Archivo de la categoría ‘citas’

Conoce a la catalana que te ayuda a encontrar el amor en Madrid con su ‘slow dating’

Si hay una época del año para conocer gente, es el verano. El buen tiempo, la cantidad de opciones de ocio que hay al aire libre, los desplazamientos, el día que dura más horas… No hay excusa para quedarse en casa.

Así que por eso es una de las temporadas, también, donde más historias de amor tienen comienzo. Y es algo que inspiró a Lorena Ugart para poner en marcha un proyecto que busca convertirse en el Cupido analógico.

cita cafetería slow dating

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Como si de una celestina moderna se tratara, la catalana que está detrás de «¿Quieres ser mi amiga?» ha dado el paso aliándose con Gilda Haus (San Mateo, 6) para montar un evento de slow dating en Madrid.

La cita, que tendrá lugar el miércoles 17 de julio a las 18h (y para la que aún quedan entradas) reunirá a personas con ganas de conocer gente probando que sí, pese a no tener playa, en la capital tenemos muchas otras maneras de exprimir la estación del buen tiempo.

Te puede interesar leer: Ellos nos preguntan menos en las citas, ¿por qué?

Dirigido a personas de todas las edades, la máxima de estos eventos es venir con ganas de dejarse sorprender y para crear conexiones reales del tipo que sean, pero fomentando el cara a cara, algo que con tanta digitalización y el boom de las aplicaciones de ligar, habría quedado en un segundo plano.

«Después de la pandemia empecé a detectar un estado muy repetido entre mis amigos y amigas (sobre todos chicas) donde la soledad era el estado más repetido. Además de ser divorciada, vivir en una ciudad que no es la mía y darme cuenta de que ya no era capaz de conectar de la misma forma con mis amigas de aquí», explica Lorena.

«Yo había cambiado y ellas también. Hacer amigas con esta edad es muy complicado y necesitaba crear algo donde poder empezar de nuevo».

Flechas del amor… o lo que surja

Y es que aunque el plan consiste en un slow dating que contará también con la participación de una terapeuta de pareja y sexóloga que arrancará la tarde con una charla práctica (correcto, esa profesional soy yo), el objetivo principal no es salir con un anillo de compromiso.

Más bien tener un espacio donde conocer gente de una manera más humana, sin pantallas de por medio y soltarse con lo que vaya sucediendo.

«Lo primero por salud mental y lo segundo porque si perdemos algo tan clave como son las relaciones reales, crear una red que te sostenga, desahogarte, tener ese momento solo para ti, ya me dirás qué nos queda…»

Justamente, esto de llevarle la contraria a las apps -donde todo se despersonaliza-, es una de las motivaciones de la empresaria: «Vivimos en una era de inmediatez donde las cosas duran muy poco, y eso me generaba mucha ansiedad», comenta acerca de por qué con esto busca oponerse al consumismo relacional.

«Nos perdemos el momento de sorprenderos, de salir de nuestra zona de confort y demostrarnos que somos capaces de abrirnos, confiar, de dejarnos llevar», explica Lorena. «Y disfrutar de las sorpresas que el universo tiene preparado para nosotras».

Que ese encuentro sea ese punto de partida de que el azar haga de las suyas es algo que Ugart ve como una aproximación de posturas en una sociedad muy desconectada.

«A las mujeres de esta generación nos han inculcado el mensaje de: tú sola puedes, no te conformes con nada que no esté a tu altura, mejor sola… Y a los hombres: no te compliques, no tienes que aguantar nada que no te guste, etc. Eso lo único que hace es separarnos más aún si cabe».

«Esta comunidad pretende todo lo contrario. Unir y facilitar los encuentros de todo/as ello/as», afirma.

(Y también puedes seguirme en TikTok y Twitter).

Ellos nos preguntan menos en las citas, ¿por qué?

Recuerdo que era médico, tenía dos hermanos pequeños, quería especializarse en neurocirugía y su destino veraniego favorito era Cádiz.

También recuerdo que no me hizo ni una sola pregunta en toda la cita. Y, al desahogarme con mi amiga de la mala suerte que había tenido, empezamos a unir los puntos.

Era raro dar con alguien que se interesara por nosotras de la forma en que nosotras lo hacíamos.

hombre mujer cita

PEXELS

Así que la duda parecía clara, ¿vivimos las citas como si fueran auténticas entrevistas de trabajo, queriendo conocer todo de su vida, o es que ellos no se esforzaban demasiado?

No puedo evitar ver la similitud de cuando recorres los perfiles de cualquier aplicación para conocer gente y en un perfil con apenas un par de fotos encuentras la vaga descripción de «No sé que poner, pregúntame lo que quieras».

