Archivo de la categoría ‘educación sexual’

¿Entonces solo depende de los padres explicarles a sus hijos que el porno no es real?

Hace unos días, una lectora me preguntaba cómo podía conseguir que le gustaran los azotes y tirones de pelo que le daba su novio cada vez que tenían sexo. Ella tiene 21 años y él 19.

YOUTUBE

Lo que me alarmó del asunto es que ella me comentaba que ni siquiera sabía que le gustaba o si le asustaba. Pese a ello, prefería aprender a aceptarlo en vez de preguntarse por qué recibía ese trato o incluso hablarlo con él.

Con 19 años, aquel chico estaba reproduciendo lo que, seguramente, llevaba viendo desde la adolescencia. Un sexo en el que no se habla, se tiene la mano muy suelta y el daño se confunde a veces con el placer.

Eso no significa que no haya quien disfrute de este tipo de interacciones donde la dominación juegan un papel fundamental. Pero con 19 años no has experimentado lo suficiente como para saber si eso es realmente lo que te va.

Sobre todo cuando llega a preocupar a la persona con la que se está acostando, que participa con una mezcla entre deseo y miedo, haciendo que se le enreden también esos conceptos.

Nos falta concienciación en ese aspecto, y por eso hoy quiero hablaros de la idea de Nueva Zelanda para advertir a sus habitantes de que lo que ven en el porno no es la representación de lo que sucede en la vida sexual habitual (os la dejo debajo de estas líneas para que sepáis de lo que hablo).

En su campaña, dos actores porno llaman al timbre de una casa. Una señora les abre la puerta y ellos le comentan que vienen a buscar a su hijo, Matt, a quien conocen porque les suele ver online.

“Nos mira en el ordenador, en el iPad, PlayStation, el teléfono, su teléfono (el de la madre), SmartTv, proyector…”, empiezan a decirle. “Solemos actuar para un público adulto, pero tu hijo es solo un niño. Puede que no sepa cómo funcionan las relaciones en realidad. Ni siquiera hablamos sobre consentimiento. Simplemente vamos directos al grano”, dice la actriz.

“Sí, yo ni siquiera actúo de esa manera en la vida real”, le responde su compañero de profesión.

Cuando el niño aparece (ordenador en mano), deja caer la taza de la sorpresa. La madre respira hondo. “Muy bien, Matty, creo que es el momento de tener una charla sobre las diferencias entre lo que ves online y las relaciones de verdad. No te voy a juzgar”, le dice.

Te puede interesar: Tu hijo ve porno y tú no lo sabes: la campaña viral de concienciación del Gobierno de Nueva Zelanda

Y es que por mucho que se dispongan de sistemas de control parental, es difícil limitar el acceso a una industria dirigida a un público mayor de edad que se mueve por Internet. Como el propio vídeo demuestra, la solución la tienen los padres.

Pero, ¿es justo que sean los propios progenitores los únicos responsables? ¿No vienen a menudo las películas del cine con advertencias de “Los sucesos y personajes retratados en esta película son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia”?

Por supuesto que, en cada casa, hay que tener la famosa charla, esa de explicar los cambios por los que pasa el cuerpo y lo fundamental que es protegerse. Una conversación en la que fácilmente se puede incluir el asunto de la pornografía.

Sin embargo no puede ser solo trabajo de los padres. Hay que ser conscientes del poder de influencia que tiene el porno, de ahí que Nueva Zelanda sea todo un ejemplo al considerar que, como país, es su deber sensibilizar de la ficción que ven sus espectadores más jóvenes.

Los padres que vean ese anuncio, y no hayan tenido esta conversación, seguramente se planteen sacar el tema. Pero también entre los propios niños será un tema del que se hablará al poder sentirse retratados con el jovencísimo Matt.

¿La conclusión? Que esto es trabajo y responsabilidad de todos y no solo de unos pocos. Las campañas potencian la educación y ya que el porno es una industria tan extensa, al alcance de cualquiera, no debería limitarse a la educación familiar, si hacemos eso, nos arriesgamos a que el tema nunca llegue a salir. De ahí que sea fundamental que se ponga el problema ‘sobre la mesa’ en televisión o redes sociales.

Aunque sea limitándose a explicar, como en la campaña neozelandesa (que lo hacen de una forma muy divertida y concisa), que no es todo tan real y que las relaciones son muy distintas.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).

