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Estos condones sin látex son como no llevar nada (y lo he comprobado de primera mano)

Al considerarme bastante contraria a los métodos anticonceptivos hormonales, durante toda mi vida sexual he ido acompañada de los fieles condones.

Más de una década teniendo sexo y nunca me han decepcionado.

Sin embargo admito que no todo son ventajas. Lo de tener que comprobar que esté bien puesto, el miedo de que no se rompa o el momento de “deja deja, ya voy yo a buscarlo”, son las pocas pegas que les pondría.

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No fue hasta que me llegó la recomendación de una amiga que descubrí que había otras opciones dentro del mundo de los condones (y no me refiero a los de sabores).

“Tienes que probar los que no llevan látex, son una pasada. Como no llevar nada“.

Así que los probé y tanto mi pareja como yo decidimos que eran mucho mejores que los que estábamos usando, de marcas convencionales.

No solo resultaban más cómodos, sino que al tacto eran más similares a la piel que al plástico, que es a lo que suelen recordar los preservativos más populares.

Pero, ¿por qué mis relaciones se sentían tan distintas si al final eran solo condones? ¿Tanto puede cambiar la experiencia el material del que están hechos?

Giorgia Moscatelli, representante de SKYN, la firma de condones sin látex, me confirma que lo revolucionario de sus condones “es el poliisopreno, que hace que sean más suaves y den una sensación más natural”.

Como es mi caso, no es imprescindible tener alergia al látex para disfrutarlos: “Como mejoran las sensaciones, son perfectos para quienes quieran sentir todo“, afirma la portavoz.

“Su resistencia ante cualquier roto hacen que sean más estirables y resistentes“, así que olvídate de lo de comprobar cada poco tiempo que está bien puesto e intacto.

Otro punto a favor es que no huelen ni saben como los convencionales, el olor es diferente, pero en cualquier caso “más discreto”, dice Giorgia Moscatelli.

Yendo a algo que no podemos pasar por alto cuando se trata de comprar, es el precio. ¿Son más caros los que no llevan látex de los convencionales?

En el caso de los que produce SKYN sí hay una pequeña diferencia a la hora de hacerse con ellos.

Pero también es cierto que no es nada descabellado y, como reciente usuaria, sí que creo que merece la pena tanto por la seguridad de que no van a romperse, como por la textura.

Y ya que están empezando a llegar al mercado español, se pueden encontrar en Carrefour, comprar por Glovo o incluso por Amazon.

“Nuestro objetivo no es solo llegar a las personas que usan condones, también a quienes optan por otros métodos anticonceptivos que descartan los condones por la falta de sensibilidad. Los de SKYN son el equilibrio perfecto entre seguridad y sensaciones“, dice Giorgia.

A la hora de utilizarlos, debemos tener las mismas precauciones que ya conocemos. Según la representante de la firma: “extraer el condón del paquete sin arañarlo. Apretar la punta del preservativo para sacar el aire antes de colocarlo y no usar lubricantes de base oleosa ya que pueden dañar el material”.

Aquellos que sean de base acuosa o silicona, en cambio, funcionarán a las mil maravillas. Y para conservarlos, nada como guardarlos lejos de la luz del sol sin que pasen por temperaturas más extremas.

Bien cuidados, pueden aguantar entre tres y cinco años (pero van a gustarte tanto que seguro que los acabas usando antes).

Duquesa Doslabios.

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Después de la sesión BDSM, no olvides lo más importante: el ‘aftercare’

Si te pregunto qué es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando lees las siglas BDSM es probable que pienses en esposas, fustas o cuerdas.

Raramente relacionarías el término con un antiinflamatorio, una manta o incluso chocolate. Y es que estos tres últimos objetos son igual de importantes que los primeros.

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Pueden formar parte de un kit de aftercare BDSM, una serie de cuidados que, por lo que me explica Valérie Tasso, escritora, sexóloga y embajadora de LELO, son fundamentales.

Lo que sucede después de la sesión nos sirve, según la experta, como balance.

Este balance consiste en hablar sobre lo que se acaba de experimentar, analizar lo que nos ha gustado o no, cuán cómodos hemos estado, etc. También incluye el mimar el cuerpo del otro, si una sesión ha sido particularmente dura, a través de abrazos, caricias, curas de pequeñas heridas, moratones, etc”, afirma Valérie.

Y no solo después de practicar BDSM, por ejemplo se puede hacer también, en palabras de la sexóloga, “cuando hemos tenido relaciones eróticas convencionales e, incluso, cuando hemos probado nuestro nuevo juguete erótico de LELO”.

¿Por qué es importante que después de las prácticas de BDSM se realicen ciertos cuidados?
Es una parte esencial de la erótica BDSM. Durante una sesión bedesemera, se suele generar mucha adrenalina (una hormona que todos producimos) y, después, suele aparecer un bajón significativo (es lógico porque el nivel de adrenalina baja) que se puede manifestar de muchas maneras, según la persona, desde la tristeza, una sensación de vacío, dolores varios que nos llevará a cierto estado mental (por la tensión del cuerpo), etc.

¿Qué tipo de aftercare podemos poner en práctica?
Debería ser una mezcla de cuidados físicos (un ejemplo: si hemos practicado bondage, deberemos revisar que no se haya producido ninguna rozadura con la cuerda (y si es el caso, cuidar estas rozaduras) y psicológicos post-relación. Si bien cobra mucho sentido en relaciones eróticas más ‘convencionales’, por llamarlas de alguna manera, más importante lo es en el BDSM.

Pero, ¡ojo! Muchas personas se limitan al aftercare justo después de una sesión cuando realmente se debería prolongar más allá en el tiempo ya que, muchas veces, el tipo de bajón que puede aparecer, no necesariamente lo hará justo después de jugar. Suele pasar a menudo que en nuestras prácticas eróticas, ciertos estados anímicos se manifiesten unos días después. Debemos estar atentos a ellos.

¿Cuáles son las diferencias entre el aftercare físico y el emocional?
En el aftercare emocional, hablaremos de cómo nos hemos sentido, con qué hemos disfrutado, qué no nos ha gustado… La idea es garantizar un bienestar mental a nivel que, además, nos servirá a la hora de volver a practicar BDSM más adelante, ya sea con la misma persona o con otra diferente. Esas reflexiones nos ayudan a aprender y ser más conscientes de la experiencia. Y sobre todo a conocernos a nosotros mismos mejor.

En cuanto al aspecto físico, nos encargaremos de comprobar que el cuerpo está bien y, en caso de que tengan alguna rozadura, por ejemplo, aplicar alguna crema indicada para esos casos. Sin embargo, y bien practicado, el BDSM no debe suponer un perjuicio para nuestra anatomía.

Una buena sesión de aftercare aborda tanto la parte emocional (para mí, la más importante) como la física. Ambos aspectos tienen que ir de la mano.

¿Cuánto tiempo deberíamos dedicarle?
Como en cualquier otro aspecto, el tiempo que haga falta. Puede variar dependiendo de diversos factores. Así, dependerá de cada persona, de quién es la pareja con la que ha practicado el BDSM, de cada sesión, del estado anímico en el que nos encontremos, de si hemos introducido juegos nuevos en una sesión, etc. Y como decía antes, y que quiero recalcar nuevamente, puede ir más allá en el tiempo, no solo justo después de una sesión.

