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Dildos realistas: por qué ya no nos gustan (tanto) los juguetes que imitan penes

Me he vuelto una sibarita de los dildos. Lo admito.

Hay sibaritas del vino, sibaritas de platos de alta gastronomía y luego estoy yo, que me planteo los juguetes que diseñan para que nos metamos por la vagina.

(Si todavía los llamas ‘consoladores’, te recomiendo que antes de que sigas leyendo, pases por este artículo).

LELO

En cualquier tienda erótica encuentras una gran variedad de diseños, incluyendo los modelos XL que se parecen más a un pilar de construcción que algo que deberías introducirte por un orificio del cuerpo.

Están los de fantasía, los más discretos que parecen salidos de una exposición de escultura y, por supuesto, los modelos realistas.

Estos últimos, creados a imagen y semejanza (o al menos en teoría) de auténticos penes, me parecen cada vez más destinados a desparecer de nuestros cajones o a ser de esos que usamos muy de vez en cuando.

Solo hay que ver cómo ha evolucionado la industria de juguetes sexuales.

Ahora, además de silenciosos y con baterías que aguanten unos cuantos embistes, nos gusta que nuestros vibradores tengan cierto sentido de la estética.

Y, por muy placenteros que resulten, los que imitan a la perfección un pene no son precisamente bonitos.

Esas versiones en goma dan un poco de impresión. Y, como me dice una amiga, es como masturbarte con un miembro descolgado de otra persona.

La mayoría coincidimos en que, si queremos ver algo color carne con venas, ya tenemos la experiencia en vivo y en directo.

Porque sí, es mucho más excitante el auténtico que cualquier imitación -por mucho que amplíen el largo y el grosor o esculpan venas como en los reales-.

Lo bueno es que las marcas de artículos eróticos parecen haberse dado cuenta de que, a la hora de masturbarnos, no necesitamos que sigan la misma estética.

El falocentrismo, la idea de que todo lo relativo al sexo tiene que girar en torno a un pene, se ha quedado en el pasado.

En el momento en el que -por fin- hemos normalizado que la mayoría de mujeres llegamos al orgasmo por la estimulación directa del clítoris, se ha comprendido que podemos disfrutar sin un pene.

Así que, ¿para que seguir usándolo como molde si anatómicamente no es imprescindible?

Mejor crear juguetes que puedan combinar la estimulación interna con la externa o incluso centrarse solo en la de fuera.

Es justo lo que han demostrado los succionadores, los juguetes que han batido récords en ventas desde que salieron al mercado.

Una rápida encuesta en mi Instagram me confirma la teoría, los dildos minimalistas perfectamente diseñados para el placer femenino, son nuestros favoritos (y los de ellos también cuando quieren sorprendernos con uno).

Y aunque no creo que los realistas vayan a desaparecer por completo, sí que su uso se verá mucho más limitado.

De hecho es el modelo perfecto para jugar en pareja y hacer la experiencia más variada. ¿La idea de incluir uno que imite un miembro real? Fantasear con que hay otro pene en la habitación.

Puede ser una vía de salida para quienes piensen en un trío pero no se atrevan a llevarlo a cabo o para cualquier juego en el que se puedan imitar sobre el juguete prácticas que se harían sobre el miembro real (y que resulte más excitante por el parecido).

Pero, para todo lo demás, los minimalistas ganan la partida.

No solo son más elegantes y prácticos -orgasmo 100% asegurado-, sino que si te revuelven la maleta buscando la plancha de pelo es más sencillo hacerlos pasar por un masajeador facial o un aspirador de puntos negros, por ejemplo.

Duquesa Doslabios.

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5 cosas que deberías tener en cuenta antes de salir de casa con unas bragas vibratorias

Podremos estar en desacuerdo de cuál es el mejor juguete sexual o qué marca nos gusta más o cuál, pero hay algo sobre lo que no hay discrepancias. El mejor sitio para usarlos es el dormitorio.

O, en su defecto, cualquier sitio de la casa donde podamos tener algo de intimidad.

