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Por qué no deberías reciclar nunca un condón (aunque solo lo hayas usado un rato)

Aunque la mayoría de las historias que os suelo contar son vivencias propias, la de hoy no me pasó a mí (por suerte), pero sí a una de mis amigas.

El panorama era el siguiente: había invitado a aquel chico a casa. Teniendo en cuenta los horarios de repartos a domicilio de cena, pidieron algo de comida y se dispusieron a matar el tiempo con otros asuntos.

Aquello fue in crescendo y, al poco, estaban en el clásico ‘magreo interruptus’ de a ver cuál de los dos era el que se levantaba de la cama a por los condones.

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Le tocó a él y mi amiga se quedó esperando. No hace falta que entre en detalles de lo que pasó a continuación, más allá de que cuando llegó el pedido con la cena, tuvieron que dejar sus asuntos pendientes a medias.

Hay dos tipos de personas, las que son capaces de aguantar el hambre por la pasión del momento y las que -una vez hay comida-, lo demás desaparece del mapa y el estómago manda.

Ellos eran del segundo tipo, así que dijeron de retomarlo después de cargar fuerzas. Cuál fue la sorpresa de mi amiga cuando, otra vez en materia, su invitado se puso a buscar el condón anterior para usarlo otra vez.

Yo no estaba allí, pero me imagino perfectamente la cara de asco de mi amiga hasta el punto de que él le preguntó extrañado que qué tenía de malo si no había llegado a correrse.

Clásico problema de falta de educación sexual: relacionar el preservativo con la barrera de protección ante el embarazo y nada más.

Pero incluso aunque esa fuera su única función en un maravilloso mundo en el que no existieran las enfermedades de transmisión sexual, tampoco se podría reciclar.

Al extenderlo para colocarlo y darle uso, hemos gastado la vida útil del condón, como cuando cortamos un trozo de papel higiénico y nos limpiamos, nadie se planetaría volver a usarlo.

Aunque hayan pasado solo unos minutos, es mejor coger otro que usar el mismo ya que pierde efectividad.

¿Te imaginas colocarlo una vez desenrollado? Se resbalaría y no habría forma de que quedara tan bien puesto como al principio.

Y eso es algo que se traduce en que podría haber fugas por no aislar el pene por completo y hasta romperse.

Si uno de los dos tiene una enfermedad venérea, es el perfecto caldo de cultivo para que cualquiera pille algo por los restos de fluidos de la otra persona.

Vamos a asumir desde ahora que el preservativo no es la bolsa del supermercado y hoy puedes ir a por el pan y mañana a por pescado.

Podemos ahorrar en salir con los amigos, en ir al cine o en comprar ropa, pero no en salud sexual. Y, si no nos da para una caja de condones, mejor no hacer nada. Hay un montón de vías alternativas igual de placenteras que te animo a explorar.

(Aunque plantéatelas si realmente te compensan si das con una persona tan cutre como la que se encontró mi amiga).

Duquesa Doslabios.

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Hábitos higiénicos para una vida sexual sana (con o sin pandemia)

Soy de esas personas que, antes de la llegada del coronavirus a nuestras vidas, ya iba con un gel desinfectante siempre en el bolso.

Que ahora se haya puesto tan de moda limpiarse las manos después de abrir la puerta del vagón de Metro (¿por qué en la línea 1 siguen sin automatizar el sistema?), para mí era el día a día.

Sí, gracias a la Covid-19 nos hemos vuelto más precavidos que nunca en cuanto a desinfección. Así que quiero aprovechar para repasar los hábitos que -virus suelto o no- deberíamos cumplir siempre.

LELO

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La higiene personal es el primer punto de partida. Algo que va desde cambiarse la ropa interior a diario al mínimo de limpieza, que es siempre de agradecer (con la única excepción quizás de esos calentones que entran después de hacer ejercicio estando en compañía).

Vale que hay gente que no encuentra impedimentos en el aliento matutino, pero para los demás, empezar el día con un lavado de dientes es fundamental.

Lo mismo pasa con los genitales. Ya se vaya a practicar sexo oral o no, es una zona de roce que no solo suda sino que también puede tener algún residuo que es mejor quitar con agua y jabón.

Aunque me parece bastante obvio, tampoco se nos puede olvidar lavarnos bien las manos antes de tocar nada.

Antes no estábamos tan mentalizados con lo de ir al baño nada más llegar a casa y más de una hemos tenido que recibir algún dedo curioso con una mezcla entre placer y -no nos vamos a engañar- un poco de asco por el tiempo que podría llevar sin pasar por el agua.

Que las uñas pueden acumular mucha roña y nadie quiere terminar con una infección por algún arañazo infortunado.

Es algo también aplicable a los juguetes, por supuesto. Y es que no basta con meterlos debajo del chorro del grifo cada vez que terminemos de usarlos. El limpiador es ahora imprescindible si tenemos en cuenta que hay virus sueltos.

De hecho, según la sex shop EroticFeel son estos productos los que más triunfan en ventas (sí, más que el succionador de clítoris).

Su precio ronda entre los 9,90 y los 12 euros, así que no tenemos excusa para no añadirlo al repertorio.

Además la forma de usarlo es tan sencillo como aplicarlo y dejarlo actuar unos minutos.

Mientras que algunos requieren aclarado con agua y jabón, otros se pueden guardar directamente después de usar el limpiador.

Si te da mucha pereza el proceso (o en ese momento no tienes con qué desinfectarlos) usar un condón hace el apaño. Eso sí, nada de reciclarlo después para otras cosas.

Para terminar, como higiene posterior, un aclarado con agua debería bastar para prevenir infecciones urinarias y, en nuestro caso, amigas, no os olvidéis de que es fundamental vaciar la vejiga.

Duquesa Doslabios.