¿Es algo que habría que realizar siempre después de cada sesión o depende del momento? ¿Necesitan aftercare todas las personas que han participado en la sesión?
Rotundamente, sí. Por mucho que hayamos jugado a los mismos juegos una y otra vez, y con la(s) misma(s) persona(s), la teatralización erótica de una sesión siempre incorpora, aunque sea de forma sutil, nuevos elementos. Y no solo habría que practicar el aftercare siempre después de cada sesión, también los días siguientes, según cómo vayan reaccionando los participantes.

El aftercare no solo es válido para el sumiso/a, también lo es para el/la dominante. Se trata de ir creciendo juntos y aprendiendo. Y el/la dominante también se tiene que incluir. Tiene que haber, en todo momento, una retroalimentación en los roles que cada uno ha ido adoptando. El espíritu crítico de un/a dominante es la garantía futura de llegar a ser muy bueno/a en una sesión.

¿Qué tipo de artículos o productos no pueden faltar en un kit de aftercare?
Hay quien incluye hidratantes, cremas antiinflamatorias, frío, paracetamol, etc. Pero también es frecuente meter en ese kit aceites esenciales que, por sus aromas, nos ayudan a relajarnos tras una sesión de BDSM. También se pueden incluir mantas o jerséis que nos hagan sentir cómodos, té, dulces… ¡El kit de una persona puede incluir de todo! Dependerá de los gustos de cada uno, de las prácticas que suele llevar a cabo, del nivel de adrenalina que haya tenido que experimentar… Después de una sesión, las personas suelen sentirse particularmente vulnerables. El aftercare (y su kit) trata de reconfortar tanto físico como mentalmente.

En el libro Sexo kinky y BDSM, que he escrito en colaboración con la marca de bienestar sexual y juguetes eróticos LELO, explico todos los pasos para iniciarse en este conjunto de prácticas de forma segura.

Duquesa Doslabios.

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Vacaciones lejos de tu pareja: así puedes mantener viva la llama en la distancia 🔥

Jornadas de trabajo más cortas, tardes largas y las vacaciones a la vuelta de la esquina. Lejos de la apretadísima rutina -esa que casi no nos deja tiempo para respirar-, el verano se presenta como la época dorada para disfrutar en pareja.

Para aquellas que resisten la crisis previa a las vacaciones (sobre todo en este año que parece el encargado de hacernos recuperar todo lo que no se pudo hacer en 2020), toca un nuevo desafío: no siempre se disfrutan en compañía.

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Ver a la familia por separado, esa escapada con el grupo del colegio o el viaje que quedó pendiente con la amiga de la infancia relevan las cenas para dos, el plan de cine con algún roce desprevenido cuando sube el volumen de la acción de la película y, por supuesto, las noches en las que no solo aprieta la temperatura por la ola de calor.

Recortar la distancia revalidando el deseo es algo que, según Sara Martínez, experta en Comunicación en EroticFeel, es más fácil ahora que nunca gracias a las nuevas tecnologías.

Para ella, ponerle remedio a los meses sin contacto físico pasa por mantener una comunicación abierta y, sobre todo, liberarse de los prejuicios dejando las vergüenzas a un lado.

¿Cómo podemos acercarnos a nuestra pareja si en verano tenemos planes por separado?
La tecnología facilita las cosas. Las videollamadas, los mensajes, los emails… hay muchas maneras de mantener el contacto. De lo que se trata es de que ese contacto sea lo más provechoso posible, de no perder la intimidad pese a la distancia.

¿Y a nivel físico?
En lugar de mandarle fotos de tus desayunos o de la copa que te vas a tomar a media tarde, mándale un mensaje contándole lo que te gustaría estar haciendo en ese momento. En vez de reenviarle memes absurdos envíale por sorpresa un juguete sexual que tú puedas controlar desde la distancia. Busca ratos para hablar a solas. La distancia, bien llevada, puede ser un revulsivo para la pasión y una manera fantástica de intensificar el erotismo. ¿Son las tres de la mañana y no puedes dormir por el calor? Mándale un correo describiendo lo que vais a hacer en cuanto volváis a veros o recordando aquel encuentro que todavía hace que te tiemblen las piernas.

¿Por qué es importante no descuidar nuestra vida sexual?
Porque el deseo mantiene una relación viva. Al principio, esas primeras llamadas o mensajes dan cierta vergüenza, pero una vez superado el pudor, la pareja se fortalece, se pierden inhibiciones y se tira más de la imaginación que en el cuerpo a cuerpo. La complicidad entre ambos aumenta muchísimo y es el momento ideal para dar rienda suelta a las fantasías eróticas. Imagina eso que te pone a mil y cuéntaselo detalladamente. Descríbele cómo te estás tocando y lo que estás sintiendo. El sexo telefónico y la utilización de los nuevos juguetes sexuales que se pueden controlar a distancia abren un mundo de posibilidades. No tienes esa sensación del tacto de la piel, del sudor del otro, pero descubres otra manera de experimentar la sexualidad y tiene un componente de novedad y transgresión que lo hacen sumamente excitante.

¿Qué juegos o artículos podemos utilizar para ello?
La juguetería erótica se ha puesto las pilas y la mayoría de las marcas más reconocidas y prestigiosas cuentan ahora en sus catálogos con juguetes que se pueden controlar a través de una aplicación gratuita descargada en el móvil. La elección, por tanto, depende de los gustos de cada uno. Si quieres masturbar a tu pareja en la distancia pero también en público (algo que por cierto recomiendo), los estimuladores de clítoris para braguitas como el Satisfyer Sexy Secret, el Liebe Panty Vive o el WE-Vibe Moxie son perfectos. Para el pene, el mejor estimulador para utilizar en público y controlar a distancia sin que nadie se entere es el anillo vibrador Lovense Diamo.

Si buscáis poder masturbaros a distancia pero simultáneamente el Lovense Nora y el Lovense Max son mi opción favorita. El Nora es un conejito rampante muy potente y el Max un masturbador masculino. Y ambos se pueden sincronizar, es decir, el Nora con otro Nora o con un Max, y el Max con otro Max o con un Nora. El juguete reaccionará a los movimientos del otro, es una maravilla.

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¿Cómo podemos vencer la vergüenza de una videollamada sexual?
Como decía antes, la vergüenza es completamente normal al principio. El contexto cambia y puedes tardar un poco en sentirte cómodo. El único secreto es la confianza en la pareja. Dejad que las cosas fluyan sin poneros metas. Estar pendiente de si alguien te pilla o abre la puerta de la habitación tampoco ayuda. Buscad un momento de intimidad para sentiros relajados. Y no pretendo hacer apología de nada, pero la vergüenza se pasa más rápido con una copa de vino.

