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Manual de uso (y disfrute) de los testículos o cómo tocarle las pelotas y que le encante

¿Sabes cuando vas por las escaleras y salen por la puerta los vecinos del piso de abajo? Saludas, intercambias un par de frases en el rellano y continúas el ascenso. Esa era la relación que mantenía con los testículos.

Para mí, no tenían importancia. Les visitas de camino porque te pillan de paso, pero tampoco paras mucho porque vas al piso de arriba, el que tiene terraza y buenas vistas.

DIM

En resumen, que si hacía esto es porque soy una digna hija de la educación sexual de mi generación, esa en la que el pene es el único elemento que tiene importancia de todo el material que guardan los calzoncillos.

Meterlo, sacarlo, volver a meterlo, chuparlo, acariciarlo, masajearlo… Todo lo que fuera salir de allí, buscar otros caminos alternativos de placer, se me antojaba un terreno desconocido.

¿Qué necesidad había? ¡Si el falocentrismo funciona siempre!

Claro que era consciente de que los testículos estaban ahí, pero como pueden estar el hígado o la vesícula. Simplemente no me planteaba que pudieran participar. Es como que ellos estaban a sus cosas, creando esperma y demás, y yo a las mías.

Ahí estaba mi primer error, hay hombres que encuentran en esa zona una grandísima fuente de placer gracias a las terminaciones nerviosas.

Ojo, que también los hay que encuentran una gran fuente de risa porque les hace cosquillas. Y un tercer grupo lo formarían aquellos que no sienten nada más allá del estímulo visual que puede ser ver nuestra performance desde abajo.

Antes de nada, asegúrate de qué tipo de testículos tienes delante, si los placenteros, los risueños o los indiferentes. Queda prohibido pasar de largo hasta que no resuelvas eso.

Y, una vez confirmes que son del primer tipo -y puedes darle rienda suelta a tu imaginación, que no va a empezar a retorcerse de carcajadas-, empieza por la articulación central que llega a la base del pene. Esa línea puede ser un buen punto de partida.

No tendrás ningún problema en dar con ella, porque es una línea más oscura que recorre el pene y sigue bajando por el escroto. Ese ‘caminito’, que recibe el nombre de “rafe”, es la cresta del tejido y un lugar que conviene que recuerdes.

A la hora de tocarlos, puedes empezar con caricias suaves, envolverlos con la mano (como si cogieras un racimo de uvas) y acariciarlos con el pulgar.

Sugerencia: recorre con la lengua la zona vertical que te he mencionado, la línea del tejido, subiendo y bajando y aplicando diferentes niveles de presión (sin espachurrar a no ser que te lo pida), así como dejando la lengua en punta o lamiendo al estilo vaca y soltando bastante saliva.

No te olvides de dedicarles atención por separado lamiendo un testículo y luego otro o incluso metiéndolos en la boca. Mejor si evitas la succión y te limitas a introducirlos y acariciarlos con la lengua por dentro (si te entran los dos, pues estupendo).

En el momento de llegar al orgasmo, también puedes hacer participar a los testículos o bien elevándolos un poco hacia la base del pene (que ya estarán ahí colocados) o bajándolos con suavidad, lo que hará que se prolonga la sensación de placer.

Y, ante la duda, pregúntale sin vergüenza. No venimos con manual de instrucciones y si quieres hacerle disfrutar, nadie mejor que él para que te diga qué le gusta más.

Duquesa Doslabios.

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La aplicación con la que tendrás mejor sexo (tú decides si por tu cuenta o en compañía)

¿Que si el porno me satisface? Relativamente. Entre que las estructuras son siempre las mismas y las fantasías recurrentes, ver a dos personas teniendo sexo en la ficción -de la forma en que lo hacen en ese tipo de películas- me sabe a poco.

Prefiero quedarme con otras alternativas, como la prosa erótica o los audios. Esta última opción (imagínate por un momento una voz susurrante diciéndote al oído lo que le encantaría hacer con tu cuerpo) es la que ofrece la aplicación móvil Calíope.

Su CEO, Rocío Romero (@roenlared), me explica que el secreto de esta app es precisamente que consigue estimular nuestro mayor órgano sexual, el cerebro.

CALÍOPE

Pero no se limita únicamente a transportarnos a la compañía -y roce- de otras personas. Calíope pretende convertirse en el denominador común de nuestros teléfonos para que no solo tengamos aplicaciones sobre el ciclo menstrual o si nuestro bebé ha alcanzado ya el tamaño de un aguacate.

