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No es otra ‘review’ de un succionador de clítoris

Tengo cuatro succionadores de clítoris. Cuatro. No son iguales, pero es un producto que, sea de la firma que sea, suele garantizarte el orgasmo (la velocidad a la que llegues ya es otra historia).

Y no te puedes imaginar lo feliz que me hace que siga siendo uno de los productos con más éxito de ventas o que sea raro encontrar a una mujer que no tenga uno en su casa.

Duquesa Doslabios

Para quienes, como yo, hemos pasado gran parte de nuestra vida sexual pensando que algo no funcionaba bien entre las piernas (por no disfrutar tanto de la penetración cuando eran las películas las que estaban pintando un sexo de ficción), el succionador es un puñetazo en la mesa.

La declaración de intenciones de que tú y yo estamos bien hechas. Solo que estábamos mirando hacia otro lado sin tener en cuenta que hacían falta menos juguetes para meter por la vagina y más productos pensados en estimular las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris.

Y, una vez pruebas el juguete en casa, te corres noventa veces y te preguntas para qué gastarías tanto dinero en hacerte las pestañas cuando era un buen orgasmo lo que realmente te iba a iluminar la mirada, llegas a la conclusión de que no puede haber ningún artículo comparable a tu sex toy estrella del cajón.

O, al menos, eso pensaba yo muy convencida después de probar los diferentes modelos.

Pero hace unos días llegó un paquete a mi casa de Lelo, quienes se han encargado no solo de amenizarme 2020 sino de rescatarme cuando volvía a estrenar soltería (y por tanto de hacerme más amena la estancia conmigo misma) y me mandaron Enigma.

¿Otro succionador de clítoris? Fue lo primero que pensé. Ya he probado el normal, el que va más lento, el de boquilla amplia… ¿De verdad hay más maneras de excitar esa zona que sean más efectivas que las que había probado hasta ahora?

Pues como puedes adivinar viendo la imagen, no era otro succionador. O no uno como los que había probado hasta ese momento.

Con esa boquilla diminuta tampoco me parecía 100% estilo conejito, los que llevan un dildo pegado a una protuberancia que te estimula el clítoris.

Era algo distinto. Un mix entre los dos. Como si hubieran tenido una noche loca en La Isla de las Tentaciones y les hubiera salido una hija de la Generación Z que hace Tik Toks y lleva el pelo degradado.

Y como hemos venido a este mundo a probarlo todo, ahí estaba yo, entendiendo qué tenía de diferente ese juguete con forma de interrogación respecto a los demás.

La primera conclusión es la más evidente, mi nuevo amigo no es para la superficie, hay que meterlo (o al menos parte de él).

Y a no ser que ya estés excitada solo con la idea, recomiendo usar lubricante o algo de saliva en su defecto. Respiras hondo, relajas los músculos de la zona y aquello va entrando solo (por la parte del apéndice curvado, claro, no cometas la burrada de meterlo por donde los botones, que eso es el mango).

Si que es verdad que de primeras te puede parecer un poco raro esto de que la parte que queda fuera de la vagina te parezca que está invertida, pero en cuanto ya notes que tienes la boquilla del succionador a la altura de tu clítoris, estás lista para la acción.

Y es que esa es una de las cosas que más me gusta, que como la unión con forma de ‘U’ es flexible, puedes regularlo a tu altura, no está diseñado para una vulva específicamente porque se adapta a todas.

El funcionamiento es como el de sus antecesores con una diferencia. La zona de dentro vibra también tocando esas paredes que coinciden con la parte interna del clítoris (y debidamente estimuladas, terminan por hacer que te arda la cara).

Además del modo clásico de vibración o los que son intermitentes, hay un par de opciones que alternan la vibración interior con el succionador. Aquello es la fantasía.

Por dos razones, la primera porque no te lleva al orgasmo de inmediato, sino que te hace conectar primero con el interior de tu vagina y segundos después con el clítoris, con un breve (y glorioso) periodo en el que ambas coinciden.

Como digo, no es un orgasmo inmediato, pero la sensación de ‘pasar’ de una a otra parte es tan placentera que, el orgasmo que puedes vislumbrar al final del camino, se vaticina espectacular (y termina siéndolo).

¿Que si compensa para usarlo en pareja? En mi caso, me ha tocado probarlo sola, pero ¿por qué no usarlo como aprendizaje? Quizás si alguien lo ve en marcha entiende qué zonas debe estimular con los dedos o con la lengua.

En cualquier caso, para sexo anal (o un buen beso griego) me parece una opción muy interesante, ya que otros vibradores pueden entorpecer las posturas. Con la forma de interrogación nos aseguramos que quede por delante “el grueso” del juguete y no moleste nada.

Duquesa Doslabios.

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Olvida el café, la nueva pausa del teletrabajo es para masturbarse

Qué locura esto de que ahora la oficina esté en casa. Desde que hemos descubierto que basta poner un jersey por encima del pijama para dar el pego en las reuniones por videollamada, no hay quien nos vista.

