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¿No le van los juguetes sexuales? Esta es la razón por la que deberías huir

Cuando aquella vez saqué del cajón un pequeño vibrador con forma de bala, recuerdo que él se me quedó mirando totalmente descompuesto.

“Pero, ¿de verdad necesitas eso?”, me preguntó entre asustado y un poco enfadado. Y si bien necesitar no era el verbo, sí, aquel juguete iba a ser la diferencia entre no alcanzar el orgasmo nunca o conseguir correrme.

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Años más tarde, el día antes de la boda de unos amigos, aproveché mi visita al Salón Erótico de Barcelona para hacerme con un recuerdo para los novios.

Mientras que mi amiga no escondió su emoción cuando abrió el regalo, él parecía molesto. Incluso llegó a comentarme más adelante que aquel detalle daba a entender que su experiencia sexual estaba incompleta.

Era una alerta roja en toda regla. Nerviosismo, sudoración, aceleración al hablar… Características inequívocas de que mi amigo tenía miedo.

Y la razón de su recelo era aquella mariposa de silicona, cuyo objetivo no era otro que el de aportar placer a un momento íntimo.

Pero él formaba parte de esos hombres que ven este tipo de objetos como una amenaza a su masculinidad. Tal y como me hizo saber, no entendía el uso de los juguetes teniendo un pene.

Y aunque sí que hay objetos con forma fálica, que se pueden usar para estimular de una forma parecida, lo cierto es que el abanico de artículos es enorme.

Succionadores, masajeadores, lencería o incluso juegos de mesa. La variedad es tan grande, que entrar a una tienda erótica es como pasar la tarde en el Ikea. Sabes que con algo picarás, aunque no entiendas el nombre sueco.

Lo que hacía mi amigo era reducir toda su vida sexual a los genitales. Aunque no iba a ser yo quien le explicara que el sexo no gira en torno al pene, me dio lástima encontrarme gente con menos de 30 años con esa mentalidad.

Las películas o las series, grandes fenómenos de la cultura popular, siguen anclados en esa idea de que solo cuenta una relación sexual si se da el coito, dejando el resto de prácticas relegadas a la segunda posición.

Pero no ya solo por el absurdo del falocentrismo, que parece que si no hay penetración, no hay placer.

También por el hecho de la aburridísima vida sexual que le espera a mi amiga con una persona así a su lado. La intimidad es experimentar, variar, probar y repetir de aquello que más nos ha gustado.

Cerrarnos en banda equivale a quedarnos con un solo sabor de helado porque es el único que hemos pedido, cuando la vida nos ofrece toda una carta. Y, como decían siempre nuestras madres, ¿cómo vas a saber que no te gusta si no lo has probado?

Duquesa Doslabios.

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Este es el juguete sexual con el que se mantiene la distancia de seguridad

Puede que salgamos a la calle, que procuremos hacer vida normal (dentro de las nuevas medidas) o que volvamos a quedar con los amigos, pero el espacio entre nosotros parece ahora más importante que nunca.

Aunque siempre está el ciudadano de turno que pasa por tu lado como si no hubiera más que un centímetro cuadrado de acera, ya no nos sentimos tan cómodos como antes en las distancias cortas.

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Y es algo que también ha llegado al sexo, claro. Desde que el coronavirus empezó a expandirse, las teorías para evitar su contagio no han parado de salir.

Mientras que los expertos de algunos países pedían la abstención total, otros recomendaban confinarse con la pareja. Al poco de que las videollamadas se convirtieran en una de las nuevas formas de erotismo, con el desescalamiento también salieron posibles posturas con menor riesgo (como el perrito) o tener sexo con mascarilla.

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Pero, ¿qué significa eso entonces para la industria de los juguetes sexuales? ¿Solo es seguro utilizar el succionador -u otros artículos del estilo para la masturbación-, y a solas?

Aunque podríamos estar frente al boom de los juguetes que se controlan a distancia, lo cierto es que hay quien incluso ha creado un artículo perfecto para jugar sin arriesgarse al contagio.

