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Carta de una feminista y sumisa

Con el boum del feminismo, difícil es encontrar un ámbito en el que la igualdad no se cuestiona. La cama es uno de esos lugares que también deben replantearse muchos aspectos. Es el caso del juego entre rol dominante y sumiso, ¿un cambio de papeles que puede coexistir?

Esto es lo que tiene que decir una sumisa anónima de 35 años, la firma invitada de hoy:

Ya sé lo que piensas, que menuda estupidez de titular. Que habría sido como decir que soy animalista y declararme una gran aficionada a los toros. Pues a ti, que no me crees, déjame decirte algo: te equivocas.

GTRES

Ser sumisa y feminista no son cosas incompatibles, como tampoco lo es ser feminista y maquillarse o ser feminista y llevar tacones. En realidad, lo único con lo que resulta imposible conciliar el feminismo es considerando que la mujer es inferior al hombre.

Sí, es cierto que la sumisión consiste en someterse a la voluntad de otras personas, a dejar de lado lo que tú quieres hacer, pero es que esa es en realidad tu voluntad, ese es el camino que has decidido libremente, y lo que quieres es ser sumisa.

Lo que hagamos o dejemos de hacer en la cama no nos define, solo define cómo disfrutamos nuestra intimidad. Siempre y cuando lo decidamos motu proprio, no hacemos daño a nadie y exploramos los terrenos que más nos gustan.

Ya que lo hacemos libremente, yo, en pleno uso de mi libertad, elijo la sumisión. Y si me da la vena, otro día, puedo decidir participar en un juego de rol en el que interpreto a una agente de la ley sin que eso me convierta en policía en la vida real.

Una cosa no quita la otra, y mis principios son igual de fuertes. Mis ideas siguen claras y mi voz sigue reivindicando por mucho que en el momento no tenga libertad de hablar o decir una palabra.

Porque eso es precisamente el feminismo, libertad para hacer lo que se quiera. ¿Y qué si quiero ser sumisa? ¿Y qué si me dejo mandar? ¿Si me dejo atar? ¿Si me dejo pegar? ¿Si debo meterme siempre su miembro en la boca antes de que salgamos de la cama? ¿Si me pide que esté horas sin hablar? ¿Si lo más excitante para mí es la idea de estar al servicio de alguien? Entra todo en el mismo saco, forma parte del juego.

De hecho, es un simple cambio que permite desarrollar otros aspectos de la personalidad aunque no nos representen fuera de la cama. Sigo siendo la mujer ambiciosa, luchadora, que no deja que la avasallen y que pone toda la carne en el asador. La misma persona fuerte e independiente. Y, de vez en cuando, no pasa nada por salirse de los propios zapatos y dar una vuelta a cuatro patas si es lo que te han pedido.

Es hasta relajante, terapéutico me atrevería a decir. Por un rato al día, me libera no ser quien lleva el control sabiendo que es por decisión mía. Es un ‘show’, una ilusión, una ‘performance’, pero es un instante me hace sentir ligera y me recarga las pilas para volver, al poco, tan guerrera y activista como siempre.

Duquesa Doslabios.

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Sexo con dolor, no todo es culpa del vaginismo

Por muy genial que sea el sexo, no todas las experiencias son igual de buenas. De hecho, creo que hablo en el nombre de casi todas al decir que, hay ocasiones en las que ha podido resultar hasta doloroso.

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Que una acción que debería ser placentera produzca algún tipo de dolor, es preocupante, claro. Y quizás la respuesta más común que encontramos en esos casos sea el vaginismo.

Pero ni todo el dolor en el sexo es vaginismo ni todo el vaginismo es dolor en el sexo. Es algo un poco más complejo y si, como a mí, te ha pasado alguna vez, estas son las formas de diferenciar las causas.

Lo primero de todo es partir de la base de que, por mucha gracia que puedan hacer ciertas posturas a nuestra pareja, la penetración, más profunda o con un ángulo diferente al que estamos habituadas, puede llegar a ser molesta.

También entra en este caso el tamaño de la persona con la que estemos. Aunque en la pornografía se vendan apéndices con el mote de cockzilla, lo cierto es que unas medidas comunes son mucho más prácticas (y de agradecer para no pasarlo mal).

Pero este tipo de daño se puede atajar de una manera muy rápida. Tan sencilla como cambiar de posición buscando una que satisfaga a ambos, por lo que no se trataría de vaginismo.

El vaginismo se considera una disfunción femenina que puede tener tanto causas físicas como psicológicas. Por lo que, si el dolor es persistente cada vez que se quiere mantener una relación sexual o realizar la introducción de un tampón, es probable que nos encontremos ante este problema.