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La aplicación con la que tendrás mejor sexo (tú decides si por tu cuenta o en compañía)

¿Que si el porno me satisface? Relativamente. Entre que las estructuras son siempre las mismas y las fantasías recurrentes, ver a dos personas teniendo sexo en la ficción -de la forma en que lo hacen en ese tipo de películas- me sabe a poco.

Prefiero quedarme con otras alternativas, como la prosa erótica o los audios. Esta última opción (imagínate por un momento una voz susurrante diciéndote al oído lo que le encantaría hacer con tu cuerpo) es la que ofrece la aplicación móvil Calíope.

Su CEO, Rocío Romero (@roenlared), me explica que el secreto de esta app es precisamente que consigue estimular nuestro mayor órgano sexual, el cerebro.

CALÍOPE

Pero no se limita únicamente a transportarnos a la compañía -y roce- de otras personas. Calíope pretende convertirse en el denominador común de nuestros teléfonos para que no solo tengamos aplicaciones sobre el ciclo menstrual o si nuestro bebé ha alcanzado ya el tamaño de un aguacate.

Además del fin divertido -consumir placer con otro sentido que no fuera la vista-, tiene un objetivo didáctico al ofrecer educación afectivo-sexual desarrollado por psicólogas, sexólogas y profesionales en el campo del bienestar.

Desde trabajar nuestra autoestima, problemas sexuales, entender cómo funciona el clítoris o conocer otros modelos de relación más allá de la monogamia de una forma muy amena, a nuestro ritmo y sin salir de la intimidad de la habitación (o en cualquier otro lugar).

¿Qué clase de contenidos vamos a encontrar en la aplicación?
Relatos eróticos y un apartado de desarrollo personal, aprendizaje y mejora de tu vida sexual y mental que hemos denominado Bienestar. La parte de historias es diversa, hay audios de encuentros casuales, de fantasías que siempre hemos querido probar, otros en los que formas parte de la historia… Hemos lanzado unos para que los escuches con tu pareja y os atreváis a probar cosas nuevas y disfrutar juntos de maneras diferentes. En el apartado de Bienestar coexisten temas pensados para el autoconocimiento del cuerpo, mejora del autoestima, tipos de relaciones, formas de identificar una relación dependiente… Añadimos uno nuevo cada semana.

¿Cómo habéis integrado la educación sexual en Calíope?
Nos dimos cuenta que había mucho camino que recorrer en materia de educación sexual afectiva y diversa. El papel de las psicólogas y sexólogas es clave, ellas saben orientar el contenido y ver cómo categorizar mejor ciertos temas. Nuestra misión es conseguir eliminar los máximos tabúes posibles y contribuir a naturalizar el sexo. Mientras que para alguna gente lo es, para mucha parte de la población sigue siendo algo incómodo y ruborizante.

¿Por qué razón habéis decidido dirigirla sobre todo hacia la mujer?
La educación sexual dada a las mujeres es siempre en base a la culpa, al miedo, a la desconfianza. Ten cuidado con los hombres, solo quieren usarte. Vigila que no te quedes embarazada, eso te podría arruinar la vida. Cuidado con la regla que manchas. Son muchas las frases que se nos vienen a la cabeza a las mujeres y que, por cierto, producen grandes problemas sexuales en muchas personas. De hecho, 1 de cada 2 mujeres adultas tiene problemas sexuales.

Es más, ¿cuáles son las aplicaciones que compartimos todas las mujeres? Las de regular el ciclo menstrual o de embarazo. De nuevo, la fertilidad como eje, no el placer. La app es para todo tipo de personas, el contenido está enfocado a mujeres pero también pueden escuchar las historias y los temas de bienestar los hombres, sin lugar a dudas. En Calíope cabe todo el mundo, sin distinción de sexo ni identidades de género.

¿Cómo funciona el apartado de historias?
En el apartado de historias puedes encontrar relatos eróticos e historias que tienen la finalidad de excitar o relajar a la oyente. Existen diferentes categorías como Fantasía, donde puede que a la oyente se le cumplan las suyas, también tenemos la categoría
Contigo donde la oyente forma parte de la propia historia. Además, puedes filtrar el contenido por Ella/Él o Ella/Ella. Estamos trabajando en historias Él/Él que muy pronto verán la luz. En el apartado En Pareja hay audios para escuchar con tu pareja o con quien te apetezca, si te atreves.

¿Por qué os habéis decantado por el sentido del oído en concreto?
Son muchos los estudios que demuestran que las mujeres se excitan en su mayoría mediante la imaginación y la escucha en contraposición de los hombres. De hecho, según un estudio de Tenga, a la hora de ponerse en materia el 78% de los hombres recurre a ver vídeos y contenido para adultos, frente a sólo el 46% de las mujeres, quienes prefieren principalmente la imaginación. 

Con casi un mes desde que lanzasteis la app, ¿qué es lo que tiene más éxito?
En apenas 10 horas tras el lanzamiento conseguimos colocarnos como la aplicación más descargada de Salud y Ejercicio Físico de la App Store y estar en el Top Descargas de toda España. Actualmente ha sobrepasado ya las 40,000 descargas. Nuestras oyentes, o musas de Calíope como nos gusta llamarlas, están disfrutando del contenido a diario y tanto las historias como la parte de bienestar y educación sexual están teniendo un éxito abrumador.

¿A quién le recomendáis instalarse la aplicación?
Se lo recomendaría a aquellas personas que les excita leer un relato o un libro erótico. A aquellas que quieren fomentar su principal órgano sexual: el cerebro. A aquellas que quieren disfrutar en la intimidad y no necesitan un vídeo. A aquellas que están cansadas del porno de siempre, a las que quieren probar cosas nuevas…

También se lo recomendaría a todo tipo de parejas así como a aquellas parejas que no son pareja pero se divierten juntos. Merecemos disfrutar del sexo y el placer sin miedos, tabúes ni presiones. Merecemos mejorar nuestra vida sexual y que nadie nos diga qué nos debe gustar ni quién debemos ser. ¿A quién le recomendaría instalar la aplicación? En realidad me pregunto, ¿a quién no se la recomendaría?

