Archivo de la categoría ‘educación sexual’

¿Por qué durante el sexo ‘más intenso’ se traduce en ‘más violento’?

Que nuestra sexualidad está condicionada por los referentes que nos rodean, es algo que -teniendo en cuenta el furor por el BDSM tras ‘Cincuenta sombras de Grey’ entre otras cosas- nunca me atrevería a negar.

PIXABAY

Las películas, las series de televisión o incluso los sucesos de actualidad (las violaciones grupales han disparado las búsquedas de estas prácticas en páginas web de pornografía) nos pasan factura mental y sexual.

Un ejemplo que os voy a comentar os va a resultar más que conocido.

En más de una ocasión, en pleno arranque pasional cuando estás queriendo subir todavía más la temperatura del polvo, he pedido aumentar la intensidad.

Seguidamente me han dado un cachete a mano abierta (ojo, que me encantan), me han cogido las muñecas con fuerza, me han tirado del pelo o me han sujetado del cuello.

Y es que actualmente, el resultado de la traducción de más intenso entre las sábanas no es otra que un sexo más violento.

A estas alturas de la película, la de mi vida, y conociendo un poco a las personas que han pasado por ella, entiendo que no son otra cosa más que fruto de una educación sexual basada en repetir lo que han visto en la pantalla del ordenador o del teléfono.

Sin embargo, llegado el momento de reflexionar sobre el camino que nuestra sexualidad ha tomado, hay que pararse y echarle un vistazo a los pasos, porque están algo torcidos y aún se pueden enderezar.

Intensidad, según el diccionario de sinónimos, es potencia, vehemencia, entusiasmo, magnitud… En ningún caso encuentro palabras que recuerden a la rudeza.

Así que la próxima vez que os pidan intensidad, o que queráis ponerla en práctica, apostad por sacar los pies del tiesto en el que llevamos metidos hasta ahora y aumentar el ritmo, mirar fijamente a la otra persona, acariciarla en esa zona que le pierde o salir a la terraza a seguir haciéndolo.

La pasión se puede conseguir de muchas maneras. Aunque las agresiones puedan formar parte del juego, no son la única alternativa.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

‘Practicar sexo oral con preservativo sí que es una verdadera asignatura pendiente para los españoles’

Aunque la mayoría estamos más que familiarizados con los preservativos a partir de cierta edad (que se lo pregunten al farmacéutico de tu barrio), hay una serie de frases que te van a sonar muy familiares.

PIXABAY

“Es que me aprieta”, “No lo siento igual”, “Si no tengo nada, ¿no te fías de mí?” o “Se me ha olvidado cogerlos” son algunas de las excusas más frecuentes que, si nunca has oído, igual eres tú quien las utilizas.

Da lo mismo, su uso no es opcional si queremos tener una vida sexual segura.

Pero para aclarar algunas mentiras que todavía circulan, por increíble que parezca, Manuel Aznar Vila, product manager de Control, se ha ofrecido a desmentirlas y, de paso, hacer un poco de autocrítica sobre cómo vivimos los españoles la sexualidad.

Y es que como el propio Manuel afirma, atendiendo a los resultados de la última edición del Barómetro Los jóvenes y el sexo que preparan de manera anual desde hace 8 años, aunque el 59% lo eligen para tener relaciones, todavía existe ese 1 de cada 4 que se expone a contagios de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y también a embarazos no deseados.

Usarlo con mayor frecuencia es, por tanto, nuestra asignatura pendiente.

De entre los bulos que circulan, se dice que usar dos aumenta la protección. ¿Por qué esta idea no es correcta?
Los preservativos que se fabrican en Control pasan extensos controles de calidad que nos permiten conocer que el producto está en óptimo estado y que es apto para cumplir su función preventiva y de protección. El alto índice de efectividad no se multiplica al usar varios a la vez, sino que simplemente se crea una doble capa que no recomendamos. Los productos cumplen con su función de manera individual. Usar varios preservativos a la vez puede ser contraproducente, ya que el látex con el látex puede crear roces y deteriorar el material.