El británico Lee Allen ha ideado un dildo de silicona de 1 metro de longitud que se coloca con arneses de velcro, perfecto para intimar respetando la distancia mínima a la que se supone que no hay contagio del virus.

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El único fallo que le veo es que todavía no está a la venta, pero con su crowfunding pretende popularizar el juguete.

Sobre todo entre “muchas parejas incapaces de hacer el amor según las medidas del gobierno o con la posibilidad de tener nuevos compañeros sexuales completamente descartada”, dice la web de recogida de fondos.

“Llega una nueva posibilidad, una nueva forma de tener sexo, la esperanza para esas parejas frustradas sexualmente. Permite conectar al mismo tiempo que mantener la distancia. Ya no tienes que estar cerca para intimar”.

Aunque todavía no ha creado el prototipo, veremos si la campaña del británico tiene éxito y, sobre todo, si significa un punto de partida para la industria sexual, que puede tomar nota de su idea y aplicarlo a sus productos.

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Le hemos preguntado a una experta si pueden volverse adictivos los juguetes sexuales y la respuesta es…

Soy de las que piensa que, si tienes un restaurante en el que hacen tu hamburguesa favorita, nunca va a superar a la que te prepares en casa. Algo parecido me pasa con los juguetes sexuales. Da igual lo inspirada que esté masturbándome, la ultravelocidad del orgasmo solo la consigo con ellos.

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Aunque claro, ¿quién puede competir contra un producto diseñado justamente para eso, que encima no se cansa ni le entra hormigueo en el brazo? Como Monica Branni, psicóloga y sexóloga de Platanomelón (www.platanomelon.com), afirma “la intensidad y la rapidez a la hora de alcanzar el orgasmo también tienen que ver con otros factores como el estrés, el vínculo con la pareja, la situación, etc”.

Así que es comprensible que, para despejar esas variantes, sean los juguetes los que ponen el camino más fácil. Pero, ¿puede llegar a ser un problema si solo dependemos de ellos para disfrutar? La experta nos resuelve las dudas más frecuentes.

Masturbarse usando juguetes sexuales suele ser mucho más intenso y rápido que hacerlo con las propias manos, una lengua o un pene, ¿cómo se tiene esto en cuenta a la hora de diseñar el producto?
Los juguetes eróticos están diseñados para que la persona que los disfrute tenga una experiencia totalmente única. De hecho, la vibración o la succión es algo difícil o imposible de reproducir naturalmente en la cama, sea a solas o con otra persona.
La ventaja que tiene el juguete erótico es conseguir estimular determinados nervios de la vulva o pene que se traducen en sensaciones distintas. Un juguete produce un disfrute distinto al que produce otra práctica sexual, pero no por eso mejor o peor, sencillamente algo diferente.

¿Hay otras ventajas de la masturbación con juguetes?
¡Hay muchísimas! Los juguetes eróticos son herramientas para autoconocerse y explorar nuevas fronteras del placer. Utilizar según qué juguete nos proporciona muchísima información sobre nuestra capacidad erótica, ya sea física (duración, intensidad, etc) o mental (qué sensaciones me produce, con qué fantaseo, etc). Por lo que concierne a las relaciones, ¡estas tecnologías dan pie a muchísimo juego!

Esa facilidad que tienen los juguetes de lograr un orgasmo, ¿puede llegar a hacerlos adictivos?
Todo lo que nos produce placer nos pueden generar cierta adicción, precisamente porque los seres humanos somos ‘insaciables’ y nuestro cerebro busca recompensas a todas horas para que estemos de buen humor. Además, si eso que hacemos no requiere mucho esfuerzo, resulta aún más adictivo. Un vibrador y un succionador son juguetes que, con poco esfuerzo, nos regalan sensaciones increíbles. ¡Pero eso no los convierte en adictivos!