¿Cuáles son las ventajas de la versión ‘premium’?
Descargarla es gratuita y puedes escuchar múltiples audios sin ningún coste. Existe la opción de que por solo 19,90€ (menos de lo que vale una cena) puedas tener todo el contenido desbloqueado durante todo un año y, además, con nuevo contenido cada semana. El precio de la suscripción es bajo porque queremos que todo el mundo pueda acceder a él y creemos que un único pago de lanzamiento a un coste asequible puede hacer que la educación sexual y el placer auditivo pueda ser posibles para todo el mundo. Para los que quieran ver mucho más y no sepan si valdrá la pena, tenemos la opción de que puedas probar 7 días gratis y ver si el contenido te convence.

Duquesa Doslabios.

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‘Sexting’, videollamadas o juguetes con control remoto: así va a ser tu vida sexual en 2021

Es 14 de enero, nos quedan todavía 11 meses y medio por delante del nuevo año (¿quién dijo miedo?) y a día de hoy, no es difícil hacerme una idea de cómo va a ser.

Tan extraño como el anterior, por lo pronto. La distancia social, las restricciones de movilidad, los toques de queda y, por supuesto, el virus y el miedo al contagio van a seguir siendo los factores que harán que conocer a alguien sea casi un milagro.

Y ya ni os hablo de enamorarse.

Pero por difícil que parezca, la parte positiva es que si hay ganas, habrá formas. O, al menos eso es lo que adelanta el informe de WOW Tech, empresa de bienestar sexual, sobre las tendencias de 2021.

LELO

Que vamos a refugiarnos más todavía en el universo digital, es la mayor de todas.

Dile “Hola” a Tinder, a colarte en los mensajes directos del Instagram de la persona que te gusta, a mandarle un WhatsApp con cualquier excusa y, en definitiva, a hablar hasta las tantas de la mañana.

No podrás quedar en persona porque quizás prefiere esperar a que sus abuelos estén vacunados, pero las publicaciones de su perfil que te permitirán asomarte a su vida, te servirán para estudiarle de cerca y saber si quieres mantener ese plan de hamburguesa y brownie cuando llegue el momento.

Lo que significa también que ha llegado la ocasión de que nos convirtamos en expertos en seducción lateral. La videollamada es el nuevo terreno a conquistar con sonrisas y caídas de ojos.

Y si el sexting sigue siendo un terreno resbaladizo que no quieres pisar, nos queda la alternativa de la foto de 15 segundos de Instagram que después se borra sin dejar rastro (y te avisa si le hacen una captura de pantalla).

Pero mi propuesta es tirar de imaginación y de teclado e intentar convencer a la otra persona de que también podéis excitaros delante de la pantalla. Empezar por un relato erótico a pares puede ser la forma de adelantar lo que sucedería en un encuentro físico.

(Quiero darle las gracias desde aquí a esos juguetes que se pueden usar a distancia y vienen genial para estos casos.)

Que suba la temperatura sin poder usar ningún estímulo visual será una tendencia de la que ‘culparíamos’ al audio-porno. Los relatos narrados cada vez son más populares y en Quinn o Calíope puedes encontrar historias que te transportarán lejos de cualquier confinamiento.

2021 será un año de romper con los alicientes que teníamos hasta ahora, de deconstruirnos, de educarnos. Y especialmente de hacerlo en materia sexual. Series, podcast, canales de Youtube y hasta cuentas en redes sociales de expertos nos dejarán sin excusas.

Ya no podremos culpar a la escasa hora de educación sexual del colegio.

Por último, los métodos anticonceptivos volverán a estar en el punto de mira. Las mujeres cada vez nos resistimos más al uso de hormonas por los efectos secundarios.

También parte de ese empoderamiento consiste en vivir nuestros cambios hormonales e incluso menstruaciones de una manera más natural (la copa es la nueva mejor amiga para ser conscientes de cómo es nuestra regla, cuánto sangramos, qué color y forma tenemos o incluso que no pasa nada por mancharnos las manos).

Que barreras como el preservativo sean las más populares debería hacer reflexionar de lo necesarios que son los métodos que no cambien nuestra libido ni el funcionamiento del cuerpo.

Duquesa Doslabios.

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Una ginecóloga nos resuelve las dudas más comunes sobre el VPH

Fue a los 16 años cuando mi madre me habló por primera vez del Virus del Papiloma Humano, y lo hizo por una razón muy concreta: era el momento de que me vacunara.

En aquel momento, no tenía mucha idea de qué era aquello de lo que necesitaba protegerme. Y es que algo tienen las enfermedades de transmisión sexual que preferimos hacer -tengamos la edad que tengamos-, como si no estuvieran ahí fuera, como si no existieran.

Pero lo cierto es que, por mucho que nos dé reparo hablar de ellas (o incluso asumirlas si se da el caso de contagiarnos), hay que ponerlas sobre la mesa, informarnos todo lo que podamos y procurar prevenirlas manteniendo una vida sexual segura.

Y es precisamente de lo que se ha encargado la Dra. Virginia Benito Reyes, especialista en obstetricia y ginecología de Vithas Las Palmas, al responder algunas de las dudas más frecuentes que tenemos sobre este virus.

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¿En qué consiste el Virus del Papiloma Humano?
El Virus del Papiloma Humano es un grupo de virus que puede infectar la piel y las mucosas. Se han identificado más de 200 tipos diferentes y, entre todos, unos 40 son capaces de infectar la mucosa genital y anal de ambos sexos. Estos 40 virus se diferencian en dos grupos: los virus de bajo riesgo, que se asocian a las verrugas genitales, y los virus de alto riesgo, que son capaces de producir lesiones en el tracto genital y cáncer de cuello de útero, entre otros.

