Archivo de la categoría ‘Sin categoría’

San Valentín sí, mitos románticos no

Los escaparates de las tiendas, la oferta en el gimnasio del 2×1, el feed de Instagram y hasta el mensaje de Whatsapp de tu madre deseándote un día especial… Parece imposible escapar de la avalancha que se crea por San Valentín.

FACEBOOK BERSHKA

Sin embargo, cada vez somos más los que preferimos vivirlo como un día normal y celebrar el amor, a nuestra manera, el resto del año. En otras palabras: quizás no nos sentimos identificados con la atmósfera de corazones y color de rosa que parece venir de la mano con esta fecha.

Mónica García, directora del centro El Factor Humano, también ha reflexionado sobre esto. ¿El ‘culpable’ de la perversión de San Valentín? El amor romántico.

“Promueve un modelo único de amor entre dos personas (tradicionalmente hombre y mujer) en cuya relación todo se justifica ‘por amor’. Los celos o el no poder ni pensar en perder a la otra persona son una prueba de amor. Y solo es verdadero si todo va bien y dura toda la vida. No admite la otra cara de estar en una relación”, afirma Mónica.

Finales felices donde si no hay perdices no cuentan, príncipes, princesas y mitos que lo promueven como el de la media naranja. Esa persona divina que necesitamos para sentirnos completos.

“Por un lado nos lleva a sentirnos incompletos, inadecuados o insatisfechos mientras no tenemos pareja y por otro lado, a alimentar dudas cuando estamos con una pareja, al pensar si será nuestra media naranja. Como si solo hubiera uno”, dice la experta.

Lo cierto es que, como recuerda: “Nacemos completos y en nuestras relaciones, románticas o no, tenemos la oportunidad de expresar un rango más amplio de quién somos.”

“Es una idea muy romántica el pensar que solo hay una persona que es el amor de tu vida, y si quieres seguir pensando así, genial. Puedes abrirte a pensar que en la vida puede haber más de un amor verdadero. Depende de lo que ambos ofrecen a la relación mientras están en ella”, declara Mónica.

FACEBOOK TINDER

Que nuestra pareja tiene que ser romántica, parece una premisa indispensable este día.

“Es común esperar que nos sorprendan con muestras de amor románticas. Incluso cuando decimos que a mí eso me da igual. Está tan activo en nuestra cultura la creencia de que las muestras románticas de amor significan que la otra persona te ama, que si no existen, o son escasas, nos pueden hacer hasta dudar de si la otra persona realmente nos quiere”, afirma.

¿El resumen de la experta? Cada pareja es un mundo: “Un mundo a imagen y semejanza de las personas que lo crean. Tanto si es romántico en el sentido tradicional de la palabra como si es un romanticismo único y hecho a medida que nadie entiende”.

Si no tienes pareja, no hay amor en tu vida parece ser otra de las afirmaciones más extendidas del amor romántico. Al relacionar el amor a la pareja, hemos unido ambos conceptos. “Hasta tal punto que hay personas que si no tienen pareja lo viven como si faltara el amor en sus vidas”, opina Mónica.

La solución a la falta de amor empieza por amar. “El estado emocional de amor es un estado de apertura de corazón en formas de aceptación, comprensión, empatía, generosidad, apreciación… Si de verdad quieres sentir más amor, mi receta es ama más. Porque el amor que tú sientes, no es el amor que la otra persona te da, sino la consecuencia de que abres tu corazón como respuesta a la muestra de amor del otro”.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).

¿Y si te centras en la calidad del sexo en vez de en la cantidad?

Dinero, salud, amor, viajar y sexo, cinco cosas que, la mayoría, esperamos que nos traiga 2020 a través de la ropa interior roja de la suerte o la maleta junto a la puerta.

PLATANOMELÓN FACEBOOK

Es lo típico que escuchas en las conversaciones entre amigos: “Este año me voy a hinchar a follar”. Así, tal cual. Como si los polvos fueran croquetas, cuantos más tengas, mejor.

Sin embargo, no oirás a nadie decir “Este año me voy a hinchar a artículos de sexología para mejorar mi técnica”.

Supongo que no queda tan gracioso en los mensajes de felicitación de Año Nuevo, y también porque ponernos a cambiar nuestros hábitos, a estas alturas, da mucha pereza.

Pero ese debería ser un objetivo mucho más repetido que el anterior. Ya en 2019 (que era hace unas horas), os comentaba que es posible mejorar el sexo con algunos propósitos.

