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Así ha cambiado nuestra forma de ligar según las ‘apps’ de citas

Que veinte años no es nada, dice el tango de Carlos Gardel. Y, en la era digital, apenas dos de ellos podrían equivaler a dos décadas.

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Trabajamos con prisa, comemos con prisa mirando la pantalla del móvil, quedamos con prisa porque mañana hay que madrugar y hasta tenemos sexo con prisa, porque queremos seguir viendo el capítulo de la serie de turno de HBO.

La vida va acelerada, por lo que es casi habitual acostumbrarse a la gran cantidad de cambios en todos los ámbitos. Y sí, el de ligar no se salva si paso lista.

Si sumamos el impacto social que ha tenido el feminismo, con las mejoras en las aplicaciones para conocer gente por internet, el resultado es un reflejo bastante acertado de cómo ha cambiado nuestra manera de relacionarnos.

Y parece que es para bien.

Elie Seidman, quien es el director ejecutivo de Tinder, confirmó al diario británico The Guardian que, el algoritmo de belleza de la aplicación, había pasado a mejor vida desde hacía tiempo.

Si antes tus matches dependían de la belleza de quien te hiciera swipe (cuanto más atractivo, mejor tu puntuación), la empresa ha tomado una mejor decisión.

Tu lugar en la escala virtual no está definido por el atractivo de pretendientes, ahora, la frecuencia del uso de la app y la localización (porque cuanto más cerca, mejor), son los dos factores que han ganado mayor prioridad.

Las aplicaciones para ligar han tenido que remar en contra de una mala reputación. Conocerse por internet era casi algo humillante de confesar en la comida familiar.

Sin embargo, el estudio que realizó la universidad de Chicago sobre matrimonios que se habían conocido online entre 2005 y 2012, reveló que las relaciones de pareja que empiezan de esta manera son más largas y satisfactorias que laquellas que se conocen de la manera analógica.

Algo que se puede achacar a una de las grandes ventajas de ‘tropezarse’ en la red, no solo conoces en mayor medida (internet hace que hablemos mucho y nos conozcamos bastante en profundidad para suprimir la falta de presencia física) sino que tendemos a mentir menos.

No estás frente a frente cuando confiesas que, pese a tener 31 años, todavía vives con tus padres o que todos tus exnovios te regalaron gatos, así que, ¿qué más da?

Si algo ha cobrado importancia son también las nociones de comportamiento básicas. Cada vez se limitan más las malas actitudes o fotos de genitales no solicitadas. Si la haces, la pagas, y serás vetado en la aplicación con pocas posibilidades de regresar.

Además, algunas de estas apps llegan incluso a incluir recomendaciones para que los usuarios estén al tanto de lo que no es aconsejable. Y, aunque ligar en internet no es universo paralelo, una burbuja a la realidad, que se recuerde la educación y los buenos modales, deja claro que ya no se puede ir de troll por la vida.

Ni siquiera si se trata de la vida virtual.

También Happen ha aportado su granito de arena a la lista de cambios a la hora de ligar. Según un estudio de la empresa, las mujeres se acercan mucho más que antes.

El antiguo concepto de que es el hombre el que tiene que dar el primer paso, ha quedado desfasado. Si nos gusta, también iniciamos una conversación e invitamos a tomar algo.

Duquesa Doslabios.

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¿Lo más importante es la penetración? Según un estudio, los preliminares no están de acuerdo

En la cama cometo varios errores, de eso estoy segura. Pero uno de los que más he tardado en darme cuenta ha sido del error de los preliminares.

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No porque se me resista la técnica, sino porque, hasta hace relativamente poco, formaba parte de ese grupo que consideraba que no eran más que una práctica de segunda categoría.

Una manera de preparar el terreno de juego, y nada más lejos. Mi experiencia sexual me ha ido poniendo en mi sitio, y si algo he sacado en claro es que era precisamente en ese momento, cuando mis posibilidades de tener un orgasmo se multiplicaban.

Me toca entonar el mea culpa, pero al mismo tiempo señalar que, cómo no iba a tener esa idea del sexo, y, sobre todo, esa manía de considerarlos parte del calentamiento, si nadie me había enseñado lo contrario.

En las series o películas con escenas subidas de tono, lo realmente importante y urgente era la penetración. Todo lo demás o salía en una menor medida o ni hacía acto de presencia.