¿Nos estamos desatando con esto de estar lejos de la supervisión del jefe o el resto de compañeros? Pues un poco sí. Al menos, tenemos todo de nuestra parte para añadir, a la pausa del café, la pausa para masturbarse.

BIJOUX INDISCRETS

Un rápido sondeo entre mis seguidores me confirma mis sospechas, la mayoría hemos aprovechado la seguridad de estar en casa, así como la ventaja de poder organizarnos la faena a nuestro ritmo, para dedicarnos un rato en la intimidad.

El deseo sexual en horario de trabajo es la razón más común, pero le sigue de cerca, según las respuestas, la necesidad de combatir el estrés.

¿Agobio por la cantidad de trabajo? ¿Una reunión pesada? ¿Se aproxima la fecha de entrega y sigues en pleno bloqueo? Hacer una pausa a solas para aliviarse parece la mejor manera de combatirlo (o al menos de conseguir esa descarga de endorfinas, dopamina y oxitocina inmediata).

Aunque también hay quienes contestan que es una forma de luchar contra el aburrimiento y que la jornada pase de manera más amena.

No podemos obviar que claro que resulta excitante por partida doble hacerlo mientras se supone que estamos trabajando. Tiene el añadido de que es algo prohibido, ya que deberías estar contestando ese mail y no con la mano entre las piernas.

Quizás una de las respuestas que más me llaman la atención es que, a la hora de ver las diferencias entre los hábitos de mujeres y hombres, las que recurren a juguetes y las que pasan de ellos, logran empatar en los resultados.

En cambio, en el caso de los masturbadores laborales masculinos, gana la mano por goleada. Puede que por la comodidad o porque, a diferencia de nosotras, no hay un equivalente al succionador capaz de hacerles la competencia.

También coincidimos en que usar estímulos externos -como pornografía, audios eróticos…- es de gran ayuda. Duplican la cantidad de quienes tiran de imaginación (mujeres en su mayoría).

Y, ¿qué pasa con retomar el trabajo después de masturbarse? ¿El rendimiento mejora, empeora o se mantiene igual?

Pues entre volver a conectarse con las mismas o más ganas, muy pocos consideraran que afecta de manera negativa a la actividad laboral (para la alegría de nuestros superiores).

Duquesa Doslabios.

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Manual de uso (y disfrute) de los testículos o cómo tocarle las pelotas y que le encante

¿Sabes cuando vas por las escaleras y salen por la puerta los vecinos del piso de abajo? Saludas, intercambias un par de frases en el rellano y continúas el ascenso. Esa era la relación que mantenía con los testículos.

Para mí, no tenían importancia. Les visitas de camino porque te pillan de paso, pero tampoco paras mucho porque vas al piso de arriba, el que tiene terraza y buenas vistas.

DIM

En resumen, que si hacía esto es porque soy una digna hija de la educación sexual de mi generación, esa en la que el pene es el único elemento que tiene importancia de todo el material que guardan los calzoncillos.

Meterlo, sacarlo, volver a meterlo, chuparlo, acariciarlo, masajearlo… Todo lo que fuera salir de allí, buscar otros caminos alternativos de placer, se me antojaba un terreno desconocido.

¿Qué necesidad había? ¡Si el falocentrismo funciona siempre!

Claro que era consciente de que los testículos estaban ahí, pero como pueden estar el hígado o la vesícula. Simplemente no me planteaba que pudieran participar. Es como que ellos estaban a sus cosas, creando esperma y demás, y yo a las mías.

Ahí estaba mi primer error, hay hombres que encuentran en esa zona una grandísima fuente de placer gracias a las terminaciones nerviosas.

Ojo, que también los hay que encuentran una gran fuente de risa porque les hace cosquillas. Y un tercer grupo lo formarían aquellos que no sienten nada más allá del estímulo visual que puede ser ver nuestra performance desde abajo.

Antes de nada, asegúrate de qué tipo de testículos tienes delante, si los placenteros, los risueños o los indiferentes. Queda prohibido pasar de largo hasta que no resuelvas eso.

Y, una vez confirmes que son del primer tipo -y puedes darle rienda suelta a tu imaginación, que no va a empezar a retorcerse de carcajadas-, empieza por la articulación central que llega a la base del pene. Esa línea puede ser un buen punto de partida.

No tendrás ningún problema en dar con ella, porque es una línea más oscura que recorre el pene y sigue bajando por el escroto. Ese ‘caminito’, que recibe el nombre de “rafe”, es la cresta del tejido y un lugar que conviene que recuerdes.

A la hora de tocarlos, puedes empezar con caricias suaves, envolverlos con la mano (como si cogieras un racimo de uvas) y acariciarlos con el pulgar.

Sugerencia: recorre con la lengua la zona vertical que te he mencionado, la línea del tejido, subiendo y bajando y aplicando diferentes niveles de presión (sin espachurrar a no ser que te lo pida), así como dejando la lengua en punta o lamiendo al estilo vaca y soltando bastante saliva.

