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Historias de amor, sexo y otros delirios

Entradas etiquetadas como ‘deseo’

Desire Cruise, el crucero que va mas allá del deseo

Querid@s,

Si este verano os apetece iros de crucero, ¿qué os parecería hacerlo a bordo de un barco en el que realizar vuestras fantasías y disfrutar de un ambiente exclusivo para parejas, lleno de respeto, intimidad y placer sin límites… donde la ropa es opcional? Os estoy hablando de Desire Cruise, el crucero que va más allá del deseo.

Ocho días de ensueño a bordo del Amazon Quest, una colosal embarcación de 180 metros de eslora y 25 metros de manga. El Mediterráneo y el Adriático serán los mares por los que surcará el erótico Desire Cruise con escalas en Italia, Croacia y Eslovenia. El buque elevará anclas el 26 de septiembre en el puerto de Barcelona y atracará en Roma el 3 de octubre de 2017. Este atípico crucero está diseñado especialmente para swingers y parejas de mente abierta que quieren llevar su sexualidad a un nivel superior. Si no os va el rollo liberal sexual, para muchos libertinaje y marranadas, mejor no vayáis. Invertid vuesto dinero en unas vacaciones a vuestro gusto y no ocupéis a desgana una de las 700 plazas para disfrutar de esta salvaje experiencia marinera.

El Amazon Quest está equipado con restaurantes, bares, casinos, sex shops, diferentes salones eróticos y zonas 100% nudistas. Por si fuera poco los pasajeros podrán darse un chapuzón y refrescarse después de entrar en calor en piscinas donde el bañador y los bikinis serán opcionales. Toda una experiencia donde no faltarán las propuestas picantes, sensuales e indecentes.

Rodrigo de la Peña, El CEO de Original Group explicó que se trata de una aventura única que dejará huella en sus pasajeros. “Estamos encantados de llevar al mar nuestros más de 30 años de experiencia en la creación de atmósferas sensuales para adultos. No tenemos ninguna duda de que el crucero cambiará la vida de quienes lo prueben”.

Pero no todo valdrá en este viaje, los golfos siempre tienen sus principios. Entre las normas de obligado cumplimiento la compañía insiste en que:

  • Queda terminantemente prohibido que la tripulación mantenga relación con los pasajeros.
  • Tanto en las zonas públicas como en los restaurantes habrá que ir tapados.
  • No se permitirá grabar vídeos o tomar fotografías, la privacidad de los pasajeros es primordial.
  • Y por último, pero no por ellos menos importante, ante una propuesta sexual un NO es un NO. No insistir, no ser pesados, no es no. Espero haberlo dejado claro, porque hay mucho listillo por ahí que sigue creyendo que cuando se dice no en realidad se está queriendo decir que .
Así luce el interior cubierta del crucero Desire

Cubierta del Desire Cruise

Falta poco menos de tres meses para que el buque más lujurioso del planeta zarpe rumbo a fantasías desconocidas. Los billetes siguen a la venta en la web de la compañía Original Cruises, promotora mexicana responsable del evento. Los pasajes a este crucero de ensueño no están al alcance de cualquier bolsillo y aunque se me antoja que la experiencia no tiene precio, mejor id preparando la cartera. La habitación más humilde y barata os saldrá por unos 2.700 euros, euro arriba euro abajo.

Mantener a flote la libido bien vale la  inversión. !Bienvenidos a bordo!

Y a follar a follar que el mundo se va a acabar.

El olor del deseo sexual…¿Qué son las feromonas y cómo funcionan?

Querid@s,

Creemos erróneamente que en el deseo únicamente influye aquello que percibimos con la vista, ignorando que el funcionamiento del cuerpo y la mente humano se antoja complejo. La realidad es bien distinta ya que en la atracción sexual no todo es amor a primera vista e influyen otros factores sensoriales como el olor, la voz o el contacto de la piel del otro, entre otros, haciendo que los cinco sentidos interpreten su papel en los juegos del amor y la seducción. Nos acercamos a alguien y al instante algo se nos enciende por dentro. Estamos calientes, estamos on fire.