SAVAGEXFENTY

Pero raras son las ocasiones en las que se pueden jugar los juguetes más allá del hogar quitando si nos los llevamos en la maleta de vacaciones.

Aunque hay uno en especial que parece diseñado precisamente para esto. Según la tienda especialista en erotismo EroticFeel las bragas vibratorias no podrían ser mejor complemento para esas veces en las que las ganas de aventura están alineadas con las de sexo.

Sí, siempre tendremos la opción de meter la bala vibradora en el interior de las braguitas, aunque hay vibradores específicos que gracias a su diseño o a un imán que sujeta el juguete en el punto justo, son mucho más apropiados para esta práctica.

Peor, ¿significa eso que ya podemos usarlos en cualquier momento y lugar? En teoría sí, pero si me pongo a analizar la práctica, hay una serie de cosas que deberíamos tener en cuenta:

  1. El volumen de la vibración: ya sabemos que por mucho que en la caja ponga “silencioso”, siempre hay algo de ruido. Aunque claro, los hay que vibran muy silenciosamente y los que parecen la banda sonora de la batidora cuando te haces un smoothie. ¿Lo mejor que puedes hacer? Probarlo antes de salir de casa e, importante, sin ruido ambiente. Una vez compruebes que es un sonido aceptable, puedes llevarlo incluso al cine si quieres.
  2. No todas las ocasiones son buenas. Vale que hoy por fin te has decidido a llevar las bragas y tienes claro que no vuelves a casa sin arañarles aunque sea un orgasmo, pero ¿de verdad es el mejor momento para probarlas camino al aeropuerto o yendo a cenar con otra pareja? Que sí, que la adrenalina del juego está ahí, pero una cosa es que sea divertido para ambos y otra es hacer sentir incómodos al resto.
  3. El estilismo es crucial. Unos vaqueros con el tiro demasiado alto o un vestido ajustado tipo segunda piel pueden entrar en conflicto con el juguete. Ya sea porque se va descolocando según andamos o porque se marca. Vuelvo al punto 2, que tu pareja y tú lo sepáis está bien, pero no necesitas que se entere todo el mundo.
  4. Acuérdate de llevar la batería cargada. Y es un error en el que yo misma caí cuando, emocionada, esperaba sentir aquello en marca y por mucho que apretara los botones, no había manera de que funcionara. Planifica con un poco de antelación la velada y ponlo a cargar el día de antes.
  5. ¿Mando? Mejor con la aplicación. Cuando hace unos años no había otra opción que no fuera la de usar el mando a distancia, puedo entender que se utilizara. Pero ahora, aunque sigue apareciendo en la mayor parte de juguetes para bragas, ha quedado obsoleto. El relevo son las apps que permiten activarlo y subir y bajar la intensidad de vibración. Además, que queda mucho más raro ver a una persona apretando lo que parecen unas llaves de coche que utilizando su teléfono móvil.

Duquesa Doslabios.

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Me mudo de ciudad, ¿qué juguetes sexuales debería llevarme?

No recuerdo a qué edad compré mi primer juguete, pero sí que fueron unas esposas y que mi madre las descubrió poco después en el escondite súper secreto (quizás dejarlas detrás del radiocasete no era un sitio tan inalcanzable como pensaba).

Desde entonces, tanto por mi cuenta como por este trabajo, la colección ha ido creciendo hasta el punto de que ocupan varias cajas.

LELO

Y con una nueva mudanza a la vuelta de la esquina que me obligará a cambiar de comunidad autónoma, miro mis fieles compañeros de cuarentena con un poco de pena porque sé que no todos podrán acompañarme en la aventura.

O al menos en los primeros meses hasta que tenga un sitio definitivo. Así que me toca hacer repaso y decidir quién viene conmigo.

Te doy la bienvenida a mi particular selección imprescindible para empezar de cero en cualquier sitio con los juguetes que no cambiaría por nada del mundo.

El primero, y sin duda alguna, es el que siempre está ahí. Cuando tengo días buenos, cuando hay días malos, cuando me aburro, cuando le tengo ganas… El único e inigualable succionador de clítoris es perfecto para ser transportado.

