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Formas de dar el primer paso cuando tienes ganas de…

Cuando quiero tener sexo no me escondo.

Soy obvia hasta el punto de que mi ‘ritual’ muchas veces es preguntar si quieres follar.

¿Para qué perder el tiempo?

pareja sexo ganas

PIXABAY

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Pero claro, que mi libido esté ‘estirando’ en ese momento para la que se viene, no significa que la otra persona esté en el mismo punto.

Decir «¿follamos?» no siempre funciona como un interruptor que automáticamente cambia el humor y despierta el deseo a la persona que tengo delante.

Así que para esos casos, es hora de que abra mi repertorio de maniobras que dejan entrever que quiero tener sexo pero sin resultar tan directa -y quizás fría-.

Todo encuentro sexual empieza antes de tocarnos, por eso insinuarse es también un arte.

El de dejar salir tu calentón y a la vez transmitírselo a la otra persona para llevártela al huerto, a la cama, a la encimera, al suelo o a la terraza, a la vista de todo el vecindario.

Así que, como el arte, puede ser romántico, sutil, inocente o de alto impacto.

Puedes empezar por, si vais a quedar, mandar mensajes a lo largo del día que vayan subiendo la temperatura. Decir lo que le espera, en qué fantaseas mientras mandas ese mail o qué tiene que hacer al llegar es una manera buenísima de ir generando expectación.

En vivo y en directo puedes optar por expresiones sugerentes. El contacto visual acompañado de morderse el labio o acariciar partes de su cuerpo, como los brazos o la pierna, dejan claro las intenciones sin resultar chocantes.

Decir que le deseas puede ser otra forma de abrir la puerta. Además, puedes comentarlo en un momento inesperado, cuando está terminando de fregar los platos o en medio del capítulo de la serie. Para quienes tienen deseo reactivo, sentir que otra persona les tiene ganas, es el mejor detonador.

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Saliendo de las sutilezas y entrando en la parte que me gusta a mí, la de ir a saco, tienes la opción de que te encuentre sin ropa. El juego de las miguitas de pan con prendas es un aliciente estupendo. Aunque también que te pongas por encima una bata o kimono y debajo no lleves nada. Hay gente elegante que le gusta acompañar ese momento de frases interesantes del tipo «¿Te atreves a descubrir qué hay aquí debajo?». Yo soy más de «Si hoy no es Navidad ni tu cumpleaños, ¿por qué te han traído estas peras de regalos?» Y bamba, tiras la prenda al suelo. Humor y sexo son mis dos cosas favoritas.

Si te sientes con la autoestima por las nubes y sabes que la visión de tu cuerpo es un estimulante instantáneo, puedes ponerte algo sexy y pasearte cerca de la otra persona como si nada. O, aprovechando el subidón de confianza, marcarte una aparición más teatral para impresionarle.

Y, para terminar, la propuesta más evidente (que además no suele fallar) es la de ir a por su entrepierna. Primero tocando de manera suave, como si fuera un roce casual, y luego aumentando la intensidad.

La conclusión, después de todas estas opciones, es que tires por lo que más te apetezca y sientas en ese momento. Algo que te parezca sexy pero siempre respetando sus límites.

Si ni con esto te queda muy claro por donde tirar, otra alternativa es imitar lo que hace la otra persona, porque sabes que es su forma de transmitir su deseo y es una indirecta que va a pillar al momento.

Mara Mariño

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¿Los afrodisíacos funcionan? Mi experiencia después de probarlos

Voy a empezar confesando que soy un poco incrédula cuando se trata de sustancias que te hacen despertar mágicamente el apetito sexual, lo que en teoría consiguen los afrodisíacos.

Tomar ostras, u otros alimentos que dicen que ayudan, no me ha terminado de afectar lo suficiente como para darlos por buenos (y eso que hay incluso un menú realfooding que mejora el sexo).

Mi concepto de alimento que sube la temperatura -y de verdad me produce deseo sexual- es que me diga que, si quiero, me prepara unas croquetas para que tenga en el congelador cuando me apetezcan.

pareja cama deseo sexual

PEXELS

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La cosa es que no le veía mucho sentido a usar un producto específico para eso.

