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¿Qué le falta al masturbador masculino?

Desde que los Reyes Magos le trajeron a mi novio un masturbador masculino, llevaba tiempo queriendo probarlo en pareja.

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Este tipo de juguetes -los que, hasta hace nada, se conocían por ser ‘vaginas en lata’- han ido evolucionando. Su diseño está mucho más cuidado y el interior se ha perfeccionado.

Ya no es tan importante que se asemeje a una vulva, muchas marcas de juguetes sexuales se han centrado en que el diseño sea funcional.

Es el caso del artículo que tenía por casa. Un juguete que, si no sabes lo que es, podría pasar por un bote de champú o un altavoz.

Entre que este fin de semana me encontraba muy acatarrada, y que estaba pasando unos dolores bastante fuertes de menstruación, casi parecía el día perfecto para probarlo.

Tenía las hormonas por las nubes de ver a mi pareja por casa sin camiseta, las ganas no faltaban. Así que el momento no podía ser más ideal.

Lo bueno de este tipo de productos es que son bastante sencillos, incluso para cuando quieres usarlos en pareja. Abrir meter y menear.

Además, venía con lubricante dentro, un punto a favor, ya que consigue que el movimiento sea mucho más fluido.

Aunque cualquier hombre lo puede usar solo, yo prefería que fuera algo que probáramos juntos, para que añadiera algo distinto a nuestra rutina sexual.

La textura del interior del juguete y sus medidas recordaban bastante a una vagina real, algo que también pude comprobar de primera mano metiendo el dedo.

No solo imita a la perfección la sensación de estrechamiento que tanto les gusta a ellos, sino que era muy fácil de usar con una o con dos manos.

El único problema que me señaló mi pareja fue la falta de estimulación visual. Esto es algo bastante comprensible, ya os he hablado en otras ocasiones que los hombres suelen ser más visuales que nosotras.

De la misma manera que consigue llegar al orgasmo mediante imágenes reales, cuando tenemos sexo, o de aquellas eróticas sacadas de… bueno, os podéis imaginar, la pega que le ponía al sistema era aquella.

Lo bueno es que la solución es tan fácil como acompañar el movimiento de un striptease o bien de que se use como complemento de una película subida de tono.

O eso, o empezar a usar la imaginación. La biblioteca de imágenes eróticas más completa que tenemos está en el cerebro.

Duquesa Doslabios.

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Los juguetes sexuales para hombres de los que deberíamos hablar tanto como del Satisfyer

A estas alturas de 2019 raro es dar con alguien que no conozca el famoso Satisfyer o el, malamente llamado, ‘succionador de clítoris‘.

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Parece que el placer femenino ha sido el tema del año. No solo para las empresas que crean productos sexuales sino también a pie de calle.

Sin embargo, el boum de los juguetes femeninos ha sido seguido muy de cerca por los pasos de aquellos destinados a los hombres.

De hecho, que uno de los más vendidos sea el masturbador de Tenga dice bastante de la importancia que tienen el resto de prácticas más allá de la penetración.

No solo el clásico huevo, el masturbador con forma de tubo o el Vacuum cup, que crea efecto de succión, hace que experimenten sensaciones totalmente diferentes.

Las películas dicen que uno de los mejores regalos para Navidad son los anillos (de pedida, entiendo), pero la industria del sexo ofrece una alternativa mucho más entretenida.

Ya sea vibratorio o de silicona -esos que consiguen mantener la erección y que debéis usar siguiendo estas indicaciones-, prometen dar mucho más placer en la cama que cualquier joya de diamantes.

Y para aquellos con ganas de experimentar, el estimulador prostático es la puerta que separa el placer normalizado a un mundo nuevo.

Duquesa Doslabios.

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Succionador de clítoris, ¿por qué hay hombres que le tienen miedo?

Ni Freddy Kruger ni Jason, el nuevo personaje de terror de la cultura de masas es el succionador de clítoris.

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O, al menos, podría parecer que les ha quitado el puesto a los villanos de las películas de miedo teniendo en cuenta cómo muchos hombres reaccionan ante el juguete sexual. Si antes le tenían miedo al clítoris, ahora se lo tienen al succionador.

Se trata de una batalla (cuyo ganador para la mayoría de mujeres es el que tiene batería) que me recuerda a la guerra entre taxis y Cabify.

