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Ni orgías ni relaciones esporádicas, así podría ser la vida sexual después de la pandemia

Hay una cosa, y solo una, que todos nos morimos por hacer en cuanto recuperemos (de verdad) la normalidad y en la que estaremos de acuerdo.

Leyendo el titular, pensarías que me refiero a tener (mucho) sexo, pero debes darme la razón en que nuestro primer deseo es viajar.

CALVIN KLEIN

Y es que los pronósticos para lo que dicen que vendrá después del coronavirus solo parecen comparables a la euforia de los felices años 20: un periodo de derroches, fiestas, escapadas exóticas

En definitiva, una válvula de escape a nivel global (o al menos en los países desarrollados) como respuesta a la represión a la que nos hemos visto sometidos desde que el Covid llegó a nuestras vidas.

Este último año nos ha transformado como personas. Nos hemos planteado si éramos felices con quien estábamos viviendo, las relaciones de nuestra vida, nuestro trabajo o incluso el techo sobre nuestras cabezas.

Y hay quienes nos hemos encontrado conque queríamos un cambio en alguna de ellas en cuanto pudiéramos dar el salto.

Claro que quizás no como imaginaríamos en un primer momento. Si pienso en mí, cinco años en una relación de pareja con convivencia incluida, cualquiera podría pensar que volver a la soltería, una vez superada la pandemia, significaría desmelenarme al máximo.

‘Compensar’ por partida doble la monogamia y el barbecho con una sucesión de encuentros esporádicos fáciles y divertidos. Pero, ¿es eso lo que quiero (y queremos)?

Los encuentros casuales volverán, por primera vez, a estar bien vistos sin la carga de que estamos exponiendo al grupo de convivencia.

Y no solo eso, sino que, con la tranquilidad de la vacuna, quitarse la mascarilla dejará de preocuparnos más que quitarnos la ropa. Contagiarnos de una venérea será la única enfermedad que nos preocupará contraer.

Es decir, como si estuviéramos en la antesala de un periodo dorado para las pasiones de una noche.

Entonces, si apunta maneras de que eso pueda pasar, ¿por qué no creo que termine cumpliéndose? Ni vamos a follar más ni con tanta variedad de gente.

Mi teoría es que, tras pasar meses aislados en casa, hemos tenido que conocer(nos) en profundidad. Privados del aspecto físico, hemos tenido, como nunca antes, la oportunidad de conectar en un plano emocional.

Y ha sido un éxito.

Si hablo con los pocos solteros que todavía mantengo en el círculo de amigos y conocidos, el sentimiento es bastante parecido. Nadie quiere algo rápido con fecha de caducidad. Lo de antes ya no nos sirve.

Sentirnos solos, aislados, asustados durante tanto tiempo por una amenaza desconocida e invisible y sobre todo, con el miedo ante un futuro incierto, ha dejado en evidencia lo importante que es sentirnos bien en el día a día, tener una estabilidad.

Y no el bienestar fugaz de un orgasmo, el de verdad. El de llegar a casa y poder fundirte en un abrazo con la persona que quieres, de sentirte escuchada contando tu movida del día en el trabajo, el de la cercanía física y sentimental, el de poder sentir que tienes un apoyo incondicional, alguien con quien contar para todo.

En definitiva, aunque no parezca que se aproxime otra cuarentena, dar con quien no se haría tan cuesta arriba si se diera de nuevo un encierro en casa.

Duquesa Doslabios.

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Ni el tamaño de la erección ni durar horas en la cama, dos mitos sobrevalorados del sexo

Creo que si fuera un hombre las dos cosas que más me agobiarían sería el tamaño de mi pene y cuánto soy capaz de mantener una erección.

Y tengo claro que serían esas en concreto porque son algunos mensajes que llegan desde la infancia.

CALVIN KLEIN

En los primeros encuentros con el móvil o el ordenador, los pop-up de alargadores de pene, pastillas mágicas que prometen horas de aguante y, por supuesto, la pornografía se encargan de que esas inseguridades se cuelen en la cabeza.

Lo curioso es que, si lo hablarais con nosotras, entenderíais que (¡sorpresa!) el pene no es tan importante en realidad para nuestro disfrute.

Para empezar, la mayoría no alcanzamos el orgasmo con la penetración. No, por mucho que estés eternamente bombeando es la estimulación directa del clítoris la manera de hacernos llegar.

Es más, recuerdo una expareja que tardaba tanto en correrse que había momentos en los que hasta mirar el catálogo con las novedades del Lidl me parecía más entretenido que seguir esas jornadas maratonianos de sexo.