¿Cómo podemos contagiarnos y de qué manera podemos protegernos?
La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. Es un virus que se transmite mediante contacto sexual, por penetración vaginal y/o anal, por el contacto piel con piel de la zona genital y también mediante la práctica de sexo oral. La forma más eficaz de protección es mediante la vacunación. Todas las vacunas comercializadas contra el VPH ofrecen una alta protección frente a los cánceres de cuello de útero y otros cánceres del tracto genital, así como ano y orofaringe. El preservativo protege frente a la infección y se recomienda su uso. No obstante, no cubre toda la zona genital y, por tanto, no confiere una protección completa.

¿Afecta de forma diferente a los hombres que a las mujeres?
Las mujeres anatómicamente poseen una zona en el cuello del útero denominada “zona de transformación”, que tiene las características adecuadas para permitir la replicación viral y la integración del virus en las células con la aparición de lesiones premalignas, así como el cáncer de cuello de útero. Aunque el VPH es la infección de transmisión sexual más común, los cánceres relacionados con el VPH no son frecuentes en los hombres. Los hombres más afectados son aquellos que tienen un sistema inmunológico debilitado, como aquellos con el VIH, u hombres que tienen relaciones sexuales anales receptivas.

¿Cómo ha evolucionado el virus en estos últimos años? ¿Los contagios han crecido o disminuido?
La infección por el VPH afecta al 10,4% de la población femenina en todo el mundo. La incidencia varía en función del área geográfica y de la edad de la población. En España, la prevalencia de la infección es del 14,3% y en las mujeres más jóvenes, entre 18-25 años, del 28,8%. Estas cifras presumiblemente irán disminuyendo conforme la población adquiera la inmunidad que confiere la vacuna que, en la actualidad, está incluida en calendario vacunal para las niñas preadolescentes.

¿Diría que somos conscientes de la gravedad del virus?
En Vithas Las Palmas hemos realizado recientemente una encuesta sobre el grado de conocimiento de la infección VPH en la población femenina de Gran Canaria. De este estudio se desprende que el 7,5% de las pacientes no habían escuchado nunca hablar sobre el VPH y el 22,1% no conocía de la existencia de las vacunas frente al VPH. Son cifras que, por las implicaciones del VPH en la salud de las mujeres, debemos aún mejorar.

Una vez se contrae, ¿cuáles son los pasos a seguir?
Lo más probable es que la mujer desconozca que ha adquirido la infección por el VPH y en pocos meses las defensas del organismo consigan eliminarlo. Frecuentemente son infecciones transitorias que no suponen riesgo alguno para la mujer. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de personas, la infección por VPH persiste a lo largo del tiempo porque sus defensas no consiguen eliminarla. Esta persistencia en el tiempo, más que la infección en sí misma, es el factor de riesgo principal para el desarrollo de lesiones.

¿Qué síntomas deberían alertarnos?
El cáncer de cuello de útero no causa síntomas hasta fases avanzadas de la enfermedad y ahí radica la importancia de que las mujeres se realicen revisiones ginecológicas periódicas con toma de citología cervical. La aparición de verrugas genitales habitualmente no se acompaña de otras lesiones de mayor importancia. No obstante, se recomienda que la mujer consulte a su ginecólogo en caso de aparición de estas lesiones.

¿Cuáles son las pruebas que deberíamos solicitar si creemos que podemos habernos contagiado?
Prácticamente todas las personas que han mantenido algún contacto sexual a lo largo de su vida se habrán infectado por algún tipo de VPH, frecuentemente en los primeros años de inicio de la actividad sexual. El sistema inmunológico elimina la infección y en la mayoría de los casos no conoceremos que ha existido esta infección. Existe un pequeño porcentaje de mujeres donde la infección persistirá a lo largo de los años y será capaz de producir lesiones premalignas o cáncer genital, para ello se recomienda practicar citologías cervicales periódicas, con el fin de detectar la enfermedad en fase precancerosa.

¿Es un virus que se pueda tratar mediante fármacos?
No existen fármacos antirretrovirales específicos frente al VPH, no obstante, recientemente se ha comercializado un gel vaginal a base de Coriolus versicolor que parece mejorar las alteraciones de epitelización del cuello cervical y el estado de la microbiota vaginal. Además, existen complejos alimenticios que ayudan a mejorar la función normal del sistema inmune, mucosas y piel.

Y la mayor duda, ¿va a derivar en un cáncer?
El cáncer de cuello de útero es una complicación grave de la infección VPH, pero es muy poco frecuente. La mayoría de las mujeres resolverán la infección viral y no presentarán ninguna complicación. En resumen, la infección por el VPH es un fenómeno muy común, pero su más grave complicación, el cáncer de cuello de útero, es muy poco frecuente.

Duquesa Doslabios.

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¿Engordan? ¿Afectan a la fertilidad? Una ginecóloga desmiente los mitos sobre anticonceptivos orales

Por muy extendido que esté el uso de los anticonceptivos hormonales, no suelen estar los primeros de la lista cuando nos planteamos usar métodos de protección.

Esto se debe a dos razones. La primera, que son fármacos, es decir, que por lo general nos resulta más sencillo recurrir a unos preservativos.

La segunda, la gran cantidad de mitos que circulan alrededor de ellos. La mayoría tenemos a esa amiga que jura y perjura que son las hormonas las responsables de su aumento de peso.

Sin embargo, la doctora Tamara Kreutzer, especialista en obstetricia y ginecología de Vithas Las Palmas, se ha encargado de aclarar que no todo lo que circula sobre estos métodos es cierto.