Quitando las causas físicas como endometriosis, himen rígido, tumores pélvicos u otras afecciones que, requieren ayuda ginecológica, las otras causas necesitan apoyo psicológico para ser solucionadas ya que puede deberse a la ansiedad por la penetración, el miedo a quedarse embarazada, haber tenido experiencias anteriores negativas, una educación sexual ineficiente…

La lista, donde también se encuentran los casos de violaciones, padecer depresión u hostilidad a la pareja entre otras, incluye algunos causantes de que, inconscientemente, se contraigan los músculos de la vagina haciendo totalmente imposible la penetración.

Afortunadamente, como comentaba antes, también tiene solución. El asesoramiento de profesionales conseguirá también que, poco a poco, la paciente consiga solventar la incomodidad con el apoyo de su pareja.

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“When you love someone, they become a part of who you are. They're in everything you do. They're in the air you breathe and the water you drink and the blood in your veins. Their touch stays on your skin and their voice stays in your ears and their thoughts stay in your mind. You know their dreams because their nightmares pierce your heart and their good dreams are your dreams too. And you don't think they're perfect, but you know their flaws, the deep-down truth of them, and the shadows of all their secrets, and they don't frighten you away; in fact you love them more for it, because you don't want perfect. You want them.”“When you love someone, they become a part of who you are. They're in everything you do. They're in the air you breathe and the water you drink and the blood in your veins. Their touch stays on your skin and their voice stays in your ears and their thoughts stay in your mind. You know their dreams because their nightmares pierce your heart and their good dreams are your dreams too. And you don't think they're perfect, but you know their flaws, the deep-down truth of them, and the shadows of all their secrets, and they don't frighten you away; in fact you love them more for it, because you don't want perfect. You want them.” Amazing photo by @chelsmariephoto

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Fuera del vaginismo, otras circunstancias pueden también desencadenar las molestias. La irritación vaginal (por el uso de tampones o jabones), una falta de lubricación ya sea por la brevedad de los preliminares o por razones hormonales, padecer una infección de orina o incluso una reacción alérgica a algunos métodos anticonceptivos, también pueden causar que el sexo sea doloroso.

La conclusión es que, si por lo que sea, tu vida íntima no está resultando placentera al 100%, escucha a tu cuerpo y plantéate qué puede estar pasando ahí abajo. Piensa que el sexo está para que disfrutemos (todos y todas).

Duquesa Doslabios.

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De tetas a tretas, ¿qué ha sido del sexo en ‘Juego de Tronos’?

A pocas semanas del final de Juego de Tronos, ya podemos analizar una de las series más mediáticas de los últimos tiempos. En ella, el sexo ha pasado de ser el principal gancho a algo casi intrascendental, esporádico, poco relevante y solo interesante cuando estaba relacionado con la historia (no voy a hacer spoilers, pero el último encuentro es la mejor prueba de ello).

FACEBOOK JUEGO DE TRONOS

Que haya ido desvaneciéndose entre el fragor de las batallas, las conspiraciones y el alzamiento de los Caminantes Blancos prueba que nunca es tarde si la dicha es buena. Y en este caso, nunca es tarde si la trama lo es.

De hecho, me incluyo entre las personas exasperadas (si es que existen) que se resignaban cada vez que aparecían esas escenas, a mi parecer innecesarias, en un burdel sabiendo que esos minutos, la historia resultaría poco relevante.

Es probable que a todos los espectadores nos resulte difícilmente olvidable el inicio de la ficción, con esas violaciones físicas y emocionales a Daenerys en las que era exhibida como un trozo de carne por su hermano y después forzada por su marido al ser entregada en un matrimonio de conveniencia.

Porque otra cosa no, pero si algo hemos visto en Juego de Tronos han sido tetas. De hecho, al principio, las escenas de Emilia Clarke eran casi un denominador común hasta que, una vez adquirido peso en la industria, la actriz se plantó diciendo que no volvería a aparecer desnuda. Y así fue.

Aun así es triste comprobar como en Hollywood si no eres alguien, no tienes ninguna potestad para decidir si enseñas o no tu cuerpo. Lo mismo que le paso a Lena Headey (Cersei Lannister), que en el famoso paseo de la vergüenza pudo recurrir a una doble de cuerpo.

Con el despegue del movimiento #MeeToo sucediendo al tiempo que el radical descenso de actrices dispuestas a convertirse en reclamo visual, es complicado no establecer una relación entre ambos sucesos.

No quiero excederme criticando el hecho de que los desnudos fueran el pan de cada capítulo (Outlander es una de mis series predilectas por las escenas de pasión). Sin embargo, en Juego de Tronos, el cuerpo femenino parece haber sido la única obsesión de los guionistas.