El mito de que son 20 minutos los que debería durar el polvo perfecto, es otra idea que consigue meter más presión entre una cosa que debería surgir de forma natural y sin mirar el reloj.

Cada uno somos un mundo y, además de nuestros particulares ritmos, hay días que estamos con más ganas, otros con menos y ocasiones en las que los agobios o distracciones hacen imposible llegar a nada más que pasar un buen rato (que ya es mucho).

Claro que la penetración es una práctica placentera con la que ambas personas pueden disfrutar.

Más allá de ella, la sexualidad ofrece un abanico tan amplio de juegos, posturas o roces, que reducir todo al desempeño del pene es darle demasiado protagonismo (y a vosotros más carga psicológica de la que tiene).

En vez de aguantar una erección, para mí va por delante que sepa dónde está el clítoris, por ejemplo. Y, sobre todo, que esté familiarizado con su funcionamiento -pero que si no sabe, ya le enseño yo-.

Prefiero también alguien que se interese por si estoy disfrutando más que por cronometrar su duración. O que incluso se anime a participar en mis fetiches que poco o nada pueden tener que ver con meterla.

Alguien que entienda que puede ser mucho más erótico jugar con una lengua enfrente del espejo de cualquier ascensor desconocido.

En resumen, alguien con interés en ver el sexo más allá de su propio pene para disfrutarlo juntos.

Duquesa Doslabios.

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El mundo de los pies para fetichistas novatos (o que no saben si lo son)

“Sería bastante interesante leer un artículo sobre fetichismo”, me comentaba hace unos días un seguidor que, como Tarantino, comparte el amor por los pies.

Como mi experiencia con la filia es más bien breve, se convirtió en mi mejor fuente de información para averiguar si es algo en lo que puedes introducirte o un gusto adquirido con el tiempo.

BIJOUX INDISCRETS

Y es que fetichismos aparte, los pies y las manos son dos importantes puntos de placer por las terminaciones nerviosas (en nuestras plantas habría unas 7.000).

Una razón más que suficiente como para darles la oportunidad de que, la próxima vez que tengamos ocasión, adquieran mayor protagonismo.

Mi seguidor me confirma que, a nivel sexual, los pies producen morbo por su forma y su tacto. Pero la excitación va mucho más allá cuando entra en la ecuación la variedad de prácticas.

Dentro del fetichismo hay todo un mundo. Un abanico de placer que puede ir desde verlos a tocarlos, una paja con los pies (que recibe el nombre de footjob) o combinándolo con la sumisión, el trampling (disciplina que consiste en caminar sobre una persona).

Pero antes de que te atrevas a andar sobre la espalda de tu pareja, mi consejo es que empieces por un nivel más ligero y compruebes (comprobéis) si os va gustando o preferís probar otro fetichismo porque no es el vuestro.

El punto de partida que de uno mismo depende es llevar los pies a punto.

La higiene es fundamental (a no ser que encontremos justamente a alguien que le gustan con olor) y un mínimo de pedicura -no hace falta que lleves cristales en las uñas, conque estén bien cortadas ya tienes todo hecho-, siempre es bienvenido para seducir con esta zona.

En cuanto a los zapatos, ¿es mejor llevar algún modelo que deje el pie a la vista o prescindir del calzado?

Depende de cada persona, lo que nos invita a experimentar con unos tacones o unas sandalias. Por lo general, es el pie desnudo el que excita, así que por mucho que busquemos el modelo perfecto, terminará en el suelo tarde o temprano (si se quitan de una manera sugerente, mejor).

Y se puede aplicar el mismo razonamiento a medias y calcetines.

A la hora de jugar con ellos, acariciarlos con las manos puede ser un buen punto de partida (si aguantas las cosquillas esto te resultará muy fácil). Sube de nivel recorriéndolos, o dejando que te los recorran, con los labios o la lengua.

Para poner el broche de oro, nada como incluir en la rutina posturas en las que se pueda hacer eso al mismo tiempo que se estimulan los genitales.

Es el caso del misionero, que se pueden colocar cerca de la cara o si estando nosotras encima dejamos las piernas hacia delante. Pero también con un cunnilingus o incluso el célebre 69.

Duquesa Doslabios.

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Sí, el sexo con la regla puede ser (muy) placentero: apunta estos 6 consejos

Más o menos, las mujeres tenemos 400 reglas desde que nos viene por primera vez hasta la menopausia.

