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El blog de Lilih Blue El blog de Lilih Blue

Historias de amor, sexo y otros delirios

Entradas etiquetadas como ‘pareja’

Cómo hacerte el amor cuando ya te lo he hecho más de quinientas veces

Te sé de memoria. Te sé por delante, por detrás, de perfil izquierdo, perfil derecho, perfil de Facebook y perfil de Instagram.

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Hemos llegado a ese punto en el que conozco tu cuerpo como el mío y lo navego con la seguridad de quien sabe a dónde va y en qué momento ir.

Reconozco tus rincones, tus secretos. Sé qué te gusta, qué no. He desarrollado, de escucharte, tan buen oído que puedo solfear todos tus sonidos.

Cada vez que te hago mío me cautivas más. Si ya me encantabas al principio, ahora, más que gusto, eres un placer adquirido, por lo que has vuelto sibaritas mis sentidos.

Y pese a que según pasan los años a tu lado te tengo en la cama aprendido, quiero seguir creciendo, explorando caminos.

No te confundas, que no te cambio por nada. Ya sabes que de todo lo bueno repito, y de ti quiero barra libre toda mi vida, como que eres mi sabor favorito.

Hoy unas velas, mañana la lista de baladas de Spotify, pasado bragas nuevas, el mes que viene en el asiento de atrás de tu coche, perdidos en algún camino de tierra detrás de un polígono industrial.

Después en un hotel de tres estrellas, que contigo parecen cinco y un cometa. Luego jugamos o nos vemos una porno y te pido que me tires del pelo. Para más tarde, lo hacemos en esas duchas que siempre se nos quedarán pequeñas.

Que si no puedo esperar, te mando las tetas por WhatsApp, a no ser que la impaciencia me pille contigo y nos quedemos en el suelo de la entrada, convirtiendo la ropa en la alfombra improvisada de tu piso.

Y comerte otro día a escondidas en el cine y que me bebas en la terraza. Que si por debajo pasa gente y nos ven, pues tampoco pasa nada (y si pasa, se saluda).

Porque pueda que ya te haya hecho el amor más de quinientas veces, pero créeme que mi idea es volverte exponencial, hacértelo otras quinientas por quinientas veces más.

Duquesa Doslabios.

Las 5 mejores posturas sexuales para alcanzar el orgasmo femenino

Querid@s,

De sobra sabemos todos que a los hombres les resulta más fácil llegar al orgasmo que a nosotras. Tristemente las mujeres (especialmente, las heterosexuales) tenemos menos orgasmos que los hombres. En concreto, un 61,6% frente al 85,5% de ellos. Existen posturas sexuales con las que el orgasmo femenino está casi asegurado. He aquí el top cinco para quedarse bien ancha.

Mila Kunis y Justin Timberlake compartiendo alcoba en “Con derecho a roce”

El misionero

Resulta que a pesar de ser una de las posiciones sexuales más comunes y aburridas, también es una de las más placentera para nosotras. Los sexólogos la consideran una excelente postura debido al elevado grado de cercanía e intimidad que alcanzan los dos cuerpos. Los amantes permanecen tan juntitos que el clítoris está estimulado constantemente y nosotras podemos controlar el movimiento de cadera mientras abrimos o cerramos las piernas. Un truquito de andar por casa: incorporar en la escena un cojín debajo del culete o la cintura para elevar la pelvis y convertir la experiencia en una aventura aún más interesante.

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Aunque aquí no haya penetración, la estimulación oral del clítoris es particularmente intensa y existe una altísima probabilidad de que los dos lo pasen pipa. La utilización de la lengua permite una estimulación distinta del clítoris: movimientos, caricias, ritmos y presiones difícilmente alcanzables manualmente o con el pene.

Cowgirl de espaldas

Esta variante de la cowgirl de toda la vida es más placentera que mirarse frente a frente con la pareja. En esta postura la sesión sexual está bajo control femenino y nosotras podemos frotar el clítoris contra el cuerpo de él hasta llegar al orgasmo. Al no poder contemmplar a nuestra pareja, las sensaciones son más intensas. Además, de espaldas se estimula mucho más el punto G.

Loto

En esta postura, nosotras tenemos el control. Él se sienta y coloca las piernas dobladas mientras sus pies se tocan, simulando una flor de loto. Nosotras nos sentamos encima. Estar cara a cara hace mucho más íntimo ese momento y nosotras podemos movernos atrás y adelante, en círculos y estimular el clítoris rozando el cuerpo de él. Los dos pueden acariciarse y comerse a besos durante la penetración.

