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Historias de amor, sexo y otros delirios

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Cómo hacerte el amor cuando ya te lo he hecho más de quinientas veces

Te sé de memoria. Te sé por delante, por detrás, de perfil izquierdo, perfil derecho, perfil de Facebook y perfil de Instagram.

GTRES

Hemos llegado a ese punto en el que conozco tu cuerpo como el mío y lo navego con la seguridad de quien sabe a dónde va y en qué momento ir.

Reconozco tus rincones, tus secretos. Sé qué te gusta, qué no. He desarrollado, de escucharte, tan buen oído que puedo solfear todos tus sonidos.

Cada vez que te hago mío me cautivas más. Si ya me encantabas al principio, ahora, más que gusto, eres un placer adquirido, por lo que has vuelto sibaritas mis sentidos.

Y pese a que según pasan los años a tu lado te tengo en la cama aprendido, quiero seguir creciendo, explorando caminos.

No te confundas, que no te cambio por nada. Ya sabes que de todo lo bueno repito, y de ti quiero barra libre toda mi vida, como que eres mi sabor favorito.

Hoy unas velas, mañana la lista de baladas de Spotify, pasado bragas nuevas, el mes que viene en el asiento de atrás de tu coche, perdidos en algún camino de tierra detrás de un polígono industrial.

Después en un hotel de tres estrellas, que contigo parecen cinco y un cometa. Luego jugamos o nos vemos una porno y te pido que me tires del pelo. Para más tarde, lo hacemos en esas duchas que siempre se nos quedarán pequeñas.

Que si no puedo esperar, te mando las tetas por WhatsApp, a no ser que la impaciencia me pille contigo y nos quedemos en el suelo de la entrada, convirtiendo la ropa en la alfombra improvisada de tu piso.

Y comerte otro día a escondidas en el cine y que me bebas en la terraza. Que si por debajo pasa gente y nos ven, pues tampoco pasa nada (y si pasa, se saluda).

Porque pueda que ya te haya hecho el amor más de quinientas veces, pero créeme que mi idea es volverte exponencial, hacértelo otras quinientas por quinientas veces más.

Duquesa Doslabios.

¿Han muerto las primeras citas?

Pido un minuto de silencio. Pero uno de esos de verdad que se hacen ínfimos de lo que te concentras en el motivo por el cual lo guardas.

Pido un minuto de silencio por todas las primeras citas que ya no se organizan. Algo que ha pasado de ser tan habitual, que ni reparábamos en ello, a ser calificado como especie en extinción.

50 PRIMERAS CITAS – INSTAGRAM

Y yo, que no soy de mirar hacia otro lado, que me gusta señalar pecado y pecador, lo achaco, en primer lugar, a la pereza que nos entra por esforzarnos en conocer a una persona, de invertir nuestro tiempo en ella. De escuchar con atención. Porque nos hemos vuelto vagos en el amor y en las relaciones en general. Queremos todo masticado y fácil, para que no se nos atragante. Lo queremos más que rápido, inmediato, si puede ser para ayer, que si tenemos que esperar puede que nos deje de interesar.

Es por eso que le echo la culpa también al pragmatismo del que hacemos gala y que se ha convertido, si bien en una ventaja en el ámbito laboral, en un lastre para el emocional. Porque si ya es difícil competir para hacernos un hueco como profesionales, ¿cómo podemos combatir contra un teléfono que en cuanto sea desbloqueado mostrará solicitudes de amistad, likes, mensajes privados y gente, en general, como nunca antes a nuestro alcance?

Conocemos a tantas personas que fácilmente hemos duplicado o triplicado la cantidad de primeras citas que pudieron tener nuestros padres. Conocemos a más personas pero las conocemos menos, lo que hace que no nos queramos esmerar tanto para una primera cita ya que se sucede varias veces al mes. Ahora tiramos de la que es ya la habitual, común y ordinaria pregunta: “¿Te apetece que nos tomemos unas cervecitas?”, o incluso para los más directos “¿En tu casa o en la mía?”

Pero quiero reivindicar, en mi nombre y en el de aquellos que nos preocupa que ocurra esta extinción masiva, esas primeras citas especiales más allá de un encuentro en el bar de la esquina. Esas para las que, para empezar, analizabas meticulosamente cada detalle de una conversación para sacar, quizás mencionado entre líneas, las aficiones de una persona que podían ser una pista para organizar un encuentro único y característico.

Aquellas para las que te preparabas a conciencia, como si solo tuvieras esa oportunidad para dar una buena impresión. Esas en las que, si era sorpresa, no sabías ni dónde empezarías ni dónde terminarías la velada. Reivindico una primera cita con un significado detrás, porque él o ella quieren compartir, en concreto contigo, ese momento y ese lugar.