Así que entre los días de sangrado fuerte y los que simplemente manchamos un poco, nos pasamos con sangre o restos entre las piernas más de 2000 días de nuestra vida.

DIVACUP

Los suficientes como para que ni me plantee pasarlos religiosamente sin tener sexo. Las ganas siguen ahí, quizás en mayor o menor medida en función del momento o del ciclo. Pero si hay deseo, ¿cómo pensar en no tener ningún tipo de actividad?

Para mí, en concreto, hace que el periodo sea mucho más llevadero. Recuerda que el orgasmo siempre te va a ayudar a que las molestias se pasen (la combinación ibuprofeno y clímax es mi favorita durante esos días).

Pero también es cierto que podemos hacer que el polvazo nos resulte más apetecible. Así que ahí te dejo mis recomendaciones para que te tires a la piscina (menstrual) y te animes:

  1. Si por lo que sea te da pavor que se te acerquen cuando sangras (que no pasa nada), recuerda que el clítoris está lejos de la vagina. En concreto unos cuántos centímetros más arriba. Con un tampón o una copa menstrual te aseguras de que no se convierta en el gran olvidado, sino en el protagonista. ¿Quién dijo que el sexo es solo penetración? Tócate (o que te toquen) o atrévete a que te hagan ese cunnilingus que te mereces, que cambiar por completo el revestimiento uterino es un trabajo que bien se merece que te mimen.
  2. Un minuto de silencio por esas sábanas/mantas/colchón que alguna vez nos hemos cargado con el sangrado. Ya que sacar la mancha roja cuesta horrores (acuérdate que solo se van con agua fría), mi consejo es que te hagas con una buena toalla negra para que te despreocupes por tu ropa de cama. No solo proteges tus sábanas de lyocell, sino que te aseguras de que vas a poder seguir usando la toalla ya que con el color oscuro no se apreciará ninguna mancha. Pero es que la sangre es tan buen lubricante que no deberías perder la ocasión de usarla a tu favor.
  3. Ayúdate de estos aliados: una copa menstrual para tener sexo, juguetes que te estimulan el clítoris o en definitiva cualquier cosa que te haga sentir cómoda y excitada son claves. La cosa es que disfrutes y llegues al orgasmo.
  4. El agua caliente es tu mejor amiga. Y no solo dentro de la bolsita que se puede calentar en el microondas. La temperatura disminuye el dolor y rebaja la inflamación (de ahí que también se utilice para los partos en el agua). Mi sugerencia es que muevas la acción al baño y confíes en el chorro de la ducha. Si te lo aplicas sobre la tripa, notarás un alivio inmediato y si bajas unos centímetros, estimulas el clítoris. Dos pájaros de un tiro.
  5. Que suba la temperatura literalmente. Más allá del baño, es fundamental no quedarse fría. Si hay que dejarse la camiseta puesta, se deja. Si hay que tener sexo con la manta térmica en la tripa, se tiene también.
  6. Evita las posturas en las que la penetración sea profunda. El cuello uterino se estrecha y es probable que notes más molestias (dile adiós al perrito en esos días). Si te pones tú encima, haces la cucharita lateral o el misionero te asegurarás de que no te duela nada.

Duquesa Doslabios.

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Mucha o poca luz, habitación fría o caldeada: ¿qué es lo que hace que un polvo sea épico?

En el ranking de los polvos en los que menos a gusto me he sentido, ocuparía uno de los primeros puestos aquella vez que -bajo un sol de verano cayendo a plomo-, me pilló el calentón en una excursión por el campo.

No sé si fue la luz deslumbrante, el calor abrasador multiplicado por dos por los cuerpos que estábamos involucrados o incluso la arena clavándose en la espalda (no era un buen día para llevar camiseta de tirantes).

SKYN USA

Más allá de la comodidad de la situación, que cuando las ganas mandan no me permito el lujo de volverme una sibarita, admito que la claridad extrema contribuyó a que se quedara apuntado en la lista negra.

Si puedo elegir, un ambiente más íntimo con un poco de misterio de una persiana a medio bajar o una luz un poco tenue, logran que el momento me parezca mucho más atrayente (y crezca la predisposición).

Y por lo visto, no soy la única. Según un estudio de JOYClub, una comunidad basada en la sexualidad liberal, el 75% de las mujeres participantes contestaron que la iluminación baja era uno de los factores que hacían de un encuentro algo perfecto.

Ya que los hombres responden en mayor medida ante estímulos visuales, no me sorprende que la mayoría prefiriera buena luz llevándole la contraria a las encuestadas.

