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Historias de amor, sexo y otros delirios

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Las 10 cosas que haces mal cuando quieres ligar por Instagram

Siempre se suelen dar dos formas de hacer las cosas: una buena y otra que no lo es tanto. En el caso de tratar de seducir a alguien a través de una red social como es Instagram, el “no lo es tanto” se convierte en algo mortal que puede llegar a conducirnos, no solo a un unfollow categórico sino a un bloqueo vital.

PIXABAY

Tras consultar a mis fuentes de amistades que usan regularmente la aplicación, estas son las conclusiones que hemos extraído al respecto:

1.Acosar no es ligar. Contestar a cada historia que sube la persona (ya sea con una palabra, frase o reacción) es molesto. No hace falta que le felicites porque se ha comprado una planta, que le comentes la captura de la canción o que reacciones al vídeo boomerang de unas cervezas brindando, hay historias que se suben sin más. Lo que te lleva a…

2.Parecer desesperadx. Y no hay nada peor que eso. Cuando la insistencia es lo único que pone en práctica alguien tiendes a cansarte. De la cárcel se sale, de que a alguien le des pereza, no.

3.No aceptar un “no” por respuesta es algo que todos debemos trabajar por cambiar. Que nos dejen en “Visto” y los mensajes solo vayan dirigidos de nuestra parte significa, de manera sutil, que la otra persona no está interesada. Da igual que nos montemos películas de que verdaderamente es el hombre o la mujer de nuestra vida, cuando antes entendamos que no le interesamos, antes dejaremos de perder el tiempo.

4.Las excusas terribles para pedir el teléfono que van desde “No me entero muy bien de cómo funciona Instagram” o “Es que quiero mandarte un audio y por aquí no se puede”. Si quieres el teléfono sé valiente y pídelo en condiciones. “Me gustaría tener tu teléfono para que habláramos más regularmente e invitarte a quedar”, punto. Si por lo que sea decide no dártelo, acuérdate de evitar el número 3.

5.Likes excesivos. Los “Me gusta” que llegan de repente a las fotos antiguas son tremendamente sospechosos. Sobre todo si esas fotos son de hace cuatro años y sabes que esa persona se ha tirado más de seis minutos deslizando el dedo por la pantalla para llegar a ellas. Si quieres saber cómo era esa persona, hazlo, pero no dejes pruebas que te lleven a parecer que estás totalmente pilladx. Lo mismo sucede cuando de repente te llegan quince notificaciones de likes de la misma persona. Llama la atención, sí, pero solo para que mentalmente suene la señal de alarma.

6.Comentarios terribles que deberían estar multados. No ya solo los piropos de obrero que también han llegado a la red (o los emoticonos que cumplen su función sin necesidad de redactar), sino contestar mensajes haciendo gala de un horterismo (“Si me rozas te lo gozas”) que debería haberse quedado en 2005 con Tuenti y los tatuajes de estrellas en el codo. Sin embargo, la libertad de sentir que se pueden hacer impunemente se debe a…

7.Tomarse confianzas que no tienes, confianzas que, de hecho, tampoco te han dado a entender que dispones de ellas. Aquí es donde entran los apodos cariñosos que surgen a los cinco minutos de conversación, motes que en la vida real tardarían semanas o meses en aparecer como “cariño”, “mi niña”, “princesa”, “preciosa” y que culminan en la ‘fotopolla’ o ‘fototetas’, que son el culmen de esta mala práctica.

8.Perfil que habla (mal) por sí solo. Puede parecer una tontería, pero lo que ponemos en el perfil, tanto la foto como la biografía, es lo primero que va a llegar de nosotros mismos. Si lo que tenemos puesto es que nos encanta el dinero, las cadenas de oro y los coches tuneados, está genial para participar en un programa de MTV, pero no para comunicar información que pueda suscitar interés en que se nos conozca.

9.La ortografía, la gran olvidada y que supone una de las primeras cribas que inconscientemente tenemos. “K psa prexiosa” ya te está dando a entender por dónde van los tiros de esa persona, pero que escriba “Ha ver si nos vemos” puede ser el detonante que haga que demos un billete directo y sin escalas al limbo de seguidores que fracasaron en el intento.

10.Contenido. A no ser que tengas una cuenta de perros, las 10293498 fotos de tu mascota que van desde que se levanta por la mañana hasta que la sacas a hacer el último pis del día, no son interesantes, y lo mismo pasa con selfies o fotos en el gimnasio. Si ya van acompañados de hashtags como “hotboy” “hotguys” “sexy” “likeforlike” o “modelo” (a no ser que seas modelo de verdad) es muy difícil que no te pongan la cruz.

Duquesa Doslabios.

¿Has sufrido Tindstagramming?

Todos hemos usado Internet para ligar, todos. Y quien esté libre de pecado que niegue haber dado nunca un like con segundas intenciones.