Que vuelvan las primeras citas, lo románticos las estamos esperando con ganas.

Duquesa Doslabios.

Soy las dos veces que me han roto el corazón

Soy todas las veces de mi vida en las que he amado hasta las trancas, haciendo caso omiso a la cabeza y dejándome llevar por el corazón.

Soy también, las dos ocasiones en las que se me ha llegado a romper. La primera culpa mía. La segunda fue de él.

GTRES

Soy todas y cada una de las ocasiones en las que me he quedado sin aire solo por estar cerca de esa persona. Soy de quien me ha robado un beso, las bragas, la energía y hasta los miedos. Soy de quien me ha hecho valiente.

Soy de quien pienso cada vez que escucho una canción romántica, de quien me acuerdo ya sea estando a su lado o pensándole a kilómetros.

Soy, en parte, de todos aquellos que me han puesto la piel de gallina. Soy todas las personas que han pasado por mi cama, sofá, mesa, ventana, baño y cocina. Soy la que todavía espera que griten su nombre en medio de un orgasmo.

Soy las veces que me han hecho temblar, estremecer, vibrar, estallar, arder, detonar, volar, correr, planear… De los que me han subido a lugares desconocidos a través de unas manos o una lengua, ya fuera sobre mi cuerpo o mediante palabras.

Soy las rupturas que he vivido, esas que me han convertido en quien soy. Soy las lágrimas que nunca pensé que lloraría por nadie, soy la rabia y la impotencia, soy la soledad. Soy la nada absoluta en la que quedas convertida cuando desaparece ese todo que es la persona que para ti representaba tu vida.

Soy el resurgir de después. Soy ese corazón tambaleante que volvía a dar sus primeros pasos después de recomponerse. Soy las ciento cuarenta y nueve veces que me he enamorado a primera vista en el transporte público.

Soy todos aquellos a quien me he entregado de manera física, pero soy más a quienes me he dado de manera emocional. Soy de quien me ha visto desnuda y de quien me ha desnudado el alma hasta verme, de transparente, cristalina. Soy un conjunto de todo, y con todo, sigo siendo yo misma. De todos ellos, sí, pero antes que de nadie, mía.

Duquesa Doslabios.

Si el (des)amor cupiese en una canción

Querid@s,

¿Sabéis lo que dicen de los corazones rotos? Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños” (Carlos Ruiz Zafón).

¿Os acordáis de la primera vez, o de la última, que amasteis de veras? ¿Tanto y tan fuerte que hacía pupa? Esta semana, no sé por qué, me ha dado por recordar aquel amor, el primero y el único que he tenido. He estado rememorando las luces y las tinieblas de ese amor (maldito, he de desvelar en este punto) que sentí por un chico que sólo me quería para follar. Lo llevaba bien mientras yo tenía las mismas sucias intenciones fornicadoras. Hasta que me pillé como una condenada. Mala idea.

Cógeme en brazos. Llévame a la cama. Fóllame despacio, ahora deprisa. Hazme sufrir. Grítame. Hazme llorar para luego devolverme la sonrisa. Cuéntame tus pecados. Escucha los míos. Dime de qué tienes miedo. Temblemos juntos. Suda conmigo. Lámeme el cuerpo. Lame mis dedos hasta que ya no los sienta míos. Acaríciame el pelo. Susúrrame al oído. Dime palabras sucias. Deja que te bese en los ojos. No parpadees. Obsérvame mientras duermo. No despiertes cuando yo lo haga. Sueña a mi lado. Estigmatízame con tu nombre. Imprégname con tu olor. Hazme tuya. No me compartas. Ódiame, pero luego ámame el doble. Llora por mí. Mis lágrimas siempre tuyas. Respira mi aliento. Bésame en la boca. Muérdeme los labios. Hazlos sangrar. Tápame la boca. Que mis gritos sólo sean tuyos y míos. Piérdete por mí para que yo pueda encontrarte. Encontrarme. Dime que me odias. Te diré que te quiero. Duerme a mi lado. Deja que me acueste a tu espalda. Mírame cuando no sepa que lo estás haciendo. Cógeme de la mano. Enséñame tu habitación. Quítame la ropa. Con vicio. Tócame. Suave. Dame un trago de tu boca. Largo, muy largo. Desnúdame el alma. Muéstrate como eres. Transparente. Libre. Libérate de tus esposas. Caminemos juntos. Hazme sentir débil. Pero sólo a tu lado. Regálame la luna. Ocultémonos del sol. Bebe mis lágrimas por ti. Consuélame como sólo tú sabes hacerlo. Comámonos el mundo. La vida. Vente conmigo. A cualquier otra parte. No te vayas nunca. Quédate conmigo.