Una falsa fama que, lo único que consigue en sus palabras es generar “desconfianza y temores al protegerse a la hora de mantener relaciones sexuales”.

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Quizás lo primero que se nos viene a la cabeza cuando hablamos del uso de anticonceptivos -y como comentaba un poco antes- es el célebre y temido aumento de peso. Por suerte, los avances de los fármacos han conseguido que sea algo de lo que ya no debamos preocuparnos.

“Es posible que antiguamente los anticonceptivos disponibles tuvieran ese efecto sobre las pacientes, pero en la actualidad no es así. En ocasiones, el uso de este tipo de contraceptivos puede generar que algunas mujeres retengan líquidos, pero esto no suele superar un incremento de uno o dos kilos de su peso habitual”

En cuanto a si es necesario hacer descansos, la doctora confirma que es otro mito que debemos desterrar. “Es más, son contraproducentes porque incrementan el riesgo de efectos secundarios sin tener ningún beneficio”, afirma.

No significa que no debamos centrarnos en la búsqueda del que mejor se adapte a cada una. “Cuando utilizas por primera vez algún método anticonceptivo hormonal se incrementa el riesgo de efectos adversos, por ejemplo, la trombosis venosa. Aun así, si es posible cambiar el método y emplear anticonceptivos orales, parches o también el anillo vaginal”, dice la doctora.

Que la edad puede que ser un impedimento es otro mito muy extendido. Como Kreutzer recuerda: “si una adolescente tiene problemas menstruales, como dolores agudos o alteraciones en los ciclos, el uso de anticonceptivos hormonales puede regularlos“.

“Además, si ha iniciado las relaciones sexuales, es aconsejable el uso del doble método para evitar tanto los embarazos no deseados, como las infecciones de transmisión sexual”, declara la doctora.

Y, ¿qué pasa con esos casos en los que la regla parece desaparecer mágicamente? ¿Es la señal de que están alterando demasiado el organismo?

Lejos de ser algo extraño, “es una consecuencia normal de alguno de estos fármacos, que producen ese efecto a nivel del endometrio. La regla no se retiene o se queda dentro, pero la capa que da el sangrado menstrual queda muy fina y no hay sangrado“, afirma la ginecóloga. De forma que, en el caso de dejar el tratamiento, vuelve a su tamaño normal.

Para terminar, no podía faltar otra popular creencia: la de que el uso de anticonceptivos orales disminuye la fertilidad a largo plazo, lo que tampoco es cierto.

“Una vez la paciente interrumpe el tratamiento con anticonceptivos orales se reinicia la ovulación de inmediato. Excepcionalmente, algunas mujeres pueden tardar unos meses y suelen ser aquellas mujeres que presentaban un periodo irregular antes del consumo de anticonceptivos”, declara Kreutzer.

El miedo de que pueda provocar algún tipo de cáncer también deberíamos perderlo de una vez. En palabras de la doctora: “No hay ningún estudio que tenga evidencia concluyente al respecto. En cambio, sí que sabemos que el reposo ovárico que producen disminuye el cáncer de ovario“.

Duquesa Doslabios.

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‘Golfa’, la obra de teatro que da mil vueltas a la charla de sexo que recibiste en el colegio

La educación sexual (o la falta de ella) nos pesa. Lo vemos a diario en las prácticas de riesgo, en el incremento de las enfermedades de trasmisión sexual, en que -a día de hoy- hay quien todavía no tiene claro que es el consentimiento.

No es fácil ponerle remedio, primero toca admitir a nivel personal que algo falla, que no sabemos relacionarnos tan bien como deberíamos y después, luchar por cambiarlo, claro.

CONTROL ESPAÑA

Puede que, pasada esa breve charla afectivo-sexual del colegio (la que apenas duraba una hora en tus 12 años de escolarización) el sentimiento de soledad ante el vasto panorama de la intimidad nos pareciera sobrecogedor.

Por suerte, la solución no está tan lejos. Ya tuviéramos aquel taller o nuestro centro careciera de ello, la cultura se ha implicado en esto.

Y lo ha hecho hasta el fondo, con una original obra de teatro llamada Golfa (ya con el título, la curiosidad se dispara) que, en palabras de Cristian Gallego -asesor en sexología que participa en la propuesta mediante encuentros paralelamente a la propuesta-: “cuando educamos en sexualidades estamos invirtiendo en salud pública, en bienestar, en derechos humanos, en ética…”.

“Nos sentimos orgullosas y muy contentas de que el teatro, la sexología, la educación, el arte y el debate formen parte de una sola cosa montar obras tan interesantes y chulas como esta”, afirma sobre la curiosa obra que estará en el Teatro Galileo hasta el 22 de noviembre resolviéndome alguna de las preguntas acerca de Golfa.

¿Cómo surgió la idea de hacer una obra de teatro de estas características?
La motivación surge del deseo. De un cambio, de mostrar algo, de sentir que se participa, que una se pone manos a la obra para aportar su granito de arena. Lo importante es destacar que surge de uno o varios. Y de allí si queréis nos vamos al fantástico verbo desear. Tan al pelo en este contexto.

Socialmente, ‘Golfa’ es un término peyorativo. ¿Cómo se convirtió en el título de la obra?
Como con un buen libro, si el título ya llama la atención imagina el contenido. Nuestro lenguaje, en la diferenciación entre adjetivos masculinos y femeninos y los sistemas de valor y significado que conlleva, no ha hecho los ejercicios de un reparto neutro. En base a esa desigualdad evidente se mueve la escena en Golfa pero también nuestros propios escenarios sociales y afectivos.

¿Cuál es tu papel en ella?
La compañía contactó con nuestra fundación, SEXPOL, para recibir asesoramiento sexológico y orientación para tratar ciertos temas nucleares en la obra. De ese espacio de creación e intercambio surgen algunas de las perspectivas y valores que tan fielmente han pretendido ilustrar las compañeras de Golfa con la propuesta.