¿Por qué? No es una mera casualidad del amor o el deseo sexual, son la feromonas. Imagino que todos habéis oído mencionar alguna vez algo sobre estos individuos. Pero ¿qué son? y lo que es más importante todavía, ¿cómo funcionan?

El término feromona, acuñado a finales de la década de los años 50, procede de griego: pheran (transferir) y hormas (estímulo). Científicamente se definen como sustancias químicas secretadas por todo ser viviente que envían señales de olor subconscientemente a las personas del sexo opuesto (o no) y que disparan la atracción sexual. Estas señales son detectadas por un órgano que se encuentra dentro de la nariz y que se llama órgano vomero nasal (OVN). Cuando el OVN detecta la feromona envía una señal de respuesta sexual al cerebro y en este momento es cuando surge la atracción.

Hasta hace bien poco se pensaba que las feromonas eran cosa de animales y por lo tanto intrascendentes para el ser humano. Sin embargo investigaciones recientes de la Universidad de Utah han demostrado que las feromonas juegan un papel poderoso en la sexualidad humana. Nuestro olfato no sólo nos permite percibir olores, también tiene un sentido sexual y animal. Cuando el olor de alguien nos enloquece y nos hacen perder los pocos papeles que podemos tener, la culpa siempre es de las feromonas.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

Una historia de sexo, amor y muerte

Eros y tánatos. O lo que es lo mismo, sexo, amor y muerte. De Platón a Freud pasando por Goethe, son temas universales que han preocupado al hombre desde el inicio de los tiempos. El auténtico motor de la existencia. El primero como sinónimo de vida y, el segundo, como parte esencial de la misma. Porque no hay muerte sin vida, y viceversa.

Y ellos, los dos, eran la representación perfecta de este binomio griego. Pucelana ella, la más pequeña y mimada de todos los hermanos, hambrienta de experiencias y, aunque estaba muy buena, escasita de amor. La joya de la corona de la familia. Él, por su parte, era el malote del pueblo. Un guaperas pasado de coca que destacaba en aquel lugar de Aragón tan pequeño como su ambición.

Eros y TánatosJamás se habrían conocido si no fuese porque eran primos hermanos. De niños nunca se prestaron demasiada atención; quizás porque él era un par de años mayor y ella le parecía aburrida y ñoña, quién sabe. Él nunca salía del pueblo, y siempre que coincidieron fue porque ella y su familia viajaban hasta allí, una o dos veces al año. Y así siguieron, navidad tras navidad, verano tras verano, hasta que un día, cuando ella había terminado la carrera, salió con su prima a celebrarlo. Eran las fiestas del pueblo y hacía mucho calor.

Puede que fuese la mezcla de alcohol y cocaína, o puede que no, pero el caso es que al verla allí, bailando feliz y desinhibida, algo se le movió por dentro. Y no era solo la fiebre en el cuerpo de aquel maldito calor. De repente, era como si la viese por primera vez. Hoy, tantos años después, pienso que en realidad lo que vio fue lo que él nunca sería, lo que él nunca tendría. Y claro, precisamente por ello, la deseó como si le fuese la vida en ello. Pulsión de muerte, pulsión de vida. Dos instintos básicos en plena pelea.

La avidez autodestructiva de él chocaba frontalmente con la existencia plácida de ella, provista de horizontes, y con su instinto de conservación, de trascendencia. Solo que ella tardó en darse cuenta. Y hasta entonces, se dejó sumergir en la turbiedad de aquellos ojos de pupilas dilatadas que no dejaban de mirarla. Y aquella noche, como una mala alegoría, acabaron follando como si no hubiera mañana en la funeraria en la que él trabajaba, propiedad de la familia.

Con el tiempo aquel lúgubre lugar se acabó convirtiendo en su nido de amor. La estrecha relación con su prima era la excusa perfecta para sus cada vez más frecuentes visitas. Prima que, por otro lado, fue la única cómplice con la que contaron. Áún hoy me pregunto cómo es posible que nadie se oliese aquello, y la única respuesta que encuentro es que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Solo una vez fue él a verla a Madrid, a donde ella se había mudado en busca de aquellos horizontes. Se fueron a un hotel de lujo dispuestos a pasar una noche de locura, pero a él ni siquiera se le levantó. “Creo que solo se excitaba cuando lo hacíamos allí, rodeados de muerte y de ausencia de futuro”. Amar y morir, ¿acaso no podía resumirse en eso la vida?.