No te olvides de dedicarles atención por separado lamiendo un testículo y luego otro o incluso metiéndolos en la boca. Mejor si evitas la succión y te limitas a introducirlos y acariciarlos con la lengua por dentro (si te entran los dos, pues estupendo).

En el momento de llegar al orgasmo, también puedes hacer participar a los testículos o bien elevándolos un poco hacia la base del pene (que ya estarán ahí colocados) o bajándolos con suavidad, lo que hará que se prolonga la sensación de placer.

Y, ante la duda, pregúntale sin vergüenza. No venimos con manual de instrucciones y si quieres hacerle disfrutar, nadie mejor que él para que te diga qué le gusta más.

Duquesa Doslabios.

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Succionadores de clítoris para orgasmos sin prisas

Si algo tiene el succionador de clítoris es velocidad. ¿Una mañana estresante? ¿Discusión con una amiga? ¿Tu suegra que quiere encasquetarte un objeto decorativo horrible? 30 segundos a solas con el juguete y todo desaparece.

LELO

Aunque claro, puesta a sacarle una pega (¿en serio voy a atreverme a hacer semejante cosa?), es eso de lo único que puedo quejarme. Que es tan rápido como cuando te entre el mono de hamburguesa y vas al restaurante fast food que tienes más cerca.

Te quita las ganas, claro. Pero no es lo mismo que prepararte el plato con ingredientes de calidad y degustarlo en condiciones. Con las dos manos y la boca llena disfrutando de cada bocado –sí, sigo hablando de la hamburguesa-.

Vale que ya tocaba que la industria de los juguetes sexuales se centrara en las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris (el doble que en el glande), pero ¿hemos perdido el interés por lo demás?

Parece que el placer es el nuevo objeto de consumo.

Una nueva incorporación a la lista de servicios instantáneos junto con las plataformas de streaming que nos reproducen la película o serie que queremos, la red de reparto que nos trae la cena que elegimos en una aplicación o la venta premium con envío en 24 horas para tener en la puerta a la mañana siguiente lo que hemos comprado el día anterior.

La cultura de la inmediatez.

Luchar contra ella pasa por algo muy sencillo, recuperar el sexo de una forma que, llegar al orgasmo cuanto antes, no sea la única motivación.

Es algo que podemos hacer por nuestra cuenta: probando nuevos movimientos, un relato, una estimulación menos directa pero igual de excitante.

Y sí, también hay juguetes que se encargan de ello. Sila, de Lelo, es un buen ejemplo. El succionador que ha lanzado en 2021 la marca sueca de artículos eróticos de lujo no es para chicas con prisas.

Es lo primero de lo que me doy cuenta al experimentar en carne propia la boquilla -amplia y aplanada en comparación con la abertura circular del modelo anterior-.

No solo recoge más partes a las que llega la estimulación con las ondas, sino que se aleja del clítoris llegando a él también, claro, pero de una forma más indirecta.

El orgasmo está asegurado, pero no será tan instantáneo.

Precisamente, que los juguetes nos hagan tomarnos nuestro tiempo hace que podamos permitirnos el lujo de fantasear un poco más, de imaginar quién está produciendo esas sensaciones en la piel, de centrarnos más allá del clítoris y, con la mano libre, pellizcar un pezón al mismo tiempo.

Nos da el tiempo suficiente de aderezar la vibración con otros elementos. Y, dedicarnos al sexo con calma, incluso el que se limita a nuestro uso y disfrute particular, es también un lujo que deberíamos valorar más.

Duquesa Doslabios.

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No imaginaba que llegaría a excitarme que huelan mi ropa interior

Sí, claro que tengo prácticas sexuales que nunca probaría. Uno de mis límites preestablecidos en el dormitorio (o en la parte que sea de la casa), sería el sexo bizarro. Sigo sin verle el lado erótico por encima del escatológico.

Otras sospechaba que no me iban a gustar -como por ejemplo que me escupan en la cara-. Y, después de probarlas, he confirmado que no van conmigo.

Hay un tercer grupo que no me planteaba hace unos años, pero ahora se ha incorporado a mi lista de fetiches. Es el caso de la misofilia o burusera.

SAVAGEXFENTY

¿Significa eso que he empezado a excitarme con la imagen de unos calzoncillos usados tirados por el suelo? No (al menos todavía).

Me posiciono en el bando contrario, el de la voyeur fetichista que disfruta observando cómo su propia lencería produce ese efecto en la otra persona. Uno de mis nuevos estímulos más efectivos.

Supongo que se me juntan una serie de razones que van más allá de la satisfacción sexual cuando siento que domino la situación, como es mi lado feminista de mujer empoderada que se rebela ante lo socialmente aceptado.

¿Hay algo más morboso que lo que nos dicen que está mal de nuestro cuerpo -ese flujo vaginal que debemos eliminar, camuflar o perfumar a toda costa, que en los anuncios debería ser color azul y oler a suavizante de ropa-, excite a una persona?

Se me ocurren pocas cosas que me hayan encendido tanto como ver a alguien llevarse un tanga, que me acabo de quitar unos segundos antes, a su cara y olfatearlo.