De hecho, llama también la atención la cantidad de trabajo que ha dado la serie a actrices porno para que interpretaran a figurantes o personajes secundarios (seis de ellas son estrellas en la pornografía, ningún actor X fue incluido en la ficción).

Dentro de poco, la serie llegará a su fin. Y con ella las explícitas imágenes de cama. Esperemos que, la que venga a continuación, aprenda de esto y sepa que, como ha demostrado Juego de Tronos, no necesita usar el cuerpo femenino para ganar audiencia si la historia es lo bastante potente. O que, en el caso de que se decida a seguir utilizando como estrategia para aumentar el número de espectadores, equipare el número de escenas (y de cuerpo a la vista) entre ambos sexos.

Y es que es posible que la brevísima toma en la que se veía el culo de Jon Snow haya sido una de las más celebradas de la pantalla por mis amigas. Sorpresa, HBO, a nosotras también nos gusta el sexo.

Duquesa Doslabios.

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El mapa (que no conocías) de los picaderos de tu ciudad

Andar por la calle, cogerse de las manos, juguetear con los dedos, sentir el calentón y no tener casa libre o estar demasiado lejos como para plantearse cualquier cosa que no sea pasar a la acción al instante. Para esa clase de casos, Josean tuvo una idea: una página web que recogiera los mejores sitios para tener sexo por la ciudad. Sitios elegidos por los propios ciudadanos y practicantes que puede servirnos como salvación o como excusa para salir a la calle.

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¿Cómo surgió la idea de crear la página web Mispicaderos.com?
No hubo una iluminación ni nada por el estilo. Ni siquiera fue fruto de la necesidad, ya que en el 2009 yo ya tenía mi casa y por fortuna no necesitaba buscarme lugares como picaderos.
Soy diseñador web y por aquel entonces, empezaba a hacerse muy útil Google Maps. Se me ocurrió algo que Google nunca mostraría: picaderos, aquellos lugares de toda la vida donde vas con el coche con la novia a disfrutar de los placeres de la vida. Viendo que podría ser útil para la sociedad, me puse manos a la obra.

¿Cuándo se lanzó? ¿Qué crecimiento ha tenido desde entonces?
Empecé en el 2009. Al comienzo, pedí a amiguetes y conocidos que pusieran aquellos lugares que conocían y después empezó a viralizarse por las redes, llegando a tener hoy casi 20.000 ‘sexcondites’ en todo el mundo (más de 12.000 en España)

¿A qué diría que se debe el éxito de añadir localizaciones que son públicas?
Supongo que gran parte de las razones que llevan a una persona a poner un lugar en Mispicaderos, es el decir “¡Eh, mira! Yo estuve aquí”. También la construí de manera que fuera muy fácil añadir lugares, y además estos lugares se pudieran compartir fácilmente. Por otro lado, es innegable la utilidad del mapa, ya que de otra manera, ¿cómo encontrar estos lugares, que son, de por sí, escondites? Y además, si conoces uno, solo lo usarás durante un tempo, ¡que luego lo disfruten los demás!

¿Cuáles son los picaderos más extraños que podemos encontrar?
Siempre me ha sorprendido que en torno a los cementerios haya tantos picaderos, pero tiene su lógica: lugar con parking, poco visitado y de fácil acceso. Y además, la gente que está en los cementerios no suele ser muy molesta. Por lo demás son los típicos lugares donde estar tranquilo: parques, parkings, polígonos industriales, calles desiertas, miradores…

¿Ha visitado alguno de los espacios que proponen en la web para comprobar la reseña o se basa en la opinión de las personas que, libremente, comentan?
Muchos lugares que están cerca de mi ciudad los conozco y son los típicos. Claro que me es imposible recorrer España verificando la idoneidad de los más de 12.000 lugares. Para ello existe un sistema de comentarios donde la gente opina sobre si el sitio es bueno, malo, existe o no, etc.. Además de una puntuación de estrellas. Es algo creado por la comunidad, de manera que ha de ser la comunidad la que lo valore.

¿Cuál diría que es el perfil del visitante de su web?
Aunque yo lo pensé para parejas jóvenes que disponían de coche pero no de casa, he podido que ver que además hay muchos otros tipos de usuarios. Por ejemplo parejas que se conocen una noche de fiesta, gente LGTB y gente que va a estos lugares en busca de otras personas del sexo que sea, con la idea de mantener relaciones sexuales sin compromiso.