Hay canciones que despiertan el vuelo de esas mariposas en el estómago creando nuestra particular banda sonora de los amores de nuestra vida. De todo hay en ese repertorio musical que irremediablemente “me recuerdan a ti”. Algunas son melodías bailables o canciones para follar con amor, otras simples canciones que suenan de fondo mientras mantenéis vuestra primeras conversaciones, mientras protagonizáis los primeros voleteos. Durante un tiempo fui incapaz de escuchar algunas canciones, me  recordaban demasiado a aquellos tiempos que fueron los mejores, y a la vez los más desdichados y miserables que recuerdo. Cada uno tienen las suyas. Por esos tiempos yo escuchaba Saint Ettiene, Bloc PartyThe Fray, Marea, La Fuga y Cheb Khaled. Una vez se hubo esfumado el amor – lo que duran dos hielos…ya sabéis- la audición de los temas de estos artistas se me hacía insoportable, un nudo en el estómago que amenazaba con reventármelo inminentemente. Desamor en estado puro.

Como os comento estos días los he consagrado a la kamikaze y estúpida tarea de escuchar en bucle esas canciones que de tanto que me gustan me duelen y me desgarran el corazón, y si me apuráis, hasta el alma. Son esas canciones que en un abrir y cerrar de ojos le transportan a uno en el tiempo -al menos a mí me trasladan, vaya- y como todo hijo de vecino, nos abandonamos al recuerdo de los amores de verano, las primeras veces de tantas cosas bonitas, pero también nos devuelven al insensato regocijo en el estiércol de los recuerdos sombríos. Y a seguir buceando en los arañazos de nuestro ya maltrecho corazón. Los efectos colaterales de amar sin red, como solo lo hacen los que quieren de verdad. Siempre achezando, malditos.

Si el amor cupiese en una canción, si con unos acordes y una letra uno pudiera gritarle al amado “no puedo vivir sin ti” “que te quiero churri”, esta sería la banda sonora de mi vida. Y de mi amor.

Hungy Eyes, Dirty Dancing

Piece of My Heart – Janis Joplin

Friday I’m in Love – The Cure

¿Cuando uno está enamorado hasta las trancas e insultantemente feliz realmente puede evitar tararear esta canción? Lo dudo.

Because The Night – Bruce Springsteen

I want you to want me – Cheap Trick

Chris Isaak – Can’t Help Falling in Love

Hold Me- The Cardigans

Wicked Game – Chris Isaak

Bizarre Love Triangle – Nouvelle Vague

Undisclosed Desires – Muse

Two Hearts  – Bruce Springsteen

Y en nuestro idioma…

La parte de adelante – Andres Calamaro

Fan de Ti – Sidecars

No puedo vivir sin ti – Coque Malla

Aunque tu no lo sepas – Los Secretos

Como Yo Te Amo – Ninos Mutantes

No me digáis que nunca la habéis cantado junto a vuestro mejor amigo, los dos subidos en el coche y con las ventanas bajadas. Y ya que estamos con una lágrima (o dos) que resbala tímida por la mejilla.

Stand by – Extremoduro

Esta canción siempre me ha inquietado, siempre me ha tocado lo que las canciones tienen que tocarte. Bebe rubia la cerveza pa’ acordarse de su pelo. ¿Puede haber mejor motivo que el recuerdo del ser amado para entregarse a la ingesta de zumo de cebada

Intentad amar a muerte. Con el corazón, con la cabeza y sobre todo, en mi caso por ser mujer, con todo el coño.

A follar a follar que el mundo se va acabar.

Los efectos secundarios del amor explicados por la ciencia

Autor invitado: Carlos León Béjar

Quizás en algún momento de tu vida hayas estado locamente enamorado o enamorada, o tal vez cieg@ de amor, enfermo de amor. Estas expresiones son muy frecuentes y quizás no sabías que todas ellas tienen una base científica. Tu mente y cuerpo pueden verse muy afectados por sentimientos muy apasionados e intensos, podrían incluso cambiar tu manera de caminar o hablar. Así que continúa leyendo si quieres descubrir algún dato curioso que te podría hacer entrar en razón.

  1. El amor nos vuelve “tontos”

Según un estudio llevado a cabo en los Países Bajos por la Universidad de Leiden, se demostró que el amor muy apasionado reduce el control cognitivo, provocando graves problemas para conseguir concentrarse y haciendo muy complicado llevar a cabo tareas que requieren mucha atención.