El tigre al acecho

Esta postura es prima hermana del perrito, la preferida de muchos y muchas. En esta posición nosotras nos recostamos boca abajo con las nalgas levantadas para que él pueda penetrar cómodamente y a sus anchas. Con esta posición, la profundidad es mucho mayor y él puede estimular el clítoris mientras los dos se lanzan al dulce fornicio.

Ya me contarán si llegan o no al clímax.

Que follen mucho y mejor.

Tener sexo en un avión ya es posible y legal… pero caro de cojones

Querid@s,

El avión es probablemente el lugar más celebre e infame para el sexo ilícito. Aunque el baño de los aviones sea uno de los lugares más asquerosos del mundo incluso para miccionar, pero para los que aún no lo han catado, tener sexo en un avión es una fantasía sexual con la que se sueña y que sólo unos pocos han hecho realidad. Según datos arrojados por el buscador de vuelos y hoteles Jetcost, uno de cada seis pasajeros españoles admiten sin tapujos haber copulado en una de esos excusados de altos vuelos.

Hacer el amor a 300 kilómetros por hora y sobrevolando territorio americano ya es legal. Pero carísimo. La compañía Love Cloud ha lanzado un revolucionario servicio de lo más privado que consiste en sobrevolar la ciudad de Las Vegas y alrededores. La aeronave, una Cessna 421 Golden Eagle, está especialmente acondicionada para los polvos de altos vuelos sin que uno tenga que esconderse miserablemente en el baño y follar con prisas.

Antes del abordaje de los cuerpos implicados, el piloto comunica las instrucciones básicas y una completa charla de las normas de seguridad abordo. De las regulaciones de la aviación civil no se libra nadie. Durante el despegue los pasajeros tienen que abrocharse los cinturones de seguridad. Pueden ir calentando motores o tomándose una copichuela, pero habrá que esperar unos de 10 a 15 minutos hasta que el avión más promiscuo del mundo llegue a la altitud y velocidad crucero de 5.280 pies. A partir de ese momento ya se pueden liberar ustedes de las ataduras y rasgarse vestiduras.

Ha llegado pues el momento de pasar a la acción. El polvo no puede durar para siempre, a lo sumo 40 minutos, que es lo que dura el vuelo estándar. Ideal para los eyaculadores precoces, polvos breves pero intensos. Eso si, no tendrán se desasosieguen por esperar a que el baño se quede libre y una vez metidos en faena mantener la compostura. No habrá entrometidos mirones y podrán gozar de toda la intimidad del mundo. Todo está pensado para la ocasión y el habitáculo se encuentra magnificamente insonorizado y aislado de la cabina del piloto. Antes de abandonar la aeronave y para que conste en acta, la recién follada pareja recibirá un Certificado acreditando que su fantasía ha sido satisfecha, junto con una tarjeta souvenir y un selfie junto a la Cessna. Fijense, qué bonita es por dentro.

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Este polvo de altos vuelos puede pegarse a la luz de día o en la oscuridad de la noche. Si eligen la versión diurna, la avioneta sobrevolara el Gran Cañón del Colorado y el Lago Mead entre otros. Si prefieren la noche como testigo ocular de su desenfrenada pasión aérea, la Cessna les llevará de paseo sobre la siempre encendida Las Vegas, además de dar un vuelo rasante por Las Vegas Strip, la célebre avenida de la ciudad que se extiende durante 6,4 kilómetros de largo. Cuenta con cama, iluminación ambiental, sistema de sonido JBL inalámbrico, además de los complementos imprescindibles para tener sexo seguro y rico.

Si están pensando en darse un caprichito sensual este verano existen 3 alternativas:

*Paquete Silver por 799 dólares con 40 minutos de vuelo.

*Paquete Gold por 999 con una hora de vuelo

*Paquete Platinum, en el que disfrutar de hora y media de vuelo por 1.399 dólares.

*Para los pasajeros más señoritos lo mejor es el paquete romántico, que incluye los servicios de recogida y traslado hacia el aeropuerto y posterior regreso al hotel a borda de una limusina, acompañada de una docena de rosas, chocolates y una botella de champagne. Puede hacer su polvo aún más romántico si cabe por solo 299 dólares más.

Todos los paquetes eróticos  incluyen una tarjeta VIP de membresía al Mile High Club (el Club de la Milla de Altura). Hasta ahora pertenecer a este distinguida y fantástica  sociedad que aglutina a todos aquellos que han practicado sexo en un avión, requeria sigilo, decoro y muy poca verguenza. Ahora solo se necesita… mucha pasta.