El riesgo es uno de los factores por los que Mispicaderos resulta una web atractiva, pero ¿cuáles son las consecuencias de acudir a estos sitios y ser pillados en acción?
Actualmente no existe una legislación respecto a mantener relaciones sexuales. Lo que está estipulado como delito es el escándalo público. En cualquier caso, para eso es la web precisamente, ¡para evitar que te pillen! Siempre buscar otro lugar más tranquilo y escondido si no quieres ser pillado in fraganti.

¿Un consejo a la hora de acudir a un picadero?
El más importante: ¡puertas cerradas!
(En el blog de la web hay un artículo con 10 recomendaciones a tener en cuenta como controlar la franja horaria, llevar el móvil con batería o dejar las llaves en el contacto.)

Para terminar, el top tres lugares de Madrid según Mispicaderos.
Uno de los más famosos es el parking techado de El Pardo lugar de encuentro para tener relaciones sexuales sin compromiso.
Pero mejor que esto te pongo los mejor puntuados:
Enfrente de la depuradora (camino poco concurrido en Collado Villalba)
Casa abandonada Reajo del roble (pertenece a una urbanización de Collado Mediano)
Jardines del Calasanzio (calle Joaquín María López, en Madrid)

Estos lugares no los conozco, pero son los más valorados de la Comunidad de Madrid.
Ahora bien, yo buscaría siempre miradores, que con la excusa de llevar al chico/a a ver las vistas puedes aprovechar! Y además siempre van a ser lugares más bonitos…

Duquesa Doslabios.

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Esas películas que se monta el cine sobre el sexo

Apenas unos metros separan a ambos. La respiración entrecortada aumenta agitándose. Se miran desatando una corriente que haría erizarse el vello de cualquier piel. Y, sin poder contenerse, con el ímpetu propio de quien lleva tiempo deseando hacer algo, se alcanzan recortando el espacio entre ellos.

FACEBOOK 50 SOMBRAS DE GREY

Él clava sus manos en la ropa, retirándola con esa habilidad característica que adquirimos cuando abrimos con urgencia un regalo. Ella hace lo mismo liberándole de la camiseta. La ropa cae al suelo. Pero ni siquiera toda. Simplemente con la bragueta a medio bajar y las bragas por la mitad de las piernas, se funden en el suelo. Dos segundos más tarde ambos contraen el gesto, aprietan las manos, fruncen el ceño y se corren en un magnífico orgasmo, más sincronizados que las cheerleaders del intermedio de un partido de baloncesto.

O al menos, eso es lo que siempre pasa en la tele.

Algo tienen las películas que las mujeres se excitan solo con una mirada. Que no digo que no pase, pero, por lo general, solemos necesitar algo de trabajo en la zona sur para que aquello esté en condiciones.

Que creo que todos coincidiremos en que es más fácil tirarse por el tobogán de Aquapark si hay algo de agua en la superficie para deslizarse. O si hay lubricante en su defecto, algo que también brilla por su ausencia.

En la pantalla, las mujeres siempre estamos a punto. Tan excitadas que, con solo dos sacudidas, ya estamos listas. Son los polvos más veloces del mundo.

Más rápidas que calentarte la sopa en el microondas. De hecho te sobran segundos para mirar cómo gira el plato hondo si quieres echar uno antes de cenar.

Debe ser que los hombres de la pequeña y gran pantalla tienen el poder de hacerte sentir oleadas de placer sin apenas tocarte. Es tan habitual la escena en la que, solo con rozar la cadera, ella ya se encuentra jadeando, que llegas a plantearte hasta qué punto tu sentido del tacto funciona con corrección cuando tú no estás tan alterada por mucho que tu novio te agarre un pecho.

Porque esa es otra gran diferencia respecto al sexo en la vida real y el de las películas, nosotras nos quitamos el sujetador mientras que las actrices lo llevan puesto hasta el final. Además de que desabrocharlo es lo primero que quiero hacer al llegar a casa (y en la cama, ya ni hablamos), no hay nada comparable a que te toquen bien todo el cuerpo.

No engañemos a las nuevas generaciones. Si por contrato la actriz no graba topless, que no lo haga, que el cámara enfoque la espalda, pero dejad de hacernos creer que no se nos haga creer que es normal llevarlo puesto si tenemos sexo.

Las películas muestran una realidad tan alternativa que no se usan métodos de protección de ningún tipo ni para ninguna práctica, porque no hay riesgo de embarazos o de enfermedades de transmisión sexual. Los condones en el cine se obvian a no ser que tengan relevancia en la trama porque se rompen (¡Hola, Grease!).

Pero embarazos aparte, en el cine se da una utopía donde todas estas enfermedades han sido erradicadas. No se contempla el riesgo de coger SIDA, sífilis ni cáncer de garganta. Todo es maravilloso y todo el mundo es muy sano.