De ‘pedos’ vaginales a manchas de sangre, las reacciones (normales) del cuerpo al sexo

Cuando llega el momento de entrar a la acción en la cama, crees que lo tienes todo bajo control. La lista de Spotify perfecta (hay que amortizar el premium ahora que por fin te has decidido a pagarlo), la temperatura del piso, ropa interior sin agujeros ni antiguas manchas de regla…

GTRES

Pero tu cuerpo tiene otros planes y puede que al terminar, cuando estés volviendo a la calma, toda tu vagina se relaje expulsando un sonoro pedo en su cara.

Por muy ‘tierra trágame’ que parezca la situación, es solo una de las cosas normales que a todos (o casi) nos toca enfrentarnos en el periodo poscoital: que un poco de aire se haya ‘colado’ en la vagina.

No hay nada como normalizarlo con una carcajada para quitarle hierro al asunto (y además, acabas de peerte en su cara, eso bien merece compartir unas risas).

Las flatulencias vaginales son solo la punta del iceberg. Porque si algo compartimos todas (y si no lo haces, deberías empezar ya) es que después de tener sexo te entran ganas de hacer pis.

En el caso de que no las tengas, ve igualmente y evítate una infección de orina. Es la manera que tiene el cuerpo de eliminar las posibles bacterias que del roce, se encuentren en la uretra.

No solo los microorganismos entran en acción por el contacto, también pueden salir rojeces en zonas que no imaginas, sobre todo si el vello ha sido rasurado recientemente.

Claro que, si no desaparece al cabo del día, es recomendable que visites a un especialista, no vaya a ser que tengas algo más preocupante que un poco de escozor porque has disfrutado de un cunnilingus hecho con barba de tres días.

Sentir picor o algo de dolor es también medianamente habitual teniendo en cuenta que son zonas muy sensibles. Al mínimo arañazo, roce o tirón sin querer podemos hacer daño. Lo que me lleva a una de los visitantes más habituales después de tener sexo: la sangre.

Si ya os comentaba que teniendo sexo anal, sangrar es bastante común (recordad que los vasos sanguíneos de la zona se rompen fácilmente), puede suceder lo mismo si se practica sexo vaginal.

La sangre no solo puede aparecer por la cercanía de la menstruación, también porque se ha hecho con demasiado ímpetu o incluso porque la penetración ha ido mal y, cuando te miras -todas a hacernos con un espejito para estos casos- encuentras un desgarro vaginal.

Por lo general, este tipo de heridas se solucionan a los pocos días con un poco de cuidado y abstención. Aunque si ves que no cicatriza, aplica el principio de precaución y ve a que lo miren, que son zonas muy propensas a pillar una infección.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

‘Aunque está muy bien el aquí te pillo aquí te mato, no creemos que el sexo merezca ser devaluado’

Consumimos, más que de forma acelerada, casi compulsiva. El catálogo de Netflix, la comida a domicilio, ropa que añadimos al cesto con el acompañamiento de estresantes cuentas hacia atrás para que no pierda validez el código de descuento…

Y es algo que, siendo ya parte de nuestra rutina, incluimos también en la intimidad. Contra ese polvo rápido y mal echado -para ponernos a hacer otras cosas-, o ese beso a medias, para no perder de vista ni un detalle de las historias de Instagram, está el slow sex.

CALVIN KLEIN

Es un estilo de vida sexual que no consiste únicamente en tener sexo más despacio. Pero, en vez de ser yo quien os lo cuente, ha sido Elsa Viegas, cofundadora de Bijoux Indiscrets, quien me ha convencido para hacer autocrítica sobre la calidad de mis intercambios.

No solo me explica lo necesario que es disfrutar de una vida sexual sin prisas, sino de centrarla también (y darle importancia por igual) a cada uno de los momentos, alejándonos del mito de que solo la penetración cuenta como sexo.

¿En qué consiste la filosofía slow sex?
Básicamente trata de poner en el presente el placer y el deseo sin ir a buscar directamente el orgasmo. Disfrutar con cada práctica, sin presiones. Trata de ponerle voz a cada práctica mientras las sitúa a todas al mismo nivel, sin prejuicios y sin prisas. Por eso hemos lanzado una colección con el nombre de esta filosofía, diseñada para algo tan serio como disfrutar.