Anímense e ingresen en el Mile High Club por todo lo alto.

P.D.: Els diners i els collons per a les ocasions.

Que follen mucho y mejor.

La teta es un derecho, no una obligación

Querid@s,

Para rematar esta semana que ha sido las antípodas del sosiego y la placidez, la que nos habló de esos amores tóxicos que ocurren cuando la mierdas se idealiza, se deja caer de nuevo por este blog para hablarnos de lo que opina sobre la lactancia. Me consta que el asunto se sale un tanto del tema que nos ocupa, pero como esta semana he querido brindarle al feminismo los respetos que se merece- además de que hoy es viernes- me permito el lujo de confundir velocidad y tocino. Tanto da.

Bienvenida de nuevo. El escenario es todo tuyo y mucha mierda.

La teta es un atraso, por Tantoda.

tetaNo soy madre, todavía. De hecho confieso que puede que esté más seca que una uva pasa y que se me esté pasando el arroz. Aún así, de serlo, he tomado la firme decisión de no darle el pecho a mi hijo porque para mí, la teta es un atraso. Sobre todo porque, por encima de todo, lo que mejor sé hacer en este mundo es dormir.

Al observar que todas las madres que se estrenan son el mismito retrato de una walking dead cumpliendo el estoico régimen dictatorial de la vaca dispensadora que cada 3 horas o incluso “a demanda” se saca la teta para alimentar a su bebé pienso: pues va a ser que no.

Al compartir este pensamiento con mamás primerizas amigas, conocidas y allegadas, me topo con dos posturas diametralmente opuestas. Tenemos por un lado al grupo #yo-soy-la-mejor-madre-del-mundo que no te ha escupido en toda la cara de milagro cuando le has contado eso de que la teta es una atraso porque tu lo que quieres es dormir.

Y por otro lado tenemos al grupo #no-hay-teta que son aquellas madres que no dan de mamar a sus hijos porque no pueden o no quieren.  Éstas suelen estar alertas y cagadas de miedo a partes iguales ante las miradas inquisitivas o comentarios yugulares del grupo #yo-soy-la-mejor-madre-del-mundo.

Un amiga mía, a la sazón brillante doctora, me dijo que las leches artificiales no tienen la misma “calidad” que la leche materna. Con esto de “calidad” hablo de nutrientes y movidas médicas/químicas que desconozco por completo pero que protegen mejor al bebé. Correcto.

Estamos hablando de que el niño en vez de comer caviar come mújol. Pues muy bien que me parece. Mismamente mis hermanas y yo somos de las del mújol porque mi señora madre no nos dio el pecho. (Ella era de las que no podía) Oye, pues todas hemos salido muy hermosas y lustrosas, limpias y aseadas. OJO. Aquí no se cuestionan los beneficios de la lactancia materna para madre e hijo, que son innumerables, pero insisto: elijo que va a ser que no.

De manera que cuando sea madre repartiré la tetilla, no la mía, la del biberón, con el padre de la criatura y los dos dormiremos a pierna suelta al menos 6 horas seguidas, hasta que nos llegue el turno siguiente. Y si me apuras, le planto al niño una teta por goteo y se acabó la función. Ciao.

P.D. ¿Qué opinan al respecto? Yo no me aventurare a pronunciar si amamantare o no a mi prole con mi propia leche. Lo que si digo es que si la teta es mía, seré yo la que decida si quiero que mi hijo se amorre o no. Dar de mamar es un derecho, no es una obligación.

Yo también voy en plan comando

Querid@s,

En los 80, la por entonces teenager Brooke Shields protagonizó un anuncio de vaqueros Calvin Klein en el que ni corta ni perezosa le contaba a todo pichichi que nada se interponía entre ella y sus Calvin. Desde luego que lo de no llevar bragas no lo trajo la señorita Shields, pero su slogan sí revolucionó un poquito las mentes y los cuerpos allá por el siglo pasado.

Yo siempre llevo bragas a diario, pero en las ocasiones especiales me apunto a la moda comando. Por ejemplo en cenas, salidas, fiestas a las que me invitan y encuentros peligrosos con desconocidos que no lo son tanto. Incluso bodas. A la última que asistí decidí prescindir de lencería fina y marcarme un comando. Primero porque a mí me pone bastante estar de bodorrio y saber que no llevo bragas. También lo hago para excitar a los demás. No a todos claro. En concreto a uno en especial, un amigo al que hacía tiempo que no veía. Nos sentaron en la misma mesa y en cuanto me pareció apropiado le hice saber que no llevaba bragas. No con un cruce de piernas, sino con un mensaje intencionadísimo.
Sharon Stone como Catherine Tramell en la película Bajos instintos

-No llevo bragas. Ojalá estuvieras debajo de mi mesa y no a mi lado.

