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¿Te ha soltado una frase-granada? Es el momento de acabar la relación

Si las relaciones nos parecen tan complicadas es porque hay una serie de límites invisibles que no podemos cruzar.

GTRES

Mentar a la madre o las capacidades en la cama son temas que, en el caso de que se pongan sobre la mesa, van a terminar con los participantes de la discusión muy mal parados.

Dentro de esas fronteras que no se ven, pero se sienten, con permiso de Un paseo para recordar, están lo que me gusta bautizar como frase-granada.

Una frase-granada es, como su propio nombre indica, una bomba que se lanza en uno de los momentos álgidos de la discusión.

Quien utiliza este tipo de estrategia, sabe de antemano que, en el momento en la que la suelte, las cosas se van a poner feas.

Solo hay que contar unos segundos para que haga efecto y la explosión es inminente.

La diferencia con las granadas reales es que no habrá cuerpos desmembrados, el descuartizamiento habrá sucedido, eso por seguro, pero son heridas emocionales.

Emocionales y mortales, de paso. La recuperación de una frase-bomba es casi imposible para una relación. Se suele traducir en el fin de la misma, o, al menos, en el principio del fin.

Son frases como “Ya no te quiero”, “No estoy enamorada de ti”, “Nunca serás una buena madre/padre”, “No valías nada hasta que te conocí”, “Eres una puta”o “No sé por qué me casé contigo”.

Ante ellas, y sabiendo que la destrucción está servida, solo queda pararse, coger aire y hacer lo que hay que hacer aunque resulte doloroso solo de imaginarlo.

Aunque, sin duda, más lo sería seguir con la persona que ha soltado la bomba de relojería en forma de frase.

Duquesa Doslabios.

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6 cuentas de Instagram más excitantes que el porno para subir la temperatura

Las redes sociales son un poco como el mundo, tiene que haber de todo. Algo que pude comprobar cuando descubrí el perfil de Stephanie Sarley, quien se dedica a crear vídeos de alta carga erótica con fruta (puedes leer el artículo aquí si no sabes de qué hablo).

Marius Sperlich Facebook

Entre tanta cuenta de modelos, influencers, recetas de cocina sencillas o animales, se esconden, a la vista, los perfiles que forman la cara B de Instagram. Stephanie no es la única que ha hecho de la red social un sitio más caliente.

Artistas del pincel, de la edición digital, fotógrafos… La comunidad más X, dispuesta a disparar nuestra imaginación, también se encuentra al alcance del dedo.

Hoy quiero descubriros algunas de las cuentas expertas en subirle la temperatura a la fantasía.

Glamda Party

El universo de la erótica masculina se abre en este perfil, donde se recopilan imágenes de todo tipo de cuentas en las que, la sensualidad del cuerpo de los hombres sale a la luz en cada fotografía. Además de ropa interior y desnudos artísticos, las capturas pasan por planos de sumisión y hasta por tomas de deportes de contacto, la prueba de que no solo la piel es capaz de estimularnos mediante la vista.

 

Marius Sperlich

Siendo fotógrafo de la revista Playboy, si de algo sabe Marius Perlich es de erotismo. ¿La magia de sus fotografías? Que no salen solo las modelos sino que se combinan con elementos de la cultura actual. Una mezcla que busca, en su opinión, reflejar la sociedad contemporánea y crear controversia sobre los temas que nos rodean. De ahí que los pezones se conviertan en ojos que lloran, grupos de manifestantes o incluso bombas de relojería.

 

Watercolor Porn

Las películas no tienen la exclusiva en cuanto a mostrar imágenes con todo lujo de detalles. La prueba de ello son las acuarelas explícitas de Noomi Roomi son una ventana al mundo del erotismo a través de la pintura. Ojo, su trabajo no solo sirve para alegrarse la vista (también los amantes de las técnicas pictóricas encontrarán en esta cuenta algo de su agrado), sino para coger ideas que podemos poner en práctica en casa.

 

Brydie Mack

La fotógrafa detrás del perfil de @wolfcubwolfcub hace del cuerpo femenino el lienzo para transmitir su arte a través de la fotografía. Torsos llenos de mariposas o arena son algunas de las imágenes más importantes que podemos encontrar en su cuenta. Pero hay más. Las modelos con actitud inocente, capturadas en escenas cotidianas, recuerdan a diferentes mitos eróticos, como es el caso de Lolita.