¿Por qué ha surgido ahora?
Por varios motivos. Primero porque aunque pensemos que está muy bien el sexo de ‘aquí te pillo, aquí te mato’, express, sin ataduras, no creemos que el sexo merezca ser devaluado. Se puede tener muy buen sexo con alguien que no conoces si ambos (o ambas) escucháis vuestros verdaderos deseos. Segundo porque queremos aportar un granito de arena a la eliminación de prejuicios y clichés. ¡La penetración no lo es todo!

¿Por qué vuelve a tener importancia vivir un sexo con todos los sentidos y sin prisa?
Creo que el sexo es un lugar donde refugiarse a solas o en compañía de quien decidas, un oasis a donde huir y disfrutar. Algo muy opuesto al estrés diario, al ritmo frenético de estos tiempos. La gente se está empezando a dar cuenta lo valioso que es estar presente y dedicarle tiempo de calidad a las cosas en las que aún puedes decidir a qué ritmo consumirlas.

¿Diría que es algo que va a mejorar nuestra vida íntima?
Sin duda. Slow Sex te obliga de un modo muy tentador a cuestionar todo lo que sabes sobre el sexo. Por ejemplo, tenemos un roll-on frío para pezones que te invita a pensar “¿qué hago con esto?”. Bueno, si no sabes qué hacer con unos pezones, tal vez debas redescubrir el sexo. Cuestionarse es bueno, es desarmarse para volver a montarse, pero esta vez como a ti te gusta.

¿Qué diferencias existen entre nuestras experiencias sexuales convencionales y aquellas que nos tomamos de manera slow?
Que buscamos desesperadamente el orgasmo. Y sí, el orgasmo está bien, es intenso, pero dura poco. ¿Qué hacemos con los minutos previos al orgasmo? Disfrutarlos, sin duda. Lo máximo posible. Tratar el sexo de manera slow no implica necesariamente ser más tiernos en la cama, implica dedicarle tiempo al placer en todas sus formas. Es no tener tapujos para decir qué te gusta, cuánto quieres de eso o de lo otro.

¿Cuál sería el decálogo de este tipo de sexo?
Consensúa, dedica, siente, experimenta, fluye, cuida, desea, sé consciente, derriba tabúes y disfruta.

¿Hay algún reflejo de esta filosofía en las tiendas eróticas?
Creo que todos los juguetes, o al menos los que he tenido el placer de ver y probar, se enfocan en dar placer instantáneo pasando de 0 a 100 y llamando al orgasmo constantemente. Dildos, dildos vibradores con conejito, punto G, geles orgásmicos. Si no se alcanza la meta es porque no se quiere o, te lo dicen de manera indirecta, te pasa algo. Pretendemos revolucionar y cambiar el mensaje, para que se empiece a decir: Con esto vas a disfrutar a tu manera. Y conseguirlo; realmente conseguir que quien esté interesado en un producto erótico disfrute como quiera.

¿Qué productos nos ayudan a introducirnos en el slow sex?
Finger Play sería otro de los favoritos. ¡Hay que tocarse más! O el Skin and Hair Shimmer Dry Oil, que desgenitaliza por completo el sexo, hidrata y deja una estela brillante en tu cuerpo. Un must si quieres empezar a cuidarte y empoderarte en el sexo.

¿A qué generación diría que le va a costar más practicarlo?
A los baby boomers y a los X. De los millennials en adelante el discurso en los medios ha cambiado, por no hablar de internet, que ha abierto miras y ha derribado muros que se pensaban infranqueables. Pero aún existe el pensamiento, sobre todo en estas dos generaciones pasadas, del pecado, del sexo por concebir, de la culpa, del sacrificio… Es muy difícil cambiar ese pensamiento religioso y de tabú con una filosofía o un producto erótico.

¿De qué manera podemos introducir el slow sex? ¿Como experiencia puntual o volviéndolo nuestro estilo de vida sexual?
Primero desde una decisión propia. Tomar consciencia de nuestros deseos y de nuestro placer se puede lograr desde la experimentación: tocarse como si fuese la primera vez, visualizar nuestras fantasías, revisar por qué nos gusta lo que nos gusta o si existe alguna práctica que realicemos por cumplir o por vergüenza a decir que no. Después de tenerlo definido lo comunicaremos con nuestra pareja (o pareja puntual), consensuando o directamente aplicando lo que queremos en nuestras relaciones. Si se puede volver un estilo de vida, o no, solo puede determinarlo la persona interesada en disfrutar decidiendo cómo quiere hacerlo.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Por qué durante el sexo ‘más intenso’ se traduce en ‘más violento’?