GTRES

Hay personas que evitan el preservativo cuando se trata de sexo anal, pero ¿cómo hacer entender que no sirve únicamente para evitar el riesgo de embarazo?
Es importante escuchar las inquietudes de los más jóvenes y hacerles ver que el único método de doble barrera es el preservativo. Esto se consigue mediante una educación sexual más completa y que informe sobre lo que les interesa. Muchos opinan que no se recibe suficiente educación sobre sexo. Tanto es así, que 7 de cada 10 jóvenes considera que no recibe suficiente información sobre Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), algo relacionado con el uso en prácticas como el sexo anal, que, a pesar de no correr riesgo de embarazo, puede provocar ITS. El 88,7% incluiría en los planes de educación sexual información sobre este tipo de infecciones, y esta es la forma de concienciarles.

¿Conseguiremos algún día concienciar de que, a la hora de practicar sexo oral, su uso también es imprescindible?
Sin duda, observando los datos del barómetro, somos conscientes de que la práctica del sexo oral con preservativo sí que es una verdadera asignatura pendiente para los españoles. En este sentido, cerca del 90% de los encuestados aseguran que sí lo practican, existiendo leves diferencias entre hombres (91,2%) y mujeres (85,6%). Sin embargo, cuando a estos se les pregunta por el uso de preservativos mientras practican sexo oral, solo el 5,7% de los encuestados confirma usarlo, lo que supone un riesgo bastante elevado de posible contagio de ITS. Desde Control, somos conscientes de todavía queda mucho camino por recorrer y desmentir algunos de los tópicos más habituales: cerca del 60% asegura no correr riesgo de contagio solo por tener una pareja estable.

¿Son los condones de látex los únicos efectivos o hay otros materiales que podríamos considerar?
Aunque es cierto que comúnmente los preservativos masculinos son reconocidos por estar fabricados con látex, cuando hablamos de placer en Control no queremos poner límites. Por ello, los preservativos Latex Free, hechos de poliuretano, son la alternativa idónea para aquellos que no pueden utilizar los preservativos habituales.

Aunque se dice que el tamaño no importa, ¿es algo que se puede aplicar también a la talla de preservativos?
Muchos de los españoles utilizan el tamaño como excusa para terminar por no usarlos, tenemos la responsabilidad de informar de las opciones que tienen los jóvenes a la hora de elegir un determinado modelo de preservativos. No utilizar la talla adecuada de preservativo supone un riesgo en todos los sentidos, perdiendo eficacia y poniendo en riesgo la seguridad en la relación. En Control ofrecemos diferentes alternativas que se adaptan a las necesidades de todos los consumidores. En este sentido, disponemos de modelos que se caracterizan por tener una longitud y anchura nominal mayores que sus versiones originales.

¿El preservativo puede afectar a la salud de alguna manera negativa?
En absoluto. Existen muchos tópicos alrededor del uso de preservativos que en ocasiones pueden llegar a ser provocados por desconocimiento y que muchos de los españoles terminen por no utilizarlos, muchas veces alegando razones que son más bien “excusas” como son la pérdida de sensibilidad (30,6%), la interrupción del momento de excitación (20%) o la incomodidad al usarlos (13,5%).

Y ya que esas son algunas de las excusas más extendidas a la hora de evitar, ¿qué tiene que decir al respecto?
Llevamos años demostrando que no es así, con nuestro Campeonato de Destreza y Rapidez que celebramos con motivo de las fiestas del Orgullo LGTBI+ cada año. De hecho, hay gente que llega a poner 10-11 preservativos de manera correcta en 1 minuto, lo que nos deja una media de 5 segundos para colocar adecuadamente el profiláctico, algo que rompe con la excusa del 20% de encuestados de que les rompe el momento de excitación como comentábamos anteriormente.