¿Qué aconsejarías de cara a organizar una llamada de este estilo?
Un pestillo en la puerta y un buen rato por delante. Las prisas y, como ya he dicho, el temor a que alguien pueda aparecer de repente pillándote en una situación comprometida, son los enemigos número uno de una videollamada sexual. Busca la intimidad. También es importante que te sientas sexy. Algunas personas lo consiguen con la camiseta que regalaba Cola Cao con el bote de cinco kilos en los 90 y otras necesitan algo un poco más sofisticado. Y evidentemente no empieces a hablar de la rozadura que te han hecho las sandalias o del cocido que te acabas de meter entre pecho y espalda. Se trata de erotizar el ambiente con las palabras y los gestos. Empieza a hablar, tócate, utiliza juguetes sexuales y explícale lo que te gusta y cómo te gusta.

En cuanto al texting, ¿puede ser también una forma de disfrutar de la otra persona?
“Josefina. No te laves. Voy”, así le anunciaba por carta Napoleón Bonaparte a su amada que se preparara para la fiesta. Y tampoco se quedaba corto el escritor Henry Miller en sus misivas: “Quiero joder contigo salvajemente. Lo que tuvimos no fueron más que entremeses. Vuelve aquí y déjame que te la meta, por detrás. Quiero hacer de todo contigo”. Ya ves que no hemos inventado nada. Los mensajes subidos de tono tienen la capacidad de despertar nuestra imaginación y de excitarnos. Generan expectativas. Así que sí, son una manera sacar a relucir el ingenio y disfrutar de la otra persona.

¿Cómo podemos iniciarnos en esta práctica?
Solo se trata de dejarse llevar. No hay que buscar mensajes eróticos en Google ni pedir consejo a los amigos. ¿Qué te gustaría estar haciendo en ese momento? Escríbeselo. ¿Tienes una fantasía sexual? Confiésasela. ¿Qué es lo que más te excita de esa persona? Cuéntaselo. Empezar siempre es lo más difícil, una vez metido en harina la conversación fluye sola.

Duquesa Doslabios.

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De los chistes a las agresiones: cómo combatir nuestra propia homofobia según una psicóloga

La educación sexual que recibimos se queda corta. No solo queda en evidencia con el desconocimiento que tenemos ante las enfermedades de transmisión sexual.

Agresiones homófonas, chistes cuyo objetivo es reírse de la orientación sexual o incluso seguir viendo la vida con el prisma de los estereotipos son otras demostraciones de que nos queda mucho como recorrer como sociedad.

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“Cualquier tipo de educación sexual ha de contemplar la diversidad y el feminismo. Porque no es sólo un deber sino también un derecho tener acceso a esta información, que ayuda a entender y respetar la verdadera naturaleza humana”, afirma Ana Sierra, psicóloga y sexóloga.

“El tabú sigue presente, más aún cuando hay voces que incitan a que siga siéndolo. Es vergonzoso que en pleno siglo XXI la educación sexual integral sea una asignatura pendiente“, dice la experta.

¿Cuándo tendría que empezar la educación en diversidad sexual y de qué manera?
Debería ser una asignatura obligatoria no sólo en la educación reglada, sino en toda la población desde la infancia hasta la vejez, y estar presente en todas las áreas de nuestra vida, en familias, centros escolares, trabajos y empresas, instituciones, políticas y en la calle. Sexualidad es vida, y no podemos dejarla colgada en una percha para ir al trabajo.

Siempre manejando información de calidad, porque el miedo es la causa del odio y la violencia. Educación sexual integral, donde la diversidad sexual y de género se reconozca natural, porque lo es.

¿Son las familias quienes deberían hacerse cargo de esta educación o también ir acompañadas por los centros escolares?
No solo los centros escolares, la sociedad en su conjunto tiene la responsabilidad individual y colectiva de acompañar y educar de manera activa. Según los datos de Control, si bien es cierto que 7 de cada 10 jóvenes (72,2%) han recibido educación sexual en el colegio, muchos destacan que la han recibido de la familia (26,2%) o la comunidad médica (15,6%), lo que demuestra que esta educación proviene de diversas fuentes. Por desgracia, a las familias les queda grande educar en este sentido, pues no suelen estar educadas en la diversidad sexual. Pero todas son diversas, aún no perteneciendo a las siglas LGTBAIQ+.

Popularmente se sigue creyendo que las personas cishetero son las “normales” y las “diversas” son las otras. Una falacia más que nos separa y genera miedos. Estamos naturalizando lo artificial y nadie es “normal”, lo natural es ser único, y por tanto raro. Es ahí donde radica nuestro valor, fuerza y belleza. Nos unimos nos hacemos más fuertes, pero dentro de cada una de las siglas hay personas únicas y diversas.

Si ya somos adultos, ¿cómo podemos trabajar por nuestra cuenta en la propia educación sexual?
Reconociendo que no entendemos nada y buscando la información que necesitamos en fuentes fiables. Es un acto de humildad que suele costar, pero es absolutamente gratificante porque nos libera y liberamos a los demás de nuestros prejuicios. Dejamos de proyectar nuestra ignorancia, que se traduce en miedo y violencia hacia lo desconocido.

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¿Cómo deberíamos reaccionar ante agresiones homófobas?
Si es en primera persona y estás recibiendo una agresión, por desgracia no hay una fórmula mágica. De hecho, puede generar culpabilidad no reaccionar de la manera que creíamos “adecuada”. Por ejemplo, una persona podría haberse formado en defensa personal y luego bloquearse si le agreden físicamente. O espera saber reaccionar ante una agresión verbal y luego se da cuenta de que sus actos o estrategias no funcionan en la realidad. Las expresiones homófobas no se rigen por procesos lógicos, por lo que la desactivación de sus actos no responde a lo que podríamos considerar razonable; la emoción suele superar la razón, en estos casos. Esto no solo genera frustración en la víctima, sino que activa su miedo, pudiéndose gestionar de muy diversas formas. En ocasiones, puede experimentar la sensación de estar en peligro constante y no poder hacer nada por remediarlo; es lo que se conoce como indefensión aprendida.

Desde el otro lado, si presenciamos una agresión hacia otra persona, lo urgente sería pedir ayuda, llamar al 112 y socorrer a la persona agredida, siempre que podamos y según el tipo de agresión. No es necesario poner nuestra vida en riesgo ni hacernos los héroes, hay que hacerlo con cabeza siempre, pero se puede ayudar de muchas maneras. Acompañar tras la agresión, escuchar, denunciar el hecho y colaborar si fuimos testigos, es ya de gran ayuda. Lo ideal, denunciar desde el primer acto homófobo, ya sea un insulto u otro comportamiento discriminatorio. Naturalizar estos comportamientos o insultos es un gran error.

¿De qué manera puede -o debe- involucrarse una persona heterosexual en la lucha por la igualdad y la diversidad?
Tendríamos que ser conscientes de que no hay que ser de un colectivo concreto para luchar por sus derechos. Como comenté, no son los otros y yo, que por ser cishetero me libro y qué suerte tengo. Conectemos con la empatía y la compasión, que habla de la comprensión y acompañamiento en el sufrimiento. Juntos somos más fuertes. Si vives a gusto en una sociedad que discrimina, oprime y agrede a otra persona por su condición, sea la que fuere, pregúntate si es coherente esto que te sucede.

