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Historias de amor, sexo y otros delirios

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“Hablar de sexo sigue escandalizando, continúa siendo un tabú”

La curiosidad que nos produce la sexualidad es algo que, como la condición misma, nos acompaña toda nuestra vida.

El descubrimiento del cuerpo, su desarrollo o el placer despierta un sinfín de preguntas que solo los más atrevidos o confiados se permiten hacer en voz alta.

GTRES

Pero cuando el interés puede más que cualquier vergüenza, aparece Alfred López, escritor y miembro de la familia de blogueros de 20 Minutos (podéis leerle en su espacio Ya está el listo que todo lo sabe).

El divulgador se atreve con todo lo que haya que descubrir al respecto en el campo del sexo (o al menos con gran parte) y nos lo entrega en formato de libro para que podamos satisfacer nuestras dudas.

Después de sumergirme en Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO con sus 240 curiosidades, López y yo hablamos al respecto. 

Al empezar a escribir el libro, ¿cuántas curiosidades conocía acerca del sexo y cuántas ha averiguado al redactar la obra?

Alrededor del 40 por ciento de las curiosidades que aparecen en el libro ya las tenía publicadas, recopiladas o con información acerca de ellas, por lo que más de la mitad del libro son datos que he ido averiguando y escribiendo a lo largo de los últimos dos años. Aquellas entradas que ya las había publicado anteriormente en alguno de mi blogs o colaboraciones han sido reescritas y actualizadas con nuevos datos.

Comenta que el Kamasutra tiene 8 capítulos y solo uno es el dedicado a las posturas sexuales (el que ha hecho que todos conozcamos el libro, al menos de oídas). ¿De qué más cosas trata? ¿Lo ha leído?

En realidad el Kamasutra se concibió como un tratado sobre las artes amatorias, la seducción y, sobre todo, a cómo satisfacer sexualmente a las distintas parejas femeninas que a un hombre de la época se le permitía poseer (porque tristemente en aquel tiempo las mujeres estaban consideradas como posesiones de los varones).

Debo reconocer (y entonar el ‘mea culpa’) que yo también soy una más de esas personas que no se han leído el Kamasutra al completo y que me he entretenido más en el famoso capítulo dedicado a las posturas, aunque alguna ojeada le he dado al resto de páginas.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que el hecho de que el término “desflorar” solo se utilice para mujeres. ¿Por qué cuando un hombre pierde la virginidad no se “desflora”?

El hecho de que una mujer sea virgen o no consiste en si está intacto el himen, la pequeñísima membrana en el orificio de entrada de la vagina. En el caso de los hombres si hay algo que debía romperse para perder la virginidad se suponía que era el frenillo o parte del prepucio que cubría el glande del pene pero en la antigüedad (y estamos hablando de hace más de 4.500 años) a todos los hombres, siendo estos bebés, se les realizaba la circuncisión (por motivos culturales y religiosos) dándose por hecho que tras ese corte ya no había virginidad alguna. Por tanto el hombre desde la más tierna infancia ya no disponía de su virgo, que era algo que no ocurría en el caso de las hembras.

Aunque utilizamos “viejo verde” como término peyorativo hace referencia a una persona que, pese a la edad, goza de salud sexual y energía, mientras que un montón de expresiones tienen su origen en la prostitución o simplemente en la connotación negativa de la mujer. Leyendo su libro se confirma que la Historia nos ha puesto a las mujeres muy mal y todavía nos encontramos “apechugando” con las consecuencias (según el Antiguo Testamento cuando la mujer tiene la menstruación derrama una sangre que la hace impura, emite humos nocivos que vuelve rabiosos a los perros y un largo etcétera). De hecho habla del machismo en la Historia a lo largo del libro. ¿Opina que el lenguaje sigue siendo muy machista hoy en día? Si es así, ¿cómo cree que podemos cambiarlo?

Sí, evidentemente seguimos usando muchas frases y términos que son claramente machistas o que han surgido por algún aspecto misógino. Pero el problema está en cuando se utiliza para herir, menospreciar o insultar. Hoy en día la mayoría de personas dicen muchas de esas locuciones o palabras como latiguillo de su lenguaje cotidiano pero sin darle ninguna connotación malintencionada.

Poco a poco se van enmendando esas cosas y si nos ponemos a pensar, llevamos relativamente poco tiempo corrigiéndolo. Sin ir más lejos, el Diccionario de la RAE sigue manteniendo algunos términos y acepciones que pueden ser hirientes para según qué personas o colectivos y continuamente aparecen campañas para que se modifiquen. Es un camino largo, pero con el tiempo se conseguirá.