¿Diría que entendemos que son imprescindibles para una vida sexual sana y segura?
En gran parte, parece que los españoles sí entienden que es necesario el uso de preservativo. La sexualidad ya no es un tema tabú para los jóvenes, estos viven y disfrutan de la sexualidad con mayor naturalidad y libertad que las generaciones precedentes. Sin embargo, todavía falta concienciación y educación sobre sexo, y en especial sobre las ITS y cómo evitarlas con el uso de preservativo. Solo así, podremos avanzar hacia relaciones sexuales basadas en el bienestar, sanas, libres y seguras.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Y si solo llego al orgasmo pensando en porno?

Para mí, llegar al orgasmo es tan fácil como pensar en porno. Aprieto los ojos y buceo por los rincones de mi cerebro hasta dar con la carpeta de erotismo, esa llena de todo tipo de imágenes y vídeos.

GTRES

Busco el que suele funcionar para estos casos, uno que vi hace años de una pareja en un vestuario, y el resto es historia. O, en este caso, orgasmo.

Pero, como a mí me pasa, me consta que no soy la única en recurrir a alguna imagen erótica cuando quiero ‘acelerar(me)’.

Para empezar, no tiene nada de malo. Si cada persona es un mundo con su sexualidad, y somos miles de millones, la cantidad de sexualidades diferentes es inmensa.

Además, tener algo que funciona como gatillo, nunca lo he visto como una desventaja, en todo caso como un superpoder sobre mi excitación.

Esto no significa que lo use siempre. Si fuera imprescindible que mi mente proyectara este tipo de pensamientos cada vez que intimo, significaría que no soy capaz de disfrutar plenamente del momento.

Pero para ciertas ocasiones, cuando me falta un plus o, simplemente, me apetece, lo reproduzco mentalmente.

En el veneno está la dosis y en la pornografía también. Si lo usamos a modo de píldora, como un simple aderezo, es equivalente a sazonar la vida sexual y hacerla también, a nuestra manera, variada.

Pero, ¿qué hay de los casos en los que es imprescindible para llegar? Como decía unas líneas más arriba, vamos a sexualidad por persona, por lo que ni es una enfermedad ni algo de lo que haya que sentirse culpable.

Partamos del punto de que no hay una manera correcta, no hay unas normas de estilo, ni un modelo definitivo sobre cómo tener sexo, cada individuo lo hace a su manera.

Y si se ha encontrado una manera de disparar el orgasmo, mediante la fantasía, ya sabemos que aquello funciona.

Aunque, para quienes estén todavía preocupados porque es su única forma de alcanzar el clímax, hay maneras de llegar sin tener que poner la película mental.

El punto de partida sería relajarse y limitarse a aplicar los conceptos de mindfulness al terreno sexual.

Convertir el placer en el centro de todo, el momento erótico en el aquí y el ahora, disfrutando plenamente sin la presión del orgasmo.

De esta forma se consigue conectar realmente y, poco a poco, conseguir que la situación, y la imagen de la vida real, es tanto o más efectiva que la que tenemos en el archivo.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Queridos políticos, necesitamos más educación sexual

Cuando digo que la educación sexual es una asignatura pendiente para los españoles, no hablo solo de manera figurada.

GTRES

Por desgracia, en los programas electorales, no es una de las prioridades. Hablar de medidas para aumentar el empleo, sostener las pensiones o mantener un sistema sanitario al alcance de todos entran en las primeras propuestas a tratar.

Otras ideas son de segunda categoría, y, la sexualidad, muchas veces, ni entra.

En la visión de la educación afectivo-sexual de cada partido en las últimas elecciones, o hay menciones breves o, directamente, encuentras vacíos.

Como si fuera algo que no mereciera importancia cuando es algo que, desde pequeños, nos afecta y nos condiciona, porque nos acompañará el resto de nuestra vida.

Algo tan fundamental de recibir, que, todavía me encuentro compañeros y amigos que a sus casi treinta años, me preguntan cómo es posible que las mujeres podamos hacer pis si llevamos puesto un tampón.