GTRES

Hace diez años, el ligoteo se daba a través del Messenger, con esas conversaciones tan llenas de emoticonos que hacían las palabras innecesarias, con los zumbidos urgentes que seguían los apremiantes “cnt” o “ctxt” y con abreviaturas que harían las delicias de cualquier desencriptador.

Después pasamos a las redes sociales, a Tuenti, Facebook, Instagram y esos “Me gusta” que en realidad significan “Me da absolutamente igual lo que publiques porque quien me gusta eres tú“.

Es algo tan natural y a lo que estamos tan acostumbrados que ya nadie se sorprende cuando te dicen que dos personas se han conocido en la red, especialmente desde el desarrollo de aplicaciones como Loovoo, Tinder, Happn, Meetic… o un sinfín más de juegos de palabras en inglés convertidas en los nuevos puntos de encuentro en la era 2.0.

Algunas, como es el caso de Tinder, te permiten enlazar tu cuenta de Instagram con el perfil del programa, lo que significa que se da acceso a las imágenes de la red social y permite a los que ven tu perfil conocerte más allá de la información que se escriba en la aplicación.

Sin embargo, hay ciertos usuarios que, no contentos con el unmatched (cuando el otro usuario decide que no está interesado y elimina a esa persona de la lista de usuarios que pueden verla o mantener conversación con él o ella) deciden salir de la aplicación e iniciar conversaciones en Instagram, llegando incluso al punto de, en algunos casos, insultar a la persona por no haberle dado la oportunidad de conocerse.

Esto, además de demostrar la incapacidad de más de uno (o de una) de no aceptar un “no” por respuesta, es una falta de respeto hacia la voluntad de la otra persona y algo que demuestra que no se tiene mucho amor propio a la hora de forzar una conversación, que por uno de los lados no es deseada, de esa manera.

No olvidemos que una cosa puede ser insistir y otra muy diferente acosar. Y me temo que los hay que tienen los conceptos mezclados.

 

Más vale pillar sin pillar que un aquí te pillo aquí te mato

Querid@s,

¿Pillar sin pillar es mejor que un aquí te pillo aquí te mato? Es innegable que un aquí te pillo aquí te mato mola, pero la mayoría de las ocasiones no sobrevive al día siguiente, es un polvo que no fructifera y que no lleva a absolutamente nada. Demasiadas prisas, demasiado alcohol en las venas, demasiadas ganas de follar por follar, demasiada necesidad de dar carpetazo a una maltrecha semana,  una desmesurada ansia de que ese desconocido sea el que te cuide el resto de la noche. Y así es cómo te vas a la cama con alguien (que podría haber sido cualquier otro alguien) y al día siguiente todo lo que te molaba del otro se ha esfumado-no queda ni rastro-. Te levantas, sin saber muy bien dónde estás y te cambia el careto porque ya no vas como un piojo y te das cuenta de que otra vez te has precipitado, que la has cagado y has caído en las redes del aquí te pillo aquí te mato que suele salir rematadamente mal.

Pero pillar sin pillar es como meter gol en la Champions League del flirting, como jugar en el nivel superior de los vídeojuegos. Me explico. ¿Qué ocurre cuando una noche estás echándote unos bailables en el dancefloor o apoyando codo en la barra de un bar cualquiera y de repente, todo se ilumina con la visión de alguien que te gusta? Y no sólo eso, porque el sentimiento, por fin, es recíproco. Pero como algo tiene que salir mal por huevos, y por el motivo que se le antoje al destino esta vez, resulta que no es el momento. Por que él está con sus amigos de cumpleaños, porque estáis despidiendo a la penúltima soltera de la cuadrilla, porque resulta que estás de cena de empresa y tienes a la jefa clavándote la mirada o al maruja de Administración anda al acecho y como te vea comiéndote la boca con alguien, mañana vas a ser la comidilla toda la puñetera jornada laboral. Y entre pitos y flautas, resulta que esa noche va a ser que no. Pero os gustáis, los dos os gustáis mucho, esas son cosas que se notan enseguida. Al igual que se nota cuando no hay feeling, la antipatía es mutua y evidente.

No desesperes, y sobre todo no tengas prisa. A veces, esa noche de chicas o esa salida de colegas, no es el momento perfecto para consumar el pille y lo más recomendable, si se quiere tener éxito en la empresa conquistadora, es dejar las cosas para otro día. A veces, dejar para mañana lo que puedes hacer hoy es lo mejor que puedes hacer.

Aquel que pilla sin pillar es un maestro del arte de ligar, es atributo de triunfadores, de aquellos que tienen un objetivo muy bien definido y la mente extremadamente clara. Esos y esas que pillan sin pillar son estrategas porque saben que aunque no es el momento, saben reconocer a esa persona, que quizás, who knows, es la que llevaban toda una vida buscando o esperando encontrar. Eso sí, dale forma al circo cuanto antes. Quiero decir, que antes de despediros hasta mañana o quién sabe hasta cuándo, es de altísima importancia dejarlo todo bien amarrado. No te vayas sin conseguir su teléfono.