Entre que no ocupa mucho, es silencioso y la batería aguanta un sinfín de encuentros, no puede faltar en mi nueva vida a 600 kilómetros de Madrid en un piso compartido.

Y sí, se ha ganado coronar la lista porque al final, pase lo que pase con mi situación sentimental, si algo tengo claro es que mi sexualidad depende de mí.

Como soy yo quien puede llevar las riendas de su propio placer, no se me ocurre mejor aliado que quien fue diseñado para propocionar orgasmos instantáneos (ya si quiero algo con más calma, puedo recurrir a la mano).

Además, siempre se puede usar en pareja si la ocasión da pie a ello. Así que es un juguete con opción a compartirlo.

Aparte del succionador, el segundo de la lista -que también ocupa esa posición cuando tengo un viaje- es un buen lubricante. En mi caso, suelo preferir el que lleva base de agua porque permite más posibilidades a la hora de usarlo (recuerda que los oleosos no son muy recomendables para practicar sexo anal).

Tener siempre a mano lubricante es comparable al orégano en la cocina, un clásico que mejora cualquier ‘receta’.

Por mucho que los dos que he mencionado pueden servir tanto para disfrute individual como compartido, mi tercer y último hueco en la maleta queda reservado a un vibrador mixto.

Uno de esos que, más allá de los genitales, se puede usar por todo el cuerpo como excusa para descubrir puntos erógenos desconocidos en la piel de la otra persona.

Si esos son los tres que llevaría conmigo, también puedo adelantar que son los condones y un gel de masajes (aún no sé si efecto frío o calor) los que me dejaré para comprar una vez llegue al destino, porque son más sencillos de encontrar y no hace falta que los lleve ‘de casa’.

¿Coinciden tus imprescindibles del cajón de la mesilla con los míos?

Duquesa Doslabios.

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No es otra ‘review’ de un succionador de clítoris

Tengo cuatro succionadores de clítoris. Cuatro. No son iguales, pero es un producto que, sea de la firma que sea, suele garantizarte el orgasmo (la velocidad a la que llegues ya es otra historia).

Y no te puedes imaginar lo feliz que me hace que siga siendo uno de los productos con más éxito de ventas o que sea raro encontrar a una mujer que no tenga uno en su casa.

Duquesa Doslabios

Para quienes, como yo, hemos pasado gran parte de nuestra vida sexual pensando que algo no funcionaba bien entre las piernas (por no disfrutar tanto de la penetración cuando eran las películas las que estaban pintando un sexo de ficción), el succionador es un puñetazo en la mesa.

La declaración de intenciones de que tú y yo estamos bien hechas. Solo que estábamos mirando hacia otro lado sin tener en cuenta que hacían falta menos juguetes para meter por la vagina y más productos pensados en estimular las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris.

Y, una vez pruebas el juguete en casa, te corres noventa veces y te preguntas para qué gastarías tanto dinero en hacerte las pestañas cuando era un buen orgasmo lo que realmente te iba a iluminar la mirada, llegas a la conclusión de que no puede haber ningún artículo comparable a tu sex toy estrella del cajón.

O, al menos, eso pensaba yo muy convencida después de probar los diferentes modelos.

Pero hace unos días llegó un paquete a mi casa de Lelo, quienes se han encargado no solo de amenizarme 2020 sino de rescatarme cuando volvía a estrenar soltería (y por tanto de hacerme más amena la estancia conmigo misma) y me mandaron Enigma.

¿Otro succionador de clítoris? Fue lo primero que pensé. Ya he probado el normal, el que va más lento, el de boquilla amplia… ¿De verdad hay más maneras de excitar esa zona que sean más efectivas que las que había probado hasta ahora?

Pues como puedes adivinar viendo la imagen, no era otro succionador. O no uno como los que había probado hasta ese momento.

Con esa boquilla diminuta tampoco me parecía 100% estilo conejito, los que llevan un dildo pegado a una protuberancia que te estimula el clítoris.

Era algo distinto. Un mix entre los dos. Como si hubieran tenido una noche loca en La Isla de las Tentaciones y les hubiera salido una hija de la Generación Z que hace Tik Toks y lleva el pelo degradado.