La temperatura es otra gran diferencia. El estudio revela que nosotras preferimos el frío para que corra de nuestra cuenta subir los grados, mientras que ellos se quedan con un ambiente más caldeado.

En mi caso, sí puedo decir que el invierno da mucho más juego que el verano. Juntarse en busca de calor, meterse debajo de la manta y, por supuesto, sudar entre las sábanas, hacen que la estación más fría del año resulte muy llevadera.

Pero todos podremos estar de acuerdo en que tener sexo en pleno verano -si no hay ducha de por medio-, a veces puede convertirse en un infierno.

Otro dato interesante del estudio es que más de la mayoría de las encuestadas admitió preferir música de fondo mientras que la mayoría de ellos se decantaron por el silencio (o, más que el mutismo absoluto, disfrutar únicamente de los gemidos o sonidos del momento).

Preferencias aparte, movernos en polos tan separados tiene algo muy bueno, y es que nos obliga a no estar siempre en nuestra zona de confort.

Y, a fin de cuentas, volviendo a mi anécdota en el campo, por muy incómodo que fuera, no cabe duda de que es uno de los polvos que mejor recuerdo. Quizás porque es probar lo que hace que variemos y que el sexo no sea solo llegar al orgasmo, sino también una historia.

Duquesa Doslabios.

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Ni mensajes por WhatsApp ni ‘DMs’ de Instagram, escríbele relatos eróticos

Que la cercanía no tiene por qué implicar conexión ni que la distancia significa lejanía es una conclusión -por enrevesada que parezca- a la que he llegado con las medidas de restricción social.

Lo resumo rápido: me he sentido más unida a personas con las que no podía quedar por estar en zonas confinadas, que con las que sí he podido verme.

CALVIN KLEIN

Así que propongo algo, una idea un poco extraña que haga todo más llevadero: empecemos a escribir(nos) relatos eróticos.

Si algo he comprobado a lo largo de mi vida, es que las palabras escritas también consiguen ‘tocarnos’ de alguna manera gracias a que tenemos un poderoso órgano sexual capaz de interpretarlas como caricias: el cerebro.

La primera razón por la que deberíamos hacerlo es la más evidente: nadie se para normalmente a crear una trama de alto contenido sexual.

Como parte de la generación de los gifs, memes y emojis cada vez veo más fría la relación con el teclado. Dejarse llevar  imaginando qué pasaría si tuviéramos delante a la persona que está al otro lado, es algo excepcional.

Y joder, cómo nos gusta lo que se sale de lo normal.

Escribir con todo tipo de detalles la forma en la que recorrerías su cuerpo (desnudo o vestido) o en qué situación imaginas el desenlace de la tensión sexual que mantenéis, es una forma de conectar a nivel íntimo sin fisuras, insuperable.

Como en el argumento de una película, lo que sucede es perfecto, tanto que incluso os corréis al mismo tiempo (por muy atípico que sea que suceda en la vida real).

La opción de escribirlo, en vez de estar contándolo al minuto, te da la libertad de pensar con calma qué te gusta.

Cuáles son esas filias que te permites sacar a la luz por estar más aceptadas (quizás una pasión desmedida por los pies u oler unas bragas) y cuáles te dejas para un relato en el que haya más confianza.

El límite es la imaginación. En ese universo literario entre dos el tiempo y el espacio son tan irrelevantes que puedes acercarte a cualquier parte del mundo, desde ese pueblo perdido en la montaña a un exótico destino.

Que pase o no en la vida real lo que sucede en el relato, es una incógnita. Pero contamos con la certeza de saber qué es lo que la lectora o lector va a experimentar al leernos.

Recorrer con la mirada palabras evocadoras sube la libido con un desenlace casi seguro: la masturbación. Una especie de sexo a distancia si lo que se utiliza para llegar al clímax es la narración.

Eso que dicen que nos harían consigue aumentar el deseo por la otra persona -¿cómo no hacerlo si está relatando un empotramiento de ensueño?-.

Y disparar el apetito sexual me parece una solución tan buena como cualquier otra para disminuir el estrés y ansiedad. Es lo que tiene ponerse cachonda, que se interrumpen las emociones negativas por un rato.

Tenemos el poder de hacer de las letras tanto besos como incluso una buena sesión de sexo oral (si escogemos las correctas).

Duquesa Doslabios.

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La aplicación con la que tendrás mejor sexo (tú decides si por tu cuenta o en compañía)

¿Que si el porno me satisface? Relativamente. Entre que las estructuras son siempre las mismas y las fantasías recurrentes, ver a dos personas teniendo sexo en la ficción -de la forma en que lo hacen en ese tipo de películas- me sabe a poco.