J.M. tomó buena nota del teléfono de una chica. Una noche hace siete años, en el garito más molón de la ciudad en la que vive, se quedó prendado de Adriana. Tenía el móvil apagado, pero anotó su teléfono en el bono de metro. Al final, se casó con la chica y a día de hoy, siempre lleva el teléfono de su mujer en la cartera. Por si algún día se le olvida.

Ya me contaréis qué hacéis este fin de semana. Aunque soy de las que piensa que más vale pillar sin pillar que un aquí te pillo aquí te mato, sea como sea, a follar a follar que el mundo se va a acabar.

Si quiere aprender a ligar, atienda

Querid@s,

Se acerca el invierno y, con él el frío. Está usted más sol@ que la una y necesita un hombro en el que llorar, alguien al que arrimarse, un cuerpo que le dé caloret. Si cuando la Madre Naturaleza se puso a repartir dones para la seducción, usted no estaba precisamente cerca y esto de ligar se le hace un tanto cuesta arriba, no desespere. Las majetas de Los Placeres de Lola celebran la cuarta edición del ROSCO FLIRT FESTIVAL, un taller la mar de interesante para aprender a ligar de la mano de profesionales expertas del coqueteo.

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Para convertirse en un irresistible Casanova o una Mata Hari de altos vuelos a la hora de coquetear con el sexo opuesto, o el propio, aquí tiene todo lo que necesitan saber.

Los Placeres de Lola

¿Qué?¿Se animan?

Que follen mucho y mejor.

Las mejores apps para ligar, follar y encontrar el amor

Querid@s,

En pleno Siglo XXI y gracias a los GPS, la tecnología más avanzada, impera el espíritu emprendedor de un buen número de salid@s cuyo objetivo es que ustedes y yo liguemos, folleteemos o nos crucemos de una vez por todas con el amor de nuestra vida. No en vano existen mil y una aplicaciones para los menesteres del amor y otros delirios.

Y es que el amor está en el aire, el amor está en las redes, pero sobre todo, en las apps.  Las hay para todos los gustos y preferencias. Para los más exigentes para los que andan buscando algo serio, para los más románticos,para los más cool y agraciados, para homosexuales, para lesbianas, para los infieles, para los que quieren pasar por el altar, para los que solo quieren revolcarse,  para los que se han quedado prendado de ese o esa con el que se cruzan cada día. En fin, que por ahí, en esa nube que nadie sabe dónde queda, existe una app para usted.

Dígame,¿Cómo es usted? Le diré cuál es su app ideal.

Para los del montón

POF (Plenty of Fish): Si es usted de los que piensa que el mar está lleno de peces, esta es su pecera. Con un registro bastante más complejo que el resto, deberá hacer unos test de personalidad, auto confianza, dependencia y auto control para conocer compatibilidades entre futuribles posibles parejas. Los del mar lleno de peces cuentan tener más de 50 millones de solteros en su base de datos, así que existe una alta probabilidad de encontrar un pez de su gusto.

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Para los clásicos

Badoo: Un clásico de (casi) toda la vida. Nació página web y con el paso del tiempo ha logrado adaptarse a nuestros móviles. Ofrece 200 millones de perfiles en todo el mundo, pero la mala noticia es que la inmensa mayoría son adolescentes imberbes de hormonas revolucionadas y más salidos que el pico de una mesa. Usted mismo. En cuanto al modus operandis, su registro está pensado para tontos. Se registra usted, sube unas cuantas fotos y a follar como si no hubiera mañana.

Tinder: Es la app más conocida del planeta, y por eso mismo sobran las presentaciones. Aún así, no está demás recordarle los truquitos para ligar en los tiempos del Tinder.

Para las chicas guerreras. Ellas mandan

Adoptauntio. El concepto de AdoptaUnTío.es es simple: basado en la inversión de roles, ha seducido ya a más de 12 millones de personas en todo el mundo, contando con el mismo número tanto de mujeres como de hombres. Aquí las chicas mandan y deciden. Muy controvertida por cosificar al hombre, la web presenta a los hombres como productos. Las usuarias se pasean por este mercado de hombres con un carro y se llevan al que más les guste. Ellos se clasifican por sus cualidades: barbudos, tatuados, rapados, fofisanos, indies, rockeros, pijitos, hipster, fiesteros, latinos. Es literalmente un escaparate de chicos en el que las féminas tienen el control y los meten en sus respectivos carritos de la compra. Así, como lo oyen. ¿Cómo lo ven?

Muapp. Sus creadoras afirman «Hemos creado el ‘Tinder’ que nos hubiese gustado tener». Ella son las que deciden qué hombres pueden entrar. Además, para ayudarlas en la toma de decisiones, se les brinda información sobre las intenciones de sus pretendientes. Ya no tiene que preocuparse de las intenciones que ese chico tiene para con usted, porque Muapp se encarga de ello personalmente. Así sabrá con cuántas otras está hablando.