Además del fin divertido -consumir placer con otro sentido que no fuera la vista-, tiene un objetivo didáctico al ofrecer educación afectivo-sexual desarrollado por psicólogas, sexólogas y profesionales en el campo del bienestar.

Desde trabajar nuestra autoestima, problemas sexuales, entender cómo funciona el clítoris o conocer otros modelos de relación más allá de la monogamia de una forma muy amena, a nuestro ritmo y sin salir de la intimidad de la habitación (o en cualquier otro lugar).

¿Qué clase de contenidos vamos a encontrar en la aplicación?
Relatos eróticos y un apartado de desarrollo personal, aprendizaje y mejora de tu vida sexual y mental que hemos denominado Bienestar. La parte de historias es diversa, hay audios de encuentros casuales, de fantasías que siempre hemos querido probar, otros en los que formas parte de la historia… Hemos lanzado unos para que los escuches con tu pareja y os atreváis a probar cosas nuevas y disfrutar juntos de maneras diferentes. En el apartado de Bienestar coexisten temas pensados para el autoconocimiento del cuerpo, mejora del autoestima, tipos de relaciones, formas de identificar una relación dependiente… Añadimos uno nuevo cada semana.

¿Cómo habéis integrado la educación sexual en Calíope?
Nos dimos cuenta que había mucho camino que recorrer en materia de educación sexual afectiva y diversa. El papel de las psicólogas y sexólogas es clave, ellas saben orientar el contenido y ver cómo categorizar mejor ciertos temas. Nuestra misión es conseguir eliminar los máximos tabúes posibles y contribuir a naturalizar el sexo. Mientras que para alguna gente lo es, para mucha parte de la población sigue siendo algo incómodo y ruborizante.

¿Por qué razón habéis decidido dirigirla sobre todo hacia la mujer?
La educación sexual dada a las mujeres es siempre en base a la culpa, al miedo, a la desconfianza. Ten cuidado con los hombres, solo quieren usarte. Vigila que no te quedes embarazada, eso te podría arruinar la vida. Cuidado con la regla que manchas. Son muchas las frases que se nos vienen a la cabeza a las mujeres y que, por cierto, producen grandes problemas sexuales en muchas personas. De hecho, 1 de cada 2 mujeres adultas tiene problemas sexuales.

Es más, ¿cuáles son las aplicaciones que compartimos todas las mujeres? Las de regular el ciclo menstrual o de embarazo. De nuevo, la fertilidad como eje, no el placer. La app es para todo tipo de personas, el contenido está enfocado a mujeres pero también pueden escuchar las historias y los temas de bienestar los hombres, sin lugar a dudas. En Calíope cabe todo el mundo, sin distinción de sexo ni identidades de género.

¿Cómo funciona el apartado de historias?
En el apartado de historias puedes encontrar relatos eróticos e historias que tienen la finalidad de excitar o relajar a la oyente. Existen diferentes categorías como Fantasía, donde puede que a la oyente se le cumplan las suyas, también tenemos la categoría
Contigo donde la oyente forma parte de la propia historia. Además, puedes filtrar el contenido por Ella/Él o Ella/Ella. Estamos trabajando en historias Él/Él que muy pronto verán la luz. En el apartado En Pareja hay audios para escuchar con tu pareja o con quien te apetezca, si te atreves.

¿Por qué os habéis decantado por el sentido del oído en concreto?
Son muchos los estudios que demuestran que las mujeres se excitan en su mayoría mediante la imaginación y la escucha en contraposición de los hombres. De hecho, según un estudio de Tenga, a la hora de ponerse en materia el 78% de los hombres recurre a ver vídeos y contenido para adultos, frente a sólo el 46% de las mujeres, quienes prefieren principalmente la imaginación. 

Con casi un mes desde que lanzasteis la app, ¿qué es lo que tiene más éxito?
En apenas 10 horas tras el lanzamiento conseguimos colocarnos como la aplicación más descargada de Salud y Ejercicio Físico de la App Store y estar en el Top Descargas de toda España. Actualmente ha sobrepasado ya las 40,000 descargas. Nuestras oyentes, o musas de Calíope como nos gusta llamarlas, están disfrutando del contenido a diario y tanto las historias como la parte de bienestar y educación sexual están teniendo un éxito abrumador.

