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Los mitos de la masturbación masculina: ni te vuelve estéril ni hace que disfrutes menos del sexo

¿Quién no ha oído en la adolescencia que los granos eran culpa de la masturbación? Parecía la única responsable de que el acné nos revolucionara la cara en aquellos años.

DEREK ROSE

Y aunque cada uno se encargaba de desmentir este mito a su manera (ya fuera viendo que no salían granos, como fue mi caso, o que, años después, sin masturbarnos tanto, siguen saliendo), lo cierto es que hay mucha leyenda suelta.

Y sobre todo en cuanto a masturbación masculina se refiere. Que si causa adicción, que puede solucionar problemas de salud…

Ante tantos rumores, mejor preguntar a un especialista. Es lo que han hecho desde Myhixel -el método que ayuda a controlar la eyaculación- junto al Dr. Jesús Eugenio Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano y jefe de investigación del producto, quien aclara si son ciertos o no algunos de los mitos más comunes y extendidos en la sociedad.

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Quizás el más preocupante de todos sea si pone en riesgo la fertilidad, lo que el experto se apresura en desmentir. “No hay evidencia científica que señale que masturbarse afecte negativamente a la fertilidad”. Es más, sería incluso recomendable.

“La masturbación no la debemos abandonar y es óptimo que se haga cada dos o tres días para renovar esperma y aumentar las posibilidades de tener hijos, la calidad del semen se optimiza cuanto más se eyacula: aumenta el movimiento de los espermatozoides y disminuye la fragmentación del ADN espermático (roturas o lesiones en el material genético). El volumen y la calidad tardan unas 48 horas en recuperarse. Las relaciones todos los días no conceden al testículo el tiempo suficiente para que vuelva a producir tantos espermatozoides”, afirma el Dr. Rodríguez.

Aunque no es tan alarmante como el primer mito, también hay quienes temen que masturbarse signifique que tener sexo en pareja no vaya a ser igual de placentero.

Sin embargo, ya que es una forma de autoconocimiento, es la manera de saber qué clase de estímulos nos funcionan y, por tanto, poder aplicarlo una vez estemos acompañados en la intimidad.

Eso sí, ya lo avisa el Dr. Rodríguez, cuanto más se hace, más apetece hacerlo: “La masturbación es una actividad que debería mantenerse activa a lo largo de todo el ciclo vital, independientemente de que tengamos pareja o no“.

“La virtud está en el punto medio, ya que hacerlo compulsivamente puede ser tan problemático como no hacerlo”, o en otras palabras, no hace falta tocarse a todas horas.

Y es que además de dar un rato de placer, es también un potente aliado para reducir el estrés: “La respuesta neuroquímica asociada a un orgasmo provoca efectos muy similares a un ansiolítico y un antidepresivo”, afirma el Dr. Rodríguez.

“Nuestro cerebro libera sustancias neuroquímicas como la dopamina y la oxitocina, que están relacionadas con sentimientos de relajación y felicidad, en especial la dopamina, también conocido como el neurotransmisor del placer”, un motivo más que bueno como para ponerlo en práctica (sobre todo en época de exámenes o de mucha presión en el trabajo).

Por último, que masturbarse pueda evitar desarrollar ciertas enfermedades, es otra de las leyendas que nunca parecen confirmarse del todo.

En lo que a las infecciones del tracto urinario respecta, más vale hacer pis dentro de los 30 minutos posteriores de haber eyaculado para reducir las probabilidades de que las bacterias colonicen la zona.

“Recientes revisiones científicas señalan que eyacular entre 2 y 4 veces a la semana está relacionado con un menor riesgo de sufrir cáncer de próstata”, afirma el Dr. Rodríguez una buena noticia que significaría que el placer es, para los hombres, una forma de mantenerse saludables.

Duquesa Doslabios.