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Para los que piensan en tres

3nder. Esta es la suya si lo que quiere es montar un trío y participar en relaciones sexuales de tres personas en adelante. Si usted es un alma libre que sólo quiere conocer a solteros o parejas de mente abierta como la suya, sea usted hetero, gay, bisexuales, polisexual y/o pansexual, siempre será bienvenido a 3nder. No se trata sólo de tríos y orgías (que también), sino de sentirse cómodo con la propia sexualidad. Muchos pensarán que los que campan por apps como estas son más marranos que el agua de fregar, pero ya le digo yo que no. Anímese y que le quiten lo bailao.

Para los más guapetes

Caoba. ¿Le duele la cara de ser tan guapo? En Caoba tendrá la oportunidad de flirtear con la gente más wapa de la city. Es usted perturbadoramente atractivo, además de un auténtico superficial, y siempre se fija en el más atractivo del bar o en esa chica rematadamente guapa de la discoteca. Si estoy hablando de usted, esta es su app. Espero que usted esté al menos tan de buen ver como esa persona a la que quiere acceder, de lo contrario no le dejarán registrase en Caoba. ¿Que qué se pensaba?

Para los románticos

Happn. Es usted un romántico empedernido y cree que cruzarse a diario con la vecino no es casualidad, sino el destino? Esta app casi tan romanticona como usted, es lo mejor que puede encontrar en su store, sea de Android o de Iphone. Con un millón de usuarios (usuario arriba, usuario abajo), Happn está diseñada para flirtear con esa gente con la que usted se cruza a diario. Si día sí, día también, se apea usted en la misma parada que esa chica que le ha robado el corazón y no se atreve a decirle ni una palabra, atrévase por lo menos a descargarse Happn. Igual suena la flauta y ella también anda en su búsqueda.

Para los que se toman en amor en serio

Meetic es una de las webs de citas más populares. Se definen y auto proclaman como el servicio de dating más eficiente, y #LoveYourImperfections es su hashtag. El coqueteo/flirteo es el principal objetivo de esta app -también disponible en versión web-, pero sin hacer ascos a la búsqueda de una pareja estable o simplemente una bonita amistad.

Para los gays

Grindr. Es de lo más lúbrico que existe en el mercado de las apps dedicadas al folleteo. Para qué nos vamos a engañar, se fornica a todo tren y sin importar con quién. Muy a lo bacanal romana. Y ¿por que? se preguntarán ustedes. Pues aplastantemente sencillo, porque los dos son hombres. Así funcionan las cosas en Grindr.

Para los que quieren casarse

eHarmony. Si  usted pasa de perder el tiempo con historias que no van a ninguna parte y eso del aquí te pillo aquí te mato hace ya tiempo que no va con usted, ha encontrado la horma de su zapato. Deje de buscar en las demás apps, sólo encontrará gente que le quiere por y para el sexo para después de metido pasará olímpicamente de  usted. Usted, que quiere casarse de una puñetera vez, merece algo mejor, algo que esté a la altura. Con su ayuda, eHarmony le encontrará a esa persona especial junto a la que pasar por el altar.

Con un registro bastante más exigente que el resto,- convendrá que es comprensible, pues no busca usted un polvo y a pasturar, usted quiere casarse- le sugiero que no se lanza al arte de mentir. No diga tampoco medias verdades ni mentiras piadosas, ni medias mentiras, ni mentirijillas. Piense que si lo hace estará metiendo la pata además de jugar impíamente con los sentimientos de los demás usuarios que sí creen en el amor verdadero y confían ciegamente en que esta aplicación es su tabla de salvación. Poca broma. Por si fuera poco, echará por la borda su futuro con la que podría ser su pareja por los siglos de los siglos.

Para las mujeres que les gustan las mujeres

Brenda y Wapa. Las que prefieren estar con chicas también tienen su nidito de amor en una app hecha exclusivamente para ellas. Como Grindr, pero para chicas.

Y para finalizar, la app para los más sinvergüenzas de todos: los infieles…

Ashley Madison: ¿Cree usted que la aventura es más divertida si huele a peligro? ¿Le van las proposiciones indecentes? A Ashley Madison le va todo. Esta aplicación, además de puta, le pone la cama para que pueda echar usted su canita al aire. Eso sí, es una web que no entiende de culpabilidades ni remordimientos y anima a los casados a tener una aventura. Usted mismo.

Si con todo este porrón de apps usted es incapaz de ligar o follar, lo suyo ya es de juzgado de guardia. Encontrar el amor ya es otra cosa querid@. ¿Quién dijo que fuera fácil?

Que follen mucho y mejor.