¿A quién le recomendáis instalarse la aplicación?
Se lo recomendaría a aquellas personas que les excita leer un relato o un libro erótico. A aquellas que quieren fomentar su principal órgano sexual: el cerebro. A aquellas que quieren disfrutar en la intimidad y no necesitan un vídeo. A aquellas que están cansadas del porno de siempre, a las que quieren probar cosas nuevas…

También se lo recomendaría a todo tipo de parejas así como a aquellas parejas que no son pareja pero se divierten juntos. Merecemos disfrutar del sexo y el placer sin miedos, tabúes ni presiones. Merecemos mejorar nuestra vida sexual y que nadie nos diga qué nos debe gustar ni quién debemos ser. ¿A quién le recomendaría instalar la aplicación? En realidad me pregunto, ¿a quién no se la recomendaría?

¿Cuáles son las ventajas de la versión ‘premium’?
Descargarla es gratuita y puedes escuchar múltiples audios sin ningún coste. Existe la opción de que por solo 19,90€ (menos de lo que vale una cena) puedas tener todo el contenido desbloqueado durante todo un año y, además, con nuevo contenido cada semana. El precio de la suscripción es bajo porque queremos que todo el mundo pueda acceder a él y creemos que un único pago de lanzamiento a un coste asequible puede hacer que la educación sexual y el placer auditivo pueda ser posibles para todo el mundo. Para los que quieran ver mucho más y no sepan si valdrá la pena, tenemos la opción de que puedas probar 7 días gratis y ver si el contenido te convence.

Duquesa Doslabios.

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Deberías dejarte los calcetines puestos durante el sexo (y la razón científica es sorprendente)

Nunca imaginé que sería yo la primera en defender los calcetines durante el sexo. Más bien, casi podría esperar todo lo contrario.

Sobre todo si tengo en cuenta que son de las primeras cosas que me quito y, si veo que la otra persona lleva puesta, me aseguro de dejarlos tirados por el suelo. Lejos, para que no quepan dudas de cuál es mi postura al respecto.

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Sin embargo me toca retractarme, resulta que llevar los calcetines en ese momento es más beneficioso que perjudicial (por mucho que me corte un poco el rollo).

Las opiniones científicas parecen respaldar su uso. Un estudio de la Universidad de Groningen llegó a esa conclusión y toca que cada pareja se replantee si de verdad merece la pena quitárselos (sobre todo en esta época del año).

Y es que en invierno, llevar calcetines es, más que una opción, la única alternativa a no terminar cogiendo frío.

Tener los pies calientes es lo que consigue que nuestra temperatura corporal se mantenga, aunque bien es cierto que, en los momentos de pasión, el calor no suele ser un problema.

Quizás podría justificar llevarlos pensando en el contraste con el suelo. La sensación de frío también puede ser un freno a la hora de estar cambiando de posición, una razón por la que podría mirarlos con buenos ojos.

Sin embargo, según la investigación de la universidad holandesa, hay mucho más (e igual deberíamos ponerlo en práctica desde ya).

Por lo general, calentar los pies ayuda a que los vasos sanguíneos se dilaten, algo que nos lleva a querer dormir, ya que el cerebro lo interpreta como la señal de que es el momento de dejar de hacer scroll por Instagram y apagar el teléfono.

Sorprendentemente, de la misma forma que aumenta la velocidad de que nos entre el sueño (y nos quedemos dormidos), tendría el mismo efecto a la hora de alcanzar el orgasmo.

Llevando calcetines, un 80% de las parejas que formaron parte del estudio,  llegaron al clímax. Las que no los usaron, lo consiguieron en un 50%.

Así que solo por esa diferencia, ¿no merece ya la pena intentarlo? Eso sí, ojo con los calcetines que escoges.

Si te dejas puestos los que llevas usando todo el día (o esos que tienen un agujero), da igual lo dilatados que tengas tus vasos sanguíneos, la otra persona sí que no va a correrse nunca con esa imagen.

Duquesa Doslabios.

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No eres rara ni estás mal hecha si solo llegas al orgasmo tocándote tú misma

Después de mi primer polvo, llegué a una conclusión: el sexo está sobrevalorado. Fue lo que pensaba mientras salíamos de su portal rumbo a mi casa.

¿Y por esto tanto escándalo? Estaba casi decepcionada después de todas las expectativas que me había hecho sobre ello.