Aquello duró poco más de un año, el tiempo que tardó el morbo inicial en ir dando paso a una especie de asfixia paralizante, a una suerte de claustrofobia del alma que amenazaba con convertirla en un zombie no muy distinto de los pobladores de aquellos ataúdes. Y él, el imperturbable, aquella noche lloró como un niño, le dijo su prima. Nunca más ha querido volver a verla.

‘Sexistencialismo’, un juego extremo para mantener la pasión

sexistencialismoUn matrimonio de españoles afirma haber descubierto el secreto para mantener la pasión en la pareja. Para ello, jugaron a un peligroso juego durante dos años: inventarse una nueva identidad y llevar una doble vida durante todo ese tiempo. Cambiaron de amigos, de trabajo, de casa, de ropa, de estilo de vida… Querían probar a ser otras personas, todo ello con el objetivo de volverse a encontrar como dos desconocidos. Y en este reencuentro, ambos aseguran haberse enamorado de otra manera.

Más que un juego, los dos definen el proceso como parte de una investigación sobre el funcionamiento de la pasión. “Hemos encontrado el antídoto a la pérdida de deseo que se produce en las parejas con el paso del tiempo”, afirman.

Autores de SexistencialismoParte de esta íntima historia la han recogido en la novela Sexistencialismo, que ambos firmaron con pseudónimos por pudor ante la crudeza y desnudez de algunos pasajes, según admiten ellos mismos. Sin duda, un viaje extremo a través de la pasión y el autoconocimiento

Dicen algunos lectores que este libro o salva tu matrimonio, o termina de estropearlo.

¿Alguien se atreve a probar?

Una atracción más allá del tiempo

Hace mucho tiempo que dejaron de ser amantes. Casi 15 años, concretamente, pero él aún se revuelve alterado cuando la tiene delante. Ahora no es que se vean mucho, la verdad, solo una vez cada pocos meses, cuando él tiene que viajar por trabajo y coinciden en la misma ciudad. Entonces ambos roban unas horas a sus respectivas vidas para comer, cenar o tomar una copa. Y aunque él siempre bromea con la idea, lo cierto es que no han vuelto a acostarse. El pasado, un enorme cariño y una gran complicidad, eso es lo que les une. Ahora rondan la cuarentena, él por arriba y ella por abajo, y los dos tienen una familia por la que matarían. Todo está como debe estar… salvo que, cuando la ve, tiene que reprimir sus ganas de arrancarle la ropa.

GTRES

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“Nunca he vuelto a experimentar un deseo tan bestial como el que sentía cuando estaba con ella”, me dice. “Iba por la calle ansioso, embrutecido, no podía pensar en otra cosa {…} Aún hoy, evocar todo lo que viví a su lado es como inyectarme pequeñas dosis de felicidad”. Al final, todo acabó en nada. La distancia física resultó ser demasiada y, en esos años de juventud poderosa e incontrolable, la vida se fue abriendo paso con nuevos ingredientes y nuevos protagonistas. Y aunque, como digo, nunca se perdieron la pista, nada volvió a ser lo mismo. El tiempo, que es implacable.

Él cree que el hecho de que nunca llegaran a ser una pareja formal es lo que mantiene intacta esa atracción; que el no haberse visto sometidos a la erosión de lo cotidiano es la clave de ese milagro: un deseo suspendido en el tiempo y en la memoria. Ella es a lo primero a lo que recurre cuando necesita inspiración en momentos de soledad, por decirlo de una manera suave. Y así, hasta que pasen otros 15 años.

Yo creo que, en el fondo, nunca dejó de estar enamorado.