Ha llegado la aplicación para los swingers. Y no tiene nada que ver con Grinder

Querid@s,

¿Han practicado alguna vez intercambio de parejas? Si se siente fatigado de practicar sexo en su casa, con su pareja, una y otra vez, si estas experiencias grupales le apetecen, que sepa usted que existen. Orgías de 4 hasta 19 personas, todos con todos, en grupo…. Aunque las orgías siguen estando a la cabeza de las fantasías más ansiadas, muy pocos se atreven a dar el paso definitivo. Eso sí, nadie puede esgrimir como excusa la dificultad de este tipo de encuentros. Las convocatorias de sexo público son frecuentes en la red y si usted prefiere algo más convencional y relativamente normalito, existen numerosos locales de tipo liberal denominados club swinger, cuya especialidad es facilitar experiencias de sexo colectivo y realizar sus fantasías mas ocultas. Tomar una copa, participar o no, mirar, ser mirado, hacer un trio, coincidir con alguien inquietante en una orgía o en un intercambio de parejas… Una absoluta delicia.

El Jardín de las Delicias, El Bosco

El Jardín de las Delicias, El Bosco

Ya platicaremos de este asunto otro en otro momento. ¿Qué les parece que ahora existe una aplicación, que está a punto de caramelo, que puede servirle todas estas suculentas experiencias en bandeja de plata? Y sin que se entere casi nadie, por si le importa el que dirán.

Este mes de mayo, la virgen start-up barcelonesa y moderna, La Vida de Otro Color, tiene previsto el lanzamiento al mercado de dos aplicaciones móviles que aspiran a dominar el sector de las apps de contactos entre adultos en España. SwingerApp y ChillApp -así se llaman estas plataformas- son el fruto del proyecto empresarial en común entre Sergi Poch, que proviene del Derecho y Fran Duarte, con experiencia en marketing para grandes multinacionales.

Cada una de estas aplicaciones ofrece posibilidades que ninguna otra plataforma prevé, son únicas en su especie. Al menos, eso dicen

¿Qué es SwingerApp?

SwingerApp está ideado para parejas liberales (los llamados swingers), una comunidad creciente que muchos no entienden. “Actualmente, -comentan sus desarrolladores- existen webs de contactos para swingers pero esta es la única aplicación del mercado que ha sido desarrollada íntegramente en España”.

¿Cómo funciona SwingerApp?

Las parejas liberales pueden abrir su perfil fácilmente: solo han de cumplimentar un breve formulario con asuntos básicos como la edad, complexión o preferencias sexuales, y subir algunas fotos, mejor si son interesantes. A partir de ese momento, la aplicación geo localiza a la pareja e indica qué otros libertinos se encuentran en la vecindad. Una de las peculiaridades de SwingerApp es que a ambos miembros se les permite gestionar su perfil compartido desde sus respectivos smartphones y comprobar qué otros usuarios les resulta interesantes. ¿Para contactar con el que le gusta? Basta un mensaje a través de un chat privado.

¿Cuánto cuesta?

Por ser ustedes, nada. La descarga de la app es gratuita, pero SwingerApp contempla diferentes modalidades de suscripción (mensual, semestral o anual), que garantizan la confidencialidad y exclusividad inherentes al estilo de vida swinger.

¿Qué es ChillApp?

Pensada para el público más gay, ChillApp es una aplicación que permite a sus usuarios organizar fiestas en su casa o sumarse a la más cercana para ampliar su círculo de amistades. La perfecta solución para tener un montón de amigos, como cantaba al viento Roberto Carlos.

A cualquier hora del día, en cualquier punto de la ciudad, el usuario puede realizar su propia convocatoria o solicitar acudir a una. ChillApp es la herramienta más específica de su categoría y la única que permite organizar quedadas de tres o más chicos a la vez. Además, se pueden establecer filtros en función de los intereses de cada individuo para conectar con otros que busquen exactamente lo mismo, algo difícil de averiguar en estos tiempos que corren.

¿Qué diferencia a ChillApp de Grinder?

“Con el resto de apps o de redes sociales -explican Poch y Duarte- puedes tener citas y conocer chicos pero de uno en uno. ChillApp es la única herramienta que te permite directamente convocar a un grupo de chicos para entablar amistad con ellos y ampliar tu círculo o que posibilita que te sumes directamente a una fiesta: así es sencillo conectar con chicos que comparten tus intereses y tener una red de contactos mucho más extensa para quedar, salir, divertirse, etc”. “No es una red social más –añaden- es la herramienta definitiva para una nueva forma de relacionarse, haya o no haya sexo de por medio”.

Corra, no hay tiempo que perder. Apúntese y ya me contará.

Que follen mucho y mejor,

El Speed Dating más grande del mundo en Madrid

Querid@s,

La primavera la sangre altera. Sé que no es original, ni siquiera me lo he inventado yo. Pero es una verdad como la copa de un pino. También es verdad que ayer se celebró el equinoccio de primavera y en Madrid unos cuantos motivados que siguen creyendo en el amor lo celebraron por todo lo alto en lo que ya se conoce como #ElSpeedDatingMásGrande. No sé si estarán de acuerdo conmigo, pero a mí no se me ocurre mejor forma de pasar un domingo que hacerlo escuchando música bailonga, bebiendo cervecita fresca (y gratis), mientras picotea usted algo rico (también gratis) y conoce gente (del sexo o de los sexos que más le gusten) en un apasionante speed dating. Y si entre todos batimos el récord mundial, mejor que mejor.