Lo que construye, poco a poco, la presión social de que, pase lo que pase, hagas lo que hagas, si no entra, no cuenta.

No fui solo yo quien hizo este descubrimiento, era algo que entre amigas no era un secreto, ya sabíamos cuál era nuestra parte favorita.

Ni somos rara avis ni somos las únicas.

Un último estudio al respecto, realizado este año por Bijoux Indiscrets, tienda erótica, ha averiguado que somos un 66,8% los que preferimos la masturbación o el sexo oral, frente al 6,59% que prefiere la penetración.

El 26,54% restante elige los besos y las caricias.

¿La conclusión que podemos sacar entonces de esa idea de los preliminares? Pues como afirma Elsa Viegas cofundadora de la marca encargada del estudio: “Excluye la sexualidad de muchas personas. Tanto hombres como mujeres consideran que estas prácticas están llenas de placer y por lo tanto forman parte del sexo”.

Al darles ese nombre, ya estamos condicionando que se tratan de un paso anterior a lo realmente importante, cuando la realidad es que son igual de válidas y de protagonistas.

Es una tara social que nos toca asumir como parte de la falocracia, mediante la cual el hombre es más importante en todos los ámbitos, lo que se traduce en el sexo a que todo gira alrededor de la penetración.

El estudio no hace más que probar que es un pensamiento que ha quedado antiguado. Llega el momento de desaprenderlo y aprender a tener sexo de nuevo.

Un cambio que tiene que empezar por nuestra manera de pensar para que se vea después en el comportamiento en la cama.

Duquesa Doslabios.

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Audios sexuales, la tendencia que tienes que probar antes de que acabe 2019

Si algo he empezado a notar en 2019 es que la crisis del porno ha dado comienzo.

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Entre que representa una sexualidad muy limitada, la estructura y estimulación es la misma, los protagonistas siguen los mismos cánones estéticos -entre ellos depilaciones extremas e implantes en todas partes- y que es un producto dirigido para un sector muy concreto de la población (sí, hombres, hablo de vosotros), las alternativas a la que era la reina del erotismo por excelencia crecen como la espuma.

Hace unos meses ya os hablé de Quinn, un proyecto erótico alternativo que buscaba alejarse de las películas X o incluso de los cómics sexuales, aunque al final siguieran la línea marcada por el porno.

Así que como la sexualidad nos está invitando a alejarnos un poco del concepto ojo-mano, antes de que termine el año, quiero lanzar una nueva sugerencia y convencerte de que pruebes algo diferente.

Puede que te suenen familiares los mensajes de texto subidos de tono -que se lo digan al emoticono del melocotón o de la llama de fuego-, o incluso las videollamadas que terminaban con ropa por el suelo (Skype, gracias por tantos buenos momentos).

Mi reto es convencerte de que pruebes el que quiere ser el nuevo canal aliado del erotismo, el mensaje auditivo. Si hasta ahora los usabas simplemente para contarle a tu amiga de turno lo que pasó después de que se fuera a casa o para responderle a tu padre el mensaje de cómo reiniciar el router, te recomiendo que pruebes esta utilidad.

Y es que los audios eróticos consiguen alejarse del estímulo visual. Y, como bien dicen los expertos en materia, nuestro mayor órgano sexual es el cerebro. También lo bueno de tirar de imaginación es que no hay comparación con otros cuerpos. Se trata de pornografía personalizada y hecha a medida.

Pero, ¿cómo llevarla a cabo? Busca el momento y el lugar, el baño de la oficina o el Paseo de la Castellana a las cinco de la tarde no son las mejores situaciones para hacerlo. Relájate, respira, pon tu voz más insinuante y habla.

Sin prisa, con un ritmo agitado, con descripciones o con sonidos entrecortados.

Puedes narrar lo que te gustaría que te hicieran, una historia inventada de otras personas, una descripción exhaustiva de lo que llevas puesto (o no) e incluso empezar a tocarte, grabando solo tu respiración acelerada y tu orgasmo.

No solo consigues que la otra persona disfrute del factor sorpresa, preparas el terreno y varías en tu rutina sexual. Te garantizo que, desde ese momento, esperarás los audios con mucha más expectación.

Eso sí, asegúrate de que se lo estás mandando a la persona correcta. Tu tía no tiene por qué oírte describir esa fantasía sexual que merece una calificación por edades de ‘+18’ cuando solo te preguntó si ibas a su fiesta de cumpleaños del fin de semana.