Contra esto, solo el PSOE y Unidas Podemos lo consideraron lo suficientemente importante como para darle un espacio en sus respectivos programas.

El partido de Pedro Sánchez incluía una prevención de la violencia de género y el respeto a la diversidad afectivo-sexual.

Por su parte, Podemos buscaba un especial énfasis en la educación afectivo-sexual dentro del sistema educativo.

Mientras que el PP y Ciudadanos mantenían esta educación fuera de sus puntos, la idea de Vox con algo de relación con este tema consistía en activar un pin parental.

En crear un permiso de las familias cuando los hijos fueran a recibir comunicación sobre valores éticos, sociales, cívicos, morales o sexuales.

Igual ahora que las enfermedades de transmisión sexual están por las nubes, que recibimos una educación que viene de la pantalla de nuestro teléfono móvil sin ningún tipo de control, y que no sabemos cómo gestionar todos los cambios sociales que están sucediendo, empezando por aceptar el consentimiento, deberíamos empezar a reivindicar que ocupara un espacio mayor en los compromisos de los partidos.

Eso es lo único que nos preparará para llevar una vida sexual segura, productiva y satisfactoria.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Qué hay de la higiene ‘after sex’?

Soy de las que considera que el agua y el jabón son los dos elementos imprescindibles antes de hacer nada entre las sábanas. Sin ellos, no solo me sentiría incómoda conmigo misma a la hora de movilizarme sino que, además, haría cualquier intercambio menos placentero (el sudor, el pis o las horas que nos alejan de la última ducha son algunos de los factores que hacen que el olor aumente).

PIXABAY

Pero no solo en la parte previa se quedan los cuidados del cuerpo, es algo que no podemos dejar de lado una vez hemos terminado por mucho que estemos exhaustos sobre la cama.

La acción más relevante, y, a la vez, la más sencilla, es hacer pis en el caso de las mujeres. Ese apretón en la vejiga bien merece un viaje de descarga rápido al baño.

Y es que durante la penetración, las bacterias llegan a la uretra, algo que puede derivar en una infección urinaria si no llevamos a cabo esa meada after sex.

¿Pero, no sería mejor ducharse directamente y terminar con el riesgo de coger una cistitis?

A diferencia de la higiene previa al sexo, la limpieza posterior desaconseja las duchas en el caso de las mujeres, por mucho que exista el mito extendido de que solo así podemos evitar contagiarnos de enfermedades.

Un lavado a fondo se cargaría la población natural de lactobacillus, las mismas bacterias que crean el ácido vaginal, cuya función es evitar el crecimiento de gérmenes antinaturales.

Lo único que se conseguiría en esa supuesta limpieza del cuerpo sería exponerlo todavía más a contraer una infección. ¿La solución si, todavía, queremos refrescar la zona? Agua por fuera y nada de frotar.

Si queremos un sexo seguro e higiénico, la recomendación de la ginecóloga va a ser siempre la misma: lo que es realmente imprescindible es el condón.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Los genitales huelen (y no pasa nada)

Si me preguntas cuál de los cinco sentidos relaciono en mayor medida con el sexo, tengo clara la respuesta: el tacto. En segundo lugar la vista, en tercero el oído y en cuarto el gusto. El olfato quedaría fuera del podio.

PIXABAY

Y me preocupa, porque para que la experiencia sea plena, también debería ejercitar el órgano olfativo, la nariz. Esa parte que queda relegada a un segundo plano y a la que, me temo, le presto muy poca importancia.

Sé que no soy la única. Es como si nuestras narices fueran siempre entre algodones. Nos empeñamos en camuflar todos los olores que nos rodean, y así tenemos el olfato, muy poco desarrollado.

Los anuncios de ambientadores que nos hacen tener la casa oliendo a bosque, a mar o a flores, el desodorante que dura 48 horas y es resistente al agua, las compresas perfumadas y ahora, hasta los calcetines vienen con olor añadido.