Esto es lo que ocurrió ayer en el Palacio de Cibeles de Madrid. Bajo el lema de encontrar al otro medio limón, 780 personas participaron en el speed dating más grande del mundo organizado por la versión más cítrica de Heineken. La clara Amstel Radler. Y lograron batir el récord. Cada speed dater puso su granito de arena, dándose la friolera de 7.800 citas en una hora.

amstel

Cómo han cambiado los tiempos, cómo hemos cambiado. Cuánto ha llovido desde aquella florista que iba con la falda arremangá y sonriendo descará por la calle de Alcalá. Por entonces lo que se llevaba era que el caballero regalara nardos a la mujer para convencerla. Muy cerquita de ahí, pero casi cien años después, ayer (primer domingo de primavera) el Palacio de Cibeles se convertía en un meeting point para ligar tod@s con tod@s. A las 10.30 de la mañana se dio el pistoletazo de salida para este acto de récord de libro que ya figura en el libro de los récords.

El sarao lo presentó Dani Mateo y los asistentes estaban diferenciados por colores según su edad y sexo. Después, se distribuían por zonas según su orientación sexual. Mientras los asistentes al guateque se refrescaban con su clarita tuvieron la oportunidad de conocer a 10 personas diferentes en citas rápidas de 3 minutos. A elección de los asistentes, podían llevar una camiseta amarilla que rezaba ¿Te gusto y no estoy en tu sector? Encuéntrame aquí (seguido de un espacio blanco para poner lo que a cada uno le venga en gana). Me hubiera gustado asistir, pero me fue imposible. Lo único que no me convence del todo es el timing de las citas. ¿Por qué tres? ¿Por qué no cinco, siete o diez? Creo que tres minutos es demasiado poco para que uno pueda formarse una impresión crítica del interlocutor. En tres minutos, salvo que un@ sea un auténtico zoquete, un mendrugo, una loca, todos intentaremos dar lo mejor de nosotros.

Sepan ustedes que en España hay un buen número de empresas que se dedican a estos menesteres celestinos. Basta con que introduzcan speed dating y el nombre de su ciudad para encontrar la oferta disponible cerca de usted. El speed dating es un sistema de citas rápidas y cada empresa establece el tiempo que una pareja ha de dedicar a conocerse. En este mundo en el que vamos a todo correr, el tiempo es oro. Para encontrar pareja también nos meten prisa y las empresas de speed dating hacen de alcahuetas aceleradas en encuentros -que duran entre una hora y una hora y media dependiendo de los asistentes-en los que, a toque de corneta, las citas duran de 3 a 8 minutos estrictos. 

Por supuesto que existen speed dating para gays, pero no he asistido a ninguno. Me limitaré a hablar de lo que sé. En el caso de encuentros entre singles heterosexuales, la cosa funciona normalmente del siguiente modo. El número de participantes puede variar, pero siempre es el mismo número de hombres y mujeres por aquello de que ningun@ se quede esperando mientras los demás se están conociendo.  Nosotras, las féminas, nos sentamos en una mesa cada una. El primero de los hombres que conoceremos esa velada se sienta en nuestra mesa y comienza la cita. El tiempo para cada encuentro varía de tres a ocho minutos, tiempo más que suficiente, afirman los expertos, para saber si quiere o no seguir conociendo a esa persona, si lo que le cuenta le resulta interesante o le aburre soberanamente. Y viceversa.

Cuando transcurre el tiempo establecido para la cita, a golpe de DONG o de RING el hombre se traslada a la mesa de al lado y se sienta el siguiente. Y así sucesivamente hasta que se completa la ronda en la que tod@s han hablado con tod@s. Más rápido imposible. Al finalizar el speed dating, cada uno a su casa (o no) y Dios en la de todos. 24 horas después sabrá si al que le ha gustado a usted, le gusta usted también. Toca esperar.

Si no encuentra usted novi@ así, mal vamos.

Que follen mucho y mejor.

¿Se puede aprender a seducir?

“El fracaso sexual no nos parece cómico ni divertido, sino trágico. Y lo pensamos porque lo hemos sufrido en nuestra propia piel durante años”. Así arranca el texto de presentación de la web de una de las muchas escuelas de seducción que han proliferado en los últimos años. Ésta en concreto promete “incrementar drásticamente tu éxito con las mujeres” y se encuentra en México, aunque en España las hay por toda la geografía nacional. “Escuela de ligar para singles”, “Cursos y talleres de seducción”, “Técnicas coaching para seducir”… La oferta es amplísima.

