sí, mi educación sexual fue algo traumática y el colegio tuvo la culpa

Si desde una edad temprana hubiera visto genitales diferentes, con la misma naturalidad que alguien ve una mano, quizás no hubiera integrado que mi cuerpo era deforme y necesitaba ser operado.

Utilizo el cofre pedagógico con niñes de hasta 6 años, es allí donde elles juegan con estos elementos de silicona, de distintas formas y colores. Me gusta sentarme y estirarme en el suelo, ponerme a la misma altura y responder a todas las preguntas que me hacen, siempre utilizando su vocabulario. Aquí entienden que es la puerta por la que llegaron al mundo, y, que de igual modo que no existen dos caras iguales, tampoco existen dos genitales iguales. Aprovecho estos momentos, para hablar del consentimiento, del conocimiento del propio cuerpo, preparar y aceptar el cambio del cuerpo que vivirán en la adolescencia.

¿A quién le recomendarías hacerse un retrato o escultura de sus genitales?
Le recomiendo vivir esta experiencia a toda persona con ganas de mirarse hacia dentro. Analizar el pasado, observar el presente y reformular su futuro. Especialmente a aquelles que han vivido situaciones traumáticas, ligadas o no a sus genitales, hipersexualizades, para restablecer una conexión de autoayuda y compasión con el cuerpo y sus experiencias. Abrirse al mundo de las emociones, reinventarse.

¿Crees que podremos llegar al punto de normalizar el hecho de ir a visitar a amigos o familiares y que tengan a modo decorativo estas obras en 3D por casa como quien tiene hoy en día un jarrón bonito o unas velas?
¡Qué buena pregunta! Este proyecto forma parte de mi sanación. Yo no me tengo expuesta en un lugar de acogida en mi casa, sino en mi altar, este espacio íntimo, mío, al que me dirijo con la intención de darme tiempo y escucha. Quizás el día donde ese acto sea normalizado será el indicador de que seremos liberades de toda esa información genética que se repite y repite desde nuestes ancestres. Hoy, visto el punto emocional en el que nos encontramos, yo podría malinterpretarlo tal y como malinterpreto los cuadros con cabezas de ciervos y jabalíes en los comedores de los cazadores (no les entiendo, pero les respeto). Pero, linda paradoja, ellos exponen sus triunfos. ¿Seremos nosotres capaces de exponer los nuestros?

 ¿Qué te gustaría conseguir con tu proyecto?
Un año más tarde, después de mucho trabajo y esfuerzo no remunerado, puedo decir que estoy en un buen camino en cuanto al proyecto conlleva. Gencosmic (gente, género y genética unidos por el cosmos) va tomando la forma que había deseado y sus ramificaciones van creciendo. Conformando una parte individual de autoayuda (los productos, retratos y esculturas) y de impacto social (exposición, talleres grupales, charlas y el cofre pedagógico) que van retroalimentándose unas acciones con las otras. Así llego a tener un alcance a todo público. Querría conseguir un mundo con una mirada inclusiva, donde pudiéramos compartir nuestras vulnerabilidades, creando redes de apoyo les unes a les otres. Un mundo donde habrá lugar de acogida para las emociones, donde danzaremos con el miedo, acompañades para así plantarle cara y poder superar nuestros factores limitantes.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

5 podcast de sexo para este verano (o cuando quieras)

Ahí va un dato que no sabías de mí: lo paso fatal en los aviones. Es entrar a la cabina y agobiarme. Del momento del despegue ya ni hablamos. Entre el zarandeo, la velocidad, el miedo a volar y el ruido, solo pienso en escapar.

chica placer

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Así que una amiga me recomendó para el miedo a volar ponerme música durante el vuelo. Hice el cambio por los podcast y las cosas entre los aviones y yo van mucho mejor, tengo que admitirlo.

No sé si es el hecho de escuchar voces conocidas o que siempre tiro por temas que me interesan, pero consigo alejarme de todo.

¿Y por qué tipo de podcast tiro? Pues, como imaginarás, los de sexo están entre mis favoritos.

Así que tengas o no miedo a volar, o simplemente estés en busca y captura de podcast que te acompañen a todo, he querido compartir algunos de mis últimos descubrimientos.

Estos son cinco de los que he escuchado recientemente y, cada uno por unas cosas y otras, merecen que les des una oportunidad este verano:

  1. Macho Alfalfa: ¿quieres zambullirte en lo que es ser un hombre español heterosexual? Este podcast es para las que no sabíamos que nuestros compañeros del colegio se masturbaban juntos de pequeños, pero poniendo los cojines en el sofá a modo de biombos. Esta puerta a la mente masculina que abren Raúl (@masculinidadsbersiva) y Guillermo (@damepistachos) es un poco escatológica, pero si disfrutas de ese tipo de humor -como es mi caso-, te va a encantar.
  2. Los relatos de Bantia: una noche con sorpresa en un hotel es a donde te llevarán los audiorelatos eróticos de Bantia. Si tienes entre 20 minutos y media hora, cierra los ojos y piérdete en las historias de los clientes que pasan por el establecimiento de una protagonista que se encarga de que la experiencia de sus visitantes sea más que satisfactoria. El único spoiler que te voy a hacer es que te costará mantener las manos alejadas de tu cuerpo mientras lo escuchas.
  3. Spank U, next: el lugar donde descubrirás todo (pero todo) sobre el BDSM. Es perfecto si quieres entrar en el mundillo -y no sabes ni por dónde empezar- o convertirte en la persona más experta. Tienes historias, entrevistas y un sinfín de información que harán que Anna y Gregor se conviertan en tus maestros del fetiche. Además te va a venir de maravilla para repasar el inglés y mantenerlo en forma durante el verano (nunca sabes cuándo vas a necesitar decirle a alguien «Get on your knees»).
  4. X preguntas: quien ha salido de fiesta con Daniela Requena (@danielasirena3), sabe que tiene anécdotas picantes para rato. Pero, a falta de poder quedar con ella en vivo y en directo, su podcast hace el apaño. Es una de las novedades de Spotify y precisamente busca lo que su propio título indica, darle visibilidad a esas historias algo más peculiares (o incluso incómodas) que nos han podido pasar estando en compañía. ¿Lo mejor? La naturalidad con la que nos anima a enfrentarnos a la vergüenza que pueda aparecer en momentos íntimos.
  5. La revolución del placer: el punto más formativo sobre sexualidad femenina corre a cargo de Irasema y Fabiola. Hablan del romanticismo, la masturbación, el aborto, la maternidad o el gaslighting desde una perspectiva feminista. Especialmente recomendable si todavía estás un poco verde en cuanto a conocerte a ti misma, quieres empezar a ver las cosas con las gafas de color violeta o, sencillamente, empoderarte (más).

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

‘Antes el Salón Erótico de Barcelona era para hombres’

Han sido cuatro años desde la última vez que vine al Salón Erótico de Barcelona. El evento ha cambiado, y yo también. Quizás por eso tenía tanta curiosidad sobre nuestro nuevo encuentro.

mujeres salón erótico barcelona

Producción propia

Hay cosas que siguen igual en el Pabellón del Vall d’Hebron durante los días que dura la cita más caliente de la ciudad condal (ola de calor aparte).

Como el hecho de que se ven más tetas que en una película española o que siempre encuentras a algún asistente masturbándose -más o menos discretamente- en la calle, por los alrededores del lugar.

Pero muchas otras son distintas. Como el público, que esta vez es más joven que nunca. Predominan las parejas de mi quinta y, en lo que menos se paran, es en la parte de los espectáculos eróticos.

Las charlas son el principal reclamo, que han conseguido igualar, por primera vez, la proporción entre asistentes hombres y mujeres.

Las largas colas antes de que den comienzo y que todas las sillas se llenen (e incluso nos tengamos que sentar en el suelo para asistir a muchas de ellas) son la prueba de su popularidad.

De esto es muy consciente Montse Iserte, la sexóloga y coordinadora de actividades del evento: «Antes el salón era para hombres. Y de unos hombres muy específicos».

«Lo está partiendo todo lo que tiene que ver con técnicas eróticas o trabajar el deseo, la gente es lo que está buscando. Cuando hay temática de estas, las aulas se nos llenan», afirma la sexóloga.

Un programa para el gusto de todos ha sido la clave: «Hemos intentado traer más variedad como defensa personal femenina, twerking, trabajar el feminismo y las masculinidades. Aunque también hay clásicos que se repiten año tras año como tuppersex, charlas de erotismo, sensualidad, dificultades sexuales…»

El tema de las nuevas masculinidades, dentro del feminismo, es el que quiere convertirse en el centro de la edición de este año. Las mismas que protagonizan el anuncio del Salón de este año que se convirtió en viral al poco rato de ser posteado.

«Queremos trabajar las masculinidades y darnos cuenta de que los hombres hetero-cis deberían formar parte de este movimiento en vez de tomárselo como un ataque. Es para ayudarles a ellos también a deconstruirse de lo que la sociedad les ha impuesto, con todos los problemas que esto supone en el ámbito sexual y emocional, y reconstruirse para ser más felices y entendernos mejor», dice Montse.

Pero, y aquí entra una de las incongruencias del Salón, ¿es posible apoyar las nuevas masculinidades cuando el tema de la cosificación del cuerpo femenino, sigue siendo el gran protagonista de los shows de la zona porno?

Y lo pregunto porque son casi todo actrices las que dan el espectáculo, al estilo de cualquier película porno, ante un público mayoritariamente masculino.

Te puede interesar leer: ¿Es ético el porno con el que te masturbas?

«El Salón Erótico de Barcelona no deja de ser o había sido siempre una opción de ocio, entretenimiento, espectáculo. Es lo que encuentras cuando se practica sexo en vivo y merece la pena verlo, es algo que no ves en ninguno otro sitio», afirma la coordinadora de actividades.

«Este año en el escenario principal se ven espectáculos super bonitos, trabajados estéticamente y deconstruidos: muchos tipos de pareja y grupos, personas sin erección, etc. Además, una cosa son los espectáculos y otra las charlas. Hay 12 horas seguidas de charlas, estamos yendo mucho más allá de lo que se ve en el escenario y creo que es la forma de llegar a estas personas», declara Montse.

Y, como otros años, siempre te queda la opción de darte una vuelta por la parte superior del pabellón y conocer desde ilustradores a artesanos del cuero, que realizan artículos de BDSM, pasando por propuestas tan curiosas como es la de hacer tu propio book de fotos erótico o llevarte una réplica en bronce o escayola de tus genitales.

Así que sí, tres años de pausa después, el Salón Erótico se ha adaptado. Como me dijo Montse, estamos ante un evento más feminista e inclusivo.