 

Lana Prins

También es experta en sensualidad femenina, con la diferencia de que e imposible no sentirse empoderada cuando se navega entre sus fotografías. Si hace unos días os hablaba de la dendrofilia, la artista es experta en captarla a través de frutas maduras o flores que se cuelan por todos los sitios del cuerpo. Marcas de la ropa interior en la piel o pezones que se revelan a través de prendas mojadas son otros elementos que su objetivo capta.

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Im gonna take my time…

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Regard Coupables

Con apenas unos trazos, la fantasía se dispara hasta límites insospechados, algo que confirman los dibujos de un artista que se mantiene en el anonimato. ¿Su magia? Que sus escenas se centran en la relación que se establecen entre los cuerpos, en el momento específico en el que una lengua entra en contacto con una vulva o con un pene, por lo que es imposible no sentir que algo se enciende al mirar sus minimalistas obras.

Duquesa Doslabios.

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Desmontando mitos machistas: “Viajaba sola”

Este verano estuve planteándome la opción de viajar sola, algo que varias amigas han hecho en algún momento y que, hace unos años, también llevé a cabo.

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Consejos para no ser atacada, destinos donde tu integridad física no se verá tan comprometida… No es que viajar sea un deporte de riesgo, pero sí parece serlo el hecho de hacerlo siendo mujer.

Por desgracia, los casos de mujeres siendo violadas y asesinadas en sus destinos vacacionales, nos resultan familiares.

“Es a lo que se arriesgan” o “¿Qué hacía viajando sola?” son algunos comentarios que tenemos que aguantar en nuestro entorno cuando se dan esos casos.

Como si todavía, de cierta manera, se estuviera diciendo que necesitamos un hombre al lado para estar seguras, como si por la ausencia de una figura masculina, otros estuvieran legitimados a hacer con nosotras lo que quieran.

Es el constante mensaje social de que estamos expuestas, que tenemos que cuidarnos, que somos seres débiles e indefensos que se deben tapar las piernas, quitar el maquillaje, no perrear demasiado cerca del suelo y no ir al extranjero sin un hombre al lado “por lo que pueda pasar”.

Pero, una vez más, el problema no somos nosotras. Hemos decidido salir del país, no ser violadas, descuartizadas y arrojadas a la playa.

La culpa sigue siendo de aquellos que piensan y se comportan como si estuviéramos a su disposición. Por tanto es en ellos en quienes deberíamos poner el foco enseñando que, de viaje, merecemos el mismo respeto.

Y, al igual que reclamamos las calles, deberíamos hacer lo mismo con los viajes. Dejar de limitar nuestra manera de vivir y poder hacerlo con la misma plenitud con la que lo hacen los hombres.

No viajamos solas, viajamos con nosotras mismas. Y viajar sin miedo no debería ser algo exclusivo para ellos.

Duquesa Doslabios.

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Sangrar después de tener sexo anal, ¿motivo de preocupación o normalidad?

Cuando surge el tema del sexo anal, quitando las bromas de turno relacionadas con mirar a Cuenca o morder la almohada, hay algo que nadie comenta. Se puede sangrar.

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Por mucho que se haya convertido en una práctica sexual relativamente frecuente, hay algo en lo que todos estaremos de acuerdo: no es un agujero pensado como vía de entrada. Es un esfínter que funciona a modo de salida, por lo que ir en sentido contrario, puede causar complicaciones si no se hace bien.

De ahí viene la importancia de tener a mano un buen lubricante (mejor si es a base de agua), así como otros consejos que hace que la experiencia sea placentera.

Pero, ¿qué pasa después? ¿Hay vida después del anal?

Aunque no es frecuente si se ha hecho a un ritmo lento y con cuidado, puede pasar que la zona sangre. Es algo que puedes descubrir en el mismo momento, nada más terminar o incluso un par de días después.

Y es que la práctica puede causar pequeñas roturas en los vasos sanguíneos que rodean el ano. Por lo general, suelen curarse solas, pero no podemos dejar de prestarle atención.

Al ser una vía de salida de deshechos, el ano está especialmente expuesto a los gérmenes de las heces, lo que se traduce en que se puede infectar si no se limpia de manera adecuada (y también una vía de entrada de infecciones, de ahí que sea fundamental el preservativo).

Si, por un casual, han pasado varios días y sigue el sangrado, la visita al especialista es obligatoria, ya que de no tratarlo y seguir teniendo sexo de esa manera, nos arriesgamos a que se convierta en un problema crónico.

Que aparezca algo de sangre en las heces tampoco tendría por qué resultar especialmente preocupante si hace unos días hemos realizado la práctica. Pero como comentaba más arriba, no dejar pasar más de unos días si persiste.

