Archivo de la categoría ‘juguetes-sexuales’

Me mudo de ciudad, ¿qué juguetes sexuales debería llevarme?

No recuerdo a qué edad compré mi primer juguete, pero sí que fueron unas esposas y que mi madre las descubrió poco después en el escondite súper secreto (quizás dejarlas detrás del radiocasete no era un sitio tan inalcanzable como pensaba).

Desde entonces, tanto por mi cuenta como por este trabajo, la colección ha ido creciendo hasta el punto de que ocupan varias cajas.

LELO

Y con una nueva mudanza a la vuelta de la esquina que me obligará a cambiar de comunidad autónoma, miro mis fieles compañeros de cuarentena con un poco de pena porque sé que no todos podrán acompañarme en la aventura.

O al menos en los primeros meses hasta que tenga un sitio definitivo. Así que me toca hacer repaso y decidir quién viene conmigo.

Te doy la bienvenida a mi particular selección imprescindible para empezar de cero en cualquier sitio con los juguetes que no cambiaría por nada del mundo.

El primero, y sin duda alguna, es el que siempre está ahí. Cuando tengo días buenos, cuando hay días malos, cuando me aburro, cuando le tengo ganas… El único e inigualable succionador de clítoris es perfecto para ser transportado.

Entre que no ocupa mucho, es silencioso y la batería aguanta un sinfín de encuentros, no puede faltar en mi nueva vida a 600 kilómetros de Madrid en un piso compartido.

Y sí, se ha ganado coronar la lista porque al final, pase lo que pase con mi situación sentimental, si algo tengo claro es que mi sexualidad depende de mí.

Como soy yo quien puede llevar las riendas de su propio placer, no se me ocurre mejor aliado que quien fue diseñado para propocionar orgasmos instantáneos (ya si quiero algo con más calma, puedo recurrir a la mano).

Además, siempre se puede usar en pareja si la ocasión da pie a ello. Así que es un juguete con opción a compartirlo.

Aparte del succionador, el segundo de la lista -que también ocupa esa posición cuando tengo un viaje- es un buen lubricante. En mi caso, suelo preferir el que lleva base de agua porque permite más posibilidades a la hora de usarlo (recuerda que los oleosos no son muy recomendables para practicar sexo anal).

Tener siempre a mano lubricante es comparable al orégano en la cocina, un clásico que mejora cualquier ‘receta’.

Por mucho que los dos que he mencionado pueden servir tanto para disfrute individual como compartido, mi tercer y último hueco en la maleta queda reservado a un vibrador mixto.

Uno de esos que, más allá de los genitales, se puede usar por todo el cuerpo como excusa para descubrir puntos erógenos desconocidos en la piel de la otra persona.

Si esos son los tres que llevaría conmigo, también puedo adelantar que son los condones y un gel de masajes (aún no sé si efecto frío o calor) los que me dejaré para comprar una vez llegue al destino, porque son más sencillos de encontrar y no hace falta que los lleve ‘de casa’.

¿Coinciden tus imprescindibles del cajón de la mesilla con los míos?

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

Introducción al sexo anal: ¿mejor bolas tailandesas o ‘plugs’?

Aunque tener sexo anal es muy placentero (si se hace bien), no siempre nos llevamos un buen recuerdo de la experiencia.

Nervios, incomodidad, una zona con la que no estamos familiarizados, esa mancha traicionera que lleva a sentir aún más molestias… Es una práctica para la que la liberación del esfínter -tan relacionada con la mental- es el punto de partida.

Sin eso de principio a fin, es difícil poder llegar a disfrutarla alguna vez.

Por suerte, la industria de los juguetes sexuales ha creado todo tipo de artículos que, además de invitarnos a experimentar por detrás, son perfectos para iniciarse.

Si queremos dar los primeros pasos probando el sexo anal, pero de forma natural (con los dedos o el pene) no hay manera de que nos relajemos, probar un juguete pensado para dilatar el músculo es la mejor solución.

Y es que además de estar diseñados para ello, podemos utilizarlos a solas para que, en pareja, nos resulten familiares las sensaciones.

Pero claro, saber cuál escoger -de la inmensa variedad que hay-, se nos puede hacer algo complicado si no tenemos ni idea de por dónde empezar.