No hice una lista de cómo convertirse en quien más liga del grupo, sino de cómo buscar la excelencia también entre las sábanas.

A fin de cuentas, la cantidad de sexo que practiquemos a lo largo del año es algo que se escapa totalmente de nuestro control.

Podemos tener la suerte de llevar una racha de varios encuentros y otra en la que a lo mejor no nos apetezca tanto. A eso, además, hay que sumarle que puede pasarle lo mismo a nuestra pareja.

Sin embargo, la calidad del sexo, es algo que depende por completo de uno mismo.

Es tan fácil como hablar con la otra persona sobre qué le gusta o cómo se pueden perfeccionar las prácticas sexuales, tan sencillo como informarse con un buen libro y tan rápido como empezar a usar el móvil para seguir en Instagram a expertos en sexología entre tanto futbolista y modelo.

¿Te apuntas a un 2020 con más calidad que cantidad?

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).

A ti, que alguna vez te has preguntado si te aburre el sexo

Si estás aquí es porque te ha pasado lo mismo que a mí. Te has preguntado si el sexo empezaba a aburrirte. No sé tú, pero en mi caso ha sido algo que me he planteado en diferentes fases de mi vida. Tanto estando sola como en pareja.

GTRES

No es que no me guste sentir placer (¿hay alguien ahí fuera que no lo disfrute?) pero el hecho de pensar en quitarme tan solo una prenda de ropa, apagar la tele, empezar con los preliminares y terminar después haciéndolo en la cama o en el baño, se me antojaba una tarea que me daba pereza.

Ahí me cagué, lo admito. ¿Y si ya no me gustaba el sexo? ¿Qué iba a ser de mi vida desde ese momento? ¿Sería la rara de mis amigas que no cuenta anécdotas de cama?

Pero curiosamente, masturbarme no me daba pereza, ya que era algo que hacía cuándo, cómo y dónde fuera a mi manera.

Tuvo que venir una psicóloga para explicarme lo que me estaba pasando. No me daba pereza la sexualidad en sí. Mi deseo sexual estaba intacto (que se lo digan a mis bragas cuando le veía sin camiseta andando en calzoncillos con todo medio fuera).

Lo que me daba pereza, lo que puede que a ti te dé pereza, era la construcción del sexo. La dinámica social que dicta que hay que desnudarse, tener una serie de juegos previos como calentamiento y, finalmente, una penetración que lleve al orgasmo.

Es que era normal que me aburriera. Pero al mismo tiempo, ¿cómo iba tan siquiera a plantearme que pudiera ser diferente? En otras palabras, que hubiera vida (y sexo) más allá de la penetración.

En un mundo dominado, hasta ahora, por el placer masculino, meterla parece ser el fin de todo encuentro sexual. Y es precisamente por ese motivo por el que puede parecernos monótono.

Sin embargo, tal y como me contó la sexóloga (tenéis una frase suya aquí abajo), el mundo sexual no gira solo alrededor del pene ni de que él se corra.

La realidad es que la idea del sexo está mal construida. No es la rutina aprendida, es todo un mundo en el que los llamados preliminares son el plato principal, en el que a lo mejor apetecen solo caricias, dar placer con la boca o un poco de frote.

Así que en vez de repetir una y otra vez lo que crees que tiene que ser el sexo, ¿por qué no pruebas a hacer el que te apetezca en cada momento?

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).

2019, el año de la masturbación femenina

Puede que Meghan Markle haya sido la mujer más influyente del año, pero si hay algo por lo que recordaremos también este 2019 es por el boum de la masturbación femenina. Y sí, acabo de incluir a la duquesa de Sussex y al onanismo en la misma frase.

FACEBOOK/LELO

(Por cierto, acabo de hacerme Instagram para que podamos tener contacto más directo. Mi idea es empezar a usarlo regularmente y poder compartir incluso directos para que rompamos un poco el hielo.)

Volviendo a 2019 y el sexo, hasta hace relativamente poco, el tema de que las chicas nos tocamos seguía pareciendo algo casi bochornoso (¿a quién no le han hecho un poco de vergüenza en el colegio gritando que se hace dedos?).

Pero este año ha sucedido algo maravilloso. El succionador de clítoris ha llegado a nuestras vidas. Y, orgasmos aparte, ha sido un fenómeno.