Los taxistas no entendían que la clientela pudiéramos preferir un mejor servicio, que nos gustaba más eso de tener un conductor educado, bien vestido, botellas de agua en la parte trasera, subir el aire a nuestro gusto y cambiar la emisora musical.

El resultado fue, en vez de tomar nota de las ventajas de Cabify, y hacer de los taxis un servicio de mayor calidad, declararles la guerra para no tener que compartir el pastel.

Con el succionador ha pasado algo parecido. Muchos hombres, en vez de tomárselo como algo personal y espabilar, han arremetido contra el producto.

Tenían al alcance de la mano (literalmente) aprender a estimular, tomarse el trabajo de buscar información, y, sobre todo, poner en práctica los conocimientos.

Pero en vez de eso me he llegado a encontrar a un grupo de hombres intimidados que, tanto en redes sociales como en mi cajón de comentarios, prácticamente ponían el uso del estimulador a la altura de algo que solo hacíamos las mujeres sin alma.

Es el miedo, así es cómo reaccionan cuando se sienten amenazados. Hace unos años, tuvieron que superar el problema del dildo, algo que seguro que a más de uno le pasó factura a su autoestima.

Su pene estaba siendo sustituido por un objeto parecido físicamente (o hasta menor en muchos casos) y de plástico. ¿Quién podría entenderlo?

Pero el succionador de clítoris ha hecho algo todavía más poderoso.

Demuestra que la vagina no es imprescindible para alcanzar el orgasmo. Y el pene, al tener un uso principalmente vaginal, no es necesario.

Esto para los hombres es equivalente a un cortocircuito mental. Ya no queremos penes de goma, ¡es que ya no queremos ni penes! ¿En qué lugar les deja eso a ellos?

Además, le ha dado el protagonismo total a una zona que, históricamente, ha sido ignorada por los hombres hasta ahora. No solo por tratarse de la zona en sí, sino por representar el placer femenino en su máxima expresión, ese que se nos ha negado por considerarlo de segunda categoría y que ahora revindicamos para que esté a la misma altura que el masculino.

El succionador ni niega ni ignora el clítoris, lo celebra. Por eso se ha convertido en un amante preferido, más de lo que pueden decir muchos hombres.

Mientras los hay que siguen buscando respuesta, poniendo a su ‘enemigo’ (del que buena nota podrían tomar) por los suelos, yo ya conozco a más de una que ha incluido al succionador en su lista de regalos para Papá Noel.

Chúpate esa, falocentrismo.

Duquesa Doslabios.

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El futuro del sexo ya está aquí, las novedades en la industria de los juguetes eróticos

Si pensaba que mi trabajo era interesante, al conocer a Christian, portavoz de la mítica sex shop Amantis, me doy cuenta de que con gusto le cambiaría el puesto un día o dos.

AMANTIS

Sobre todo, si ese día coincide con alguna feria de juguetes eróticos, lugares que frecuenta para traer a Madrid las últimas novedades del sector, las mismas que me tiene preparadas para acercarme a ese futuro sexual que suena lejano pero no tardaremos en ver en los estantes de su tienda.

Pero, ¿a dónde acudir a la hora de cazar los futuros ‘séxitos’? A los países asiáticos. “Son los que más invierten en tecnología y diseño en sus fábricas para poder así estar a la cabeza en el mundo a nivel de innovación”, admite Christian. Y es que hasta Estados Unidos, Holanda o Alemania ponen sus miras ahí.

Llevando una tienda de productos eróticos durante más de quince años, no se me ocurre nada que a estas alturas pueda sorprender a mi entrevistado. Sin embargo, sigue asombrándose con sus últimos descubrimientos.

“Desde un estimulador de clítoris que asemeja un pequeño pulpo con tres bracitos contoneándose, a una anilla con un dispositivo para aplastar los testículos. Plugs anales con cadena para tirar como si fuera un perrito, masturbadores masculinos que se calientan por dentro y emiten distintos gemidos que parecen una nave espacial… Una locura”, dice Christian a modo de resumen.

Aunque no solo de novedades va la cosa en estas ferias, los succionados de clítoris continuar evolucionando y siendo los auténticos hits que no nos cansamos de comprar. ¿Uno en especial? El succionados de clítoris.

AMANTIS

“Ha sobrepasado todas las expectativas, ha sido un crecimiento lento pero constante hasta desatar el furor más absoluto, y las opciones son interminables”, afirma.