Duquesa Doslabios.

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¿Te ha soltado una frase-granada? Es el momento de acabar la relación

Si las relaciones nos parecen tan complicadas es porque hay una serie de límites invisibles que no podemos cruzar.

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Mentar a la madre o las capacidades en la cama son temas que, en el caso de que se pongan sobre la mesa, van a terminar con los participantes de la discusión muy mal parados.

Dentro de esas fronteras que no se ven, pero se sienten, con permiso de Un paseo para recordar, están lo que me gusta bautizar como frase-granada.

Una frase-granada es, como su propio nombre indica, una bomba que se lanza en uno de los momentos álgidos de la discusión.

Quien utiliza este tipo de estrategia, sabe de antemano que, en el momento en la que la suelte, las cosas se van a poner feas.

Solo hay que contar unos segundos para que haga efecto y la explosión es inminente.

La diferencia con las granadas reales es que no habrá cuerpos desmembrados, el descuartizamiento habrá sucedido, eso por seguro, pero son heridas emocionales.

Emocionales y mortales, de paso. La recuperación de una frase-bomba es casi imposible para una relación. Se suele traducir en el fin de la misma, o, al menos, en el principio del fin.

Son frases como “Ya no te quiero”, “No estoy enamorada de ti”, “Nunca serás una buena madre/padre”, “No valías nada hasta que te conocí”, “Eres una puta”o “No sé por qué me casé contigo”.

Ante ellas, y sabiendo que la destrucción está servida, solo queda pararse, coger aire y hacer lo que hay que hacer aunque resulte doloroso solo de imaginarlo.

Aunque, sin duda, más lo sería seguir con la persona que ha soltado la bomba de relojería en forma de frase.

Duquesa Doslabios.

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6 cuentas de Instagram más excitantes que el porno para subir la temperatura

Las redes sociales son un poco como el mundo, tiene que haber de todo. Algo que pude comprobar cuando descubrí el perfil de Stephanie Sarley, quien se dedica a crear vídeos de alta carga erótica con fruta (puedes leer el artículo aquí si no sabes de qué hablo).

Marius Sperlich Facebook

Entre tanta cuenta de modelos, influencers, recetas de cocina sencillas o animales, se esconden, a la vista, los perfiles que forman la cara B de Instagram. Stephanie no es la única que ha hecho de la red social un sitio más caliente.

Artistas del pincel, de la edición digital, fotógrafos… La comunidad más X, dispuesta a disparar nuestra imaginación, también se encuentra al alcance del dedo.

Hoy quiero descubriros algunas de las cuentas expertas en subirle la temperatura a la fantasía.

Glamda Party

El universo de la erótica masculina se abre en este perfil, donde se recopilan imágenes de todo tipo de cuentas en las que, la sensualidad del cuerpo de los hombres sale a la luz en cada fotografía. Además de ropa interior y desnudos artísticos, las capturas pasan por planos de sumisión y hasta por tomas de deportes de contacto, la prueba de que no solo la piel es capaz de estimularnos mediante la vista.

 

Marius Sperlich

Siendo fotógrafo de la revista Playboy, si de algo sabe Marius Perlich es de erotismo. ¿La magia de sus fotografías? Que no salen solo las modelos sino que se combinan con elementos de la cultura actual. Una mezcla que busca, en su opinión, reflejar la sociedad contemporánea y crear controversia sobre los temas que nos rodean. De ahí que los pezones se conviertan en ojos que lloran, grupos de manifestantes o incluso bombas de relojería.

 

Watercolor Porn

Las películas no tienen la exclusiva en cuanto a mostrar imágenes con todo lujo de detalles. La prueba de ello son las acuarelas explícitas de Noomi Roomi son una ventana al mundo del erotismo a través de la pintura. Ojo, su trabajo no solo sirve para alegrarse la vista (también los amantes de las técnicas pictóricas encontrarán en esta cuenta algo de su agrado), sino para coger ideas que podemos poner en práctica en casa.

 

Brydie Mack

La fotógrafa detrás del perfil de @wolfcubwolfcub hace del cuerpo femenino el lienzo para transmitir su arte a través de la fotografía. Torsos llenos de mariposas o arena son algunas de las imágenes más importantes que podemos encontrar en su cuenta. Pero hay más. Las modelos con actitud inocente, capturadas en escenas cotidianas, recuerdan a diferentes mitos eróticos, como es el caso de Lolita.