Y, sobre todo, dedicarle el tiempo que sea necesario a los preliminares con las manos o juguetes especializados para evitar molestias o sangrados innecesarios.

Duquesa Doslabios.

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Ojos que no ven o por qué deberías bloquear a tu ex de las redes sociales

Hoy en día, bloquear a alguien de una red social es casi tan grave como salirse de un grupo de Whatsapp, la pena capital del siglo XXI.

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Por lo general, al terminar una relación, hay un punto de inflexión en nuestra personalidad digital. Esas alegres imágenes en Instagram del viaje a Cuenca ya no parecen brillar igual. Pero sabes que, en el fondo, hay algo que te frena a la hora de borrarlas y luego bloquear a tu expareja.

Y es que se nos tacha de actuar bajo el despecho, el resentimiento o la inmadurez, sentimientos que en la era donde todo viene acompañado de etiquetas como #goodvibes están muy mal vistos.

Sin embargo, cuando tenemos necesidad de hacerlo, es el momento de dar un paso al frente y pulsar la opción “dejar de seguir” o eliminar de mi lista de amigos.

Bloquear a alguien con quien hemos tenido una relación, puede ser hasta terapéutico según los expertos en la materia.

Por mucho que sepamos que esa relación ha terminado, en ocasiones mantenemos la costumbre de meternos en su perfil.

Nos fijamos en cada detalle de la foto que sube -qué sitio es, si es el mismo al que nos llevó aquella vez-, cotilleando quién es la persona que le ha dejado ese comentario lleno de emoticonos enigmáticos.

Tirar del hilo lleva incluso a analizar también esa cuenta, descubriendo que tiene una hermana que va a clase de inglés con tu compañera del master y preguntándote si podrías averiguar más. Una bola de nieve que va creciendo a cada link.

Si el dolor todavía está ahí, ver imágenes de la otra persona puede hacer todavía más dura la separación. ¿Por qué torturarse de esa manera? ¿No es mejor evitar que, cada dos por tres, salgan sus stories de fiesta?

¿Por qué estar cómodos en la incomodidad o añadir una infelicidad innecesaria a nuestras vidas? ¿O es que después de una ruptura nos volvemos un poco masoquistas?

Bloquear y hacer que desaparezca (al menos de tu mundo digital) ayuda a seguir adelante y a poder superarlo al ritmo de cada uno.

Cuando hemos tenido una relación abusiva esta es, sin duda, una de las manera de salir de ella. Cortando todo y de golpe, evitando dejar resquicios por los que pueda volver a entrar un discurso manipulador o victimista. Romper el vínculo emocional y acompañarlo del físico, mental y social.

No es algo obligatorio en todas las separaciones, por supuesto. Una de las excepciones a la opción de bloquear se da cuando el amor se ha acabado pero queréis probar lo de ser amigos.

Para todo lo demás, ya lo dice el refranero: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, sobre todo en la era de Instagram.

Duquesa Doslabios.

¿Sexo con amigos? Sí, y más del que pensamos

Confiamos en nuestras amistades por encima de todo, pero en el ámbito íntimo, todavía más. Ni internet, ni nuestros padres, a quienes primero preguntamos en nuestra vida por el sexo es a los amigos. De hecho, seguro que, haciendo un poco de memoria, puedes recordar esas charlas en el patio del colegio donde te enterabas entre risitas del proceso que hay detrás de crear bebés.

DIM

El más espabilado o espabilada del grupo, era quien llevaba la voz cantante autoproclamándose hábil en la materia. De hecho, el 30,3% de los jóvenes españoles recurrimos a la orientación que nos da nuestro círculo más cercano según el estudio de Control Los jóvenes españoles y el sexo.

Aunque luego crecemos y descubrimos que quizás esa persona que tanto explicaba cómo el papá ponía la semillita y la mamá el horno, estaba tan o más pez que el resto, con el paso de los años siguen teniendo importancia en nuestra vida sexual una vez pasada la etapa de desarrollo.

Tanto que, el mismo estudio realizado en una muestra de 2.000 personas, concluyó que el 45% de los encuestados habían tenido sexo con amigos.

Hay varios factores que facilitan que se dé la situación más allá del célebre ‘el roce hace el cariño’. La confianza de que conoces a esa persona a un nivel más personal que a meros conocidos, la tranquilidad de que no tienes que romper el hielo, no solo en la cama, sino a la hora de dejar claro lo que significa para ambos…

Incluso la frecuencia con la que te encuentras, ya que son personas con quienes nos vemos a menudo, son algunas de las ventajas de acostarse con amigos.