Las zonas erógenas, esas grandes desconocidas para el 64% de los jóvenes españoles

No es lo mismo acariciar la espalda que una rodilla, ni besar el cuello que un codo. Las zonas erógenas, claves para el erotismo y el placer, son aquellas partes del cuerpo humano que presentan una mayor sensibilidad y, por tanto, son más susceptibles de, con el estímulo adecuado, activar el deseo sexual. Aunque es cierto que hay enormes variaciones individuales en función de cada persona, algunas zonas del cuerpo son consideradas amplia y tradicionalmente erógenas: cuero cabelludo, axilas, cuello, pechos, ojos, oídos, labios, lengua, espalda, cintura, ombligo, muslos… Y, por supuesto, los genitales.

a00465905 3911Su conocimiento es esencial para un buen sexo, sin embargo, muchas veces son grandes desconocidas. De hecho, constituyen una asignatura pendiente para muchos jóvenes españoles, según el último estudio sobre el tema realizado por Control. Así, el 64% de los consultados en el barómetro Los jóvenes españoles y el sexo reconocen no tener ni idea o tener mucho camino por descubrir. El estudio revela también que es una cuestión de edades: mientras los jóvenes entre los 18 y 25 años se muestran más inexpertos (lógico, por otro lado), el 30% conoce a la perfección las zonas que le provocan mayor placer en el sexo. Por otro lado, el 43% de los jóvenes entre 26 y 35 años tiene claros sus puntos erógenos. También se observan diferencias entre Comunidades Autónomas. Así, baleares (48%), catalanes (40%) y andaluces (41,5%) son quienes mejor creen conocer su cuerpo frente a navarros (20%), murcianos (27%) y asturianos (29%).

Sin embargo, sí hay unanimidad al identificar las zonas erógenas: el 80% de los encuestados se decanta por los genitales, seguido del cuello (73%) y el pecho, especialmente en el cuerpo femenino. Las zonas más desconocidas son el cuero cabelludo, los muslos y las manos (solo las calificaron de punto erógeno el 8% de los encuestados), a pesar de que tratarse de zonas con gran sensibilidad.

Al conocimiento de los puntos de estimulación propios se suman los de la pareja, y aquí el porcentaje disminuye notablemente: solo un 18% de los encuestados afirmó conocer “perfectamente” las zonas erógenas de su pareja, mientras que el 82% restante afirmó tener dudas.

La experta en sexología Nayara Malnero, que ha participado en el estudio, concluye que, además de las diferencias individuales, hombres y mujeres no reaccionan por igual a los mismos estímulos. Según Malnero, aquellos responden a una estimulación más visual, mientras que ellas “disfrutan más con las claves contextuales, los roces, las caricias y las insinuaciones”.

“Para disfrutar más de nuestras relaciones es fundamental no solo conocer sino saber cómo estimular cada zona erógena”, afirma. De acuerdo con el estudio, 8 de cada 10 jóvenes han probado algún tipo de estimulación extra en el sexo. Los productos más utilizados son los lubricantes (un 67% de los encuestados los utiliza con regularidad), seguidos de los geles de masajes (46%) y los anillos vibradores. (37%). Ya se sabe, un poco de ayuda nunca viene mal.

El poder de los afrodisíacos

Lujuria, placer, pasión desenfrenada, vigor… Todos ellos son elementos claves y codiciados a la hora de un encuentro sexual perfecto. Por eso, desde que el hombre es hombre, todas las civilizaciones y culturas han pretendido disponer de sustancias con las que provocar y aumentar el apetito sexual.

Aunque el uso de de filtros, pócimas de amor y ungüentos destinados a estimular la sexualidad o atraer al sexo contrario se remonta a la prehistoria, la primera mención escrita de los afrodisíacos procede de unos papiros egipcios del siglo XXIII antes de Cristo. También se los menciona en el Génesis, donde se hace referencia a la menta y a la mandrágora, y los griegos y los antiguos romanos hacían un gran uso de estas “milagrosas sustancias”. Y, como no podía ser menos, también se refiere a ellas el kama-sutra, tratado del amor por antonomasia.