Es por eso que Diego Mediavilla, CMO y Director de Marketing de EroticFeel, ha diferenciado de una manera muy sencilla los plugo de las bolas tailandesas, los juguetes más populares en cuanto a estimulación anal se refiere.

“La distinción principal entre ambos es su diseño. Los plugs anales tienen una forma cónica con una punta pequeña y redondeada que se ensancha gradualmente para que la inserción sea sencilla, indolora y muy excitante”, explica.

“Por su parte, las bolas tailandesas o bolas anales son una cadena de cuentas, es decir, una estructura formada por diferentes esferas unidas por un hilo y que en muchos casos también aumentan su tamaño progresivamente”.

¿Con qué artículo podemos iniciarnos para experimentar con el sexo anal?
Depende de qué estés buscando. Para ayudar a dilatar la musculatura anal de forma cómoda y, especialmente, si quieres pasar luego a otras penetraciones anales, el plug es uno de los mejores artículos. En cambio, si tienes curiosidad por la estimulación anal pero también cierto reparo, las bolas tailandesas son una opción fantástica. Debido a su tamaño y a su diseño son muy fáciles de insertar y acarician las terminaciones nerviosas reportando mucho placer tanto en su introducción como en su extracción. También son estupendas para complementar cualquier tipo de relación de pareja.

¿En qué debemos fijarnos para saber que estamos ante un juguete anal de calidad (materiales, acabados…)?
En primer lugar, y aunque resulte obvio, cualquier juguete anal debe contar con un tope de seguridad para evitar sustos. Después, es conveniente apostar siempre por comercios de referencia que garanticen la calidad de sus artículos. Para iniciarse, recomendaría un juguete anal elaborado en silicona médica hipoalergénica. Es uno de los materiales más seguros, con un tacto suave muy agradable y muy fácil de limpiar. Las personas con más experiencia o que busquen nuevas sensaciones pueden optar por los juguetes anales fabricados en vidrio hipoalergénico no poroso o acero pulido.

En el caso de los plugs, ¿es mejor apostar por un modelo minimalista o hacerse con un diseño con elementos decorativos?
Una vez más, depende de tus gustos y también de tu grado de experiencia. Que un plug cuente con elementos decorativos no merma su calidad. Si nunca has probado la estimulación anal es mejor comenzar por un plug liso y de pequeño tamaño. Sin embargo, para los más experimentados, aquellos juguetes anales que cuentan con diferentes texturas e incluso con ornamentos como colas de animales pueden resultar muy excitantes.

¿Cómo debe ser la limpieza en ambos artículos?
La higiene es clave en cualquier juguete erótico, pero también muy sencilla. Basta con lavar el plug o las bolas tailandesas antes y después de cada uso con agua tibia y jabón neutro o con un desinfectante específico de juguetes sexuales. Nunca se deben utilizar productos que contengan alcohol, lejía ni otros detergentes abrasivos.

¿Cuál de los dos juguetes tiene más éxito de ventas?
Los plugs anales, quizá por su nombre ya que los consumidores masculinos pueden asociar las bolas tailandesas, o bolas chinas anales al publico femenino. Pero realmente la diferencia de venta de unos a otros es notoria.

¿En qué caso recomendáis uno u otro?
Realmente se pueden usar ambos de manera indistinta. En nuestro caso recomendamos los plugs, ya que los hay de infinidad de formas, tamaños etc, aptos cada uno para estimular una parte diferente, diferenciando también entre los diferentes puntos femeninos y masculinos.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

Ni el tamaño ni la batería, lo que buscamos en un juguete sexual desde la pandemia es…

¿Qué es lo más importante a la hora de escoger un juguete sexual? Que ocupe poco siempre es algo favorable, sobre todo cuando te lo quieres llevar de viaje o en el bolso (por lo que pueda pasar ese día).

Que la batería aguante es también fundamental. Nadie quiere quedarse a medias, así que cuanto más podamos amortizar la carga, mucho mejor.

Y claro que un diseño bonito puede ser el toque final si dudamos entre dos modelos.

LELO

Te puede interesar: Cinco consejos para elegir un (buen) vibrador

O, al menos, estas podían ser las cosas en las que nos fijábamos antes de ampliar la colección (o iniciarla).

Ha llegado la crisis sanitaria y nuestra vida sexual ha cambiado, ya estuviéramos disfrutando de la soltería, de una relación de pareja o de algo abierto y liberal. A todos nos ha afectado.