Que nuestra sexualidad está condicionada por los referentes que nos rodean, es algo que -teniendo en cuenta el furor por el BDSM tras ‘Cincuenta sombras de Grey’ entre otras cosas- nunca me atrevería a negar.

PIXABAY

Las películas, las series de televisión o incluso los sucesos de actualidad (las violaciones grupales han disparado las búsquedas de estas prácticas en páginas web de pornografía) nos pasan factura mental y sexual.

Un ejemplo que os voy a comentar os va a resultar más que conocido.

En más de una ocasión, en pleno arranque pasional cuando estás queriendo subir todavía más la temperatura del polvo, he pedido aumentar la intensidad.

Seguidamente me han dado un cachete a mano abierta (ojo, que me encantan), me han cogido las muñecas con fuerza, me han tirado del pelo o me han sujetado del cuello.

Y es que actualmente, el resultado de la traducción de más intenso entre las sábanas no es otra que un sexo más violento.

A estas alturas de la película, la de mi vida, y conociendo un poco a las personas que han pasado por ella, entiendo que no son otra cosa más que fruto de una educación sexual basada en repetir lo que han visto en la pantalla del ordenador o del teléfono.

Sin embargo, llegado el momento de reflexionar sobre el camino que nuestra sexualidad ha tomado, hay que pararse y echarle un vistazo a los pasos, porque están algo torcidos y aún se pueden enderezar.

Intensidad, según el diccionario de sinónimos, es potencia, vehemencia, entusiasmo, magnitud… En ningún caso encuentro palabras que recuerden a la rudeza.

Así que la próxima vez que os pidan intensidad, o que queráis ponerla en práctica, apostad por sacar los pies del tiesto en el que llevamos metidos hasta ahora y aumentar el ritmo, mirar fijamente a la otra persona, acariciarla en esa zona que le pierde o salir a la terraza a seguir haciéndolo.

La pasión se puede conseguir de muchas maneras. Aunque las agresiones puedan formar parte del juego, no son la única alternativa.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

‘Practicar sexo oral con preservativo sí que es una verdadera asignatura pendiente para los españoles’

Aunque la mayoría estamos más que familiarizados con los preservativos a partir de cierta edad (que se lo pregunten al farmacéutico de tu barrio), hay una serie de frases que te van a sonar muy familiares.

PIXABAY

“Es que me aprieta”, “No lo siento igual”, “Si no tengo nada, ¿no te fías de mí?” o “Se me ha olvidado cogerlos” son algunas de las excusas más frecuentes que, si nunca has oído, igual eres tú quien las utilizas.

Da lo mismo, su uso no es opcional si queremos tener una vida sexual segura.

Pero para aclarar algunas mentiras que todavía circulan, por increíble que parezca, Manuel Aznar Vila, product manager de Control, se ha ofrecido a desmentirlas y, de paso, hacer un poco de autocrítica sobre cómo vivimos los españoles la sexualidad.

Y es que como el propio Manuel afirma, atendiendo a los resultados de la última edición del Barómetro Los jóvenes y el sexo que preparan de manera anual desde hace 8 años, aunque el 59% lo eligen para tener relaciones, todavía existe ese 1 de cada 4 que se expone a contagios de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y también a embarazos no deseados.

Usarlo con mayor frecuencia es, por tanto, nuestra asignatura pendiente.

De entre los bulos que circulan, se dice que usar dos aumenta la protección. ¿Por qué esta idea no es correcta?
Los preservativos que se fabrican en Control pasan extensos controles de calidad que nos permiten conocer que el producto está en óptimo estado y que es apto para cumplir su función preventiva y de protección. El alto índice de efectividad no se multiplica al usar varios a la vez, sino que simplemente se crea una doble capa que no recomendamos. Los productos cumplen con su función de manera individual. Usar varios preservativos a la vez puede ser contraproducente, ya que el látex con el látex puede crear roces y deteriorar el material.