Al terminar no te pienses que él va a pedirte mimos. Como mucho, el actor se levantará para irse a su casa o se quedará dormido. Lo de hacer la cucharita o estar abrazados es un placer que, por lo visto, solo podemos permitirnos en el otro lado de la pantalla, no vaya a ser que la virilidad se vea amenazada mostrando una escena de ese tipo.

Si después de un polvo te levantas de la cama para ir al baño, acuérdate, si eso, de ponerte las zapatillas, porque lo de taparse pudorosamente con la sábana después de que te ha visto sudando, jadeando, con la cara roja, gritando y explotando, queda un poco ridículo.

Y todo esto, claro, en el caso de que estés en la franja de edad que no supera los 35 años, ya que, como todos sabemos por las películas, la gente mayor no tiene sexo. No existe. No verás una escena erótica con un culo flácido, una espalda arrugada o unas tetas caídas.

Pues, querido cine, a cualquier edad, el sexo, sigue siendo una puñetera maravilla.

Duquesa Doslabios.

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Sexo por narices, ¿usas en la cama el sentido del olfato?

El sexo es de las pocas actividades que deja salir nuestro instinto más animal. Un momento en el que apartamos a un lado los pensamientos y nos limitamos a dejar que sean los sentidos los únicos encargados de guiarnos.

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Presenciar un desnudo, definir una espalda con las yemas de los dedos, una palabra potente al oído y una lengua curiosa son prácticas que convierten la vista, el tacto, el oído o el gusto en, quizás, los sentidos que más ponemos en práctica.

Pero no menos importante es el papel que cumple en cualquier intercambio sexual el olfato.

Para incluirlo de una manera más activa, son varias las empresas de productos eróticos que crean perfumes específicos, como es el caso de Bijoux Indiscrets. Su CEO, Elsa Viegas, nos recuerda la importancia que tiene convertir los olores en parte del juego.

Se dice que los hombres son más visuales y que nosotras nos dejamos seducir por el oído. Pero, ¿qué papel tiene el olfato en el erotismo?
Simplificando: todo. Tanto la tendencia a ser seducido por la vista de los hombres como el oído de las mujeres, es una cuestión evolutiva. Pero no tienen nada que hacer frente al olfato. El olor que desprendemos por nuestras glándulas es una invitación continua a dejarse llevar por el deseo, algo que aunque se haya perdido en gran medida en el tiempo, sigue coleando en nuestros instintos más primarios.

¿Es uno de nuestros aspectos más animales que estamos descuidando? ¿Ha pasado a un segundo plano?En absoluto. Creo que está muy en boga, desde hace muchas décadas, el perfumarse, por ejemplo. No es nuestro olor natural, pero es la prueba viva de que intentamos seducir mediante el olfato. Si hablamos de nuestro propio olor nuestras referencias de seducción han cambiado. Lo que ahora es sexy por oler al último perfume de una marca cara, antes era el olor a sudor de una dura jornada de trabajo, hablando de hombres, claro. El olor de la mujer por general nunca se ha visto demasiado bien, no en público al menos.

¿De qué manera podemos volver el olfato un aliado de la sexualidad? ¿Cómo podemos entrenarlo?
Creo que lo fundamental es desestigmatizar el olor natural del cuerpo. Todo está demasiado aséptico, tanto que no solo estamos limpiando nuestro cuerpo sino que estamos quitándole muchas propiedades necesarias para la salud. Por ejemplo, ¿cuánta gente sabe que la vulva solo debería lavarse con agua? ¿Que realmente no huele mal y que la vagina se limpia sola? El mejor entrenamiento es comprender esto, conocer los cuerpos e identificar qué es insalubre y qué no.

Ya que se dedican a crear productos de cosmética erótica, ¿a qué diría que huele el erotismo?
Te diría que dulce e intenso. Probablemente un aroma que exista actualmente y lo relacione con el erotismo sin ninguna duda es Aphrodisia, un aroma creado en exclusiva para nosotras por un maestro perfumista de Barcelona basado en una receta milenaria afrodisíaca del Kamasutra. Es realmente único y engloba a la perfección la idea de seducir mediante el olfato.

¿Cómo se decide un perfume en vez de otro? ¿Qué se tiene en cuenta?
Es un proceso complejo. Para empezar, en Bijoux Indiscrets tenemos un respeto absoluto por el medio ambiente y el mundo animal, por lo que descartamos cualquier ingrediente o proceso que incida en eso. Investigamos las últimas tendencias como punto de partida y a partir de ahí trabajamos, junto con maestros perfumistas, la formulación. Siempre se espera de un aroma que te transporte a algún momento agradable o que aluda a un momento atractivo para el imaginario colectivo.