Hay probabilidades de que un juguete se vuelva adictivo cuando lo utilizamos para ‘tapar un problema’: si me compro un juguete porque no sé tocarme o no sé llegar al orgasmo por mi cuenta, delegaré toda la responsabilidad a un objeto y, potencialmente, no sabré desengancharme de ese objeto que me da placer sin esfuerzos. Asimismo, si no sé decirle a mi pareja qué me gusta y qué no: el juguete está llenando ese vacío llamado ‘falta de comunicación’, con lo cual me costará más desengancharme.

¿Corremos el riesgo de que masturbarnos con nuestras manos ya no resulte tan estimulante?
Depende. Por ejemplo, cuando entramos en una habitación y hay un perfume particular, al rato dejamos de percibirlo porque nuestros sentidos se han saturado y se han habituado a ese olor. Para volver a apreciarlo, tenemos que salir un rato para ‘desintoxicarnos’ o exponernos a una dosis más fuerte de ese perfume. Lo mismo pasa si en lugar de un perfume es un vibrador o un succionador: puede que temporalmente, nos habituemos a ese estímulo y nuestra mano nos pueda llegar a aburrir. Pero, ¡no es irreversible! Los nervios que teníamos siguen funcionando perfectamente, simplemente necesitan ‘descansar’ un tiempo de esa estimulación, para volver a disfrutar de otras.

¿Deberíamos alternar el uso de los juguetes con nuestras propias manos?
Cuanto más amplio sea nuestro abanico de posibilidades de experimentar y disfrutar, más enriquecida resultará nuestra vida sexual. Además, hay que entender que nuestros propios recursos, nuestra pareja (o parejas) y los juguetes sexuales pueden ir perfectamente de la mano. No hay razones para discriminar una u otra forma de pasarlo en grande, siempre y cuando te haga feliz. ¡Todo suma y nada resta!

¿Y cada cuánto tendríamos que hacerlo?
Las formas y frecuencias de alternar la masturbación manual a la masturbación con juguetes es algo muy personal. Cada persona debería hacer el ejercicio de entender cuándo es apropiado combinar distintas prácticas para no reducir todo a una sola. Aun así, idealmente, podríamos decir que cada 10 masturbaciones sería aconsejable no pasarse de la mitad con juguetes.

Duquesa Doslabios.

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La demanda de muñecas sexuales ha crecido, pero no es por lo que piensas

A cada juguete sexual podríamos asignarle un perfil concreto de clientela, con la única excepción del succionador de clítoris, que ha conquistado a mujeres de todas las edades.

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Sin embargo, si hablo de los preservativos de sabores o las bolas chinas, es posible que pensemos en grupos de usuarios muy distintos.

Pensar en esa variedad de condones me recuerda a la adolescencia, mientras que las bolas las relaciono con mujeres de la edad de mi madre, que son quienes -por lo que se refiere a mi entorno-, las usan en mayor medida.

Quizás las muñecas sexuales eran otro ejemplo que rápidamente podíamos relacionar con un hombre soltero como cliente medio, especialmente desde que ya conocemos casos de que hay quienes han llegado a casarse con sus muñecas.

Como le ha sucedido al succionador, la venta de las muñecas ha repuntado en la cuarentena. Pero lo sorprendente es que no se ha debido solo a las demandas de la gente soltera. También habrían subido sus ventas gracias a nuevos compradores: parejas.

En el caso de los hombres, parece clara la relación que existe con el estado de alarma. Al ser como una persona, ayuda a pasar de forma más amena la soledad de las semanas del confinamiento.

Es más, una de las firmas que se dedican a este tipo de productos, Sex Doll Genie, lleva semanas anunciando sus muñecas como “La compañera de cuarentena perfecta”, con la que tener sexo de una manera segura.

Respecto a las parejas, el motivo parece también claro, ya que experimentar en la relación ha sido también uno de los mejores entretenimientos para que resultara más llevadera la estancia en casa.

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Aunque hay quienes han llegado a hablar de hacer intercambios de pareja, la muñeca sexual habría podido ser un escalón intermedio para volver más excitante la dinámica sexual, saliendo de la rutina, sin llegar a contar con una tercera persona real.