Así que era de esperar que también la industria del erotismo notara los cambios más allá del furor por los juguetes femeninos que estimulan el clítoris.

Desde que dio comienzo la cuarentena, el criterio de búsqueda a la hora de comprar un juguete cambió por completo. Todo lo que mencionaba al principio era importante sí, pero había un nuevo factor imprescindible.

El juguete debía ser silencioso.

Y no poco ruidoso del estilo de la vibración del móvil cuando llega un mensaje, sino completamente mudo.

La razón es evidente. Estar en casa más tiempo (acordaos de los meses de ‘encierro’) implicaba que la intimidad era eso que sucedía dentro de la habitación y seguramente con otras personas por el resto de la vivienda -parejas, compañeros de piso y, por supuesto, familiares-.

Más que nunca, sentir que al otro lado estábamos aislados, era vital. De ahí que nuestros compañeros de fechorías no nos delataran, que pudiéramos seguir disfrutando esos cinco minutos de pausa del teletrabajo sin un juguete chivato de nuestras intenciones.

Por mucho que podamos normalizar la masturbación y cada vez sea menos tabú el tema, sigue siendo algo privado que queremos disfrutar en la intimidad, así que tener como aliado un objeto que no nos exponga, ha hecho que sean los silenciosos los artículos más buscados.

Ahora, ¿es realmente silencioso un juguete sexual que recibe ese nombre? Ese es un mundo aparte. Todavía hay marcas que consideran discretos juguetes que recuerdan a la turbina de un avión…

Ante la duda, si apostamos por los que no son eléctricos (un huevo masturbador, un clásico dildo, bolas chinas o demás, tenemos el silencio asegurado.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

No es otra ‘review’ de un succionador de clítoris

Tengo cuatro succionadores de clítoris. Cuatro. No son iguales, pero es un producto que, sea de la firma que sea, suele garantizarte el orgasmo (la velocidad a la que llegues ya es otra historia).

Y no te puedes imaginar lo feliz que me hace que siga siendo uno de los productos con más éxito de ventas o que sea raro encontrar a una mujer que no tenga uno en su casa.

Duquesa Doslabios

Para quienes, como yo, hemos pasado gran parte de nuestra vida sexual pensando que algo no funcionaba bien entre las piernas (por no disfrutar tanto de la penetración cuando eran las películas las que estaban pintando un sexo de ficción), el succionador es un puñetazo en la mesa.

La declaración de intenciones de que tú y yo estamos bien hechas. Solo que estábamos mirando hacia otro lado sin tener en cuenta que hacían falta menos juguetes para meter por la vagina y más productos pensados en estimular las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris.

Y, una vez pruebas el juguete en casa, te corres noventa veces y te preguntas para qué gastarías tanto dinero en hacerte las pestañas cuando era un buen orgasmo lo que realmente te iba a iluminar la mirada, llegas a la conclusión de que no puede haber ningún artículo comparable a tu sex toy estrella del cajón.

O, al menos, eso pensaba yo muy convencida después de probar los diferentes modelos.

Pero hace unos días llegó un paquete a mi casa de Lelo, quienes se han encargado no solo de amenizarme 2020 sino de rescatarme cuando volvía a estrenar soltería (y por tanto de hacerme más amena la estancia conmigo misma) y me mandaron Enigma.

¿Otro succionador de clítoris? Fue lo primero que pensé. Ya he probado el normal, el que va más lento, el de boquilla amplia… ¿De verdad hay más maneras de excitar esa zona que sean más efectivas que las que había probado hasta ahora?

Pues como puedes adivinar viendo la imagen, no era otro succionador. O no uno como los que había probado hasta ese momento.

Con esa boquilla diminuta tampoco me parecía 100% estilo conejito, los que llevan un dildo pegado a una protuberancia que te estimula el clítoris.

Era algo distinto. Un mix entre los dos. Como si hubieran tenido una noche loca en La Isla de las Tentaciones y les hubiera salido una hija de la Generación Z que hace Tik Toks y lleva el pelo degradado.

Y como hemos venido a este mundo a probarlo todo, ahí estaba yo, entendiendo qué tenía de diferente ese juguete con forma de interrogación respecto a los demás.

La primera conclusión es la más evidente, mi nuevo amigo no es para la superficie, hay que meterlo (o al menos parte de él).