¿Para qué público está pensado el espectáculo?
Una se puede sentir representada con los personajes en todo momento, empatizar, emocionarse, dudar, sentir en definitiva… Quizás sea una obra con una población diana amplia e integrativa, fácil de entender pero no sencilla, elocuente, fresca y un poco inquietante. Si eres persona y sientes, ya tienes la mitad del trabajo hecho.

¿En qué aspecto nos puede cambiar la concepción del sexo?
Golfa no es una obra que trate específicamente las relaciones sexuales, aparecen líneas asociadas a este tema, pero no es la médula de la obra. Está más orientada a pensar qué sucede con nuestras sexualidades, nuestra identidad, nuestro deseo, nuestra forma de relacionarnos con el mundo en una realidad diferente para cada una dependiendo de la forma que tomen nuestros genitales.

Es decir que versa sobre el sexo sí, pero no como sinónimo de prácticas sexuales, sino de las diferencias que a veces establece la cultura dependiendo de cómo somos leídas por las demás personas, en función de la forma de nuestros sexos biológicos.

Tratándose de un tema que produce reacciones incluso de pudor, ¿qué han tenido en cuenta a la hora de interpretarlo sobre el escenario?
En nuestra cultura la sexualidad ha sido un tema del que no se podía hablar, pertenecía al mundo de lo íntimo y lo privado y estaba (y sigue estando) controlado por fuertes bisagras de control social. Hablar de ello frecuentemente despierta emociones y sentimientos de vergüenza, pudor o a veces incluso asco. Desde la experiencia de la fundación SEXPOL podemos corroborar que la gente suele aprovechar al máximo y agradecer profundamente la posibilidad de generar espacios donde hablar de sexualidad, de género, de relaciones interpersonales, de autoestima, de relación con el cuerpo y con las demás, de igualdad, de diversidad y por supuesto de placer.

¿Reírnos del sexo ayuda a que lo vivamos con más naturalidad?
Reírnos siempre ayuda desde luego. A todo. Y sí, por supuesto, si tenemos en cuenta lo que acabamos de mencionar respecto de las emociones que pueden surgir al tocar temas de sexualidad, muchas de ellas asociadas a estados que no nos llevan al bienestar, la risa puede suponer un bálsamo para lidiar un poco con la tensión inicial.

¿Qué diría que aporta ver la obra?
Sentido crítico, lo básico para que después cada una saque sus propias conclusiones. Aporta un espacio, donde reflejarse, cuestionarse, crecer… Plantea un universo para analizar y sentir, en un rato, desde una butaca cómoda. Un puñado de preguntas, una reivindicación entrelíneas, un arrebato…

En una sociedad en la que el porno es maestra de sexualidad, ¿hasta qué punto es necesario que la cultura se haga cargo de nuestra educación con iniciativas de este estilo?
El arte no es solo representante de la cultura que lo ve nacer, es una herramienta de cambio, de transformación, una ventana a través de la cual pararse a mirar, verse reflejadas y conmoverse. Respecto de la pornografia mainstream, la sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad de cubrir y asegurar el derecho a recibir educación sexual científica, crítica, comprometida, feminista, diversa y dialogante. La compañía ya ha hecho los deberes en este aspecto, ahora nos toca a las demás.

Duquesa Doslabios.

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Gente sexualmente inteligente: el club formado por personas que son su mejor versión en la cama

Si pienso en las habilidades a las que le doy más importancia en mi vida, pensaría en la capacidad de negociación, en la empatía, en el cuidado por el detalle o en la reciprocidad, pero no me vendría a la mente -o al menos de primeras- la inteligencia sexual.

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Y es un error mío (grande, de hecho), porque como algo que nos acompaña desde que nacemos, también se merece la misma atención.

Pero, ¿en qué consiste esto de la inteligencia sexual? La primera vez que lo oí pensaba que podría equivaler a convertirme en toda una maestra de las artes amatorias conociendo, además, todo tipo de dato curioso: número de terminaciones nerviosas en el clítoris, la diferencia de temperatura de los testículos respecto al cuerpo…

Lejos de eso, es algo mucho más sencillo y práctico. Lo mejor es que nos permite disfrutar plenamente de la sexualidad, así que ¿cómo no interesarse por aumentar el coeficiente sexual?

Toda inteligencia sexual debe partir de una educación, de manera que es fundamental todo lo que nos enseñen en casa o fuera de ella (siempre y cuando sean profesionales, el amigo del colegio de turno o la página porno de moda no son fuentes de conocimiento).

Hablo de unas nociones básicas, no hace falta memorizar al detalle cada palabra del libro de Biología.

Entra aquí lo relativo a nuestra salud sexual, a ser conscientes de que la protección es básica y que debemos actuar, como en otros ámbitos de nuestra vida, con responsabilidad: aprendiendo (y respetando) de una vez qué es el consentimiento.

Afrontarlo con normalidad e informarse bien es la única forma de combatir los extendidos mitos, prejuicios o falsas creencias sobre el sexo.

También es inteligencia sexual saber que no vamos a saberlo absolutamente todo, pero, dentro de nuestras limitaciones, tener interés por formarnos.

Y por autoconocernos. Explorarse a fondo, saber qué y como nos gusta o cómo no, así como aceptar que, conforme pasan los años vamos cambiando, también es una forma de aumentar la inteligencia sexual.

Como es lógico, es algo que se puede aplicar de la misma manera a la relación de pareja, mejorando su calidad.

La comunicación es la clave: poder decir abiertamente qué queremos así como recibir de buen grado todo aquello que pueda gustarle a la otra persona.

De la misma manera, también se pueden analizar las experiencias sexuales para valorar qué es lo que ha funcionado o si hay algo que se puede mejorar la próxima vez.