O sea, creo que mi deseo sexual es bastante común: a veces menos, a veces más, si veo Outlander por las nubes, si tengo mucho lío en el trabajo lo pienso menos… Lo normal.

Pero como la curiosidad es la que mata al gato (o en este caso a la gata, que soy de Madrid como los churros de San Ginés), pensé «Bueno, ¿y por qué no?»

Mi lado más racional me decía que igual esto era un poco el timo de la estampita y lo que funcionaba era el efecto placebo.

Pero justamente por no tener una libido baja sentía que no tenía ningún tipo de expectativa -ni me llevaría decepción- con el funcionamiento del afrodisíaco.

En el mercado hay un montón de ellos, pero yo tenía claro que iba a experimentar lo justo.

El que escogí era bastante natural, de hecho, aparte de agua, lo que tenía era extracto de damiana y L-arginina.

Por lo que me informé, estos dos ingredientes son conocidos por mejorar la satisfacción sexual y aumentan el aporte de sangre a los tejidos genitales (entre muchos otros beneficios que me interesaban menos para esto).

Yo lo que quería era testearlos entre las sábanas.

El efecto no es instantáneo, no es como tomarte un café, que a los 10 minutos ya estás como una moto.

Y tampoco te convierte en una fiera en la cama ni vas a tener encuentros que podrás considerar epifanías sexuales.

La constancia es la clave, fue mi primer descubrimiento. Después de tomar la dosis durante unos días, estaba más ‘despierta’.

En mi caso, fue algo que ayudó a reactivarme. Era como que en más situaciones o momentos me entraban ganas de tener sexo.

Luego también es verdad que, cuanto más sexo tienes, más sexo te apetece, por lo que va genial para hacernos reconectar en pareja si llevamos una temporada con los deseos descoordinados.

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La conclusión es que como experimento está bien, aunque creo que no se debe usar como apaño si hay problemas más graves detrás (que quizás necesitan otras soluciones o ayuda profesional).

Para un momento puntual, a modo de empujoncito, cumple su función.

Es más, que lo usara en una etapa normal de mi vida, hizo que reflexionara de que es también normal que a veces no nos apetezca.

Saber cómo lidiar con esa frustración o falta de libido de nuestra pareja, sin que suponga un mundo para la relación, es también un aprendizaje.

Pero que vaya, que introducirlo como impulso de vez en cuando, también está genial. Y si lo que funcionó fue el efecto placebo, ¿por qué no aprovecharlo si nos lleva a querer entrechocarnos la piel más a menudo?

Mara Mariño

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Exígete menos en la cama para disfrutar(lo) más

Ya vale de tanto agobio. Vale de pensar que siempre tiene que apetecerte, que tienes que estar de humor.

Vale de exigirte que siempre tengas una erección infinita, la vagina siempre humedecida, los pezones en punta, la libido por las nubes, las ganas disparadas

PEXELS

No siempre va a ser así y no estar en tu momento más sexual, no significa que no puedas disfrutar lo demás.

Así que en vez de que te estreses porque ese día el orgasmo parece no llegar nunca, intenta olvidarte, perderlo de vista.

Se nos pide -o más bien exige- que perfeccionemos todo lo que esté en nuestra mano.

El trabajo, las relaciones de amistad, no olvidarte de ningún cumpleaños, ser la mejor pareja, hija y hermana, sacar tres veces al perro a la calle, tener lo bastante regadas tus plantas.

El nivel de demanda no debería afectar al terreno íntimo, no deberíamos plantearlo como otro campo más en el que lograr los objetivos.

Que si se consiguen, bienvenidos sean.

Pero tampoco hay ningún problema en que, por casualidad o no ser el día o cualquier otra razón que igual ni te viene a la cabeza, no seas capaz de dar el 100% de ti.

El sexo es mucho más que ver a la otra persona como un desafío, un puesto de feria: «Consigue que se corra en dos minutos y te llevas premio».

No funciona así.