El cuerpo también ha pasado por un lavado de nariz. Nos hemos desacostumbrado al olor del cuerpo con todo lo que ello implica. Y basta que sintamos el más mínimo efluvio para que nos entren los agobios por no saber reconocerlo o que llegue incluso a ser motivo de repulsa.

De hecho, tengo un caso muy a mano. Una de mis mejores amigas se niega a que su pareja, con la que lleva más de seis años, le practiquen sexo oral porque siente que su flujo “huele muy fuerte”.

Nunca nadie se lo ha dicho, simplemente tiene una vergüenza tan grande de su propio cuerpo que se ha construido una barrera que le impide llevar una sexualidad plena (y disfrutarla, dicho sea de paso, que seis años sin que te hagan un solo cunnilingus se hacen muy largos).

Lo que me gustaría decirle a mi amiga es que los cuerpos huelen, la vida huele, y, los genitales son parte de nuestro cuerpo, el espacio que habitamos. No huelen a rosas, sino diferente y de manera única en función de cada persona. Pero huelen a una cosa en la que estaremos de acuerdo: a placer.

Por mucho que la publicidad insista en que seamos algo aséptico, no podemos desligarnos de la esencia que emanamos.

Y aunque no hay que confundir el olor natural de los genitales con el olor a suciedad, más propio de una infección o de, sencillamente, falta de higiene, no podemos olvidarnos de las feromonas.

Son una parte fundamental del intercambio sexual. De hecho, esas fantásticas sustancias se secretan a través de dos zonas en particular, las axilas (a través del sudor) y los genitales.

Aunque a diferencia de otro tipo de sustancias, estas no huelen, se evaporan en el aire. Por lo que una limpieza extrema, así como productos de higiene con perfumes muy intensos, hace que sea más difícil captarlas.

Aceptar los olores, limitarse al agua y al jabón en vez de pulverizar la mitad del bote de desodorante en la entrepierna, no solo nos liberará en la cama permitiéndonos disfrutar sin inseguridades, sino que nuestras feromonas multiplicarán el placer.

Empecemos a trabajarlo como el resto de sentidos y a dedicarle la atención que se merece. Porque, sinceramente, pocas cosas son comparables al perfume natural de un cuello en crudo.

¿Te atreves a oler y a que te huelan?

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Meterse objetos por los orificios del cuerpo: más que un placer, un riesgo

Cuando nuestra madre nos recomienda hacer solo experimentos con gaseosa (feliz día a las que me leéis, por cierto), lo dice por un buen motivo. Por mucho que se hable de probar cosas nuevas en el campo sexual, y aunque la imaginación sea el límite, no tiene por qué resultar beneficioso para la salud.

GTRES

Hace unos meses os hablaba de los juguetes que tenemos por casa e incluía en la lista frutas, peines y hasta cucharas. Una serie de instrumentos para conocer nuevas sensaciones siempre y cuando fueran utilizados de manera superficial.

Sin embargo, hay quienes ven en los objetos cotidianos algo tan apropiado como cualquier dildo para añadir a su rutina sexual y, de paso, aderezarla. Dejadme deciros que por las urgencias de hospital La Paz pasan muchas de esas personas, (con bombillas atascadas en el culo, de hecho).

Que la forma pueda resultar atractiva o produzca curiosidad no significa que podamos coger cualquier cosa y empezar a meterla aleatoriamente. Además de la cuestión de la seguridad, hay ciertos objetos que pueden resultar difíciles de sacar, está la higiene.

Nada, repito, nada, ha llegado directamente de fábrica limpio, desinfectado y listo para ser usado. Y menos si es con ese propósito (y aquí incluyo también chupetear los bolígrafos, algo que ha dejado más de una infección en la boca a mis compañeros de clase durante la secundaria).

El polvo en suspensión que se va posando en casa, la cantidad de lugares que ha visitado previamente el objeto o el uso que se le ha podido dar acumulando gérmenes, deberían ser algunos motivos como para echarnos para atrás.