Cabe recordar que, aunque conozcamos a esa persona desde siempre o como a ninguna otra, debemos protegernos igualmente. La amistad no está reñida con la salud sexual, de hecho, el cariño que se siente es lo primero que debería pesar para mirar que nuestras amistades se mantengan saludables.

Además, el sexo con amigos es una gran oportunidad para saber qué podemos mejorar. Pueden darnos un feedback sincero y sin malos rollos sobre nuestro comportamiento, conociendo así qué gusta más o menos de una manera sensible, ya que al ser personas que nos importan, solemos tratar con mucho tacto.

¿Confianza? Sí, pero tampoco en todo. Un dato curioso que reveló también el estudio de la empresa es que aun cuando los amigos son los mayores confidentes o incluso amantes, el 62,6% no compartirían sus fantasías sexuales con ellos. Supongo que hay cosas que preferimos guardar en secreto o compartir con una pareja.

Duquesa Doslabios.

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Mujeres velludas, mujeres pistonudas: ama (de una vez) a tus pelos

En una de mis primeras cenas de trabajo, cuando estaba de becaria, uno de mis compañeros de trabajo se jactaba de la cantidad de cosas que se había encontrado en la cama.

BILLIE BODY HAIR

Para él, la peor y más desagradable de todas era tan demencial que no me lo iba a creer, o eso me aseguraba reiteradamente. “Una mujer con pelos en los pezones“, me dijo al poco de echarse a reír como si hubiera descubierto en la teta de su compañera un cómico contando chistes de anuncio de embutidos.

Le miré y pensé que, además de que necesitaba una sesión con los caza fantasmas de lo que había presumido delante de mí, que no me conocía de nada, lo más divertido del asunto no eran los pelos de aquella chica, sino lo cachondo que me parecía encontrarme a alguien con esa mentalidad tan obtusa por la vida.

Por lo visto ese hombre, con sus casi cuarenta a cuestas, seguía pensando que las mujeres son de cerámica. Lisas y delicadas como un jarrón chino.

Lo que no le dijo nadie es que las mujeres también tenemos pelos. Y no, no solo en la cabeza, sino en muchos más sitios.

Tenemos pelo en las cejas y en el entrecejo, a no ser que nos lo quitemos, y muchas también, en la comisura superior de los labios. También me he encontrado con mujeres que los tenían en la barbilla, en las patillas e incluso debajo del cuello, y seguían siendo mujeres.

Puede que los brazos, las axilas, las ingles, el pubis o las piernas sean las zonas clásicas en las que antes pensamos cuando hablamos de pelo femenino, pero los dedos de los pies, la espalda o incluso el culo pueden tener también extra de vello corporal.

BILLIE BODY HAIR

Y es que la pelusilla no está reñida con las tetas ni con el segundo cromosoma X. Ni siquiera aunque salga en las tetas, alrededor de los pezones o incluso unos pocos en la zona del canalillo. Algunas tenemos un caminito de pelo suave que desciende al ombligo, donde hace un poco de espiral y continua bajando.

Es una zona tan increíblemente sensible que casi parece que tener esos vellos no sirven sino para señalar el camino exacto que deben seguir los labios hasta perderse en otra zona con más pelo, claro (esa en la que estáis pensando).

Será nuestra decisión dejarlos o quitarlos, pero aceptar que salen y que no afectan a nuestra vida sexual debería estar asimilado desde las edades más tempranas para aprender a vivir lo natural con naturalidad.

Y creedme, lo sé porque soy una de esas mujeres con pelos y nadie me va a hacer sentir vergüenza por ello.

Duquesa Doslabios.

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¿Por qué nos cortamos el pelo después de una ruptura?

He comprobado cómo, cada vez que termina una relación en mi vida, soy un cliché andante. O bien me voy al supermercado más cercano a ahogar mis penas en galletas, viendo películas con finales dramáticos en pijama sin salir de la cama, o bien me corto el pelo.

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No tengo punto medio. Supongo que es la mejor manera que tengo de gestionarlo. El fenómeno de cortarse el pelo al terminar con tu pareja está tan extendido que hasta existe un hashtag oficial en Instagram para compartir los cambios de look al salir de una relación, el #breakuphair.

Si se trata de una práctica tan habitual, ¿qué es lo que tiene la peluquería que consigue formar parte del kit básico cuando la soltería vuelve a llamar a la puerta?