Tu miedo lo hace coherente, pero acude a psicología urgentemente, porque algo en ti no funciona, y quizá sea tu humanidad. Por otro lado, ahora somos las mujeres, las personas racializadas, las LGTBAIQ+,…pero mañana te puede tocar a ti por ser bajo, rubio o demasiado alegre. Estamos defendiendo también tu derecho a ser.

¿Qué pequeños y grandes cambios podemos adoptar?
Suprimir chistes, bromas, comentarios del tipo “se le nota o no que es trans, o no parece que sea lesbiana”. De hecho, un ataque homófobo, por ejemplo, no solo se realiza hacia un hombre por ser homosexual, sino también por parecerlo. Esto que tiene que ver con el cisheteropatriarcado y la masculinidad hegemónica. Revisar nuestras actitudes, prejuicios, pensamientos y proyecciones de nuestras creencias sobre su rendimiento o confianza, por ejemplo; son acciones que deberíamos llevar a cabo cualquier persona sobre otra.

Hacer educación sexual integral, explicar y desterrar mitos, en cualquier parte, una cena, el trabajo, el colegio, medios de comunicación, entre ellos las RRSS, ya sea con grandes lecciones como con pequeños comentarios y acciones, y visibilizar la realidad desigual y dramática que viven tantas personas, ya es un gran apoyo, además de una responsabilidad colectiva que, si no se pone en práctica, te hace posicionarte del lado que discrimina.

Psicológicamente, ¿cómo afectan los comportamientos o comentarios LGTBIfóbicos a quién los recibe?
Cada persona es única y, por tanto, existen diferencias individuales. La afectación y evolución de las personas agredidas varía en función de la experiencia, su personalidad, el apoyo externo recibido, cuestión especialmente importante, la familia, escuela, trabajo, instituciones, políticas y leyes, sociedad, fortalezas personales, homofobia interiorizada, auto concepto y muchos otros aspectos.

Un único comentario puede hacer más fuerte y motivar a la persona agredida en la lucha por sus derechos. Otras consecuencias, más generalizadas, serían la baja autoestima, que puede derivar en otras afectaciones psicológicas e incluso la somatización física. Sin olvidar las conductas de riesgo y autolíticas o autolesiones. Recordemos que el suicidio también puede reconocerse como el resultado de la agresión, pues es “matar sin matar”.

¿Qué países podemos mirar como ejemplo a la hora de convertirnos en una sociedad igualitaria? ¿Qué nos diferencia de ellos?
En nuestro país se trabaja mucho por los derechos humanos, pero tendría que ser una responsabilidad colectiva, y no lo es. Cada persona puede y debe cuidar su parcela para hacerla amable al otro. La guía turística Spartacus que elabora el Gay Travel Index, un índice que pretende apoyar la seguridad de los turistas pertenecientes al colectivo LGBT en todo el mundo, en su listado de 2020 puntuaba a España con un 9 sobre 12 situándonos dentro de los más seguros, en un tercer puesto compartido con Reino Unido, Países bajos y Argentina. Solo superado por Austria con 11 y con Malta, Suecia y Canadá a la cabeza, con 12.

A nivel europeo, dentro del ranking de los países con mejor y peor puntuación en leyes, políticas y prácticas que afectan a la comunidad LGBTI (Rainbow Esurope, 2021) ocupamos la 8ª posición, con una puntuación de un 64,59 sobre 100%.(100%= respeto de derechos humanos. Igualdad total) En primer lugar Malta, 93,78% y en último Azerbaiyán, que con una puntuación del 2,33%.

¿Podrías explicar por qué el hecho de que dentro del propio colectivo se utilice la palabra “maricón” a modo de apropiación del insulto no es igual que se utilice de forma peyorativa?
“Maricón”, históricamente, era una forma de criticar al hombre que no se comportaba como tal, pues no cortejaba a la mujer. Un término homófobo y machista, a su vez. Cuando se utiliza dentro del colectivo y aliados, se utiliza desde el cariño, no como insulto y se produce un reajuste del síntoma. Un proceso donde un concepto que es asociado socialmente a lo negativo, debido a prejuicios e interpretaciones sesgadas, se reformula como positivo o adaptativo para la persona que se veía discriminada por el mismo.

De esta manera, la apropiación de las personas gays del término “maricón”, transita del insulto al orgullo. Por supuesto, la procedencia, actitud e intencionalidad de su uso es lo que dota a esta palabra de un significado u otro. Este tipo de empoderamiento ocurre de manera similar en mujeres feministas, frente al machismo, en lemas como “lucha como una chica” o en el caso de la “N-word”, un eufemismo que hace referencia a la palabra “negro” o “Nigga”, impronunciable en EEUU salvo entre amigos dentro de la comunidad negra.

Duquesa Doslabios.

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María Esclapez, la psicóloga que se ha vuelto viral por analizar ‘La isla de las tentaciones’

Tengo por costumbre ver La isla de las tentaciones. Aunque, más que los del programa en sí, mis momentos favoritos son al día siguiente.

El primero, leyendo la reseña de mi compañero en Reality Blog Show (Hola, Gus) y, a continuación, viendo en las redes de María Esclapez su opinión sobre el episodio.

Y es que la psicóloga y sexóloga -a cuyo perfil llegué precisamente por hacer este tipo de análisis sobre los comportamientos de los concursantes- no hace otra cosa más que señalar, una por una, las conductas más tóxicas con las que, desgraciadamente, no puedo evitar sentirme identificada en alguna ocasión.

@islatentaciones

Además de generar debate en el tablón de comentarios (¿en serio hay personas que siguen viendo los celos como algo normal a día de hoy?), he querido saber qué le llevó a tomar nota de lo que veía en la televisión y, sobre todo, compartirlo.

La manera en la que muchos de sus followers hemos descubierto que todavía nos queda tanto por aprender en esto de las relaciones sanas, dicho sea de paso.

“Sentí la necesidad porque yo lo veía y pensaba en todas las personas que repiten los mismos patrones y tienen los mismos comportamientos o ideas sobre el amor. Entonces caí en que era buena idea colocar todos los comentarios que hacía en mi cabeza en un orden coherente y hacerlos llegar a más gente para evitar normalizar los numerosos comportamientos tóxicos que tienen las parejas del programa”, me confirma la experta.

Porque eso es algo que tiene la televisión pública, que como es un medio de gran alcance y, sobre todo, con un éxito tan fulgurante, podemos pensar que lo que sucede en las villas -lo que dicen o la forma de tratar a sus parejas-, es de lo más normal.

Aunque sus seguidores suelen estar de acuerdo con sus reflexiones (podéis ficharlas en su perfil @maria_esclapez), “alguna persona hay que se niega a entender otra realidad y se ofende con las cosas que digo, pero suelen ser muy pocas”, dice la psicóloga.

@maria_esclapez

Una de mis preguntas es si cree que la emisión de programas con tantos mitos del amor romántico es un paso hacia adelante (podemos identificarlos con más facilidad) o un retroceso que nos lleva a normalizar algunas conductas.

“Yo creo que ni una cosa ni la otra. Considero que el programa pretende entretener, no educar. De lo que vemos podemos sacar la parte pedagógica que tanta falta hace, eso sí”, afirma.