¿Cómo nos afectan en la cama los diferentes aromas? ¿Despiertan diferentes sentimientos distintas fórmulas?
Cada aroma despertará un sentimiento distinto, dependiendo de si has tenido o no relación con ese aroma y qué recuerdo tienes de él o qué te inspira. No es lo mismo un aroma cálido y fuerte con toques de canela que una fragancia fresca floral y cítrica; seguramente la primera te resulte más sugerente y la segunda más amena. Aunque no es una ciencia cierta, porque la persona que lo lleve también despierta algo por sí misma, con o sin perfume.

Saliendo de los más típicos como pueden ser la fresa o el chocolate, ¿qué perfume nos recomendaría para experimentar?
Bubble Gum, nuestra última creación para gel de masaje e íntimo y bruma corporal. Los aromas deberían evocar algo y creo que no hay momento más feliz que el de la adolescencia, donde experimentas, donde te echas un chicle en a la boca por si al final te atreves a dar el paso con el chico o la chica que te gusta. Es divertido, dulce y gamberro. Lo tiene todo para pasar un muy buen rato.

Así que si, tras leer esto, tienes ganas de volver a tu nariz más experimental, empieza por algo tan sencillo como mantener cerrados los ojos o usar una venda para taparlos. A ciegas, guiándote solo de los otros cuatro, notarás que empiezas, sin darte cuenta, a volverle a prestarle atención al olfato.

Duquesa Doslabios.

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¿Ha llegado el apocalipsis sexual?

Como mujer nacida en los 90, hay varios problemas que me preocupan de mi generación: la crisis económica que nos ha dejado independientemente de nuestros estudios en el paro, las malas condiciones laborales cuando tenemos la suerte de encontrar trabajo, la fuga de cerebros para trabajar de pizzero en Londres… Y, por supuesto, la crisis sexual.

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Creo que los millennials nos encontramos en pleno apocalipsis de la sexualidad y ni siquiera nos hemos dado cuenta de que lo tenemos sobre las cabezas.

De entre nosotros ya salen los primeros impotentes, ya que muchos hombres jóvenes están teniendo problemas a la hora de excitarse por culpa de los estímulos de la pornografía.

Estando expuestos y encontrando placer viendo imágenes explícitas e irreales hacen que las relaciones sexuales convencionales resulten poco estimulantes y terminen padeciendo disfunción eréctil siendo el nuevo mercado de las clínicas de salud sexual masculina.

Aunque no tenga relación con la industria cinematográfica, cabe mencionar también que la calidad del semen ha empeorado.

Ni Crossfit ni puenting, vivir en las ciudades es el nuevo deporte de riesgo ya que factores ambientales como la contaminación, los químicos que llegan a los alimentos así como un estilo de vida poco saludable en el que abunden las sustancias poco recomendables pasan factura a los espermatozoides volviéndolos más pequeños y deformes.

La conclusión es que cada vez son más parejas las que tienen que recurrir a las clínicas de fertilidad y fecundación asistida para poder tener hijos, otro punto en contra de la vida sexual de la Generación Y.

Si 1980 fue la década del sida, en los últimos 5 años podemos hablar del cáncer de garganta provocado por el sexo oral, una enfermedad que no hace otra cosa más que crecer en España.

Aunque todavía estamos muy por detrás del número de personas que lo padecen en Estados Unidos o en Europa, a este ritmo de parejas sexuales sin protección alguna, aumentarán los casos. Una enfermedad que, encima, tienen más riesgo de contraer los hombres.

E irónicamente, en contraposición a la promiscuidad y falta de barreras que hacen que crezcan los casos de contagiados de VPH, como millennials somos la generación que menos practica sexo.

Quitando aquellas personas en los veintitantos que han aceptado el celibato como forma de vida, el menos número de casos, varios estudios han revelado que nuestra vida sexual es mucho menos activa que la de la generación anterior, la nacida entre los 60 y 70.

Por mucho que parezca que las tecnologías nos acercan, la conexión online no siempre es la clave. Estamos tan saturados que nos perdemos el contacto directo, experiencias reales, vínculos en vivo y conversaciones más allá de emoticonos.

En plena era del #MeToo, la preocupación sobre la seguridad está más latente que nunca ya que cada vez hay más conciencia sobre los riesgos de quedar con personas desconocidas.

La masculinidad tóxica propia de una sociedad machista también deja claro que debemos aprender nuevas maneras de relacionarnos alejadas de los estereotipos de género y del mito del amor romántico.

Y si a eso le sumamos nuestros problemas de compromiso, que no nos casamos, que no tenemos prisa en dar pasos acompañados, (algo que no tiene por qué ser necesariamente malo) tenemos el último factor que prueba que los millennials estamos en pleno cambio afectivo-sexual.