GTRES

GTRES

La mayoría hablan de espontaneidad y sinceridad, positivismo, perder el miedo, mejorar la confianza en uno mismo, además de dar una serie de consejos prácticos avalados, según dicen, por distintos estudios estadísticos. Ya sabéis, que si no perder la timidez, que si no invitar a la chica a la primera copa, etc. Los precios, en función de su duración y características, oscilan entre los 200 y los 500 euros. Por ejemplo, el curso prototipo de una de estas escuelas, con cuyos fundadores estuve charlando, son ocho horas de teoría repartidas en dos días y una clase práctica, que consiste en salir un sábado por la noche a una discoteca a intentar llevar a cabo lo aprendido.

Y yo me pregunto, ¿pero de verdad la gente se cree que por ir a un curso de estos va a ligar más? Serán prejuicios, lo admito, pero no puedo evitar que me suene a psicología barata de todo a 100 aderezada con una buena dosis de libros de autoayuda. Aunque bueno, si alguien me dice que le ayuda y que le funciona, pues yo me callo y le aplaudo, que al fin y al cabo cada uno hace lo que puede.

Hablo de esto porque la semana pasada tuve la ocasión de conocer personalmente a dos de los instructores de una de estas “escuelas”. Uno era el profesor veterano y el otro, un exalumno aventajado reclutado por su supuesto talento. Ambos se habían hecho amigos y salían juntos los fines de semana para “cazar”. “La regla de oro es la de las 72 horas. No llamar a la chica ni dar señales de vida hasta al menos tres días después de haberte liado con ella”, me explicaba el veterano. Yo no daba crédito.

Estábamos en un bar de Malasaña (Madrid) y pensé que igual, si los dejaba un rato, ponían en práctica su sabiduría y me callaban la boca, así que opté por no decir ni mú y retirarme a un rincón a observar. Pero nada, los dos tipos se pasaron toda la noche apoyados en la barra con una copa en la mano, mirando a su alrededor como aves rapaces, pero sin atreverse a dar un paso. Ni guapos ni feos ni mucho ni poco. Y esos eran el profesor y el alumno aventajado. Me pareció cruel recrearme en su fracaso, así que fingí no darme cuenta y opté cobardemente por una despedida a la francesa. Quien sabe, igual si me hubiera quedado hasta el final me hubiera llevado una sorpresa.

La erótica de los camareros

¿Quién no le ha entrado alguna vez a algún camarero/a? No sé si es porque están ahí delante, tan cerquita y tan visibles, o porque la gente va con dos copas de más y se envalentona en las distancias cortas, pero es un hecho: poniendo copas se liga como nadie. Lo he visto cientos de veces. Tíos y tías que en la calle no harían girar ni media cabeza pero que detrás de la barra se transforman, empoderados por la erótica nocturna y el morbo del otro lado de la frontera.

Estos días atrás, con tanta fiesta de por medio, he vuelto a confirmarlo. En fin de año, en concreto. Como no soy de cotillón, acabé de bares con los amigos de toda la vida, a cientos de kilómetros de Madrid, y la verdad es que fue una noche de lo más reveladora. No sé si será cosa de la edad, pero me encontré al personal con la vida patas arriba y poco menos que aullando (por no llorar). Parejas recién rotas, otras a medio camino, calzonazos eternos al borde del hartazgo, solteros en busca de amor y/o sucedáneos y alguna que otra salida del armario… Una bomba de relojería, vaya. Y ese día, casi todas y casi todos querían poner fin a sus males con un camarero/a. Al menos por un rato…

camarero

GTRES

Uno, el calzonazos, me confesó que estaba harto de su novia la sargentona y que llevaba dos meses liándose con la camarera del garito de la esquina de su casa. Diría el nombre, porque el sitio mola, pero no quiero meter a nadie en problemas. Ya se lo dijo Hannibal Lecter a Clarice en El silencio de los Corderos: “Empezamos a codiciar lo que vemos cada día”. Y eso fue lo que le pasó a mi amigo. Un pusilánime en casa que juega a reinventarse entre las paredes de un bar cualquiera, arropado por la cercanía, el alcohol y la falta de suspicacia. Y ya sabéis lo que pasa con el cántaro cuando va mucho a la fuente… Por supuesto esa noche tocó la visita de rigor, aunque fuese solo para conformarse con el dolor de huevos y el juego de miradas.

Otra, la soltera en búsqueda eterna, quedó prendada del camarero que nos puso las primeras copas después de comernos las uvas. La pobre está falta de cariño y se confunde, porque el muchacho lo único que hizo fue ser agradable y mirarla a la cara al servir la bebida, lo cual forma parte de su trabajo, pero eso fue suficiente para que ella se montara la película. Y venga a pedir cervezas, y venga sonrisas empalagosas y tocarle el brazo, y venga a darle conversación al hombre con el bar abarrotado… Al final, cabreo cuando no accedimos a quedarnos toda la noche. Convencida como estaba de que era mutuo, se atrevió a dejarle su móvil apuntado en una servilleta, que él guardó sin entusiasmo por no parecer maleducado. Al menos eso me pareció. Y no debo de equivocarme mucho porque a día de hoy no la ha llamado.