El no iba en comando, pero poco tardó en estar calzón baja, condón puesto.

Los orígenes

El origen exacto de esta expresión es una incógnita, pero todo apunta a que el término surgió durante la Guerra de Corea o Vietnam.

  • Hipótesis número 1: los soldados no usaban ropa interior debido a las altas temperaturas y se aconsejaba a los comandos no usar ropa interior para evitar escozores, rozaduras e infecciones en las partes íntimas.
  • Hipótesis número 2: En el campo de batalla no había ni tiempo ni espacio para llevar y lavar dichas prendas.

Más tarde, en 1974, el término Going Commando se popularizó entre los universitarios estadounidenses, influenciados directamente por la guerra de Vietnam. Pero los que lo llevaron a la fama fue la serie Friends. En el segundo capítulo de la tercera temporada, “En el que nadie está listo”, dos de los protagonistas admiten ir en plan comando. Aquí lo tienen.

Pros y contras

Como todo en la vida, ir en comando tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Mola porque se evita la acumulación de bacterias, permite una mayor transpiración y un@ se siente más sexy. Pero ir con la entrepierna al aire también tiene sus inconvenientes como problemillas de irritación de la piel. Esta práctica se considera más sucia que llevar tanga o braga y hay más posibilidades de pillar alguna enfermedad indeseable. Al parecer es menos higiénico y pueden surgir problemas ginecológicos. Y hay que poner más lavadoras, porque los pantalones se ensucian más.

Cada uno, como siempre, que se vista como quiera. Yo les animo a ir de vez en cuando a contracorriente. A que se dejen llevar y prueben cómo se siente cuando nada, absolutamente nada se interpone entre usted y sus pantalones. Y su falda.

Que follen mucho y mejor

‘Sexistencialismo’, un juego extremo para mantener la pasión

sexistencialismoUn matrimonio de españoles afirma haber descubierto el secreto para mantener la pasión en la pareja. Para ello, jugaron a un peligroso juego durante dos años: inventarse una nueva identidad y llevar una doble vida durante todo ese tiempo. Cambiaron de amigos, de trabajo, de casa, de ropa, de estilo de vida… Querían probar a ser otras personas, todo ello con el objetivo de volverse a encontrar como dos desconocidos. Y en este reencuentro, ambos aseguran haberse enamorado de otra manera.

Más que un juego, los dos definen el proceso como parte de una investigación sobre el funcionamiento de la pasión. “Hemos encontrado el antídoto a la pérdida de deseo que se produce en las parejas con el paso del tiempo”, afirman.

Autores de SexistencialismoParte de esta íntima historia la han recogido en la novela Sexistencialismo, que ambos firmaron con pseudónimos por pudor ante la crudeza y desnudez de algunos pasajes, según admiten ellos mismos. Sin duda, un viaje extremo a través de la pasión y el autoconocimiento

Dicen algunos lectores que este libro o salva tu matrimonio, o termina de estropearlo.

¿Alguien se atreve a probar?

El sexo sin ganas causa infelicidad, según un estudio

Un debate de lo más encendido. Así estuvimos anoche varios amigos, discutiendo, a colación de este blog, sobre una noticia que había leído estos días en distintos medios de comunicación. “A más sexo, más infelicidad en la pareja”, rezaban muchos de los titulares. Sorprendida por la afirmación, leí en profundidad las informaciones, y reconozco que me indigné bastante por la tergiversación. Resulta que, un nuevo estudio realizado por la universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en la revista LiveScience, afirma que a cuantas más relaciones sexuales menor será la felicidad de las parejas.

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Semejante conclusión se desprende, según los expertos que llevaron a cabo la investigación, de un experimento en el que participaron 128 personas de entre 35 y 65 años de edad. El objetivo era comprobar el efecto del sexo en el estado de ánimo de las parejas (heterosexuales y casados), paro lo cual hicieron dos grupos. Al primero de ellos le dieron la instrucción de practicar sexo con normalidad, con su frecuencia habitual y según les pidiera el cuerpo. El segundo grupo, en cambio, debía duplicar su actividad sexual, tuviera o no ganas, ya estuvieran cansados o enfermos.