Y es que, aunque llevaran varios años en el mercado, su éxito es mucho más reciente. En palabras del portavoz de Amantis: “Es ahora cuando estamos viendo cómo se incrementan sus ventas gracias a las redes sociales”.

Conociendo diferentes mercados, él mejor que nadie puede decirme si un best seller a nivel nacional puede triunfar en el mundo entero.

“Cada cultura es diferente y por lo tanto la gente que vive en ella también. Hay juguetes y tendencias que triunfan en todo el mundo, pero lo habitual es que cada país tenga sus preferencias. En oriente, por ejemplo, tienen una especial atracción por escoger juguetes que parezcan animalitos, eso en España, no es tan habitual”, dice Christian.

En este sentido, son los productos eróticos los que parecen destinados a acabar con la brecha orgásmica.

“Aunque los juguetes sexuales existan desde hace al menos 30.000, su desarrollo comenzó hace 100 años como tratamiento a la ‘histeria’. Hoy día seguimos viendo más juguetes para mujeres, aunque la tendencia es ir igualando el placer para ambos sexos. De hecho, la estimulación anal entre los hombres heterosexuales lleva años al alza, pero muy al alza”, afirma.

Duquesa Doslabios.

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¿Cómo es el succionador de clítoris en acción?

No sé cómo, pero de repente, todas conocen el succionador de clítoris. “¿Lo has probado ya?”, me pregunta mi amiga, de las pocas que tengo casada.

SONA 2 DE LELO

Pero también sale en la conversación del grupo de solteras y hasta sabe de su existencia mi prima la pequeña. Es como si estuviera en todas partes.

El nuevo tema de conversación después del furor de Carlos Ríos comiendo sandía a boca descubierta o de la fiebre por Óscar Casas bailando con su pareja.

Parece obvio que hay un recién llegado a la ciudad. No se ha bajado de un taxi amarillo ni viene con un halo de luz detrás mientras suena un coro celestial, pero bien podría.

Tengo la suerte de que me invitan a probarlo (a veces me pregunto qué bien he hecho para tener este trabajo) y mis amigas me bombardean Instagram. “¿Cómo es?”, “¿Es verdad que te corres en segundos?”, “¿Dónde se compra eso?”.

Al principio tuve (creo que como todas), mis miedos al respecto. “Succionador” es un adjetivo demasiado visual como para que no asuste de primeras.

Una parte de mí casi se esperaba que aquello fuera casi como meter el clítoris en el tubo de la aspiradora. Nada más lejos.

Por mucho que reciba ese nombre popularmente, en realidad utiliza ondas sónicas para estimular no solo la parte del clítoris que queda a la vista -la punta del iceberg- sino todo el cuerpo interno del órgano.

¿Qué significa esto? Que en cuanto lo apoyas en esa zona, la vibración se nota por fuera y por dentro, traducción: un orgasmo doblemente potente que te sacude la entrepierna, las pestañas, el planeta y te hace preguntarte hasta qué punto la penetración era necesaria en tu vida.

No solo las sensaciones me sorprenden. Al estimular un 75% más del clítoris que los vibradores convencionales, la rapidez es pasmosa. Hasta dejo atrás a Marc Márquez en moto, para que os hagáis una idea.

Aunque en mi visita a LELO no me supieron decir una media, os puedo confesar la mía, ni 15 segundos de ‘espera’.

Así que sí, oficialmente entra en mi lista de productos revolucionarios dedicados a las mujeres, justo al lado de la copa menstrual. Ya formo parte de esa secta orgásmica que ha abierto un hueco en su corazón -y en su cajón más íntimo- para el vibrador de ondas sónicas.

Duquesa Doslabios.

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De ‘te va a ceder la vagina’ a ‘pierdes sensibilidad’, desmontamos mitos de los juguetes sexuales

De pequeña iba a un colegio de monjas y la masturbación estaba prohibida con una ristra de padrenuestros y avemarías. Que si te puedes quedar ciega, te van a salir granos…

BIJOUX INDISCRETS/GTRES

Cualquier historia de terror relacionada con el autoplacer era suficiente para hacer que mi mano se lo pensara dos veces antes de bajar a las profundidades de mis bragas.

Por suerte, la curiosidad y un despertar sexual adolescente le ganaron la batalla a los discursos fantasiosos.