Con delicadeza y cerrando los ojos, de la misma forma que olería una buena copa antes de llevarse a los labios el vino tinto.

Una sensual cata con resultado inmediato: a cada inhalada aumenta su excitación de manera proporcional al tamaño de su miembro.

El morbo de que sea algo tan íntimo mío -aquí también entra el juego el pudor, por supuesto– sumado a que se considera un olor prohibido, me hace sentir tan agitada como poderosa sobre él.

Y esa sensación de control, de saber que una parte de mi cuerpo pueda provocarle esa reacción, es embriagadora (y me preocupa que adictiva).

Incluso la idea de regalárselo, sabiendo que en un futuro vaya a tocarse volviendo a acercar mi ropa interior a su nariz, también me provoca. No hace falta que estemos en persona para que podamos encontrar placer juntos.

Solo me pregunto quién sería más fetichista de los dos: ¿el fetichista o quien encuentra placer viendo excitarse al fetichista en pleno fetichismo?

Duquesa Doslabios.

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Ni mensajes por WhatsApp ni ‘DMs’ de Instagram, escríbele relatos eróticos

Que la cercanía no tiene por qué implicar conexión ni que la distancia significa lejanía es una conclusión -por enrevesada que parezca- a la que he llegado con las medidas de restricción social.

Lo resumo rápido: me he sentido más unida a personas con las que no podía quedar por estar en zonas confinadas, que con las que sí he podido verme.

CALVIN KLEIN

Así que propongo algo, una idea un poco extraña que haga todo más llevadero: empecemos a escribir(nos) relatos eróticos.

Si algo he comprobado a lo largo de mi vida, es que las palabras escritas también consiguen ‘tocarnos’ de alguna manera gracias a que tenemos un poderoso órgano sexual capaz de interpretarlas como caricias: el cerebro.

La primera razón por la que deberíamos hacerlo es la más evidente: nadie se para normalmente a crear una trama de alto contenido sexual.

Como parte de la generación de los gifs, memes y emojis cada vez veo más fría la relación con el teclado. Dejarse llevar  imaginando qué pasaría si tuviéramos delante a la persona que está al otro lado, es algo excepcional.

Y joder, cómo nos gusta lo que se sale de lo normal.

Escribir con todo tipo de detalles la forma en la que recorrerías su cuerpo (desnudo o vestido) o en qué situación imaginas el desenlace de la tensión sexual que mantenéis, es una forma de conectar a nivel íntimo sin fisuras, insuperable.

Como en el argumento de una película, lo que sucede es perfecto, tanto que incluso os corréis al mismo tiempo (por muy atípico que sea que suceda en la vida real).

La opción de escribirlo, en vez de estar contándolo al minuto, te da la libertad de pensar con calma qué te gusta.

Cuáles son esas filias que te permites sacar a la luz por estar más aceptadas (quizás una pasión desmedida por los pies u oler unas bragas) y cuáles te dejas para un relato en el que haya más confianza.

El límite es la imaginación. En ese universo literario entre dos el tiempo y el espacio son tan irrelevantes que puedes acercarte a cualquier parte del mundo, desde ese pueblo perdido en la montaña a un exótico destino.

Que pase o no en la vida real lo que sucede en el relato, es una incógnita. Pero contamos con la certeza de saber qué es lo que la lectora o lector va a experimentar al leernos.

Recorrer con la mirada palabras evocadoras sube la libido con un desenlace casi seguro: la masturbación. Una especie de sexo a distancia si lo que se utiliza para llegar al clímax es la narración.

Eso que dicen que nos harían consigue aumentar el deseo por la otra persona -¿cómo no hacerlo si está relatando un empotramiento de ensueño?-.

Y disparar el apetito sexual me parece una solución tan buena como cualquier otra para disminuir el estrés y ansiedad. Es lo que tiene ponerse cachonda, que se interrumpen las emociones negativas por un rato.

Tenemos el poder de hacer de las letras tanto besos como incluso una buena sesión de sexo oral (si escogemos las correctas).

Duquesa Doslabios.

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La aplicación con la que tendrás mejor sexo (tú decides si por tu cuenta o en compañía)

¿Que si el porno me satisface? Relativamente. Entre que las estructuras son siempre las mismas y las fantasías recurrentes, ver a dos personas teniendo sexo en la ficción -de la forma en que lo hacen en ese tipo de películas- me sabe a poco.

Prefiero quedarme con otras alternativas, como la prosa erótica o los audios. Esta última opción (imagínate por un momento una voz susurrante diciéndote al oído lo que le encantaría hacer con tu cuerpo) es la que ofrece la aplicación móvil Calíope.

Su CEO, Rocío Romero (@roenlared), me explica que el secreto de esta app es precisamente que consigue estimular nuestro mayor órgano sexual, el cerebro.

CALÍOPE

Pero no se limita únicamente a transportarnos a la compañía -y roce- de otras personas. Calíope pretende convertirse en el denominador común de nuestros teléfonos para que no solo tengamos aplicaciones sobre el ciclo menstrual o si nuestro bebé ha alcanzado ya el tamaño de un aguacate.