Prefiero quedarme con otras alternativas, como la prosa erótica o los audios. Esta última opción (imagínate por un momento una voz susurrante diciéndote al oído lo que le encantaría hacer con tu cuerpo) es la que ofrece la aplicación móvil Calíope.

Su CEO, Rocío Romero (@roenlared), me explica que el secreto de esta app es precisamente que consigue estimular nuestro mayor órgano sexual, el cerebro.

CALÍOPE

Pero no se limita únicamente a transportarnos a la compañía -y roce- de otras personas. Calíope pretende convertirse en el denominador común de nuestros teléfonos para que no solo tengamos aplicaciones sobre el ciclo menstrual o si nuestro bebé ha alcanzado ya el tamaño de un aguacate.

Además del fin divertido -consumir placer con otro sentido que no fuera la vista-, tiene un objetivo didáctico al ofrecer educación afectivo-sexual desarrollado por psicólogas, sexólogas y profesionales en el campo del bienestar.

Desde trabajar nuestra autoestima, problemas sexuales, entender cómo funciona el clítoris o conocer otros modelos de relación más allá de la monogamia de una forma muy amena, a nuestro ritmo y sin salir de la intimidad de la habitación (o en cualquier otro lugar).

¿Qué clase de contenidos vamos a encontrar en la aplicación?
Relatos eróticos y un apartado de desarrollo personal, aprendizaje y mejora de tu vida sexual y mental que hemos denominado Bienestar. La parte de historias es diversa, hay audios de encuentros casuales, de fantasías que siempre hemos querido probar, otros en los que formas parte de la historia… Hemos lanzado unos para que los escuches con tu pareja y os atreváis a probar cosas nuevas y disfrutar juntos de maneras diferentes. En el apartado de Bienestar coexisten temas pensados para el autoconocimiento del cuerpo, mejora del autoestima, tipos de relaciones, formas de identificar una relación dependiente… Añadimos uno nuevo cada semana.

¿Cómo habéis integrado la educación sexual en Calíope?
Nos dimos cuenta que había mucho camino que recorrer en materia de educación sexual afectiva y diversa. El papel de las psicólogas y sexólogas es clave, ellas saben orientar el contenido y ver cómo categorizar mejor ciertos temas. Nuestra misión es conseguir eliminar los máximos tabúes posibles y contribuir a naturalizar el sexo. Mientras que para alguna gente lo es, para mucha parte de la población sigue siendo algo incómodo y ruborizante.

¿Por qué razón habéis decidido dirigirla sobre todo hacia la mujer?
La educación sexual dada a las mujeres es siempre en base a la culpa, al miedo, a la desconfianza. Ten cuidado con los hombres, solo quieren usarte. Vigila que no te quedes embarazada, eso te podría arruinar la vida. Cuidado con la regla que manchas. Son muchas las frases que se nos vienen a la cabeza a las mujeres y que, por cierto, producen grandes problemas sexuales en muchas personas. De hecho, 1 de cada 2 mujeres adultas tiene problemas sexuales.

Es más, ¿cuáles son las aplicaciones que compartimos todas las mujeres? Las de regular el ciclo menstrual o de embarazo. De nuevo, la fertilidad como eje, no el placer. La app es para todo tipo de personas, el contenido está enfocado a mujeres pero también pueden escuchar las historias y los temas de bienestar los hombres, sin lugar a dudas. En Calíope cabe todo el mundo, sin distinción de sexo ni identidades de género.

¿Cómo funciona el apartado de historias?
En el apartado de historias puedes encontrar relatos eróticos e historias que tienen la finalidad de excitar o relajar a la oyente. Existen diferentes categorías como Fantasía, donde puede que a la oyente se le cumplan las suyas, también tenemos la categoría
Contigo donde la oyente forma parte de la propia historia. Además, puedes filtrar el contenido por Ella/Él o Ella/Ella. Estamos trabajando en historias Él/Él que muy pronto verán la luz. En el apartado En Pareja hay audios para escuchar con tu pareja o con quien te apetezca, si te atreves.

¿Por qué os habéis decantado por el sentido del oído en concreto?
Son muchos los estudios que demuestran que las mujeres se excitan en su mayoría mediante la imaginación y la escucha en contraposición de los hombres. De hecho, según un estudio de Tenga, a la hora de ponerse en materia el 78% de los hombres recurre a ver vídeos y contenido para adultos, frente a sólo el 46% de las mujeres, quienes prefieren principalmente la imaginación. 