 

Lana Prins

También es experta en sensualidad femenina, con la diferencia de que e imposible no sentirse empoderada cuando se navega entre sus fotografías. Si hace unos días os hablaba de la dendrofilia, la artista es experta en captarla a través de frutas maduras o flores que se cuelan por todos los sitios del cuerpo. Marcas de la ropa interior en la piel o pezones que se revelan a través de prendas mojadas son otros elementos que su objetivo capta.

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Im gonna take my time…

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Regard Coupables

Con apenas unos trazos, la fantasía se dispara hasta límites insospechados, algo que confirman los dibujos de un artista que se mantiene en el anonimato. ¿Su magia? Que sus escenas se centran en la relación que se establecen entre los cuerpos, en el momento específico en el que una lengua entra en contacto con una vulva o con un pene, por lo que es imposible no sentir que algo se enciende al mirar sus minimalistas obras.

Duquesa Doslabios.

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Desmontando mitos machistas: “Viajaba sola”

Este verano estuve planteándome la opción de viajar sola, algo que varias amigas han hecho en algún momento y que, hace unos años, también llevé a cabo.

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Consejos para no ser atacada, destinos donde tu integridad física no se verá tan comprometida… No es que viajar sea un deporte de riesgo, pero sí parece serlo el hecho de hacerlo siendo mujer.

Por desgracia, los casos de mujeres siendo violadas y asesinadas en sus destinos vacacionales, nos resultan familiares.

“Es a lo que se arriesgan” o “¿Qué hacía viajando sola?” son algunos comentarios que tenemos que aguantar en nuestro entorno cuando se dan esos casos.

Como si todavía, de cierta manera, se estuviera diciendo que necesitamos un hombre al lado para estar seguras, como si por la ausencia de una figura masculina, otros estuvieran legitimados a hacer con nosotras lo que quieran.

Es el constante mensaje social de que estamos expuestas, que tenemos que cuidarnos, que somos seres débiles e indefensos que se deben tapar las piernas, quitar el maquillaje, no perrear demasiado cerca del suelo y no ir al extranjero sin un hombre al lado “por lo que pueda pasar”.

Pero, una vez más, el problema no somos nosotras. Hemos decidido salir del país, no ser violadas, descuartizadas y arrojadas a la playa.

La culpa sigue siendo de aquellos que piensan y se comportan como si estuviéramos a su disposición. Por tanto es en ellos en quienes deberíamos poner el foco enseñando que, de viaje, merecemos el mismo respeto.

Y, al igual que reclamamos las calles, deberíamos hacer lo mismo con los viajes. Dejar de limitar nuestra manera de vivir y poder hacerlo con la misma plenitud con la que lo hacen los hombres.

No viajamos solas, viajamos con nosotras mismas. Y viajar sin miedo no debería ser algo exclusivo para ellos.

Duquesa Doslabios.

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Sangrar después de tener sexo anal, ¿motivo de preocupación o normalidad?

Cuando surge el tema del sexo anal, quitando las bromas de turno relacionadas con mirar a Cuenca o morder la almohada, hay algo que nadie comenta. Se puede sangrar.

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Por mucho que se haya convertido en una práctica sexual relativamente frecuente, hay algo en lo que todos estaremos de acuerdo: no es un agujero pensado como vía de entrada. Es un esfínter que funciona a modo de salida, por lo que ir en sentido contrario, puede causar complicaciones si no se hace bien.

De ahí viene la importancia de tener a mano un buen lubricante (mejor si es a base de agua), así como otros consejos que hace que la experiencia sea placentera.

Pero, ¿qué pasa después? ¿Hay vida después del anal?

Aunque no es frecuente si se ha hecho a un ritmo lento y con cuidado, puede pasar que la zona sangre. Es algo que puedes descubrir en el mismo momento, nada más terminar o incluso un par de días después.

Y es que la práctica puede causar pequeñas roturas en los vasos sanguíneos que rodean el ano. Por lo general, suelen curarse solas, pero no podemos dejar de prestarle atención.

Al ser una vía de salida de deshechos, el ano está especialmente expuesto a los gérmenes de las heces, lo que se traduce en que se puede infectar si no se limpia de manera adecuada (y también una vía de entrada de infecciones, de ahí que sea fundamental el preservativo).