Y aunque queda todavía mucho por recorrer, personalmente, confío en que siga la línea que ha tomado este 2022. Es el camino.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en Twitter y Facebook).

Las claves para hablar de sexo con los hijos según una educadora sexual

Cuando conocí a Yaiza Morales, educadora sexual y terapeuta (la encuentras en Instagram como @yaizanepuzzita), me llamó la atención por dos cosas, la primera por lo cómodo que resultaba hablar de ella sobre el sexo.

Lo segundo, porque formaba parte de la bolsa de trabajadores de la Generalitat que hacía formaciones sobre prevención de violencias de género.

PEXELS

Todo parecía indicar que tenía que ser mi próxima entrevistada sobre educación afectivo-sexual.

De hecho, desde el primer minuto, ya me enseñó que deberíamos alejarnos del concepto ‘educación afectivo-sexual’ (que nació durante la dictadura) y referirnos a ‘educación sexual’ a secas para evitar la separación entre las emociones y los encuentros sexuales.

Yaiza me recuerda que, en mi caso, esta educación fue muy orgánica gracias a que mi madre trató siempre el tema con normalidad.

Pero, en el caso de familias que no saben cómo sacar, la experta aconseja «que se planteen cómo les hubiera gustado a ellos en su lugar que les hubieran explicado estas cosas para que puedan empatizar con las necesidades de sus hijes».

«Mi opción para hablar sobre sexo siempre es apostar por la naturalidad, por hacer de este, un tema cotidiano, como quien habla de su salud (que de hecho el sexo lo es) o de cualquier otro tema ya que el sexo es un aspecto que forma parte de nuestra vivencia», aconseja Yaiza.

¿Hay una edad mínima que tengamos que cumplir para que nos empiecen a hablar de sexo? ¿Y una edad límite?
No hay una edad mínima ni máxima. El sexo, la sexualidad forma parte de nosotros, somos seres sexuados y esto quiere decir que todas nuestras vivencias, lo que sentimos, cómo nos relacionamos, lo que nos gusta y nos disgusta etc., conforma la persona que somos.

Además, a lo largo de la vida, nuestros deseos, nuestros intereses y la forma que tenemos de relacionarnos, no es estática, es decir, va cambiando. Por eso es importante naturalizar hablar de estos temas a cualquier edad.

¿Qué consejo le darías a unos padres que quieren hablar sobre sexo pero no recibieron educación al respecto y no saben cómo empezar?
La mayoría de la gente no ha recibido una educación al respecto. O no una que no se base solo en la prevención de embarazos o de its (infecciones de transmisión sexual). Si tienen dudas de cómo encararlo, creo que una opción interesante es que acudan a la consulta de una profesional de la sexología o alguien que se dedique a la educación sexual para que pueda darle respuesta a todas esas preguntas.

Existe también mucho material didáctico que les podemos ofrecer como libros, charlas, talleres o incluso películas y series que ayudan a entender la diversidad de opciones que existe al hablar de sexualidad ya que hay tantas maneras de vivir la sexualidad como personas hay en el mundo.

Ya no es solo educar en reproducción o placer, también se debe hablar sobre el consentimiento, la orientación sexual o la identidad de género. ¿Hay otros temas que hasta ahora se quedaban ‘fuera’ pero es necesario que tratemos?
En general se suele tender a pensar que cuando hablamos de sexo, nos referimos solo “al que hacemos” y no “al que somos” (qué nos gusta, cómo nos gusta, con quién nos gusta, cómo nos sentimos con todo ello…). Cuando voy a hacer talleres en los colegios con los más peques me gusta insistir mucho en tres pilares: consentimiento, placer y comunicación.

En cuanto al placer me parece también importante hacer hincapié en la necesidad de entender que no hay guías. No hay maneras buenas o malas de desear ni experimentar o dar placer mientras se hayan tenido en cuenta los tres pilares que he comentado. No existe un patrón o unas instrucciones que se puedan aplicar a todas las personas y fomentar este tipo de enseñanzas hace más daño que otra cosa porque puede generar muchas inseguridades.

¿Qué problemas sociales se solucionarían si hubiera una educación sobre este tema?
Uno de los problemas más importantes a los que creo que se podría dar solución es a la gestión del rechazo. Como sociedad, no nos han enseñado a encajar o gestionar las negativas y el hecho de recibir un no a una propuesta, debería poder ser tomado como un no ahora, o un no así o un no contigo sin que eso suponga una ofensa. La gestión del rechazo tiene un gran peso en la manera en la que nos relacionamos con los demás y por ende, con el hecho de establecer y cultivar relaciones más sanas

¿Y a qué nos arriesgamos si seguimos sin recibir esta educación?
A seguir repitiendo patrones tóxicos. A seguir prejuzgando y atacando a otras personas por su orientación, su identidad o su manera de relacionarse. A seguir pretendiendo encajar en unos estereotipos que están más que obsoletos y que dejan a una gran parte de la sociedad fuera, en los márgenes. Somos seres diversos y justo ahí está nuestra riqueza, ¿por qué querer cortarnos a todos por el mismo patrón?

¿Hasta qué punto es responsabilidad de las familias y de los centros educativos?
La responsabilidad es de todos y compartida. Los peques, en general se pasan media vida en casa y la otra en la escuela por eso es importante que, como dos grandes referentes en sus vidas, se tengan en cuenta y se vele por estos temas. Pero familias y escuelas no son las únicas fuentes de información de las que disponen para aprender.