LELO

Las siguientes relaciones sexuales me llevaron al mismo razonamiento. No entendía a qué venía tanta excitación. Vale que había disfrutado del momento, de las caricias y los besos, pero a la hora de la verdad, sentía que yo (conmigo misma) me lo pasaba mejor.

No fue hasta que empecé a poner en práctica cómo me masturbaba en la intimidad, que el sexo acompañada despertó otras sensaciones.

Lo hice de manera instintiva, como respuesta natural a aquel cosquilleo que me recorría el clítoris y que, en la postura en la que estaba en aquel momento, nadie prestaba la más mínima atención.

Aquello ya era otra cosa, por fin iba por buen camino. O, al menos, eso pensé durante unos segundos, hasta que mi pareja de aquel entonces me preguntó que qué hacía.

Lo hizo con cara de susto, como si el acto de llevarme la mano a la vulva significara que estaba fracasando como amante.

Una vez vencido el miedo inicial, explicándole que así me gustaba más, nos dejamos llegar y descubrí, por primera vez, que sí, podía tener orgasmos también en pareja.

El único ¿inconveniente?, que tenía que ‘trabajármelos’ yo.

Y sí, digo inconveniente porque en ninguna película había visto a la protagonista disfrutar de aquella manera. Bastaba que se la metieran para que el polvo se convirtiera en una sucesión de gemidos ininterrumpidos hasta llegar al orgasmo.

Tuve que descubrir que no era yo quien estuviera mal, era la ficción la que no reflejaba mi realidad.

No ponía en duda que hubiera quien pudiera encontrar placer -e incluso llegar al clímax- de aquella manera, pero no era mi caso.

Ni el mío ni el de muchas amigas con las que, pasados los años, acabé hablando del tema. Curiosamente, teníamos en común que, solo estimulándonos de forma externa, conseguíamos corrernos durante la penetración.

Esa revelación me llevó a uno de los puntos más importantes de mi vida (sexual) adulta.

Podía seguir haciendo como si nada, cumpliendo los estereotipos y fingiendo mis orgasmos para que mis acompañantes no sintieran que su participación era insuficiente.

Podía normalizar que el sexo aceptado por la mayoría era eso que veía en la tele o en el ordenador y subirme al carro, aunque implicara que no lo disfrutara plenamente.

Pero eso significaría que mi vida sexual compartida resultaría decepcionante, así como una manera de ocultar algo tan natural de mí misma.

Mi decisión, la que sigue vigente hoy en día, fue tomar el otro camino, el de asumir que, por mucho que no fuera como las mujeres de las películas, lo que me funcionaba era igual de válido.

Y no ajustarme a esa imagen no iba a impedirme disfrutar en la cama. Aunque eso implicara que tuviera que hacerme cargo de mis orgasmos.

Duquesa Doslabios.

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Amiga, si no sabes ni por dónde empezar a tocarte, prueba así

Tuve mucha suerte. La masturbación fue algo sencillo y natural para mí. No necesité que nadie me la descubriera.

Me bastó con dejarme llevar de forma instintiva por lo que mi cuerpo parecía pedir. Y, poco a poco, investigando, viendo qué me gustaba, lo que no me funcionaba y lo que realmente me encantaba, llegaron los orgasmos.

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Claro que no es el caso de todas. Entre que la anatomía femenina debería venir con mapa y manual de instrucciones y que todavía muchas viven sus genitales con vergüenza, me encuentro con mujeres de edades muy diferentes que no saben ni por dónde empezar.

Puede parecer obvio, pero la primera manera de romper el hielo es coger un espejo, sentarse despatarrada en el baño o en la habitación -o en cualquier sitio donde se pueda tener intimidad- y mirar por qué produce tanto escándalo por lo de ahí abajo.

Ese amasijo de pliegues de carne también eres tú. Y ¡eh!, sean del color o tamaño que sea, son tuyos. Hay que celebrarlos porque nos traen muchas alegrías (tal y como vas a aprender en un rato).

Identificar qué es cada cosa, sirve de gran ayuda. No ya solo por saber dónde ir a tocarte, también por si alguna vez notas algún escozor o sangrado fuera de sitio, sepas identificar de dónde viene (y si hay que tomar medidas al respecto).

Primer paso completado, ya quedan más o menos claros los puntos cardinales. Uno de los que más interesan es el norte.

Después de eso, lo ideal sería retirarte a un sitio más cómodo (la cama o el sofá) y recordando lo que has visto, empezar a explorarlo con los dedos.