FOTOGRAMA DE 9 SEMANAS Y MEDIA

FOTOGRAMA DE 9 SEMANAS Y MEDIA

¿Realidad o mito? A veces es difícil separarlos, pero la mente es poderosa y solo hace falta crear un clima propicio y un poco de predisposición. Y en eso, los afrodisíacos pueden ser de gran ayuda. Ya solo su nombre resulta sensual y evocador… Proviene de Afrodita, la diosa griega de la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción. A menudo se alude a ella en la cultura moderna como “la diosa del amor”, pero normalmente no era el amor en el sentido cristiano o romántico. Afrodita, que nació de la espuma del mar cuando Cronos mató a su padre y arrojó sus genitales al océano. Numerosos alimentos considerados aún hoy afrodisíacos, como las ostras y otros mariscos, están asociados a su nacimiento.

Cierto o no, siempre es mejor recurrir a sustancias naturales, aunque resultasen ser puro placebo, que atiborrarse de química tirando de viagra y otros fármacos. Vamos, es mi opinión. Y aunque solo sea por si acaso, os añado un pequeño resumen de algunos de los ingredientes, ya sean bebidas, comidas o condimentos, mencionados en varias investigaciones por su supuesto poder estimulador del deseo.

-Ginseng: Se usa para aumentar el vigor sexual. Es una planta herbácea de la familia Aralacieae cuya raíz se usa en la medicina tradicional china. Ayuda al cuerpo a producir más óxido nítrico, que relaja el músculo liso cavernoso y refuerza las erecciones.

-Chocolate oscuro: Aumenta los niveles de feniletilamina, que desencadena sentimientos similares a “estar enamorado”. Es una sustancia producida en el cerebro que pertenece a la clase de las anfetaminas, estimulantes del sistema nervioso que permiten superarse durante un lapso limitado de tiempo, por sobreexcitación.

-Ostras: Poseen grandes cantidades de zinc, que incrementa la producción de testosterona. La testosterona a su vez incrementa el deseo sexual en la pareja.

-Ajo: Produce una enzima responsable del mecanismo de erección. Además, tanto en el varón como en la hembra contribuye a mejorar el flujo circulatorio en el área de los genitales. Para que haga el efecto adecuado debe tomarse crudo, exprimido o en cápsulas.

-Canela: Estimula el riego sanguíneo en la zona abdominal del organismo. Al facilitar el flujo de sangre en la región central, mejora la irrigación de los genitales, tanto en el caso de la mujer como en el hombre. De esta manera aumenta la facilidad para lograr la excitación y, en el caso de hombre, para alcanzar y mantener la erección.

-Chile picante: Según algunos investigadores comer chile hace que liberes endorfinas, conocidas también como hormonas de la felicidad.

-Azafrán: Aunque su uso como afrodisíaco se remonta al Antiguo Egipto, fue el profesor Massimo Marcone, de la Universidad de Canadá, quien demostró sus efectos permanentes en la estimulación del impulso y el rendimiento sexual.

-Zanahorias: Su gran cantidad de beta-caroteno, ayuda a incrementar las hormonas sexuales.

-Vino tinto: Un estudio de la Universidad de Florencia corroboró hace años lo que todos sospechábamos. Posee antioxidantes que producen un beneficioso efecto vasodilatador, de manera que su consumo moderado potencia la erección masculina y aumenta la lubricación femenina.

-Espárragos: Su contenido de vitamina E se cree que estimula las hormonas sexuales.

Y dicho esto… Hala, por probar que no quede.

Anorexia sexual, un mal en aumento

depresión

(GTRES)

La primera vez que oí el término tal cual fue hace pocos meses, en una serie de televisión llamada Ray Donovan. Uno de los hermanos del protagonista se definía a sí mismo como anoréxico sexual a consecuencia de un grave trauma de la infancia. En seguida me llamó la atención. Lo primero que uno suele pensar al oírlo es que se trata de lo contrario a un adicto al sexo, pero no es exactamente así. No se trata de seres asexuados, ni tampoco de un problema de baja libido o deseo sexual inhibido. No, no es un trastorno relacionado con la falta de ganas, sino algo mucho más profundo.

Al igual que el anoréxico tradicional deja de ingerir alimentos y huye de la comida como de la peste, el sexual empieza a rechazar todo lo relacionado con el sexo hasta convertirlo en una obsesión que domina su vida por completo. En ambos casos se trata de un mecanismo mental autodestructivo de lo más preocupante, y suelen tener orígenes comunes: sentimiento de soledad, excesivo nivel de exigencia, percepción distorsionada del propio cuerpo, inseguridad, autodesprecio, complejo de inferioridad…  En ocasiones tras el problema se oculta un caso de abuso sexual en la infancia.