Vivimos inmersos en un constante bombardeo de información. Desde la música, la publicidad, las películas, la organización de las tiendas de ropa y juguetes, el cómo se habla o trata a unos y a otros… La sexualización está presente en todos lados y hay que andarse con ojo porque muchas veces recibimos esta información de un modo poco consciente pero aún así se asimila y se reproducen patrones perjudiciales.

Te puede interesar leer: Sí, mi educación sexual fue algo traumática y el colegio tuvo la culpa

¿Tienen que involucrarse más los partidos políticos contando con esta formación en sus programas?
Respuesta corta sí. Respuesta larga, sí absolutamente.

¿Cómo podemos educarnos sobre sexualidad en la edad adulta?
Existen por suerte a día de hoy muchos talleres, formaciones, charlas, congresos, artículos divulgativos, incluso series, películas y libros que abordan estos temas desde muchos y muy variados enfoques. La opción más interesante para mí es tratar de conocer varios enfoques y luego poder sacar nuestras propias conclusiones. Quedarnos con lo que nos interese y debatir sobre lo que no entendamos, ya que poner en común distintos puntos de vista, es una manera de nutrirnos y enriquecernos. De hecho, este es uno de los objetivos de la sexología; dar a conocer toda esta diversidad de opciones para que cada uno pueda valorar y componer su biografía sexuada.

Y, dándole la vuelta a la situación, ¿nos ayuda hablar de sexo con nuestros padres como adultos? ¿Cómo hacerlo si nunca hemos abierto ese melón?
Es una decisión muy personal. Depende de muchos factores como por ejemplo la relación que tengas con tus padres, lo abiertos de miras que seáis (tanto tú como ellos), lo importante que sea para ti el tema a tratar en cuestión. Como he dicho antes, hablar de sexo no es solo hablar de follar o “de lo que se hace”, eso es en todo caso follología. Hablar de sexo comporta hablar de emocionalidad, de sentimientos, de relaciones, de identidades y ahí cada uno tiene que ver qué necesita expresar, a quién, cómo y hasta dónde.

Mara Mariño.

(Y, si quieres, puedes seguirme en Instagram,  Twitter y Facebook).

Comprar juguetes sexuales, ¿cuestión de discreción o tabú?

Hace unos días fui a un sex shop a comprar un plug anal. Aunque en la caja venía la imagen, explicaciones y todo lujo de detalles, la dependienta me lo guardó en una bolsita blanca de papel.

Por lo visto, para que nadie se entere de que estoy comprando un juguete, ni que he estado en esa tienda.

En la bolsa tampoco aparecía nombre del sex shop. Es decir, si tú me ves por la calle, puedes pensar que lo mismo llevo una colonia de regalo para mi madre que una caja con pendientes.

Unsplash

Si me da por ampliar la colección de juguetes, es algo que forma parte de mi intimidad y puedo agradecer que no todo mi vecindario esté al tanto de qué me compro o me dejo de comprar.

Pero, ¿se hace realmente para proteger la intimidad o es que no estamos listos para verlo?

Me acuerdo como, hace unos años, Cara Delevingne y Ashley Benson se convertían en carne viral de internet por una foto en la que aparecían metiendo un juguete en casa, una especie de banco multiposición para practicar bondage.

La atención mediática fue tal que, meses más tarde, le seguían entrevistando acerca de aquella imagen: si lo habían comprado, si se lo habían enviado, si era para ella, si era un regalo para otra persona…

Preguntas y más preguntas, que es precisamente lo que evita la discreción de la bolsa blanca.

Pero ni Cara ni su pareja quisieron envolver la caja. Por eso se convirtió en algo tan comentado. No solo habían comprado un juguete, sino que lo enseñaban al mundo libremente.

Creo que una de las razones por las que se hizo tan popular fue justamente que es raro ver a nadie con sus recién comprados juguetes por la calle.

Pero, ¿y si lo normalizáramos? ¿No conseguiríamos que se convirtiera en algo habitual a lo que terminaríamos por acostumbrarnos?

Sara Izquierdo (@vozdelagarta en Twitter e Instagram), que es estudiante de psicología y sexología, lo comentaba en su cuenta.

Si bien Sara defendía el derecho a la privacidad a la hora de comprar este tipo de artículos, su reflexión iba más allá.

«No existen envíos discretos con ropa o comida. Mercadona no manda sus paquetes sin el logo para que nadie se entere», decía en sus historias.

«Esto ocurre por la censura que tenemos con la sexualidad y por la vergüenza que nos han inculcado. No da la opción de ‘quieres envío discreto sí o no’, lo envían automáticamente así».

Para ella, la conclusión es clara: «El hecho de que se envíe por defecto de forma discreta es un reflejo de la sociedad en la que estamos».

Te puede interesar: Sí, mi educación sexual fue algo traumática y el colegio tuvo la culpa

Es como para reflexionar. Y de paso, pedir que haya opciones de envíos normales para quienes quieran recibirlo con la misma ilusión que hace abrir una hamburguesa en una bolsa con el logo de tu cadena de comida rápida preferida.

¿Por qué negar ese disfrute si se trata de, además, algo pensado para dar placer?

A lo mejor si viéramos más a menudo bolsas con nombres de condones, no te pondría los ojos en blanco el chico de turno cuando le dices de usarlos.