Y como hemos venido a este mundo a probarlo todo, ahí estaba yo, entendiendo qué tenía de diferente ese juguete con forma de interrogación respecto a los demás.

La primera conclusión es la más evidente, mi nuevo amigo no es para la superficie, hay que meterlo (o al menos parte de él).

Y a no ser que ya estés excitada solo con la idea, recomiendo usar lubricante o algo de saliva en su defecto. Respiras hondo, relajas los músculos de la zona y aquello va entrando solo (por la parte del apéndice curvado, claro, no cometas la burrada de meterlo por donde los botones, que eso es el mango).

Si que es verdad que de primeras te puede parecer un poco raro esto de que la parte que queda fuera de la vagina te parezca que está invertida, pero en cuanto ya notes que tienes la boquilla del succionador a la altura de tu clítoris, estás lista para la acción.

Y es que esa es una de las cosas que más me gusta, que como la unión con forma de ‘U’ es flexible, puedes regularlo a tu altura, no está diseñado para una vulva específicamente porque se adapta a todas.

El funcionamiento es como el de sus antecesores con una diferencia. La zona de dentro vibra también tocando esas paredes que coinciden con la parte interna del clítoris (y debidamente estimuladas, terminan por hacer que te arda la cara).

Además del modo clásico de vibración o los que son intermitentes, hay un par de opciones que alternan la vibración interior con el succionador. Aquello es la fantasía.

Por dos razones, la primera porque no te lleva al orgasmo de inmediato, sino que te hace conectar primero con el interior de tu vagina y segundos después con el clítoris, con un breve (y glorioso) periodo en el que ambas coinciden.

Como digo, no es un orgasmo inmediato, pero la sensación de ‘pasar’ de una a otra parte es tan placentera que, el orgasmo que puedes vislumbrar al final del camino, se vaticina espectacular (y termina siéndolo).

¿Que si compensa para usarlo en pareja? En mi caso, me ha tocado probarlo sola, pero ¿por qué no usarlo como aprendizaje? Quizás si alguien lo ve en marcha entiende qué zonas debe estimular con los dedos o con la lengua.

En cualquier caso, para sexo anal (o un buen beso griego) me parece una opción muy interesante, ya que otros vibradores pueden entorpecer las posturas. Con la forma de interrogación nos aseguramos que quede por delante “el grueso” del juguete y no moleste nada.

Duquesa Doslabios.

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¿Comprarías un juguete sexual ‘prohibido’? Ahora puedes (si te atreves)

Puede que la palabra más buscada de 2020 sea ‘coronavirus’, pero ¿cómo olvidar que, hace poco, vivimos un glorioso momento en el que ese puesto lo ostentaba el Satisfyer?

EROTICFEEL

Aquel estimulador de clítoris se convirtió en lo más comentado en grupos de amigas, sobremesas familiares y hasta Twitter. Sin embargo, el furor por el succionador (y todos los modelos de este estilo que salieron reivindicando el placer de esa zona) podría verse amenazado.

La culpa sería de un juguete que se ha ganado la etiqueta de prohibido por su curiosa historia y que, dentro de nada, estará a la venta en España.

Pero empecemos por partes. Quien puede que sea conocido en breves como el nuevo Satisfyer es el Osé, que iba a ser el ganador de la pasada edición del CES -la feria de electrónica de Las Vegas- hasta que fue retirado por “inmoral, obsceno, indecente y profano”.

(Si quieres saber más de por qué le retiraron el premio a la innovación, en este artículo te explicamos todo sobre el asunto)

Un año después, el producto estrella de la marca Lora DiCarlo aterriza en España. Y sí, está dispuesto a revolucionar el cajón de la mesilla de noche tanto o más que el estimulador.

Lo que tiene de especial Osé es que no se limita a estimular la parte externa del clítoris, también cuenta con un apéndice que promete saber encontrar el punto G que muchas nos pasamos toda la vida buscando.

Y, lo mejor de todo, es que lo podría hacer incluso a distancia mediante control remoto.