Y estos investigadores, menudas eminencias, se declaran sorprendidos porque, tres semanas después de tener relaciones sexuales en estas condiciones, las parejas del segundo equipo estaban considerablemente menos contentas que las del primero y con bastante peor humor. “El hallazgo fue una total sorpresa”, explicó el jefe del estudio, George Loewestein. “Creíamos que la gente que practicase más sexo lo pasaría mucho mejor y sería más feliz, y además esto favorecería sus relaciones de pareja”, indicaba en una entrevista con la revista LiveScience. Pues menudo hallazgo, señores.

¿De verdad alguien pensaba que practicando sexo sin ganas iba a ser más feliz? Ni que fuéramos máquinas… En el sexo, como en casi todo en la vida, la predisposición y la actitud lo son casi todo. Hay que estar de humor para ello, tener ese estado de ánimo. Se puede cultivar el deseo, buscar el momento apropiado, crear un ambiente que predisponga a la pasión… pero no se puede forzar. ¿Cómo no iban a estar descontentos? Inmediatamente pensé en todos esos amigos y amigas a los que les costó un poco convertirse en padres y para quienes el sexo se acabó convirtiendo en un motivo de estrés. Muchos de ellos acabaron teniendo relaciones sexuales de forma mecánica, por obligación, solo porque “tocaba”. Y ello con la ansiedad añadida que suponía que no siempre funcionara… En el caso de ellos, más de uno llegó a confesarme en su momento que tanta presión había acabado por hacer mella y que tenían problemas para eyacular e incluso para mantener la erección.

¿Y a quién no? El sexo es y debe ser otra cosa.

Una atracción más allá del tiempo

Hace mucho tiempo que dejaron de ser amantes. Casi 15 años, concretamente, pero él aún se revuelve alterado cuando la tiene delante. Ahora no es que se vean mucho, la verdad, solo una vez cada pocos meses, cuando él tiene que viajar por trabajo y coinciden en la misma ciudad. Entonces ambos roban unas horas a sus respectivas vidas para comer, cenar o tomar una copa. Y aunque él siempre bromea con la idea, lo cierto es que no han vuelto a acostarse. El pasado, un enorme cariño y una gran complicidad, eso es lo que les une. Ahora rondan la cuarentena, él por arriba y ella por abajo, y los dos tienen una familia por la que matarían. Todo está como debe estar… salvo que, cuando la ve, tiene que reprimir sus ganas de arrancarle la ropa.

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“Nunca he vuelto a experimentar un deseo tan bestial como el que sentía cuando estaba con ella”, me dice. “Iba por la calle ansioso, embrutecido, no podía pensar en otra cosa {…} Aún hoy, evocar todo lo que viví a su lado es como inyectarme pequeñas dosis de felicidad”. Al final, todo acabó en nada. La distancia física resultó ser demasiada y, en esos años de juventud poderosa e incontrolable, la vida se fue abriendo paso con nuevos ingredientes y nuevos protagonistas. Y aunque, como digo, nunca se perdieron la pista, nada volvió a ser lo mismo. El tiempo, que es implacable.

Él cree que el hecho de que nunca llegaran a ser una pareja formal es lo que mantiene intacta esa atracción; que el no haberse visto sometidos a la erosión de lo cotidiano es la clave de ese milagro: un deseo suspendido en el tiempo y en la memoria. Ella es a lo primero a lo que recurre cuando necesita inspiración en momentos de soledad, por decirlo de una manera suave. Y así, hasta que pasen otros 15 años.

Yo creo que, en el fondo, nunca dejó de estar enamorado.

Poco sexo, y encima regulero

Follar menos que Espinete. Ese parece ser el pan de cada día para muchas de las parejas españolas. Así al menos se desprende de un estudio realizado por el Instituto de Sexología de Barcelona y Aquilea Vigor, según el cual una de cada tres parejas españolas está insatisfecha con su vida sexual. La cifra aumenta en el caso de los hombres, donde la proporción se sitúa en 4 de cada 10. Y la principal queja, la verdad, tiene que ver directamente con la frecuencia de sus relaciones sexuales, que fue considerada baja o nula por el 30% de los encuestados.

Y ello pese a que el 90% calificó el sexo como “imprescindible” en una relación. Sin embargo, pasados esos primeros meses de desenfreno en los que el personal va metiéndose mano por las esquinas, parece que las exigencias se diluyen junto con las ganas. Si además de la cantidad hablamos de calidad, la cosa no mejora. El 22% de los participantes en el estudio admitieron que no siempre se entienden con su pareja en los asuntos de alcoba, y un 7% tiene la triste sensación de no ser capaz de satisfacer sexualmente a su pareja.