Y creo que tampoco sería tan escandaloso -ni vivirías tu fetiche por la sumisión como algo de lo que sentir vergüenza- si de pronto vieras más personas que también compran bozales y correas.

Volviendo a la tienda de juguetes de mi barrio, y sacándole el tema a la dependienta, me comentó que más de la mitad de sus clientes preguntaban con la compra si se lo podían poner en una bolsa discreta.

También una rápida encuesta en Instagram me revela que la mayoría prefieren que siga siendo así. «Nuestra vida es muy pública hoy en día. No está de más guardar algo para nosotras/os«, me respondía una seguidora.

Lo que queda claro es que, mientras siga perteneciendo al ámbito privado y lo llevemos con secretismo, será un tema que nos costará hablar con normalidad.

Quizás algo de razón tiene Sara y seguimos viviéndolo con vergüenza. Sería eso lo que habría que cambiar en primer lugar, estampar un logo o foto en una bolsa siempre es más sencillo que educar.

Duquesa Doslabios.
(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

De los chistes a las agresiones: cómo combatir nuestra propia homofobia según una psicóloga

La educación sexual que recibimos se queda corta. No solo queda en evidencia con el desconocimiento que tenemos ante las enfermedades de transmisión sexual.

Agresiones homófonas, chistes cuyo objetivo es reírse de la orientación sexual o incluso seguir viendo la vida con el prisma de los estereotipos son otras demostraciones de que nos queda mucho como recorrer como sociedad.

UNSPLASH

«Cualquier tipo de educación sexual ha de contemplar la diversidad y el feminismo. Porque no es sólo un deber sino también un derecho tener acceso a esta información, que ayuda a entender y respetar la verdadera naturaleza humana», afirma Ana Sierra, psicóloga y sexóloga.

«El tabú sigue presente, más aún cuando hay voces que incitan a que siga siéndolo. Es vergonzoso que en pleno siglo XXI la educación sexual integral sea una asignatura pendiente«, dice la experta.

¿Cuándo tendría que empezar la educación en diversidad sexual y de qué manera?
Debería ser una asignatura obligatoria no sólo en la educación reglada, sino en toda la población desde la infancia hasta la vejez, y estar presente en todas las áreas de nuestra vida, en familias, centros escolares, trabajos y empresas, instituciones, políticas y en la calle. Sexualidad es vida, y no podemos dejarla colgada en una percha para ir al trabajo.

Siempre manejando información de calidad, porque el miedo es la causa del odio y la violencia. Educación sexual integral, donde la diversidad sexual y de género se reconozca natural, porque lo es.

¿Son las familias quienes deberían hacerse cargo de esta educación o también ir acompañadas por los centros escolares?
No solo los centros escolares, la sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad individual y colectiva de acompañar y educar de manera activa. Según los datos de Control, si bien es cierto que 7 de cada 10 jóvenes (72,2%) han recibido educación sexual en el colegio, muchos destacan que la han recibido de la familia (26,2%) o la comunidad médica (15,6%), lo que demuestra que esta educación proviene de diversas fuentes. Por desgracia, a las familias les queda grande educar en este sentido, pues no suelen estar educadas en la diversidad sexual. Pero todas son diversas, aún no perteneciendo a las siglas LGTBAIQ+.

Popularmente se sigue creyendo que las personas cishetero son las “normales” y las “diversas” son las otras. Una falacia más que nos separa y genera miedos. Estamos naturalizando lo artificial y nadie es “normal”, lo natural es ser único, y por tanto raro. Es ahí donde radica nuestro valor, fuerza y belleza. Nos unimos nos hacemos más fuertes, pero dentro de cada una de las siglas hay personas únicas y diversas.

Si ya somos adultos, ¿cómo podemos trabajar por nuestra cuenta en la propia educación sexual?
Reconociendo que no entendemos nada y buscando la información que necesitamos en fuentes fiables. Es un acto de humildad que suele costar, pero es absolutamente gratificante porque nos libera y liberamos a los demás de nuestros prejuicios. Dejamos de proyectar nuestra ignorancia, que se traduce en miedo y violencia hacia lo desconocido.

Te puede interesar: Sí, mi educación sexual fue algo traumática y el colegio tuvo la culpa

¿Cómo deberíamos reaccionar ante agresiones homófobas?
Si es en primera persona y estás recibiendo una agresión, por desgracia no hay una fórmula mágica. De hecho, puede generar culpabilidad no reaccionar de la manera que creíamos “adecuada”. Por ejemplo, una persona podría haberse formado en defensa personal y luego bloquearse si le agreden físicamente. O espera saber reaccionar ante una agresión verbal y luego se da cuenta de que sus actos o estrategias no funcionan en la realidad. Las expresiones homófobas no se rigen por procesos lógicos, por lo que la desactivación de sus actos no responde a lo que podríamos considerar razonable; la emoción suele superar la razón, en estos casos. Esto no solo genera frustración en la víctima, sino que activa su miedo, pudiéndose gestionar de muy diversas formas. En ocasiones, puede experimentar la sensación de estar en peligro constante y no poder hacer nada por remediarlo; es lo que se conoce como indefensión aprendida.