Así que, poco a poco, el estereotipo está cambiando. Ya no es tanto la búsqueda de compañía por personas que quieren evitar la soledad, con discapacidades físicas o aquellas con problemas a la hora de relacionarse, que parecía el único nicho de mercado de este producto.

La curiosidad que está llevando a las parejas a probar las muñecas, por primera vez, quizás sea el paso definitivo para que sean consideradas como cualquier otro juguete, por mucha forma humana que tengan.

Duquesa Doslabios.

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‘La masturbación a solas es la práctica más segura ahora mismo’, palabra de sexóloga

Puede que muchos se hayan centrado en la gastronomía o el ejercicio en casa para sobrellevar la cuarentena (el furor por la harina y la levadura, agotadas en todos lados, son la mejor prueba).

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Pero más allá de la cocina y las rutinas en medio del salón, hay otra actividad igual de interesante que también es clave para pasar estos días: la masturbación.

Entre el distanciamiento social, sobre todo en el caso de las personas que viven solas, y que ya no se puede tener sexo ocasional, no hay otra opción.

Ante la incertidumbre de cómo cambiará nuestra forma de relacionarnos en las fases de desescalada, se presenta como la vía más segura.

Algo que confirma Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (la encuentras en Sexoenlapiel.com), quien en una pequeña entrevista, me recuerda su importancia, en especial estos días.

¿Es el sexo más seguro que podemos tener en estas circunstancias?
Lamentablemente, a día de hoy el contacto con otras personas es una fuente de riesgo de infección al COVID19. Esto incluye, por supuesto, las relaciones sexuales. Con la masturbación, estando a solas, no corremos riesgo de contagio y, además, evitamos infectar a otras personas. Es la práctica más segura ahora mismo para seguir disfrutando de la sexualidad.

¿También hay que innovar para no aburrirnos?
Masturbarse con frecuencia y siempre de la misma manera puede provocar sensación de aburrimiento y hastío en algunas personas. Además, en algunos casos puede hacerse menos satisfactorio y convertirse en un proceso mecánico, cuya única función es la del desahogo y no la de disfrutar, excitarnos y jugar. En algunos casos puede ser interesante buscar nuevas formas de masturbarse: utilizar otros movimientos con las manos, usar juguetes, probar otros estímulos como la literatura erótica o los cómics eróticos…

¿De qué forma puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos?
La masturbación consciente puede ayudarnos a ello. Es una forma de autocuidado y autoconocimiento. Nos damos placer, nos descubrimos, pasamos un rato con nosotros mismos sin más distracciones… Somos conscientes de nuestra persona, de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

Con tanta gente en casa, ¿cómo encontrar un momento de intimidad para hacerlo?
Cuando no estamos solos en casa, el encontrar un rato de intimidad para masturbarse puede ser complicado. Dependiendo de las posibilidades de cada casa, y de las normas y hábitos de cada familia, buscaremos la forma de tener intimidad. A veces, el cuarto de baño es el único espacio de intimidad que se respeta en algunos hogares. Por ello, el momento de la ducha puede ser una buena idea. El uso de pestillos en las puertas me parece básico para evitar interrupciones no deseadas. También podemos utilizar el ruido de la televisión o la música para acallar los gemidos y evitar ser descubiertos.

¿Es normal estar aislado con tu pareja y seguir masturbándote?
Es perfectamente normal y saludable estar aislado con la pareja y seguir masturbándose. La masturbación y el sexo en pareja son dos formas de sexualidad totalmente distintas, por lo que pueden ser complementarias y es normal que nos apetezca disfrutar de ambas.

¿Cómo interpretas el repunte en ventas de juguetes sexuales durante la cuarentena? ¿Son imprescindibles?
Los juguetes sexuales no son imprescindibles pero sí son un muy buen aliado en las relaciones sexuales, tanto a solas como en pareja. El estar encerrados en casa ha hecho que tengamos que ponernos más creativos a la hora de buscar formas de ocio y los juguetes sexuales son un fantástico recurso.