En definitiva, hablamos de conflictos emocionales no resueltos que hacen que el acto sexual en sí mismo y cualquier acto de intimidad que pudiera desembocar en él generen tales niveles de miedo y ansiedad que todo lo relacionado con ello es percibido como nocivo e indeseable. Rechazándolo, se sienten protegidos frente a lo que patológicamente sienten como una amenaza; cualquier forma de sexualidad o de conexión mental con otra persona les hace sentirse expuestos y vulnerables, y se muestran absolutamente incapaces de afrontar el reto de iniciar una relación. Tienen pánico al rechazo y hacen suya la máxima de “si no siento, no sufro”.

No siempre resultan fácil de identificar. Al contrario, suelen disfrazar los síntomas con todo tipo de excusas y estrategias, al igual que los anoréxicos nerviosos simulan que mastican y esconden la comida, y pese a su aislamiento y la superficialidad de sus relaciones sociales en muchas ocasiones logran pasar desapercibidos. A veces, incluso, se cuela en las relaciones de larga duración, ya sea por una depresión profunda, por una grave crisis vital, etc.

En cualquier caso, se trata de un trastorno que puede ser tratado y corregido con ayuda profesional. Es un proceso largo y complejo, pero no imposible. Prueba de ello es que cada vez es más frecuente en las consultas de psicólogos y psiquiatras.

PD: Aquellos a los que interese el tema recomiendo el libro Anorexia sexual: cómo vencer el odio a la propia sexualidad, de Patrick Carnes.

Cuando el pasado te golpea en la cara

Hacía casi cinco años que no se veían. No es que su relación durase mucho, unos 12 meses de idas y venidas, pero fue de las que hacen temblar los cimientos de las catedrales del cuerpo. Y del alma. Una de esas pasiones que dejan huella. La ruptura fue tan inevitable como dolorosa para ambos, y aunque no hubo excesivo ruido, cualquier tipo de amistad entre ellos era sencillamente imposible. No por nada, sino porque eran incapaces de tenerse delante sin acabar mezclados y con la piel atada. Célula a célula.

Así que se dijeron adiós y el tiempo fue pasando haciendo su trabajo. A ella le llegó alguna vez alguna noticia lejana a través de algún conocido, pero poco más. “Sigue siendo el príncipe de la pirámide”, le comentó alguien en una ocasión. Y a ella, pese a ser la abeja reina, le escoció.

reloj

GTRES

Eso ha sido todo en cinco años de existencias divergentes. Pero el azar, ya se sabe, es caprichoso, y este verano los llevó a coincidir, cada uno con su respectiva pareja, en un avión con rumbo a Croacia a donde ambos iban a pasar sus vacaciones. Los mismos días y los mismos sitios. Dubrovnik y las islas de korkula y Miljet. Maravillosa esta última, por cierto. El caso es que allí estaban, los dos frente a frente en la cola para embarcar. Tras la sorpresa inicial, fueron inevitables los saludos y las presentaciones. Y el azar, lejos de conformarse con eso, quiso también que las dos parejas tuvieran asientos muy cercanos.

El novio de ella, ajeno al antiguo vínculo entre ambos, no paró de hablar con él en todo el viaje y para cuando este hubo terminado, parecían amigos de toda la vida. La novia del susodicho tampoco parecía estar al tanto. Es más, todos se mostraban encantados de haberse conocido, excepto ella. Aquello la hacía sentir incómoda. Para cuando quiso darse cuenta su chico había propuesto quedar a cenar y tomar una copa. A fin de cuentas, sus hoteles estaban relativamente cerca… Los dos se miraron, pero antes de que pudieran decir nada la chica había aceptado encantada.