GTRES

Hay personas que evitan el preservativo cuando se trata de sexo anal, pero ¿cómo hacer entender que no sirve únicamente para evitar el riesgo de embarazo?
Es importante escuchar las inquietudes de los más jóvenes y hacerles ver que el único método de doble barrera es el preservativo. Esto se consigue mediante una educación sexual más completa y que informe sobre lo que les interesa. Muchos opinan que no se recibe suficiente educación sobre sexo. Tanto es así, que 7 de cada 10 jóvenes considera que no recibe suficiente información sobre Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), algo relacionado con el uso en prácticas como el sexo anal, que, a pesar de no correr riesgo de embarazo, puede provocar ITS. El 88,7% incluiría en los planes de educación sexual información sobre este tipo de infecciones, y esta es la forma de concienciarles.

¿Conseguiremos algún día concienciar de que, a la hora de practicar sexo oral, su uso también es imprescindible?
Sin duda, observando los datos del barómetro, somos conscientes de que la práctica del sexo oral con preservativo sí que es una verdadera asignatura pendiente para los españoles. En este sentido, cerca del 90% de los encuestados aseguran que sí lo practican, existiendo leves diferencias entre hombres (91,2%) y mujeres (85,6%). Sin embargo, cuando a estos se les pregunta por el uso de preservativos mientras practican sexo oral, solo el 5,7% de los encuestados confirma usarlo, lo que supone un riesgo bastante elevado de posible contagio de ITS. Desde Control, somos conscientes de todavía queda mucho camino por recorrer y desmentir algunos de los tópicos más habituales: cerca del 60% asegura no correr riesgo de contagio solo por tener una pareja estable.

¿Son los condones de látex los únicos efectivos o hay otros materiales que podríamos considerar?
Aunque es cierto que comúnmente los preservativos masculinos son reconocidos por estar fabricados con látex, cuando hablamos de placer en Control no queremos poner límites. Por ello, los preservativos Latex Free, hechos de poliuretano, son la alternativa idónea para aquellos que no pueden utilizar los preservativos habituales.

Aunque se dice que el tamaño no importa, ¿es algo que se puede aplicar también a la talla de preservativos?
Muchos de los españoles utilizan el tamaño como excusa para terminar por no usarlos, tenemos la responsabilidad de informar de las opciones que tienen los jóvenes a la hora de elegir un determinado modelo de preservativos. No utilizar la talla adecuada de preservativo supone un riesgo en todos los sentidos, perdiendo eficacia y poniendo en riesgo la seguridad en la relación. En Control ofrecemos diferentes alternativas que se adaptan a las necesidades de todos los consumidores. En este sentido, disponemos de modelos que se caracterizan por tener una longitud y anchura nominal mayores que sus versiones originales.

¿El preservativo puede afectar a la salud de alguna manera negativa?
En absoluto. Existen muchos tópicos alrededor del uso de preservativos que en ocasiones pueden llegar a ser provocados por desconocimiento y que muchos de los españoles terminen por no utilizarlos, muchas veces alegando razones que son más bien “excusas” como son la pérdida de sensibilidad (30,6%), la interrupción del momento de excitación (20%) o la incomodidad al usarlos (13,5%).

Y ya que esas son algunas de las excusas más extendidas a la hora de evitar, ¿qué tiene que decir al respecto?
Llevamos años demostrando que no es así, con nuestro Campeonato de Destreza y Rapidez que celebramos con motivo de las fiestas del Orgullo LGTBI+ cada año. De hecho, hay gente que llega a poner 10-11 preservativos de manera correcta en 1 minuto, lo que nos deja una media de 5 segundos para colocar adecuadamente el profiláctico, algo que rompe con la excusa del 20% de encuestados de que les rompe el momento de excitación como comentábamos anteriormente.

¿Diría que entendemos que son imprescindibles para una vida sexual sana y segura?
En gran parte, parece que los españoles sí entienden que es necesario el uso de preservativo. La sexualidad ya no es un tema tabú para los jóvenes, estos viven y disfrutan de la sexualidad con mayor naturalidad y libertad que las generaciones precedentes. Sin embargo, todavía falta concienciación y educación sobre sexo, y en especial sobre las ITS y cómo evitarlas con el uso de preservativo. Solo así, podremos avanzar hacia relaciones sexuales basadas en el bienestar, sanas, libres y seguras.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Y si solo llego al orgasmo pensando en porno?

Para mí, llegar al orgasmo es tan fácil como pensar en porno. Aprieto los ojos y buceo por los rincones de mi cerebro hasta dar con la carpeta de erotismo, esa llena de todo tipo de imágenes y vídeos.