Duquesa Doslabios.

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Y el juguete sexual más vendido esta cuarentena es…

Me acuerdo de las primeras noticias que salieron cuando empezaron a sonar con fuerza los rumores de que podría llegar la cuarentena y la gente corrió en masa a agotar el papel higiénico. ¿Te suena?

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Tres semanas después, hemos pasado un poco del tema de los rollos para acabar con las existencias de otros bienes de, para muchos, primera necesidad, como el alcohol o el chocolate.

¿Y la última moda que no encontraras en ningún supermercado en 5 kilómetros a la redonda? La harina.

Mientras parece que muchos quieren dedicarse a esto del Masterchef versión botellón durante la cuarentena, para mí, el dato más interesante esta lejos de las estanterías o las líneas de caja.

Se está dando un interesante fenómeno en el panorama sexual. Poco antes de que empezaran las restricciones de movilidad, la compra de juguetes subió como la espuma.

Por un lado es comprensible, ya bastante dura resulta la idea de quedarse en casa como para hacerlo sin tener una sola gota de sexo.

Aunque no deja de sorprenderme cuál ha sido el producto estrella en las tiendas de juguetes: el succionador de clítoris.

A nivel nacional e internacional, el que ha sido la revolución del sexo también es uno de los protagonistas de la cuarentena según ha analizado la firma de juguetes Womanizer.

La conclusión que se puede sacar es muy clara, si ya nos interesaba el hecho de reconciliarnos con el clítoris, el aislamiento en casa parece la excusa perfecta para recluirse en el dormitorio a conocerse.

No tenemos prisa por ir corriendo al trabajo, compromisos de planes con amigas (más allá de las videollamadas) o reuniones familiares, así que ¿cómo no dedicarnos tiempo?

En Be Lover también han notado un incremento de ventas en huevos vibradores, masajeadores masculinos y… ¡limpiadores de juguetes! Un asunto que os expliqué largo y tendido en este artículo.

Lo que me tranquiliza es que cada vez estamos más concienciados de la importancia que tiene la sexualidad en nuestra vida. Y que incluso en una situación tan rara como en la que estamos, ya no queda en un segundo plano, lo que también es una pequeña victoria.

Duquesa Doslabios.

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Las 5 cosas que no pueden faltar en tu cajón sexual

Hace unos días, lancé en mi Instagram la pregunta de qué era lo que no podía faltar en un cajón de las perversiones básico.

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Ya sabéis a cuál me refiero, ese que está al lado de la cama, justo debajo del de las bragas o los calcetines.

Tener bien a mano un surtido de juguetes sexuales a modo de ‘fondo de armario’ -o de cajón, como prefiráis-, es algo que beneficia enormemente la vida íntima (sin olvidarme de esa emoción extra que te produce cuando vienen tus padres o suegros de visita y confías en que nadie lo abra por error).

¿Que quieres hacer un polvo más emocionante? Coges aleatoriamente algo del cajón. ¿Tu idea es hacer más variadas las cosas en la cama? Al cajón.

Gustos aparte -que imagino que la gente con dracofilia, la excitación por las lágrimas, dejará para ese sitio las cebollas o colirios para el ojo-, hay algunos productos que siempre son recomendables.

Para mí, el primero es el lubricante. No hay nada en esta vida (sexual) que este producto no solucione. Y entre escoger uno de base acuosa y otro oleoso, quédate con el de agua, que puedes utilizarlo también para sexo anal.

Una vela que se convierte en aceite de masajes -o simplemente alguna esencia que cumpla la misma función- tiene doble beneficio. Por un lado puede servir para ir calentando el terreno mientras pones algo de The Weeknd de fondo. Pero también es una excusa genial para darle un masaje a tu pareja después de su jornada demoledora y conectar piel con piel.