Y aunque trató de hablarlo con su novio, al que quiere, tuvo miedo de herirlo, de que este lo interpretase mal, y sin saber cómo esperó uno y otro día sin saber manejar aquello y ahora no sabe qué hacer con la enorme bola de nieve. Se vieron todos varias veces, como si nada, e intercambiaron teléfonos. Un número que ella aún se sabía de memoria. Ahora, ya de vuelta en Madrid, su novio y su ex, si es que puede llamarse así, se intercambian bromas por WhatsApp y planean quedar para jugar al tenis. Ella quiere llamarlo, abordar con él el tema y explicarle que no se siente cómoda con la situación, pero tiene miedo. Mejor dicho, se tiene miedo. Entretanto, ha empezado a soñar con él. Sueños tan turbios como excitantes. Y en algún lugar, los cimientos de una catedral han empezado a temblar. De nuevo.

 

Sexualidad plena en el embarazo

Nada más tener noticia del embarazo, su pareja se echó a temblar. No por el miedo a los cambios ni al acojone propio ante la primera paternidad, sino porque había oído previamente a todos sus amigos con descendencia quejarse hasta la saciedad de la insufrible sequía sexual a la que los habían sometido sus mujeres mientras estaban gestando.

No digo yo que no pueda pasar, que de todo hay, pero dar por hecho que una mujer deja de sentir deseo sexual solo por estar embarazada es absolutamente ridículo, además de trasnochado. Como si concebir un hijo fuera el fin último de su existencia y la razón principal de sus encamamientos. Es cierto que se producen cambios hormonales, que el cuerpo se modifica a diario y que la avalancha de dudas y sensaciones pueden afectar al humor y a la autoestima y, por tanto, al sexo. “Como una montaña rusa”, me dicen muchas para definir su estado.

Sexo y embarazo

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También hay muchos miedos y mitos que contribuyen a crear, en algunas parejas, un ambiente poco propicio para la sexualidad. “¿Y si le hago daño al bebé?”, se preguntan a veces. Pues no, no hay peligro alguno de hacer daño alguno al bebé. Tampoco hacer el amor puede provocar un aborto ni contracciones de parto. El sexo con penetración solo está contraindicado cuando exista una patología previa que así lo aconseje, en cuyo caso el médico se encargaría de recomendar una disminución o incluso un cese de la actividad sexual. Hablamos, por ejemplo, de casos en los que exista una amenaza de aborto, de parto prematuro, placenta previa sangrante o rotura prematura de las membranas. Casos que en ningún caso estarían provocados por el coito. De cualquier manera, no hay que olvidar que el sexo es algo más que la penetración y que se puede tener una vida sexual plena sin tener que recurrir a esta cuando esté contraindicada.

Y a lo que íbamos. Resulta que este hombre del que os hablaba al principio, lejos de ver confirmados sus temores, está como loco de contento. Su chica ya va por el segundo trimestre de embarazo y está, según sus propias palabras, “más sexual que nunca”. Lo que, dicho sea de paso, tiene sentido. A esa edad de gestación hay un incremento del flujo sanguíneo, de modo que los orgasmos pueden ser incluso más intensos. Existe mayor lubricación, los labios vaginales están más voluminosos y los sentidos, a flor de piel. Y como el deseo llama al deseo, las curvas de ella le parecen a su hombre lo más sexy de la tierra, con lo que ambos tienen incluso más ganas que antes. Vamos, que a todas nuestras amigas le dan ganas de embarazarse cuando los oyen hablar.

No obstante, es verdad que a medida que avanza, algunas posturas se complican. Y aunque en gustos no hay nada escrito, la mayoría de las gestantes por mí consultadas coinciden bastante en algunas de ellas cuando el embarazo ya está bastante avanzado. Por ejemplo, el clásico “misionero” queda completamente relegado. En su lugar son ellas las que se suben para controlar desde arriba la presión y los movimientos. El hombre detrás, al borde de la cama o ambos de lado son también claras ganadoras.

Así que lo dicho. No está el patio para racanear en gestos, caricias y muestras de amor, y menos cuando viene otro en camino. Está demostrado que a mayor bienestar en todos los ámbitos de la vida de una embarazada, mejor salud. ¿Y qué produce mayor bienestar en una pareja que una buena vida sexual? Bueno para él, bueno para ella y, en consecuencia, bueno para el bebé. Todos ganan.