Aunque si te parece que es ir demasiado al grano, también puedes esperar a que Chris Hemsworth se quite la camiseta en la película (en Extraction tienes la escena a los pocos minutos) o ponerte un podcast de contenido erótico y ver no solo qué sensaciones despierta por abajo, sino en qué parte.

La prueba no falla, es ahí donde tienes que dirigirte. Y ese ‘ahí’ suele ser el clítoris.

Si te acuerdas de la imagen del espejo, caerás en que está cubierto por una especie de capucha. No la retires y simplemente masajea por encima de ella (y cuidado con las uñas).

Hay muchas formas de hacerlo y según vayas conociéndote igual cambias la técnica, pero la más sencilla es utilizar solo la punta de tu dedo índice, ya sea en círculos o de lado a lado.

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A partir de ahí, si sigues insistiendo, notarás como la sensación comienza a ser más intensa. Como si estuvieras cuajando una bola de nieve que crece por momentos.

Ármate de paciencia, respira hondo, deja la mente en blanco y no pares. Centra tu atención en lo que te está transmitiendo tu propio cuerpo y disfruta de los latidos acelerados, los primeros ‘calambres’, el sudor y la respiración agitada, síntomas de que vas por buen camino.

Incluso puedes ‘ayudar’ a que resulte todavía más intensa la presión si contraes los músculos de tu vagina hacia adentro.

A cada una de nosotras le lleva un tiempo distinto. Lo que no te recomiendo es que te estreses y lo dejes, pensando que tardas demasiado y no llegas al orgasmo.

Llegarás, de verdad. Y te darás cuenta porque, justo antes de correrte, tu cuerpo te parecerá una olla a presión que solo quiere explotar.

Pero cuanto más te agobies, te midas y, en definitiva, tengas a tu cerebro preguntándose si estás mal hecha en vez de desconectado porque estás disfrutando, te resultará más difícil disfrutar.

Ahora solo te queda dejar la pantalla, probar a tocarte y repetir las veces que quieras.

Duquesa Doslabios.

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Qué es lo que convierte en épico un polvo según los ‘millennials’

Hay muchos tipos de sexo. Tantos que, la mejor comparación que se me ocurre, es con el mostrador de una heladería (y no solo porque, curiosamente, tanto un sabor como una variedad compartan el nombre de ‘vainilla’).

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Pero no todos los recordamos por igual. Hay algunos que se clavan en la memoria después de hacerlo en las entrañas.

Y hoy he venido a hablar de ellos.

No solo yo, que ya me tienes muy leída. En esta ocasión, la opinión sobre las características que reúnen los que entran en esta categoría, es un poco mía, pero sobre todo de otros amigos y conocidos de mi edad.

  • Empiezo rompiendo el hielo con el que es, para mí, el básico de cualquier polvazo: sentirme cómoda. Algo que va desde tener la confianza como para poder decir lo que mi cuerpo necesita, hasta disfrutar plenamente del momento y del lugar, sin más preocupación que la de dejarme llevar para disfrutar.
  • “Que puedas recordarlo con una risa y mordiéndote el labio” es otra de las respuestas que comparto. Al fin y al cabo, no hay combinación más explosiva que la que forman humor y placer. Y, si tan solo de pensar en ello, las reacciones son tanto un recuerdo agradable como uno excitante, se merece el 10.
  • Quiero matizar el “que incluya sexo oral” por “que sea variado”. Imitar hasta el hastío las dinámicas del porno u obviar que hay otras maneras de disfrutar más allá de la penetración, hace que cualquier experiencia quede un poco coja. Así que olvida eso de que es una práctica relegada a los preliminares y ponlo en práctica en cualquier momento.
  • Me llama la atención que una de las respuestas más repetidas haya sido “correrse a la vez”. Quizás porque, para mí, nunca ha sido algo importante. No somos relojes, no hace falta sincronizarse y agobiarse al respecto si lo hacemos a destiempo. Sin embargo, puedo entender que llegar al orgasmo en el mismo momento puede ser un broche estupendo. Aunque mejor no obsesionarse con ello.
  • Que la noche ha sido un éxito se resume en las afirmaciones de “acabar con el chichi escocido” o “terminar con agujetas”. Despertar al día siguiente con arañazos, algún mechón de pelo arrancado (de quién y de dónde sea) y otras ‘heridas de guerra’ son sinónimos de que nos hemos dejado la piel, literalmente.
  • Por supuesto, el estatus de ‘polvo épico’ no se limita solo a los genitales. “Que se te olvide dónde estás o la noción del tiempo. Disfrutar del otro a nivel íntimo, no solo a nivel sexual” es otra de las afirmaciones con las que coincido de lleno. No todas las conexiones consiguen llegar más allá de los cuerpos y, cuando se combinan ambas, es pura magia.
  • Es algo que podría resumirse en “compenetración” o “complicidad”, otros requisitos que también han aparecido en mi encuesta. ¿Cuántos casos conocemos de polvos que fueron un éxito gracias a la química y otros que, pese a haber mucha atracción física, se quedaron en menos por la falta de ella?
  • Me parece fundamental que en las respuestas saliera la reciprocidad: “Que haya equilibrio”. Esto es un juego de equipo, no una partida al solitario, así que lo normal es que ambas personas estén al tanto de que no haya desigualdad y estar pendientes de que, si ya ha bajado, ahora te toca hacerlo a ti.
  • “Darle rienda a suelta a todo”, pero no solo a las fantasías. Poder expresarte libremente a nivel sexual con sonidos, jadeos, miradas, caricias o cachetes, da igual. Dejar fuera de la cama el trabajo, los problemas, los compromisos y…
  • “desactivar el cerebro racional y que solo quede el instinto animal”.