Según el director de dicho estudio, el profesor Henk van Steenbergen, cuando uno comienza una relación es muy probable que deje de prestarle atención a ciertas cosas a las que antes se le daba mayor importancia. Esto se debe a que se utiliza una gran cantidad de recursos cognitivos para intentar llamar positivamente la atención de la pareja y se “pierde el control” por intentar llamar la atención de la persona amada.

  1. Te haces menos susceptible al dolor físico

Así que ya te puedes ir olvidando del paracetamol y similares, lo que necesitas es una buena dosis de amor…

El profesor: Arthur Aron, docente de psicología en la Universidad Brook de New York, redactó un artículo muy interesante en el que indica que cuando nos enamoramos en el cerebro se activan ciertas áreas que, curiosamente, son las mismas en las que intervienen los medicamentos para disminuir los efectos del dolor. Incluso el simple hecho de tomar de la mano a tu amor ya calma el dolor.

  1. El amor nos droga

Según las imágenes captadas por las resonancias magnéticas, al enamorarnos en nuestro cerebro se activa una red neuronal que está asociada a los efectos provocados por la cocaína, alcanzando ese estado de euforia tan característico que comparten los enamorados.

Según explicó en el canal CNN la profesora Lucy Brown, docente de neurociencia en la Escuela de Medicina Albert Einstein de New York, con el enamoramiento se alcanza aquella exaltación tan intensa que se parece tanto al efecto provocado por la cocaína.

  1. El ritmo cardíaco se ve afectado

Este efecto secundario es muy romántico ya que el ritmo de los latidos, cual metrónomo, se acompasa con el de la pareja. Así lo demuestra un estudio publicado en la International Journal of Psychophysiology.

  1. Ralentiza el paso al andar

Este efecto colateral ocurre especialmente en los chicos. Según varios investigadores de la Seattle Pacific University, los hombres tienden a adaptar su velocidad al andar para adaptarse a su chica. Lo cual no ocurre en las mujeres ni en los hombres cuando caminan junto a un amigo o amiga.

  1. Nos ciega

El conocido sesgo de atención inconsciente se produce cuando una persona enamorada, inconscientemente aparta su mirada de personas que son muy atractivas en el sexo opuesto. Así lo demostró el psicólogo Jon Maner de la Universidad de Florida.

  1. Preferencia por los tonos agudos

Esto ocurre tanto a hombres como a mujeres. Las mujeres adoptan un tono más agudo cuando están con un hombre muy atractivo. Lo mismo ocurre con los hombres, que de manera inconsciente, regulan su tono para parecerse al de su pareja. En cualquier caso se trata de una manera subconsciente de demostrar afecto.

  1. Provoca que las pupilas se dilaten

Seguramente imagináis que el espejo del alma es la cara, pero lo cierto es que son los ojos. Según un estudio llevado a cabo en la facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh, el amor provoca un estado emocional muy intenso que provoca la dilatación de las pupilas.

¿Que por qué me gustas?

Querid@s,

Me gustas porque desde el primer instante en que te vi me robaste el pulso, el aliento, hasta la respiración.

Me gusta, me gusta tanto es lo que le decía a esas amigas que son mis socias aquella noche, la del 3 de junio de hace ya muchos años antes de meterme en la boca del lobo. No me aguantaba las ganas y te seguí. De repente  y sin avisar entraste en mi vida como un elefante en una cacharrería. A partir de esa noche en la que te metiste en mi cama, te colaste en mi cabeza y en mi corazón. Estaba tan ilusionada. Me alegrabas el día, las quedadas por la tarde en cualquier bar, los partidos de domingo de liga, las fiestas, las noches, los viajes que hacíamos todos juntos. Oír tu nombre significaba un vuelco en el corazón, pensar en ti me ponía cachonda.

Tenía tantas ganas de ti, de noches contigo, conversaciones contigo. Ganas de ese olor a ti y del sabor de los besos contigo. Acaparaste mis días y mis noches. Alerta y pendiente, buscando tu mirada, tu piel, tus besos, tu boca que me quemaba, tu compañía que me trastornaba. Quedarme contigo esa noche, meterme en tu cama y dormir pegadita a ti. Que no se nos hiciera de día. Rabiosa, tierna y completamente abandonada a ti. Te miraba y me mordía los labios de tanto que me gustabas y me sigues gustando.