Y a no ser que ya estés excitada solo con la idea, recomiendo usar lubricante o algo de saliva en su defecto. Respiras hondo, relajas los músculos de la zona y aquello va entrando solo (por la parte del apéndice curvado, claro, no cometas la burrada de meterlo por donde los botones, que eso es el mango).

Si que es verdad que de primeras te puede parecer un poco raro esto de que la parte que queda fuera de la vagina te parezca que está invertida, pero en cuanto ya notes que tienes la boquilla del succionador a la altura de tu clítoris, estás lista para la acción.

Y es que esa es una de las cosas que más me gusta, que como la unión con forma de ‘U’ es flexible, puedes regularlo a tu altura, no está diseñado para una vulva específicamente porque se adapta a todas.

El funcionamiento es como el de sus antecesores con una diferencia. La zona de dentro vibra también tocando esas paredes que coinciden con la parte interna del clítoris (y debidamente estimuladas, terminan por hacer que te arda la cara).

Además del modo clásico de vibración o los que son intermitentes, hay un par de opciones que alternan la vibración interior con el succionador. Aquello es la fantasía.

Por dos razones, la primera porque no te lleva al orgasmo de inmediato, sino que te hace conectar primero con el interior de tu vagina y segundos después con el clítoris, con un breve (y glorioso) periodo en el que ambas coinciden.

Como digo, no es un orgasmo inmediato, pero la sensación de ‘pasar’ de una a otra parte es tan placentera que, el orgasmo que puedes vislumbrar al final del camino, se vaticina espectacular (y termina siéndolo).

¿Que si compensa para usarlo en pareja? En mi caso, me ha tocado probarlo sola, pero ¿por qué no usarlo como aprendizaje? Quizás si alguien lo ve en marcha entiende qué zonas debe estimular con los dedos o con la lengua.

En cualquier caso, para sexo anal (o un buen beso griego) me parece una opción muy interesante, ya que otros vibradores pueden entorpecer las posturas. Con la forma de interrogación nos aseguramos que quede por delante “el grueso” del juguete y no moleste nada.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

Succionadores de clítoris para orgasmos sin prisas

Si algo tiene el succionador de clítoris es velocidad. ¿Una mañana estresante? ¿Discusión con una amiga? ¿Tu suegra que quiere encasquetarte un objeto decorativo horrible? 30 segundos a solas con el juguete y todo desaparece.

LELO

Aunque claro, puesta a sacarle una pega (¿en serio voy a atreverme a hacer semejante cosa?), es eso de lo único que puedo quejarme. Que es tan rápido como cuando te entre el mono de hamburguesa y vas al restaurante fast food que tienes más cerca.

Te quita las ganas, claro. Pero no es lo mismo que prepararte el plato con ingredientes de calidad y degustarlo en condiciones. Con las dos manos y la boca llena disfrutando de cada bocado –sí, sigo hablando de la hamburguesa-.

Vale que ya tocaba que la industria de los juguetes sexuales se centrara en las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris (el doble que en el glande), pero ¿hemos perdido el interés por lo demás?

Parece que el placer es el nuevo objeto de consumo.

Una nueva incorporación a la lista de servicios instantáneos junto con las plataformas de streaming que nos reproducen la película o serie que queremos, la red de reparto que nos trae la cena que elegimos en una aplicación o la venta premium con envío en 24 horas para tener en la puerta a la mañana siguiente lo que hemos comprado el día anterior.

La cultura de la inmediatez.

Luchar contra ella pasa por algo muy sencillo, recuperar el sexo de una forma que, llegar al orgasmo cuanto antes, no sea la única motivación.

Es algo que podemos hacer por nuestra cuenta: probando nuevos movimientos, un relato, una estimulación menos directa pero igual de excitante.

Y sí, también hay juguetes que se encargan de ello. Sila, de Lelo, es un buen ejemplo. El succionador que ha lanzado en 2021 la marca sueca de artículos eróticos de lujo no es para chicas con prisas.

Es lo primero de lo que me doy cuenta al experimentar en carne propia la boquilla -amplia y aplanada en comparación con la abertura circular del modelo anterior-.

No solo recoge más partes a las que llega la estimulación con las ondas, sino que se aleja del clítoris llegando a él también, claro, pero de una forma más indirecta.

El orgasmo está asegurado, pero no será tan instantáneo.