Aunque este universo de posibilidades que se abre ante nosotras no estará disponible hasta el 5 de octubre en Eroticfeel (a no ser que ya lo vayas reservando en la preventa), podemos ir fantaseando al respecto.

Porque, lo que no puedo negar es que para mí, uno de los principales atractivos -y por contradictorio que resulte-, es precisamente la razón por la que el juguete fue descalificado en su día.

Al final, resulta eso cierto de que, cuanto más se te niega algo, más ganas tienes que probarlo.

Como decía un amigo mío “Si algo tenemos que agradecerle a la Iglesia es que prohibiera el sexo, sin eso, hacerlo no sería tan divertido”.

Duquesa Doslabios.

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¿No le van los juguetes sexuales? Esta es la razón por la que deberías huir

Cuando aquella vez saqué del cajón un pequeño vibrador con forma de bala, recuerdo que él se me quedó mirando totalmente descompuesto.

“Pero, ¿de verdad necesitas eso?”, me preguntó entre asustado y un poco enfadado. Y si bien necesitar no era el verbo, sí, aquel juguete iba a ser la diferencia entre no alcanzar el orgasmo nunca o conseguir correrme.

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Años más tarde, el día antes de la boda de unos amigos, aproveché mi visita al Salón Erótico de Barcelona para hacerme con un recuerdo para los novios.

Mientras que mi amiga no escondió su emoción cuando abrió el regalo, él parecía molesto. Incluso llegó a comentarme más adelante que aquel detalle daba a entender que su experiencia sexual estaba incompleta.

Era una alerta roja en toda regla. Nerviosismo, sudoración, aceleración al hablar… Características inequívocas de que mi amigo tenía miedo.

Y la razón de su recelo era aquella mariposa de silicona, cuyo objetivo no era otro que el de aportar placer a un momento íntimo.

Pero él formaba parte de esos hombres que ven este tipo de objetos como una amenaza a su masculinidad. Tal y como me hizo saber, no entendía el uso de los juguetes teniendo un pene.

Y aunque sí que hay objetos con forma fálica, que se pueden usar para estimular de una forma parecida, lo cierto es que el abanico de artículos es enorme.

Succionadores, masajeadores, lencería o incluso juegos de mesa. La variedad es tan grande, que entrar a una tienda erótica es como pasar la tarde en el Ikea. Sabes que con algo picarás, aunque no entiendas el nombre sueco.

Lo que hacía mi amigo era reducir toda su vida sexual a los genitales. Aunque no iba a ser yo quien le explicara que el sexo no gira en torno al pene, me dio lástima encontrarme gente con menos de 30 años con esa mentalidad.

Las películas o las series, grandes fenómenos de la cultura popular, siguen anclados en esa idea de que solo cuenta una relación sexual si se da el coito, dejando el resto de prácticas relegadas a la segunda posición.

Pero no ya solo por el absurdo del falocentrismo, que parece que si no hay penetración, no hay placer.

También por el hecho de la aburridísima vida sexual que le espera a mi amiga con una persona así a su lado. La intimidad es experimentar, variar, probar y repetir de aquello que más nos ha gustado.

Cerrarnos en banda equivale a quedarnos con un solo sabor de helado porque es el único que hemos pedido, cuando la vida nos ofrece toda una carta. Y, como decían siempre nuestras madres, ¿cómo vas a saber que no te gusta si no lo has probado?

Duquesa Doslabios.

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Este es el juguete sexual con el que se mantiene la distancia de seguridad

Puede que salgamos a la calle, que procuremos hacer vida normal (dentro de las nuevas medidas) o que volvamos a quedar con los amigos, pero el espacio entre nosotros parece ahora más importante que nunca.

Aunque siempre está el ciudadano de turno que pasa por tu lado como si no hubiera más que un centímetro cuadrado de acera, ya no nos sentimos tan cómodos como antes en las distancias cortas.

Opening Gambit

Y es algo que también ha llegado al sexo, claro. Desde que el coronavirus empezó a expandirse, las teorías para evitar su contagio no han parado de salir.