Y ojo que no la critico, que yo hice lo mismo este verano (bastante parecido) con aquel maravilloso camarero de la playa de Las Salinas, en Ibiza. Como ya os conté en su día, fue el primer hombre que me devolvió las ganas después de mi última ruptura. Y aunque todo acabó en eso, en ganas, me hizo gracia acordarme de aquello ese día. O esa noche, mejor dicho. Y me acordé también de otra, hace años, en una cueva en El Sacromonte, en Granada, donde una amiga se encoñó del camarero gitano y se le fue la mano. Por poco no salimos de allí despelucadas, que resulta que el tipo, pese a ser veinteañero, tenía mujer e hijos y la mitad del clan estaba allí en la cueva metido.

Y con todo esto en la cabeza vuelvo a Madrid y lo primero que me encuentro es a otro amigo, uno de los grandes, suplicándome para que vayamos este fin de semana al Penta porque está enamorado de la camarera. En realidad, este post es para ver si me lee, se anima, y me libro del marrón.

El mundo de las páginas de contactos

Es un fenómeno imparable. Cada vez sé de más gente que tira de Internet y las webs de contactos para conocer a otras personas, ya sea en plan ligue, encuentros fugaces o buscando algo más serio. Las opciones son múltiples y variadas y las hay para todos los gustos y circunstancias. Solteros, casados, jovencitos, tercera edad, para relaciones esporádicas, gente con gustos especiales… Raro es el día en que no surge una nueva.

Cuando pregunto entre mis conocidos por qué las usan, las respuestas que encuentro son parecidas. Entre los solteros/as de mediana edad, la mayoría me dicen que los 20 años les quedan cada vez más lejos y que no tienen el cuerpo ni el bolsillo para tirarse a los bares cada fin de semana, en busca de un poquito de calor.

De manera que, en cierto modo, se podría decir que para muchos los portales de contactos han venido a sustituir a los pubs y garitos, grandes templos tradicionales del ligoteo. Ya lo decía Lichis con su cabra mecánica, que “es la falta de amor la que llena los bares”. Pura filosofía callejera. Reconozco que yo, carne de bolero y taberna, tengo ciertos recelos fruto de rancios prejuicios aún no vencidos, y que, al menos de momento, me sigo resistiendo a sumarme al carro. Aunque no seré yo la que diga que de este agua no beberé.

Internet

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Otra de las respuestas más repetidas es la de aquellos que buscan en la Red, protegidos por la pantalla, el blindaje perfecto para sus miedos y su timidez. Para otros es solo cuestión de pereza, o simplemente una forma más de llegar a lo mismo, ya sea aliviar los fuegos o la soledad.

Y como todo en la vida, de todo encuentran. Conozco historias de final feliz, con boda incluida, historias intermedias y alguna que otra para morirse de la grima. La última, una amiga que se tiró meses escribiéndose y hablando por WhatsApp con un chico que conoció gracias a Meetic. Empezó como una tontería, solo por probar, pero el chico, al que solo había visto por foto, resultó que era perfecto a sus ojos: un barbudito con aspecto bohemio, de los que a ella le gustan, un treintañero atractivo que siempre decía aquello que ella necesitaba oír. Almas gemelas.

La cosa fue a mayores, cada día estaba más ilusionada, pero por una cosa o por otra, pese a vivir en la misma ciudad, nunca se veían. Al tipo siempre le surgía un problema a última hora. Y claro, su gente más cercana empezamos a mosquearnos. Que si ese está casado y te está tomando el pelo, que si oculta algo raro, que si tiene familia y cinco hijos… Tanto le malmetimos que acabó reaccionando y, tras mucho presionarlo, le dijo la verdad: ni se llamaba así, ni esa era su foto, ni era fotógrafo ni nada de nada. Olvidó decir, además, que pesaba 150 kilos. Y no es que pesar eso te inhabilite para nada, pero mentir tampoco es de recibo. ¿Qué ganas?

Aún así, ella insistió en verlo; quería conocer al tipo que le había hecho sentir todas esas cosas durante tantos meses y al que había idealizado. Pero él se negó. La acusó de ser una superficial por haberle dado tanta importancia a sus mentiras y no quiso quedar. Sin embargo, empezó a acosarla y ella, además de cerrar su perfil en dicha agencia, tuvo que cambiar de teléfono. Tiempo más tarde, con un perfil falso, comprobamos que ahí seguía el hombre, con la cara de otro y una vida inventada, para volver a engatusar a alguna incauta con la que no quedaría jamás. Menudo chasco.

“Va a ser que vuelvo a los bares”, me dijo el otro día.  Y puestos a volver, mejor cerca de la barra.