Precisamente, que los juguetes nos hagan tomarnos nuestro tiempo hace que podamos permitirnos el lujo de fantasear un poco más, de imaginar quién está produciendo esas sensaciones en la piel, de centrarnos más allá del clítoris y, con la mano libre, pellizcar un pezón al mismo tiempo.

Nos da el tiempo suficiente de aderezar la vibración con otros elementos. Y, dedicarnos al sexo con calma, incluso el que se limita a nuestro uso y disfrute particular, es también un lujo que deberíamos valorar más.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

Papá Noel, quiero juguetes eróticos que pueda usar en pareja (sí, aunque esté soltera)

Siempre me ha llamado la atención que, más allá del escondrijo de condones, era raro dar con un hombre que tuviera una colección de juguetes sexuales.

Quitando alguna rara excepción porque fuera especialmente amante del BDSM (y contara con una reserva que haría palidecer a Christian Grey), por lo general nosotras solemos ser quienes nos hacemos con algún artículo.

LELO

Esto fue algo que también me confirmó mi visita al Salón Erótico de Barcelona. Hablando con uno de los vendedores, llegamos a la conclusión de que era habitual que, dentro de las parejas, fueran ellas quienes más se atrevían a experimentar, tirando un poco de la otra persona.

Y aunque tener o no algún objeto más especial en la habitación es una decisión personal, soy de las que defiende a capa y espada no solo el autoconocimiento (qué te gusta, cómo, cuándo, dónde y con qué intensidad), sino también que somos responsables de trabajar por cuenta propia en nuestra variedad sexual con o sin pareja.

Aunque, si no se sabe bien por dónde empezar, un buen punto de partida me parecen los juguetes mixtos, que sirvan para utilizar en compañía (siempre limpiándolos muy bien, como conté aquí).

“El uso de juguetes eróticos en pareja puede ser realmente positivo para dar ese toque de novedad a las relaciones sexuales y aprender a conocer y disfrutar más nuestro cuerpo, pero también el de la otra persona. Incluso, puede ayudar a mejorar la comunicación en lo que a intimidad se refiere”, afirma Adriana Di Ippolito, responsable de comunicación de LELO en España.

Aunque hay otro estímulo que también me convence, como es el de que surjan situaciones de tensión sexual.

Un sinfín de firmas pueden ofrecernos artículos para darle un giro de 180 grados a una cita y, en el caso de LELO, es el TIANI 3 -un masajeador con dos extremos que estimula tanto al hombre como a la mujer- el que promete ser la mejor alternativa tanto para la intimidad como (¿por qué no?) usar en plena cena en un restaurante.

Pero cuidado, la zona de confort es un terreno resbaladizo si la otra persona se muestra reticente. Sí, por mucho que pueda parecer la mejor idea para que salga de ahí.

Me lo decía mi exterapeuta de pareja y me lo reconfirma Adriana: la clave está en el punto medio. “Si nuestra pareja no quiere experimentar, no debemos forzar nada. La comunicación es fundamental en todas las relaciones, por lo que debemos sentarnos a hablar con tranquilidad, ver hasta qué punto está dispuesta a llegar la otra persona o descubrir qué juguetes le llaman más la atención”.

“Quizás la otra persona no tenga problema en que tú uses un juguete, pero él o ella prefiera no hacerlo. O, por el contrario, puede que tu pareja se sienta más cómoda y más parte del ‘juego’ si también tiene un juguete erótico”, recuerda la responsable de comunicación de LELO.

Puede que haya mencionado como mejor ejemplo un masajeador, pero hay vida mucho más allá de él.

El famoso succionador de clítoris es toda una sorpresa en otras zonas del cuerpo como el cuello o los pezones. Un anillo vibrador o un dildo para la penetración anal (recuerda que debe tener tope) son otros casos de juguetes que se pueden compartir.

Y, si la idea es hacerse con algo más básico, un buen gel de masajes siempre será un gran punto de partida, de la misma manera que las míticas esposas o una cuerda larga para atar (igual 2021 es un buen año para probar el Shibari), literatura erótica -imprescindible leer pasajes en alto-, una varilla con plumas (látigo, pala de azote o fusta para quienes se atrevan a ir un paso más allá), un arnés de pecho unisex…

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

El relevo de los succionadores: juguetes sexuales que ven (y tocan) más allá del clítoris

¿Te acuerdas de Sexo en Nueva York? Uno de los mayores hitos de la serie fue convencer a sus espectadoras de que necesitaban en sus vidas un vibrador.