Ha llegado de la conversación en el Metro con tu compañera de trabajo al grupo de amigas de Whatsapp. Ha llegado a esa obra de teatro de Madrid e incluso a la política gracias a los memes de Albert Rivera sujetando el Satisfyer.

Ha logrado lo que pocos juguetes antes, trascender de la cama y convertirse en un producto de masas. Así como no todas tenemos plancha de pelo porque nos falta interés por tenerla, ¿podríamos decir lo mismo del estimulador?

El propio Christian, portavoz de la tienda erótica Amantis me comentaba lo fuerte que había calado. No solo me afirmó que había sido el juguete más vendido de los últimos meses, sino que no recordaba un furor así desde hacía años.

Y, lo más curioso. ¿Sabéis desde cuándo? Principios de los 2000, cuando en uno de los episodios de ‘Sexo en Nueva York’ Samantha compartió una de sus posesiones más preciadas, su juguete sexual.

Que en aquella ocasión el artículo se convirtiera en el superventas siendo solo superado por el succionador, deja claras dos cosas. Una, que las mujeres también tenemos deseo sexual (y mucho). Y, en segundo lugar, que no tenemos ningún problema en hacernos responsables de nuestra propia satisfacción.

View this post on Instagram

Hola, Instagram. Hemos venido a jugar.

A post shared by Duquesa Doslabios (@duquesa.doslabios) on

Algo que desmonta el mito de que, para nosotras, el sexo no tiene la misma importancia, de que nuestras apetencias sexuales son menores o que los hombres son los únicos que necesitan satisfacer su deseo (que se lo digan a las constantemente recargadas baterías de los juguetes).

Hemos llegado al punto de encumbrarlos tal y como ha averiguado TENGA, empresa especializada en juguetes innovadores. En su último estudio han averiguado que el 44% de las mujeres aseguran que masturbarse con un juguete sexual es una experiencia indescriptible.

Más del 40% consideran una experiencia excepcional practicar sexo con uno de ellos y el 61% se sentirían cómodas recibiendo un masturbador como regalo por parte de su pareja.

Para 2020, no hace falta volver a batir récord con otro revolucionario producto. Basta con que sigamos por el camino de empoderar, ya sea con la mano, un juguete o en pareja, nuestro placer.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Instagram, Twitter y Facebook).

¿Y si el que no quiere tener sexo con la regla es él?

Como mujer, noto cómo me cambia el cuerpo cuando estoy con la regla. Flujo aparte, mis ‘bajos’ no reaccionan de la misma manera que durante el resto del mes.

GTRES

Hay reglas en las que tengo tanto dolor que solo quiero tumbarme. Otras que el sangrado es tan abundante que, cada dos horas, me toca cambiar la copa.

Y, aunque en la mayoría de esas veces, mi deseo sexual se ve bastante afectado, tengo también casos en los que, con sangre o no, tengo ganas de jugar.

No siempre he podido hacerlo. Confieso que solo en pareja me he sentido en confianza como para tener sexo en ese momento del mes.

Como yo, conozco varias amigas que opinan muy parecido. Algunas prefieren hacerlo y otras no, pero si en algo hemos coincidido es que, por lo general, a nuestros compañeros no les importa que haya sangre de por medio.

Sin embargo conozco también el caso contrario de un amigo que, en sus palabras, prefiere “no manchar el sable”.

La simple expresión de ‘manchar’ ya hace que se considere la regla como algo sucio, por lo que se relaciona con sensaciones de desagrado e incluso repulsión.

Si eres de esas personas cuya pareja siente asco (o eres tú quien, solo de pensarlo, siente repugnancia), hay varias cosas sobre las que puedes reflexionar al respecto.

En primer lugar, la regla no es algo sucio. Es una fase del ciclo menstrual femenino, por lo que la higiene, si es la normal, no es un problema.

Tener la regla no es sinónimo de que el momento se convierta en una escena de películagore. Hay momentos que se sangra más, otros que se sangra menos. Y, ¿lo mejor? Que se pueden aprovechar esos ratos de menor cantidad de flujo para tener relaciones,

Incluso para quienes tengan miedo de ver la más mínima gota de sangre, se pueden tranquilizar si la otra persona está utilizando una copa o un tampón, ya que evitan que salga el flujo (y deja el clítoris a la vista y bien despejado para cualquier tipo de estimulación externa).