Con casi un mes desde que lanzasteis la app, ¿qué es lo que tiene más éxito?
En apenas 10 horas tras el lanzamiento conseguimos colocarnos como la aplicación más descargada de Salud y Ejercicio Físico de la App Store y estar en el Top Descargas de toda España. Actualmente ha sobrepasado ya las 40,000 descargas. Nuestras oyentes, o musas de Calíope como nos gusta llamarlas, están disfrutando del contenido a diario y tanto las historias como la parte de bienestar y educación sexual están teniendo un éxito abrumador.

¿A quién le recomendáis instalarse la aplicación?
Se lo recomendaría a aquellas personas que les excita leer un relato o un libro erótico. A aquellas que quieren fomentar su principal órgano sexual: el cerebro. A aquellas que quieren disfrutar en la intimidad y no necesitan un vídeo. A aquellas que están cansadas del porno de siempre, a las que quieren probar cosas nuevas…

También se lo recomendaría a todo tipo de parejas así como a aquellas parejas que no son pareja pero se divierten juntos. Merecemos disfrutar del sexo y el placer sin miedos, tabúes ni presiones. Merecemos mejorar nuestra vida sexual y que nadie nos diga qué nos debe gustar ni quién debemos ser. ¿A quién le recomendaría instalar la aplicación? En realidad me pregunto, ¿a quién no se la recomendaría?

¿Cuáles son las ventajas de la versión ‘premium’?
Descargarla es gratuita y puedes escuchar múltiples audios sin ningún coste. Existe la opción de que por solo 19,90€ (menos de lo que vale una cena) puedas tener todo el contenido desbloqueado durante todo un año y, además, con nuevo contenido cada semana. El precio de la suscripción es bajo porque queremos que todo el mundo pueda acceder a él y creemos que un único pago de lanzamiento a un coste asequible puede hacer que la educación sexual y el placer auditivo pueda ser posibles para todo el mundo. Para los que quieran ver mucho más y no sepan si valdrá la pena, tenemos la opción de que puedas probar 7 días gratis y ver si el contenido te convence.

Duquesa Doslabios.

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‘Sexting’, videollamadas o juguetes con control remoto: así va a ser tu vida sexual en 2021

Es 14 de enero, nos quedan todavía 11 meses y medio por delante del nuevo año (¿quién dijo miedo?) y a día de hoy, no es difícil hacerme una idea de cómo va a ser.

Tan extraño como el anterior, por lo pronto. La distancia social, las restricciones de movilidad, los toques de queda y, por supuesto, el virus y el miedo al contagio van a seguir siendo los factores que harán que conocer a alguien sea casi un milagro.

Y ya ni os hablo de enamorarse.

Pero por difícil que parezca, la parte positiva es que si hay ganas, habrá formas. O, al menos eso es lo que adelanta el informe de WOW Tech, empresa de bienestar sexual, sobre las tendencias de 2021.

LELO

Que vamos a refugiarnos más todavía en el universo digital, es la mayor de todas.

Dile “Hola” a Tinder, a colarte en los mensajes directos del Instagram de la persona que te gusta, a mandarle un WhatsApp con cualquier excusa y, en definitiva, a hablar hasta las tantas de la mañana.

No podrás quedar en persona porque quizás prefiere esperar a que sus abuelos estén vacunados, pero las publicaciones de su perfil que te permitirán asomarte a su vida, te servirán para estudiarle de cerca y saber si quieres mantener ese plan de hamburguesa y brownie cuando llegue el momento.

Lo que significa también que ha llegado la ocasión de que nos convirtamos en expertos en seducción lateral. La videollamada es el nuevo terreno a conquistar con sonrisas y caídas de ojos.

Y si el sexting sigue siendo un terreno resbaladizo que no quieres pisar, nos queda la alternativa de la foto de 15 segundos de Instagram que después se borra sin dejar rastro (y te avisa si le hacen una captura de pantalla).

Pero mi propuesta es tirar de imaginación y de teclado e intentar convencer a la otra persona de que también podéis excitaros delante de la pantalla. Empezar por un relato erótico a pares puede ser la forma de adelantar lo que sucedería en un encuentro físico.

(Quiero darle las gracias desde aquí a esos juguetes que se pueden usar a distancia y vienen genial para estos casos.)

Que suba la temperatura sin poder usar ningún estímulo visual será una tendencia de la que ‘culparíamos’ al audio-porno. Los relatos narrados cada vez son más populares y en Quinn o Calíope puedes encontrar historias que te transportarán lejos de cualquier confinamiento.