El sexo es relajación, escape, pausa, conexión, comunicación, acuerdo y punto de encuentro.

Y si nos quedamos solo con su lado placentero, restándole la importancia a todo lo demás, seguiremos pensando que qué mal no haber logrado llegar y que la experiencia no ha merecido la pena.

Duquesa Doslabios.
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Desire Cruise, el crucero que va mas allá del deseo

Querid@s,

Si este verano os apetece iros de crucero, ¿qué os parecería hacerlo a bordo de un barco en el que realizar vuestras fantasías y disfrutar de un ambiente exclusivo para parejas, lleno de respeto, intimidad y placer sin límites… donde la ropa es opcional? Os estoy hablando de Desire Cruise, el crucero que va más allá del deseo.

Ocho días de ensueño a bordo del Amazon Quest, una colosal embarcación de 180 metros de eslora y 25 metros de manga. El Mediterráneo y el Adriático serán los mares por los que surcará el erótico Desire Cruise con escalas en Italia, Croacia y Eslovenia. El buque elevará anclas el 26 de septiembre en el puerto de Barcelona y atracará en Roma el 3 de octubre de 2017. Este atípico crucero está diseñado especialmente para swingers y parejas de mente abierta que quieren llevar su sexualidad a un nivel superior. Si no os va el rollo liberal sexual, para muchos libertinaje y marranadas, mejor no vayáis. Invertid vuesto dinero en unas vacaciones a vuestro gusto y no ocupéis a desgana una de las 700 plazas para disfrutar de esta salvaje experiencia marinera.

El Amazon Quest está equipado con restaurantes, bares, casinos, sex shops, diferentes salones eróticos y zonas 100% nudistas. Por si fuera poco los pasajeros podrán darse un chapuzón y refrescarse después de entrar en calor en piscinas donde el bañador y los bikinis serán opcionales. Toda una experiencia donde no faltarán las propuestas picantes, sensuales e indecentes.

Rodrigo de la Peña, El CEO de Original Group explicó que se trata de una aventura única que dejará huella en sus pasajeros. “Estamos encantados de llevar al mar nuestros más de 30 años de experiencia en la creación de atmósferas sensuales para adultos. No tenemos ninguna duda de que el crucero cambiará la vida de quienes lo prueben”.

Pero no todo valdrá en este viaje, los golfos siempre tienen sus principios. Entre las normas de obligado cumplimiento la compañía insiste en que:

  • Queda terminantemente prohibido que la tripulación mantenga relación con los pasajeros.
  • Tanto en las zonas públicas como en los restaurantes habrá que ir tapados.
  • No se permitirá grabar vídeos o tomar fotografías, la privacidad de los pasajeros es primordial.
  • Y por último, pero no por ellos menos importante, ante una propuesta sexual un NO es un NO. No insistir, no ser pesados, no es no. Espero haberlo dejado claro, porque hay mucho listillo por ahí que sigue creyendo que cuando se dice no en realidad se está queriendo decir que .
Así luce el interior cubierta del crucero Desire

Cubierta del Desire Cruise

Falta poco menos de tres meses para que el buque más lujurioso del planeta zarpe rumbo a fantasías desconocidas. Los billetes siguen a la venta en la web de la compañía Original Cruises, promotora mexicana responsable del evento. Los pasajes a este crucero de ensueño no están al alcance de cualquier bolsillo y aunque se me antoja que la experiencia no tiene precio, mejor id preparando la cartera. La habitación más humilde y barata os saldrá por unos 2.700 euros, euro arriba euro abajo.

Mantener a flote la libido bien vale la  inversión. !Bienvenidos a bordo!

Y a follar a follar que el mundo se va a acabar.

Durante el embarazo mastúrbese

Queridas,

¿Quién dice que maternidad y masturbación son incompatibles? Pues se equivocan.