Y aunque cada uno es libre de hacer lo que quiera, ¿no es mejor pensar en que la regla es algo normal y seguir disfrutando del sexo?

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Más allá del ‘ghosting’, maneras (malas) de ligar que deberían estar prohibidas

A estas alturas del año, creo que puedo hablar en nombre de todos si digo que estamos más que familiarizados con el ghosting.

CALVIN KLEIN FACEBOOK

O bien hemos desaparecido sin dar explicaciones o nos han dejado en ‘Leído’ pese a que varias veces hemos intentado retomar el contacto.

Pero por muy desagradable que me resulte, no es la única tendencia que eliminaría de la faz de la tierra del planeta del ligoteo.

Hay otras modas en la dinámica de las citas que quiero que desaparezcan.

Una de ellas es el zombieing, algo que me ha explicado mi profesor de inglés y que vendría a ser la estrategia de dejar de pronto colgada la conversación durante un tiempo y hablar repentinamente, mucho después, como si nada hubiera pasado.

“Ey, ¿qué tal? Cuánto tiempo sin hablar/ saber de ti”. ¡Ja!, como si hubiera sido yo la que hubiera dejado de hablarte.

De hecho, basta con que retrocedas hasta la última conversación (seguramente tuvo lugar varios meses antes), para descubrir que lo último que le preguntaste sigue en ‘Visto’.

Y puede que te quedaras sin saber qué planes tenía para esa tarde, pero que te hable ahora como si la conversación no hubiera estado abandonada por meses solo demuestra que el interés que tiene, es el que tiene.

En ese momento estaba sin nadie a la vista y, buceando en su lista de banquillo –el benching, que también os lo conté aquí-, ha sido el turno de llamar a tu puerta.

Pero todavía me parece peor el breadscrumbing, o, como diríamos en castellano, las miguitas de pan cuyo objetivo es que alguien vaya siguiendo el rastro.

No significa que en la cafetería de tu universidad él o ella desmigue el bocata lomo-queso (algo que sí que sería calificado como crimen) y te lance trocitos a ver si te giras y descubres que es el amor de tu vida.

Las migas de pan las lanzamos, hoy en día en forma de ‘Me gusta’ y reacciones a las historias de Instagram.

Le ha regalado el corazoncito a todas tus fotos, incluso a aquella que solo sacabas una fachada de edificios de tu viaje a Liverpool.

Esa es su manera de hacerte saber que está ahí, y que quiere que le regales una taza de casito. Obviamente es decisión tuya si sigues o no el camino mordiendo los anzuelos.

Pero es muy poco valiente, además de difuso, dejar que sean los emoticonos quienes hablen por nosotros. Al igual que lo es optar por desaparecer para no hacer frente a las personas, así como retomar el contacto solo cuando la urgencia aprieta.

Igual es el momento de, más que de crecer, empezar a madurar.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Así ha cambiado nuestra forma de ligar según las ‘apps’ de citas

Que veinte años no es nada, dice el tango de Carlos Gardel. Y, en la era digital, apenas dos de ellos podrían equivaler a dos décadas.

GTRES

Trabajamos con prisa, comemos con prisa mirando la pantalla del móvil, quedamos con prisa porque mañana hay que madrugar y hasta tenemos sexo con prisa, porque queremos seguir viendo el capítulo de la serie de turno de HBO.

La vida va acelerada, por lo que es casi habitual acostumbrarse a la gran cantidad de cambios en todos los ámbitos. Y sí, el de ligar no se salva si paso lista.

Si sumamos el impacto social que ha tenido el feminismo, con las mejoras en las aplicaciones para conocer gente por internet, el resultado es un reflejo bastante acertado de cómo ha cambiado nuestra manera de relacionarnos.

Y parece que es para bien.

Elie Seidman, quien es el director ejecutivo de Tinder, confirmó al diario británico The Guardian que, el algoritmo de belleza de la aplicación, había pasado a mejor vida desde hacía tiempo.

Si antes tus matches dependían de la belleza de quien te hiciera swipe (cuanto más atractivo, mejor tu puntuación), la empresa ha tomado una mejor decisión.

Tu lugar en la escala virtual no está definido por el atractivo de pretendientes, ahora, la frecuencia del uso de la app y la localización (porque cuanto más cerca, mejor), son los dos factores que han ganado mayor prioridad.

Las aplicaciones para ligar han tenido que remar en contra de una mala reputación. Conocerse por internet era casi algo humillante de confesar en la comida familiar.