Duquesa Doslabios.

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Esto es lo peor que puedes hacer si ella tarda en llegar al orgasmo

“Venga, córrete ya” es de las frases más chocantes que, como mujer, me han tocado escuchar.

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Sí, comparte las primeras posiciones de la lista junto al “¿No estarás en esos días del mes?” o “¿Cuándo tienes pensado casarte?”, otras de las más clásicas que te toca aguantar a menudo a lo largo de la vida.

Aunque claro, estas dos últimas suelen decirse mientras llevas ropa puesta y no estás teniendo sexo, que es cuando puede surgir la primera.

De entre todas las cosas que pueden sacarme mentalmente del momento íntimo -entre las que incluyo el pitido del lavavajillas cuando ha terminado el programa, que suene el timbre o que mi madre me conteste un WhatsApp-, la urgencia de tu acompañante por tu orgasmo, es casi la peor.

No es ya solo que pierda la concentración sexual, es que, por lo general, esa frase viene acompañada de mucho más.

Cuando hace acto de presencia no es al principio (sería un poco absurdo -y aún menos habitual- esperar un orgasmo en los primeros minutos), más bien al rato de estar en plena acción.

Por un lado, entiendo a la perfección el deseo de la otra persona, que tiene interés en que los dos sientan placer llegando a alcanzar el clímax, aunque sea en momentos diferentes.

Pero para nosotras, ese tipo de prisas no son buenas. Más que nada porque no desencadenan una respuesta positiva potenciando la excitación, todo lo contrario.

Cuando te toca escuchar que a ver si te corres, que estás tardando mucho o que si todo va bien porque no has llegado todavía, en tu cabeza se filtra la idea de que estás fracasando como amante y aburriendo a tu acompañante.

Y lo cierto es que, para empezar, nuestro orgasmo es diferente del de los hombres (si quieres profundizar, te recomiendo este artículo).

Tampoco nos podemos olvidar que, a nivel excitación, en cuanto perdemos un poco el hilo, nos toca empezar de cero.

Que las películas porno muestren unos maxiorgasmos femeninos solo con la penetración, no es de gran ayuda. La mayoría de nosotras solo llegamos a alcanzarlo mediante la estimulación directa del clítoris.

Es decir, da igual que estés 45 minutos con una postura de ‘misionero’ digna del kamasutra si el clítoris no está siendo alcanzado.

¿Concusión? Paciencia y, en todo caso, preguntar más que imponer.

Si tienes dudas de si lo estás haciendo bien o si estás yendo por el buen camino, es tan sencillo como cerciorarse con un simple “¿te gusta así?” o un “¿cómo te gustaría que hiciera?”.

Duquesa Doslabios.

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‘La masturbación a solas es la práctica más segura ahora mismo’, palabra de sexóloga

Puede que muchos se hayan centrado en la gastronomía o el ejercicio en casa para sobrellevar la cuarentena (el furor por la harina y la levadura, agotadas en todos lados, son la mejor prueba).

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Pero más allá de la cocina y las rutinas en medio del salón, hay otra actividad igual de interesante que también es clave para pasar estos días: la masturbación.