2021 será un año de romper con los alicientes que teníamos hasta ahora, de deconstruirnos, de educarnos. Y especialmente de hacerlo en materia sexual. Series, podcast, canales de Youtube y hasta cuentas en redes sociales de expertos nos dejarán sin excusas.

Ya no podremos culpar a la escasa hora de educación sexual del colegio.

Por último, los métodos anticonceptivos volverán a estar en el punto de mira. Las mujeres cada vez nos resistimos más al uso de hormonas por los efectos secundarios.

También parte de ese empoderamiento consiste en vivir nuestros cambios hormonales e incluso menstruaciones de una manera más natural (la copa es la nueva mejor amiga para ser conscientes de cómo es nuestra regla, cuánto sangramos, qué color y forma tenemos o incluso que no pasa nada por mancharnos las manos).

Que barreras como el preservativo sean las más populares debería hacer reflexionar de lo necesarios que son los métodos que no cambien nuestra libido ni el funcionamiento del cuerpo.

Duquesa Doslabios.

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Que no te engañen, en un ‘pubis perfecto’ también puede haber vello íntimo

Hace un tiempo llegué a la conclusión de que el porno no iba a decidir cómo me relacionaba con ninguna parte de mi cuerpo. Aunque me refiero, más específicamente, al pelo del pubis.

BILLIE BODY HAIR PROJECT

La imagen de mujeres con la entrepierna completamente rasurada me da un poco de grima. Solo sé que cuando he imitado ese hairstyle, mirar hacia abajo me hacía retroceder en el tiempo.

Concretamente a cuando tenía 6 años y mi monte de Venus era aquel paisaje imberbe de forma natural.

(¿A quién puede excitarle que debajo de unas bragas lo que encuentres sea más similar a la anatomía de una niña pequeña que a la de una mujer? Pues me sorprende la respuesta. ¿Dónde queda el “donde hay pelo hay alegría”?)

No hubo ningún desencadenante, simplemente dejé de estar cómoda viendo aquello tan lampiño. No lo sentía mío, como si no fuera yo realmente la dueña de lo que pasaba allí abajo.

No estuve cuando Newton recibió el manzanazo en la cabeza, pero a mí me pasó algo parecido cuando me vino la iluminación: era yo quien decidía cómo llevarlo.

Y a quien no le gustara, pues mala suerte. Lo que no me permito es no ser la dueña de mí misma (aunque ese “dueña de mí misma” se refiera a mi vello corporal).

Te preguntarás, claro, que a qué viene esta reivindicación así de repente. En una encuesta que ha lanzado JOYclub, comunidad basada en la sexualidad liberal, a sus miembros aparece el vello púbico como una de las cosas que menos les gusta a los hombres españoles en la cama.

Te puede interesar: Los inconvenientes de rasurarse el pubis o 5 motivos para practicar el ‘Januhairy’

Sí, para los integrantes masculinos, un pubis peludo es tan poco excitante como otras prácticas como el fisting o el trío hombre-mujer-hombre.

Lo cierto es que poner al mismo nivel que te introduzcan la mano o parte del brazo, por el ano o la vagina, con unos pelos en la entrepierna me parece un poco exagerado, pero el resultado está ahí.

Para mí, qué pueda encontrar o no excitante la otra persona en mi cuerpo ya ha pasado a un segundo plano.

Claro que quiero gustar, pero no veo el asunto lo bastante grave como para que sea un impedimento (aunque me arriesgue a que pierda la erección).

La excusa que alguno ha esgrimido argumentando que no es higiénico, también es fácil de desmontar. El vello no es sinónimo de suciedad, es algo natural que protege la zona. No lavárselo bien sí que es una guarrada, pero si se lleva limpio es una zona tan pulcra como cualquier otra.

También os digo que creo que hay puntos medios entre llevar un arbusto entre las piernas y un felpudo bien recortadito -e incluso digno de certamen de jardinería-.

Independientemente de la forma o el largo, me renta más verme bien y sentirme cómoda que estar adaptándome a unos cánones que no he podido elegir.

Duquesa Doslabios.

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10 cosas que necesito para estrenar la soltería según mis amigos

Por si el tono deprimente de mis anteriores artículos ha sido demasiado sutil, lo confirmo por aquí. Comunicado oficial: vuelvo a estar soltera después de varios años fuera del mercado y cada vez más cerca de los temidos 30.

Y, como novata en el mundillo, una de las primeras cosas que hice fue preguntar qué venía a continuación.