Años después encuentro que tocarse, descubrirse y dedicarse a la buena labor de la búsqueda del placer femenino sigue estando rodeada de mitos, como si la vagina fuera una reliquia egipcia recién descubierta.

Afortunadamente, cuento con la ayuda de Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (podéis encontrarla en la web Sexo en la piel) para desmentir las historias que circulan.

En su opinión, el placer femenino siempre ha sido un tabú. “Hasta hace relativamente poco tiempo, el placer de la mujer ni siquiera existía”, dice Ana.

“El hecho de que ahora no solo tengamos placer, sino que además usemos juguetes para estimularnos y que seamos dueñas de nuestra excitación y de nuestros orgasmos, resulta revolucionario e, incluso, amenazador para algunos sectores de la población”, afirma la psicóloga.

¿Nuestras armas para luchar contra la desinformación? “La educación. Informar a la población, educar sobre el placer y naturalizar la sexualidad son las mejores herramientas con las que contamos para que, de una vez por todas, la sexualidad de la mujer deje de ser un tabú“, declara antes de desmentir algunas de las leyendas más extendidas.

Si usas vibradores te va a ceder la vagina y no vas a sentir a tu pareja
“El usar juguetes eróticos, aunque sean dildos (juguetes con forma cilíndrica/fálica para introducir en la vagina), no significa, ni mucho menos, que la vagina te vaya a dar de si. La vagina es elástica y se adapta al tamaño del objeto que le introduzcamos; al sacarlo, la vagina vuelve a su tamaño original”, declara Ana.

La vibración puede hacer que la vagina pierda sensibilidad
“Uno de los riesgos que tiene el uso de los vibradores es que, si te acostumbras a usarlos de manera frecuente para masturbarte, puedes habituarte a su uso. Los vibradores ofrecen una estimulación muy potente de los genitales; tanto, que ni tus manos, las de tu pareja o una boca pueden alcanzar”, afirma la psicóloga y sexóloga. “Si te acostumbras a la potencia de la vibración, en algunos casos, la estimulación sin ellos se te puede quedar corta y, por tanto, tener dificultades para excitarte y/o llegar al orgasmo”. ¿La solución? Al alcance de la mano literalmente. “Es importante intercalar el uso de los vibradores con la estimulación manual. Masturbarse usando los dedos y las manos, ya sean los propios o los de la pareja, al menos con la misma regularidad con la que lo hacemos con los vibradores. De ese modo, combatimos la habituación y no nos olvidamos de disfrutar del contacto de la piel”, dice Ana.

Usar juguetes sexuales en privado hará que pierdas el deseo sexual con tu pareja
“No tiene por qué hacer que se pierda el deseo sexual hacia la pareja. Mantener una vida sexual activa y satisfactoria de forma individual es muy saludable y puede, incluso, hacer que nuestro deseo sexual aumente. Este aumento del deseo sexual puede ser tanto de forma general, como el deseo hacia nuestra pareja”, afirma Ana. “Las únicas veces en las que el deseo sexual hacia la pareja puede disminuir por el uso de juguetes eróticos es si nos habituamos a su uso, y luego tenemos dificultades para excitarnos o llegar al orgasmo sin ellos. Esto puede hacer que los encuentros sexuales en pareja no sean tan satisfactorios y, por tanto, no sintamos tanto deseo no tanto hacia nuestra pareja, sino hacia el sexo sin vibradores”.

Los juguetes sexuales son para pervertidas que no tienen una vida sexual plena
“Usarlos no significa que tengamos alguna carencia en nuestra vida sexual ¡ni mucho menos! Está extendido el mito que los juguetes se usan si ‘te falta algo’ en tu vida sexual de pareja. Nada más alejado de la realidad. El uso de juguetes eróticos no es más que un complemento a la vida sexual, ya sea a solas o en pareja. Es más, el hecho de usar juguetería erótica puede contribuir a que tengamos una vida sexual más plena y rica”, declara la psicóloga y sexóloga.

Un vibrador no tiene cabida en un coito
“Los vibradores y el resto de juguetes eróticos tienen cabida en todas las prácticas sexuales. En el caso concreto del coito, podemos usar un vibrador para estimular el clítoris mientras el pene está dentro de la vagina”, confirma Ana. Sin embargo, no es el único complemento que resalta. “También existe un tipo de juguete erótico que está pensado exclusivamente para usar durante la penetración: este juguete estimula el clítoris y, además, tiene un extremo que se introduce en la vagina a la vez que el pene, aumentando la presión que ejerce la vagina sobre este”.