Entre el distanciamiento social, sobre todo en el caso de las personas que viven solas, y que ya no se puede tener sexo ocasional, no hay otra opción.

Ante la incertidumbre de cómo cambiará nuestra forma de relacionarnos en las fases de desescalada, se presenta como la vía más segura.

Algo que confirma Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (la encuentras en Sexoenlapiel.com), quien en una pequeña entrevista, me recuerda su importancia, en especial estos días.

¿Es el sexo más seguro que podemos tener en estas circunstancias?
Lamentablemente, a día de hoy el contacto con otras personas es una fuente de riesgo de infección al COVID19. Esto incluye, por supuesto, las relaciones sexuales. Con la masturbación, estando a solas, no corremos riesgo de contagio y, además, evitamos infectar a otras personas. Es la práctica más segura ahora mismo para seguir disfrutando de la sexualidad.

¿También hay que innovar para no aburrirnos?
Masturbarse con frecuencia y siempre de la misma manera puede provocar sensación de aburrimiento y hastío en algunas personas. Además, en algunos casos puede hacerse menos satisfactorio y convertirse en un proceso mecánico, cuya única función es la del desahogo y no la de disfrutar, excitarnos y jugar. En algunos casos puede ser interesante buscar nuevas formas de masturbarse: utilizar otros movimientos con las manos, usar juguetes, probar otros estímulos como la literatura erótica o los cómics eróticos…

¿De qué forma puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos?
La masturbación consciente puede ayudarnos a ello. Es una forma de autocuidado y autoconocimiento. Nos damos placer, nos descubrimos, pasamos un rato con nosotros mismos sin más distracciones… Somos conscientes de nuestra persona, de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

Con tanta gente en casa, ¿cómo encontrar un momento de intimidad para hacerlo?
Cuando no estamos solos en casa, el encontrar un rato de intimidad para masturbarse puede ser complicado. Dependiendo de las posibilidades de cada casa, y de las normas y hábitos de cada familia, buscaremos la forma de tener intimidad. A veces, el cuarto de baño es el único espacio de intimidad que se respeta en algunos hogares. Por ello, el momento de la ducha puede ser una buena idea. El uso de pestillos en las puertas me parece básico para evitar interrupciones no deseadas. También podemos utilizar el ruido de la televisión o la música para acallar los gemidos y evitar ser descubiertos.

¿Es normal estar aislado con tu pareja y seguir masturbándote?
Es perfectamente normal y saludable estar aislado con la pareja y seguir masturbándose. La masturbación y el sexo en pareja son dos formas de sexualidad totalmente distintas, por lo que pueden ser complementarias y es normal que nos apetezca disfrutar de ambas.

¿Cómo interpretas el repunte en ventas de juguetes sexuales durante la cuarentena? ¿Son imprescindibles?
Los juguetes sexuales no son imprescindibles pero sí son un muy buen aliado en las relaciones sexuales, tanto a solas como en pareja. El estar encerrados en casa ha hecho que tengamos que ponernos más creativos a la hora de buscar formas de ocio y los juguetes sexuales son un fantástico recurso.

Duquesa Doslabios.

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Toda una vida sin punto G

Cada poco tiempo salen nuevas noticias del punto G: “Qué es y dónde encontrarlo”, “Las cosas que no sabías de él” o “¿Cómo afecta el tamaño a la hora de estimularlo?”.

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Esa obsesión silenciosa por dar con botón del placer lleva dando vueltas desde los 80, cuando se afirmó que existía esa zona erógena. El problema es la expectación que se ha desarrollado a su alrededor.

Mi parte favorita del debate es que ahora los expertos se plantean si eso del orgasmo vaginal no será más bien un mito, ya que no se ha podido demostrar hasta el momento.

Más allá de las investigaciones, casi parece que, siendo mujer, si todavía no te lo has encontrado, has fracasado en la relación con tu vagina.

Lo mismo que si nunca has tenido un orgasmo acompañado de squirt o eyaculación femenina.

Sinceramente, dar con mi punto G no es algo que me haya producido curiosidad. Supongo que será porque, vía externa, tengo orgasmos tan buenos como para no echar nada en falta.

Quizás le estamos demasiada importancia cuando lo cierto es que no necesitamos emprender la odisea de dar con puntos secretos inalcanzables.

¿No es mejor entender qué es lo que sí nos funciona más que en pasarnos toda la vida agobiadas por encontrar algo que ni siquiera tenemos la certeza de que exista?