Un alimento, rotulador o cuello de botella no son comparables a un juguete sexual, un producto que realmente está diseñado para introducir sin ningún peligro (siempre y cuando se haga con delicadeza).

Para empezar, los objetos que contengan líquidos como botes de perfumes o desodorantes, pueden estallar en cualquier momento y se corre el riesgo de que, encima, se rompa dentro produciendo cortes.

Sin olvidar tampoco, como os he mencionado anteriormente, la exposición a los gérmenes, aquellos cuyo interior sea hueco pueden provocar el vacío (y no os recomiendo tener que sacar un botellín de cerveza que succione el interior de vuestra vagina).

Respecto a los alimentos sucede exactamente lo mismo. Las frutas y verduras que puedan parecer apropiadas por el aspecto cilíndrico (zanahorias, pepinos, calabacines, plátanos…) no solo tienen bacterias sino que, recordemos, vienen con pesticidas. Al usarlas pueden quedar restos dentro, lo que provoca, una vez más, infección por bacterias.

Lo mismo pasa con los mangos de instrumentos cotidianos como el cepillo de dientes, destornilladores, bates de béisbol o el palo de una escoba. Son objetos también cubiertos de gérmenes por su uso y, aquellos de madera, incluso pueden llegar a astillarse.

Además, de un tiempo a esta parte se ha llegado incluso a convertir en una (peligrosa) moda lo de introducirse yogur o ajos por la vagina, algo que, según los bulos que circulan por la red, cura las infecciones. Una idea que es realmente lesiva y se puede cargar tu flora vaginal de un plumazo. Por lo que antes de probar ideas que parezcan de bombero o sacadas de Google, pregunta a los expertos.

Y si lo que quieres es pasar un buen rato, asegúrate de que no te llevas la salud por el camino, que, por muy bien que laves todo, estos son los riesgos a los que te expones.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

‘Made in Spain’, nuestros problemas sexuales más comunes

Aunque la sexualidad cada vez está más aceptada, todavía tenemos ciertos tabúes en torno a ella que nos impiden tratarla con toda la libertad que nos gustaría.

MediQuo

¿El ejemplo más típico? Cuando vienen los problemas. Si nuestras amistades de confianza, esas a las que primeros recurrimos, no saben qué decirnos, caemos irremediablemente en las fauces de Google, que, ante cualquier tipo de síntoma, el resultado del algoritmo es siempre el mismo: cáncer, muerte.

Una alternativa es mediQuo, una aplicación de chat médico que resuelve las dudas médicas del tipo que sean, y, por supuesto, las del sexo, con la tranquilidad de que podemos consultar libremente sin tener a nuestra madre al lado poniendo la oreja en la consulta del médico de cabecera.

Analizando más de 11.000 consultas de los últimos cuatro meses, han dado con las cinco preguntas más frecuentes que nos rondan la cabeza (y los genitales) a los españoles.

El orgasmo es nuestra obsesión y, muchas de nosotras, no sabemos ni por dónde empezar para llegar a él. La falta de conocimiento en el ámbito sexual, y tener como maestra a la pornografía, no es de mucha ayuda a la hora de darle respuesta. La opinión de Claudia Kösler, la experta en sexología de la app, deja claro a qué se debe: “Para llegar al orgasmo, primordialmente hay que estar relajada y atenta al cuerpo y sus sensaciones. Si te pasas todo el encuentro sexual en la mente, te desconcentras”.

Para nosotras, sí, pero también para ellos es una de las principales preocupaciones, si bien por motivos diferentes. Eyacular rápidamente, otra de las dudas más habituales, puede deberse a diferentes motivos, desde estrés hasta malos hábitos sexuales.

MediQuo

La fijación por aguantar más tiempo en la cama es algo que también preocupa a nuestros compañeros, porque como ‘Lady Porn’ les ha enseñado, hay que ser unos machotes de mucho cuidado aguantando horas y horas dándonos placer.