Por típico que pueda parecer, y hasta cierto punto absurdo (a fin de cuentas, el pelo vuelve a crecer, no es como si te cortaras una extremidad), tiene un trasfondo psicológico. Es el que hace que los salones de belleza sean uno de los primeros sitios que visitamos después de la casa de la amiga de turno, esa que nos presta su hombro por horas.

Cortarse el pelo es un proceso terapéutico interna y externamente. Por fuera el resultado es el que todos podemos apreciar, ya que además no es un corte del estilo “las puntas y ya”, sino un cambio de look de los que tienen que volver a retroceder en tu historia de Instagram para cerciorarse de que eres tú.

El corte de pelo nuevo significa en idioma universal no escrito: “Sigo adelante”, por lo que es una manera de transmitir a primera vista que hemos roto con lo anterior, y que además que nos enfrentamos con ganas y buen aspecto a lo que sea que venga a continuación.

El mensaje, potente y claro, y sin necesidad de abrir la boca, es lo bastante tentador como para no apuntarse a él simplemente pasando por la tijera, ¿no?

Cuando termina una relación toca pararse y plantearse algunas cosas, como qué va a pasar a continuación. ¿Qué hacer? ¿Qué dirección tomar? Y la pregunta más importante, ¿quién soy?

SAVAGE X FENTY

Es un momento en el que puedes conocerte de nuevo y hacer esa locura a la que tanto te resistías. El cambio de pelo sacia esas ganas de vivir cambios que experimentamos al salir de una relación pero sin llegar a hacer algo de lo que realmente nos arrepintamos más adelante (a no ser que el cambio de peinado sea muy demencial).

Puede que el resultado se vea por fuera, pero el cambio de estilo ayuda reconstruirnos a nivel íntimo. Es una gestión personal, una manera no solo de redescubrirnos, sino de concienciarnos de que seguimos adelante y de que es algo que hacemos porque queremos.

Si necesitas encontrar una vía de escape a las ganas de reinventarte, de seguir adelante y de aumentar tu confianza, una cita en la peluquería es lo que necesitas. Para Sansón perder el pelo era el equivalente de perder la fuerza, pero hoy en día, más que perderla significa recuperarla.

No solo es una manera de rebelarse, de mostrar la libertad individual, algo que podía faltar en la relación, de atreverse o de experimentar, es como echar un buen polvo con una misma.

Duquesa Doslabios.

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Cinco consejos para elegir un (buen) vibrador

Elegir un compañero de cama (el que guardáis en la mesilla de noche, no el de carne y hueso) parte de una necesidad que tenemos las mujeres que me gusta llamar “el picorcillo”.

Listo para matarte (de placer). Foto de Duquesa Doslabios.

El picorcillo es una alegría que te entra en la entrepierna cada vez que Jaime de Outlander se quita la camisa o cuando el puertas de la discoteca te agarra de la cintura aunque solo quisiera pedirte que si por favor puedes dejarle pasar, que estás en medio del pasillo.

Para esas ocasiones en las que estás en casa sin más compañía que la de tu imaginación, tenemos el vibrador. Un amigo fiel con el que divertirse tanto por nuestra cuenta como en pareja y cuyo objetivo no es otro que el de traernos alegrías a la vida.

Descubrir cuál es el que mejor va contigo no es tarea sencilla, sobre todo teniendo en cuenta que la variedad de los juguetes sexuales es incluso comparable a la diversidad de yogures que encontramos en el supermercado.

Y si es verdad que en casa acumulo varios amigos de silicona, hay una serie de requisitos a tener en cuenta.