Duquesa Doslabios.

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‘Las nuevas tiendas eróticas se parecen más a una perfumería que a un sexshop de los años 90’

El mundo cambia y la sexualidad, en mayor o menos medida, va con él de la mano. El ejemplo que más me ha impactado ha sido el de las tiendas eróticas.

TWITTER LYSSTORE

De escaparates oscuros o incluso tapados, rincones poco iluminados y pasillos llenos de vídeos porno en los que el único cliente que podías cruzarte era un hombre, a auténticas boutiques en el centro de la ciudad y abiertas al exterior.

¿Y lo mejor? Que ahora nosotras entramos porque, finalmente, los estantes están también repletos de productos que se centran también en nuestra sexualidad.

Sobre esta evolución he querido hablar con Óscar Fernández, el gerente de Lys Erotic Store, uno de los espacios que se han convertido en punto de encuentro de amigas, parejas, madres e hijas.

Es él quien nos afirma que, en materia de ‘supermercados sexuales’, las cosas se han transformado bastante (afortunadamente para nosotras).

 ¿Cómo definiría las tiendas eróticas de hace unos años respecto a las de ahora?
Hace 15 o 20 años, las tiendas eróticas estaban orientadas a un público masculino. Además de vender productos, había cabinas de vídeo proyección y peepshow. A partir del año 2000, todo empezó a cambiar en Europa. Surgieron tiendas con decoraciones más bonitas, en calles más concurridas e, incluso, en centros comerciales. Hoy en día, las cabinas y peepshow han desaparecido, las tiendas se han orientado a un público más femenino y se parecen más a una perfumería que a un sexshop de los años 90.

¿Cómo influye la decoración en el consumidor a la hora de decidirse a entrar en un establecimiento?
El producto erótico tiene que venderse como un producto más de consumo. El cliente, cuando entra en nuestros establecimientos, encuentra un espacio muy luminoso, donde todo está ordenado por lineales. Los productos están colocados como si se tratara de un supermercado tradicional. Es muy importante que el consumidor se sienta a gusto.

¿Que las tiendas eróticas hayan experimentado este cambio es sinónimo de que el erotismo también?
El ser humano es un ser erótico, el erotismo siempre ha existido y siempre existirá. Conceptos como el nuestro y el de otros compañeros de la profesión ayudan a normalizar el erotismo. Lo mismo está ocurriendo por parte de las marcas que desarrollan productos de este tipo. Se trata de una nueva era en la que toda esta normalización nos está permitiendo evolucionar.

¿Cuál es la clientela que pretenden atraer con estos espacios?
Nuestro objetivo es normalizar la venta de artículos eróticos. Queremos que todo el mundo que tenga más de 18 años pueda entrar en nuestros supermercados y sentirse como en cualquier tienda de ropa. No tenemos un público definido, todos son bienvenidos.

¿Diría que es una clientela muy distinta a la que frecuentaba tiendas eróticas hace unas décadas?
La clientela de hoy, al menos en nuestros establecimientos es, en un 75%, femenina.

¿El empoderamiento femenino entre sábanas ha sido también un factor clave? ¿Ahora las mujeres nos atrevemos a comprar más cosas para nosotras?
Sí. Como solemos decir, cada persona es responsable de su propio orgasmo. Gracias al crecimiento del empoderamiento femenino, las mujeres se atreven mucho más a dar el paso y venir a comprar juguetes. De hecho, según el ranking de ventas de LELO, correspondiente al primer semestre del año, son las mujeres las que más juguetes eróticos consumen en España. Su producto estrella, un succionador de clítoris, es uno de los más demandados en nuestras tiendas.

¿Cómo saben qué productos ofrecer, se dejan guiar por el instinto o se limitan a reponer los artículos más vendidos?
Como en todos los sectores, tenemos un departamento de compras que se encarga de buscar nuevos productos, y las marcas también nos proponen regularmente sus novedades. Es un mundo que evoluciona rápidamente y siempre tenemos que actualizarnos.

Duquesa Doslabios.