GTRES

Busco el que suele funcionar para estos casos, uno que vi hace años de una pareja en un vestuario, y el resto es historia. O, en este caso, orgasmo.

Pero, como a mí me pasa, me consta que no soy la única en recurrir a alguna imagen erótica cuando quiero ‘acelerar(me)’.

Para empezar, no tiene nada de malo. Si cada persona es un mundo con su sexualidad, y somos miles de millones, la cantidad de sexualidades diferentes es inmensa.

Además, tener algo que funciona como gatillo, nunca lo he visto como una desventaja, en todo caso como un superpoder sobre mi excitación.

Esto no significa que lo use siempre. Si fuera imprescindible que mi mente proyectara este tipo de pensamientos cada vez que intimo, significaría que no soy capaz de disfrutar plenamente del momento.

Pero para ciertas ocasiones, cuando me falta un plus o, simplemente, me apetece, lo reproduzco mentalmente.

En el veneno está la dosis y en la pornografía también. Si lo usamos a modo de píldora, como un simple aderezo, es equivalente a sazonar la vida sexual y hacerla también, a nuestra manera, variada.

Pero, ¿qué hay de los casos en los que es imprescindible para llegar? Como decía unas líneas más arriba, vamos a sexualidad por persona, por lo que ni es una enfermedad ni algo de lo que haya que sentirse culpable.

Partamos del punto de que no hay una manera correcta, no hay unas normas de estilo, ni un modelo definitivo sobre cómo tener sexo, cada individuo lo hace a su manera.

Y si se ha encontrado una manera de disparar el orgasmo, mediante la fantasía, ya sabemos que aquello funciona.

Aunque, para quienes estén todavía preocupados porque es su única forma de alcanzar el clímax, hay maneras de llegar sin tener que poner la película mental.

El punto de partida sería relajarse y limitarse a aplicar los conceptos de mindfulness al terreno sexual.

Convertir el placer en el centro de todo, el momento erótico en el aquí y el ahora, disfrutando plenamente sin la presión del orgasmo.

De esta forma se consigue conectar realmente y, poco a poco, conseguir que la situación, y la imagen de la vida real, es tanto o más efectiva que la que tenemos en el archivo.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Queridos políticos, necesitamos más educación sexual

Cuando digo que la educación sexual es una asignatura pendiente para los españoles, no hablo solo de manera figurada.

GTRES

Por desgracia, en los programas electorales, no es una de las prioridades. Hablar de medidas para aumentar el empleo, sostener las pensiones o mantener un sistema sanitario al alcance de todos entran en las primeras propuestas a tratar.

Otras ideas son de segunda categoría, y, la sexualidad, muchas veces, ni entra.

En la visión de la educación afectivo-sexual de cada partido en las últimas elecciones, o hay menciones breves o, directamente, encuentras vacíos.

Como si fuera algo que no mereciera importancia cuando es algo que, desde pequeños, nos afecta y nos condiciona, porque nos acompañará el resto de nuestra vida.

Algo tan fundamental de recibir, que, todavía me encuentro compañeros y amigos que a sus casi treinta años, me preguntan cómo es posible que las mujeres podamos hacer pis si llevamos puesto un tampón.

Contra esto, solo el PSOE y Unidas Podemos lo consideraron lo suficientemente importante como para darle un espacio en sus respectivos programas.

El partido de Pedro Sánchez incluía una prevención de la violencia de género y el respeto a la diversidad afectivo-sexual.

Por su parte, Podemos buscaba un especial énfasis en la educación afectivo-sexual dentro del sistema educativo.

Mientras que el PP y Ciudadanos mantenían esta educación fuera de sus puntos, la idea de Vox con algo de relación con este tema consistía en activar un pin parental.

En crear un permiso de las familias cuando los hijos fueran a recibir comunicación sobre valores éticos, sociales, cívicos, morales o sexuales.

Igual ahora que las enfermedades de transmisión sexual están por las nubes, que recibimos una educación que viene de la pantalla de nuestro teléfono móvil sin ningún tipo de control, y que no sabemos cómo gestionar todos los cambios sociales que están sucediendo, empezando por aceptar el consentimiento, deberíamos empezar a reivindicar que ocupara un espacio mayor en los compromisos de los partidos.