Mientras que los expertos de algunos países pedían la abstención total, otros recomendaban confinarse con la pareja. Al poco de que las videollamadas se convirtieran en una de las nuevas formas de erotismo, con el desescalamiento también salieron posibles posturas con menor riesgo (como el perrito) o tener sexo con mascarilla.

Te puede interesar: ‘La masturbación a solas es la práctica más segura ahora mismo’, palabra de sexóloga

Pero, ¿qué significa eso entonces para la industria de los juguetes sexuales? ¿Solo es seguro utilizar el succionador -u otros artículos del estilo para la masturbación-, y a solas?

Aunque podríamos estar frente al boom de los juguetes que se controlan a distancia, lo cierto es que hay quien incluso ha creado un artículo perfecto para jugar sin arriesgarse al contagio.

El británico Lee Allen ha ideado un dildo de silicona de 1 metro de longitud que se coloca con arneses de velcro, perfecto para intimar respetando la distancia mínima a la que se supone que no hay contagio del virus.

Opening Gambit

El único fallo que le veo es que todavía no está a la venta, pero con su crowfunding pretende popularizar el juguete.

Sobre todo entre “muchas parejas incapaces de hacer el amor según las medidas del gobierno o con la posibilidad de tener nuevos compañeros sexuales completamente descartada”, dice la web de recogida de fondos.

“Llega una nueva posibilidad, una nueva forma de tener sexo, la esperanza para esas parejas frustradas sexualmente. Permite conectar al mismo tiempo que mantener la distancia. Ya no tienes que estar cerca para intimar”.

Aunque todavía no ha creado el prototipo, veremos si la campaña del británico tiene éxito y, sobre todo, si significa un punto de partida para la industria sexual, que puede tomar nota de su idea y aplicarlo a sus productos.

Duquesa Doslabios.

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Le hemos preguntado a una experta si pueden volverse adictivos los juguetes sexuales y la respuesta es…

Soy de las que piensa que, si tienes un restaurante en el que hacen tu hamburguesa favorita, nunca va a superar a la que te prepares en casa. Algo parecido me pasa con los juguetes sexuales. Da igual lo inspirada que esté masturbándome, la ultravelocidad del orgasmo solo la consigo con ellos.

PLATANOMELÓN FACEBOOK

Aunque claro, ¿quién puede competir contra un producto diseñado justamente para eso, que encima no se cansa ni le entra hormigueo en el brazo? Como Monica Branni, psicóloga y sexóloga de Platanomelón (www.platanomelon.com), afirma “la intensidad y la rapidez a la hora de alcanzar el orgasmo también tienen que ver con otros factores como el estrés, el vínculo con la pareja, la situación, etc”.

Así que es comprensible que, para despejar esas variantes, sean los juguetes los que ponen el camino más fácil. Pero, ¿puede llegar a ser un problema si solo dependemos de ellos para disfrutar? La experta nos resuelve las dudas más frecuentes.

Masturbarse usando juguetes sexuales suele ser mucho más intenso y rápido que hacerlo con las propias manos, una lengua o un pene, ¿cómo se tiene esto en cuenta a la hora de diseñar el producto?
Los juguetes eróticos están diseñados para que la persona que los disfrute tenga una experiencia totalmente única. De hecho, la vibración o la succión es algo difícil o imposible de reproducir naturalmente en la cama, sea a solas o con otra persona.
La ventaja que tiene el juguete erótico es conseguir estimular determinados nervios de la vulva o pene que se traducen en sensaciones distintas. Un juguete produce un disfrute distinto al que produce otra práctica sexual, pero no por eso mejor o peor, sencillamente algo diferente.

¿Hay otras ventajas de la masturbación con juguetes?
¡Hay muchísimas! Los juguetes eróticos son herramientas para autoconocerse y explorar nuevas fronteras del placer. Utilizar según qué juguete nos proporciona muchísima información sobre nuestra capacidad erótica, ya sea física (duración, intensidad, etc) o mental (qué sensaciones me produce, con qué fantaseo, etc). Por lo que concierne a las relaciones, ¡estas tecnologías dan pie a muchísimo juego!