Desde el otro lado, si presenciamos una agresión hacia otra persona, lo urgente sería pedir ayuda, llamar al 112 y socorrer a la persona agredida, siempre que podamos y según el tipo de agresión. No es necesario poner nuestra vida en riesgo ni hacernos los héroes, hay que hacerlo con cabeza siempre, pero se puede ayudar de muchas maneras. Acompañar tras la agresión, escuchar, denunciar el hecho y colaborar si fuimos testigos, es ya de gran ayuda. Lo ideal, denunciar desde el primer acto homófobo, ya sea un insulto u otro comportamiento discriminatorio. Naturalizar estos comportamientos o insultos es un gran error.

¿De qué manera puede -o debe- involucrarse una persona heterosexual en la lucha por la igualdad y la diversidad?
Tendríamos que ser conscientes de que no hay que ser de un colectivo concreto para luchar por sus derechos. Como comenté, no son los otros y yo, que por ser cishetero me libro y qué suerte tengo. Conectemos con la empatía y la compasión, que habla de la comprensión y acompañamiento en el sufrimiento. Juntos somos más fuertes. Si vives a gusto en una sociedad que discrimina, oprime y agrede a otra persona por su condición, sea la que fuere, pregúntate si es coherente esto que te sucede.

Tu miedo lo hace coherente, pero acude a psicología urgentemente, porque algo en ti no funciona, y quizá sea tu humanidad. Por otro lado, ahora somos las mujeres, las personas racializadas, las LGTBAIQ+,…pero mañana te puede tocar a ti por ser bajo, rubio o demasiado alegre. Estamos defendiendo también tu derecho a ser.

¿Qué pequeños y grandes cambios podemos adoptar?
Suprimir chistes, bromas, comentarios del tipo “se le nota o no que es trans, o no parece que sea lesbiana”. De hecho, un ataque homófobo, por ejemplo, no solo se realiza hacia un hombre por ser homosexual, sino también por parecerlo. Esto que tiene que ver con el cisheteropatriarcado y la masculinidad hegemónica. Revisar nuestras actitudes, prejuicios, pensamientos y proyecciones de nuestras creencias sobre su rendimiento o confianza, por ejemplo; son acciones que deberíamos llevar a cabo cualquier persona sobre otra.

Hacer educación sexual integral, explicar y desterrar mitos, en cualquier parte, una cena, el trabajo, el colegio, medios de comunicación, entre ellos las RRSS, ya sea con grandes lecciones como con pequeños comentarios y acciones, y visibilizar la realidad desigual y dramática que viven tantas personas, ya es un gran apoyo, además de una responsabilidad colectiva que, si no se pone en práctica, te hace posicionarte del lado que discrimina.

Psicológicamente, ¿cómo afectan los comportamientos o comentarios LGTBIfóbicos a quién los recibe?
Cada persona es única y, por tanto, existen diferencias individuales. La afectación y evolución de las personas agredidas varía en función de la experiencia, su personalidad, el apoyo externo recibido, cuestión especialmente importante, la familia, escuela, trabajo, instituciones, políticas y leyes, sociedad, fortalezas personales, homofobia interiorizada, auto concepto y muchos otros aspectos.

Un único comentario puede hacer más fuerte y motivar a la persona agredida en la lucha por sus derechos. Otras consecuencias, más generalizadas, serían la baja autoestima, que puede derivar en otras afectaciones psicológicas e incluso la somatización física. Sin olvidar las conductas de riesgo y autolíticas o autolesiones. Recordemos que el suicidio también puede reconocerse como el resultado de la agresión, pues es “matar sin matar”.

¿Qué países podemos mirar como ejemplo a la hora de convertirnos en una sociedad igualitaria? ¿Qué nos diferencia de ellos?
En nuestro país se trabaja mucho por los derechos humanos, pero tendría que ser una responsabilidad colectiva, y no lo es. Cada persona puede y debe cuidar su parcela para hacerla amable al otro. La guía turística Spartacus que elabora el Gay Travel Index, un índice que pretende apoyar la seguridad de los turistas pertenecientes al colectivo LGBT en todo el mundo, en su listado de 2020 puntuaba a España con un 9 sobre 12 situándonos dentro de los más seguros, en un tercer puesto compartido con Reino Unido, Países bajos y Argentina. Solo superado por Austria con 11 y con Malta, Suecia y Canadá a la cabeza, con 12.

A nivel europeo, dentro del ranking de los países con mejor y peor puntuación en leyes, políticas y prácticas que afectan a la comunidad LGBTI (Rainbow Esurope, 2021) ocupamos la 8ª posición, con una puntuación de un 64,59 sobre 100%.(100%= respeto de derechos humanos. Igualdad total) En primer lugar Malta, 93,78% y en último Azerbaiyán, que con una puntuación del 2,33%.

¿Podrías explicar por qué el hecho de que dentro del propio colectivo se utilice la palabra «maricón» a modo de apropiación del insulto no es igual que se utilice de forma peyorativa?
“Maricón”, históricamente, era una forma de criticar al hombre que no se comportaba como tal, pues no cortejaba a la mujer. Un término homófobo y machista, a su vez. Cuando se utiliza dentro del colectivo y aliados, se utiliza desde el cariño, no como insulto y se produce un reajuste del síntoma. Un proceso donde un concepto que es asociado socialmente a lo negativo, debido a prejuicios e interpretaciones sesgadas, se reformula como positivo o adaptativo para la persona que se veía discriminada por el mismo.