Que para tener mejor sexo igual nos saldría a cuenta olvidarnos del punto G y centrarnos en lo que sabemos que desencadena el clímax, como el clítoris, por ejemplo.

Duquesa Doslabios.

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“Las fotonovelas son una combinación entre los relatos eróticos y el porno común”

Las películas, las novelas, los relatos, las revistas… La pornografía se ha hecho con todas y cada una de ellas llevándolas a su terreno. No son las únicas. Existen géneros híbridos, igual de morbosos, que despiertan a partes iguales nuestra imaginación y nuestro deseo.

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Para Diego Duron, el fundador de Fotonovelasxxx.com, el atractivo de este formato reside en su erótica oculta: “En contar la historia más a fondo. La historia y la parte gráfica se complementan. Se puede ver la escena a todo color, pero también qué hay detrás de ella, como los diálogos o los pensamientos”.

Eso es algo que, en su opinión, diferencia la foto novela de la pornografía convencional. “Yo pienso que las fotonovelas son como una combinación entre los relatos eróticos y el porno común, cogen lo mejor de ambas partes y lo combinan de la mejor manera posible”, dice.

Y es que el valor añadido del erotismo que hay más allá del mero intercambio sexual es algo que pesa fuerte en la foto novela erótica.

“Tratamos de hacer darle al público un poco más de fantasía, de juego de diálogos, miradas, seducción, etc… No estamos en contra del porno explícito, pero sí pensamos que debe haber un balance entre la historia y el sexo. Que ambas partes sean importantes y que no se deje de lado una u otra”, dice Diego asegurando que es lo que hace falta para destacar frente a las películas porno de las grandes productoras.

El trabajo del fotonovelista no se limita a buscar escenas de películas ya existentes, sino crear toda una historia a su alrededor: “Las fotonovelas son únicas porque hacen que el usuario se meta en la piel de los protagonistas, que la fantasía sea más viva ya que te mete en la historia”.

Una característica en la que siente que también superan a la novela erótica, ya que según Diego: “No les puedes dar un rostro o un cuerpo a los protagonistas, algo que le quita un poco de encanto”.

Convertirse en fotonovelista de erotismo está al alcance de cualquiera: “Nosotros le damos la oportunidad a todo el mundo de mostrar su trabajo. Aunque pedimos un cierto nivel de material, no somos muy exigentes, pero tampoco publicamos cualquier cosa”.

De entre sus artistas, destaca dos autores de habla española hay varios autores que tienen mucha imaginación, algo imprescindible ya que los ingredientes, según él, son los siguientes: “Una buena narrativa, buenos diálogos, una historia consistente y, sobre todo buenos personajes. En una historia erótica los protagonistas deben tener personalidad, pero también ser atractivos físicamente”.

Solo hay que leer un par de obras para descubrir que es un producto creado en su mayoría, para un público masculino con muchos tópicos machistas heredados de las películas X. El creador de la web es consciente y confía en poder girar las tornas en un futuro cercano.

“Estamos pensando en convertir una serie erótica que se supone fue creada para mujeres en fotonovela. Sería bastante bueno darle un enfoque femenino a este tipo de material”, admite.

“Desafortunadamente, casi en su totalidad, los autores son hombres y eso ha hecho que sea cada vez más complicado encontrar cosas que podrían gustarle a las mujeres. Lo único que hace falta es que se interesen en esto y comiencen a escribir, ya que desde el punto de vista masculino a veces no se sabe a ciencia cierta qué es lo que a ellas les gusta”, dice Diego.

¿La clave del cambio? En nuestras manos, afirma: “Hay muy pocas mujeres interesadas en crear porno, no solo en las fotonovelas sino en todo el porno en general. Para que el mercado erótico cambie, las mujeres deben comenzar a crear el material que a ellas les gustaría ver”.

“El porno siempre ha sido un mercado egoísta donde lo único que buscamos todos es satisfacer nuestros deseos. Nos hemos enfocado durante mucho tiempo en crear películas solo para nosotros dejando a las mujeres de lado. Lo único que nos hace falta es una opinión femenina que nos guíe para poder incluir, cada vez más, el lado femenino de la fantasía erótica”, dice Diego.

Y, mi opinión coincide con la suya. No basta con pedir material que nos gustaría, que nos excitaría o con el que nos sentiríamos realmente identificadas. Tenemos que empezar a crearlo nosotras mismas.

Duquesa Doslabios.

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