Una de las curiosidades que trata es que el Doctor Kellogg desarrolló los cereales como algo que evitara que la gente se masturbara. ¿Le salió el tiro por la culata? ¿Diría que les pasó lo mismo a los que buscaban una pastilla para combatir la angina de pecho y terminaron desarrollando la Viagra o que, por el contrario, han salido ganando con el cambio?

No, no creo que les saliera el tiro por la culata, todo lo contrario. El Dr. Kellogg estaba convencido de que esos cereales desinhibían el deseo onanista y lo dio para desayunar a sus pacientes del sanatorio que dirigó durante varias décadas. Era una cuestión de fe… bueno, más bien de obsesión religiosa. Quien finalmente hizo negocio fue su hermano Will Keith Kellogg que montó la empresa y comercializó los cereales tal y como los conocemos hoy en día.

Y respecto a la Viagra, la verdad es que fue un acierto el descubrir que el sildenafil era un potente vasodilatador que ha ayudado en la disfunción eréctil a millones de hombres de todo el planeta y con ello directamente a sus parejas sexuales.

Comenta en su libro que el ser humano lleva escogiendo pareja desde el siglo XX. A su parecer, ¿cómo lo estamos haciendo?

El matrimonio, hasta prácticamente finales del siglo XIX, estaba concebido como una transacción comercial entre familias o clanes. Matrimonios de conveniencia para las dos partes en la que no se contaba con el hecho de que los contrayentes sintiesen amor e incluso las abismales diferencias de edad (sobre todo del hombre respecto a su esposa). Los matrimonios por amor se daban en contadísimas ocasiones.

Desde hace algo más de un siglo esto cambió, afortunadamente, y aunque somos libres (en la mayoría de ocasiones) de elegir nuestra pareja no siempre acertamos.

Expresiones que vienen de acciones como drogarse (echar un polvo hacía referencia a excusarse para esnifar polvo de rapé) o violar (el término “Pánico” viene del miedo a sufrir una violación por parte del Dios Pan) ¿deberían dejar de usarse o al estar tan arraigadas en la lengua no tienen ningún tipo de “peligro” por el sentido inicial?

Hoy en día ninguna de esas expresiones se dice con ese sentido vejatorio u ofensivo, por lo que encuentro ilógico que deban de ser retirados de nuestro lenguaje cotidiano y coloquial. Encuentro que hay algunas que pueden ser mucho más hirientes y que, tal y como te he comentado más atrás, todavía se mantienen en los diccionarios oficiales.

Hay cosas que leyendo el libro me han chocado por la mentalidad que podían tener las personas en otras épocas, sin embargo encontramos que hoy en día hay gente que piensa que el vello púbico es antihigiénico y otras barbaridades. ¿Cómo podemos estar tan avanzados en unas cosas y tan atrasados en otras?

Por la sencilla razón de que hasta hace poco no ha habido una educación y cultura sexual. Gracias a Internet, los blogs y youtubers cada vez hay más conocimiento, pero hasta hace cuatro días la divulgación sexual era escasa.

¿Cuántos programas de televisión dedicados al sexo recuerdas en las últimas tres décadas? Lo mismo pasa con la radio… Podríamos contarlos todos con los dedos de las dos manos (y nos sobraría alguno).

La educación y divulgación sexual no solo es explicar a los estudiantes cómo se evita un embarazo no deseado o qué hay que hacer para no contraer una ETS. Hay que educar en la tolerancia, el respeto… Y eso se consigue conociendo también la Historia, costumbres, hábitos. De haber sido así, hoy en día no estaríamos lamentándonos de tantísimos casos de abusos, violaciones, violencia de género.

Deben enseñarnos educación sexual pero a todos, jóvenes y adultos y no solo sobre qué es el aparato reproductor, sino también aquellos ‘pequeños detalles’ como para qué sirve el vello púbico (que es una barrera profiláctica natural que nos brinda nuestro organismo contra algunas infecciones y que tan de moda se ha puesto rasurárselo, con el peligro que eso implica de cara a contraer una ETS).

¿Su objetivo a la hora de escribir el libro era normalizar ciertos temas y aclarar dudas al respecto de la sexualidad?

Sí, lo has descrito perfectamente. Hablar de sexo sigue escandalizando, sonrojando, continúa siendo un tabú en según qué ámbitos y, sobre todo, públicamente. Sin embargo en privado quien más o quien menos consume pornografía, tiene sus filias, fetiches y fantasías eróticas. Respecto al sexo la inmensa mayoría de personas usamos un doble rasero.

Hablemos de ello sin avergonzarnos y seremos mucho más felices y libres.