Da igual si eres o no de BDSM, las esposas son un básico independientemente si te va el juego de la dominación. Las posibilidades de inmovilizar son infinitas si le echas imaginación. Vale que puedes buscarles el lado sadomaso, pero ¿y si atas tu muñeca a la de tu pareja para ver cómo os manejáis con ese reto en la cama?

Ni sujetadores de encaje ni tangas de satén, no hay lencería más erótica que una cinta larga con mil posibilidades. A modo de arnés, cinturón, gargantilla, top… Y lo mejor es que no solo sirve para ambos. Puedes ir desatándola y usarla como correa, mordaza o sujeción. ¿Un ejemplo? El cinturón de cualquier gabardina funciona a las mil maravillas.

Y por último, por típica que vaya a sonar, el estimulador femenino no solo es básico, sino imprescindible. De todos los modelos que te ofrece el mercado, encontrar tu modelo ideal es algo que depende de ti. Ya sea solo de clítoris, como de los que incluyen estimulación vaginal, es el momento de que guardes uno para usar tanto sola como acompañada.

Ahora te toca a ti, ¿qué es lo que no puede faltar en tu opinión?

Duquesa Doslabios.

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¿Qué le falta al masturbador masculino?

Desde que los Reyes Magos le trajeron a mi novio un masturbador masculino, llevaba tiempo queriendo probarlo en pareja.

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Este tipo de juguetes -los que, hasta hace nada, se conocían por ser ‘vaginas en lata’- han ido evolucionando. Su diseño está mucho más cuidado y el interior se ha perfeccionado.

Ya no es tan importante que se asemeje a una vulva, muchas marcas de juguetes sexuales se han centrado en que el diseño sea funcional.

Es el caso del artículo que tenía por casa. Un juguete que, si no sabes lo que es, podría pasar por un bote de champú o un altavoz.

Entre que este fin de semana me encontraba muy acatarrada, y que estaba pasando unos dolores bastante fuertes de menstruación, casi parecía el día perfecto para probarlo.

Tenía las hormonas por las nubes de ver a mi pareja por casa sin camiseta, las ganas no faltaban. Así que el momento no podía ser más ideal.

Lo bueno de este tipo de productos es que son bastante sencillos, incluso para cuando quieres usarlos en pareja. Abrir meter y menear.

Además, venía con lubricante dentro, un punto a favor, ya que consigue que el movimiento sea mucho más fluido.

Aunque cualquier hombre lo puede usar solo, yo prefería que fuera algo que probáramos juntos, para que añadiera algo distinto a nuestra rutina sexual.

La textura del interior del juguete y sus medidas recordaban bastante a una vagina real, algo que también pude comprobar de primera mano metiendo el dedo.

No solo imita a la perfección la sensación de estrechamiento que tanto les gusta a ellos, sino que era muy fácil de usar con una o con dos manos.

El único problema que me señaló mi pareja fue la falta de estimulación visual. Esto es algo bastante comprensible, ya os he hablado en otras ocasiones que los hombres suelen ser más visuales que nosotras.

De la misma manera que consigue llegar al orgasmo mediante imágenes reales, cuando tenemos sexo, o de aquellas eróticas sacadas de… bueno, os podéis imaginar, la pega que le ponía al sistema era aquella.

Lo bueno es que la solución es tan fácil como acompañar el movimiento de un striptease o bien de que se use como complemento de una película subida de tono.

O eso, o empezar a usar la imaginación. La biblioteca de imágenes eróticas más completa que tenemos está en el cerebro.

Duquesa Doslabios.

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Los juguetes sexuales para hombres de los que deberíamos hablar tanto como del Satisfyer

A estas alturas de 2019 raro es dar con alguien que no conozca el famoso Satisfyer o el, malamente llamado, ‘succionador de clítoris‘.

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Parece que el placer femenino ha sido el tema del año. No solo para las empresas que crean productos sexuales sino también a pie de calle.

Sin embargo, el boum de los juguetes femeninos ha sido seguido muy de cerca por los pasos de aquellos destinados a los hombres.