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Pero lo más alarmante, a mi juicio, es que pese a estas reveladoras cifras, casi la mitad reconoció no haber  hablado de estas cuestiones con su pareja. O sea, que nunca antes había habido tanta información disponible sobre el sexo… y resulta que, para muchos, sigue siendo un tabú. ¿Miedo, vergüenza, conformismo?

La vorágine cotidiana, el estrés, los problemas o la monotonía aparecen entre las primeras causas de la insatisfacción sexual. Ya sabéis, el cansancio, las jornadas laborales interminables, las obligaciones, los hijos, la convivencia, el desgaste de los años… Todo es un suma y sigue y son muchos los que sucumben y acaban por relegar el sexo a la cola de su lista de prioridades. Y ya se sabe: cuanto menos follas, menos ganas tienes. Es algo que se retroalimenta.

Así que, en lugar de conformarse, aquellos/as que formen parte de esa triste estadística deberían sacudirse la pereza y poner un poquito de su parte para salir de este bucle de insatisfacción e insuflar vida a sus dormitorios. Hablar, propiciar la comunicación y, frente a la rutina, tener la disposición suficiente para potenciar el romanticismo y conceder al erotismo en la relación un espacio de pensamiento y motivación.

Tengo una pareja de amigos, por ejemplo, que llevan juntos 15 años, desde que salieron de la facultad. Tienen tres hijos de entre 3 y 7 años y trabajan como locos, pero mientras parejas mucho más recientes languidecen a nuestro alrededor y proliferan los cuernos, ellos son asquerosamente felices. ¿La clave? No hay fórmulas mágicas, desde luego, pero ellos se toman muy en serio mantener unos mínimos. Todos los viernes, cuando acuestan a los niños, dejan de lado las preocupaciones y preparan una cena especial. Música, velas, unas copas…. Si un viernes no se puede, lo dejan para el sábado. Y una vez al mes, canguro que te crió y a tirarse a las calles. Un teatro, un cine, un lo que sea.

El caso es combatir la apatía, y no hay nada que aumente más la vinculación con la pareja y mejore la autoestima que un buen polvo.

El vídeo de una pareja practicando sexo en un prado deja 23 imputados

Hay que ver el peligro que tienen unas buenas fiestas patronales. Y si no que se lo digan a los dos jóvenes que, incapaces de aguantarse el calentón, dieron rienda suelta a sus ganas en el verano de 2012 en plenas fiestas de San Timoteo, en Luarca (Asturias). Buscaron ocultarse en unos arbolillos cercanos al “prao” donde se celebraba la romería, pero no se dieron cuenta de que sus ardores y proezas sexuales estaban a la vista de cualquiera y, como casi siempre sucede en esos casos, a alguno se le ocurrió grabar la escena.

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Ni dieron su consentimiento ni se percataron de nada, y el vídeo, de más de cinco minutos, acabó colgado en uno de esos portales de Internet especializados en grabaciones de gente pillada practicando sexo in fraganti. Pero lo más gordo llegó cuando varios vecinos reconocieron a la mujer del vídeo, vecina de la localidad de Navia, y alguien bajó la grabación y la difundió vía Whatsapp. Entonces ya sí que no hubo nada que hacer. El despliegue fue total y el vídeo, lleno de escenas explícitas, se convirtió inmediatamente en viral para desesperación de sus protagonistas. Redes sociales, aplicaciones, webs pornográficas…

Los dos, hombre y mujer, eran claramente reconocibles y él no dudó en denunciarlo. Hoy, tras casi tres años de investigación por parte de la magistrada titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Luarca, hay 23 imputados por la difusión de las imágenes. Están acusados de atentar contra la intimidad de la pareja y esperan la apertura de juicio oral. Ha habido más de un centenar de interrogatorios y la jueza investiga a todo aquel que haya podido compartir la comprometedora grabación. Y ahora, misteriosamente, nadie en la comarca reconoce haberla visto.

Moraleja: cuidadito con donde follas, pero también con lo que grabas. Para no ser hipócrita tengo que reconocer que, de haberme llegado un vídeo similar, le habría echado un ojo. Pero hay que ser muy hijo de… para grabar a dos personas en esa situación, por poco previsores que sean y escandaloso que parezca, y encima subirlo a Internet.