El fenómeno que desencadenó hace 20 años es solo comparable al que, dos décadas después, está arrasando: el succionador del clítoris.

LELO

Si a finales de los 90, la ficción de HBO rompía el tabú de la masturbación femenina y reivindicaba el placer, con el succionador se daba el siguiente paso. Ya no bastaba solo con pasarlo bien, lo suyo era disfrutar yendo a la propia fuente del placer.

Y sí, era necesario, porque midiendo tan solo un centímetro, y con la mayor parte de la estructura por dentro, quedaba relegado a un segundo plano (o incluso olvidado) dentro de la intimidad.

Sin embargo, no sé hasta qué punto los succionadores nos han solucionado la vida. Que proporcionan placer es innegable, pero por otra parte, resulta un disfrute casi mecánico.

Como me comentaba una compañera periodista, los succionadores son demasiado automáticos.

Casi comparables a comerse una cheeseburger de cualquier cadena de comida rápida para matar el gusanillo, cuando lo que en realidad te apetecía era una buena hamburguesa.

Sin embargo, hay vida más allá de los orgasmos casi instantáneos y es lo que la industria de los juguetes también quieren hacernos recordar.

Aunque, quizás más que de vida, debería hablar de calidad sexual.

En eso se centran los artículos que se encargan de dar placer en otras zonas. Una serie de juguetes que recuerdan que estimular el clítoris no es solo centrarse en el trocito que queda a la vista.

Al final, son casi 10 centímetros más los que quedan dentro del cuerpo, divididos en dos ramificaciones que rodean la vagina (como si fuera una Y). De ahí que todo lo que suceda por dentro sea igual de importante a la hora de despertar a esas miles de terminaciones nerviosas.

Por eso es fundamental que el relevo de los succionadores pase por reivindicar las sensaciones que nacen a través de las paredes vaginales y un buen ejemplo de que la industria ha tomado nota de esto, es el Soraya Wave de Lelo.

Claro que la parte externa del clítoris recibe una vibración capaz de generar el clímax, pero lo que me parece más interesante es el movimiento que incorpora el propio juguete y que desencadena cascadas de placer a nivel interno.

Y es que el extremo que se introduce se contrae hasta tocar las paredes tras las que se encuentran esas ramificaciones de la ‘Y’. Como si realmente fueran un par de dedos acariciando la zona.

La diferencia a nivel disfrute no solo es mucho más completa, también nos permite conectar con zonas de nuestra vagina a las que quizás no sabemos bien cómo llegar y que esconden tanto o más placer como lo que tenemos a la vista (y al alcance de la mano).

Si la revolución sexual de 2019 ha consistido en poner el clítoris sobre el ‘mapa’, tal vez 2020 es el momento de recordar(nos) -ya sea experimentando por nuestra cuenta o con este tipo de juguetes, siempre sin prisa y con curiosidad- que hay varias formas de sentir placer más allá de la que resulta tan obvia y sencilla.

Que es igual de importante pasarlo bien como conectar con una misma. Aprender a conocernos averiguando cómo disfrutar de todas las formas que podamos.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

¿Comprarías un juguete sexual ‘prohibido’? Ahora puedes (si te atreves)

Puede que la palabra más buscada de 2020 sea ‘coronavirus’, pero ¿cómo olvidar que, hace poco, vivimos un glorioso momento en el que ese puesto lo ostentaba el Satisfyer?

EROTICFEEL

Aquel estimulador de clítoris se convirtió en lo más comentado en grupos de amigas, sobremesas familiares y hasta Twitter. Sin embargo, el furor por el succionador (y todos los modelos de este estilo que salieron reivindicando el placer de esa zona) podría verse amenazado.

La culpa sería de un juguete que se ha ganado la etiqueta de prohibido por su curiosa historia y que, dentro de nada, estará a la venta en España.

Pero empecemos por partes. Quien puede que sea conocido en breves como el nuevo Satisfyer es el Osé, que iba a ser el ganador de la pasada edición del CES -la feria de electrónica de Las Vegas- hasta que fue retirado por “inmoral, obsceno, indecente y profano”.

(Si quieres saber más de por qué le retiraron el premio a la innovación, en este artículo te explicamos todo sobre el asunto)

Un año después, el producto estrella de la marca Lora DiCarlo aterriza en España. Y sí, está dispuesto a revolucionar el cajón de la mesilla de noche tanto o más que el estimulador.