Al final, ser sexualmente inteligente no es otra cosa más que conseguir nuestra mejor versión en la intimidad.

Duquesa Doslabios.

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¿No hablaste con tus padres en su día sobre sexo? Ahora también es un buen momento

Un plátano del frutero. Eso fue lo que usó mi madre para enseñarme a poner (bien) el preservativo.

PLATANOMELÓN

Y es que gracias a ella, el sexo nunca fue algo vergonzoso ni secreto en casa, más bien un tema natural con el que hasta nos hemos reído a menudo.

Aunque, hablándolo con amigos, muchos de ellos se extrañaban al no haberlo vivido así en sus casas. ¡Incluso pasada la veintena, seguían sin poder tratar el tema sin sentir bochorno!

Pero siendo algo que forma parte de nuestra vida, tanto como alimentarnos o trabajar, debería ser algo que pudiéramos hablar con toda la comodidad del mundo.

Es algo en lo que me insiste Mónica Branni, psicóloga y sexóloga de Platanomelón, remarcándome la importancia de mantener conversaciones sobre sexualidad a lo largo de toda nuestra vida, incluso en la tercera edad.

¿Que no pudimos tratar el tema en la adolescencia con nuestros padres o, en el caso de que me leáis los progenitores, con vuestros hijos? No es tarde, todavía podemos ponerle remedio.

¿Cuáles son los beneficios de que los padres hablen de sexo con sus hijos? ¿Y el riesgo de no sacar el tema de conversación en el entorno familiar?
Hablar de sexualidad es fundamental para el desarrollo sano y feliz de la persona. ¡Y es que somos seres sexuados desde que nacemos! Es abrir las puertas a conversaciones sobre valores, relaciones, respeto, consentimiento y autoconocimiento. Así que, proporcionar educación sexual es esencial para entender el mundo, las relaciones y a nosotros mismos desde un punto de vista más íntimo a uno universal. Las personas que reciben información afectivo-sexual en edades tempranas, actúan de forma más consecuente, toman decisiones razonadas y conocen mejor sus límites. Por lo contrario, ocultar temas como los genitales, el placer y el consentimiento generan cierto misterio, terreno fértil para tabúes y distorsiones. Por decirlo de alguna manera, no vivimos el sexo de forma natural, sino que pensamos y actuamos desde el desconocimiento. Finalmente, hay que tener claro que la “charla” en la adolescencia no tiene mucho éxito en la educación de la persona. ¿Por qué no tener muchas charlas a lo largo de la vida? Igual empezar por llamar a la vulva, “vulva”, y al pene, “pene”, puede ser un gran punto de partida.

¿Es algo que solo se aplica a la adolescencia o que deberíamos mantener a lo largo de nuestra vida?
A lo largo de toda la vida nos enfrentamos a experiencias y realidades distintas: el significado que le atribuimos a las relaciones no es el mismo a los 5 años o a los 18. De la misma manera que nuestro pensamiento madura y evoluciona, ¡nuestro concepto de sexualidad también! El ambiente también nos proporciona inputs distintos que moldean y construyen nuestra forma de experimentar la sexualidad: “tu cuerpo está cambiando”, “existen muchísimas orientaciones sexuales más allá de la tuya”, “tu cuerpo es tuyo y tú eres la única persona autorizada a decidir por ti”.

Si no hemos tenido este tipo de conversaciones en la infancia o adolescencia, ¿cómo hacer para sacarlas más adelante?
Como es fácil de imaginar, empezar estos diálogos cuando ya tenemos cierta edad, es más complicado, ¡pero no es imposible! Los obstáculos nos obligan a salir de nuestra zona de confort y a aprender cosas nuevas: así que, ¿por qué no aprovechar para sacar alguna conversación sobre sexualidad con los padres/madres y romper tabúes? Una buena forma de introducir la educación sexual en las familias puede ser a través de temas actuales o reflexiones que puedan generar debates (las noticias, el texto de una canción, el boom de un juguete erótico, etc). Finalmente, no olvidemos que las madres/padres también reciben muchísima información de los hijos, con lo cual, una buena estrategia para hablar de sexo en casa podría empezar precisamente por los más jóvenes.

¿Cómo encontrar el momento? ¿Es mejor sentarse en familia a hablar o hacerlo de manera informal?
Hay que naturalizar la sexualidad y hablar de ella como si de salir a cenar se tratara. Así que, para quitarle hierro al asunto, es más lógico actuar en consecuencia, sin crear momentos incómodos o trascendentales. Hablar de sexo significa abarcar temas muy diversos, ¡no solo lo que ocurre debajo de las sábanas! Nuestro consejo es buscar un momento en el que te sientas a gusto y debatir sobre un tema que te parezca interesante, generando dudas y escuchando las opiniones de otras personas. Lo demás vendrá solo.

¿De qué forma cambia la comunicación sexual cuando tanto padres como hijos son adultos? ¿Se pasa de ser una figura de formación a una de apoyo?
Cuando las dos partes son adultas, las opiniones de ambas pueden ser una gran fuente de conocimiento. Esa distancia entre educador y niño se difumina, por tanto cada uno puede aprender de las experiencias del otro. En definitiva, las conversaciones sobre sexualidad desde la adultez pueden ser muy divertidas, inspiradoras y enriquecedoras.