Pero que no cunda el pánico, al igual que hemos salido de la etapa de los contratos de prácticas cuando parecía imposible, saldremos de esta. Somos millennials.

Duquesa Doslabios.

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¿Sexo con amigos? Sí, y más del que pensamos

Confiamos en nuestras amistades por encima de todo, pero en el ámbito íntimo, todavía más. Ni internet, ni nuestros padres, a quienes primero preguntamos en nuestra vida por el sexo es a los amigos. De hecho, seguro que, haciendo un poco de memoria, puedes recordar esas charlas en el patio del colegio donde te enterabas entre risitas del proceso que hay detrás de crear bebés.

DIM

El más espabilado o espabilada del grupo, era quien llevaba la voz cantante autoproclamándose hábil en la materia. De hecho, el 30,3% de los jóvenes españoles recurrimos a la orientación que nos da nuestro círculo más cercano según el estudio de Control Los jóvenes españoles y el sexo.

Aunque luego crecemos y descubrimos que quizás esa persona que tanto explicaba cómo el papá ponía la semillita y la mamá el horno, estaba tan o más pez que el resto, con el paso de los años siguen teniendo importancia en nuestra vida sexual una vez pasada la etapa de desarrollo.

Tanto que, el mismo estudio realizado en una muestra de 2.000 personas, concluyó que el 45% de los encuestados habían tenido sexo con amigos.

Hay varios factores que facilitan que se dé la situación más allá del célebre ‘el roce hace el cariño’. La confianza de que conoces a esa persona a un nivel más personal que a meros conocidos, la tranquilidad de que no tienes que romper el hielo, no solo en la cama, sino a la hora de dejar claro lo que significa para ambos…

Incluso la frecuencia con la que te encuentras, ya que son personas con quienes nos vemos a menudo, son algunas de las ventajas de acostarse con amigos.

Cabe recordar que, aunque conozcamos a esa persona desde siempre o como a ninguna otra, debemos protegernos igualmente. La amistad no está reñida con la salud sexual, de hecho, el cariño que se siente es lo primero que debería pesar para mirar que nuestras amistades se mantengan saludables.

Además, el sexo con amigos es una gran oportunidad para saber qué podemos mejorar. Pueden darnos un feedback sincero y sin malos rollos sobre nuestro comportamiento, conociendo así qué gusta más o menos de una manera sensible, ya que al ser personas que nos importan, solemos tratar con mucho tacto.

¿Confianza? Sí, pero tampoco en todo. Un dato curioso que reveló también el estudio de la empresa es que aun cuando los amigos son los mayores confidentes o incluso amantes, el 62,6% no compartirían sus fantasías sexuales con ellos. Supongo que hay cosas que preferimos guardar en secreto o compartir con una pareja.

Duquesa Doslabios.

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¿Ha muerto el sexo telefónico?

¿Os acordáis del sexo telefónico? Bueno, pues yo no. Me he dado cuenta de que todo lo que sé sobre sexo a través del aparato (el aparato del teléfono, ya me entendéis) lo he visto en películas o en series antiguas. Y con antiguas quiero decir de 1990.

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Pero ni yo, ni la mayoría de las personas de mi círculo cercano, todos millennials de principios de los 90, habíamos probado a tener sexo a través del auricular. De hecho, lo más excitada que me he sentido hablando por teléfono fue una vez que mi pareja me llama decirme que ya había cogido las pizzas.

¿Significa entonces que el sexo por teléfono ha muerto?

Puede que me digáis, quienes sí lo conozcáis de oídas, por aquello de que el estímulo es auditivo, que no me pierdo nada, que ha evolucionado, que ahora tenemos más opciones para poner en práctica nuestras perversiones sin necesidad de estar pegados.

En mi caso, habiendo tenido una relación a distancia, estoy familiarizada con las formas de crear intimidad a través de un ordenador, sin embargo he de admitir que el sexo telefónico 2.0 me parece de todo menos excitante.

Lo de ver a la otra persona desnuda en una especie de chat sexual cutre de mala calidad que me recuerda a los vídeos de publicidad, que aparecen como pantallas emergentes, no termina de ponerme.

La velocidad de la conexión, verte también a ti misma en la pequeña pantalla haciendo cosas que te hacen pensar que pareces totalmente ridícula o el miedo de que te oigan los compañeros de piso, son cosas que enfrían un poco el momento. Y no es que mejore con auriculares, menos todavía si tiendes a ser torpe por naturaleza.