Lo que tiene de especial Osé es que no se limita a estimular la parte externa del clítoris, también cuenta con un apéndice que promete saber encontrar el punto G que muchas nos pasamos toda la vida buscando.

Y, lo mejor de todo, es que lo podría hacer incluso a distancia mediante control remoto.

Aunque este universo de posibilidades que se abre ante nosotras no estará disponible hasta el 5 de octubre en Eroticfeel (a no ser que ya lo vayas reservando en la preventa), podemos ir fantaseando al respecto.

Porque, lo que no puedo negar es que para mí, uno de los principales atractivos -y por contradictorio que resulte-, es precisamente la razón por la que el juguete fue descalificado en su día.

Al final, resulta eso cierto de que, cuanto más se te niega algo, más ganas tienes que probarlo.

Como decía un amigo mío “Si algo tenemos que agradecerle a la Iglesia es que prohibiera el sexo, sin eso, hacerlo no sería tan divertido”.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).

¿Vas a viajar con tu juguete sexual? Toma nota de estos consejos de experto

Si los juguetes sexuales son los encargados de multiplicar el placer en el día a día -y hacer más variada la intimidad-, ¿por qué no contar también con ellos cuando hacemos la maleta?

LELO FACEBOOK

Vale que, por lo general, no tenemos mucho espacio o que, compartiendo residencia, puede preocuparnos que alguien tope con ellos, pero, como me confirma Alberto Gooding, responsable de Comunicación de LELO en España, no solo no pueden faltar en el equipaje. También existen diseños con diseño elegante que pasan desapercibidos.

“De hecho, es habitual que, a simple vista, muchas personas no los reconozcan como juguetes eróticos”, declara pensando en el estimulador de su firma con forma de pintalabios, que parece la solución perfecta. Aunque no es la única alternativa, nos da las claves para elegir cuál de los juguetes de nuestro surtido personal debería ganarse un hueco en el equipaje.

Y para nuestra tranquilidad, no, no nos lo van a requisar en el aeropuerto.

¿Es habitual llevarse un juguete sexual también en vacaciones?
¡Mucho más habitual de lo que algunas personas imaginan! Del mismo modo que incluimos el traje de baño o el protector solar en la maleta, son cada vez más las personas que se llevan su juguete (o juguetes) de vacaciones. Dejar atrás la rutina y viajar a otros entornos nos invita a relajarnos y, ¿qué forma mejor de hacerlo que disfrutando de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad?

¿Cuáles son las razones a favor de que no falte en la maleta?
Las vacaciones son la época del año en las que más desconectamos y aprovechamos para relajarnos. El trabajo, la rutina y las preocupaciones diarias hacen que, en muchas ocasiones, releguemos nuestra vida sexual a un segundo plano. El verano es la época perfecta para volver a conectar con nosotros mismos en todos los aspectos, y los juguetes eróticos son el aliado perfecto para conseguirlo.

¿Qué características debemos tener en cuenta para escogerlo? ¿Cuáles son los juguetes más recomendables para viajar?
En muchas ocasiones el espacio de la maleta es reducido, por lo que, si tenemos más de un juguete, a veces debemos hacer el esfuerzo e incluir solo nuestro favorito: aquel que vaya a darnos todo el placer que nos merecemos tras una larga temporada de trabajo y confinamiento. Por otro lado, es aconsejable que sean juguetes resistentes al agua, de modo que se puedan disfrutar sin ningún tipo de problema en la bañera o la piscina. También la duración de la batería es muy importante.

¿Corremos el riesgo de que nos lo confisquen en el control del aeropuerto?
Las dudas respecto a este tema suelen ser muy frecuentes. Sí que es cierto que complementos eróticos como las esposas pueden dar algún problema en el control del aeropuerto por cuestiones de seguridad. Sin embargo, no hay razones para que un juguete erótico sea confiscado en el aeropuerto.

Si vamos en avión, ¿es mejor llevar los juguetes que tengan batería como parte del equipaje de mano?
Las restricciones suelen enfocarse en las baterías de repuesto, que en algunas ocasiones, no pueden llevarse en el equipaje facturado. Si todas las baterías están integradas en el juguete, no debería haber ningún impedimento. En la marca viajamos de forma habitual con juguetes, tanto por motivo de trabajo como de placer, y nunca hemos tenido ningún problema.