  • Forma: las características externas del producto, su diseño, no ya por razones estéticas sino por su funcionalidad. Mi consejo es que te fijes en aquellos que tienen forma ligeramente curvada ya que estimulan la zona bautizada como “punto G”. Especialmente recomendables aquellos que, al mismo tiempo, estimulan el clítoris.
  • Dimensión: el tamaño no importa hasta que tienes que hacer la maleta y quieres llevarte el vibrador de viaje. Por experiencia, dimensiones descomunales no son necesarias. Con hacerte con un juguete cuya zona a introducir oscile entre los 10 y 12 centímetros da más que de sobra por mucho que las películas porno hagan parecer que si el juguete no mide por lo menos como una barra de salami, no lo vas a notar. Recuerda que es al principio de la vagina donde hay más terminaciones nerviosas.
  • Vibración: he encontrado diseños que tienen hasta 12 tipos de vibraciones diferentes. En un lateral, en la parte de abajo, con el movimiento en cascada, vibración intermitente… Y por muy divertido que pueda ser experimentar con todas y cada una de ellas, al final, como con la alcachofa de la ducha, hay una que siempre va a ser tu favorita. Si la conoces, limítate a buscar un modelo que la tenga (los básicos de vibración contínua suelen ser siempre un acierto).
  • Potencia: los vibradores cuya dimensión iguala a una barra de labios están muy bien para hacerle la broma a tu mejor amiga el día de su cumpleaños, pero por experiencia, la pila de botón no suele ser suficiente. No es que mi clítoris sea especial y necesite cargas eléctricas de alto voltaje sino que, por lo general, la potencia de los dispositivos a pilas es mucho menor que los de mayor tamaño que puedes enchufar a la corriente. Es preferible que escojas uno un poco más potente, aunque salga algo más caro, ya que terminas amortizando el gasto (en orgasmos).
  • Sonido: siempre que tengas dudas, enciende el juguete antes de comprarlo. Aunque afortunadamente cada vez resultan más discretos, todavía hay modelos comparables al ruido de un cepillo de dientes eléctrico. Aquellos diseños silenciosos son ideales para preservar la atmósfera de intimidad.

Duquesa Doslabios.

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Las mentiras sobre la menstruación que seguramente oíste de pequeña

La menstruación, esa cosa tan misteriosa para unos y tan pan de cada día para otras. Un extraño ciclo que hace que una vez al mes sangremos como si Quentin Tarantino se hubiera decidido a grabar una película en nuestra vagina.

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Por ello siempre ha estado sujeta a mitos e invenciones que han hecho que cuando te bajaba por primera vez la menstruación, la regla te pareciera una especie de maldición sobrenatural.

Sin embargo con el paso de los años se ha averiguado que la mayoría de las leyendas no eran otra cosa más que invenciones. De hecho quizás te suenen, ya estoy segura de que las has escuchado en algún momento de tu vida:

  • No te puedes bañar en la piscina. Bueno, quizás hace unos años cuando la compresa de tela era lo único que tenían nuestras abuelas, darse un chapuzón en el riachuelo no era la mejor de las ideas (aun así existe algo llamado presión que evita que salga a no ser que hagas fuerza). Pero ahora las copas menstruales o los tampones están para que el calor no nos tenga pegadas a la toalla y podemos echarnos unos largos si nos apetece.
  • Es imposible quedarse embarazada durante la regla. Un mito que no cuenta con la duración de los espermatozoides que aguantan hasta cinco días con vida. Si por lo que sea tu siguiente ovulación sucede con rapidez puedes quedarte embarazada con toda la normalidad del mundo, así que usa protección siempre.
  • Si has usado tampón ya no eres virgen. El mito se debe a que las primeras veces que nos lo ponemos, seamos realistas, puedes pecar de inexperta y romper el himen. De cualquier manera, sexo es sexo, tampones son tampones y no podemos mezclar la velocidad con el tocino. Una persona virgen es aquella que no ha tenido relaciones sexuales y por mucho que tu himen se haya roto, no es la cosa más importante, sino disfrutar de la experiencia.
  • No puedes preparar ciertas comidas porque se estropean. Mi compañero Alfred López escribió un tema muy interesante sobre los mitos de la menstruación que podéis leer aquí, pero resumiendo, no hay ninguna evidencia científica de que con la regla se te corte la mayonesa o que no se hagan bien las conservas. Es probable que se deba a tu habilidad cocinando más que a la menstruación. Piensa que si así fuera, todos los hombres serían expertos mayoneseros, y no es el caso (a excepción quizás de Martín Berasategui).
  • La regla huele mal. Bueno, para empezar la sangre de la menstruación es el mismo tipo de sangre que de cualquier otro tipo. Vale, hay coágulos de tejido sí, pero viene siendo sangre también. Este mito que encima es promovido por los anunciantes de productos de higiene femenina es totalmente falso. La vagina no huele ni a flores ni a nubes, como todos los genitales, necesita una higiene, pero nadie puede oler si estas con la menstruación. Igual el perro de tu vecina te ve y te olisquea la entrepierna, pero es por las hormonas, no por la sangre, y tampoco es como si el animalito se lo fuera a contar al edificio.

La clave es que seamos conscientes tanto hombres como mujeres de que la regla forma parte de la vida, que la llevamos teniendo desde el principio de la historia de la Humanidad. Puede resultarnos más o menos cómoda pero lo importante es que la vivamos con total normalidad.

Duquesa Doslabios.

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