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‘La masturbación a solas es la práctica más segura ahora mismo’, palabra de sexóloga

Puede que muchos se hayan centrado en la gastronomía o el ejercicio en casa para sobrellevar la cuarentena (el furor por la harina y la levadura, agotadas en todos lados, son la mejor prueba).

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Pero más allá de la cocina y las rutinas en medio del salón, hay otra actividad igual de interesante que también es clave para pasar estos días: la masturbación.

Entre el distanciamiento social, sobre todo en el caso de las personas que viven solas, y que ya no se puede tener sexo ocasional, no hay otra opción.

Ante la incertidumbre de cómo cambiará nuestra forma de relacionarnos en las fases de desescalada, se presenta como la vía más segura.

Algo que confirma Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (la encuentras en Sexoenlapiel.com), quien en una pequeña entrevista, me recuerda su importancia, en especial estos días.

¿Es el sexo más seguro que podemos tener en estas circunstancias?
Lamentablemente, a día de hoy el contacto con otras personas es una fuente de riesgo de infección al COVID19. Esto incluye, por supuesto, las relaciones sexuales. Con la masturbación, estando a solas, no corremos riesgo de contagio y, además, evitamos infectar a otras personas. Es la práctica más segura ahora mismo para seguir disfrutando de la sexualidad.

¿También hay que innovar para no aburrirnos?
Masturbarse con frecuencia y siempre de la misma manera puede provocar sensación de aburrimiento y hastío en algunas personas. Además, en algunos casos puede hacerse menos satisfactorio y convertirse en un proceso mecánico, cuya única función es la del desahogo y no la de disfrutar, excitarnos y jugar. En algunos casos puede ser interesante buscar nuevas formas de masturbarse: utilizar otros movimientos con las manos, usar juguetes, probar otros estímulos como la literatura erótica o los cómics eróticos…

¿De qué forma puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos?
La masturbación consciente puede ayudarnos a ello. Es una forma de autocuidado y autoconocimiento. Nos damos placer, nos descubrimos, pasamos un rato con nosotros mismos sin más distracciones… Somos conscientes de nuestra persona, de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

Con tanta gente en casa, ¿cómo encontrar un momento de intimidad para hacerlo?
Cuando no estamos solos en casa, el encontrar un rato de intimidad para masturbarse puede ser complicado. Dependiendo de las posibilidades de cada casa, y de las normas y hábitos de cada familia, buscaremos la forma de tener intimidad. A veces, el cuarto de baño es el único espacio de intimidad que se respeta en algunos hogares. Por ello, el momento de la ducha puede ser una buena idea. El uso de pestillos en las puertas me parece básico para evitar interrupciones no deseadas. También podemos utilizar el ruido de la televisión o la música para acallar los gemidos y evitar ser descubiertos.

¿Es normal estar aislado con tu pareja y seguir masturbándote?
Es perfectamente normal y saludable estar aislado con la pareja y seguir masturbándose. La masturbación y el sexo en pareja son dos formas de sexualidad totalmente distintas, por lo que pueden ser complementarias y es normal que nos apetezca disfrutar de ambas.

¿Cómo interpretas el repunte en ventas de juguetes sexuales durante la cuarentena? ¿Son imprescindibles?
Los juguetes sexuales no son imprescindibles pero sí son un muy buen aliado en las relaciones sexuales, tanto a solas como en pareja. El estar encerrados en casa ha hecho que tengamos que ponernos más creativos a la hora de buscar formas de ocio y los juguetes sexuales son un fantástico recurso.

Duquesa Doslabios.

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¿Qué le falta al masturbador masculino?

Desde que los Reyes Magos le trajeron a mi novio un masturbador masculino, llevaba tiempo queriendo probarlo en pareja.

FACEBOOK TENGA

Este tipo de juguetes -los que, hasta hace nada, se conocían por ser ‘vaginas en lata’- han ido evolucionando. Su diseño está mucho más cuidado y el interior se ha perfeccionado.

Ya no es tan importante que se asemeje a una vulva, muchas marcas de juguetes sexuales se han centrado en que el diseño sea funcional.

Es el caso del artículo que tenía por casa. Un juguete que, si no sabes lo que es, podría pasar por un bote de champú o un altavoz.

Entre que este fin de semana me encontraba muy acatarrada, y que estaba pasando unos dolores bastante fuertes de menstruación, casi parecía el día perfecto para probarlo.

Tenía las hormonas por las nubes de ver a mi pareja por casa sin camiseta, las ganas no faltaban. Así que el momento no podía ser más ideal.

Lo bueno de este tipo de productos es que son bastante sencillos, incluso para cuando quieres usarlos en pareja. Abrir meter y menear.

Además, venía con lubricante dentro, un punto a favor, ya que consigue que el movimiento sea mucho más fluido.

Aunque cualquier hombre lo puede usar solo, yo prefería que fuera algo que probáramos juntos, para que añadiera algo distinto a nuestra rutina sexual.

La textura del interior del juguete y sus medidas recordaban bastante a una vagina real, algo que también pude comprobar de primera mano metiendo el dedo.

No solo imita a la perfección la sensación de estrechamiento que tanto les gusta a ellos, sino que era muy fácil de usar con una o con dos manos.

El único problema que me señaló mi pareja fue la falta de estimulación visual. Esto es algo bastante comprensible, ya os he hablado en otras ocasiones que los hombres suelen ser más visuales que nosotras.

De la misma manera que consigue llegar al orgasmo mediante imágenes reales, cuando tenemos sexo, o de aquellas eróticas sacadas de… bueno, os podéis imaginar, la pega que le ponía al sistema era aquella.

Lo bueno es que la solución es tan fácil como acompañar el movimiento de un striptease o bien de que se use como complemento de una película subida de tono.

O eso, o empezar a usar la imaginación. La biblioteca de imágenes eróticas más completa que tenemos está en el cerebro.

Duquesa Doslabios.

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Los juguetes sexuales para hombres de los que deberíamos hablar tanto como del Satisfyer

A estas alturas de 2019 raro es dar con alguien que no conozca el famoso Satisfyer o el, malamente llamado, ‘succionador de clítoris‘.

PLATANOMELÓN/TENGA/AMANTIS

Parece que el placer femenino ha sido el tema del año. No solo para las empresas que crean productos sexuales sino también a pie de calle.

Sin embargo, el boum de los juguetes femeninos ha sido seguido muy de cerca por los pasos de aquellos destinados a los hombres.

De hecho, que uno de los más vendidos sea el masturbador de Tenga dice bastante de la importancia que tienen el resto de prácticas más allá de la penetración.

No solo el clásico huevo, el masturbador con forma de tubo o el Vacuum cup, que crea efecto de succión, hace que experimenten sensaciones totalmente diferentes.

Las películas dicen que uno de los mejores regalos para Navidad son los anillos (de pedida, entiendo), pero la industria del sexo ofrece una alternativa mucho más entretenida.

Ya sea vibratorio o de silicona -esos que consiguen mantener la erección y que debéis usar siguiendo estas indicaciones-, prometen dar mucho más placer en la cama que cualquier joya de diamantes.

Y para aquellos con ganas de experimentar, el estimulador prostático es la puerta que separa el placer normalizado a un mundo nuevo.

Duquesa Doslabios.

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2019, el año de la masturbación femenina

Puede que Meghan Markle haya sido la mujer más influyente del año, pero si hay algo por lo que recordaremos también este 2019 es por el boum de la masturbación femenina. Y sí, acabo de incluir a la duquesa de Sussex y al onanismo en la misma frase.

FACEBOOK/LELO

(Por cierto, acabo de hacerme Instagram para que podamos tener contacto más directo. Mi idea es empezar a usarlo regularmente y poder compartir incluso directos para que rompamos un poco el hielo.)

Volviendo a 2019 y el sexo, hasta hace relativamente poco, el tema de que las chicas nos tocamos seguía pareciendo algo casi bochornoso (¿a quién no le han hecho un poco de vergüenza en el colegio gritando que se hace dedos?).

Pero este año ha sucedido algo maravilloso. El succionador de clítoris ha llegado a nuestras vidas. Y, orgasmos aparte, ha sido un fenómeno.

Ha llegado de la conversación en el Metro con tu compañera de trabajo al grupo de amigas de Whatsapp. Ha llegado a esa obra de teatro de Madrid e incluso a la política gracias a los memes de Albert Rivera sujetando el Satisfyer.

Ha logrado lo que pocos juguetes antes, trascender de la cama y convertirse en un producto de masas. Así como no todas tenemos plancha de pelo porque nos falta interés por tenerla, ¿podríamos decir lo mismo del estimulador?

El propio Christian, portavoz de la tienda erótica Amantis me comentaba lo fuerte que había calado. No solo me afirmó que había sido el juguete más vendido de los últimos meses, sino que no recordaba un furor así desde hacía años.

Y, lo más curioso. ¿Sabéis desde cuándo? Principios de los 2000, cuando en uno de los episodios de ‘Sexo en Nueva York’ Samantha compartió una de sus posesiones más preciadas, su juguete sexual.

Que en aquella ocasión el artículo se convirtiera en el superventas siendo solo superado por el succionador, deja claras dos cosas. Una, que las mujeres también tenemos deseo sexual (y mucho). Y, en segundo lugar, que no tenemos ningún problema en hacernos responsables de nuestra propia satisfacción.

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Hola, Instagram. Hemos venido a jugar.

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Algo que desmonta el mito de que, para nosotras, el sexo no tiene la misma importancia, de que nuestras apetencias sexuales son menores o que los hombres son los únicos que necesitan satisfacer su deseo (que se lo digan a las constantemente recargadas baterías de los juguetes).

Hemos llegado al punto de encumbrarlos tal y como ha averiguado TENGA, empresa especializada en juguetes innovadores. En su último estudio han averiguado que el 44% de las mujeres aseguran que masturbarse con un juguete sexual es una experiencia indescriptible.

Más del 40% consideran una experiencia excepcional practicar sexo con uno de ellos y el 61% se sentirían cómodas recibiendo un masturbador como regalo por parte de su pareja.

Para 2020, no hace falta volver a batir récord con otro revolucionario producto. Basta con que sigamos por el camino de empoderar, ya sea con la mano, un juguete o en pareja, nuestro placer.

Duquesa Doslabios.

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El futuro del sexo ya está aquí, las novedades en la industria de los juguetes eróticos

Si pensaba que mi trabajo era interesante, al conocer a Christian, portavoz de la mítica sex shop Amantis, me doy cuenta de que con gusto le cambiaría el puesto un día o dos.

AMANTIS

Sobre todo, si ese día coincide con alguna feria de juguetes eróticos, lugares que frecuenta para traer a Madrid las últimas novedades del sector, las mismas que me tiene preparadas para acercarme a ese futuro sexual que suena lejano pero no tardaremos en ver en los estantes de su tienda.

Pero, ¿a dónde acudir a la hora de cazar los futuros ‘séxitos’? A los países asiáticos. “Son los que más invierten en tecnología y diseño en sus fábricas para poder así estar a la cabeza en el mundo a nivel de innovación”, admite Christian. Y es que hasta Estados Unidos, Holanda o Alemania ponen sus miras ahí.

Llevando una tienda de productos eróticos durante más de quince años, no se me ocurre nada que a estas alturas pueda sorprender a mi entrevistado. Sin embargo, sigue asombrándose con sus últimos descubrimientos.

“Desde un estimulador de clítoris que asemeja un pequeño pulpo con tres bracitos contoneándose, a una anilla con un dispositivo para aplastar los testículos. Plugs anales con cadena para tirar como si fuera un perrito, masturbadores masculinos que se calientan por dentro y emiten distintos gemidos que parecen una nave espacial… Una locura”, dice Christian a modo de resumen.

Aunque no solo de novedades va la cosa en estas ferias, los succionados de clítoris continuar evolucionando y siendo los auténticos hits que no nos cansamos de comprar. ¿Uno en especial? El succionados de clítoris.

AMANTIS

“Ha sobrepasado todas las expectativas, ha sido un crecimiento lento pero constante hasta desatar el furor más absoluto, y las opciones son interminables”, afirma.

Y es que, aunque llevaran varios años en el mercado, su éxito es mucho más reciente. En palabras del portavoz de Amantis: “Es ahora cuando estamos viendo cómo se incrementan sus ventas gracias a las redes sociales”.

Conociendo diferentes mercados, él mejor que nadie puede decirme si un best seller a nivel nacional puede triunfar en el mundo entero.

“Cada cultura es diferente y por lo tanto la gente que vive en ella también. Hay juguetes y tendencias que triunfan en todo el mundo, pero lo habitual es que cada país tenga sus preferencias. En oriente, por ejemplo, tienen una especial atracción por escoger juguetes que parezcan animalitos, eso en España, no es tan habitual”, dice Christian.

En este sentido, son los productos eróticos los que parecen destinados a acabar con la brecha orgásmica.

“Aunque los juguetes sexuales existan desde hace al menos 30.000, su desarrollo comenzó hace 100 años como tratamiento a la ‘histeria’. Hoy día seguimos viendo más juguetes para mujeres, aunque la tendencia es ir igualando el placer para ambos sexos. De hecho, la estimulación anal entre los hombres heterosexuales lleva años al alza, pero muy al alza”, afirma.

Duquesa Doslabios.

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Desde que soy feminista no he vuelto a fingir orgasmos

Al feminismo puedo achacarle varios cambios en mi vida. Que cada vez me resista más a que solo las mujeres de mi familia nos levantemos a recoger la mesa, que haya pasado de apreciar a criticar la galantería o incluso que cada vez me resulte más difícil encontrar una película en Netflix (si no hay al menos una mujer protagonista, no la veo).

PIXABAY

Pero el mayor logro del feminismo es que ha conseguido romper mi insana relación con los orgasmos falsos.

Empiezo por el principio. Cuando empecé a tener sexo -que en esa época, y fruto de un adoctrinamiento de películas románticas y canciones pop, no era otra cosa en mi mente más que ‘hacer el amor’-, algo no iba bien conmigo.

Lo que conseguía en casa sola, orgasmos dignos de anuncio de champú, no aparecía cuando compartía las sábanas. Y claro, aquello era frustrante para ambos.

No conseguía explicarme por qué él en 15 minutos había llegado al orgasmo y yo solo sentía que tenía ganas de más. En ese momento, tocarme el clítoris estaba casi prohibido.

En primer lugar porque lo consideraba algo íntimo mío y, en segundo, porque cuando hacía el amago, el novio de ese momento se sentía ofendido, ya que le parecía que su ejecución no era suficiente.

Así que, con esa mezcla entre vergüenza por confesar que la penetración ‘ni fu ni fa’ y el miedo de ofender a mi acompañante, me quedó claro pronto que no había nada como una exageración para salir del paso.

Puede que mi performance no tuviera recompensa orgásmica, pero tenía otras como acabar pronto para seguir haciendo otras cosas y que la autoestima de él siguiera por las nubes.

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O al menos, hasta que llegó el feminismo a mi vida. Fue lo que me enseñó que investigar mi placer a fondo y a conocer mi comando de arranque de motores, despegue y alunizaje.

Y en ese camino de autodescubrimiento llegué a la conclusión de mi vida (sexual), soy clitoriana y es lo más normal del mundo.

Fue como si se me hubiera quitado el mayor de los pesos de encima. ¡No pasaba nada raro conmigo ni con la mayoría de las mujeres!

Pero, ¿cómo aplicar mi descubrimiento en la intimidad? Metiéndome mano o pidiendo que la metieran. El feminismo me ayudó a hablar, a decir en alto “esto me gusta así y esto asá”.

No fue hasta ese momento que entendí que tenía el mismo derecho de correrme a gusto que mi acompañante, y que si no lo conseguía, no iba a fingirlo para hacerle sentir mejor.

El orgasmo debe ser como una relación, sincero. Puede que me costara unos años comprender que el ego ajeno no pesaba más que mi placer, que mi cuerpo funcionaba correctamente y que solo necesitaba que se activara, o que si no lo sentía, y no llegaba a correrme, no tenía por qué ofender a nadie.

Duquesa Doslabios.

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De ‘te va a ceder la vagina’ a ‘pierdes sensibilidad’, desmontamos mitos de los juguetes sexuales

De pequeña iba a un colegio de monjas y la masturbación estaba prohibida con una ristra de padrenuestros y avemarías. Que si te puedes quedar ciega, te van a salir granos…

BIJOUX INDISCRETS/GTRES

Cualquier historia de terror relacionada con el autoplacer era suficiente para hacer que mi mano se lo pensara dos veces antes de bajar a las profundidades de mis bragas.

Por suerte, la curiosidad y un despertar sexual adolescente le ganaron la batalla a los discursos fantasiosos.

Años después encuentro que tocarse, descubrirse y dedicarse a la buena labor de la búsqueda del placer femenino sigue estando rodeada de mitos, como si la vagina fuera una reliquia egipcia recién descubierta.

Afortunadamente, cuento con la ayuda de Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (podéis encontrarla en la web Sexo en la piel) para desmentir las historias que circulan.

En su opinión, el placer femenino siempre ha sido un tabú. “Hasta hace relativamente poco tiempo, el placer de la mujer ni siquiera existía”, dice Ana.

“El hecho de que ahora no solo tengamos placer, sino que además usemos juguetes para estimularnos y que seamos dueñas de nuestra excitación y de nuestros orgasmos, resulta revolucionario e, incluso, amenazador para algunos sectores de la población”, afirma la psicóloga.

¿Nuestras armas para luchar contra la desinformación? “La educación. Informar a la población, educar sobre el placer y naturalizar la sexualidad son las mejores herramientas con las que contamos para que, de una vez por todas, la sexualidad de la mujer deje de ser un tabú“, declara antes de desmentir algunas de las leyendas más extendidas.

Si usas vibradores te va a ceder la vagina y no vas a sentir a tu pareja
“El usar juguetes eróticos, aunque sean dildos (juguetes con forma cilíndrica/fálica para introducir en la vagina), no significa, ni mucho menos, que la vagina te vaya a dar de si. La vagina es elástica y se adapta al tamaño del objeto que le introduzcamos; al sacarlo, la vagina vuelve a su tamaño original”, declara Ana.

La vibración puede hacer que la vagina pierda sensibilidad
“Uno de los riesgos que tiene el uso de los vibradores es que, si te acostumbras a usarlos de manera frecuente para masturbarte, puedes habituarte a su uso. Los vibradores ofrecen una estimulación muy potente de los genitales; tanto, que ni tus manos, las de tu pareja o una boca pueden alcanzar”, afirma la psicóloga y sexóloga. “Si te acostumbras a la potencia de la vibración, en algunos casos, la estimulación sin ellos se te puede quedar corta y, por tanto, tener dificultades para excitarte y/o llegar al orgasmo”. ¿La solución? Al alcance de la mano literalmente. “Es importante intercalar el uso de los vibradores con la estimulación manual. Masturbarse usando los dedos y las manos, ya sean los propios o los de la pareja, al menos con la misma regularidad con la que lo hacemos con los vibradores. De ese modo, combatimos la habituación y no nos olvidamos de disfrutar del contacto de la piel”, dice Ana.

Usar juguetes sexuales en privado hará que pierdas el deseo sexual con tu pareja
“No tiene por qué hacer que se pierda el deseo sexual hacia la pareja. Mantener una vida sexual activa y satisfactoria de forma individual es muy saludable y puede, incluso, hacer que nuestro deseo sexual aumente. Este aumento del deseo sexual puede ser tanto de forma general, como el deseo hacia nuestra pareja”, afirma Ana. “Las únicas veces en las que el deseo sexual hacia la pareja puede disminuir por el uso de juguetes eróticos es si nos habituamos a su uso, y luego tenemos dificultades para excitarnos o llegar al orgasmo sin ellos. Esto puede hacer que los encuentros sexuales en pareja no sean tan satisfactorios y, por tanto, no sintamos tanto deseo no tanto hacia nuestra pareja, sino hacia el sexo sin vibradores”.

Los juguetes sexuales son para pervertidas que no tienen una vida sexual plena
“Usarlos no significa que tengamos alguna carencia en nuestra vida sexual ¡ni mucho menos! Está extendido el mito que los juguetes se usan si ‘te falta algo’ en tu vida sexual de pareja. Nada más alejado de la realidad. El uso de juguetes eróticos no es más que un complemento a la vida sexual, ya sea a solas o en pareja. Es más, el hecho de usar juguetería erótica puede contribuir a que tengamos una vida sexual más plena y rica”, declara la psicóloga y sexóloga.

Un vibrador no tiene cabida en un coito
“Los vibradores y el resto de juguetes eróticos tienen cabida en todas las prácticas sexuales. En el caso concreto del coito, podemos usar un vibrador para estimular el clítoris mientras el pene está dentro de la vagina”, confirma Ana. Sin embargo, no es el único complemento que resalta. “También existe un tipo de juguete erótico que está pensado exclusivamente para usar durante la penetración: este juguete estimula el clítoris y, además, tiene un extremo que se introduce en la vagina a la vez que el pene, aumentando la presión que ejerce la vagina sobre este”.

Duquesa Doslabios.

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No es el sillín de una bici, sino el nuevo juguete sexual sin género

El mundo está cambiando. El desfile de Victoria’s Secret ha desaparecido en medio de la corriente del bodypositive y la aceptación corporal. Las tiendas con tallas grandes aumentan. Los anuncios de cremas depilatorias empiezan a poner el foco en los hombres de manera más regular e intentamos consumir menos plástico para no dañar el planeta.

ENBY, DE WILDFLOWERSEX.COM

En plena evolución buscando ser más conscientes, el sexo no se ha quedado tampoco atrás.

Hasta ahora, los juguetes sexuales se dividían en pocas categorías. Mientras que los artículos de placer femeninos más populares son los dildos o estimuladores de clítoris, los masculinos pertenecen a la sección de objetos con orificios.

Hasta ahí se reducían la mayoría de las posibilidades. Sin embargo, también la industria del sexo quiere avanzar en este mundo en el que cada vez las etiquetas son menos importantes.

La empresa Wildflower ha sido pionera en romper barreras con su nuevo producto estrella, Enby.

Con forma de manta raya (o de sillín de bicicleta para las mentes menos imaginativas como la mía), flexible y vibrador, sus posibilidades son infinitas y es capaz de estimularnos tanto a nosotras como a ellos.

No solo es una buena noticia saber que por fin tenemos una buena razón para dejar de considerar los anillos vibratorios un juguete para ambos (aún no conozco ninguna mujer que haya llegado al orgasmo con los toquecitos intermitentes de ese tipo de juguetes) sino que, además, supone un paso en la sexualidad.

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Introducing Enby – A vibe for everybody. 💜Designed to please a variety of bodies, Enby is a dynamic rechargeable vibrator that can be humped, rubbed on, tucked in a harness, and placed between bodies to offer stimulation in all the right places. Enby's flexible wings and ribbed bottom also make it a great penis masturbator. 💜We've worked tirelessly to create and perfect Enby over the past year, and we are incredible proud and excited to share it with you. We hoped to create a toy that anyone could enjoy, regardless of their anatomy or identity. Built upon the feedback we've received from our customers, Enby meets many of the needs that are not currently being adequately met in the sex toy industry. 💜Check out Wild Flower’s first toy via the link in our bio! It’s available for pre-order now!

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Listo para frotar contra tu cuerpo, para agarrar alguna zona concreta en medio o para masajear, ofrece muchas más opciones al poder llevarse dentro de la ropa interior o pudiendo utilizarse entre dos personas.

Aunque sin duda, para mí, la novedad más excitante es que no tenga género y ponga el placer al alcance de todos. Y puede que alguien llegue a preguntarse si esto era realmente necesario. Si hacen falta productos alternativos a los que ya conocemos que funcionen para todo tipo de géneros y orientaciones sexuales.

La respuesta más obvia es que sí, que no solo hacen falta sino mucha falta. Llevamos toda la vida viendo el sexo en azul y rosa, en hombre y mujer, en pene y vagina y es mucho más variado que eso.

Es el momento de que se empiece a pensar en la sexualidad de quienes quieren escapar de categorías o dejar a un lado las diferencias para concebirla como un elemento único que pueda funcionar a toda la población.

Que, a fin de cuentas, si algo tenemos en común, es que disfrutamos de un buen rato entre sábanas.

Duquesa Doslabios.

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Masturbación y sexo oral, de preliminares a plato principal

Una felación, el cunnilingus, los juegos de manos que van desde el glande del pene hasta el clítoris… Actividades muy placenteras que, hasta hace poco, quedaban relegadas a un segundo plano. A la introducción a la verdadera acción: el coito.

FACEBOOK BIJOUX INDISCRETS

Y es que la sociedad, de manera sutil, nos enseña a través de las canciones, las películas, los libros, y, por supuesto, el porno, que es el coito el fin último de todo, la meta del placer.

Pero, ¿qué es lo que conseguimos considerando esas prácticas un juego previo, el calentamiento? Para empezar, no se les da la importancia suficiente.

Son prácticas de segunda categoría, paradas momentáneas, pero no el destino final. Lo que esto consigue en muchas ocasiones es que no alcancen el estatus de experiencia per se.

Algo que se puede traducir en que no les dedicamos ni el suficiente tiempo ni la bastante atención. Sin embargo, y recordando que la gran mayoría de las mujeres somos clitorianas (si no sabes de lo que hablo, lee esto), estas son las únicas maneras que tenemos de llegar al orgasmo.

Convertirlo en un paso, hace que, hablando mal y pronto, nos quedemos a dos velas.

No se queda solo ahí el drama de considerarlos partes del juego previo. Hay un problema aún más serio detrás.

Y es que solo consideramos acto sexual cuando hay penetración, lo que se conoce como sexo falocentrista. En este intercambio, lo que da por válida una relación, o más que por válida, por completa, es pasar por el coito, restándole peso a todo lo demás.

Lógicamente es un pensamiento muy machista (poner el pene por delante siempre lo es) y reduce exponencialmente el disfrute de la población a los privilegiados cuya tarea es la de meter y sacar, ya que es el placer de ese roce el que se busca como fin último.

El sexo va mucho más allá de la penetración y cada acto, cada momento, cada cosa que hagamos, deberíamos tomárnosla como el evento principal, como el objetivo, solo así conseguiremos gozar de una sexualidad variada y que satisfaga a todo el mundo, es decir, más igualitaria.

Duquesa Doslabios.

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