Si, por un casual, han pasado varios días y sigue el sangrado, la visita al especialista es obligatoria, ya que de no tratarlo y seguir teniendo sexo de esa manera, nos arriesgamos a que se convierta en un problema crónico.

Que aparezca algo de sangre en las heces tampoco tendría por qué resultar especialmente preocupante si hace unos días hemos realizado la práctica. Pero como comentaba más arriba, no dejar pasar más de unos días si persiste.

Y, sobre todo, dedicarle el tiempo que sea necesario a los preliminares con las manos o juguetes especializados para evitar molestias o sangrados innecesarios.

Duquesa Doslabios.

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Ojos que no ven o por qué deberías bloquear a tu ex de las redes sociales

Hoy en día, bloquear a alguien de una red social es casi tan grave como salirse de un grupo de Whatsapp, la pena capital del siglo XXI.

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Por lo general, al terminar una relación, hay un punto de inflexión en nuestra personalidad digital. Esas alegres imágenes en Instagram del viaje a Cuenca ya no parecen brillar igual. Pero sabes que, en el fondo, hay algo que te frena a la hora de borrarlas y luego bloquear a tu expareja.

Y es que se nos tacha de actuar bajo el despecho, el resentimiento o la inmadurez, sentimientos que en la era donde todo viene acompañado de etiquetas como #goodvibes están muy mal vistos.

Sin embargo, cuando tenemos necesidad de hacerlo, es el momento de dar un paso al frente y pulsar la opción “dejar de seguir” o eliminar de mi lista de amigos.

Bloquear a alguien con quien hemos tenido una relación, puede ser hasta terapéutico según los expertos en la materia.

Por mucho que sepamos que esa relación ha terminado, en ocasiones mantenemos la costumbre de meternos en su perfil.

Nos fijamos en cada detalle de la foto que sube -qué sitio es, si es el mismo al que nos llevó aquella vez-, cotilleando quién es la persona que le ha dejado ese comentario lleno de emoticonos enigmáticos.

Tirar del hilo lleva incluso a analizar también esa cuenta, descubriendo que tiene una hermana que va a clase de inglés con tu compañera del master y preguntándote si podrías averiguar más. Una bola de nieve que va creciendo a cada link.

Si el dolor todavía está ahí, ver imágenes de la otra persona puede hacer todavía más dura la separación. ¿Por qué torturarse de esa manera? ¿No es mejor evitar que, cada dos por tres, salgan sus stories de fiesta?

¿Por qué estar cómodos en la incomodidad o añadir una infelicidad innecesaria a nuestras vidas? ¿O es que después de una ruptura nos volvemos un poco masoquistas?

Bloquear y hacer que desaparezca (al menos de tu mundo digital) ayuda a seguir adelante y a poder superarlo al ritmo de cada uno.

Cuando hemos tenido una relación abusiva esta es, sin duda, una de las manera de salir de ella. Cortando todo y de golpe, evitando dejar resquicios por los que pueda volver a entrar un discurso manipulador o victimista. Romper el vínculo emocional y acompañarlo del físico, mental y social.

No es algo obligatorio en todas las separaciones, por supuesto. Una de las excepciones a la opción de bloquear se da cuando el amor se ha acabado pero queréis probar lo de ser amigos.

Para todo lo demás, ya lo dice el refranero: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, sobre todo en la era de Instagram.

Duquesa Doslabios.

¿Sexo con amigos? Sí, y más del que pensamos

Confiamos en nuestras amistades por encima de todo, pero en el ámbito íntimo, todavía más. Ni internet, ni nuestros padres, a quienes primero preguntamos en nuestra vida por el sexo es a los amigos. De hecho, seguro que, haciendo un poco de memoria, puedes recordar esas charlas en el patio del colegio donde te enterabas entre risitas del proceso que hay detrás de crear bebés.

DIM

El más espabilado o espabilada del grupo, era quien llevaba la voz cantante autoproclamándose hábil en la materia. De hecho, el 30,3% de los jóvenes españoles recurrimos a la orientación que nos da nuestro círculo más cercano según el estudio de Control Los jóvenes españoles y el sexo.

Aunque luego crecemos y descubrimos que quizás esa persona que tanto explicaba cómo el papá ponía la semillita y la mamá el horno, estaba tan o más pez que el resto, con el paso de los años siguen teniendo importancia en nuestra vida sexual una vez pasada la etapa de desarrollo.