De esta manera, la apropiación de las personas gays del término “maricón”, transita del insulto al orgullo. Por supuesto, la procedencia, actitud e intencionalidad de su uso es lo que dota a esta palabra de un significado u otro. Este tipo de empoderamiento ocurre de manera similar en mujeres feministas, frente al machismo, en lemas como “lucha como una chica” o en el caso de la “N-word”, un eufemismo que hace referencia a la palabra “negro” o “Nigga”, impronunciable en EEUU salvo entre amigos dentro de la comunidad negra.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

Sí, mi educación sexual fue algo traumática y el colegio tuvo la culpa

Incluso siendo de las pocas personas de mi generación que ha recibido una educación sexual en su centro educativo, las escasas clases que me dieron sobre el tema son para darle una vuelta.

En la E.S.O., tres horas de educación afectivo sexual en los cuatro años que dura ese periodo fueron toda la explicación que recibí en el colegio sobre protección, menstruación, cambios en el cuerpo durante la adolescencia…

UNSPLASH

El bachillerato fue un poco diferente. La clase terminó con una presentación de fotos de fetos. Y no de esos de libro de biología con colores rosados y flechas explicando las diferentes partes.

Fetos abortados.

Así fue como mi colegio, uno de esos religiosos de los que se encuentran en Padre Damián, muy cerquita del Bernabéu, se encargó de lanzarnos el mensaje más contundente: chicas, no abortéis, esto es malo.

Si las clases de la E.S.O. nos sirvieron como toma de contacto, el año de bachillerato, cuando la mayoría rondábamos los 16 y 17 años, debería haber sido una ampliación a modo de refuerzo.

Más que nada porque, aunque no había muchos que ya hubieran empezado a tener sus primeras vivencias, estábamos al caer todos los demás.

Aquel era el momento de que nos recordaran cómo protegernos, cómo cuidarnos, cómo nuestra salud sexual dependería siempre de nosotros.

Porque aquellas breves charlas de hace dos, tres o cuatro años, se nos habían quedado tan olvidadas como la lección de Conocimiento del Medio de la célula eucariota.

Y la mayoría no nos sentíamos lo bastante cómodos con nuestros padres como para sacarles el tema.

Se habla del adoctrinamiento en Cataluña con mucha preocupación. Que en Madrid a los 16 años te obliguen a mirar imágenes de abortos con el beneplácito del centro escolar, no es para nada alarmante.

Quien nos dio la charla no nos permitió elegir, no contó con nuestro consentimiento. «¿Queréis ver algo fuerte? Os voy a poner unas fotos», contestó pulsando el play sin esperar una respuesta por nuestra parte.

Hace 10 años volví a mi clase aterrorizada después de la carne y la sangre, con el estómago revuelto del susto en el cuerpo. A día de hoy, lo recuerdo indignada y enfadada.

No solo por robarme la voluntad de decidir, sino por vender como educación sexual algo cuyo objetivo era condicionarme a tomar una decisión sobre mi cuerpo: la de llevar a su fin un embarazo.

Que mi cuerpo era antes de aquella vida que mío.

No faltó el comentario de la ponente recordándonos que siempre podríamos dar el bebé en adopción. Cualquier cosa menos sesgar una vida de Dios, clásico recurrente del discurso conservador.

Así pasó, que tanto yo como mis compañeros cumplimos 18 años sin saber que podíamos contagiarnos de una ETS de tener sexo oral sin usar un condón.

Pero con la idea clara de que el aborto estaba fuera de la mesa con una experiencia traumática que a día de hoy sigo recordando vívidamente.

Porque eso es lo que consiguió mi colegio: quitarme la idea de que podía elegir utilizando el miedo.

Así que, una década más tarde -no sé cómo lo harán ahora, pero la crítica la merecen igualmente-, opino que deberían haberse ahorrado el amaestramiento.

Educar es otra cosa y se debe hacer no solo enseñando sin sesgos ni fisuras de una forma completa y transparente, siempre desde la libertad del conocimiento pleno y no con la amenaza del miedo.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

La aplicación con la que tendrás mejor sexo (tú decides si por tu cuenta o en compañía)

¿Que si el porno me satisface? Relativamente. Entre que las estructuras son siempre las mismas y las fantasías recurrentes, ver a dos personas teniendo sexo en la ficción -de la forma en que lo hacen en ese tipo de películas- me sabe a poco.

Prefiero quedarme con otras alternativas, como la prosa erótica o los audios. Esta última opción (imagínate por un momento una voz susurrante diciéndote al oído lo que le encantaría hacer con tu cuerpo) es la que ofrece la aplicación móvil Calíope.

Su CEO, Rocío Romero (@roenlared), me explica que el secreto de esta app es precisamente que consigue estimular nuestro mayor órgano sexual, el cerebro.

CALÍOPE

Pero no se limita únicamente a transportarnos a la compañía -y roce- de otras personas. Calíope pretende convertirse en el denominador común de nuestros teléfonos para que no solo tengamos aplicaciones sobre el ciclo menstrual o si nuestro bebé ha alcanzado ya el tamaño de un aguacate.

Además del fin divertido -consumir placer con otro sentido que no fuera la vista-, tiene un objetivo didáctico al ofrecer educación afectivo-sexual desarrollado por psicólogas, sexólogas y profesionales en el campo del bienestar.

Desde trabajar nuestra autoestima, problemas sexuales, entender cómo funciona el clítoris o conocer otros modelos de relación más allá de la monogamia de una forma muy amena, a nuestro ritmo y sin salir de la intimidad de la habitación (o en cualquier otro lugar).

