BLOGS
El blog de Lilih Blue El blog de Lilih Blue

Historias de amor, sexo y otros delirios

Archivo de la categoría ‘amor’

El amor en tiempos de la ‘Generación Erasmus’

Somos la ‘Generacion Erasmus’. Puede que ya hayamos acabado la universidad pero seguimos perdidos por el mundo. Algunos estudiando, otros trabajando, pero lejos de casa y de nuestras raíces, que, por mucho que llevemos puestas, en suelo ajeno no prenden de la misma manera.

PIXABAY

Aún así nos permitimos la licencia de enamorarnos. Nos atrevemos a llevar a cabo eso a lo que tanto nos instan las frases de Instagram. Nos atrevemos al carpe diem y al you only live once, que usamos como posesos en forma de hashtags acompañando todos los momentos de nuestra vida.

Perdemos la cabeza y el corazón. Nos embarcamos en relaciones que parecen más imposibles que cualquier misión protagonizada por Tom Cruise porque seguimos encontrando gente que nos encanta y sin la cual no queremos vivir, aunque sea a una distancia infernal.

La ‘Generación Erasmus’ vive el presente porque no tenemos futuro, o al menos, no lo tenemos en el sentido de que no parece estar claro para ninguno.

Empezamos la educación en un sitio, pero no terminaremos ahí los estudios ya que nos graduamos en otro lado, un lugar que será diferente a aquel en el que estaremos trabajando. Después cambiaremos de trabajo el doble de veces (o más) que nuestros padres.

Eso de estar toda nuestra vida en el mismo espacio es algo que no existe. Nos transferirán lejos y no siempre la pareja podrá seguirnos. Y, si puede, quizás no quiere hacerlo, y nadie podrá reprochárselo porque si antes éramos nosotras las que podíamos renunciar a tener una carrera prfesional por formar una familia, las millennials hemos roto con eso.

Preferimos éxito profesional por encima de cualquier victoria emocional. Pero por fuerza, porque no nos queda otra, porque como Marilyn decía en su día “Un beso puede ser espectacular, pero no va a pagar el alquiler”. Todos tenemos que buscarnos las castañas y salir adelante.

Y aunque muchas cosas han cambiado, seguimos siendo unos románticos incurables. No tenemos día a día por mucho que busquemos una rutina que no se va a encontrar, un volver a casa y encontrarle que parece que nunca va a llegar. Creemos en vuelos, en aeropuertos, en vivir la vida y de repente, que todo se vuelque patas arriba porque estás viviendo un fin de semana con ella o con él.

Sabemos que es complicado, que creer en los finales felices que nos prometían las películas de nuestra infancia, parece ahora más difícil que nunca, pero no por ello vamos a dejar de intentarlo.

Somos Erasmus aún pasados los 25 años,  somos los que no tenemos nada asegurado por mucho que hayamos estudiado, los que tienen una vida que está por escribir, que no podrán planear como hicieron sus padres. Somos jóvenes inmigrantes, somos soledad constante allá donde estamos, somos la incerteza personificada, pero, al mismo tiempo, la seguridad de que nada de eso nos importa porque lo único seguro que tenemos claro es que queremos seguir enamorándonos.

Duquesa Doslabios.

Qué regalar a tu pareja (y acertar)

La Navidad equivale a la crisis existencial que para muchos supone el enfrentarse a las compras navideñas. Si vamos con la lista hecha, no hay problema, pero hay quienes se topan con los “No quiero regalos” o “Ya tengo de todo”.

GTRES

Si algo me han enseñado los años es que no hacer regalos no es una opción, ya que por mucho que te insistan, a no ser que tú y tu pareja hayáis pactado previamente (y en serio) que no hay presente que valga, por lo general corres el riesgo de que tengan un detalle contigo mientras tú vas con las manos vacías. Si hay sospecha, aprovecha.

Regalar y no morir en el intento es una habilidad que por muchos años que lleves entrenando con tus familiares, parece algo nuevo cuando se trata de tener el detalle con la pareja.

Personalmente, soy una gran partidaria de alejarse un poco de lo material (a no ser que hablemos de algo que realmente quiera o necesite la otra persona) y apostar por regalar experiencias. No solo vivir una vida llena de momentos sino llenar los momentos de vida, podría resumir perfectamente mi idea a la hora de regalar.

Esto, además, es algo que han comprobado en la última encuesta realizada por Happn entre sus usuarios. La conclusión es que agradecemos más este tipo de regalos que aquellos materiales.

Experiencias que pueden ir desde una cena en ese sitio del que lleva meses hablando, un musical que siempre ha querido ver, entradas para su equipo/cantante favorito, o, mi preferida, viajar en compañía, son las cosas que nos encantan porque las podemos compartir y hacer en pareja.

Que sea algo que sorprenda, un regalo personal o una cosa que puedan realizar entre las dos personas son, en ese orden, los regalos perfectos para las primeras Navidades, que salieron como elegidos entre los participantes de la encuesta.

Sin embargo me consta por experiencia propia (y por parejas que llevan juntas décadas), que, aún años después, este tipo de regalos siguen siendo los preferidos.

Tenemos de todo, sí, de modo que pasar el tiempo con quienes queremos, es lo que más deseamos. Así que mejor que este año en vez de unos guantes o unas zapatillas, le sorprendas con unos billetes de tren. Da igual el dónde, lo que le va a gustar es con quién.

Duquesa Doslabios.

¿Esperar o no esperar en la primera cita?

La vida es prisa: leemos los artículos por encima sin llegar en muchas veces hasta el final, nos deslizamos por la interfaz de una red social sin apenas fijarnos en las fotos que nos pasan por delante, sustituimos diálogos complejos por una carita amarilla expresiva…

GTRES

Pero es que no tenemos tiempo que perder, y es algo que se ha trasladado también a nuestras relaciones. “¿Para qué esperar?”, puedes llegar a preguntarte cuando esa cena empieza a llegar a su fin y la botella de vino está a punto de agotarse.

¿Para qué esperar? A fin de cuentas hacerlo o no esa noche no va a cambiar el hecho de que solo querías quedar por un rato de diversión. No malinterpretemos, no es que no te lo hayas pasado bien, todo lo contrario, pero las intenciones estaban claras desde el momento de antes de verse, y, ya que ambos pensáis lo mismo, ¿qué sentido tiene postergar lo que va a suceder?

Tratar de pintar algo de un color que no es, y alargar las citas con una persona con la que solo quieres mantener un encuentro sexual, convierte las convocatorias en algo tedioso.

No tiene nada de malo irse a la cama con alguien a quien acabas de conocer. Hemos llegado al punto en el que el sexo desligado de sentimientos es también satisfactorio (no voy a entrar en las diferencias que puedan darse entre ambos).

Sin embargo, no es algo factible para todas las personas. Me explico. Puede darse el caso de llevar una racha de gente que pasa directamente a consulta sin pararse por la sala de espera, y gente a la que quieres hacer esperar.

Es algo que descubres en el punto antes mencionado, en esa cena con la botella de vino a punto de extinguirse, cuya cantidad de líquido es, en ese momento, inversamente proporcional a lo que estás experimentando hacia esa persona.

Y es cuando, por química, por sintonía, entendimiento, reciprocidad, o llamémoslo X (porque a veces ni siquiera es fácil de explicar) pierdes la prisa. Por esa vez, por esa compañía tu prioridad no es llenar el suelo de su ropa, sino llenar tu tiempo de esa persona.

Ahí nace la espera, de que sospechas que esa persona no es un encuentro más y quieres que, cuando llegue el momento, sea especial. Sí, por supuesto que también es cansada, como cualquier otra espera. Pero en el mundo de la prisa, tomarte tiempo, es un lujo que solo puedes permitirte en ocasiones.

Y así como los segundos antes de un beso, el minuto antes de que apaguen las luces en el cine para ver la nueva entrega de la saga de superhéroes, los segundos previos a que termine el microondas o el tiempo que le lleva a tu pedido online llegar a casa, son instantes que merecen la pena.

Duquesa Doslabios.

‘Pegging’: cuando se la metes tú a él

Todos tenemos, aunque intentemos evitarlo, ciertas trabas en la cama. Un límite, una frontera, una línea invisible que mentalmente nos trazamos en algún momento de nuestra vida en la que encontramos la barrera bajada y semáforos intermitentes acompañando el cartel “No pasar”.

AMANTIS/GTRES

Para una es hacer una felación, para otra sexo anal, para otra el perrito o hacerlo en el parking de un centro comercial. Aunque para ellos el límite suele estar en el mismo punto: el culo.

Algo tiene el culo que espanta profundamente al hombre heterosexual joven (aunque imagino que al que es más adulto también. Sigo a la espera de que me confirmen mis fuentes). Da lo mismo que acabes de conocerle, que lleves con él años, que os hayáis visto hacer de todo, que se va a cerrar en banda (y en culo) a cualquier cosa que pueda traspasar ese punto.

El pegging precisamente es la práctica sexual que consiste en que la mujer penetre al hombre con un arnés con dildo o strap on (para las que queráis buscarlo en algún vídeo). De esta manera ambos pueden penetrar y ser penetrados por el ano, lo que supone que los dos puedan disfrutar de la sensación placentera e incluir algo nuevo en la cama.

El problema que muchos hombres encuentran con el pegging es precisamente el gigantesco miedo al culo. La insistencia con la que muchos protegen el agujero haría sospechar a cualquiera de que es ahí donde están guardando el carné de “tio hetero” y que cualquier cosa introducida por el ano, les va a hacer perder la tarjeta del club.

Automáticamente, cuando propones hacerlo,más de uno salta con el “Pero si no soy gay” o aún mejor “No creo que me vaya a gustar”. En ese momento tú le recuerdas que a ti te ha metido por ese mismo agujero un trozo de carne de tamaño butifarra media. “Ya, pero no es lo mismo, a vosotras os gusta“. Error.

Bueno, error no, sí, nos gusta, sí, es placentero por las terminaciones nerviosas que llegan al ano, pero lo tenemos ambos géneros igual de diseñado. Sin embargo (y más a su favor), la estimulación de la próstata mediante esta práctica puede conducir a orgasmos espectaculares.

El pegging no tiene nada de vergonzoso ni humillante (a no ser que justo la pongas en práctica el día que te has tomado una tiramisú siendo intolerante a la lactosa y termines con las sábanas como un Pollock). No es “algo gay”, no te vuelves gay por ponerla en práctica, no vas a ser menos hombre, no se te va a encoger el pene ni vas a empezar a hacer pis sentado (a no ser que quieras).

Es una experiencia como cualquier otra y, aquellos lo bastante atrevidos y liberados mentalmente como para ponerla en práctica, se llevarán una sorpresa muy agradable.

Duquesa Doslabios.

Sexoróscopo de la semana: Aries, tu novia te va a meter el dedo por el culo. Luego no digas que no te avisamos

PIXABAY/PXHERE

Aries: tu novia te va a meter el dedo por el culo. Luego no digas que no te avisaron los astros.

Tauro: tienes que dejar de darle vueltas a las cosas. No, va en serio, deja de dar vueltas sin ton ni son, que es un clítoris, no una rotonda.

Géminis: lo de fingir orgasmos se te está yendo de las manos. Sí, acabas de hacerlo otra vez. Sí, por eso toda la cola de la pescadería te está mirando tan raro.

Cáncer: es una buena semana para que te plantees hacer actividades que le traigan buenas vibraciones a tu vida. El Coro de Hombres Gays de Madrid siempre tiene abiertas las solicitudes para todos aquellos que quieran apuntarse.

Leo: cuidado al asumir riesgos que puedes salir perjudicada. Y es que los succionadores de pezones tenían muy buenas reseñas en Amazon pero nadie dijo que podían dejar moratones.

Virgo: esta semana estás tan de capa caída que lo más cerca que vas a estar de tener sexo son los anuncios emergentes que saldrán cuando se te cargue la película en Streamcloud.

Libra: la sinceridad es lo mejor que tiene un matrimonio, menos cuando ella te pregunta si ese vestido le hace gorda. Lo descubrirás demasiado tarde.

Escorpio: tienes por delante una semana idónea para afianzar tu relación de pareja. Nada mejor para hacerlo que encargaros juntos de sacar las cajas con los adornos de Navidad del trastero. Os daréis cuenta de la cantidad de cosas que habéis acumulado juntos y que no usáis para nada. Deshaceros del reproductor de VHS os hará más fuertes.

Sagitario: el tránsito de Mercurio va a propiciar que tengas éxito en el trabajo. Así que sí, es posible que esta semana el de marketing, al que le lanzas miraditas, te diga de tomar una cerveza.

Capricornio: después de leer sobre el 69 vertical, tu pareja te dice de probarlo. Da igual que no tengas idea de cómo empezar, tú lánzate de todos modos y por si acaso deja algún cojín por el suelo, no vaya a ser…

Acuario: ten cuidado porque los astros prevén que esta semana padecerás un episodio de claustrofobia. El gusto que le ha cogido tu novia a tener sexo en sitios como el Car2Go o el ascensor puede que sean los responsables de tus miedos.

Piscis: de verdad te digo que tu empatía empieza a ser un problema. Tienes que dejar de adaptarte todo el rato a lo que quieren los demás y estar un poco pendiente de lo que tú necesitas. Que ya es la cuarta vez que después de terminar, se da la vuelta y se echa a dormir dejándote a medias.

Quererte a miles de kilómetros

Hiciste lo que parecía la cosa más complicada del mundo, convertir a una agnóstica, convencida de que la distancia era el punto final de una relación, en la devota más fiel de un noviazgo que desafiaba todas las ideas lógicas y probabilidades exhibidas hasta el momento.

PIXABAY/WIKIMEDIA

Pero, ¿cómo no iba a hacerlo? ¿Cómo iba a ser de otra manera cuando llegó el momento de despedirme, si lo que quería era enredarme en tus pestañas de viernes noche a lunes por la mañana?

Yo que, confieso, era del grupo de rupturas anónimas. Esas que se convencen más de que no pueden hacer algo buscando motivos para no hacerlo porque, en realidad, no quieren seguir con ello.

Era de las que firmaba con tinta indeleble que “El roce hace el cariño” y que la falta de este podría acabar con todo. Era, era, era… Era hasta que llegaste tú y dejé los “yo era” para cambiarme al “yo soy”.

Y ahora yo soy valiente. Tengo un par de ovarios bien puestos (y tú un buen par de cojones) que nos han hecho poder. Pero poder porque en realidad lo que ambos compartíamos era el querer. Quieres a ciegas, a corazón abierto, de manera desinteresada y sana.

Me quedó claro que no era la distancia. No eran los besos que no nos daríamos a lo largo del día o las noches infinitas en esa cama de matrimonio en la que me pierdo si no está tu pie para buscarlo durmiendo. Es que eras tú y que yo no concebía mi vida sin ti en ella, aunque fuera en la otra punta del mundo.

No te mentiré, hay días de mierda. Días que (no te imaginas cómo) me pesan como si el suelo me retuviera. Días en los que mi fuerza de voluntad férrea no puede evitar un par de lágrimas de lo mucho que te echo de menos. Echar de menos… eso que se ha convertido en mi pan de cada día, así como mi nuevo hábito de vivir mi relación de pareja a través de una pantalla.

Y si antes el día era esperar al momento de verte ahora el día es no verte en ningún momento, pero tenerte siempre conmigo. Dos mil kilómetros me han enseñado que no necesito tenerte al alcance de la vista para sentirte a mi lado. Que te llevo puesto en los labios que te has comido cientos de veces. Te llevo de seguido y sin pausa.

Yo soy (nosotros somos) la fuerza que nos ha dado esta prueba de fuego. Un reto que hace un año parecía difícil, que no insuperable, pero complicado como ninguna cosa que hubiéramos vivido antes.

No sé si la clave es saber que somos las personas con quien queremos estar todos los días o si es encontrar a alguien por quien desatenderías todas las razones en contra.

Quizás el truco está en hacer de kilómetros corazón.

Duquesa Doslabios

Sexoróscopo de la semana: Acuario, tu suelo pélvico no se va a fortalecer si no sacas las bolas chinas de la caja

GTRES

Aries: los astros prevén que muy pronto te liberarás de las tensiones. No, no es que vayas a pasar una jornada de spa, es que vas a dejar de fingir los orgasmos y confesar que eres clitoriana.

Tauro: es el momento de hacer algo nuevo, algo a lo que no te atrevías todavía pero que tu novio te había pedido por activa y por pasiva. Eso sí, ojo con metértela mucho tiempo hasta la campanilla que las arcadas pueden convertirse en vómito sobre la cama.

Géminis: estás en un modo reivindicativo y no vas a callarte ni una palabra. En la cama no hace falta, no seas intenso que se trata de sexo, no de una exposición oral de tu Trabajo de Fin de Grado.

Cáncer: la Luna Nueva ayuda a que las relaciones con tus hijos fluyan. Que fluyan, sí, pero pon ciertos límites ya que la próxima semana no quiero pronosticar que te han pillado en plena faena con tu señora.

Leo: toca hacer limpieza de contactos en la agenda, Facebook e Instagram. Adiós a los ex novios tóxicos, a los que solo te hablan el sábado por la noche por si estás en la misma discoteca, a los que solo te dan like a las fotos en las que sales tú…

Virgo: nada es para siempre gracias a Dios, ya que tu novio te estaba dejando las ingles como el queso rayado con su barba de dos días.

Libra: ¿que las pastillas del apetito sexual de tu mujer no funcionan? Igual deberías sospechar. El otro día el dentista le dijo que se lo iba a meter en la boca hasta el fondo y no se refería a la cureta, pero vamos, que yo no digo nada…

Escorpio: tu marido se ha enterado de lo tuyo con el dentista. No, no me preguntes cómo que yo tampoco lo sé.

Sagitario: esta semana ibas a ver las cosas con claridad hasta que tu novio se te corrió en el ojo. Vas a estar media hora sin ver nada en absoluto. Échate mucha agua y aguanta el dolor, que a fin de cuentas el pobre no lo ha hecho a propósito.

Capricornio: tú, que puedes perdonarlo todo en esta vida menos la traición.experimentarás ciertos problemas con tu pareja cuando descubras que se ha visto un capítulo de Juego de Tronos sin ti.

Acuario: esta semana sabrás adaptarte a los cambios, por lo que es el momento perfecto para que pruebes las bolas chinas que te compraste el mes pasado. Deja ya de retrasarlo que el suelo pélvico no se va a fortalecer si no las sacas de la caja.

Piscis: tu poder de seducción es imparable. Puede deberse a la influencia de Venus o a que por fin te has duchado y te has cortado las melenas de náufrago que te habías dejado en exámenes.

Esas cosas asquerosas que solo haces en pareja

Salir a cenar y encontrar velas en la mesa, una noche a bailar, otra a tomar una copa de vino en la azotea de un hotel con vistas a la ciudad.

Ruta turística en la escapada de fin de semana, ponerse de gala si un familiar se casa. Vacaciones en la playa y sangría en la terraza sin perder de vista las olas. Concierto, montaña rusa, montar a caballo, jacuzzi, sauna…

YOUTUBE

Muchos de los momentos más brillantes de la vida los compartes en pareja. No hay nada como salir de la rutina haciendo planes diferentes, especiales, fortaleciendo una conexión emocional que luego ayuda reforzar los demás ámbitos.

Hasta que suena un pedo.

En el momento en el que uno de los dos se pee, eructa o hace cualquier cosa que podríamos tachar de “escatológica” se abre la veda.

Estar en pareja también es hacer juntos el guarro y peor todavía, encontrarlo divertidísimo. Me consta que hay parejas que se parten de risa cuando uno de los dos se tira un pedo, que se pelean por ir corriendo al baño después de que uno lo haya usado para decirle entre risotadas lo mal que lo ha dejado oliendo.

Descubrir que uno de los dos ha babeado durante la noche puede dar lugar a un ataque de besos babosos recién levantados, en el que el más escrupuloso acaba pidiendo la rendición entre babas y sonrisas, porque por muy húmedos que sean, los besos siempre son besos.

YOUTUBE

No hay verano caluroso ni mar de sudor lo bastante profunda que evite que abracemos con todas nuestras fuerzas. Que nos peguemos a su espalda mientras dormimos en agosto aún sabiendo que terminaremos empapadas.

Los hay que se meten el dedo en la nariz mutuamente buscándose mocos, que disfrutan explotándose los granos.

La confianza da asco, pero si coincide que das con alguien de mentalidad juguetona y divertida, ademas de dar asco da lugar a bastantes carcajadas. Y ya se sabe, el amor si entra por la risa, por la risa se mantendrá también.

Duquesa Doslabios.

Sexoróscopo de la semana: Sagitario, se te olvidó enchufar los cascos. Toda tu clase sabe que estás viendo porno

GTRES

Aries: los cuerpos celestes te recomiendan que tengas cuidado practicando las posturas del misionero o del perrito. Corres el riesgo de sufrir una fractura de pene.

Tauro: querías que tu vida diera un giro de 180 grados, pero los astros están un poco cansados esta semana así que ni para ti ni para ellos, lo dejamos en 90 grados para que pruebes el 69 vertical.

Géminis: todo se acaba colocando en su lugar, todo menos la prótesis de mama. Tus sospechas son ciertas, la teta derecha está mucho más descolgada. Pide cita con el cirujano para que te las vuelva a mirar.

Cáncer: tus sueños pueden convertirse en realidad. Sí, todos. También ese en el que tu novio se vestía de Deadpool. No terminas de estar segura de si el que te pone es el superhéroe, el actor que lo interpreta o ver a tu novio en mallas ajustadas directamente.

Leo: tus sentimientos van a tener la respuesta que esperas, aunque la respuesta va a ser que no. Otra semana a dos velas.

Virgo: deja de comprar condones en el chino. No digo que no sean buenos, pero ¿de verdad te fías de un establecimiento cuyas cajas de cereales tienen tanto polvo que parecen salidas de una tormenta de nieve?

Libra: encontrarás unas pastillas para aumentar el apetito sexual en la alacena de la cocina. Sí, son de tu mujer.

Escorpio: esconde mejor las pastillas para la libido femenina. Los astros auguran que ahí donde las tienes se pueden encontrar fácilmente.

Sagitario: se te olvidó enchufar los cascos. Toda tu clase de Derecho Mercantil sabe que estás viendo pornografía en el ordenador.

Capricornio: la influencia de Venus puede que te juegue alguna mala pasada y tengas que enfrentarte a situaciones inesperadas como el hecho de que te salte de repente la lista de Spotify de Leticia Sabater cuando estás en plena faena. A ti te da igual, pero a ella le cortará un poco el rollo que suene La Salchipapa.

Acuario: es una etapa de dudas e incertidumbres. No terminas de tener claras muchas cosas. Le estás dando vueltas y vueltas y los astros ya no saben qué recomendarte. No te comas tanto la cabeza, mejor cómele la boca a alguien y ya la próxima semana te preparamos un pronóstico más favorable.

Piscis: ten cuidado porque no hay marcha atrás que valga. Sí, sí, ríete pero así es como llegó al mundo tu último primo.

Experimentando con el 69 vertical

La realidad nunca es tan bonita como nos la presentan.

La hamburguesa del McDonald’s no cumple las expectativas que prometen los carteles, la calle no es más glamurosa por ir conduciendo el coche que tanto te encantaba cuando veías el anuncio y el kamasutra no es tan factible como parece.

GTRES

El amargo sabor de la realidad sexual se lo achaco a un vídeo de Nacho Vidal. El actor aparecía realizando un 69 vertical. Vertical: con todas sus letras, sus dos pies en el suelo y una chica cabeza abajo.

Inmediatamente mandé el enlace del vídeo a mi compañero: “Minuto 3:48, tenemos que probar esto”.

La postura, pese a intrigarme, no me parecía especialmente complicada de primeras. Ambos somos de buen fondo en cuanto a cama se refiere.

“¿Cómo hacemos?” Pregunté confusa a la hora de colocarnos. El primer paso es que él empiece sentado en el borde de la cama. Se colocó mis piernas sobre los hombros y yo me aferré a su cintura con más fuerza que Tarzán a una liana (¿quién inventa estas posturas?).

Tras ponerse de pie sujetándonos el uno al otro por la cintura, y comprobando que no me caía de cabeza y me arriesgaba a romperme la crisma, procedimos a ejercer el 69.

Ah… 69 vertical, tan fácil que pareces y tan complicado que eres. Al segundo de estar cabeza abajo fue como si toda la sangre de mi cuerpo se hubiera puesto de acuerdo para organizar la fiesta del latido punzante en mi cráneo.

Pese a que intenté armarme de fuerza, valor, aire y llamar a la acróbata sexual que hay en mí, no hubo manera y terminé tirando la toalla y casi tirándome al suelo agradeciendo que la gravedad volviera estar a mi favor y no en mi contra.

No sé si es algo que, como el yoga, se pueda trabajar con entreno y fuerza de voluntad o es que no estoy hecha para salir del plano horizontal. Quedo a la espera de segundas opiniones: las vuestras.

Duquesa Doslabios.