La realidad es que la sexualidad no es solo el rato de penetración, hay mucho más mundo que descubrir de sábanas para adentro, por lo que la observación de Kösler no puede ser más acertada: “No olvides la importancia de la calidad por encima del tiempo y la cantidad“.

“Aguantar más en la cama requiere control sobre la propia excitación, combinar diferentes prácticas sexuales, no centrarse exclusivamente en la penetración, hacer paradas, cambiar de ritmo… ¡Esto no es una carrera! Calma, relajación y compenetración mutua”, afirma la experta.

Nos preocupa tanto ese momento de intercambio que se nos olvida precisamente reforzar los vínculos y actitudes que complementan la experiencia creando una conexión. Es precisamente la comunicación lo que nos da confianza para poner en práctica lo que nos gusta, nos excita, algo que sin duda soluciona la común consulta de “No siento nada en las relaciones sexuales”.

El deseo también tiene un peso fundamental, ya que es el quinto motivo más consultado. Un elemento que varía también en función de diferentes factores como el estrés, la falta de tiempo o incluso conflictos dentro de la propia pareja.

El secreto sigue siendo poner las cartas sobre la mesa, sincerarse con la existencia del problema y ponerle solución buscando las causas que pueden alterarlo. Como dicen por ahí, el secreto está en las ganas, y si estas no faltan, serán la principal ayuda para potenciarlo.

“Prácticas exploratorias corporales, mejorar la comunicación con la pareja, uso de fantasías, lectura de novela erótica o mindfulsex” son algunas ideas que propone Kösler para mejorar en ese aspecto.

Y ya sabéis, si seguís teniendo dudas, mejor dejar a Google a un lado y preguntar a los expertos.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Las veces en las que fui machista (sin darme cuenta)

Es imposible, o al menos en mi caso, no hacerme autocrítica con todo lo que estamos viviendo (no en vano “feminismo” ha vuelto a ser una de las palabras del año).

PIXABAY

Y es que resulta que me he portado muchas veces de manera machista. No ha sido de manera consciente ni consecuente, no es que realmente piense que el hombre está por encima de las mujeres.

Pero sí que es fruto de haber crecido en una sociedad machista con unos ideales machistas que me van moldeando a través de las películas, las series, la publicidad, las canciones o los propios mensajes de las camisetas del Primark.

Gracias a mi madre, a leer muchos libros al respecto, a Pamela Palenciano, a Barbijaputa o a Caitlin Moran, poco a poco me he quitado la venda de los ojos y me los he pintado de morado. Pero hasta ese momento, en el que aún me queda mucho por ver a través de las gafas de cristal violeta, repito, he tenido varias actitudes machistas.

He juzgado la vida sexual de otras mujeres, desde compañeras del colegio que daban un beso hasta otras de la carrera que hacían pleno acostándose con un hombre diferente cada día de la semana. Así hasta darme cuenta de que cada una podía hacer lo que le diera la gana, que no cambiaba absolutamente nada.

Me he atormentado a mí misma pensando “¿Y la maternidad para cuándo?” como si fuera lo único alrededor de lo que debiera construir mi vida. Según ha pasado el tiempo me he dado cuenta de que no es una prioridad y que no solo no pasa nada sino que no soy menos mujer por ello. No es necesario que tenga hijos para que, como persona, tenga valía.

Me he levantado de la mesa en numerosas ocasiones a ayudar a recoger a mi madre mientras otros miembros de mi familia (varones) se quedaban sentados esperando a que las mujeres limpiáramos, sirviéramos y volviéramos a limpiar el siguiente plato. Y ya van 26 años. Aunque, por suerte, en mi casa, es algo que vamos cambiando.

He utilizado “qué coñazo” cuando algo me parecía aburrido y “cojonudo” si quería expresar alegría. He insultado diciendo “hijo/a de puta”. Ambos los he cambiado de mi vocabulario por otras expresiones más acertadas y menos ofensivas (para las mujeres, claro).