Tanto que, el mismo estudio realizado en una muestra de 2.000 personas, concluyó que el 45% de los encuestados habían tenido sexo con amigos.

Hay varios factores que facilitan que se dé la situación más allá del célebre ‘el roce hace el cariño’. La confianza de que conoces a esa persona a un nivel más personal que a meros conocidos, la tranquilidad de que no tienes que romper el hielo, no solo en la cama, sino a la hora de dejar claro lo que significa para ambos…

Incluso la frecuencia con la que te encuentras, ya que son personas con quienes nos vemos a menudo, son algunas de las ventajas de acostarse con amigos.

Cabe recordar que, aunque conozcamos a esa persona desde siempre o como a ninguna otra, debemos protegernos igualmente. La amistad no está reñida con la salud sexual, de hecho, el cariño que se siente es lo primero que debería pesar para mirar que nuestras amistades se mantengan saludables.

Además, el sexo con amigos es una gran oportunidad para saber qué podemos mejorar. Pueden darnos un feedback sincero y sin malos rollos sobre nuestro comportamiento, conociendo así qué gusta más o menos de una manera sensible, ya que al ser personas que nos importan, solemos tratar con mucho tacto.

¿Confianza? Sí, pero tampoco en todo. Un dato curioso que reveló también el estudio de la empresa es que aun cuando los amigos son los mayores confidentes o incluso amantes, el 62,6% no compartirían sus fantasías sexuales con ellos. Supongo que hay cosas que preferimos guardar en secreto o compartir con una pareja.

Duquesa Doslabios.

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Mujeres velludas, mujeres pistonudas: ama (de una vez) a tus pelos

En una de mis primeras cenas de trabajo, cuando estaba de becaria, uno de mis compañeros de trabajo se jactaba de la cantidad de cosas que se había encontrado en la cama.

BILLIE BODY HAIR

Para él, la peor y más desagradable de todas era tan demencial que no me lo iba a creer, o eso me aseguraba reiteradamente. “Una mujer con pelos en los pezones“, me dijo al poco de echarse a reír como si hubiera descubierto en la teta de su compañera un cómico contando chistes de anuncio de embutidos.

Le miré y pensé que, además de que necesitaba una sesión con los caza fantasmas de lo que había presumido delante de mí, que no me conocía de nada, lo más divertido del asunto no eran los pelos de aquella chica, sino lo cachondo que me parecía encontrarme a alguien con esa mentalidad tan obtusa por la vida.

Por lo visto ese hombre, con sus casi cuarenta a cuestas, seguía pensando que las mujeres son de cerámica. Lisas y delicadas como un jarrón chino.

Lo que no le dijo nadie es que las mujeres también tenemos pelos. Y no, no solo en la cabeza, sino en muchos más sitios.

Tenemos pelo en las cejas y en el entrecejo, a no ser que nos lo quitemos, y muchas también, en la comisura superior de los labios. También me he encontrado con mujeres que los tenían en la barbilla, en las patillas e incluso debajo del cuello, y seguían siendo mujeres.

Puede que los brazos, las axilas, las ingles, el pubis o las piernas sean las zonas clásicas en las que antes pensamos cuando hablamos de pelo femenino, pero los dedos de los pies, la espalda o incluso el culo pueden tener también extra de vello corporal.

BILLIE BODY HAIR

Y es que la pelusilla no está reñida con las tetas ni con el segundo cromosoma X. Ni siquiera aunque salga en las tetas, alrededor de los pezones o incluso unos pocos en la zona del canalillo. Algunas tenemos un caminito de pelo suave que desciende al ombligo, donde hace un poco de espiral y continua bajando.

Es una zona tan increíblemente sensible que casi parece que tener esos vellos no sirven sino para señalar el camino exacto que deben seguir los labios hasta perderse en otra zona con más pelo, claro (esa en la que estáis pensando).

Será nuestra decisión dejarlos o quitarlos, pero aceptar que salen y que no afectan a nuestra vida sexual debería estar asimilado desde las edades más tempranas para aprender a vivir lo natural con naturalidad.

Y creedme, lo sé porque soy una de esas mujeres con pelos y nadie me va a hacer sentir vergüenza por ello.

Duquesa Doslabios.

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