Y es que nuestro deber como espectadores sería poner en tela de juicio si realmente estamos de acuerdo con lo que hemos visto en la pequeña pantalla o hay formas más empáticas de tratar a las personas.

“La clave está en el conocimiento. Si tienes información, tienes el poder de decidir qué quieres, qué no quieres y qué es lo mejor para ti y para tu salud mental y emocional”, opina María Esclápez.

Quizás una buena modificación, de cara a próximas ediciones, sería incluir una figura que gestionara las situaciones más difíciles, algo que según ella sería el único cambio necesario en el programa.

“Simplemente incluiría un profesional de la Psicología que asesorara y acompañara a los/as participantes del reality en el manejo del malestar generado. Así están acompañados/as durante los posibles conflictos y aprenden a gestionar sus vínculos de pareja de una manera sana (o al menos entienden que puede haber otras opciones de pensamiento sobre el amor y las relaciones de pareja) y ya de paso, aprende también la audiencia que esté viviendo o pasando por algo parecido a nivel personal”, dice la psicóloga.

Pero hasta que llegue ese momento (si llega) nos toca adoptar un rol más activo.

Pensar en cómo consumimos el programa. Si nos está sirviendo solo para desconectar, si criticamos cuestiones que igual deberíamos replantearnos porque han quedado un poquito desfasadas y, sobre todo, si nuestra gestión emocional se parece en algo a la de los concursantes, porque, en ese caso, nos queda mucho camino que recorrer a la hora de aprender a sentir, a pensar y a comunicarnos.

Duquesa Doslabios.

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Una ginecóloga nos resuelve las dudas más comunes sobre el VPH

Fue a los 16 años cuando mi madre me habló por primera vez del Virus del Papiloma Humano, y lo hizo por una razón muy concreta: era el momento de que me vacunara.

En aquel momento, no tenía mucha idea de qué era aquello de lo que necesitaba protegerme. Y es que algo tienen las enfermedades de transmisión sexual que preferimos hacer -tengamos la edad que tengamos-, como si no estuvieran ahí fuera, como si no existieran.

Pero lo cierto es que, por mucho que nos dé reparo hablar de ellas (o incluso asumirlas si se da el caso de contagiarnos), hay que ponerlas sobre la mesa, informarnos todo lo que podamos y procurar prevenirlas manteniendo una vida sexual segura.

Y es precisamente de lo que se ha encargado la Dra. Virginia Benito Reyes, especialista en obstetricia y ginecología de Vithas Las Palmas, al responder algunas de las dudas más frecuentes que tenemos sobre este virus.

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¿En qué consiste el Virus del Papiloma Humano?
El Virus del Papiloma Humano es un grupo de virus que puede infectar la piel y las mucosas. Se han identificado más de 200 tipos diferentes y, entre todos, unos 40 son capaces de infectar la mucosa genital y anal de ambos sexos. Estos 40 virus se diferencian en dos grupos: los virus de bajo riesgo, que se asocian a las verrugas genitales, y los virus de alto riesgo, que son capaces de producir lesiones en el tracto genital y cáncer de cuello de útero, entre otros.

¿Cómo podemos contagiarnos y de qué manera podemos protegernos?
La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. Es un virus que se transmite mediante contacto sexual, por penetración vaginal y/o anal, por el contacto piel con piel de la zona genital y también mediante la práctica de sexo oral. La forma más eficaz de protección es mediante la vacunación. Todas las vacunas comercializadas contra el VPH ofrecen una alta protección frente a los cánceres de cuello de útero y otros cánceres del tracto genital, así como ano y orofaringe. El preservativo protege frente a la infección y se recomienda su uso. No obstante, no cubre toda la zona genital y, por tanto, no confiere una protección completa.

¿Afecta de forma diferente a los hombres que a las mujeres?
Las mujeres anatómicamente poseen una zona en el cuello del útero denominada “zona de transformación”, que tiene las características adecuadas para permitir la replicación viral y la integración del virus en las células con la aparición de lesiones premalignas, así como el cáncer de cuello de útero. Aunque el VPH es la infección de transmisión sexual más común, los cánceres relacionados con el VPH no son frecuentes en los hombres. Los hombres más afectados son aquellos que tienen un sistema inmunológico debilitado, como aquellos con el VIH, u hombres que tienen relaciones sexuales anales receptivas.

¿Cómo ha evolucionado el virus en estos últimos años? ¿Los contagios han crecido o disminuido?
La infección por el VPH afecta al 10,4% de la población femenina en todo el mundo. La incidencia varía en función del área geográfica y de la edad de la población. En España, la prevalencia de la infección es del 14,3% y en las mujeres más jóvenes, entre 18-25 años, del 28,8%. Estas cifras presumiblemente irán disminuyendo conforme la población adquiera la inmunidad que confiere la vacuna que, en la actualidad, está incluida en calendario vacunal para las niñas preadolescentes.

¿Diría que somos conscientes de la gravedad del virus?
En Vithas Las Palmas hemos realizado recientemente una encuesta sobre el grado de conocimiento de la infección VPH en la población femenina de Gran Canaria. De este estudio se desprende que el 7,5% de las pacientes no habían escuchado nunca hablar sobre el VPH y el 22,1% no conocía de la existencia de las vacunas frente al VPH. Son cifras que, por las implicaciones del VPH en la salud de las mujeres, debemos aún mejorar.

Una vez se contrae, ¿cuáles son los pasos a seguir?
Lo más probable es que la mujer desconozca que ha adquirido la infección por el VPH y en pocos meses las defensas del organismo consigan eliminarlo. Frecuentemente son infecciones transitorias que no suponen riesgo alguno para la mujer. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de personas, la infección por VPH persiste a lo largo del tiempo porque sus defensas no consiguen eliminarla. Esta persistencia en el tiempo, más que la infección en sí misma, es el factor de riesgo principal para el desarrollo de lesiones.

¿Qué síntomas deberían alertarnos?
El cáncer de cuello de útero no causa síntomas hasta fases avanzadas de la enfermedad y ahí radica la importancia de que las mujeres se realicen revisiones ginecológicas periódicas con toma de citología cervical. La aparición de verrugas genitales habitualmente no se acompaña de otras lesiones de mayor importancia. No obstante, se recomienda que la mujer consulte a su ginecólogo en caso de aparición de estas lesiones.

¿Cuáles son las pruebas que deberíamos solicitar si creemos que podemos habernos contagiado?
Prácticamente todas las personas que han mantenido algún contacto sexual a lo largo de su vida se habrán infectado por algún tipo de VPH, frecuentemente en los primeros años de inicio de la actividad sexual. El sistema inmunológico elimina la infección y en la mayoría de los casos no conoceremos que ha existido esta infección. Existe un pequeño porcentaje de mujeres donde la infección persistirá a lo largo de los años y será capaz de producir lesiones premalignas o cáncer genital, para ello se recomienda practicar citologías cervicales periódicas, con el fin de detectar la enfermedad en fase precancerosa.

¿Es un virus que se pueda tratar mediante fármacos?
No existen fármacos antirretrovirales específicos frente al VPH, no obstante, recientemente se ha comercializado un gel vaginal a base de Coriolus versicolor que parece mejorar las alteraciones de epitelización del cuello cervical y el estado de la microbiota vaginal. Además, existen complejos alimenticios que ayudan a mejorar la función normal del sistema inmune, mucosas y piel.