Además del fin divertido -consumir placer con otro sentido que no fuera la vista-, tiene un objetivo didáctico al ofrecer educación afectivo-sexual desarrollado por psicólogas, sexólogas y profesionales en el campo del bienestar.

Desde trabajar nuestra autoestima, problemas sexuales, entender cómo funciona el clítoris o conocer otros modelos de relación más allá de la monogamia de una forma muy amena, a nuestro ritmo y sin salir de la intimidad de la habitación (o en cualquier otro lugar).

¿Qué clase de contenidos vamos a encontrar en la aplicación?
Relatos eróticos y un apartado de desarrollo personal, aprendizaje y mejora de tu vida sexual y mental que hemos denominado Bienestar. La parte de historias es diversa, hay audios de encuentros casuales, de fantasías que siempre hemos querido probar, otros en los que formas parte de la historia… Hemos lanzado unos para que los escuches con tu pareja y os atreváis a probar cosas nuevas y disfrutar juntos de maneras diferentes. En el apartado de Bienestar coexisten temas pensados para el autoconocimiento del cuerpo, mejora del autoestima, tipos de relaciones, formas de identificar una relación dependiente… Añadimos uno nuevo cada semana.

¿Cómo habéis integrado la educación sexual en Calíope?
Nos dimos cuenta que había mucho camino que recorrer en materia de educación sexual afectiva y diversa. El papel de las psicólogas y sexólogas es clave, ellas saben orientar el contenido y ver cómo categorizar mejor ciertos temas. Nuestra misión es conseguir eliminar los máximos tabúes posibles y contribuir a naturalizar el sexo. Mientras que para alguna gente lo es, para mucha parte de la población sigue siendo algo incómodo y ruborizante.

¿Por qué razón habéis decidido dirigirla sobre todo hacia la mujer?
La educación sexual dada a las mujeres es siempre en base a la culpa, al miedo, a la desconfianza. Ten cuidado con los hombres, solo quieren usarte. Vigila que no te quedes embarazada, eso te podría arruinar la vida. Cuidado con la regla que manchas. Son muchas las frases que se nos vienen a la cabeza a las mujeres y que, por cierto, producen grandes problemas sexuales en muchas personas. De hecho, 1 de cada 2 mujeres adultas tiene problemas sexuales.

Es más, ¿cuáles son las aplicaciones que compartimos todas las mujeres? Las de regular el ciclo menstrual o de embarazo. De nuevo, la fertilidad como eje, no el placer. La app es para todo tipo de personas, el contenido está enfocado a mujeres pero también pueden escuchar las historias y los temas de bienestar los hombres, sin lugar a dudas. En Calíope cabe todo el mundo, sin distinción de sexo ni identidades de género.

¿Cómo funciona el apartado de historias?
En el apartado de historias puedes encontrar relatos eróticos e historias que tienen la finalidad de excitar o relajar a la oyente. Existen diferentes categorías como Fantasía, donde puede que a la oyente se le cumplan las suyas, también tenemos la categoría
Contigo donde la oyente forma parte de la propia historia. Además, puedes filtrar el contenido por Ella/Él o Ella/Ella. Estamos trabajando en historias Él/Él que muy pronto verán la luz. En el apartado En Pareja hay audios para escuchar con tu pareja o con quien te apetezca, si te atreves.

¿Por qué os habéis decantado por el sentido del oído en concreto?
Son muchos los estudios que demuestran que las mujeres se excitan en su mayoría mediante la imaginación y la escucha en contraposición de los hombres. De hecho, según un estudio de Tenga, a la hora de ponerse en materia el 78% de los hombres recurre a ver vídeos y contenido para adultos, frente a sólo el 46% de las mujeres, quienes prefieren principalmente la imaginación. 

Con casi un mes desde que lanzasteis la app, ¿qué es lo que tiene más éxito?
En apenas 10 horas tras el lanzamiento conseguimos colocarnos como la aplicación más descargada de Salud y Ejercicio Físico de la App Store y estar en el Top Descargas de toda España. Actualmente ha sobrepasado ya las 40,000 descargas. Nuestras oyentes, o musas de Calíope como nos gusta llamarlas, están disfrutando del contenido a diario y tanto las historias como la parte de bienestar y educación sexual están teniendo un éxito abrumador.

¿A quién le recomendáis instalarse la aplicación?
Se lo recomendaría a aquellas personas que les excita leer un relato o un libro erótico. A aquellas que quieren fomentar su principal órgano sexual: el cerebro. A aquellas que quieren disfrutar en la intimidad y no necesitan un vídeo. A aquellas que están cansadas del porno de siempre, a las que quieren probar cosas nuevas…

También se lo recomendaría a todo tipo de parejas así como a aquellas parejas que no son pareja pero se divierten juntos. Merecemos disfrutar del sexo y el placer sin miedos, tabúes ni presiones. Merecemos mejorar nuestra vida sexual y que nadie nos diga qué nos debe gustar ni quién debemos ser. ¿A quién le recomendaría instalar la aplicación? En realidad me pregunto, ¿a quién no se la recomendaría?