Eso es lo único que nos preparará para llevar una vida sexual segura, productiva y satisfactoria.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Qué hay de la higiene ‘after sex’?

Soy de las que considera que el agua y el jabón son los dos elementos imprescindibles antes de hacer nada entre las sábanas. Sin ellos, no solo me sentiría incómoda conmigo misma a la hora de movilizarme sino que, además, haría cualquier intercambio menos placentero (el sudor, el pis o las horas que nos alejan de la última ducha son algunos de los factores que hacen que el olor aumente).

PIXABAY

Pero no solo en la parte previa se quedan los cuidados del cuerpo, es algo que no podemos dejar de lado una vez hemos terminado por mucho que estemos exhaustos sobre la cama.

La acción más relevante, y, a la vez, la más sencilla, es hacer pis en el caso de las mujeres. Ese apretón en la vejiga bien merece un viaje de descarga rápido al baño.

Y es que durante la penetración, las bacterias llegan a la uretra, algo que puede derivar en una infección urinaria si no llevamos a cabo esa meada after sex.

¿Pero, no sería mejor ducharse directamente y terminar con el riesgo de coger una cistitis?

A diferencia de la higiene previa al sexo, la limpieza posterior desaconseja las duchas en el caso de las mujeres, por mucho que exista el mito extendido de que solo así podemos evitar contagiarnos de enfermedades.

Un lavado a fondo se cargaría la población natural de lactobacillus, las mismas bacterias que crean el ácido vaginal, cuya función es evitar el crecimiento de gérmenes antinaturales.

Lo único que se conseguiría en esa supuesta limpieza del cuerpo sería exponerlo todavía más a contraer una infección. ¿La solución si, todavía, queremos refrescar la zona? Agua por fuera y nada de frotar.

Si queremos un sexo seguro e higiénico, la recomendación de la ginecóloga va a ser siempre la misma: lo que es realmente imprescindible es el condón.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Los genitales huelen (y no pasa nada)

Si me preguntas cuál de los cinco sentidos relaciono en mayor medida con el sexo, tengo clara la respuesta: el tacto. En segundo lugar la vista, en tercero el oído y en cuarto el gusto. El olfato quedaría fuera del podio.

PIXABAY

Y me preocupa, porque para que la experiencia sea plena, también debería ejercitar el órgano olfativo, la nariz. Esa parte que queda relegada a un segundo plano y a la que, me temo, le presto muy poca importancia.

Sé que no soy la única. Es como si nuestras narices fueran siempre entre algodones. Nos empeñamos en camuflar todos los olores que nos rodean, y así tenemos el olfato, muy poco desarrollado.

Los anuncios de ambientadores que nos hacen tener la casa oliendo a bosque, a mar o a flores, el desodorante que dura 48 horas y es resistente al agua, las compresas perfumadas y ahora, hasta los calcetines vienen con olor añadido.

El cuerpo también ha pasado por un lavado de nariz. Nos hemos desacostumbrado al olor del cuerpo con todo lo que ello implica. Y basta que sintamos el más mínimo efluvio para que nos entren los agobios por no saber reconocerlo o que llegue incluso a ser motivo de repulsa.

De hecho, tengo un caso muy a mano. Una de mis mejores amigas se niega a que su pareja, con la que lleva más de seis años, le practiquen sexo oral porque siente que su flujo “huele muy fuerte”.

Nunca nadie se lo ha dicho, simplemente tiene una vergüenza tan grande de su propio cuerpo que se ha construido una barrera que le impide llevar una sexualidad plena (y disfrutarla, dicho sea de paso, que seis años sin que te hagan un solo cunnilingus se hacen muy largos).

Lo que me gustaría decirle a mi amiga es que los cuerpos huelen, la vida huele, y, los genitales son parte de nuestro cuerpo, el espacio que habitamos. No huelen a rosas, sino diferente y de manera única en función de cada persona. Pero huelen a una cosa en la que estaremos de acuerdo: a placer.

Por mucho que la publicidad insista en que seamos algo aséptico, no podemos desligarnos de la esencia que emanamos.

Y aunque no hay que confundir el olor natural de los genitales con el olor a suciedad, más propio de una infección o de, sencillamente, falta de higiene, no podemos olvidarnos de las feromonas.

Son una parte fundamental del intercambio sexual. De hecho, esas fantásticas sustancias se secretan a través de dos zonas en particular, las axilas (a través del sudor) y los genitales.