De hecho, que uno de los más vendidos sea el masturbador de Tenga dice bastante de la importancia que tienen el resto de prácticas más allá de la penetración.

No solo el clásico huevo, el masturbador con forma de tubo o el Vacuum cup, que crea efecto de succión, hace que experimenten sensaciones totalmente diferentes.

Las películas dicen que uno de los mejores regalos para Navidad son los anillos (de pedida, entiendo), pero la industria del sexo ofrece una alternativa mucho más entretenida.

Ya sea vibratorio o de silicona -esos que consiguen mantener la erección y que debéis usar siguiendo estas indicaciones-, prometen dar mucho más placer en la cama que cualquier joya de diamantes.

Y para aquellos con ganas de experimentar, el estimulador prostático es la puerta que separa el placer normalizado a un mundo nuevo.

Duquesa Doslabios.

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Succionador de clítoris, ¿por qué hay hombres que le tienen miedo?

Ni Freddy Kruger ni Jason, el nuevo personaje de terror de la cultura de masas es el succionador de clítoris.

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O, al menos, podría parecer que les ha quitado el puesto a los villanos de las películas de miedo teniendo en cuenta cómo muchos hombres reaccionan ante el juguete sexual. Si antes le tenían miedo al clítoris, ahora se lo tienen al succionador.

Se trata de una batalla (cuyo ganador para la mayoría de mujeres es el que tiene batería) que me recuerda a la guerra entre taxis y Cabify.

Los taxistas no entendían que la clientela pudiéramos preferir un mejor servicio, que nos gustaba más eso de tener un conductor educado, bien vestido, botellas de agua en la parte trasera, subir el aire a nuestro gusto y cambiar la emisora musical.

El resultado fue, en vez de tomar nota de las ventajas de Cabify, y hacer de los taxis un servicio de mayor calidad, declararles la guerra para no tener que compartir el pastel.

Con el succionador ha pasado algo parecido. Muchos hombres, en vez de tomárselo como algo personal y espabilar, han arremetido contra el producto.

Tenían al alcance de la mano (literalmente) aprender a estimular, tomarse el trabajo de buscar información, y, sobre todo, poner en práctica los conocimientos.

Pero en vez de eso me he llegado a encontrar a un grupo de hombres intimidados que, tanto en redes sociales como en mi cajón de comentarios, prácticamente ponían el uso del estimulador a la altura de algo que solo hacíamos las mujeres sin alma.

Es el miedo, así es cómo reaccionan cuando se sienten amenazados. Hace unos años, tuvieron que superar el problema del dildo, algo que seguro que a más de uno le pasó factura a su autoestima.

Su pene estaba siendo sustituido por un objeto parecido físicamente (o hasta menor en muchos casos) y de plástico. ¿Quién podría entenderlo?

Pero el succionador de clítoris ha hecho algo todavía más poderoso.

Demuestra que la vagina no es imprescindible para alcanzar el orgasmo. Y el pene, al tener un uso principalmente vaginal, no es necesario.

Esto para los hombres es equivalente a un cortocircuito mental. Ya no queremos penes de goma, ¡es que ya no queremos ni penes! ¿En qué lugar les deja eso a ellos?

Además, le ha dado el protagonismo total a una zona que, históricamente, ha sido ignorada por los hombres hasta ahora. No solo por tratarse de la zona en sí, sino por representar el placer femenino en su máxima expresión, ese que se nos ha negado por considerarlo de segunda categoría y que ahora revindicamos para que esté a la misma altura que el masculino.

El succionador ni niega ni ignora el clítoris, lo celebra. Por eso se ha convertido en un amante preferido, más de lo que pueden decir muchos hombres.

Mientras los hay que siguen buscando respuesta, poniendo a su ‘enemigo’ (del que buena nota podrían tomar) por los suelos, yo ya conozco a más de una que ha incluido al succionador en su lista de regalos para Papá Noel.

Chúpate esa, falocentrismo.

Duquesa Doslabios.

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