Y la mayor duda, ¿va a derivar en un cáncer?
El cáncer de cuello de útero es una complicación grave de la infección VPH, pero es muy poco frecuente. La mayoría de las mujeres resolverán la infección viral y no presentarán ninguna complicación. En resumen, la infección por el VPH es un fenómeno muy común, pero su más grave complicación, el cáncer de cuello de útero, es muy poco frecuente.

Duquesa Doslabios.

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Inés, la diseñadora de vestidos de novia que te ayuda a ligar (y quizás casarte) en tiempos de Covid

Sabía que las cosas estaban mal para aquellos sin pareja. Que si tener citas es casi como un juego de azar -que podía salir medio bien, regular o fatal-, el Covid lo ha convertido en un deporte de riesgo.

Algunas preguntas parecen de obligado cumplimiento, como si se ha pasado el virus, si por un casual todavía se tienen anticuerpos o fijarse disimuladamente en si la otra persona tiene las precauciones suficientes manteniendo círculos más o menos cerrados y procurando desinfectarse a menudo.

Lo mismo que sucede con el miedo a una cobra -ese que podía ser paralizador-, elevado a la máxima potencia de complejidad en el momento en el que entra la mascarilla de por medio.

INÉS MARTÍN ALCALDE

Aun así, hay románticos que no han perdido la esperanza e incluso se han animado a participar en ‘Ligar en tiempos de Covid’, una iniciativa ideada por Inés Martín Alcalde, diseñadora de vestidos de novia.

Con un año en el que la mayoría de las bodas se han pospuesto y un panorama futuro tanto o más desolador con la ausencia de interacción social, la diseñadora llegó a la conclusión de que, si quería revertir la situación en 2021, no podía sentarse a esperar la vacuna.

“Queríamos hacer algo distinto que hiciese feliz a la gente, que volviese a sonreír y, por otro lado, generar nuevas bodas“, declara Inés.

¿Su estrategia? Animar a través de sus redes a que las personas solteras mandaran su número de teléfono con breves descripciones y poder crear chats uniendo –al estilo de una celestina moderna– a los más compatibles según la ciudad, edad y aficiones.

El único requisito, no tener pareja, ha hecho que más de 3.000 personas se inscribieran, lo que llevó a crear una lista de espera.

La intervención de un grupo de restauración en Madrid fue clave a la hora de organizar los encuentros en la capital. “Fue para facilitarles quedar en un sitio. Ellos se ponen de acuerdo y, si quieren, las de grupo Lalala les reservan el día. Fuera de Madrid hacemos los chats y la gente queda donde quiera”, contesta Inés.

“En el chat se ponen de acuerdo para quedar un día y previamente se van conociendo por ahí“, declara la diseñadora.

Aunque su papel como hada madrina moderna (por aquello de que además de diseñar el vestido sin necesidad de varita mágica, también ayuda a encontrar el match perfecto) no ha quedado solo en formar chats.

Tenemos que estar muy pendientes de los grupos por si hay que reubicar personas. Hay gente que tiene menos disponibilidad o está fuera”, responde Inés respecto a los retos de su iniciativa.

Para aquellas personas que no llegaran a tiempo a la primera ronda, la diseñadora no descarta repetir la experiencia (eso sí, animando a participar a más solteros, ya que la cantidad de hombres es mucho menor).

“Nos gustaría hacer futuras convocatorias, aunque no tenemos nada cerrado todavía“, afirma.

Pero, al menos de los primeros encuentros, parece que comienza a verse la luz al final del túnel para sus creaciones nupciales. Inés confía en que alguna boda saldrá del experimento: “Ya ha surgido alguna pareja”.

Duquesa Doslabios.

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‘Todos hemos sido o somos homófobos porque nos hemos criado en una sociedad que lo es’

Acaba de terminar el mes de junio, ese que, entre los otros once, se ha ganado el título del mes del Orgullo. Sin embargo, no podemos permitirnos que las reivindicaciones se queden solo en esos 30 días. Hay que pelearlo todo el año.

Y sí, la lucha es independiente de nuestra orientación sexual, ya que, al final, la máxima de querer libremente es algo que deberíamos defender a toda costa.

GTRES

No es fácil hacerlo, sobre todo cuando vivimos en un mundo en el que el peor insulto que puedes encontrar en un estadio de fútbol o en un grupo de WhatsApp es ‘maricón’ o decimos que ‘menuda pena lo de Pablo Alborán, con lo guapo que es’.

El Orgullo es una lucha externa, pero también interna, algo que descubro junto a Javier Martínez Madrid, coach sentimental para gais.

Es imposible no emocionarse cuando cuenta esa historia en su canal de YouTube de cómo decírselo a sus padres era la llave para vivir su sexualidad plenamente. Un momento bonito, que, a día de hoy, todavía recuerda con cariño.

Si nos colamos en cualquier tertulia de autobús, podría parecer que la igualdad de derechos está ya conseguida, pero lo cierto es que aún nos queda camino por delante.

La aceptación total del matrimonio igualitario, nuestra propia homofobia -fruto de lo que hemos interiorizado de la sociedad homófona en la que hemos crecido-, las agresiones… Una serie de asignaturas pendientes que, según Javier, el entrevistado de esta semana, tienen solución.

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Justo dos minutos después de hacerme esta foto en el metro de Chueca, al bajar las escaleras mecánicas, me he encontrado con un chico de 19 años, tirado en el suelo, con un ataque de ansiedad bajo estos mismos colores. . Su padre le ha visto una conversación de WhatsApp en la que le decía te quiero a otro chico. . Su reacción ha sido llamarle maricón y darle una patada. . Y él ha salido corriendo hasta llegar a Chueca, donde pudiera encontrar a otras personas como él. . Hemos sido varios los que hemos estado calmándole y hasta ha llegado a bromear en el último rato. . Ahora va hacia su casa, donde su madre sí le apoya, cargado con el cariño de mucha gente, un par de abrazos, mi número de móvil y un listado de asociaciones a las que acudir. . Ojalá que él, al igual que yo, pueda sonreír muy pronto ante estos mismos colores. . . #homofobia #lgtbifobia #itgetsbetter #gay #gaymadrid #instagay #gaycoaching #gaylifecoaching #coachinggay #gaybeard

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¿Cómo se puede concienciar a ese porcentaje de personas que no aceptan el matrimonio igualitario o están a favor de que se le llame mediante otro nombre?
De acuerdo con el estudio de LELO con motivo de los 15 años de matrimonio igualitario en España, casi un 20% de los españoles está en contra de esta unión entre personas del mismo sexo. Lo mejor que podemos hacer desde el colectivo LGTBI+ es seguir visibilizándonos a nosotros mismos, a nuestras relaciones de pareja y a nuestras familias, sean como sean, del mismo modo que lo haría una persona heterosexual. Ocultarnos es entrar en el juego de quienes siguen rechazando nuestra igualdad y de quienes nos quieren dentro de un armario. Les guste o no, tenemos el derecho y la libertad de poder casarnos con quien queramos y las familias que formamos son igual de válidas que las de cualquiera. Nos deben de encontrar de frente y sin miedo.