Aunque a diferencia de otro tipo de sustancias, estas no huelen, se evaporan en el aire. Por lo que una limpieza extrema, así como productos de higiene con perfumes muy intensos, hace que sea más difícil captarlas.

Aceptar los olores, limitarse al agua y al jabón en vez de pulverizar la mitad del bote de desodorante en la entrepierna, no solo nos liberará en la cama permitiéndonos disfrutar sin inseguridades, sino que nuestras feromonas multiplicarán el placer.

Empecemos a trabajarlo como el resto de sentidos y a dedicarle la atención que se merece. Porque, sinceramente, pocas cosas son comparables al perfume natural de un cuello en crudo.

¿Te atreves a oler y a que te huelan?

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Meterse objetos por los orificios del cuerpo: más que un placer, un riesgo

Cuando nuestra madre nos recomienda hacer solo experimentos con gaseosa (feliz día a las que me leéis, por cierto), lo dice por un buen motivo. Por mucho que se hable de probar cosas nuevas en el campo sexual, y aunque la imaginación sea el límite, no tiene por qué resultar beneficioso para la salud.

GTRES

Hace unos meses os hablaba de los juguetes que tenemos por casa e incluía en la lista frutas, peines y hasta cucharas. Una serie de instrumentos para conocer nuevas sensaciones siempre y cuando fueran utilizados de manera superficial.

Sin embargo, hay quienes ven en los objetos cotidianos algo tan apropiado como cualquier dildo para añadir a su rutina sexual y, de paso, aderezarla. Dejadme deciros que por las urgencias de hospital La Paz pasan muchas de esas personas, (con bombillas atascadas en el culo, de hecho).

Que la forma pueda resultar atractiva o produzca curiosidad no significa que podamos coger cualquier cosa y empezar a meterla aleatoriamente. Además de la cuestión de la seguridad, hay ciertos objetos que pueden resultar difíciles de sacar, está la higiene.

Nada, repito, nada, ha llegado directamente de fábrica limpio, desinfectado y listo para ser usado. Y menos si es con ese propósito (y aquí incluyo también chupetear los bolígrafos, algo que ha dejado más de una infección en la boca a mis compañeros de clase durante la secundaria).

El polvo en suspensión que se va posando en casa, la cantidad de lugares que ha visitado previamente el objeto o el uso que se le ha podido dar acumulando gérmenes, deberían ser algunos motivos como para echarnos para atrás.

Un alimento, rotulador o cuello de botella no son comparables a un juguete sexual, un producto que realmente está diseñado para introducir sin ningún peligro (siempre y cuando se haga con delicadeza).

Para empezar, los objetos que contengan líquidos como botes de perfumes o desodorantes, pueden estallar en cualquier momento y se corre el riesgo de que, encima, se rompa dentro produciendo cortes.

Sin olvidar tampoco, como os he mencionado anteriormente, la exposición a los gérmenes, aquellos cuyo interior sea hueco pueden provocar el vacío (y no os recomiendo tener que sacar un botellín de cerveza que succione el interior de vuestra vagina).

Respecto a los alimentos sucede exactamente lo mismo. Las frutas y verduras que puedan parecer apropiadas por el aspecto cilíndrico (zanahorias, pepinos, calabacines, plátanos…) no solo tienen bacterias sino que, recordemos, vienen con pesticidas. Al usarlas pueden quedar restos dentro, lo que provoca, una vez más, infección por bacterias.

Lo mismo pasa con los mangos de instrumentos cotidianos como el cepillo de dientes, destornilladores, bates de béisbol o el palo de una escoba. Son objetos también cubiertos de gérmenes por su uso y, aquellos de madera, incluso pueden llegar a astillarse.

Además, de un tiempo a esta parte se ha llegado incluso a convertir en una (peligrosa) moda lo de introducirse yogur o ajos por la vagina, algo que, según los bulos que circulan por la red, cura las infecciones. Una idea que es realmente lesiva y se puede cargar tu flora vaginal de un plumazo. Por lo que antes de probar ideas que parezcan de bombero o sacadas de Google, pregunta a los expertos.

Y si lo que quieres es pasar un buen rato, asegúrate de que no te llevas la salud por el camino, que, por muy bien que laves todo, estos son los riesgos a los que te expones.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).