¿Cuáles son las bases de una buena comunicación sexual en la vida adulta? ¿Cómo asentarlas?
La comunicación sexual, tanto dentro como fuera de la cama, es esencial para que haya un intercambio de información y experiencia, por tanto se pueda aprender y explorar más formas de disfrute. Además, el diálogo favorece más empatía e intimidad, donde ambos (o más) miembros de la relación puedan sentirse cómplices y afines. Para afianzar una comunicación sexual abierta, es importante “guiar” a la otra persona durante el encuentro, expresar las fantasías y deseos eróticos, incluso hablar antes y después del encuentro. ¿Qué nos gustaría que nos hicieran? ¿Con qué me siento cómoda y con qué no? ¿Hay algo nuevo que me gustaría probar? Todas estas informaciones son parte de la misma experiencia sexual y, además de afianzar el vínculo emocional, también nos permite ser amantes más atentos. ¿A que antes de cocinar algo para nuestra pareja, es mejor saber qué le gusta y qué no? Las parejas que no están familiarizadas con este tipo de comunicación, ¡pueden empezar a implementarla a través de juegos y retos!

¿De qué forma los padres pueden hacer saber que están predispuestos a seguir hablando de sexo o pareja con sus hijos en la vida adulta de estos?
Sin duda, ¡haciéndolo! De la forma más natural, intentando que sus propios tabúes no limiten la educación de sus hijas e hijos. Pero, sobre todo, escuchando: los niños, desde muy pequeños, preguntan y exploran el mundo y su propio cuerpo. Todo es una inexorable fuente de conocimiento e información, por lo tanto, es importante tener referentes fiables que puedan guiarlos en este proceso. ¿Quién mejor que sus propias madres y/o padres? De la misma forma que les explicamos las cosas y actualizamos ese mensaje a medida que van creciendo, la misma dinámica se aplica con la educación sexual: empezar a hablar de temas como el cuerpo, los espacios de intimidad y el consentimiento con un lenguaje que pueda entender, es importantísimo y un gran ejercicio para los mismos padres y madres. Poco a poco, los temas de conversación se irán ampliando sin que dé vértigo tener “la charla” a los 16 años.

Duquesa Doslabios.

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¿Entonces solo depende de los padres explicarles a sus hijos que el porno no es real?

Hace unos días, una lectora me preguntaba cómo podía conseguir que le gustaran los azotes y tirones de pelo que le daba su novio cada vez que tenían sexo. Ella tiene 21 años y él 19.

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Lo que me alarmó del asunto es que ella me comentaba que ni siquiera sabía que le gustaba o si le asustaba. Pese a ello, prefería aprender a aceptarlo en vez de preguntarse por qué recibía ese trato o incluso hablarlo con él.

Con 19 años, aquel chico estaba reproduciendo lo que, seguramente, llevaba viendo desde la adolescencia. Un sexo en el que no se habla, se tiene la mano muy suelta y el daño se confunde a veces con el placer.

Eso no significa que no haya quien disfrute de este tipo de interacciones donde la dominación juegan un papel fundamental. Pero con 19 años no has experimentado lo suficiente como para saber si eso es realmente lo que te va.

Sobre todo cuando llega a preocupar a la persona con la que se está acostando, que participa con una mezcla entre deseo y miedo, haciendo que se le enreden también esos conceptos.

Nos falta concienciación en ese aspecto, y por eso hoy quiero hablaros de la idea de Nueva Zelanda para advertir a sus habitantes de que lo que ven en el porno no es la representación de lo que sucede en la vida sexual habitual (os la dejo debajo de estas líneas para que sepáis de lo que hablo).

En su campaña, dos actores porno llaman al timbre de una casa. Una señora les abre la puerta y ellos le comentan que vienen a buscar a su hijo, Matt, a quien conocen porque les suele ver online.

“Nos mira en el ordenador, en el iPad, PlayStation, el teléfono, su teléfono (el de la madre), SmartTv, proyector…”, empiezan a decirle. “Solemos actuar para un público adulto, pero tu hijo es solo un niño. Puede que no sepa cómo funcionan las relaciones en realidad. Ni siquiera hablamos sobre consentimiento. Simplemente vamos directos al grano”, dice la actriz.

“Sí, yo ni siquiera actúo de esa manera en la vida real”, le responde su compañero de profesión.

Cuando el niño aparece (ordenador en mano), deja caer la taza de la sorpresa. La madre respira hondo. “Muy bien, Matty, creo que es el momento de tener una charla sobre las diferencias entre lo que ves online y las relaciones de verdad. No te voy a juzgar”, le dice.

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Y es que por mucho que se dispongan de sistemas de control parental, es difícil limitar el acceso a una industria dirigida a un público mayor de edad que se mueve por Internet. Como el propio vídeo demuestra, la solución la tienen los padres.

Pero, ¿es justo que sean los propios progenitores los únicos responsables? ¿No vienen a menudo las películas del cine con advertencias de “Los sucesos y personajes retratados en esta película son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia”?

Por supuesto que, en cada casa, hay que tener la famosa charla, esa de explicar los cambios por los que pasa el cuerpo y lo fundamental que es protegerse. Una conversación en la que fácilmente se puede incluir el asunto de la pornografía.

Sin embargo no puede ser solo trabajo de los padres. Hay que ser conscientes del poder de influencia que tiene el porno, de ahí que Nueva Zelanda sea todo un ejemplo al considerar que, como país, es su deber sensibilizar de la ficción que ven sus espectadores más jóvenes.

Los padres que vean ese anuncio, y no hayan tenido esta conversación, seguramente se planteen sacar el tema. Pero también entre los propios niños será un tema del que se hablará al poder sentirse retratados con el jovencísimo Matt.

¿La conclusión? Que esto es trabajo y responsabilidad de todos y no solo de unos pocos. Las campañas potencian la educación y ya que el porno es una industria tan extensa, al alcance de cualquiera, no debería limitarse a la educación familiar, si hacemos eso, nos arriesgamos a que el tema nunca llegue a salir. De ahí que sea fundamental que se ponga el problema ‘sobre la mesa’ en televisión o redes sociales.

Aunque sea limitándose a explicar, como en la campaña neozelandesa (que lo hacen de una forma muy divertida y concisa), que no es todo tan real y que las relaciones son muy distintas.

Duquesa Doslabios.

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