SAVAGE X FENTY

No es que no afronte que me toca escalar, una a una, las etapas del duelo hasta llegar a la esperada cima de la superación (prometo que estoy trabajando en ello y hago, día a día, mis progresos).

Es que estoy tan oxidada en esto de volver a planear sola que no sabía ni por dónde empezar. Así que, parafraseando al Cholo y su “Partido a partido”, me planté en la casilla de salida a la espera de que me contaran qué artículos imprescindibles necesitaría en mi nueva vida.

Os comparto sus respuestas.

  1. Ropa interior nueva: me quedo con la duda de si se referían a lencería normal -de esa que usamos para el día a día- o a algún diseño fantasioso en vista de un horizonte futuro en el que pueden surgir nuevos encuentros sexuales. Desde la experiencia, y por lo pronto, me he centrado en las primeras aprovechando para hacer una buena limpieza. Sobre todo de los modelos que ya estaban machacados, esos que, ya con la confianza, no me daba vergüenza poner en nuestro extendedero.
  2. Condones: la protección es fundamental ya sea estando con una única pareja que manteniendo relaciones con varias, pero sí que es cierto que, en el caso de vivir una soltería en la que los encuentros se den con frecuencia, no pueden faltar los preservativos tan a mano como las mascarillas. No basta con dejarlos en el cajón de la mesilla. La persona soltera debe estar alerta, nunca sabe cuándo puede llegar la siguiente oportunidad.
  3. Plataformas de streaming/libros/videojuegos: la cosa es mantener la cabeza ocupada y, en el caso de tener cuentas conjuntas, negociar quién se la queda y quién tiene que darse de alta (o al menos si se quiere seguir disfrutando del plan Netflix & chill). Si bien me confieso incapaz de quedarme sola en casa viendo series, admito que está siendo un buen momento para recrearme en mi relación con los libros, que, además de distraer, ayudan a contraer el sueño por la noche (pantallas 0 – papel impreso 1).
  4. Apuntarse al gimnasio/cualquier disciplina deportiva: dice una página de Facebook que me apasiona que de las mayores rupturas amorosas nacen los auténticos culturistas. Y sí, el desengaño amoroso es fácil de combatir con una buena dosis de endorfinas. Además, haciendo actividades grupales aumentamos las probabilidades de conectar con nuevas personas (¡con las que encima compartimos gustos!).
  5. Algún capricho: este punto todavía me lo estoy pensando, pero me parece el más necesario. En mi caso, lo más seguro es que sea una limpieza facial profunda.
  6. Colonia nueva: según una amiga, se debe acompañar la vida nueva de un olor nuevo. Y aunque entiendo por dónde va la teoría, es el único punto al que me resisto. Soy de esas personas que se mantienen fieles a los aromas cuando dan con el que les encaja. Me gusta demasiado mi perfume del día a día como para cambiarlo, pero no descarto hacerme con uno más potente para las ocasiones especiales venideras.
  7. Satisfyer/succionador de clítoris: escribiendo un blog de sexo, este punto estaba más que cubierto. Pero es probable que, ahora que mi vida sexual es cero, comience una etapa de redescubrimiento de mí misma. Nunca es tarde para probar cosas nuevas o atreverme a pedir ese set de cuerdas que siempre me ha llamado la atención.
  8. Un viaje: cualquier destino es bien recibido en estos tiempos, pero en mi caso tengo claro que el primer desplazamiento fuera de Madrid va a ser para ver a una amiga. De forma que no solo disfruto de cambiar de ciudad, sino que me llevo de paso la mejor de las terapias, pasar tiempo juntas arreglando el mundo.
  9. Cambiar el corte de pelo: escribía en enero de 2019 (sin saberlo), sobre la relación entre una ruptura amorosa y un cambio de look. Estrenar peinado se puede traducir universalmente por el “Aquí estoy y sigo adelante”, ya que nos sirve para mostrarnos a nosotras mismas -al menos de manera externa-, que damos comienzo a una nueva etapa de nuestra vida.
  10. Algo que tu ex odiara: voy a partir de la base de que no soy una persona vengativa, así que no me parece muy sano (para mí) comprarme algo a modo de revancha. Que, además, en mi caso, tendría que ser un kilo de azúcar para tomármelo a cucharadas. Pero puedo entender que haya quien encuentre sentido a esta última sugerencia. Quizás haciéndose por fin con ese cuadro que siempre le había gustado, pero que su ex no le dejaba colgar en la pared del piso.

Duquesa Doslabios.

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