Me gustas por dentro y por fuera. Me gustas porque eres guapo. Me gustas tanto que me sacas de quicio. Me gustas por ese amor tan grande que tienes y conservas por tu madre, porque eres un amigo leal, por todos los buenos y bonitos sentimientos que sé que tienes. Me gustas porque eres delicado, ingenuo a veces, porque me provocas ternura y unas enormes ganas de cuidarte, aunque no estés enfermo. Porque eres bueno, porque me excitas, porque renunciaría un poquito a mi libertad por estar cerca de ti, porque me gustaría saber cómo es despertarme a tu lado cada día. Porque a tu lado me siento en paz, porque me dormiría en tus brazos y te observaría toda la noche. Me gustas porque no te escondes, porque nunca pretendes ser lo que no eres. Me gustas porque me gustaría ser tu casa y que tú fueras la mía. Por eso y por muchas otras cosas. Me gustas.

¿Por qué la gente se casa? 11 razones para dar el sí quiero

Querid@s,

Yo os declaro marido y mujer. Casarse está bien, pero no casarse también. Yo no tengo ni pajolera idea de si algún día me casaré o no, tampoco me quita el sueño. Lo que sí sé a ciencia cierta es, que si me caso, únicamente lo haré por amor. Y por la fiesta, por supuesto. A mí las bodas me chiflan, soy muy fan. Si  no fuera porque el trabajo acabaría siempre interponiéndose en mis preciados fines de semana, me convertiría en wedding planner.

La soltería es un estado cada vez más común, pues actualmente las personas se casan cada vez más tarde y hay quienes eligen permanecer solteros. Esta elección bien puede desconcertar y hasta desconsolar a los padres que desean bodorrios por todo lo alto y nietos, y no se resignan a que sus hijos escojan un estilo de vida diferente.

Como soltera que soy me pregunto cuáles son las razones de la gente que se casa para dar el “sí quiero”.

1. ¿Porque que él o ella le obliga? Creo que en este caso son ellas las que fuerzan más la situación. A más de un amigo he odio confesar aquello de Yo no me quiero casar, lo hago por ella y no quiero perderla.

2. ¿Porque no se atreven a decir que no? Sobre todo ellos.

3. ¿Porque se quieren? ¿Porque se quieren y quieren celebrarlo? Los dos tortolitos están absolutamente in love.

4. ¿Por la fiesta? ¿Por los regalos? Yo creo que más ellos por el fiestón y ellas por los presentes.

5. ¿Por costumbre? ¿Por  no estar sol@? Los dos.

6. ¿Por inercia? Ambos sexos por igual.

7. ¿Porque quieren ser el centro de atención aunque sea por un día? Sobre todo ellas.

8.¿Porque sus amig@s se han casado y ell@s no van a ser menos? Yo creo que son más ellas que ellos.

9. ¿Por vestirse de blanco aunque no sean vírgenes? Ellas, sin duda. No lo digo por lo de vírgenes, sino por lo de vestirse de blanco.

10.¿Porque en verdad no saben lo que están haciendo y ya que están, de perdidos al río? Los dos, aunque me da a mí que ellos suelen pensarlo menos que ellas.

11. ¿Porque la persona a la que amas se ha casado con alguien que no eres tú? Creo que los dos también.

¿Se os ocurren más razones? Creo que las hay para aburrir.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

¿Qué son las cuddle parties? Nada de orgías sexuales, más bien fiestas del pijama con derecho a roce

Hola Querid@s,

¿Os imagináis abrazar a un completo desconocido, como esos entrañables personajes callejeros que sostienen un letrero que reza DOY ABRAZOS GRATIS. ¿Y quién en su sano juicio querría abrazos por la jeta de un desconocido, pensaréis los más insensibles? Pues precisamente con este panorama me encontré en Barcelona hace unos días, al aceptar una más que cordial invitación a una cuddle party, donde se suponía que tenía que hacer precisamente eso, abrazarme con perfectos extraños. Entre otras cosas.

¿Qué es una cuddle party?

Teniendo en cuenta que party es fiesta y cuddle significa abrazo, la cuddle party viene a ser una reunión en la que la gente se abraza, se toca, se achucha, así de fácil. Es un formato estructurado donde la gente aprende y disfruta comunicando sus intereses y límites, y explorando el tacto y afecto consensuados no sexuales. Estas fiestas son populares porque cuando a uno le tocan o le abrazan, libera oxitocina, la denominada la hormona del amor. A alguien que nunca ha catado un evento de esta índole puede suponerle una dosis importante de nervios, ya que no se sabe exactamente lo que esperar. Dicen que en las orgías, al menos, uno sabe a lo que va. A follar.