A nivel personal, ¿cómo podemos trabajar la homofobia?
En primer lugar, debemos asumir que, en mayor o menor grado, todos hemos sido o somos homófobos, básicamente porque nos hemos criado en una sociedad que lo es y hemos interiorizado muchas creencias en este sentido. Hemos avanzado muchísimo, por supuesto que sí, pero la LGTBIfobia sigue estando en nuestro entorno y, en los últimos años, está legitimada por discursos de odio. Habiendo asumido esto, tenemos que pillarnos en esos pensamientos que nos surgen, en aquellas frases que decimos o, incluso, en lo que sentimos ante personas del colectivo. Estar atentos a ello, nos va a permitir adquirir conciencia e ir cambiando poco a poco nuestra forma de pensar, de expresarnos y también lo que sentimos. Todo ello, desde la humildad, la curiosidad, el interés en aprender y el máximo respeto a otras realidades, con indiferencia de que las entendamos o no.

Casos como el de Pablo Alborán hablando sobre su orientación sexual, ¿son todavía necesarios?
Por supuesto que son necesarios. La encuesta de LELO revela que 38% de las personas LGTBI+ en España todavía no ha hablado de su orientación a familiares o amigos por miedo al rechazo o a lo que puedan pensar, así que este tipo de ejemplos pueden inspirar a mucha gente. Mientras haya una sola persona que sea discriminada, que se sienta inferior o que sufra simplemente por su orientación sexual o su identidad de género, seguirá siendo necesario que haya referentes visibles, tanto famosos como anónimos. Mostrarnos tal y como somos, sin tapujos y sin eufemismos, marca la diferencia para aquellos que siguen dentro del armario o que están descubriéndose, como es el caso de niños, niñas y adolescentes.

¿Te imaginas lo que puede suponer que Pablo Alborán salga del armario para un adolescente de, por ejemplo, un entorno rural, que está en el armario y que siente que va a ser rechazado toda su vida por lo que es? De pronto, ve que un hombre de éxito y que ha alcanzado sus metas profesionales da este paso y recibe aceptación y cariño. Se puede convertir para él en todo un ejemplo a seguir, en un símbolo de esperanza.

¿Llegaremos algún día a ese punto en el que no exista como tal ‘salir del armario’ porque no ya no damos por hecho que lo convencional es la cisheterosexualidad?
Ojalá que sí. Ese sería el estado ideal, que no existiese la presunción de cisheterosexualidad. Pero para eso aún falta mucha educación y mucha apertura de mente. De todo ello se habla en el vídeo en el que he tenido el placer de participar y que ha lanzado LELO para conmemorar los 15 años del matrimonio igualitario en España (sobre estas líneas). Al final, hoy en día, y por muy tolerantes que seamos, se tiende a dar por hecho que un niño tendrá novia y una niña, novio, y así se les hace saber con diferentes comentarios al respecto que, aunque no son malintencionados, están marcando lo que “debería ser”. Lo mismo ocurre con la identidad de género, que se sigue asociando por completo a los genitales.

¿En qué medida afecta vivir en una sociedad que discrimina por la orientación sexual? ¿Qué problemas puede generar? 
Afecta muchísimo y en diferentes áreas de la persona. Sufrir LGTBIfobia deja secuelas como, por ejemplo, baja autoestima, ansiedad, deformación en la forma de pensar, vulnerabilidad a las drogas o LGTBIfobia interiorizada, entre muchas otras. En definitiva, secuelas que pueden afectar en gran medida al día a día de cualquier persona y a situaciones tan cotidianas como mantener una relación de pareja satisfactoria, gestionar momentos de estrés laboral o afrontar cualquier proyecto con seguridad. Es como llevar una carga adicional que hace que todo cueste más trabajo.

¿Cómo podemos aportar nuestro granito de arena? ¿Por dónde empezar?
¿Qué se puede hacer? Pues, primero, las personas LGTBI+ que lo necesiten deberían acudir a un profesional que les pueda ayudar a afrontar y superar todas estas secuelas, todo ello sin dar un paso atrás ante la LGTBIfobia. Es decir, mostrándose visibles y plantando cara a todo ese odio. En cuanto a las personas cishetero, es esencial que se conviertan en aliadas de la causa, ya no solo aceptando y fomentando la diversidad, sino también haciendo frente a la LGTBIfobia. Conseguir una sociedad libre de odio y discriminación por sexo, orientación sexual, identidad de género, raza, edad, físico, etc., es beneficioso para todos.

Las agresiones homófobas son la parte más conocida del problema, pero ¿cuáles son los microhomofobismos más típicos?
De acuerdo con los datos del estudio de LELO, dos de cada diez españoles han sido testigos de alguna agresión homófoba a lo largo de su vida. Pero también hay microhomofobismos, que pueden ser más difíciles de detectar. A raíz de la salida del armario de Pablo Alborán hemos sido testigos de algunos de ellos, tanto en redes sociales, como en medios de comunicación. Expresiones como “¡qué pena, con lo guapo que es!”, “¡qué lástima, si era el yerno ideal!” o “¡menudo desperdicio!” están a la orden del día. Que alguien sea gay no es motivo de pena, ni de lástima. Tampoco deja de ser guapo ni el yerno ideal (si no, que le pregunten a mi madre) y, ni muchísimo menos, se convierte en un desperdicio. A menudo tenemos expresiones tan interiorizadas que no nos damos cuenta del significado real de las palabras. Atención a la palabra “desperdicio”. Que alguien sea gay es un desperdicio. Es decir, algo que ya no tiene valor, que se tira a la basura, restos de algo que ya no sirve, que se ha echado a perder. Debemos ser cuidadosos con las palabras que usamos, aunque a priori la intención no sea la de hacer daño.

Duquesa Doslabios.

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‘La masturbación a solas es la práctica más segura ahora mismo’, palabra de sexóloga

Puede que muchos se hayan centrado en la gastronomía o el ejercicio en casa para sobrellevar la cuarentena (el furor por la harina y la levadura, agotadas en todos lados, son la mejor prueba).

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Pero más allá de la cocina y las rutinas en medio del salón, hay otra actividad igual de interesante que también es clave para pasar estos días: la masturbación.

Entre el distanciamiento social, sobre todo en el caso de las personas que viven solas, y que ya no se puede tener sexo ocasional, no hay otra opción.

Ante la incertidumbre de cómo cambiará nuestra forma de relacionarnos en las fases de desescalada, se presenta como la vía más segura.

Algo que confirma Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (la encuentras en Sexoenlapiel.com), quien en una pequeña entrevista, me recuerda su importancia, en especial estos días.

¿Es el sexo más seguro que podemos tener en estas circunstancias?
Lamentablemente, a día de hoy el contacto con otras personas es una fuente de riesgo de infección al COVID19. Esto incluye, por supuesto, las relaciones sexuales. Con la masturbación, estando a solas, no corremos riesgo de contagio y, además, evitamos infectar a otras personas. Es la práctica más segura ahora mismo para seguir disfrutando de la sexualidad.