¿Qué clase de contenidos vamos a encontrar en la aplicación?
Relatos eróticos y un apartado de desarrollo personal, aprendizaje y mejora de tu vida sexual y mental que hemos denominado Bienestar. La parte de historias es diversa, hay audios de encuentros casuales, de fantasías que siempre hemos querido probar, otros en los que formas parte de la historia… Hemos lanzado unos para que los escuches con tu pareja y os atreváis a probar cosas nuevas y disfrutar juntos de maneras diferentes. En el apartado de Bienestar coexisten temas pensados para el autoconocimiento del cuerpo, mejora del autoestima, tipos de relaciones, formas de identificar una relación dependiente… Añadimos uno nuevo cada semana.

¿Cómo habéis integrado la educación sexual en Calíope?
Nos dimos cuenta que había mucho camino que recorrer en materia de educación sexual afectiva y diversa. El papel de las psicólogas y sexólogas es clave, ellas saben orientar el contenido y ver cómo categorizar mejor ciertos temas. Nuestra misión es conseguir eliminar los máximos tabúes posibles y contribuir a naturalizar el sexo. Mientras que para alguna gente lo es, para mucha parte de la población sigue siendo algo incómodo y ruborizante.

¿Por qué razón habéis decidido dirigirla sobre todo hacia la mujer?
La educación sexual dada a las mujeres es siempre en base a la culpa, al miedo, a la desconfianza. Ten cuidado con los hombres, solo quieren usarte. Vigila que no te quedes embarazada, eso te podría arruinar la vida. Cuidado con la regla que manchas. Son muchas las frases que se nos vienen a la cabeza a las mujeres y que, por cierto, producen grandes problemas sexuales en muchas personas. De hecho, 1 de cada 2 mujeres adultas tiene problemas sexuales.

Es más, ¿cuáles son las aplicaciones que compartimos todas las mujeres? Las de regular el ciclo menstrual o de embarazo. De nuevo, la fertilidad como eje, no el placer. La app es para todo tipo de personas, el contenido está enfocado a mujeres pero también pueden escuchar las historias y los temas de bienestar los hombres, sin lugar a dudas. En Calíope cabe todo el mundo, sin distinción de sexo ni identidades de género.

¿Cómo funciona el apartado de historias?
En el apartado de historias puedes encontrar relatos eróticos e historias que tienen la finalidad de excitar o relajar a la oyente. Existen diferentes categorías como Fantasía, donde puede que a la oyente se le cumplan las suyas, también tenemos la categoría
Contigo donde la oyente forma parte de la propia historia. Además, puedes filtrar el contenido por Ella/Él o Ella/Ella. Estamos trabajando en historias Él/Él que muy pronto verán la luz. En el apartado En Pareja hay audios para escuchar con tu pareja o con quien te apetezca, si te atreves.

¿Por qué os habéis decantado por el sentido del oído en concreto?
Son muchos los estudios que demuestran que las mujeres se excitan en su mayoría mediante la imaginación y la escucha en contraposición de los hombres. De hecho, según un estudio de Tenga, a la hora de ponerse en materia el 78% de los hombres recurre a ver vídeos y contenido para adultos, frente a sólo el 46% de las mujeres, quienes prefieren principalmente la imaginación. 

Con casi un mes desde que lanzasteis la app, ¿qué es lo que tiene más éxito?
En apenas 10 horas tras el lanzamiento conseguimos colocarnos como la aplicación más descargada de Salud y Ejercicio Físico de la App Store y estar en el Top Descargas de toda España. Actualmente ha sobrepasado ya las 40,000 descargas. Nuestras oyentes, o musas de Calíope como nos gusta llamarlas, están disfrutando del contenido a diario y tanto las historias como la parte de bienestar y educación sexual están teniendo un éxito abrumador.

¿A quién le recomendáis instalarse la aplicación?
Se lo recomendaría a aquellas personas que les excita leer un relato o un libro erótico. A aquellas que quieren fomentar su principal órgano sexual: el cerebro. A aquellas que quieren disfrutar en la intimidad y no necesitan un vídeo. A aquellas que están cansadas del porno de siempre, a las que quieren probar cosas nuevas…

También se lo recomendaría a todo tipo de parejas así como a aquellas parejas que no son pareja pero se divierten juntos. Merecemos disfrutar del sexo y el placer sin miedos, tabúes ni presiones. Merecemos mejorar nuestra vida sexual y que nadie nos diga qué nos debe gustar ni quién debemos ser. ¿A quién le recomendaría instalar la aplicación? En realidad me pregunto, ¿a quién no se la recomendaría?

¿Cuáles son las ventajas de la versión ‘premium’?
Descargarla es gratuita y puedes escuchar múltiples audios sin ningún coste. Existe la opción de que por solo 19,90€ (menos de lo que vale una cena) puedas tener todo el contenido desbloqueado durante todo un año y, además, con nuevo contenido cada semana. El precio de la suscripción es bajo porque queremos que todo el mundo pueda acceder a él y creemos que un único pago de lanzamiento a un coste asequible puede hacer que la educación sexual y el placer auditivo pueda ser posibles para todo el mundo. Para los que quieran ver mucho más y no sepan si valdrá la pena, tenemos la opción de que puedas probar 7 días gratis y ver si el contenido te convence.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).