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Meterse objetos por los orificios del cuerpo: más que un placer, un riesgo

Cuando nuestra madre nos recomienda hacer solo experimentos con gaseosa (feliz día a las que me leéis, por cierto), lo dice por un buen motivo. Por mucho que se hable de probar cosas nuevas en el campo sexual, y aunque la imaginación sea el límite, no tiene por qué resultar beneficioso para la salud.

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Hace unos meses os hablaba de los juguetes que tenemos por casa e incluía en la lista frutas, peines y hasta cucharas. Una serie de instrumentos para conocer nuevas sensaciones siempre y cuando fueran utilizados de manera superficial.

Sin embargo, hay quienes ven en los objetos cotidianos algo tan apropiado como cualquier dildo para añadir a su rutina sexual y, de paso, aderezarla. Dejadme deciros que por las urgencias de hospital La Paz pasan muchas de esas personas, (con bombillas atascadas en el culo, de hecho).

Que la forma pueda resultar atractiva o produzca curiosidad no significa que podamos coger cualquier cosa y empezar a meterla aleatoriamente. Además de la cuestión de la seguridad, hay ciertos objetos que pueden resultar difíciles de sacar, está la higiene.

Nada, repito, nada, ha llegado directamente de fábrica limpio, desinfectado y listo para ser usado. Y menos si es con ese propósito (y aquí incluyo también chupetear los bolígrafos, algo que ha dejado más de una infección en la boca a mis compañeros de clase durante la secundaria).

El polvo en suspensión que se va posando en casa, la cantidad de lugares que ha visitado previamente el objeto o el uso que se le ha podido dar acumulando gérmenes, deberían ser algunos motivos como para echarnos para atrás.

Un alimento, rotulador o cuello de botella no son comparables a un juguete sexual, un producto que realmente está diseñado para introducir sin ningún peligro (siempre y cuando se haga con delicadeza).

Para empezar, los objetos que contengan líquidos como botes de perfumes o desodorantes, pueden estallar en cualquier momento y se corre el riesgo de que, encima, se rompa dentro produciendo cortes.

Sin olvidar tampoco, como os he mencionado anteriormente, la exposición a los gérmenes, aquellos cuyo interior sea hueco pueden provocar el vacío (y no os recomiendo tener que sacar un botellín de cerveza que succione el interior de vuestra vagina).

Respecto a los alimentos sucede exactamente lo mismo. Las frutas y verduras que puedan parecer apropiadas por el aspecto cilíndrico (zanahorias, pepinos, calabacines, plátanos…) no solo tienen bacterias sino que, recordemos, vienen con pesticidas. Al usarlas pueden quedar restos dentro, lo que provoca, una vez más, infección por bacterias.

Lo mismo pasa con los mangos de instrumentos cotidianos como el cepillo de dientes, destornilladores, bates de béisbol o el palo de una escoba. Son objetos también cubiertos de gérmenes por su uso y, aquellos de madera, incluso pueden llegar a astillarse.

Además, de un tiempo a esta parte se ha llegado incluso a convertir en una (peligrosa) moda lo de introducirse yogur o ajos por la vagina, algo que, según los bulos que circulan por la red, cura las infecciones. Una idea que es realmente lesiva y se puede cargar tu flora vaginal de un plumazo. Por lo que antes de probar ideas que parezcan de bombero o sacadas de Google, pregunta a los expertos.

Y si lo que quieres es pasar un buen rato, asegúrate de que no te llevas la salud por el camino, que, por muy bien que laves todo, estos son los riesgos a los que te expones.

Duquesa Doslabios.

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¿Qué demuestran los juguetes eróticos?

El aumento en la venta de juguetes sexuales ha dejado en evidencia varias cosas, como que la sexualidad cada vez es un tema que tratamos con mayor naturalidad. Las conversaciones de sexo han pasado de ser la excepción a uno de los temas más divertidos que sacar en conversaciones con personas de confianza.

PLÁTANOMELÓN

Hemos perdido la vergüenza sobre la cama y fuera de ella. ¿Cómo mantenerla en una época en la que el sexo es el pan de cada día y de cada hora, si queremos, gracias al teléfono? Pero no solo se quedan ahí las conclusiones de quienes trabajan en este mercado.

Basta de prejuicios, las mujeres jugamos solas. La masturbación femenina se aleja cada vez más del tabú según la encuesta que ha realizado Platanomelon.com cruzada con el análisis de los productos que se han vendido en 2018.