Esa facilidad que tienen los juguetes de lograr un orgasmo, ¿puede llegar a hacerlos adictivos?
Todo lo que nos produce placer nos pueden generar cierta adicción, precisamente porque los seres humanos somos ‘insaciables’ y nuestro cerebro busca recompensas a todas horas para que estemos de buen humor. Además, si eso que hacemos no requiere mucho esfuerzo, resulta aún más adictivo. Un vibrador y un succionador son juguetes que, con poco esfuerzo, nos regalan sensaciones increíbles. ¡Pero eso no los convierte en adictivos!

Hay probabilidades de que un juguete se vuelva adictivo cuando lo utilizamos para ‘tapar un problema’: si me compro un juguete porque no sé tocarme o no sé llegar al orgasmo por mi cuenta, delegaré toda la responsabilidad a un objeto y, potencialmente, no sabré desengancharme de ese objeto que me da placer sin esfuerzos. Asimismo, si no sé decirle a mi pareja qué me gusta y qué no: el juguete está llenando ese vacío llamado ‘falta de comunicación’, con lo cual me costará más desengancharme.

¿Corremos el riesgo de que masturbarnos con nuestras manos ya no resulte tan estimulante?
Depende. Por ejemplo, cuando entramos en una habitación y hay un perfume particular, al rato dejamos de percibirlo porque nuestros sentidos se han saturado y se han habituado a ese olor. Para volver a apreciarlo, tenemos que salir un rato para ‘desintoxicarnos’ o exponernos a una dosis más fuerte de ese perfume. Lo mismo pasa si en lugar de un perfume es un vibrador o un succionador: puede que temporalmente, nos habituemos a ese estímulo y nuestra mano nos pueda llegar a aburrir. Pero, ¡no es irreversible! Los nervios que teníamos siguen funcionando perfectamente, simplemente necesitan ‘descansar’ un tiempo de esa estimulación, para volver a disfrutar de otras.

¿Deberíamos alternar el uso de los juguetes con nuestras propias manos?
Cuanto más amplio sea nuestro abanico de posibilidades de experimentar y disfrutar, más enriquecida resultará nuestra vida sexual. Además, hay que entender que nuestros propios recursos, nuestra pareja (o parejas) y los juguetes sexuales pueden ir perfectamente de la mano. No hay razones para discriminar una u otra forma de pasarlo en grande, siempre y cuando te haga feliz. ¡Todo suma y nada resta!

¿Y cada cuánto tendríamos que hacerlo?
Las formas y frecuencias de alternar la masturbación manual a la masturbación con juguetes es algo muy personal. Cada persona debería hacer el ejercicio de entender cuándo es apropiado combinar distintas prácticas para no reducir todo a una sola. Aun así, idealmente, podríamos decir que cada 10 masturbaciones sería aconsejable no pasarse de la mitad con juguetes.

Duquesa Doslabios.

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Y el juguete sexual más vendido esta cuarentena es…

Me acuerdo de las primeras noticias que salieron cuando empezaron a sonar con fuerza los rumores de que podría llegar la cuarentena y la gente corrió en masa a agotar el papel higiénico. ¿Te suena?

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Tres semanas después, hemos pasado un poco del tema de los rollos para acabar con las existencias de otros bienes de, para muchos, primera necesidad, como el alcohol o el chocolate.

¿Y la última moda que no encontraras en ningún supermercado en 5 kilómetros a la redonda? La harina.

Mientras parece que muchos quieren dedicarse a esto del Masterchef versión botellón durante la cuarentena, para mí, el dato más interesante esta lejos de las estanterías o las líneas de caja.

Se está dando un interesante fenómeno en el panorama sexual. Poco antes de que empezaran las restricciones de movilidad, la compra de juguetes subió como la espuma.

Por un lado es comprensible, ya bastante dura resulta la idea de quedarse en casa como para hacerlo sin tener una sola gota de sexo.

Aunque no deja de sorprenderme cuál ha sido el producto estrella en las tiendas de juguetes: el succionador de clítoris.