¿También hay que innovar para no aburrirnos?
Masturbarse con frecuencia y siempre de la misma manera puede provocar sensación de aburrimiento y hastío en algunas personas. Además, en algunos casos puede hacerse menos satisfactorio y convertirse en un proceso mecánico, cuya única función es la del desahogo y no la de disfrutar, excitarnos y jugar. En algunos casos puede ser interesante buscar nuevas formas de masturbarse: utilizar otros movimientos con las manos, usar juguetes, probar otros estímulos como la literatura erótica o los cómics eróticos…

¿De qué forma puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos?
La masturbación consciente puede ayudarnos a ello. Es una forma de autocuidado y autoconocimiento. Nos damos placer, nos descubrimos, pasamos un rato con nosotros mismos sin más distracciones… Somos conscientes de nuestra persona, de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

Con tanta gente en casa, ¿cómo encontrar un momento de intimidad para hacerlo?
Cuando no estamos solos en casa, el encontrar un rato de intimidad para masturbarse puede ser complicado. Dependiendo de las posibilidades de cada casa, y de las normas y hábitos de cada familia, buscaremos la forma de tener intimidad. A veces, el cuarto de baño es el único espacio de intimidad que se respeta en algunos hogares. Por ello, el momento de la ducha puede ser una buena idea. El uso de pestillos en las puertas me parece básico para evitar interrupciones no deseadas. También podemos utilizar el ruido de la televisión o la música para acallar los gemidos y evitar ser descubiertos.

¿Es normal estar aislado con tu pareja y seguir masturbándote?
Es perfectamente normal y saludable estar aislado con la pareja y seguir masturbándose. La masturbación y el sexo en pareja son dos formas de sexualidad totalmente distintas, por lo que pueden ser complementarias y es normal que nos apetezca disfrutar de ambas.

¿Cómo interpretas el repunte en ventas de juguetes sexuales durante la cuarentena? ¿Son imprescindibles?
Los juguetes sexuales no son imprescindibles pero sí son un muy buen aliado en las relaciones sexuales, tanto a solas como en pareja. El estar encerrados en casa ha hecho que tengamos que ponernos más creativos a la hora de buscar formas de ocio y los juguetes sexuales son un fantástico recurso.

Duquesa Doslabios.

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‘A las mujeres se les valora por su capacidad de resultar atractivas a los hombres, el resto suele ser secundario’

Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (la encontraréis en sexoenlapiel.com) tiene una visión muy clara no solo de la sexualización bajo la que vivimos, sino de lo que implica ser mujer en la era en la que el aspecto es la unidad de medida.

Partimos de que “La publicidad usa el sexo para vender casi todo”, una de sus primeras afirmaciones con la que es imposible no estar de acuerdo (¿alguien se ha olvidado ya del anuncio de champú en el que la actriz gemía de placer?).

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Siendo mujeres, esto nos pilla por completo. “Una mujer puede ser brillante, una gran profesional, tener unos valores formidables, etc pero lo que más destaca de ella es su atractivo físico. Muchas mujeres, cuando quieren que sea su trabajo lo que destaque, tienden a vestirse discretas o a ocultar los rasgos que consideran más atractivos de su aspecto”.

Pero, ¿cómo hemos llegado a este punto? ¿Por qué los hombres no viven tan sexualizados como nosotras? Ana me arroja luz sobre el asunto.

¿Por qué somos nosotras las más propensas a ser sexualizadas?
Por lo general, a los hombres se les valora por muchos de sus rasgos personales: carácter, profesión, valores, la confianza en sí mismo, dinero…. A las mujeres, muchas veces, por su capacidad de resultar atractivas a los hombres, el resto de rasgos suelen ser secundarios.

La figura de la mujer ha estado relegada, históricamente, a complacer las necesidades del hombre, aquellas domésticas y sexuales. Ese es uno de los motivos por los que en lo primero en lo que nos fijamos o destacamos es su atractivo físico. Da igual lo buena que sea una mujer en su trabajo, o en cualquier otro ámbito de su vida personal.

¿Crees que el cuerpo masculino está sexualizado de la misma manera?
El cuerpo masculino no está tan sexualizado como el femenino. A lo largo de la historia se ha erotizado el cuerpo de la mujer de dos modos: prohibiendo y adornando. Se ha prohibido que se vea el pelo, los tobillos, las rodillas, los hombros… Nos adornamos con pulseras, collares, telas de colores, nos teñimos el pelo, nos pintamos los ojos o los labios. Con el cuerpo masculino no se ha seguido el mismo proceso.

De los hombres se erotizan otras cosas: su profesión, su capacidad de liderazgo, su nivel ecónomico, incluso su nivel intelectual. El físico también es importante, pero ni muchísimo menos igual que en las mujeres. Por ejemplo, si pensamos en actores o cantantes famososo masculinos, podemos encontrar numerosos casos de hombres muy poco agraciados físicamente pero tremendamente atractivos y erotizados por su talento, su carisma, su personalidad…

Si nos fijamos en el ejemplo de los striptease, es también muy claro. Las mujeres se visten para esos espectáculos resaltando su cuerpo, mostrando zonas erógenas, con grandes tacones y muy maquilladas. Los hombres, en cambio, suelen disfrazarse ¡con profesiones! El policía, el bombero, el médico…

¿Dirías que socialmente la sexualización masculina se limita al pene?
La principal zona erógena del hombre es el pene. Es la parte del cuerpo que más se ha erotizado, la que hemos aprendido a estimular y las más utilizada a la hora de conseguir un orgasmo. Por ello, es también la zona del cuerpo masculino a la que más atención dedicamos en los encuentros sexuales. Igualmente, cuando se habla del atractivo de un hombre, se suele hacer referencia al tamaño de su pene. A mayor tamaño, mayor atractivo se le suele conceder. Incluso, a un pene grande se asocian (erróneamente) otra serie de atributos, como capacidad para ser buen amante, fortaleza, liderazgo, carácter fuerte, etc.

¿Cómo se consigue escapar de esa sexualización impuesta? ¿Por dónde empezamos?
Lo primero es hacer consciente esa sexualización, enumerar los distintos factores que la componen y empezar a abordarlos uno a uno. Cada uno de nosotros somos más susceptibles a unos o a otros, por lo que será un proceso muy individual. Podremos abordar las ideas preconcebidas que tenemos acerca del atractivo físico de las personas, qué características de personalidad les atribuimos por ello, qué tipo de personas escogemos como parejas, qué importancia le damos a nuestro propio atractivo físico, cómo nos valoramos según lo sexualizados/as que nos vea la sociedad o nuestro entorno cercano…

¿Algún consejo para sexualizar otras zonas del cuerpo más allá del pene en el caso de los hombres?
Se puede erotizar otras partes del cuerpo, y no limitarse al pene para obtener placer sexual. Existen otras zonas del cuerpo que tienen gran cantidad de terminaciones nerviosas y que pueden ser muy erógenas: los pezones, el cuello, las orejas, las ingles, los testículos, el ano, la zona perinal… Podemos jugar a descubrirlos utilizando, por ejemplo,un aceite de masaje o un gel lubricante. Funciona muy bien jugar a “prohibir” estimular el pene y, de este modo, descubrir el resto del cuerpo.

Duquesa Doslabios.

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