Quizás se podría hablar del sexting como sustitutivo, que viene de unir las palabras “sex” y texting” refiriéndose a mandar mensajes de carácter sexual, pero la forma de utilizar el móvil para excitar a alguien tampoco me parece la más efectiva.

Desde que los móviles tienen cámara, el sexting que predomina es el del envío de imágenes. De hecho, si te paras a pensarlo, ¿cuántas exparejas tuyas tienen fotos comprometidas de ti? Yo he hecho las cuentas, son varias.

Llega un momento en el que las fotos se intercambian sin más, simplemente como aliciente visual. Y claro que a nadie le amarga un dulce, especialmente si llega en un momento inesperado en plena clase de Bioquímica o en una jornada dura de oficina, pero a mí, como buena amante de las letras, se me queda cojo.

Si me dais a elegir, me quedo sin duda con el sexting redactado. Ese que no precisa casi de emoticonos pero que, de insinuante, resulta tan potente como una buena copa de vino rosado (o del afrodisíaco que se os venga a la cabeza en vuestro caso).

El sexting vía mensaje juega con el juguete sexual más potente que tiene el ser humano, la imaginación. Precisamente el mismo principio que estimula el sexo telefónico. Excitarse viendo una imagen es tan sencillo que la pornografía ha hecho de ello un negocio, pero ¿qué hay de la dificultad, el morbo y el reto que supone conducir a alguien al orgasmo jugando con sus fantasías únicamente a través de la voz? ¿No os parece un buen motivo como para recuperarlo?

Duquesa Doslabios.

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Mis consejos para que el 69 se convierta en tu nueva postura favorita

El 69 a mi vida sexual se puede equiparar a las matemáticas durante mi etapa en el colegio. Lo de darle la vuelta a las cosas hacía que nunca me salieran las cuentas.

CALVIN KLEIN

Sin embargo, tras años estudiando la postura, y horas de dedicación mediante prácticas en la cama, he conseguido no solo cogerle el gusto sino encontrarla perfecta llegar al orgasmo. Algo que, como mujer clitoriana, y como sabréis muchas de mis lectoras, no sucede tanto como nos gustaría.

La manera más célebre de practicar sexo oral no solo es sinónimo de un rato de diversión, sino que nos hace conectar y experimentar en pareja. Pero, ¿cuál es la manera de que pase de ser una postura que se nos resiste por su compleja técnica, que te hace sentir como en tu primera clase de práctica de conducir, a una de las preferidas?

“Manos aquí, ojos allá, acelera, frena, cuidado con el de atrás”, serían la clase de instrucciones que podrían compartir tanto el profesor de autoescuela como una sesión informativa de 69.

La coordinación es uno de los factores clave, no solo para manejarte en la zona, sino también para colocarte. Aunque todos estamos familiarizados con la postura clásica, en la que la mujer se coloca encima, hay más formas de acoplarse.

Para quienes tengan ganas de innovar, pueden reinterpretar la pose tradicional con unos ligeros cambios. Que el hombre se tumbe a lo ancho de la cama, dejando la cabeza ligeramente fuera del colchón, y la mujer se ponga encima con las piernas apoyadas en el suelo, supone un nuevo punto de vista.

Si lo que se busca es hacer del 69 el número final en vez de un preliminar, la comodidad es lo más importante, por lo que colocarse de lado conseguirá que ambos puedan aguantar más tiempo.

Que pruebes una postura diferente no significa que esa sea toda la improvisación que puedes realizar. Al ser una posición que requiere interacción constante, no es mala idea dejar juguetes sexuales a mano.

Vibradores, dildos o incluso objetos cotidianos que tenemos por casa que pueden tener un segundo uso para sorprender debido al cambio de textura, serán aliados a tener en cuenta.

Los juguetes son de mucha ayuda al igual que las manos. No te olvides de las manos. La clave del 69 es precisamente explorar desde un nuevo punto de vista. Por mucho que pienses que es buena idea centrarte en tu manejo bucal ya que es una posición oral, aprovecha que tienes las manos libres y toca libremente.

Y hablando de chupar, coincidiremos en que no es lo mismo hacerlo al revés, así que cambia la técnica. Modifica la velocidad, la intensidad o la frecuencia. Busca nuevas formas de estimular aprovechando todo lo que tienes a tu alcance.

Una de las mejores cosas que tiene el 69 es que puedes estar tan pendiente de hacer bien el trabajo que de repente, te llega un orgasmo por sorpresa. En el caso de que suceda, no pasa nada porque pares un momento.

No es una fábrica japonesa, no tenéis que estar al 100% de productividad desde el primer minuto. Podéis disfrutar por turnos. Eso sí, prepárate para volver al terreno de juego para que la otra persona no se quede a dos velas.

Duquesa Doslabios.

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