Cuddleando…

A estas jaranas se va en pijama, punto primero. Una vez estábamos todos los que éramos, los ahí presentes nos sentamos en el suelo y un facilitador del evento nos expuso las reglas del juego: Primero: Si ves a alguien que conociste en otra fiesta, no grites” Hola, te conocí en una cuddle party. Segundo: Si quieres abrazar a alguien, pregúntale primero. Tercero: Está permitido decir NO si no quieres acurrucarte con alguien”. ¿Alguna pregunta?

-¿Y si me empalmo? -preguntó alguien.

-Espera hasta que se te pase – respondió el facilitador.

¿Y si nadie quiere abrazarme?

(Risas)

-Tranquilo, siempre hay un roto para un descosido.

(Risas y más risas)

Pagafantas

Ya metidos en faena, la primera media hora la pasamos como si aquello fuera un encuentro de citas rápidas. Eramos unos 20, un batiburrillo de todas las edades (entre 25 y 60 diría yo) y había un número bastante equilibrado de hombres y mujeres. Mi primera pareja era un hombre de aspecto desagradable al que le sudaba todo (manos, axilas y tetas incluidas). Nos presentamos, nos miramos y extendió sus manos mientras me decía ¿Puedo abrazarte? Me supo fatal, estuve a punto de decirle que sí, pero pensé en el objetivo de aquella fiesta y decidí ser fiel a mí misma y a mis deseos. Yo antes que él. Finalmente le dije que no.

” Cambio de pareja “

Hablé con una chica de unos 30 años. Estaba ahí por primera vez porque su novia, que al final no había podido venir, le había dicho que la fiesta molaba cantiduvi. Me cayó genial, nos miramos, nos cogimos de la mano y nos abrazamos como si fuéramos amigas de toda la vida. No hizo falta pedir permiso, a las dos nos apetecía aquel abrazo.

” Cambio de pareja “

Una mujer mayor me dijo Estoy necesitada de cariño, por eso vengo aquí. Le pregunté ¿Nos abrazamos? y ella me dijo ¡Claro que sí, ven aquí maja!

” Cambio de pareja “

Me tocó entonces con el buenorro del grupo. Era neozelandés y estaba de mochilero por Europa. Era asiduo en su país a las cuddle parties y siempre que viajaba se pasaba por la cuddle party de la ciudad en la que se encontraba, si es que se celebraba alguna. La verdad es que estaba tremendo, y aunque aquí habíamos venido a otra cosa, le dije que luz verde cuando me pregunto si podía acariciarme la cara. Nos miramos, luego lo hicimos con los ojos cerrados mientras me tocaba con suma delicadeza las mejillas, la nariz, los párpados, las orejas. Después yo le imité. Luego nos abrazamos, rozamos nuestras mejillas, nos acariciamos los brazos.

Los abrazos rotos

Madre mía, para qué negarlo, empecé a sentir mucho calor pegada a ese cuerpo, hasta que…

” Cambio de pareja “. Salvada por la campana.

La cosa siguió de pareja en pareja, pero el resto no fueron demasiado significativas para mí. Encuentros normales, abrazos normales con persones normales. Unos abrazos me gustaron más que otros. Unas conversaciones fueron mejores que otras. Aunque estuve a lo mío, muy centrada en la pareja de turno, de vez en cuando miraba de reojo y echaba un vistazo a mi alrededor. Algunos se daban masajes mientras otros se juntaban de tres en tres, se reían, y conversaban sobre algo que no alcanzaba a escuchar. Algunas parejas sólo se cogían de las manos, cerraban las ojos y se tocaban la cara, la cabeza. Cada uno a lo suyo. Otros, los más expertos y audaces, se tumbaban los unos sobre los otros y se intercambiaban masajes que hacían crujir los huesos, o hacían la cucharita en el suelo y parecían dormir plácidamente. Hubo un momento en que las risas aumentaron, las voces crecieron y todo aquel buen rollo iba in crescendo. Y es que, el roce hace el cariño. Aquello bien podía parecer una orgía, pero no lo era.

Fresa y Chocolate

La fiesta terminó con lo que se llama “puppy pile” y consiste en un todos a una como en Fuenteovejuna. Vamos, que nos tiramos al suelo y nos dimos un abrazo comunitario en plan Todos para uno y uno para todos. Me moló, esa es la verdad.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

El diván de Efrén: Reflexiones sobre las relaciones y la búsqueda del amor

Querid@s,

Hoy doy voz a mi amigo Efrén. Le apasiona reflexionar sobre las relaciones y la búsqueda del amor, y quiere compartirlo con vosotros.