Buscar un juguete para uso personal fue la respuesta del 63% de las mujeres encuestadas. Aprender a disfrutar en la cama empieza por conocerse a una misma, por lo que recurrir a los sex toys es de gran ayuda.

La búsqueda del placer es el objetivo principal (nadie se compra un vibrador, por muy de diseño que sea, para decorar la casa). Esto es algo que demuestra el 72% de las participantes, que compraron un juguete para mejorar sus orgasmos. Los productos que estimulan el clítoris son la apuesta segura de este tipo de negocios.

Aunque no solo en nosotras queda la magia de los artículos de placer. Los hombres también la experimentan, aunque lo hacen más en compañía que por su cuenta. De hecho, el 62% busca algo que pueda utilizar con la otra persona para incrementar la experiencia de su pareja.

PLÁTANOMELÓN

Sin duda es una cifra esperanzadora que nos habla bien de la salud de nuestras relaciones sexuales. Recordemos que, hace décadas, ni se planteaba que las mujeres pudieran tener orgasmos.

Además el 43% de los hombres encuestados buscaban salir también de la zona de confort viviendo experiencias nuevas entre las sábanas. No solo las mujeres somos las curiosas por mucho que, como clientas, superemos en número a los usuarios masculinos. Trabajar en que el sexo no se convierta en algo monótono es responsabilidad de todos.

Dicen en Platanomelon.com que los juguetes de dominación y sumisión han pasado de ser una moda a convertirse en un básico del cajón de las perversiones (ese que tenéis en la cómoda cerca de la cama, ya sabéis cuál os digo). Es tal su éxito que, si se apilaran, rebasarían sobradamente la Torre Eiffel.

Y es que si de algo podemos estar agradecidos a Cincuenta sombras de Grey es que ha arrojado luz sobre lo que antes se veía como una afición sexual un poco oscura. Eso y que experimentar por encima de la línea entre el dolor y el placer, es un acierto seguro.

Como consumidores, podemos tener patrones similares, y si algo ha demostrado esta investigación sobre las verdades irrefutables de la compra de objetos eróticos es que nos sirve como aliciente para enfrentarnos a la semana. Es el domingo la jornada en la que más juguetes sexuales se compran desde el móvil.

Ya sea para contrarrestar el efecto lunes o para tener una ilusión a lo largo de los cinco dais de trabajo que nos esperan. Así que, si mañana no tienes planes, aquí tienes una idea de lo que puedes hacer para pasar el tiempo.

Duquesa Doslabios.

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El huevo masturbador, ¿un juguete que merece la pena?

A lo largo de mi camino por la senda de los juguetes masturbadores masculinos, los huevos de látex fueron una parada breve.

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Aunque pude probarlos con una expareja, quise darles una segunda oportunidad dentro de mi etapa como bloguera de sexo para comprobar si, por aquel entonces la inexperiencia había jugado en mi contra o si realmente son una buena inversión.

Suave, blando, con un interior lleno de relieves para hacer más placentera la experiencia… El juguete era tal y cómo lo recordaba.

Incluye una muestra de lubricante para que su uso sea más agradable, algo imprescindible a la hora de usarlo.

Si bien hay que cogerle el truco a la técnica, que viene a equivaler a masturbar como de costumbre, el reto supone que el huevo no se desplace ya que la punta puede tender a desplazarse hacia los laterales del movimiento.

Como es un juguete que va suelto y abierto, la cantidad de aire que se cuela dentro sumada a la fricción da lugar a un concierto de pedorretas que convierten el huevo en un elemento poco recomendable para quienes necesiten la máxima discreción.

Supuestamente, este tipo de productos son para un único uso, y aunque su precio es bastante asequible (entre 6 y 10 euros), yo no soy de usar y tirar, por lo que procuro volver a aprovecharlos.

Sí que es cierto que puede que por ciertas partes el huevo se haya cedido, pero con una buena limpieza (agua y un limpiador específico, ya que es de látex) por lo menos otro uso se puede sacar.

Y si el número de razones para usarlo como para optar por otro juguete se encuentran más o menos igualadas, es para mí, fundamental, las opiniones que recibí al respecto por parte de mis acompañantes.

En resumen, aunque no es la panacea de la cama, es una pequeña inversión que podemos llevar al dormitorio si queremos cambiar y no sabemos por dónde empezar.

Duquesa Doslabios.

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