La oxitocina, que procede del griego «nacimiento rápido» – se libera durante la excitación sexual y el orgasmo, pero también durante el nacimiento. De tal modo que las hormonas generadas al dar a luz y aquellas que se desatan locamente al mantener relaciones sexuales son del mismo padre y de la misma madre. Por ello no debemos echarnos las manos a la cabeza si durante la recta final de la preñez  una mujer encinta se dedica a masturbarse ella solita. Salvo que el diámetro de la barriga no complique demasiado hasta el simple hecho de introducirse el dedo en la vagina o el omnipresente y ciertamente obsesivo miedo a lastimar al bebé.

Las que no hayan sido mamás nunca no lo saben, pero a muchas mujeres embarazadas les pica el coño más que a las que no nos han hecho un bombo. No sé qué tiene el embarazo que las vuelve locas y la almeja late cual mandíbula batiente. Es así, lo que ocurre es que no todas lo admitirán. No todas reconocerán que su furor uterino está que trina.

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¿Pero por qué? El argumento capital es que durante la gestación del bebé que, en breve vendrá a sumarse a la población que habita la faz de este mundo que todavía no sé si vale la pena vivir en él o no, la zona pélvica recibe más circulación sanguínea que nunca. Este es el quid de la cuestión y la razón por lo que la vagina y toda la parafernalia genital adjunta es más sensiblera al sexo. Incluso los orgasmos son mucho mejores que los del resto de las mujeres que no llevamos ninguna semillita en nuestro interior.

A esta gozosa situación fisiológica, hay que añadir el no poco molesto panorama de que la barriga va adquiriendo, semana a semana, unas dimensiones cada vez más voluminosas. Con ello, solo pronunciar la palabra sexo seguida de con penetración, se convierte en un acto poco apetecible, una prueba de malabarismo en toda regla, hasta una proeza logística que ríanse de las pirámides de Egipto.

Además ese pensamiento que se les antoja tanto a papá como a mamá cuando se van a poner con el tema, y a uno de los dos le entra el apuro y agobiado espeta como medio echando la bronca A ver si al final le vamos a hacer daño al chiquito. Padres de nuestros tiempos, mamas primerizas, lo de que el bebé pueda salir dañado de un pollazo es un falso mito, como que el semen engorda, que con un beso puede usted quedarse embarazada, o que usted no puede bañarse en los dias de regla o… ¿se morirá?

Entre una cosa y la otra, las madres andan con las hormonas revolucionadísimas y más salidas que el capullo de un preso, por lo que no dudan en entregarse al maravilloso entretenimiento de la autosatisfacción sexual metiéndose el dedo como si no hubiera un mañana. Cuentan los expertos que durante el segundo trimestre de embarazo la frecuencia masturbatoria es cuatro veces mayor de lo habitual, y en el último trimestre llega a multiplicarse por un escandaloso nueve, el numero de las canciones de esta pelicula impagable.

Para aquell@s que sean más partidarios del sexo oral, este también aporta los mismos provechos dilatadores para la vagina.

Y lo mejor de todo es que tanto una práctica como la otra son sanísimas para el cuerpo. Primero porque permite que la madre de la criatura continúe con su vida sexual habitual, aunque no haya pene de por medio. Además relaja la excitación sexual sobrevenida por su estado fisiológico. Para más INRI, los sexólogos parecen estar de acuerdo en que la masturbación manual dilata considerablemente la vagina, beneficio que sin duda vendrá de perlas a la parturienta en el momento de la verdad.

*Algunas han confesado meterse varios (dedos), que hay que ir haciendo espacio.    

Que follen mucho y mejor.

Anorexia sexual, un mal en aumento

depresión

(GTRES)

La primera vez que oí el término tal cual fue hace pocos meses, en una serie de televisión llamada Ray Donovan. Uno de los hermanos del protagonista se definía a sí mismo como anoréxico sexual a consecuencia de un grave trauma de la infancia. En seguida me llamó la atención. Lo primero que uno suele pensar al oírlo es que se trata de lo contrario a un adicto al sexo, pero no es exactamente así. No se trata de seres asexuados, ni tampoco de un problema de baja libido o deseo sexual inhibido. No, no es un trastorno relacionado con la falta de ganas, sino algo mucho más profundo.