Tengo 30 años, no tengo novia y soy feliz. Parece que esta afirmación es contradictoria, los dictámenes de la sociedad rezan que si tienes X años y no tienes novia o no estas casado eres un fracasado.

Señores, pensamos que lo peor es acabar solo, pero no, lo peor es estar con alguien que te hace sentir solo!!!
Ves a todo el mundo aparentemente tan feliz de la mano, pero de esos ¿Cuantos están verdaderamente enamorados? ¿Un 5 un 10%? La gente está por estar, porque no pueden estar con alguien mejor o porque no saben estar solos y me da mucha pena sinceramente. El típico síndrome de la chica liana, que salta de novio en novio y no sabe estar sola. Es importantísimo saber estar solo y pocas personas saben. Ni siquiera él.

Los que cuentan sus novias con todos los dedos de las manos o han tenido mucha suerte en la vida y se han cruzado con chicas que les han encantado que lo dudo o sinceramante no exigen mucho, quizá porque no tienen mucho que aportar. Yo sé como soy, lo que doy en una relación y se lo que quiero y me cuesta muchísimo encontrar a alguien afín ami, pero creo que si no eres exigente con la persona con la que en teoría vas a estar para siempre, ¿Con que lo vas a ser?

¿Que perverso es el tema verdad? En vez de premiar a quien quiere ser mejor cada día, tiene inquietudes, afán por aprender, por mejorar, hace mil actividades… Se le castiga. Yo me incluyo en este grupo, y cuanto más te trabajas a ti mismo y más activo eres, menos conformista eres y buscas a alguien que no sea una seta pocha!

Estoy aburrido de hablar con chicas y al preguntarles sus hobbys me digan: pues me gusta viajar, quedar con mis amigas y tomar cervezas… Ya, eso nos gusta a todos ¿Algo mas que puedas aportar por favor? Que me da igual los hobbys en serio puede ser tiro con arco, curling o triciclo, pero necesito que sea una mente ávida de conocimiento y nuevas experiencias. Me aburre lo normal, y cada vez más, necesito gente original. Igual que vosotras estáis cansadas de que os inicien una conversación por Tinder con un manido Ola guapi! Yo lo estoy de ver chicas que piensan más en cómo va a quedar la foto de instagram que de disfrutar del momento que están viviendo o de que coman 4 canónigos cuando salimos a cenar, o que no tengan ni temas de conversación ni iniciativa… Vamos que ni están ni se les espera.

Y en el otro bando 2 amebas (una mezcla de impotencia y frustración me invade) que no tienen inquietudes, metas, ni se preguntan cosas, y los 2 sumidos en su ignorancia, son felices para siempre.

¿Pero sabéis qué? No pienso rendirme ni pasar por el aro. No tengo necesidad de tener una novia, con que me vaya encontrando por el camino compañer@s de viaje tengo mas que de sobra. Resistiré, resisitiré, resistiré.

Y mientras sigo en la búsqueda de esa chica loca que ponga patas arriba mi vida, enumeraré a continuación lo que cualquier hombre cuerdo creo que buscaría en una mujer.

El decálogo de Efrén:

1) Que me atraiga (seamos realistas lo que primero entra es el físico), que me guste físicamente, que se cuide y no sea dejada. Hay que conquistar a tu pareja cada dia, eso es lo mas difícil de una relación y por lo que la mayoría de ellas se van a la mierda.

2) El trabajo me da igual, pero que sea curiosa, inteligente y culta, que se interese por temas diversos mas allá de Sálvame Deluxe. La inteligencia en una mujer me parece una cualidad muy sexy.

3) Cero celosa. Esto es condición sine qua non y se suele ver desde que empiezas a conocer a alguien. Los celos, como bien sabemos, son inseguridades en uno mismo.

4) Flexible, que sepa comportarse en todas las situaciones, con mi familia, con mis amigos etc.

5) Con iniciativa, activa, que le guste hacer cosas nuevas, planes etc… Tanto en vida normal, como en el terreno sexual.

6) Que tenga amig@s, que tenga su vida, yo la mía y una en común. Obvio puede salir con mis amigos o yo con los suyos, pero que sea independiente.

7) Que me sepa llevar, cuando me pongo tonto me diga “No pasa nada“, me dé un beso y sepa calmarme.

8) Que sea buena persona.

9) Que sea mi amiga, pueda contarle todo y pueda ser yo mismo.

10) Extrovertida y divertida. Ejemplo, que venga a una boda de un amigo mio y que no conozca a nadie, pues en vez de estar como una mochila a mi lado, que se vaya a pedir una copa, hable con chic@s haga amigas, baile y yo le vea pasándoselo bien y diga Joder, esa es mi chicaaaaaa!