A nivel nacional e internacional, el que ha sido la revolución del sexo también es uno de los protagonistas de la cuarentena según ha analizado la firma de juguetes Womanizer.

La conclusión que se puede sacar es muy clara, si ya nos interesaba el hecho de reconciliarnos con el clítoris, el aislamiento en casa parece la excusa perfecta para recluirse en el dormitorio a conocerse.

No tenemos prisa por ir corriendo al trabajo, compromisos de planes con amigas (más allá de las videollamadas) o reuniones familiares, así que ¿cómo no dedicarnos tiempo?

En Be Lover también han notado un incremento de ventas en huevos vibradores, masajeadores masculinos y… ¡limpiadores de juguetes! Un asunto que os expliqué largo y tendido en este artículo.

Lo que me tranquiliza es que cada vez estamos más concienciados de la importancia que tiene la sexualidad en nuestra vida. Y que incluso en una situación tan rara como en la que estamos, ya no queda en un segundo plano, lo que también es una pequeña victoria.

Duquesa Doslabios.

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Succionador de clítoris, ¿por qué hay hombres que le tienen miedo?

Ni Freddy Kruger ni Jason, el nuevo personaje de terror de la cultura de masas es el succionador de clítoris.

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O, al menos, podría parecer que les ha quitado el puesto a los villanos de las películas de miedo teniendo en cuenta cómo muchos hombres reaccionan ante el juguete sexual. Si antes le tenían miedo al clítoris, ahora se lo tienen al succionador.

Se trata de una batalla (cuyo ganador para la mayoría de mujeres es el que tiene batería) que me recuerda a la guerra entre taxis y Cabify.

Los taxistas no entendían que la clientela pudiéramos preferir un mejor servicio, que nos gustaba más eso de tener un conductor educado, bien vestido, botellas de agua en la parte trasera, subir el aire a nuestro gusto y cambiar la emisora musical.

El resultado fue, en vez de tomar nota de las ventajas de Cabify, y hacer de los taxis un servicio de mayor calidad, declararles la guerra para no tener que compartir el pastel.

Con el succionador ha pasado algo parecido. Muchos hombres, en vez de tomárselo como algo personal y espabilar, han arremetido contra el producto.

Tenían al alcance de la mano (literalmente) aprender a estimular, tomarse el trabajo de buscar información, y, sobre todo, poner en práctica los conocimientos.

Pero en vez de eso me he llegado a encontrar a un grupo de hombres intimidados que, tanto en redes sociales como en mi cajón de comentarios, prácticamente ponían el uso del estimulador a la altura de algo que solo hacíamos las mujeres sin alma.

Es el miedo, así es cómo reaccionan cuando se sienten amenazados. Hace unos años, tuvieron que superar el problema del dildo, algo que seguro que a más de uno le pasó factura a su autoestima.

Su pene estaba siendo sustituido por un objeto parecido físicamente (o hasta menor en muchos casos) y de plástico. ¿Quién podría entenderlo?

Pero el succionador de clítoris ha hecho algo todavía más poderoso.

Demuestra que la vagina no es imprescindible para alcanzar el orgasmo. Y el pene, al tener un uso principalmente vaginal, no es necesario.

Esto para los hombres es equivalente a un cortocircuito mental. Ya no queremos penes de goma, ¡es que ya no queremos ni penes! ¿En qué lugar les deja eso a ellos?

Además, le ha dado el protagonismo total a una zona que, históricamente, ha sido ignorada por los hombres hasta ahora. No solo por tratarse de la zona en sí, sino por representar el placer femenino en su máxima expresión, ese que se nos ha negado por considerarlo de segunda categoría y que ahora revindicamos para que esté a la misma altura que el masculino.

El succionador ni niega ni ignora el clítoris, lo celebra. Por eso se ha convertido en un amante preferido, más de lo que pueden decir muchos hombres.

Mientras los hay que siguen buscando respuesta, poniendo a su ‘enemigo’ (del que buena nota podrían tomar) por los suelos, yo ya conozco a más de una que ha incluido al succionador en su lista de regalos para Papá Noel.

Chúpate esa, falocentrismo.

Duquesa Doslabios.

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