Al igual que el anoréxico tradicional deja de ingerir alimentos y huye de la comida como de la peste, el sexual empieza a rechazar todo lo relacionado con el sexo hasta convertirlo en una obsesión que domina su vida por completo. En ambos casos se trata de un mecanismo mental autodestructivo de lo más preocupante, y suelen tener orígenes comunes: sentimiento de soledad, excesivo nivel de exigencia, percepción distorsionada del propio cuerpo, inseguridad, autodesprecio, complejo de inferioridad…  En ocasiones tras el problema se oculta un caso de abuso sexual en la infancia.

En definitiva, hablamos de conflictos emocionales no resueltos que hacen que el acto sexual en sí mismo y cualquier acto de intimidad que pudiera desembocar en él generen tales niveles de miedo y ansiedad que todo lo relacionado con ello es percibido como nocivo e indeseable. Rechazándolo, se sienten protegidos frente a lo que patológicamente sienten como una amenaza; cualquier forma de sexualidad o de conexión mental con otra persona les hace sentirse expuestos y vulnerables, y se muestran absolutamente incapaces de afrontar el reto de iniciar una relación. Tienen pánico al rechazo y hacen suya la máxima de “si no siento, no sufro”.

No siempre resultan fácil de identificar. Al contrario, suelen disfrazar los síntomas con todo tipo de excusas y estrategias, al igual que los anoréxicos nerviosos simulan que mastican y esconden la comida, y pese a su aislamiento y la superficialidad de sus relaciones sociales en muchas ocasiones logran pasar desapercibidos. A veces, incluso, se cuela en las relaciones de larga duración, ya sea por una depresión profunda, por una grave crisis vital, etc.

En cualquier caso, se trata de un trastorno que puede ser tratado y corregido con ayuda profesional. Es un proceso largo y complejo, pero no imposible. Prueba de ello es que cada vez es más frecuente en las consultas de psicólogos y psiquiatras.

PD: Aquellos a los que interese el tema recomiendo el libro Anorexia sexual: cómo vencer el odio a la propia sexualidad, de Patrick Carnes.

Ninfómanas que hicieron historia

Mesalina, Cleopatra, Paulina Bonaparte, Catalina II de Rusia, Mata-Hari, Isadora Duncan… La historia está llena de mujeres de vidas apasionantes que siempre serán recordadas, entre otras muchas cosas, por la voracidad de su apetito sexual, en muchos casos considerado insaciable. A muchas se las ha tildado de ninfómanas, una hermosa palabra utilizada para referirse, en el caso de las mujeres, a la actividad sexual excesiva. El término proviene de la antigua Grecia y hace referencia a las célebres ninfas, divinidades mitológicas que personifican la reproducción y fecundidad de la naturaleza. Su vida gira alrededor de las pasiones y los sentimientos y tienen una belleza proverbial. En recuerdo de ellas se empezó a utilizar el nombre, que viene del griego ‘nymphê’ (jovencita) y ‘manía’ (obsesión).

En el caso de los hombres el trastorno era llamado satiriasis y a quien lo padecía se le denominaba sátiro. Ambos conceptos han sido sustituidos hoy en día por el de hipersexualidad o adicción al sexo. Pero, ¿Eran estas mujeres realmente merecedoras de tal nombre? Actualmente la hipersexualidad se contempla como una patología con raíces biológicas y psíquicas, y solo se considera como tal cuando se convierte en una conducta incontrolable que causa problemas en la vida cotidiana. De hecho, lo que realmente se tiene en cuenta a la hora de diagnosticarla no es tanto el número de relaciones sino cómo se viven estas: suelen ser destructivas, provocan sentimiento de culpa, disminuyen la autoestima y suponen disociar el componente emocional del sexual.