¿Lo tengo jodido no?  Jajaja. Pero todo lo que se pide es porque se ofrece, claro está;).

P.D.: Si alguien cree que puede ser mi medio limón, por favor mándame una paloma mensajera urgentemente a herrero.efren@gmail.com.

Esas cosas un tanto bizarras que hacemos las mujeres cuando nos gusta un hombre

Querid@s,

A pesar de que no se me ocurriría contradecir aquello que dicen de que el amor es, junto al dinero y el poder, el motor que mueve el mundo, en nuestro haber del amor, las mujeres contamos con ciertas cosas un tanto bizarras que hacemos, y que probablemente no deberíamos hacer, cuando nos gusta un hombre. Sorprendentemente nos resultan ridículas a todas luces si las observamos en la piel de otra, amiga o conocida, pero cuando nos ocurre a nosotras, qué difícil nos resulta ver la viga en nuestros propios ojos.

Intuyo que a estas alturas del partido ya ha dejado de dormir abrazada a esa toalla sucia con la que aquel chico del instituto por el que estaba loquita se secó el sudor después de jugar un partido de fútbol cualquiera. Espero que no conserve aquella notita probablemente ya amarillenta que decía en una pésima caligrafía Laura, que pases un buen verano y eso. Firmado: LuisP.D.: Ahh, espero que el año que viene me sigas dejando los apuntes.

Pero lo que sí sigue haciendo es, entre otras cosas, imaginar cómo sería su boda con él.

mi-gran-boda-griega
Aquí están las rarezas que perpetramos las féminas cuando nos gusta un hombre.

1. Se nos ocurre la pésima idea de enviar mensajes “por error”. Déjeme decirle algo: por muy lista que crea usted ser, él sabrá que ese mensaje que supuestamente erróneamente ha acabado en su bandeja de entrada era completamente intencionado. Que lo sepa.

2. Hacemos como que pasamos. Esta estrategia de fingir que ese hombre le es completamente indiferente es la más penosa de todas las rarezas que se puede hacer. ¿Sabe qué pasa? Que se le ve el plumero. Sí, a usted también. Comprenderá que de nada sirve fingir desinterés y pasar olímpicamente del caballero en cuestión para después mirarle de refilón y poner cara de cordero degollado cuando le pide fuego.

3. Cuando estamos delante de ese hombre que nos gusta más de la cuenta solemos tocarnos a nosotras mismas en demasía, sin ser conscientes, pero todas lo hacemos. No tocamos el pelo, nos hacemos una coleta, nos la deshacemos, nos volvemos a hacer la dichosa coleta, etc…  Visitamos el aseo más de la cuenta para retocamos el maquillaje, nos ponemos gloss, nos arreglamos el vestido, nos bajamos el escote, metemos tripa y sacamos tetamen. Por si fuera poco procuramos contonearnos gráciles, otras veces en plan sexy. Se le le nota que usted lo que quiere es que le coma el tigre.

4. Cuando ocurre que estamos hablando del rey de Roma y resulta que por la puerta asoma, nos obsesionamos con hacernos notar. Que me vea piensa, pensamos, que se fije en mí, que ponga los ojos en mí. La que no le quita el ojo de encima es usted, haga el favor de controlarse. Por si fuera insuficiente su falta de disimulo, a veces incluso se anima, se viene arriba y sube la voz como quien no quiere la cosa para llamar la atención de ese hombre. Mal, muy mal.

5. Pretende, desconozco si lo consigue o no, ponerle celoso con otro/s. Esto no funciona querida, la verdad que no. Además se le volverá a ver el plumero, otra vez. Lo suyo ya es muy evidente.

6. Conversación monotemática. Este es uno de los peores de los síntomas, especialmente porque las que sufren los daños colaterales serán sus amistades, especialmente ellas. Apiádese de ellas que nada han hecho para merecer sus terribles monólogos. Que si me ha escrito, que si me ha invitado a tomar algo, que si me ha dejado su abrigo cuando tenía frío, que si dice que le gusto pero que me dice no eres tú soy yo. Sus amigas la quieren, procure no someterlas a tan vil tortura.

7. Nos hacemos íntimas de alguno de sus amigos. ¿Estamos locas o qué? Esta estratagema es rematadamente absurda y completamente inútil. Entienda que por hacer migas con sus amigos, esta repentina amistad, además de resultar altamente sospechosa, no le facilitará el acceso a su corazón. Dudo muy mucho que de este disparate suyo puede surgir algo bueno.

¿O sí?

Que follen mucho y mejor.