Sin embargo, el estudio que realizó la universidad de Chicago sobre matrimonios que se habían conocido online entre 2005 y 2012, reveló que las relaciones de pareja que empiezan de esta manera son más largas y satisfactorias que laquellas que se conocen de la manera analógica.

Algo que se puede achacar a una de las grandes ventajas de ‘tropezarse’ en la red, no solo conoces en mayor medida (internet hace que hablemos mucho y nos conozcamos bastante en profundidad para suprimir la falta de presencia física) sino que tendemos a mentir menos.

No estás frente a frente cuando confiesas que, pese a tener 31 años, todavía vives con tus padres o que todos tus exnovios te regalaron gatos, así que, ¿qué más da?

Si algo ha cobrado importancia son también las nociones de comportamiento básicas. Cada vez se limitan más las malas actitudes o fotos de genitales no solicitadas. Si la haces, la pagas, y serás vetado en la aplicación con pocas posibilidades de regresar.

Además, algunas de estas apps llegan incluso a incluir recomendaciones para que los usuarios estén al tanto de lo que no es aconsejable. Y, aunque ligar en internet no es universo paralelo, una burbuja a la realidad, que se recuerde la educación y los buenos modales, deja claro que ya no se puede ir de troll por la vida.

Ni siquiera si se trata de la vida virtual.

También Happen ha aportado su granito de arena a la lista de cambios a la hora de ligar. Según un estudio de la empresa, las mujeres se acercan mucho más que antes.

El antiguo concepto de que es el hombre el que tiene que dar el primer paso, ha quedado desfasado. Si nos gusta, también iniciamos una conversación e invitamos a tomar algo.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Lo más importante es la penetración? Según un estudio, los preliminares no están de acuerdo

En la cama cometo varios errores, de eso estoy segura. Pero uno de los que más he tardado en darme cuenta ha sido del error de los preliminares.

GTRES

No porque se me resista la técnica, sino porque, hasta hace relativamente poco, formaba parte de ese grupo que consideraba que no eran más que una práctica de segunda categoría.

Una manera de preparar el terreno de juego, y nada más lejos. Mi experiencia sexual me ha ido poniendo en mi sitio, y si algo he sacado en claro es que era precisamente en ese momento, cuando mis posibilidades de tener un orgasmo se multiplicaban.

Me toca entonar el mea culpa, pero al mismo tiempo señalar que, cómo no iba a tener esa idea del sexo, y, sobre todo, esa manía de considerarlos parte del calentamiento, si nadie me había enseñado lo contrario.

En las series o películas con escenas subidas de tono, lo realmente importante y urgente era la penetración. Todo lo demás o salía en una menor medida o ni hacía acto de presencia.

Lo que construye, poco a poco, la presión social de que, pase lo que pase, hagas lo que hagas, si no entra, no cuenta.

No fui solo yo quien hizo este descubrimiento, era algo que entre amigas no era un secreto, ya sabíamos cuál era nuestra parte favorita.

Ni somos rara avis ni somos las únicas.

Un último estudio al respecto, realizado este año por Bijoux Indiscrets, tienda erótica, ha averiguado que somos un 66,8% los que preferimos la masturbación o el sexo oral, frente al 6,59% que prefiere la penetración.

El 26,54% restante elige los besos y las caricias.

¿La conclusión que podemos sacar entonces de esa idea de los preliminares? Pues como afirma Elsa Viegas cofundadora de la marca encargada del estudio: “Excluye la sexualidad de muchas personas. Tanto hombres como mujeres consideran que estas prácticas están llenas de placer y por lo tanto forman parte del sexo”.

Al darles ese nombre, ya estamos condicionando que se tratan de un paso anterior a lo realmente importante, cuando la realidad es que son igual de válidas y de protagonistas.

Es una tara social que nos toca asumir como parte de la falocracia, mediante la cual el hombre es más importante en todos los ámbitos, lo que se traduce en el sexo a que todo gira alrededor de la penetración.

El estudio no hace más que probar que es un pensamiento que ha quedado antiguado. Llega el momento de desaprenderlo y aprender a tener sexo de nuevo.

Un cambio que tiene que empezar por nuestra manera de pensar para que se vea después en el comportamiento en la cama.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Audios sexuales, la tendencia que tienes que probar antes de que acabe 2019

Si algo he empezado a notar en 2019 es que la crisis del porno ha dado comienzo.