¿Cuáles son las ventajas de la versión ‘premium’?
Descargarla es gratuita y puedes escuchar múltiples audios sin ningún coste. Existe la opción de que por solo 19,90€ (menos de lo que vale una cena) puedas tener todo el contenido desbloqueado durante todo un año y, además, con nuevo contenido cada semana. El precio de la suscripción es bajo porque queremos que todo el mundo pueda acceder a él y creemos que un único pago de lanzamiento a un coste asequible puede hacer que la educación sexual y el placer auditivo pueda ser posibles para todo el mundo. Para los que quieran ver mucho más y no sepan si valdrá la pena, tenemos la opción de que puedas probar 7 días gratis y ver si el contenido te convence.

Duquesa Doslabios.

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Así es cómo la comida afecta a tu relación de pareja (y a tu vida sexual)

A quienes nos gusta la comida, nos encanta recorrer la línea que divide el placer sexual del gastronómico. O, más que las divide, que une ambos universos.

Más allá de las típicas y sugerentes fresas con chocolate, todo lo que nos llevamos a la boca se ve también reflejado en nuestra intimidad, lo que puede ser un buen motivo -ahora que toca empezar a pensar en propósitos para 2021- para cuidar la alimentación.

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Al menos, esa es la conclusión a la que me hace llegar con su entrevista Candela Valle, nutricionista para Myhixel (el método natural con el que se controla la eyaculación).

No solo me confirma que la veneración sobre las ostras está más que justificada, hablamos también de la existencia de suplementos naturales que puedes tomar (incluso en infusión) para lograr que nuestra vida íntima brille.

Empecemos por el principio, ¿cómo afectan los alimentos a nuestra vida sexual?
Llevar una dieta equilibrada es uno de los pilares fundamentales para potenciar el deseo sexual y conseguir relaciones sexuales satisfactorias. La sexualidad está regulada por hormonas como la testosterona, la progesterona o los estrógenos, que son segregadas por nuestro organismo y sintetizadas a través de la alimentación. En el momento de la excitación, nuestro cuerpo libera neurotransmisores necesarios para el desarrollo de una conducta sexual normal, como son la dopamina, la oxitocina y la serotonina. Todos ellos igualmente son estimulados a través de la alimentación.

Si no cuidamos la alimentación, ¿qué problemas pueden derivar de ello a nivel íntimo?
Seguir un estilo de vida saludable y una dieta equilibrada juega un papel fundamental no solo porque hay determinados alimentos ricos en grasas buenas, proteínas, vitaminas y minerales que la favorecen, hay numerosas patologías que se deben, en la mayoría de los casos, a malos hábitos, que afectan directamente a las funciones sexuales.

Los problemas cardiovasculares derivan, con carácter general, en incapacidad sexual, así como la obesidad, influye directamente en la segregación de la testosterona, en los hombres, y de los estrógenos, en las mujeres, dando lugar, en muchos casos, a la inapetencia sexual. Una alimentación adecuada evitará que cualquier deficiencia, descontrol o exceso en las hormonas o en los neurotransmisores dirigidos a regular la actividad sexual, provoque problemas de inapetencia sexual, disfunción eréctil, trastorno de la excitación y eyaculación precoz, entre otras disfunciones sexuales.

Se relacionan las ostras con el sexo al ser consideradas un alimento afrodisíaco, ¿es una fama merecida? ¿Por qué?
Para entender dónde comienza la fama de las ostras, tenemos que remontarnos a la mitología griega, que nos narra cómo Afrodita, la diosa griega del amor, fue engendrada en una ostra en el mar. Esta diosa, conocida como Venus en el mundo romano, se ha vinculado siempre al erotismo, la sensualidad, el placer y la fecundidad.
Si se les atribuye a las ostras un poder afrodisíaco, se debe a los importantes elementos que lo componen. Cabe desatacar su alto aporte de Zinc, pues es el alimento con más cantidad, de este mineral, de la naturaleza. En concreto 63 mg por cada 100 g. Es un oligoelemento necesario para la producción de testosterona en los hombres y prolactina en las mujeres.

Además, las ostras son ricas en Omega 3, un ácido graso que favorece la vasodilatación y por tanto, mejora el rendimiento sexual y la erección. Otro de los componentes de las ostras, aparte de las vitaminas A, B, C y D que contiene, es el yodo, lo que se traduce en un aporte de energía necesario para unas relaciones sexuales satisfactorias. Por todo esto podemos decir que las ostras son un alimento cuyo poder afrodisíaco se fundamenta en la multitud de minerales que las componen y que favorecen aspectos importantes a tener en cuenta para disfrutar de relaciones sexuales satisfactorias.