Partiendo de esta base, ¿puede considerarse ninfómanas a estas mujeres, o están simplemente pagando el precio de haber vivido libremente en la época equivocada? Os resumo a continuación un breve relato de las hazañas de tres de estas féminas, a las que he querido destacar por encima del resto:

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WIKIPEDIA

-Mesalina: Está considerada, probablemente, la ninfómana más famosa de la historia. Fue la tercera esposa del emperador Claudio y protagonizó, allá por el 40 después de Cristo, la anécdota más escandalosa de la época. Su lujuria era legendaria, al igual que su belleza y sus continuas infidelidades. En un alarde de lascivia, lanzó un desafío a las prostitutas de Roma. El reto consistía en quién podía acostarse con más hombres en una noche. Las meretrices romanas aceptaron y enviaron a Escila, la prostituta más famosa de la ciudad, que pudo con 25. Mesalina llegó a los 200. “Tiene las entrañas de acero”, dijo su rival cuando se retiraba.

Catalina II de Rusia

WIKIPEDIA

-Catalina II de Rusia: Fue emperatriz de Rusia durante 34 años, desde 1762 hasta su muerte, en 1796.  Mujer de una personalidad tan compleja como arrolladora, fue y es conocida con el sobrenombre de Catalina la Grande. Culta y curiosa, formada en la Europa de la Ilustración y la Enciclopedia, sentó las bases de la grandeza rusa del siglo XIX al tiempo que daba rienda suelta a sus pasiones y a una muy activa vida sexual. Entre amante y amante modernizó el imperio ruso, aumentó su territorio y multiplicó su poder y prestigio. Una muestra de su elevada libido es la llamada “habitación erótica”, una estancia repleta de objetos sexuales que la zarina mandó construir y que fue descubierta en la Segunda Guerra Mundial por un grupo de soldados. Falos de madera de distintas formas y tamaños adornaban el lugar, cuyo mobiliario estaba constituido por un gran número de sillas, escritorios y pantallas con escenas pornográficas.

MATA-HARI

WIKIPEDIA

-Mata-Hari: Es, sin duda, uno de los personajes femeninos más apasionantes del siglo XX. Margaretha Geertruida Zelle se casó muy joven con un capitán y posterior comandante a quien destinaron a la isla de Java. Allí aprendió las exóticas danzas que más tarde, cuando su matrimonio hizo aguas, hicieron de ella una famosa bailarina autobautizada como Mata-Hari, que significa «El Ojo del Alba”. Su fama creció tan rápidamente como su obsesión por los militares y altos cargos políticos, que desfilaron por su cama formando una lista casi interminable. Oficiales, cónsules, jefes de policía, espías… El destino quiso que el estallido de la Primera Guerra Mundial la pillase actuando en Berlín. Su fascinación por los uniformes pronto la condujo a una espiral de amantes de ambos bandos que acabó por convertirla en una espía arriesgada. Reclutada primero para sacar información a los militares franceses, y convertida en agente doble doble después, sus líos de alcoba hicieron que terminase arrestada el 13 de febrero de 1917.»Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico», declaró durante el proceso que la condenó a muerte. Se defendió con el argumento de que se acostaba con ellos por placer, no para sacarles información, y muchos historiadores consideran que fue casi lo único cierto que dijo en su vida. Un pelotón de fusilamiento acabó con ella el 15 de octubre de 1917. Vestida y maquillada como para una gran ceremonia, no permitió que le taparan los ojos. Nadie reclamó su cadáver.

Asexuales: ¿Es posible vivir sin sexo?

El sexo mueve el mundo, dicen. Y es cierto. Pero, por difícil que resulte de creer, hay gente a la que se la suda. No es que tengan nada en contra, no, es simplemente que no les aporta nada, no lo necesitan ni lo buscan y, por tanto, no lo practican. Sencillamente no sienten ninguna atracción sexual por nadie, eso es todo. La asexualidad no es muy común y es ahora cuando está empezando a ser objeto de estudio, por lo que no es posible hablar de cifras con exactitud. Para hacernos una idea, no obstante, los estudios de Anthony Bogaert, profesor de Ciencias de la Salud Comunitaria y Psicología en la Universidad de Brock, estiman que en Canadá, una país con 35 millones de habitantes, el 1% de la población es asexual.