GTRES

Entre que representa una sexualidad muy limitada, la estructura y estimulación es la misma, los protagonistas siguen los mismos cánones estéticos -entre ellos depilaciones extremas e implantes en todas partes- y que es un producto dirigido para un sector muy concreto de la población (sí, hombres, hablo de vosotros), las alternativas a la que era la reina del erotismo por excelencia crecen como la espuma.

Hace unos meses ya os hablé de Quinn, un proyecto erótico alternativo que buscaba alejarse de las películas X o incluso de los cómics sexuales, aunque al final siguieran la línea marcada por el porno.

Así que como la sexualidad nos está invitando a alejarnos un poco del concepto ojo-mano, antes de que termine el año, quiero lanzar una nueva sugerencia y convencerte de que pruebes algo diferente.

Puede que te suenen familiares los mensajes de texto subidos de tono -que se lo digan al emoticono del melocotón o de la llama de fuego-, o incluso las videollamadas que terminaban con ropa por el suelo (Skype, gracias por tantos buenos momentos).

Mi reto es convencerte de que pruebes el que quiere ser el nuevo canal aliado del erotismo, el mensaje auditivo. Si hasta ahora los usabas simplemente para contarle a tu amiga de turno lo que pasó después de que se fuera a casa o para responderle a tu padre el mensaje de cómo reiniciar el router, te recomiendo que pruebes esta utilidad.

Y es que los audios eróticos consiguen alejarse del estímulo visual. Y, como bien dicen los expertos en materia, nuestro mayor órgano sexual es el cerebro. También lo bueno de tirar de imaginación es que no hay comparación con otros cuerpos. Se trata de pornografía personalizada y hecha a medida.

Pero, ¿cómo llevarla a cabo? Busca el momento y el lugar, el baño de la oficina o el Paseo de la Castellana a las cinco de la tarde no son las mejores situaciones para hacerlo. Relájate, respira, pon tu voz más insinuante y habla.

Sin prisa, con un ritmo agitado, con descripciones o con sonidos entrecortados.

Puedes narrar lo que te gustaría que te hicieran, una historia inventada de otras personas, una descripción exhaustiva de lo que llevas puesto (o no) e incluso empezar a tocarte, grabando solo tu respiración acelerada y tu orgasmo.

No solo consigues que la otra persona disfrute del factor sorpresa, preparas el terreno y varías en tu rutina sexual. Te garantizo que, desde ese momento, esperarás los audios con mucha más expectación.

Eso sí, asegúrate de que se lo estás mandando a la persona correcta. Tu tía no tiene por qué oírte describir esa fantasía sexual que merece una calificación por edades de ‘+18’ cuando solo te preguntó si ibas a su fiesta de cumpleaños del fin de semana.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

¿Te ha soltado una frase-granada? Es el momento de acabar la relación

Si las relaciones nos parecen tan complicadas es porque hay una serie de límites invisibles que no podemos cruzar.

GTRES

Mentar a la madre o las capacidades en la cama son temas que, en el caso de que se pongan sobre la mesa, van a terminar con los participantes de la discusión muy mal parados.

Dentro de esas fronteras que no se ven, pero se sienten, con permiso de Un paseo para recordar, están lo que me gusta bautizar como frase-granada.

Una frase-granada es, como su propio nombre indica, una bomba que se lanza en uno de los momentos álgidos de la discusión.

Quien utiliza este tipo de estrategia, sabe de antemano que, en el momento en la que la suelte, las cosas se van a poner feas.

Solo hay que contar unos segundos para que haga efecto y la explosión es inminente.

La diferencia con las granadas reales es que no habrá cuerpos desmembrados, el descuartizamiento habrá sucedido, eso por seguro, pero son heridas emocionales.

Emocionales y mortales, de paso. La recuperación de una frase-bomba es casi imposible para una relación. Se suele traducir en el fin de la misma, o, al menos, en el principio del fin.

Son frases como “Ya no te quiero”, “No estoy enamorada de ti”, “Nunca serás una buena madre/padre”, “No valías nada hasta que te conocí”, “Eres una puta”o “No sé por qué me casé contigo”.

Ante ellas, y sabiendo que la destrucción está servida, solo queda pararse, coger aire y hacer lo que hay que hacer aunque resulte doloroso solo de imaginarlo.

Aunque, sin duda, más lo sería seguir con la persona que ha soltado la bomba de relojería en forma de frase.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).