¿Ha pasado con otros alimentos?
A lo largo de toda la historia se ha tratado el consumo de algunos alimentos como potenciadores del deseo sexual. En el Antiguo Egipto era la miel, los antiguos griegos, el azafrán, el romero y la albahaca, los romanos utilizaban las uvas como potenciadores de su sexualidad. En la Edad Media eran los alimentos que adoptaban formas de genitales como el nabo. En la Europa de la Peste consideraban las especias como productos afrodisíacos (pimienta, clavo o cardamomo). Y ya en el siglo XVIII, el mismo Casanova, describe en sus Memorias que desayunaba cincuenta ostras y almorzaba una ensalada de huevos con la que creía potenciar su vigor sexual.

La alimentación también nos condiciona el humor, ¿qué alimentos nos hacen sentirnos ‘felices’?
Seguir una alimentación equilibrada es fundamental para regular nuestro estado de ánimo. También controla la sintetización de las hormonas de la felicidad, siendo estas la endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina. Para la liberación de las endorfinas, se recomienda ingerir comida extremadamente picante, pues estos opiáceos naturales inducen sensación de felicidad. En cuanto a la serotonina, su ausencia provoca tristeza e incluso depresión, para lo que se recomienda el consumo de alimentos ricos en triptófano como el pollo, pescado, nueces, etc, al ser un un aminoácido esencial precursor de la serotonina.

La dopamina podemos encontrarla en los alimentos como las legumbres, leguminosas, los plátanos y el tomate. Además, nuestro organismo también es capaz de elaborar dopamina a partir de tirosina, que está presente en la carne, el pescado o los huevos. Y por último, la oxitocina, apodada como ‘la hormona del amor’, aunque no se encuentra en los alimentos, sí que es importante consumir aquellos ricos en vitamina C, pues esta favorece a su producción (kiwi, mango, pimientos, naranjas, etc).

¿Son necesarios los suplementos para darle un empujón a la intimidad?
Nuestro ritmo acelerado de vida, la falta de tiempo o el desconocimiento, son factores que impiden que llevemos unos hábitos de vida saludables que cubran nuestras necesidades nutricionales. También, en muchas ocasiones, no consumimos los alimentos propicios o bien, nuestro organismo no absorbe todos los nutrientes que estos nos aportan. Ese déficit puede provocarnos desajustes en la salud y por tanto causar problemas en la regulación de las hormonas sexuales.

Los suplementos son los complementos perfectos para cubrir las necesidades nutricionales que no nos aporta la alimentación. De ahí que también se denominen, complementos alimenticios. Como decíamos, un déficit nutricional puede descontrolar nuestro sistema endocrino y afectar a la secreción de las hormonas que regulan la actividad sexual. Por tanto, el consumo de determinados suplementos alimenticios que contengan ingredientes naturales constituyen una ayuda importante para favorecer el deseo sexual, las relaciones durareras y placenteras, el control de la eyaculación o la erección, entre otros.

¿Cuáles son los recomendados para hombres y para mujeres?
Para las mujeres, aquellos que contienen maca, jengibre, L-arginina o el ginseng. Y para los hombres, recomiendo sin duda Myhixel Max, pues su composición 100% natural con ingredientes tales como la quercetina y el hipérico, hacen que se convierta en un suplemento pionero para favorecer el control del clímax.

¿Cómo funciona Myhixel Max?
La quercetina y el hipérico provienen de la naturaleza presentándose en plantas y también, en el caso de la quercetina, en alimentos tales como frutas y verduras (cebolla, manzana, uvas, brócoli o té, entre otros). Su principal funcionalidad consiste en favorecer la inhibición de la recaptación de la serotonina, que es un neurotransmisor que se sintetiza en el cerebro y que, como ya hemos indicado, es conocida como ‘la hormona de la felicidad’. La serotonina es la principal encargada de regular nuestro estado de ánimo, pero además ejerce un papel fundamental en las reacciones químicas necesarias para aumentar nuestro sentimiento de bienestar y satisfacción.

Como consecuencia, ambos ingredientes naturales disminuyen la ansiedad a la que se enfrentan muchos hombres con problemas de eyaculación a la hora de tener relaciones sexuales y, por tanto, facilitan el control eyaculatorio. Además, la quercetina es un flavonoide con una potente función antioxidante y antiinflamatoria que potencia la salud, protegiendo contra los radicales libres.

En definitiva, nos encontramos ante un producto pionero que ha unido ingredientes que siendo naturales, tienen la capacidad de favorecer el control eyaculatorio al mismo tiempo que protege el organismo del envejecimiento celular.

Duquesa Doslabios.

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Deberías dejarte los calcetines puestos durante el sexo (y la razón científica es sorprendente)

Nunca imaginé que sería yo la primera en defender los calcetines durante el sexo. Más bien, casi podría esperar todo lo contrario.

Sobre todo si tengo en cuenta que son de las primeras cosas que me quito y, si veo que la otra persona lleva puesta, me aseguro de dejarlos tirados por el suelo. Lejos, para que no quepan dudas de cuál es mi postura al respecto.

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Sin embargo me toca retractarme, resulta que llevar los calcetines en ese momento es más beneficioso que perjudicial (por mucho que me corte un poco el rollo).