Asexuales

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Hay diferencias entre la gente que se define como asexual, aunque la mayoría se refiere principalmente a la ausencia de deseo o atracción romántica. Algunos solo experimentan una de las dos, otros las dos y otros ninguna. Incluso hay una terminología específica para distinguirlos. Los asexuales arrománticos se denominan squish, en inglés. Tienden a conformarse con tener amigos muy cercanos con los que comparten una gran conexión emocional, pero con quienes no desean establecer una relación formal y tampoco tienen problemas con que estos tengan relaciones con otras personas. Simplemente quieran formar parte de su vida y pasar tiempo con ellos.

A los otros, los que sí experimentan atracción romántica pese a no sentir deseo sexual, se les llama crush. Pueden enamorarse perfectamente de alguien y querrían tener una relación , solo que prefieren excluir la actividad sexual. El problema es que, a menos que se emparejen con otro asexual, esto les coloca en una situación muy difícil. Porque ellos son capaces de tolerar practicar sexo con su pareja, pero esta antes o después acabará psicológicamente afectada al ver que es incapaz de resultarle sexualmente atractiva a su compañero/a. ¿Os imagináis lo que tiene que ser vivir con alguien así? No sé, igual hay gente que acaba por aceptarlo y se adapta, pero yo creo que antes o después un desequilibrio así entre dos personas acaba pasando factura. Como en aquella comedia romántica que protagonizaban Barbra Streisand y Jeff Bridges, El amor tiene dos caras, creo que se llamaba.

Conozco un matrimonio de ese tipo, aunque no siempre lo fueron. Supongo que los años y el desgaste acabaron por convertirlos en lo que hoy son: compañeros de vida y de casa, una suerte de primos hermanos que comen juntos y comparten gastos y familia. Catorce años hace que no se acuestan, incluso duermen en habitaciones separadas. Pero no se llevan mal, ni discuten, y juran que se aprecian y que no han sido nunca infieles.

¿Y de los otros? Juraría que sí, que a alguno conozco, pero no puedo asegurarlo. Nunca he hablado del tema con ellos, aunque jamás los he visto no ya con algún ligue o pareja, sino siquiera inmutarse o mostrar el más mínimo interés por nadie, del sexo que fuera, sexual o románticamente hablando. “Hay gente pa tó”, que diría mi madre.

¿Cuál es el mejor momento para el sexo?

Por la mañana, en la siesta, por la tarde, por la noche… ¿Varía el apetito sexual según la hora y el día de la semana? Varios estudios sobre libido masculina y femenina concluyen que sí, que las hormonas y los biorritmos influyen, aunque los resultados que he encontrado son totalmente contradictorios. Por ejemplo, uno, encargado por la revista británica Women’s Health, deduce que el clímax sexual entre las mujeres se produce los sábados por la noche, mientras que otro de la London School of Economics afirma que ellas prefieren las mañana de los jueves para tener relaciones sexuales.

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A mí que me perdonen, pero esto de los jueves por la mañana me parece una memez. A menos, claro, que estemos hablando de un jueves de vacaciones, pero en ese caso valdría cualquier día de la semana. Esto es lo primero que tendrían que tener en cuenta los dichosos estudios, porque anda que no varía el asunto si estamos en días laborables, madrugando y trabajando a tope; si estamos en fin de semana o si, como decía, andamos de vacaciones. El panorama cambia radicalmente.

La mayoría de las investigaciones al respecto deducen que los horarios matutinos favorecen la segregación de testosterona en los hombres y de estrógeno en las mujeres. Es decir, que las respectivas hormonas sexuales de ambos son bastante mayores al comienzo del día. No deben de andar muy desencaminados estos estudios, porque la mayoría de los que he consultado han elegido este momento como su favorito. Eso sí, siempre y cuando no estemos hablando de días entre semana con trabajo de por medio. Me cuentan que en ese caso se suelen levantar con el tiempo justo para ducharse y salir pitando, así que tanto a ellos como a ellas les queda poco tiempo para disfrutar de las famosas erecciones mañaneras.

Pero cuando llega el sábado, ya es otra cosa. Muchos han sido también los que, pensando en el fin de semana y en el tiempo de ocio, han optado por la siesta para remolonear entre las sábanas. Tengo que aclarar, no obstante, que estoy hablando de parejas más o menos estables. Cuando he preguntado a solteros/as o parejas recién formadas, las respuesta ha sido unánime: cualquier momento es bueno. Claro, así cualquiera.