Lejos de casa (en un hotel, apartamento, casa de amigos…), ¿basta con agua y jabón para limpiar el juguete?
Tanto en casa como lejos de la misma, el proceso de limpieza es igual. Con los juguetes de LELO basta con ponerlos debajo del grifo, limpiar con jabón y aclarar. ¡Así de fácil! En caso de no tener acceso a un baño, también te recomendamos usar un limpiador de juguetes.

Que sea resistente al agua, ¿significa que no pasa nada si lo usamos en el mar o corremos el riesgo de que le afecte la sal? ¿Pasa lo mismo con el cloro?
Todo depende de cómo esté fabricado el producto. Utilizamos siempre los mejores materiales, siendo la calidad una de las principales señas de nuestros juguetes. Por este motivo, resisten a la perfección frente al coro o a la sal del mar. Eso sí, y también por motivos de higiene, recomendamos lavarlos bien después de cada uso. Asimismo, todos los juguetes de LELO están perfectamente sellados y acabados para que no entre el agua.

Y, a la hora de viajar con la pareja, ¿cuáles son los juguetes que pueden hacer de la escapada una experiencia inolvidable?
En realidad, cualquier juguete se puede usar en pareja, ya sea masculino o femenino. Pero
sí que es cierto que entre nuestros productos hay varios diseñados específicamente para
disfrutar en pareja. Por ejemplo, un anillo vibrador que se coloca en la base del pene y cuya parte superior vibra, estimulando el clítoris de la mujer. La diversión está asegurada estas vacaciones si decides incluirlo en tu maleta de mano.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).

¿No le van los juguetes sexuales? Esta es la razón por la que deberías huir

Cuando aquella vez saqué del cajón un pequeño vibrador con forma de bala, recuerdo que él se me quedó mirando totalmente descompuesto.

“Pero, ¿de verdad necesitas eso?”, me preguntó entre asustado y un poco enfadado. Y si bien necesitar no era el verbo, sí, aquel juguete iba a ser la diferencia entre no alcanzar el orgasmo nunca o conseguir correrme.

LELO FACEBOOK

Años más tarde, el día antes de la boda de unos amigos, aproveché mi visita al Salón Erótico de Barcelona para hacerme con un recuerdo para los novios.

Mientras que mi amiga no escondió su emoción cuando abrió el regalo, él parecía molesto. Incluso llegó a comentarme más adelante que aquel detalle daba a entender que su experiencia sexual estaba incompleta.

Era una alerta roja en toda regla. Nerviosismo, sudoración, aceleración al hablar… Características inequívocas de que mi amigo tenía miedo.

Y la razón de su recelo era aquella mariposa de silicona, cuyo objetivo no era otro que el de aportar placer a un momento íntimo.

Pero él formaba parte de esos hombres que ven este tipo de objetos como una amenaza a su masculinidad. Tal y como me hizo saber, no entendía el uso de los juguetes teniendo un pene.

Y aunque sí que hay objetos con forma fálica, que se pueden usar para estimular de una forma parecida, lo cierto es que el abanico de artículos es enorme.

Succionadores, masajeadores, lencería o incluso juegos de mesa. La variedad es tan grande, que entrar a una tienda erótica es como pasar la tarde en el Ikea. Sabes que con algo picarás, aunque no entiendas el nombre sueco.

Lo que hacía mi amigo era reducir toda su vida sexual a los genitales. Aunque no iba a ser yo quien le explicara que el sexo no gira en torno al pene, me dio lástima encontrarme gente con menos de 30 años con esa mentalidad.

Las películas o las series, grandes fenómenos de la cultura popular, siguen anclados en esa idea de que solo cuenta una relación sexual si se da el coito, dejando el resto de prácticas relegadas a la segunda posición.

Pero no ya solo por el absurdo del falocentrismo, que parece que si no hay penetración, no hay placer.

También por el hecho de la aburridísima vida sexual que le espera a mi amiga con una persona así a su lado. La intimidad es experimentar, variar, probar y repetir de aquello que más nos ha gustado.

Cerrarnos en banda equivale a quedarnos con un solo sabor de helado porque es el único que hemos pedido, cuando la vida nos ofrece toda una carta. Y, como decían siempre nuestras madres, ¿cómo vas a saber que no te gusta si no lo has probado?

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).