Las opiniones científicas parecen respaldar su uso. Un estudio de la Universidad de Groningen llegó a esa conclusión y toca que cada pareja se replantee si de verdad merece la pena quitárselos (sobre todo en esta época del año).

Y es que en invierno, llevar calcetines es, más que una opción, la única alternativa a no terminar cogiendo frío.

Tener los pies calientes es lo que consigue que nuestra temperatura corporal se mantenga, aunque bien es cierto que, en los momentos de pasión, el calor no suele ser un problema.

Quizás podría justificar llevarlos pensando en el contraste con el suelo. La sensación de frío también puede ser un freno a la hora de estar cambiando de posición, una razón por la que podría mirarlos con buenos ojos.

Sin embargo, según la investigación de la universidad holandesa, hay mucho más (e igual deberíamos ponerlo en práctica desde ya).

Por lo general, calentar los pies ayuda a que los vasos sanguíneos se dilaten, algo que nos lleva a querer dormir, ya que el cerebro lo interpreta como la señal de que es el momento de dejar de hacer scroll por Instagram y apagar el teléfono.

Sorprendentemente, de la misma forma que aumenta la velocidad de que nos entre el sueño (y nos quedemos dormidos), tendría el mismo efecto a la hora de alcanzar el orgasmo.

Llevando calcetines, un 80% de las parejas que formaron parte del estudio,  llegaron al clímax. Las que no los usaron, lo consiguieron en un 50%.

Así que solo por esa diferencia, ¿no merece ya la pena intentarlo? Eso sí, ojo con los calcetines que escoges.

Si te dejas puestos los que llevas usando todo el día (o esos que tienen un agujero), da igual lo dilatados que tengas tus vasos sanguíneos, la otra persona sí que no va a correrse nunca con esa imagen.

Duquesa Doslabios.

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No eres rara ni estás mal hecha si solo llegas al orgasmo tocándote tú misma

Después de mi primer polvo, llegué a una conclusión: el sexo está sobrevalorado. Fue lo que pensaba mientras salíamos de su portal rumbo a mi casa.

¿Y por esto tanto escándalo? Estaba casi decepcionada después de todas las expectativas que me había hecho sobre ello.

LELO

Las siguientes relaciones sexuales me llevaron al mismo razonamiento. No entendía a qué venía tanta excitación. Vale que había disfrutado del momento, de las caricias y los besos, pero a la hora de la verdad, sentía que yo (conmigo misma) me lo pasaba mejor.

No fue hasta que empecé a poner en práctica cómo me masturbaba en la intimidad, que el sexo acompañada despertó otras sensaciones.

Lo hice de manera instintiva, como respuesta natural a aquel cosquilleo que me recorría el clítoris y que, en la postura en la que estaba en aquel momento, nadie prestaba la más mínima atención.

Aquello ya era otra cosa, por fin iba por buen camino. O, al menos, eso pensé durante unos segundos, hasta que mi pareja de aquel entonces me preguntó que qué hacía.

Lo hizo con cara de susto, como si el acto de llevarme la mano a la vulva significara que estaba fracasando como amante.

Una vez vencido el miedo inicial, explicándole que así me gustaba más, nos dejamos llegar y descubrí, por primera vez, que sí, podía tener orgasmos también en pareja.

El único ¿inconveniente?, que tenía que ‘trabajármelos’ yo.

Y sí, digo inconveniente porque en ninguna película había visto a la protagonista disfrutar de aquella manera. Bastaba que se la metieran para que el polvo se convirtiera en una sucesión de gemidos ininterrumpidos hasta llegar al orgasmo.

Tuve que descubrir que no era yo quien estuviera mal, era la ficción la que no reflejaba mi realidad.

No ponía en duda que hubiera quien pudiera encontrar placer -e incluso llegar al clímax- de aquella manera, pero no era mi caso.

Ni el mío ni el de muchas amigas con las que, pasados los años, acabé hablando del tema. Curiosamente, teníamos en común que, solo estimulándonos de forma externa, conseguíamos corrernos durante la penetración.

Esa revelación me llevó a uno de los puntos más importantes de mi vida (sexual) adulta.

Podía seguir haciendo como si nada, cumpliendo los estereotipos y fingiendo mis orgasmos para que mis acompañantes no sintieran que su participación era insuficiente.

Podía normalizar que el sexo aceptado por la mayoría era eso que veía en la tele o en el ordenador y subirme al carro, aunque implicara que no lo disfrutara plenamente.

Pero eso significaría que mi vida sexual compartida resultaría decepcionante, así como una manera de ocultar algo tan natural de mí misma.

Mi decisión, la que sigue vigente hoy en día, fue tomar el otro camino, el de asumir que, por mucho que no fuera como las mujeres de las películas, lo que me funcionaba era igual de válido.

Y no ajustarme a esa imagen no iba a impedirme disfrutar en la cama. Aunque eso implicara que tuviera que hacerme cargo de mis orgasmos.

Duquesa Doslabios.

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