Viagra femenina, ¿un remedio milagroso para la falta de apetito sexual?

Orgasmos. Tan placenteros, tan anhelados y, en ocasiones, tan difíciles de conseguir. Eso y que, a veces, la falta de libido se convierte en un auténtico tormento para muchas mujeres de todas las edades. Es lo que se conoce como trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH), algo por desgracia demasiado común. Según los datos, una de cada cinco féminas sufre ese o el trastorno orgásmico, popularmente conocido como anorgasmia, en algún momento de su vida.

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Los especialistas opinan al respecto que, salvo los casos diagnosticados médicamente, que son los menos (10%), la mayoría de estos trastornos tienen una base psicológica. Estrés, ansiedad, miedos, inseguridades, complejos, problemas de pareja… La lista es interminable. El caso es que ahora, después de un largo historial de intentos y fracasos, una empresa británica acaba de anunciar que para el año que viene espera poder sacar a la venta la ORL101, una supuesta pastilla para aumentar el apetito sexual de las mujeres, más conocida como la viagra rosa.

Los responsables de la firma se llenan la boca con las pretendidas virtudes de la “revolucionaria” píldora. La clave, según ellos, es la melatonina, una hormona que se encuentra en el cuerpo de forma natural y que, sintetizada, ya se vende en forma de tratamientos homeopáticos. Normalmente se usa para ajustar el reloj interno del cuerpo y combatir trastornos del sueño. Sin embargo, en este nuevo fármaco contribuiría, según aseguran los representantes del laboratorio, a un correcto balance entre determinados neurotransmisores para lograr unos niveles aceptables de deseo sexual. Y encima solo tendría un único efecto secundario: que disminuye el apetito, con lo que además las mujeres que la usaran adelgazarían. Toma ya, operación de marketing perfecta.

Para rematarlo, afirman que podrá aumentar la libido durante dos horas si se toma entre cinco y 15 minutos antes del acto sexual. O sea, que da igual lo jodida que estés y lo miserable que te sientas, tómate una de esas pastillitas y, durante 120 minutos, serás una loba salvaje y lujuriosa capaz de satisfacer a un ejército de machos hambrientos de sexo. No sé, igual es que tengo un mal día, pero a mí me parece un insulto a la inteligencia. Que no digo que no puedan ayudar en algunos casos de, como decíamos antes, problemas médicos y orgánicos diagnosticados; pero no hay pastillas que curen una mala relación de pareja, ni los prejuicios, ni problemas emocionales, de abusos o de educación.

No es la primera vez que las farmacéuticas intentan hacer negocio con esto. Hay un largo historial de ensayos, de distintas firmas. En 2010, la FDA, la agencia encargada de analizar cada nuevo fármaco que sale en el mercado estadounidense, no dio la autorización a un medicamento similar de otra empresa por las muchas dudas que existían sobre su seguridad y, fundamentalmente, sobre su eficacia. No obstante, ahora parece que la cosa ha mejorado, según nos cuentan, y a lo largo de este año esperan hacer los estudios clínicos pertinentes y obtener las autorizaciones de comercialización. El objetivo: que llegue a las farmacias en 2015 con un precio aproximado de 15 euros. Teniendo en cuenta que la viagra de Pfizer ha sido recetada a más de 37 millones de personas desde que salió a la venta en 1998, el negocio no puede ser más redondo. No sabemos cómo le irá a la rosa si sale finalmente adelante, pero la azul mueve 1.250 millones de euros anuales.

En fin, que puede ser un avance en la compresión biológica y neuroquímica de la sexualidad de las mujeres, una materia tan compleja como ellas mismas, pero que, a mi juicio, la clave de nuestra satisfacción sexual radica en cambiar nuestras vidas y nuestras cabezas, no en conseguir una pastillita milagrosa.

PD: A las escépticas y escépticos os recomiendo ver el documental de Liz Canner ‘Orgasm Inc’