Incluso he llegado a decir que era feminista, pero en ningún caso feminazi. Luego terminé entendiendo que feminazi no existe, es un término creado para desprestigiar la búsqueda de la igualdad. Y que si me lo llaman, sigo sin ser una persona que va a Polonia a asesinar judíos.

Me he reído de un chiste o una gracia machista en público solo por no generar polémica, por no incomodar a la otra persona. Y por no incomodar contestando, he llegado a sentirme incómoda yo al recibir un piropo pensando “No es para tanto, solo te ha dicho algo bonito” sin entender que lo único que estaba dejando la otra persona hacia mí era un acoso normalizado.

Y ahora soy capaz de ver esas cosas porque reconocí que tenía un problema. No es tan grave haber tenido comportamientos machistas en una sociedad machista como darse cuenta de ello y no hacer nada para cambiarlo. El machismo es como la ignorancia, se sale queriendo.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook)

Ocho (buenas) razones para ver ‘Sex Education’, la serie que mejora tu sexualidad

Que la educación sexual en este país brilla por su ausencia (el incremento de las enfermedades de transmisión sexual es solo una de las pruebas de ello) es algo que no podemos seguir negando.

NETFLIX

En plena era de la desinformación, donde la pornografía se convierte en la principal maestra prolongando estereotipos e ideas que no son más que una fantasía, aparece Sex Education.

La nueva serie de Netflix ha sido mi descubrimiento de la semana manteniéndome enganchada hasta el punto de habérmela ventilado como si hubiera sido una temporada de Stranger Things.

Pero, ¿qué es lo que realmente funciona de Sex Education? Aquí tienes los motivos por los que deberías darle una oportunidad.

  1. Porque trata cuestiones de actualidad como son la identidad, la orientación o el consentimiento sexual, el acoso, la cosificación o el slutshaming, cuestiones que por diferentes motivos, son el pan de cada día de un tiempo a esta parte.
  2. Los temas se plantean con naturalidad, y, francamente, es toda una satisfacción. Que en una serie llaman al pene “pene”, a la vagina “vagina” y a follar “follar”, se agradece. No se dice “el miembro”, “la flor” ni ningún otro recurso poético del estilo de los que abundan en las series.
  3. Es capaz de acercarnos a problemáticas que igual ni nos habíamos planteado por todos los estereotipos que nos rodean como por ejemplo las desventajas de tener un pene de dimensiones por encima de la media. Tiene un lado didáctico del que podemos sacar partido ampliando conocimientos luego por nuestra cuenta (que hay muchas webs de divulgación sexual).

    NETFLIX

  4. Porque aunque creas que ya sabes todos los temas que tratan, nos refrescan conceptos que siempre deberíamos tener presentes como dónde está el clítoris.
  5. Además de ser dinámica, interesante y con una trama que te engancha desde el principio, es divertida, y todos sabemos que tratar cuestiones con humor, especialmente si hablamos de sexo, son puntos a favor.
  6. Porque salen penes. Juego de Tronos va de rompedora con sus topless constantes. ¿Alguien recuerda lo que pasó en la primera temporada más allá de las tetas? A mí me cuesta hacer memoria. Sex Education rompe un poco (un poquito solo) con esto enseñándonos la ansiada anatomía masculina en la pequeña pantalla.
  7. Vincula el ámbito sexual con el emocional. Un reto a la hora de plantearte una serie de estas características es el de no caer en el morbo, en el aspecto físico, situación que solventan a las mil maravillas ya que, a fin de cuentas, el cerebro sigue siendo el órgano sexual más importante.
  8. En definitiva, porque Sex Education es como ese amigo con el que puedes hablar de sexo con total confianza, contarle tus preocupaciones más íntimas, tus miedos, tus deseos con la seguridad de que no solo no te va a juzgar sino que va a estar ahí para escucharte y para ayudarte.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook)