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La crisis de salud entre los adolescentes: más de 1 de cada 4 tiene una ITS

Quienes tenemos amistades en el sector sanitario llevamos tiempo oyendo un agorero pronóstico: «Las ITS están aumentando».

Pero ahora tenemos los resultados del estudio del Hospital de Basurto (Bilbao) y confirman sus advertencias, ya son más de un cuarto de los adolescentes quienes se han contagiado.

adolescentes móvil

PEXELS

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En la franja de edad de 14 a 18 años, un 25,3% de los participantes tenía gonorrea y un 15,5% clamidia, que, para mayor preocupación, pueden no dar la cara hasta pasado el tiempo y por tanto hacer que sus portadores sean, a su vez, silenciosos focos de contagio.

Y soy consciente de que, como apuntaba otro estudio, la mayoría vamos a tener una ITS al menos una vez en la vida.

Pero una cosa es que suceda cuando ya llevamos años de experiencias y podemos enfrentarnos al problema en la edad adulta y otra que nada más empezar tu recorrido sexual ya te contagies, que es el cambio de tendencia actual.

Además, tenemos que tener en cuenta que a esas edades la sensación de vulnerabilidad, el miedo de la regañina por parte de los progenitores o la vergüenza de que puedan enterarse los compañeros de clase son algunas de las razones que hacen que no digan nada.

Por tanto, en muchos casos, o no van al hospital -los sanitarios son los primeros en estar sorprendidos de los pocos pacientes adolescentes que tienen con la gran incidencia de infecciones-, o van tarde, lo que se paga con mayor avance de la enfermedad y con el aumento de probabilidades de contraer otras.

No estamos hablando de coger un resfriado y, a los pocos días, estar como si nada, estamos hablando de enfermedades que pueden producir dolores pélvicos crónicos, embarazos ectópicos y hasta infertilidad.

Por desgracia las mujeres tenemos más riesgo cuando contraemos una de esas enfermedades, la salud reproductiva de muchas mujeres de las próximas generaciones está en juego.

Y también su calidad de vida, tener una enfermedad inflamatoria desde tu adolescencia no es panorama alentador para nadie.

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Mucha sexualización, poca educación

Podemos debatir durante horas en los motivos que hay detrás de esto, pero la resistencia a que haya una educación sexual es la mayor responsable de un problema que se soluciona con formación acerca de las barreras de protección.

Concienciar de que hay que usar métodos que protejan la salud es ahora mismo vital, sobre todo si tenemos en cuenta que a los 8 años es cuando están teniendo sus primeros contactos con el porno.

Guste o no a los padres, sus hijos están viendo -por accidente en la mayoría de los casos cuando hablamos de esa edad- una serie de prácticas donde preservativos o barreras bucales no aparecen por ninguna parte.

¿Cómo no van a replicar lo que ven en la pantalla si es el único factor educador que tienen a mano?

El escenario que se nos plantea es que debemos empezar ponerle remedio desde las familias, los centros escolares, pero también a nivel social con campañas que promocionen la salud sexual.

De no hacerlo, de no tomar medidas urgentes, en 10 y 20 años vamos a tener una generación con una cuarta parte de sus adultos (y más a este ritmo) padeciendo las consecuencias de las enfermedades que contrajeron en su adolescencia.

No podemos seguir mirando a otro lado, no podemos mantener este vacío de conocimiento en una sociedad cada vez más sexualizada, pero más pobre en educación sexual.

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¿Cómo va a ser nuestra vida íntima de mayores? ¿Se sigue teniendo sexo?

«Según me hago mayor, me preocupa no volver a gustarle jamás a nadie que me guste mucho», me escribió hace poco un seguidor cuando les pregunté a través de mi perfil de Instagram cuáles eran sus preocupaciones sexuales.

Y la suya no es una reflexión atípica. Todo lo contrario, lo que le sucede a la vida sexual durante la tercera edad, es todo un misterio.

pareja mayor

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Aunque claro, ¿cómo no vamos a estar desinformados si la educación sexual, en general, es un tema que tratamos poco y mal? Si se trata de la sexualidad en esa etapa de la vida, aún más.

Nos resistimos a las etiquetas que acaban en «ista» para definir a la sociedad: machista, racista, capacitista y, por supuesto, edadista.

El edadismo es discriminar por la edad no solo a nivel institucional, sino cuando a nivel particular, nos encontramos pensando en que nuestros abuelos o padres -según la edad que tengamos- no pueden tener vida íntima.

Sí, tenemos cierta tendencia a desexualizar a la gente mayor cuando el sexo es algo que nos acompaña toda nuestra vida. Y, en parte, son responsables de esto las historias que vemos en series o películas donde es un tema que no se menciona o retrata, haciendo que solo los intérpretes jóvenes sean quienes protagonizan desnudos o escenas eróticas.

Como sexóloga, soy consciente de los cambios que experimenta cuando el estado físico, propio al envejecimiento, se mete de por medio.

Los desafíos en la cama son diferentes, sí, pero no quitan que se pueda seguir disfrutando y manteniendo una sexualidad en esa etapa vital.

Es más, una de las cosas que se estudian en este tipo de especialidades es de qué manera sentir el placer de la nueva vida sexual.

Sin embargo, las ideas que están extendidas no son de cómo readaptar la intimidad, o esos son los resultados del estudio que ha realizado la Universidad de Illinois en el mes de abril.

Uno de cada cuatro participantes (utilizaron una muestra de 18 a 35 años) respondió que el sexo a partir de cierta edad podía aumentar el riesgo de infarto o uno de cada cinco respondieron que hombres y mujeres mayores no pueden ser parejas, sino que necesitan una pareja joven para sentir conexión sexual.

Los beneficios del sexo

Estos son solo algunos de los estereotipos que podemos encontrar sobre la sexualidad en la tercera edad, a lo que hay que añadir, que tampoco es un tema que nos sintamos cómodos de sacar con los miembros de nuestra familia que puedan darnos una visión realista.

Por eso me parece fantástico el hilo de Reddit de «¿La gente mayor tiene sexo?». En el foro el usuario iniciaba la conversación con una reflexión con la que es difícil no identificarse.

«Por alguna razón he crecido pensando que a partir de los 60 o 70 no se tiene sexo», comentaba.

«Tenemos 73 años y aunque la penetración ha ido bajando a una vez cada 6 semanas desde que cumplidos 70, seguimos acariciándonos, masturbándonos, dándonos mimos y haciendo sexo oral hasta que, hace poco, mi pareja se ha ido a un centro 24 horas porque está en una fase avanzada de Alzheimer. Ahora nos cogemos de la mano cuando la visito», respondía un usuario.

En el hilo, otras personas compartían su caso o el de sus padres: «Me han llegado a decir de su residencia que tienen una vida sexual muy activa».

«Tengo 59, mi novio 52 y nunca había sido sexualmente tan activa», «Tenemos 62 y 55 y lo hacemos entre dos y tres veces a la semana, el nido vacío significa menos demandas y distracciones»…

El estar en un momento de la vida en que se quiere (y puede disfrutar), se añade que muchos tabúes o inseguridades desaparecen, de la misma manera que ya no hay riesgo de embarazo.

Además, hay números estudios que respaldan que mantener una vida íntima es beneficioso para la salud.

Esto incluye mejora de la función cardiovascular, relajación, disminución de la sensación de dolos y de los síntomas depresivos, así que no tenemos que preocuparnos porque vayamos a perder esa fuente de disfrute.

Pero sí que tendremos que seguir preocupándonos de practicarlo de manera segura porque si hay quienes no son edadistas, son las infecciones de transmisión sexual.

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El giro de ‘X’ abre las puertas a la explotación sexual en redes sociales

Viéndolo con perspectiva, que Twitter cambiara de nombre y lo bautizaran como «X», creo que debía habernos puesto en alerta de lo que estaba por venir.

Ahora, la letra que acompañaba la calificación cinematográfica para películas explícitas, es toda una declaración de intenciones de la nueva etapa de la que fue la red social del pajarito.

Hombre móvil x red social

ARCHIVO

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Las últimas declaraciones de la compañía de Elon Musk no me pillan por sorpresa, encontrar contenidos sexuales en Twitter no era algo desconocido para quienes usamos la plataforma.

Pero en los últimos tiempos sí que se convirtió en un spam constante, hasta el punto de que muchos usuarios preguntaban cómo configurar el perfil para evitar ese contenido.

Independientemente del hilo de Twitter (o X) que desplegaras, siempre ibas a encontrar en las respuestas pornografía en forma de imágenes o vídeos, animándote a visitar sus perfiles con el correspondiente enlace a OnlyFans.

Esto será aún más frecuente gracias a las nuevas medidas de la empresa, que buscan, según ellos, equilibrar la «libertad de expresión sexual». 

Pero, ¿al servicio de quién está esta libertad de expresión sexual? Y, sobre todo, ¿a quién beneficia?

Que una red social global como es X (con más de 619 millones de usuarios) esté regularizando la explotación sexual, fomenta la idea de que las mujeres son un bien de consumo, ya que no podemos olvidar que en OnlyFans el 90% de las creadoras son mujeres y el 70% de los suscriptores hombres.

Si se empieza a normalizar una rama del mercado sexual, no se tardará en ver con los mismos buenos ojos otras maneras de explotación como es la prostitución.

«Creemos que los usuarios deberían poder crear, distribuir y consumir material relacionado con temas sexuales siempre que se produzca y distribuya de forma consensuada», afirman desde la plataforma.

Esta es una máxima que otras webs de pornografía dicen seguir y, sin embargo, vídeos de agresiones sexuales siguen colgados en estas páginas, incluso años después de ser denunciados por las víctimas.

Las propias damnificadas son quienes alertan cada vez que reaparecen y ven, con mucha frustración, como es imposible para quienes se encuentran supervisando el contenido de estas webs, seguir el ritmo de las personas que se lo descargan y vuelven a subir por la grandísima cantidad de vídeos que hay.

O al menos, eso es lo que alegan.

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Y claro, ¿cómo no hacerse la pregunta teniendo estos antecedentes de vídeos que circulan sin consentimiento si no se puede comprobar que es consensuado hasta que no llegue la denuncia posterior?

Tener que responsabilizarse del proceso de seguimiento, volver a ver su agresión sexual colgada en internet y a libre disposición es revictimización para las mujeres afectadas.

De la misma manera que el control que supuestamente se va a aplicar para proteger a los menores de edad.

No es casualidad que a los 8 años sea el primer contacto con la pornografía, es que cuanto antes haya un enganche a este contenido, mayor cartera de posibles clientes.

Todo esto sin meterme en la parcela que intento defender desde este espacio: la de una sexualidad libre, deseada y segura.

La supuesta realidad que muestran los contenidos pornográficos mainstream está totalmente distorsionada. Son los mismos estereotipos de siempre que perpetúan una sexualidad que se basa en físicos irreales y dinámicas de violencia y sometimiento hacia las mujeres.

La sexualidad que vivimos y que están viviendo las nuevas generaciones ya se veía afectada por la influencia de la pornografía de las webs, pero este paso de X supone que por primera vez, una red social la sitúa todavía más cerca y la legitiman incluyéndola entre el resto de posts.

El objetivo real

La maniobra de Elon Musk no tiene que ver con la expresión sexual, sino con los beneficios económicos (para sorpresa de nadie).

Con el tráfico interno que pueden generar estos contenidos eróticos, podrían negociar tarifas más altas con anunciantes, que son actualmente su principal fuente de ingresos.

Aunque también hacerle la competencia a OnlyFans, ya que con la función que permite realizar pagos, no hace falta salir de X para la compra-venta en línea.

Este cambio en la política de contenidos afectará en primer lugar a los usuarios de la plataforma, sí, pero como hemos ido viendo, las implicaciones sociales no se pueden ignorar como si nada.

No hay una regulación vigente ni un control del contenido efectiva. Necesitamos que los gobiernos no dejen campar a los empresarios a sus anchas, sino que se organicen y trabajen a nivel internacional para trabajar juntos, estableciendo y haciendo cumplir las normas que supuestamente prometen con sus políticas de uso.

De lo que podemos estar seguros es de que normalizar la explotación sexual en una red social mundial puede influir en la percepción de lo que es aceptable, perpetuando ciclos de violencia y utilización de los cuerpos de las personas.

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Pensar en romper no es señal de que no tienes futuro con tu pareja, pero…

Hace unos días, Álvaro Cobarro, presentador del podcast Nepe, me preguntaba qué pasaba cuando, estando en una relación de pareja, te planteas si deberías romper con la otra persona.

Es decir, si el hecho de pensarlo, no era ya un indicativo de que la historia de amor estaba destinada a terminar.

hombre triste

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Puede que haya personas que, al hacerse esa pregunta, tengan una respuesta clara porque la respuesta les llega como una iluminación repentina y se dan cuenta de lo mal que estaban con esa pareja.

Pero por lo general, que te ronde la cabeza, no es la prueba de que la ruptura sea algo inminente.

Según los expertos, por nuestra mente pasan una media de 60.000 pensamientos diarios y, la mayoría de ellos, son automáticos e incontrolables.

Esto significa que, si la idea de terminar con nuestra pareja nos visita en algún momento, puede que no sea ni consciente. En otras palabras: seguramente la relación esté a salvo.

Es más, si hacemos balance de nuestras relaciones de pareja hasta la fecha, raro es dar con un ejemplo en el que ese pensamiento no haya aparecido ni una sola vez.

Pensar en si queremos o no continuar con ese vínculo es normal. Nos hacemos preguntas constantemente: de si queremos esa comida, ese gel de ducha de aloe vera o el que huele a coco, ese trabajo, ese destino vacacional, ese plan con las amigas o estar en casa…

Puede haber sido al principio de la relación, cuando aún no teníamos claro si queríamos seguir avanzando, o cuando veíamos algo que no nos gustaba de la pareja y nos planteábamos la compatibilidad.

Según vamos conociéndonos confirmamos si esa idea tiene razón de ser, y nos alejamos definitivamente, o si era una percepción errónea nuestra (sí, los pensamientos, aunque sean nuestros, pueden estar equivocados).

Eso es lo que tienen muchas reflexiones, que no tienen por qué reflejarse en las acciones, sino juicios que pasan por nuestra mente de manera fugaz y pueden ser fruto de una conducta o instante concreto.

Ruptura: las señales de alarma

Pero -claro que tenía que aparecer un «pero»- hay pensamientos que nos visitan más a menudo, de manera repetitiva se cuelan y parecen no querer irse.

Entonces si la idea de romper aparece con frecuencia, merece la pena pararse a escucharla.

En esas situaciones, es de mucha ayuda pensar en la ruptura de forma serena y razonada, porque no siempre que te planteas algo, es sinónimo de que quieras hacerlo en realidad.

De la misma manera que puede cruzarse por tu cabeza el pensamiento de que quieres cambiar la tele cuando te aparece una oferta flash, pero luego lo reflexionas y caes en que tu salón está bien así, que no necesitas una nueva porque la que tienes se ve perfectamente.

No quiero poner las relaciones de pareja a la altura de los televisores, pero es para que entendamos que del pensamiento al hecho, hay un trecho.

Si se repite la idea, merece la pena preguntarse de dónde viene, por qué pensamos eso y qué motivos puede haber detrás de esa reflexión. Es decir, ver de la manera más objetiva posible, si hay problemas en la relación.

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Hay unas primeras señales que pueden indicar que la satisfacción amorosa no está en su mejor momento: el fin de la comunicación, de las emociones positivas hacia la otra persona, la rutina, las diferencias irresolubles, sentir que ya no hay amor o el pensar que será así el resto de mi vida (y que esa idea te produzca malestar), lo que lleva al planteamiento de «¿Esta persona es para mí?».

Tras sopesarlo, es también una herramienta muy útil comentar esas dudas a personas de confianza, que siempre van a darnos una visión menos sesgada que la nuestra.

Y, por último, indagar y descubrir los errores que puedan estar sucediendo y sobre todo, si se pueden solucionar.

No quiero terminar sin dar un poco de esperanza y recordar que se puede trabajar para que vuelva la satisfacción de la relación.

Recuerda que la pareja es un reajuste mutuo constante porque las necesidades individuales de los miembros cambian, de la misma manera que lo hacen las condiciones, circunstancias y características de la relación.

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Entre la infantilización y la hipersexualización: la realidad de las mujeres con discapacidad

Artemisa Martínez es activista gallega contra el capacitismo (@realidadesdiversas), la discriminación hacia las personas con discapacidad que incluyen estereotipos, barreras, pero también la invisibilización del colectivo.

Y qué mejor ejemplo que yo misma, que llevo 7 años escribiendo de sexualidad y no había tratado nada relativo a la discapacidad.

Pero al igual que profesionales que han tratado con ella en su descubrimiento de la sexualidad con una discapacidad visual y han llegado a cuestionar que quisiera utilizar métodos anticonceptivos o que fuera a denunciar violencia sexual porque «¿Cómo te va a pasar a ti eso si tienes discapacidad?»

Artemisa Martínez

@martagbrea

La viguesa no juzga, acoge mis dudas, me muestra un montón de paciencia, pero sobre todo, se toma las cosas con humor.

El mayor estigma, en sus propias palabras, que tenemos que trabajarnos como sociedad es que «las personas con discapacidad no son asexuadas, se ha desexualizado completamente al colectivo».

«Se reduce a que no vas a tener atracción física ni emocional por nadie y si se trata la sexualidad, va a ser desde la mirada de los hombres cisheterosexuales y desde una visión muy reduccionista, poniéndolos de pobrecitos que quieren tener sexo y no pueden porque son discapacitados», comenta.

El problema es la falta de educación sexual que debería ser «en y desde la discapacidad», explica Artemisa, ya que «es algo a lo que también nos enfrentamos, cuando sientes ese deseo del que se te ha privado, que se te ha negado, vienen los cuestionamientos, cómo vas a hacer para ligar, si solo vas a tener relaciones con gente como tú…»

¿Hay educación sexual accesible para personas con discapacidades?
Depende del entorno y los recursos que quiera dar el entorno. Hay casos que sí se te da esa charla, pero desde una mirada falocentrista. Se hablan de los métodos barrera y de que no te quedes embarazada. Es esa culpabilidad hacia las mujeres con discapacidad si no cierras las piernas. Siempre con el discurso de «vamos a intentar que no se quede embarazada, porque ya es una carga y se queda embarazada es peor». No se explica nada sobre las ITS. Recuerdo que cuando nos dieron la charla (al cargo de la Xunta de Galiza) dije que no me estaba enterando y la profesional respondió «Vamos a seguir». En mi entorno familiar, la sexualidad nunca se ha tratado y desde la ONCE tampoco se me ha dado educación sexual. En mi caso tuve recursos a la hora de buscar y contrastar la información, pero tuve muchísima suerte porque tuve la curiosidad y las herramientas.

¿Qué es lo que pueden hacer los padres para reconocer como seres sexuados a sus hijos cuando tienen una discapacidad?
Hablarlo, entender que las personas con discapacidad van a tener esas inquietudes y esa relación sexual. No seguir con el mensaje de «No te toques, cierra las piernas, no metas la mano ahí…». Una excusa que se esgrime es «No lo va a entender», pero sí que lo va a entender si le adaptas el discurso, se lo explicas, tienes la paciencia de contestar a preguntas como ¿qué gusta? ¿Qué te deja de gustar? La masturbación es esto, el consentimiento esto. Y también preguntar si lo estás entendiendo. Igual que le explicas otros temas, como mira a ambos lados antes de cruzar, si vas a estar con otra persona, que esa persona quiere estar contigo.

¿Cómo podemos hacer una educación sexual inclusiva en la lucha contra el capacitismo?
Hablando sin tapujos de la diversidad que existe dentro de la discapacidad. Hay miles de formas de vivir la sexualidad y todos los cuerpos son válidos, la educación sexual debe contemplar la realidad de las personas con discapacidad y explicarse a las personas con discapacidad.

¿Cómo describirías la representación de la sexualidad de las personas con discapacidades en los medios de comunicación? ¿Qué cambios tendría que haber?
Inexistente. Las pocas veces que se ha tratado ha sido desde una mirada reduccionista. Tiene que haber una escucha activa al colectivo, aprender a mirar más allá de la movilidad reducida, quitar la mirada de la pena, hablar de esa diversidad del colectivo LGTBI, no hacerlo desde mirada morbosa, sino al igual que tratamos que hay que fomentar la educación sexual a la población general.

¿Cómo influye el patriarcado en la discapacidad?
El patriarcado, que tiene unos tentáculos enormes, también nos afecta y llega a la discapacidad, por eso cuando pensamos en discapacidad, es ese señor blanco de mediana edad en silla de ruedas. Los señores siguen siendo señores y van a aprovecharse de que la sociedad les va a ver como vulnerables. Yo puedo tocarle la teta a una mujer yendo por la calle y como soy un ‘niño’, puedo hacerlo y tengo la impunidad porque no se va a tomar como algo sexual. Las mujeres con discapacidad también somos niñas.

Cuando he tratado el tema de la esterilización forzosa siempre te vienen con el «¿Y si la mujer se queda embarazada, ¿qué pasa?» Para que se produzca un embarazo hacen falta dos personas, ¿por qué culpamos a las mujeres? Hay una mirada censora y culpabilizadora. No puede ser que mujer con discapacidad tenga una vida autónoma y relaciones sexuales. Cuando fui a planificación familiar a pedir la píldora anticonceptiva, la enfermera que me atendió estaba asustadísima. Le conté que tenía relaciones con varias personas y quería blindar esa responsabilidad. «A mí me preocupa mucho que tengas relaciones con varias personas», «A mí no, a mí me preocupan otras cosas, como no tener una ITS».

¿Cómo ha sido tu experiencia en relaciones románticas o sexuales? ¿Qué barreras o apoyos has encontrado?
Mi relación con la sexualidad ha sido un proceso que tuve que hacer sola, aprendiendo sobre los métodos barrera, teniendo confianza en que la persona no me hiciera una cafrada como quitarse el preservativo de repente… Ese pavor existe y nadie te explica que pueda pasar, pero cuando tienes discapacidad visual, aún más. Y luego en consultas médicas el exceso de ofrecimiento de ayuda a la hora de subir al potro o para quitarme la ropa. El perfil se repite, suele ser una enfermera muy preocupada, puedo hacerlo yo, pero ¿por qué tengo que hacer siempre esta labor didáctica? Son situaciones paternalistas.

Con toda la cosificación que hay de las mujeres en general, ¿es algo que le pasa también a las mujeres con discapacidad?
Sí, es como ese morbo de «Ah ¿y cómo lo haces? Siempre he querido probar con alguien como tú». Es como si tuvieran una tabla y tuvieran que tachar «Me he tirado a una tullida». Si tienes una discapacidad invisible o que no es limitante a la hora de repetir patrones, no vas en silla de ruedas o te falta en brazo, se produce esa hipersexualización de las mujeres. Pero por otro lado, cuando lo quieres denunciar, tampoco te creen. Cuando te acosan por la calle, te lo niegan. «¿Cómo te va a pasar a ti eso, si tienes discapacidad?» Me han pasado situaciones de ese tipo, que me han tocado el culo en el autobús y cuando he ido a denunciarlo me han dicho «Lo has malinterpretado». Es la idea de «¿Cómo te van a silbar a ti? ¿Cómo te van a hacer esto a ti?».

También hay situaciones en las que, en relaciones de pareja, hay un discurso de que parece que tienes que dar gracias de que la otra persona se fije en ti. Se dan situaciones de abuso porque nadie te ha explicado tampoco qué son las violaciones. Hay parejas que se aprovechan de ese discurso de qué bien, qué bonito que quiera estar contigo porque se trata de una mujer que está con la autoestima por el suelo y a la que se le ha negado que tenga atractivo o que pueda disfrutar de las relaciones. Debería estar agradecida y hacen lo que les da la gana contigo. Vivimos situaciones de abuso, violencia y maltrato y aunque denuncies nadie te va a creer porque «parece tan buena persona».

Para terminar, Artemisa destaca que la clave para su empoderamiento sexual ha sido «tener una buena red de apoyo que te crea, te acompañe, te ayude, no te juzgue y que no invalide tus experiencias y sentimientos».

Pero también se muestra tajante sobre la educación sexual: «Cuando vayas a solicitar información a profesionales de la sexualidad, hay que exigir que se te dé, que no te traten con paternalismo, no debemos resignarnos, tienes derecho a una información sexual y tienes derecho a tu salud sexual».

«Y recordarnos que eres una persona válida, tienes un cuerpo valioso, que los cuerpos diversos son válidos, que puedes disfrutar de tu sexualidad, puedes disfrutar de esa plenitud en tus relaciones, que puedes pasártelo bien, que nadie te puede negar eso y hay mil formas de vivir el placer».

¿Sabías que el porno puede cargarse tu relación?

A nadie le gusta pensar en los efectos secundarios de las cosas que consume.

Por eso hay quienes prefieren ignorar la etiqueta del «Fumar mata» de los paquetes de cigarrillos o cambiar de tema de conversación cuando se menciona la relación del consumo de carne con el cambio climático.

La pornografía, por inocua que pueda parecer en el momento de reproducirla, forma parte de esta categoría.

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Con un estilo de vida en el que el teléfono está siempre pegado a nuestra mano, es de imaginar hasta qué punto esto ha beneficiado a la industria del cine para adultos.

Se ha encargado de garantizar acceso libre a cualquiera de sus plataformas con el único requisito de tener conexión a internet.

Sin embargo, hay que hablar de la cara B de este supuesto ‘regalo’, de cómo al igual que al tomar el sol, las células de la piel recuerdan el daño, al ver pornografía, los genitales y el cerebro también.

En el mundo del porno, los cuerpos que aparecen en la pantalla rara vez reflejan la realidad.

Esto genera unas expectativas irreales de físico que pueden afectar negativamente, no solo nuestra percepción del propio cuerpo (algo que explicaría por qué han aumentado las intervenciones estéticas que aumentan el grosor del pene), sino del de nuestra pareja.

El porno puede establecer un estándar inalcanzable, llevándonos a sentir inseguridad y menosprecio.

Y, en una relación, estas inseguridades pueden crear barreras emocionales y físicas, dificultando la conexión íntima y la aceptación mutua.

Dinámicas violentas y repetitivas

Uno de los fenómenos que afecta al porno es el de la habituación. Cada vez se necesitan diferentes vídeos que consigan sorprender, porque lo que me excitaba ayer, hoy se queda ‘corto’.

El problema es que como no hay una forma más sexual de comerse una teta -por poner un ejemplo-, lo que se puede ver es el aumento de nivel en cuanto a la violencia hacia las mujeres.

Esas prácticas extremas que aparecen en la pantalla no reflejan las preferencias y límites de la mayoría de las personas (“Recibe una paliza”, “le doy su merecido”, son algunos de los títulos que podemos leer un día como hoy).

La estimulación con prácticas extremas está creando la expectativa de que estas son aceptables, deseables o incluso necesarias para disfrutar del sexo.

Y la necesidad de una dinámica que incluye violencia, puede ser muy problemática si no es consensuada y buscada por ambas partes.

@meetingmara Sí, puede cargarse tu vida íntima 🫠 #intimidad #vidaintima #fifa #cristianoronaldo #fifa23 #uefa #gaming #saludmasculina #intimidadmasculina #problemasdepareja #problemasintimos #amigodatecuenta #cr7 ♬ sonido original – Mara Mariño

La manera de estimularse

Cuando el porno forma parte de la rutina masturbatoria, es habitual que el cuerpo se termine acostumbrando a un estímulo rápido y fácil, pasándole factura a las relaciones sexuales compartidas.

Es también uno de los motivos más comunes por el que ahora muchos hombres acuden a terapia sexológica, algo que contó Gonzalo, coach sexual a quien entrevisté hace un tiempo y que padeció este problema.

El consumo frecuente de porno dificulta esa vinculación íntima con la pareja. Porque el sexo real, a diferencia del de la pantalla, requiere los respectivos tiempos de quienes participen.

En lugar de buscar una gratificación inmediata, que puede llevar a la frustración cuando no se consigue, es importante centrarse en la intimidad, la comunicación y la conexión emocional con la pareja.

Tomarse el tiempo para explorar mutuamente las necesidades y deseos, puede fortalecer la relación y mejorar la satisfacción sexual.

Y dejar el porno también, por cierto.

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Si quieres subir la temperatura, haz estas preguntas

Resulta irónico que, en una sociedad tan sexualizada, lo que menos natural nos resulte sea precisamente hablar de sexo.

Por un lado, lo vivimos con vergüenza si venimos de un entorno de secretismo donde era algo que no se mencionaba, por otro de desconocimiento (aunque también podemos aprender de ello en la vida adulta).

Solo que a diferencia de la famosa frase de «lo que no se habla, no existe», del sexo no se habla, pero existe y no tenemos ni idea.

pies cama

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Comentaba en una entrevista que me hicieron hace poco para el podcast de sexualidad Nepe, que se debería normalizar poder hablar del tema antes de ponerlo en práctica.

Lo veo similar a cuando ponemos sobre la mesa qué destinos nos gustan, antes de hacer un viaje juntos, o cuáles son nuestras preferencias culinarias para dar con un restaurante que nos conquiste el paladar.

Sin embargo el sexo es el único ámbito en el que la mayoría de las veces nos tiramos a la piscina sin saber gustos, deseos, fantasías, límites

Así que con la idea de arrojar un poco de luz, te propongo lo siguiente. La próxima vez que estés con alguien, haz estas preguntas.

Puede ser tu pareja o la persona a la que estés conociendo (si aún es una fase temprana, tantea primero su comodidad con el tema o espera a que tengáis más confianza).

Espera a un momento en el que estéis sin más compañía que la vuestra, en un sitio donde podáis hablar del tema sin interrupciones y arranca con el cuestionario.

@meetingmara Para reactivar el deseo con tu pareja o ayudarte a conectar en el terreno íntimo con la persona que estás conociendo 👀🔥 #pareja #juegoparejas #planparejas #ocioenpareja #trucoparejas #parejasdetiktok #parejasgoals #ligar #comoligar #conectar #consejos #tips #terapiadepareja #vidaintima #fyp #foryoupage #parati ♬ favorite – versations

Cuándo, dónde y una definición

Empieza rompiendo el hielo preguntando cuándo se siente más sexy. Es una manera de conocer de primera mano qué cosas, situaciones o momentos le ayudan a disparar su autoestima erótica.

Continúa preguntando por un lugar en el que le guste hacerlo. Recuerda que tener sexo va mucho más allá de la penetración, así que una respuesta como «Me encanta que me den besos en el cuello mientras veo una serie en el sofá», puede ser igual de válida.

Si ya habéis tenido relaciones anteriormente, puedes seguir con «¿Qué hago en la cama que te guste mucho?».

Es información privilegiada que puedes usar poniéndola en práctica en más ocasiones si te apetece.

De cara a saber cuáles son sus fantasías, puedes consultarle sobre algo que le gustaría que hicierais que todavía no habéis hecho.

Sin juzgar, dale una vuelta a lo que te responda y pregúntate si es algo que también puede apetecerte, quizás se encuentra también en tu lista. Si la respuesta es positiva, adelante.

Si la respuesta es de duda, es el momento de tener una conversación de qué términos tendrían que darse para realizarlo.

Y, para terminar, y quizás de conocimiento íntimo más general, puedes pedir que te defina cómo es tener buen sexo desde su punto de vista.

Las respuestas pueden ser todo lo subjetivas que quiera. En el momento que hay cuerpos diversos, experiencias distintas y mentes con repertorios únicos, hay una sexualidad por cada persona en el mundo.

Aunque con estas cuestiones podrás conocer la de con quien quieres compartirla y, de paso, hacértelas tú también.

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5 cosas que debes evitar al apoyar a tu pareja en el duelo

Un familiar, una mascota, alguien del círculo de amigos…

Cuando vemos que nuestra pareja está atravesando un periodo de duelo, se nos junta el dolor de ver sufrir a la persona querida, con no saber del todo cuál es el sustento emocional que tenemos que dar por nuestra parte.

pareja duelo

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Eso nos puede llevar, sin quererlo, a tener alguna conducta que no sirve de ayuda en el proceso de acompañamiento.

Y, ya que nuestra intención es la mejor, conocer algunos de los errores más comunes nos ayuda a evitar caer en ellos.

Es el caso de los comentarios como «no estabais tan unidos» o «solo es un gato» por poner algunos ejemplos.

Pero entrarían en esta categoría todas las aportaciones que lo que hagan sea intentar minimizar el dolor de la pareja.

El duelo e un proceso personal, gradual y complejo que depende de muchos factores. En ese momento de pérdida, lo que se necesita es apoyo en vez de cuestionamiento.

Estas frases incluso pueden llegar a sentirse como una invalidación emocional.

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Puede suceder también que, con la idea de aliviar el sufrimiento, optemos por distraer a la otra persona con planes, ideas o conversaciones.

Sin embargo, esa no tiene por qué ser su necesidad, y que lo que le venga bien de nuestra parte sea estar en silencio, llorar o que escuchemos sus historias de cuando estaba con el ser querido.

Una buena manera de salir de dudas es tirar de franqueza y hacer la pregunta mágica de «¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?».

A veces la respuesta es simple y llanamente estar sin ocupar la conversación ni organizar la agenda de ocio para entretener.

En tercer lugar, no meter prisa. No hay nada peor que estar despidiéndote emocional y físicamente de alguien y sentir que tu pareja está ‘mirando el reloj’.

«Es que llevas ya muchos días con el bajón», «deberías empezar a sentirte con más ánimos» son frases que se oponen al cariño y paciencia que deben dispensarse cuando se procesa una pérdida.

No hay plazos fijos, cada duelo tiene su propio ritmo… Y sus maneras de querer atravesarlo.

Afecto físico y ritos de despedida

Quienes somos de tirar de afecto físico en todo momento -en los buenos y en los malos-, podemos querer hacer uso de besos y abrazos para consolar a la otra persona.

Pero aquí también es interesante saber hasta que punto tenemos luz verde en ese espacio personal.

Hay personas que prefieren procesar la pérdida solas, otras que quieren compañía constante y otras que querrán ese tipo de afecto pero de manera intermitente.

Ante la duda, podemos expresar que estamos ahí para lo que quiera o necesite. Si tu pareja quiere ese abrazo, créeme que te llamará para que acudas a su lado.

Por último, ya que en la muerte entran también las ideologías personales, debemos respetar por encima de todo los rituales de despedida escogidos.

Los funerales son los comúnmente aceptados, pero hay despedidas en forma de encender una vela, plantar un árbol, crear una caja de recuerdos o incluso subir una foto a redes sociales.

Quiero recordar que no debemos cuestionar la elegida ni hacer un chiste de ella (por mucho que no la compartamos, ya que nuestra manera de honrar sería distinta).

Y para terminar, tras nombrar las cinco cosas que no deberíamos replicar, ahí va una que sí.

Por experiencia, he comprobado que asegurarnos de los cuidados más básicos: de que beba agua, de que coma bien, de que esté el espacio ordenado, etc; contribuye al bienestar físico y emocional.

La tristeza va a jugar un papel crucial haciendo que la persona no tenga la cabeza en nada que no sea procesar la pérdida y que incluso esas tareas o encargarse de sí misma/o, puede resultar abrumador.

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‘Lovebombing’, ‘gaslighting’… Los términos que tienes que saber identificar si tienes citas

Si de algo han servido las redes sociales es para poder reconocer y, sobre todo, ponerle nombre a comportamientos que dejan bastante que desear en el terreno sentimental.

De hecho, gracias a quienes han compartido en TikTok o Instagram cómo las personas a las que estaban conociendo, desaparecieron de la nada (así como especialistas en psicología exponiendo estas maniobras), palabras como ghosting se han incorporado a nuestro vocabulario.

mujer teléfono móvil

PEXELS

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Incluso series de televisión -como es el caso del reciente estreno de Netflix, Thank you next-, beben de estos términos que empleamos habitualmente para etiquetar, de alguna forma, comportamientos en el ámbito sentimental a los que tenemos que prestar atención.

Aunque no significa que, hace unos años, eso de desaparecer de repente sin dejar rastro, no sucediera. La diferencia es que la exposición online nos ha permitido estar más al tanto que nunca de estas prácticas tóxicas.

Y, por desgracia, es raro que revisando el glosario de palabras, no reconozcamos el significado de alguna porque la hemos vivido en carne propia.

Una que sí tiene equivalente en el castellano es el benching, que hace alusión a la conducta de mantener el interés de alguien para que, cuando nos apetezca quedar, haya predisposición por su parte.

Lo que viene a ser tener a alguien en el banquillo de toda la vida. Aunque si esa otra persona está dispuesta a establecer una relación, en ese caso hablaríamos de cushioning.

A diferencia del benching, el cushioning hace más referencia a esa otra posible pareja de reserva en caso de que no funcione nuestra relación actual.

Tener a alguien ‘calentando’ para salir se consigue también a través de una atención esporádica, lo que recibe el nombre de breadcrumbing o echar migajas de atención en forma de interacciones puntuales en redes.

Es algo que alienta el interés de esa persona, sin tener que hacer una gran inversión de tiempo ni esfuerzo, cuando lo suyo sería que ambas personas dedicaran estas variables de una manera más o menos compensada.

También esto de comunicarse en un lenguaje que solo existe en perfiles sociales es algo de lo que se nutre el orbiting.

Esa persona no forma parte de tu vida real sin embargo está muy activa en el plano online contestando a tus historias, posts, dando me gusta… Lo que, de cierta manera, te da a entender que sigue cerca, mirándote porque le interesas.

Tienen en común estas estrategias que el objetivo es mantenerse o más bien mantener a la otra persona en el ‘anzuelo’ emocional, a mano por si las circunstancias cambian.

Y, en caso de haber estado fuera del radar mucho tiempo, está la estrategia del submarining, que, a diferencia del ghosting, después de haber desaparecido sin dar explicaciones, la persona vuelve a aparecer como si nada hubiera sucedido.

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Esto provoca una sensación de emoción, ya que el retorno produce ilusión ante las nuevas perspectivas de futuro (y si nos gusta mucho, ese sentimiento puede superar la decepción o confusión de la bomba de humo que hizo que se esfumara).

Aunque no solo del factor sorpresa vive esa conquista. A la hora de seducir, no es raro haber oído hablar del negging como táctica un tanto cuestionable, pero efectiva según los pick-up artists o gurús sentimentales.

Estos coaches como Neil Strauss, autor del libro El Método, hablaba de esta práctica como el «arte» de hacer piropos seminsultantes para las mujeres con un doble objetivo: distinguirte del tipo de hombres de los que puede recibir muestras de interés normalmente.

El segundo sería atacar su autoestima para que, tras el piropo envenenado, quiera ganarse la aprobación y sea «más vulnerable a tus avances».

En el extremo contrario, estaría el lovebombing, una manera de conquistar basada en hacer sentir a la otra persona muy abrumada por tantos afectos románticos, para luego cambiar el chip por completo.

Se diferencia entre el interés romántico real en que este es sostenido en el tiempo y gradual, mientras que quien es víctima del ‘bombardeo’ de amor, lo vive como algo apresurado, precipitado y que apenas le da tiempo a pensar en si quiere o no tanta atención.

Cuando los esfuerzos de son para hacerte sentir tan especial, en un periodo de tiempo muy corto, se puede caer más fácilmente al llegar a pensar que quizás no se va a encontrar a nadie que lo intente tanto (esfuerzo que desaparece en cuanto la relación comienza).

Tácticas tóxicas cuando ya sois pareja

¿Estamos a salvo dentro de la relación? Podría parecer que la mayoría de estas estrategias están únicamente pensadas para conseguir una conquista rápida.

Sin embargo, cuando el vínculo ya se ha establecido, hay otros métodos que pueden hacer acto de presencia, y, en el caso del roaching, en una etapa muy temprana de la relación.

Con este nombre se define las personas que se escudan en comentarios efusivos o términos inexactos para mantener la historia de amor sin que sea del todo exclusiva, aunque la otra persona crea que sí lo es.

Con ese lenguaje, se tiene la excusa perfecta para justificar haber tenido otros líos de por medio porque nunca se dijo que fuerais pareja.

Aunque también puedes llegar al punto de caer en que, pese a llevar un tiempo saliendo, no conoces a nadie de su entorno, ni a familia, amigos, compañeros…

Si a eso se le suma que te oculta en redes sociales y, en general, de cualquier persona de su vida a la vez que pone pegas cuando se trata de que le introduzcas a personas de tu círculo, estás siendo víctima de lo que se conoce como stashing.

Puede ser por una infinidad de razones: no ve la relación como algo serio, tiene otra relación, quiere dejar la puerta abierta a otras historias… Más allá de los motivos, el denominador común es el ocultamiento deliberado.

Esto además puede verse acompañado de tácticas de gaslighting o luz de gas para hacerte creer que son sensaciones tuyas, que no está pasando nada de eso o, en definitiva, que estás perdiendo la cabeza.

Una estrategia de manipulación que pasa por invalidar y así seguir sin asumir ninguna consecuencia por no tomar en serio las necesidades o deseos de la pareja.

Y, para terminar, dentro de las rupturas más crueles que hay, está el slow fade, cuando ha decidido ponerle fin a la relación, pero no lo comunica.

Sin embargo, la relación cambia la dinámica y comienzan las señales confusas. Por un lado te dice que quiere estar contigo, pero nunca está disponible, ya no quiere quedar, te dispensa un trato frío

Lo que pretende este plan es que la otra persona se canse y tome la decisión de romper. Al no tener que hacerlo, se libera de asumir ninguna responsabilidad en ser quien ha puesto punto y final.

Más allá de que los anglicismos parecen haber tomado el absoluto control a la hora de ponerle nombre a estas conductas, que se hable de ellas en redes sociales con un alcance mundial, nos da una ventaja considerable respecto a las relaciones que podían tener nuestras madres o abuelas.

Y es que conocer esto e identificarlo nos permite comprender las dinámicas que se están utilizando actualmente.

Gracias a eso podemos ser más conscientes de nuestras acciones y de las de los demás, por lo que es una forma de empoderarnos emocionalmente.

Somos capaces de reconocer qué señales son alarmas y evitar caer en abuso emocional, manipulación o mentiras, poniendo límites claros o tomando decisiones beneficiosas.

Como estamos en constante evolución, tener esta información es seguir aprendiendo y pudiendo comunicarnos con amigos, familiares o profesionales en caso de necesitar apoyo por no saber cómo enfrentarnos a estas situaciones.

Tenemos que hablar de esa escena en ‘Mi reno de peluche’

Hacía tiempo que una serie de Netflix no nos atrapaba tanto como Mi reno de peluche. Y hacía tiempo que no estábamos de acuerdo en lo dura que resulta de ver.

Sí, por supuesto me refiero a esa escena en la que el protagonista, Donny Dunn, es víctima de una agresión sexual.

Mi reno de peluche

NETFLIX

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La imagen ha conmocionado al mundo entero, una periodista británica compartía que la advertencia de «Escenas de violencia sexual» no era suficiente y que le había generado mucha angustia.

Pero, ¿no es lo que estamos acostumbrados a ver cuando son víctimas las mujeres?

Hace unos meses os comentaba que había tomado la decisión de dejar de consumir series o películas en las que una mujer o niña fuera víctima de violencia sexual.

Y, como comprenderéis, mi catálogo de opciones se quedó bastante reducido, pero fue lo que hizo que me diera cuenta de que era raro encontrar una trama donde no apareciera esta agresión.

Incluso en historias donde no aportaban nada a la trama, la violación estaba ahí igualmente.

Pero no solo eso, también me había dado cuenta de que cada vez las escenas estaban más erotizadas. Es decir, la perspectiva ya no era la de criticar una realidad haciéndonos sentir incomodidad, sino pintándola como algo deseable, casi pornográfico.

Ninguna de esas escenas han generado el impacto social, el revuelo en redes y en prensa, que sí ha conseguido Mi reno de peluche.

 

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La violencia sexual hacia los hombres

Habrá quien diga que este es precisamente el objetivo de la serie, el de conmocionar para señalar como algo horrible lo que le sucede al protagonista, ser víctima de una violación.

Sin embargo es inevitable preguntarse por qué cuando la víctima es mujer no se despierta la misma indignación, sino morbo.

Entre la frecuencia de estas escenas y cómo se narran, las hemos normalizado, al igual que el hecho de que existan agresiones.

Y claro que los hombres también pueden ser víctimas. De hecho, Richard Gadd, el actor que interpreta al camarero es el ejemplo ya que comenta su historia real.

Pero que no nos deje con la falsa sensación de que estamos ante un problema que no tiene género.

Según los datos que publicó en 2023 el Ministerio del Interior, el 90% de las víctimas de delitos sexuales contra la libertad son mujeres y niñas.

El 95% de los agresores, de los responsables de esos delitos, son hombres.

Así que por muy necesaria y muchos estereotipos que haya roto la serie sobre los hombres siendo víctimas de violencia, que los árboles no nos tapen el bosque.

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