¿Funcionaría esa misma estrategia en la solicitud de un puesto para empezar a trabajar en una nueva empresa?

Vale que no es lo mismo. Esto, a diferencia de un cambio laboral, puede que sí sea para el resto de tu vida.

Sin embargo, el denominador común en ambas situaciones es la sensación de falta de esfuerzo.

Cuando quedamos con otra persona, nos gusta sentir que nos escuchan y que se interesan, por lo que hacer preguntas es fundamental.

De hecho, se gasta una cantidad inmensa de tiempo y energía cuando solo eres tú quien tiene ese papel.

Además, hablar es una forma de conectar y también el factor que garantiza que quieran volver a quedar contigo más adelante, según un estudio reciente de Hinge.

Por lo que tiene que darse una buena conversación si se busca que se desarrolle un vínculo, algo que se puede aplicar no solo a la pareja, sino también a las amistades.

Planteando mi desidia en Instagram sobre la aparente falta de ganas, varios seguidores me contestaron que podía deberse a timidez o inseguridad, a no saber cómo lanzar una pregunta.

Y es algo que también puede tener su raíz en la manera en la que hombres y mujeres somos socializados.

Nosotras estamos más acostumbradas a compartirnos, pero también a escuchar y saber qué siente la persona de enfrente.

Mismo lenguaje, distinta manera de usarlo

Ellos, en cambio, usan el lenguaje como una manera más de reafirmarse ante el resto del grupo, pero no como un espacio de vulnerabilidad.

Según expertas como Deborah Tannen, sociolingüista o Amanda Montell, lingüista, otro campo de competición serían las conversaciones.

De ahí que haya eternos diálogos en los grupos de amigos de quién ha jugado mejor al fútbol o de cuánto peso levantan en el gimnasio

Esto también podría explicar como ellos tienen menos síndrome del impostor en el mundo laboral, mientras que a nosotras nos cuesta más participar en reuniones de trabajo donde sentimos la presión de la competencia.

Esto es una generalización, por supuesto, pero, por otro lado, nos permite abordar esta diferencia de preguntas en las citas sabiendo que igual no estamos viendo la conversación como lo que es.

Un momento del que podemos sacar mucha información y que nos permite colaborar: ya sea para una futura cita, un encuentro sexual u otra cosa de la que ambas personas se vean beneficiadas.

Te puede interesar leer: ¿Quieres una segunda cita? Estos son los factores que debes cuidar (y no son ni el sitio ni tu ropa)

A fin de cuentas, ni nosotras somos responsables de que él sea la estrella de la cita ni ellos de que estemos comiéndonos la cabeza porque no nos ha preguntado por la querida mascota de nuestra infancia.

Ante la duda, iniciativa, que bien puede ser tirarse a la piscina si alguien identifica que no ha lanzado ninguna cuestión y de paso, dejar abierta la puerta de la duda si no nos han dicho nada.

«Aprovechando que estamos hablando más de nosotros, ¿hay algo que te gustaría saber de mí?», puede ser una forma muy elegante de invitarle a plantear una consulta.

Y recordar que no tiene que hacerte tantas preguntas como las que te hace tu mejor amiga, cada quien tiene sus habilidades sociales básicas de comunicación, puede que no sea a propósito que no se exprese con tanta facilidad como tú.

Pero si ni con esas cambia el comportamiento, más vale una retirada a tiempo, a no ser que quieras estar con una persona-podcast, a quien solo vas a escuchar hablar por el resto de vuestros encuentros.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en InstagramTikTokTwitter y Facebook).

La clave para que tu cita sea un éxito, está en vestirte así (o eso dice TikTok)

Mi proceso de preparación para una cita con una persona que me gusta suele durar entre una hora, hora y media.

El 25% del tiempo es para ducharme, el otro 25% para secarme el pelo y el 50% restante para enfrentarme a la crisis existencial de que no me gusta nada de lo que tengo en el armario y, por tanto, cambiarme varias veces de ropa.

Da igual dónde o con quién vaya a ser el plan: no termino de estar convencida con lo que ponerme.

cita romántica

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

El problema, como habrás imaginado, es mío, nace de las ganas de gustar, de dar en el clavo y asegurarme una posible segunda cita.

Y como eso algo que depende de mucho factores, toda la presión recae en lo único que puedo controlar, lo que llevo puesto.

Por eso la elección del conjunto suele incluir alguna prenda que me da seguridad (lo que se traduce en algo que siento que me hace lucir bien), pero también intentando impactar, dejar algún tipo de huella…

Al pensar sobre ello, me doy cuenta de que es algo generacional.

Te puede interesar leer: Quedar en la pausa del café o para hacer la compra, el ‘stack dating’ es la nueva forma de tener citas

Las películas románticas de los años 90 y 2000 siempre incluían una escena de la protagonista preparándose para su cita y entrando a cámara lenta al sitio de encuentro.

Sí, Bridget Jones, Alguien como tú o Cómo perder a un chico en 10 días son grandes ejemplos del efecto transformador del armario.

Citas cómodas literalmente

Ahora, es al contrario. En los últimos vídeos virales de TikTok varias chicas hablan del ‘efecto chándal’ o cómo triunfan mucho más en un bar yendo vestidas con ropa deportiva.

Por lo visto, según los comentarios, tiene una explicación sencilla: esos conjuntos cómodos e informales dan sensación de normalidad, al contrario que los looks elaborados que se considerarían ‘inalcanzables’.

Aunque para mí la clave está también en que un estilismo cómodo se aproxima más a lo que llevamos con frecuencia.

Bien para estar en casa, teletrabajando, haciendo un plan tranquilo familiar o dando una vuelta con amigas, la ropa que solemos escoger no es fruto de una preparación de horas, sino algo más informal.

Así que puede que la red social no ande desencaminada y, además de apostar por la comodidad -que eso siempre es más cómodo que un vestido ceñido-, nos brinde la excusa perfecta para dejar de agobiarnos tanto por la ropa que elegimos.

Porque si le gustamos a alguien a gustar, que gustemos independientemente de lo que llevemos puesto.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

Tinder Australia incluye anuncios sobre consentimiento (y España debería tomar nota)

Cuando te descargas Tinder y seleccionas qué preferencia tienes, la aplicación procede a enseñarte un sinfín de perfiles para que empieces con el mítico swipe left o swipe right. Menos si estás en Australia.

Una iniciativa del CRCC (Centro de Crisis por Violación de Canberra) ha conseguido que, entre match y match, aparezcan anuncios sobre el consentimiento.

campaña publicitaria consentimiento Tinder Australia

TINDER AUSTRALIA

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Desde que dio comienzo la campaña, a los australianos les aparecen frases como «¿Sabes cuál es mi palabra de seguridad? ‘No’ es la única palabra que deberías necesitar», «Si el sí no se comunica verbal o físicamente, es un NO» o «Si cada acto sexual tiene mutuo consentimiento, es un SÍ».

El objetivo además de resolver las dudas que aún puedan existir sobre el consentimiento es, por supuesto, el de cambiar las actitudes de los usuarios que usan la app.

Además, al animar a hacer comprobaciones durante el encuentro, para asegurarse de que se está a gusto con lo que está sucediendo, se promueve la idea de que el consentimiento es una conversación constante.

Algo que es una de las asignaturas pendientes, porque además de los famosos contratos que algunos popularizaron en redes creyendo que serían la ‘solución’ -antes que ir cerciorándose del bienestar de su acompañante-, ha habido intentos de webs o aplicaciones que ofrecen la opción de ponerlo por escrito.

El consentimiento algo que se puede revocar, lo que aparece reflejado en el cambio de la Ley de Enmienda de Delitos de 2022 que cambió el principio de presunción del consentimiento.

Es decir, que además de que debe haber una conversación continua y mutua entre los participantes, la ley también establece que las personas tienen derecho a elegir no participar en actividades sexuales

En España, si vamos al artículo 178, la teoría también la tenemos  al día: «Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona».

Porque, por desgracia, muchas de las interacciones de citas de hoy en día comienzan en línea, no son consensuadas y por tanto inseguras.

Te puede interesar leer: Los hombres se sienten capaces de aterrizar un avión, pero no de entender el consentimiento

A nivel nacional, tenemos datos que prueban esto, este año gracias al informe ‘Apps sin violencia’ de la Federación de Mujeres Jóvenes.

Basado en casi mil encuestas, los resultados revelaron que el 22% de las mujeres que tuvieron una cita a través de una aplicación sufrieron una violación.

Por otro lado, según el mismo informe, se calculó que el 57,9% de las entrevistadas se han sentido presionadas para tener sexo con los hombres con los que quedaron.

consentimiento campaña Tinder Australia

TINDER AUSTRALIA

Aunque todavía es pronto para saber cómo ha funcionado en Australia esta medida, sí podemos sacar en claro que son recursos que superan a Tinder España (y otras aplicaciones de conocer gente).

En la aplicación de nuestro país solo aparece la definición de consentimiento en la guía de términos y condiciones, algo que acompañan de una lista de recomendaciones.

Pero si con el «Curso intensivo» de consentimiento, que es como lo llaman, ha habido un 20% de violaciones, igual es que no es suficiente.

Soy consciente de que las aplicaciones para ligar no tienen la culpa de lo que la gente haga después de hacer match. Idealmente, una educación en el respeto del consentimiento, recibida desde la infancia, sería clave.

Pero mientras no suceda, mientras sigamos luchando por conseguir que se respete un «no» o se pare inmediatamente ante una falta de entusiasmo, la opción de Australia se presenta como un refuerzo de cara a recordar de qué manera deberían ser los encuentros.

Así podrá evitarse que se sigan perpetuando agresiones sexuales con violencia o sin esta, pero sin ser deseadas.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

Quedar en la pausa del café o para hacer la compra, el ‘stack dating’ es la nueva forma de tener citas

Me gustaría que alguien me hubiera contado lo complicado que iba a ser reconciliar la vida sentimental en algunos momentos de mi vida. Sobre todo a partir de terminar la universidad.

El punto álgido fue cuando había quedado con mi amiga en una famosa emisora de radio de Madrid para ver la retransmisión de un evento deportivo, pero tenía pendiente una cita.

Entre que estaba en plenos exámenes de la carrera, trabajando y estudiando un idioma, no me daba la vida para nada. Así que opté por la solución más práctica: llevarme al chico al plan (previa luz verde de mi amiga).

cita pausa café

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Aquel «dos por uno», el combo de pasar tiempo con mi amiga a la vez que tenía una cita, fue la excepción, pero sentó un precedente.

Si iba mal de tiempo para salir, siempre tenía la opción de incluir las citas en mi día a día, en la medida que la disponibilidad de la otra persona lo permitiera.

En mi caso, mi género favorito ha sido el datexercise (sí, me lo he inventado uniendo date y excercise), una cita en el gimnasio cuando estaba conociendo a chicos a los que también les gustaba hacer ejercicio.

Esas combinaciones que permiten unir dos planes que se quieren hacer se conocen oficialmente como stack dating.

El stack dating consiste en que, tengas planeado lo que tengas, ya sea con más gente, ir a hacer la compra al supermercado, una clase de yoga o un evento de trabajo, metas a tu cita en el plan.

Y si esta manera de relacionarnos ha escalado puestos en la escala de popularidad, se debe a distintos factores que merece la pena analizar.

En primer lugar, estamos hasta el cuello, somos una generación tan conectada que nos cuesta dejar de hacer cosas porque nos entra el fomo -fear of missing out-, el miedo de perdernos algo.

Te puede interesar leer: ¿Quieres una segunda cita? Estos son los factores que debes cuidar (y no son ni el sitio ni tu ropa)

Es tal el nivel de negarnos a renunciar a nada que hay quienes incluso se ponen estas citas en la pausa del trabajo, concretamente el 32% de la generación Z la ha utilizado para este fin.

Por otro lado, tiene la ventaja de que es la manera de conocer partes de la vida cotidiana de la otra persona (o de la tuya). La formalidad es mucho menor y, por tanto, también la presión.

Es lo más parecido a lo que va a ser salir contigo en un futuro si la cosa progresa, ya que será una actividad o plan que formará parte de tu rutina.

Además, te permite tener varias más a menudo que si las dejas para el fin de semana y en forma de cena y copas. Si tu plan estrella es ese café con cruasán en el bar de abajo de tu oficina entre reunión y reunión, puedes ir a cita por día.

Y siempre con la tranquilidad de que no pierdes el tiempo porque estás haciendo otras cosas que ibas a realizar igualmente, a la vez que nutres esa esfera de tu vida.

Las desventajas del stack dating

Aunque también es verdad que esta descripción de los encuentros románticos suena, más que al inicio de una historia de amor, a un estudio de mercado.

Es imposible no leer las características de esta manera de relacionarse y no encontrar similitudes con el capitalismo.

Que el stack dating sea común significa que se ha puesto de moda una manera de consumir el amor a toda prisa y sustituir una cita con otra, siempre con el foco puesto en la productividad (ya sea la laboral o la personal).

Así que uno de los inconvenientes que le veo es que parece que no podemos permitirnos ni el tiempo de conocer a alguien, que los vínculos emocionales tienen que acoplarse a una agenda y, en caso de no hacerlo, quedan descartados.

Además, no puedo evitar pensar en el refrán de «quien mucho abarca, poco aprieta». El tiempo que dejamos para tareas rutinarias o para estar en soledad, debería ser intransferible.

Si lo dedicas a otras personas, no estás empleándote al 100% en ninguna actividad.

Pero igual es que soy una romántica empedernida o que creo que si no voy a tener tiempo para dedicar a otra persona, es irresponsable por mi parte embutirlo en mi jornada, solo por quedarme tranquila de que estoy haciendo algo por encontrar el amor.

A mí personalmente me preocupa que se vea buscar pareja como hacerse ropa a medida en vez de un proceso mutuo de adaptación, dedicación y atención plena entre dos personas.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

 

¿Quieres una segunda cita? Estos son los factores que debes cuidar (y no son ni el sitio ni tu ropa)

Quienes hemos usado aplicaciones para conocer gente, sabemos que el momento de la primera cita es crucial.

Según lo que pase en ese rato, tomaremos la decisión, más o menos consciente, de si volver a quedar o no dedicar más tiempo a explorar ese vínculo.

cita romántica

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Por eso es normal que, cuando el momento se aproxima, las preguntas como qué hacer, a dónde ir o incluso qué ropa escoger, monopolicen gran parte de nuestros pensamientos.

Quieres que el encuentro sea lo más perfecto posible dentro de que hay muchos factores que escapan de tu control (y justo ese día puede parecer que nada va a salir bien).

Y es que por mucho que nos esforcemos en cuidar los detalles que rodean esa desvirtualización, no es a lo que deberíamos prestar atención.

Logan Ury, que es directora de Ciencia de las Relaciones en Hinge, conoce cuáles son esas casillas a tachar que conducen a una segunda cita.

Al seguir el recorrido de los usuarios en sus encuentros, según su experiencia, «hay tres aspectos clave que pueden conducir a una primera cita estupenda y ayudar a las personas a conseguir una segunda: la vulnerabilidad emocional, la risa y la escucha».

Por eso la experta recomienda que esa primera toma de contacto no se use para proyectar una imagen inmaculada, sino todo lo contrario.

«La gente suele pensar que presentar una versión perfecta de sí misma es la clave para conseguir una segunda cita. Pero es nuestra autenticidad y nuestros defectos los que nos hacen más atractivos», afirma.

Una investigación de Hinge en el Reino Unido reveló que más de la mitad (66%) de los usuarios confirmaron que es más probable que tengan una segunda cita con alguien que muestra vulnerabilidad emocional en la primera cita.

Pero, ¿qué es mostrarse vulnerable? Logan lo resume en sincerarse en cuatro áreas: «tus valores, sentimientos, esperanzas en la relación y miedos».

Nada de jugar la carta del misterio o de frenarse por si la otra persona considera que estamos subiendo el nivel de intensidad. A la hora de conectar, eso no funciona.

Los beneficios de hacer reír y saber escuchar

Pero sí funciona el sentido del humor. La experta de Hinge destaca los beneficios de la risa como otra de las claves que garantizan que puedan darse más encuentros en el futuro.

«No solo reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, permitiéndonos relajarnos, sino que también crea un golpe de dopamina, activando los centros de placer de nuestro cerebro», explica.

«Es genial para una primera cita: más unión, menos estrés y más posibilidades de una segunda cita».

¿Significa eso que quienes se dediquen a la comedia van a tener más facilidad a la hora de tener pareja? No necesariamente, ya que hay un tercer aspecto que, por muy amplio que sea el repertorio de chistes, es imprescindible: la escucha.

«Hablar menos y escuchar más» es, según la experta de Hinge, el consejo para una buena conversación en la primera cita.

«Practica la escucha activa estando presente y siendo curioso con tu cita», aconseja. «Mantén el contacto visual, elimina las distracciones retirando el teléfono de la mesa y utiliza un lenguaje corporal positivo, como asentir y sonreír».

Pero, ¿qué sucede si aún con todo, después de haber sido vulnerables, haber hecho reír y haber escuchado, no tenemos claro que haya habido química?

Te puede interesar leer: ¿Es buena idea volver a quedar con alguien que no sé si me gusta?

«Siempre recomiendo a la gente que ignore ‘la chispa’ (o la falta de ella). No es un indicador fiable de conexión o compatibilidad y, a menudo, la atracción crece con el tiempo», afirma Logan.

«Demasiados rechazamos a la gente después de la primera cita porque olvidamos que lleva tiempo abrirse. Es muy posible que te estés perdiendo a muchas grandes parejas por decir ‘no’ a la segunda cita».

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

¿Es buena idea volver a quedar con alguien que no sé si me gusta?

Las ocasiones en las que alguien me ha gustado desde el primer momento no han sido la norma, mas bien la excepción.

Según voy conociendo a la persona, es cuando voy notando que mi interés aumenta, en caso de que me guste lo que voy encontrando, o, por el contrario, disminuye hasta desaparecer.

Pero creo que la mayoría hemos pasado por ese momento de duda, cuando no se sabe muy bien qué hacer.

pareja cita

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Ya que en mi experiencia personal solo es con el tiempo con lo que me aclaro respecto a alguien, vengo a romper una lanza en favor de volver a quedar.

Sí, incluso si no te gusta lo suficiente como para tener muchas ganas de repetir, pero tampoco ha pasado nada que te haga pensar que mejor no volver a quedar.

Como digo, soy partidaria de pasar más tiempo en compañía, porque si todavía no has encontrado el ‘ick, para mí sigue habiendo potencial.

El ick, que en castellano se traduciría como puaj, serían esas cosas -negativas ante tus ojos- que hacen que de repente cambia tu percepción (como el hecho de que vote a cierto partido político o que no trate bien a las personas que le rodean).

Solo repitiendo podrás averiguar si ha podido ser tan solo una mala cita por las circunstancias o si la otra persona simplemente tenía un mal día.

Material para relación de pareja: las señales en las que fijarte

Quizá no tienes muy claro si seguir quedando o no, pero que los valores coincidan es un buen indicativo: hijos, compromiso, planes de futuro…

Cuando esas cosas, que suelen ser motivos de incompatibilidad lo bastante grandes como para ponerle fin a una relación, están alineadas hay muchas probabilidades de que la relación funcione.

«Escucha a tu corazón», decía Abuela Sauce en Pocahontas, pero yo te propongo que escuches su sentido del humor cuando os veáis.

Si la tónica son las risas, porque estar en su compañía es muy divertido, es otra buena señal.

Que en un primer momento se instaure un clima de amistad, no es una red flag: significa que has dado con una persona con la que te resulta fácil hablar y sientes que puedes ser tú.

Una buena ocasión de preguntarse si podrías tener algo más con esta persona. A veces haces clic y es cuando de repente empezáis a tener química.

Porque la atracción no es solo algo que llega como un relámpago (esta idea que siempre nos vendieron las películas). Puede ser un proceso de construcción lento que va apareciendo con el tiempo.

Dándole margen a las cosas, podrás responder de manera más clara a la pregunta de si te gusta o no y ya tendrás una serie de motivos y sentimientos certeros.

Pero que no quede en «No lo sé, porque no volvimos a vernos».

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

8 formas de conocer a gente cuando no quieres usar aplicaciones de ligar

Hay una historia de amor que me encanta. Una amiga salió de una relación larga y se bajó Tinder, aunque no le sirvió de mucho porque no le interesaba nadie o le daban plantón, directamente.

Un día se apuntó a un partido de vóley-playa y terminó siendo pareja de uno de los miembros de su equipo (y desinstalándose la app).

La amiga soy yo.

hombre mujer cita taller cocina

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Mi caso de azar fortuito offline fue casi como una señal del cielo. Deja de buscar conectar con gente a través de una pantalla y hazlo en vivo y en directo.

Y no soy la única que parece haberse dado cuenta de las ventajas del estilo que solo conocían nuestros abuelos: el analógico.

Hace poco una seguidora me confesaba que estaba harta de las clásicas aplicaciones de ligar, que quería conocer a gente en persona, pero que estando en un pueblecito no tenía las cosas fáciles.

Si ya añadimos los gustos a la ecuación, parece que se complica, ¿no?

Y aunque es verdad que cada vez hay aplicaciones más especializadas que te permite dar con personas con quien compartes aficiones (ahora tienes el Tinder para frikis, para veganos, para amantes del fitness…), la conclusión a la que llego tras mi experiencia y la historia de mi seguidora es que es como si después del Covid quisiéramos volver a estar de cuerpo presente.

Te puede interesar leer: Hay una app de ligar solo para frikis (y ya la he probado)

Sin la frialdad que supone tener una pantalla de por medio ni la opción de que te hagan ghosting, dicho sea de paso.

Pero, sin el factor digital, ¿sigue habiendo opciones fuera del teléfono móvil? ¿Dónde se puede conocer a gente? Y, sobre todo, ¿qué hacer si se vive en una ciudad pequeña o un pueblo?

Aquí va mi lista de ideas (y eres libre de ampliarla en comentarios).

8 ideas para conocer gente fuera de las apps de ligar

  1. Eventos de citas: desde encuentros en grupo, fiestas temáticas para solteros, speed dating… 
  2. Viajes organizados, compartir momentos emocionantes y descubrir lugares nuevos ayuda al enamoramiento (que se lo digan a los participantes de La Isla de las Tentaciones).
  3. Actividades deportivas: mi partido de vóley con desenlace sorpresa te garantiza que sí, puedes encontrar el amor en un evento de este estilo. Además de poner en práctica tu compañerismo, es siempre algo divertido.
  4. Clases y talleres de algo que siempre habías querido hacer… ¡O algo nuevo! Aprender juntos sobre lo mismo te da la excusa perfecta para entablar conversación.
  5. Clubes o grupos de interés de lo que sea, así sabes que la casilla de gustos similares queda marcada.
  6. Eventos sociales y comunitarios: sin moverte mucho de casa, puedes ir a festivales, ferias mercados, conciertos, exposiciones o cualquier actividad que te interese.
  7. Voluntariado: haz el bien (y mira con quién). La opción perfecta para dar con gente que comparte tus valores. Tanto en pueblos como barrios tienes asociaciones de ayuda que atraen a los vecinos de la zona.
  8. Eventos de amigos y familiares: aunque nunca lo he comprobado, si «de una boda sale otra boda» es un refrán, será por algo, ¿no?

Y pase lo que pase, si apuestas por alguna de estas opciones, recuerda que lo importante es disfrutar del proceso de conocer gente y dejar que las conexiones se desarrollen de manera natural.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

6 maneras de proteger tu salud mental cuando usas aplicaciones de citas

De tener citas y conocer a diferentes personas nos encanta la misma parte: la de la ilusión, la expectación por quedar, la felicidad después de que haya terminado y quedéis con ganas de más…

Pero poco (o nada) se habla de la cara B, de las decepciones, las abuelas que te dicen que bajes el listón o de la saturación que es que, con una rutina tan complicada, solo puedes encontrarte con gente a través de la pantalla.

parejas citas salud mental

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Sí, estar en el momento de experimentar e ir teniendo conversaciones también es un estrés que nos afecta a la salud mental.

En mi caso, tuve el clásico pronto de desinstalar la aplicación en cuanto vi que tenía varios frentes abiertos con personas que ni siquiera me interesaban realmente.

Lo mío no era un interés real, fue una distracción que me terminó agobiando por la cantidad de tiempo que me absorbía y por no terminar de ver claro que quisiera materializar esas charlas en un encuentro fuera del chat.

Te puede interesar leer: ‘Intentional dating’: cuando quieres conocer a alguien (de verdad)

La suerte es que, cada vez más concienciados con el bienestar emocional, no es una excepción ponerlo en práctica a la hora de usar estas apps.

De hecho, hay seis consejos de la Dra. Caroline West, experta en psicología de Bumble, que podemos aplicarnos para que no nos abrume un proceso que debería producirnos más mariposas de emoción que de ansiedad:

  1. Limita el tiempo de uso: que tu vida no transcurra en torno a buscar huecos para desbloquear la app y ver si te han contestado. Reserva un momento del día y céntrate en quienes llamen tu atención porque si sigues saltando de perfil en perfil por la emoción del match corres el riesgo de caer en la ‘paradoja de la elección’. Esto es sentir que tus opciones son infinitas, lo que hace que nunca tomes la decisión de quedar porque te parece que puede salir alguien más compatible con tu forma de ser.
  2. Ten claro lo que quieres: nada de poner algo pasivo-agresivo en tu perfil, como «Haz swipe left si buscas algo esporádico».  Si ya sabes que estás buscando una conexión más allá de un encuentro puntual, dilo o céntrate en quien veas potencial como para que pueda convertirse en eso que quieres en tu vida.
  3. Sal del chat cuando no tengas mucha inspiración, porque no todos tenemos facilidad al teclado (y a veces es difícil mantener una conversación por ahí si no conocemos demasiado a nuestro interlocutor). Puedes probar a mandar notas de voz o a hacer una llamada, ambas opciones son una interesante manera de ver si salta la chispa. Además, estamos todo el día viendo pantallas, es normal que queramos alejarnos de ellas y no seguir tecleando en nuestro tiempo libre.
  4. Marca tus límites: sí, incluso si no tenéis nada más que un chat en una aplicación móvil. Pueden ser explicando tu situación actual («Voy a tener lío y hoy no me voy a conectar») o acerca de tu vida personal («Prefiero no hablar de momento de mis relaciones pasadas»). La clave es proteger tu bienestar emocional y tratar las cosas cuando sientas que es la ocasión de hacerlo porque te nace.
  5. Descansa: el síndrome de burnout también afecta a quienes usamos las aplicaciones de ligar. Como el caso que he comentado al principio del artículo, a veces necesitamos salir y estar un tiempo en el mundo real antes de volver. Tómate tu tiempo. Lo mismo pasa si con quien estábamos hablando se ha tomado un ‘descanso’. No conocemos sus circunstancias, pero podemos empatizar con su necesidad de alejarse y retomar el trato una vez que ha regresado.
  6. Tu círculo es clave, porque son quienes te van a escuchar y acompañar en este momento. No solo puedes descargarte acerca de tu proceso de conocer a personas, sino que te dan una perspectiva que te puede resultar muy útil. Al no tener sus emociones involucradas, tienen una visión más objetiva de nuestros vaivenes sentimentales.

Si encontrarás pareja o no, es algo que no puedo decirte, pero sí asegurarte que de esta manera tu bienestar psicológico será tu prioridad.

Lo que significa que podrás disfrutar del proceso de conocer a alguien -e ir a más si surge-, sintiéndote siempre a gusto porque estás respetando tus emociones en todo momento.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).

Si te cansan las aplicaciones para conocer gente, puede que tengas ‘burnout’ de ligar online

La primera vez que me abrí Tinder pensaba que iba a ser la última. Que encontraría a alguien al poco tiempo y hasta ahí mi relación con la aplicación.

Llegó una segunda, unos años más tarde, y la tercera vez que la instalé. La definitiva.

hombre teléfono móvil apps ligar

PEXELS

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Y no me salí de allí por no dar con personas a quien me interesara conocer, sino por la cantidad de gente y la despersonalización, que me hacían sentir agobiada.

Yo no sé tú, pero mi trabajo es estar delante de una pantalla.

Lo último que me apetecía en esa ocasión era pasar más tiempo pendiente de crear una relación con un dispositivo de por medio.

Ahí fue cuando me di cuenta de que estaba hasta las narices, completamente quemada del sistema de conocer a gente online mediante una app.

Estaba experimentando el dating burnout.

Es una sensación que va desde el hartazgo de los eternos swipes, el aburrimiento de las conversaciones que no van a ningún lado hasta la mala educación que puedes recibir a través de la aplicación (que casi parece que se ha normalizado hablar mal).

Te puede interesar leer: ¿Por qué dejamos que nos traten mal en las aplicaciones de ligar?

O incluso que termines sufriendo un ghosting después de algunas citas porque, quien te guarda en la agenda como «Elena Tinder» es como que te pone en una categoría de segunda, la de alguien que no merece responsabilidad afectiva por ningún lado.

En fin, que las razones por las que terminas hasta el gorro son muchas y muy variadas.

Que fue también mi caso, por cierto. A la tercera fue la vencida de verdad.

No la cerré porque recuperara la esperanza en dar con personas afines a mí en el mundo offline, sino por no aguantar más.

Es curioso que, al poco, conocí a alguien en vivo en directo y dio comienzo una bonita historia.

Casi podría parecer que el karma que había ido acumulando de malas experiencias me guardaba una sorpresa positiva.

Del mundo online a conocerse de forma orgánica

Fue algo que comentaba también hace poco con una chica que conocí haciendo senderismo. Estaba harta de conversaciones que nunca terminaban en cita, pero se encontraba tan liada que no veía otra forma de conocer gente.

«¿Y haciendo esto?» le contesté. A fin de cuentas, yo había conocido a la persona con la que estaba quedando en un evento social/deportivo del estilo.

Así que al final, la solución es tan sencilla como buscar cosas que te gustan fuera de la pantalla.

Porque es donde tienes más posibilidades de encontrar a quien le gusten también esas aficiones y ya sea un punto de partida.

Menos en mi caso, que fui una patata jugando al voleibol, pero cuando me vio cayéndome por todas partes y riéndome de mí misma, descubrió que tenía el sentido del humor como el suyo.

Otra de las formas ‘orgánicas’ que cada vez es más frecuente es empezar a hablar con un amigo de amigo o conocido que encuentras a través de una red social.

Un encuentro que está a medio camino entre una app de ligar y conocer de manera natural, porque recuerda a cuando te presentaban a alguien (con la diferencia de que lo tienes al alcance de un follow cuando ves que tu amiga sube una foto a su historia con esa persona que te interesa).

De cualquier forma, apuntarte a un evento de speed dating o cosas que no tienen que ver con tu vida sentimental -como un deporte, asociación, clases de baile, planes con desconocidos, networkings, viajes para personas solas, etc-, son muy buenas alternativas si has llegado a tu límite con las aplicaciones y quieres seguir relacionándote.

Y, si no está ahí la persona de tu vida, las amistades que vas a hacer por el camino, son también un amor que bien merece la pena encontrar.

Mara Mariño

(Y también puedes seguirme en TikTokTwitter y Facebook).