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Sexo por narices, ¿usas en la cama el sentido del olfato?

El sexo es de las pocas actividades que deja salir nuestro instinto más animal. Un momento en el que apartamos a un lado los pensamientos y nos limitamos a dejar que sean los sentidos los únicos encargados de guiarnos.

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Presenciar un desnudo, definir una espalda con las yemas de los dedos, una palabra potente al oído y una lengua curiosa son prácticas que convierten la vista, el tacto, el oído o el gusto en, quizás, los sentidos que más ponemos en práctica.

Pero no menos importante es el papel que cumple en cualquier intercambio sexual el olfato.

Para incluirlo de una manera más activa, son varias las empresas de productos eróticos que crean perfumes específicos, como es el caso de Bijoux Indiscrets. Su CEO, Elsa Viegas, nos recuerda la importancia que tiene convertir los olores en parte del juego.

Se dice que los hombres son más visuales y que nosotras nos dejamos seducir por el oído. Pero, ¿qué papel tiene el olfato en el erotismo?
Simplificando: todo. Tanto la tendencia a ser seducido por la vista de los hombres como el oído de las mujeres, es una cuestión evolutiva. Pero no tienen nada que hacer frente al olfato. El olor que desprendemos por nuestras glándulas es una invitación continua a dejarse llevar por el deseo, algo que aunque se haya perdido en gran medida en el tiempo, sigue coleando en nuestros instintos más primarios.

¿Es uno de nuestros aspectos más animales que estamos descuidando? ¿Ha pasado a un segundo plano?En absoluto. Creo que está muy en boga, desde hace muchas décadas, el perfumarse, por ejemplo. No es nuestro olor natural, pero es la prueba viva de que intentamos seducir mediante el olfato. Si hablamos de nuestro propio olor nuestras referencias de seducción han cambiado. Lo que ahora es sexy por oler al último perfume de una marca cara, antes era el olor a sudor de una dura jornada de trabajo, hablando de hombres, claro. El olor de la mujer por general nunca se ha visto demasiado bien, no en público al menos.

¿De qué manera podemos volver el olfato un aliado de la sexualidad? ¿Cómo podemos entrenarlo?
Creo que lo fundamental es desestigmatizar el olor natural del cuerpo. Todo está demasiado aséptico, tanto que no solo estamos limpiando nuestro cuerpo sino que estamos quitándole muchas propiedades necesarias para la salud. Por ejemplo, ¿cuánta gente sabe que la vulva solo debería lavarse con agua? ¿Que realmente no huele mal y que la vagina se limpia sola? El mejor entrenamiento es comprender esto, conocer los cuerpos e identificar qué es insalubre y qué no.

Ya que se dedican a crear productos de cosmética erótica, ¿a qué diría que huele el erotismo?
Te diría que dulce e intenso. Probablemente un aroma que exista actualmente y lo relacione con el erotismo sin ninguna duda es Aphrodisia, un aroma creado en exclusiva para nosotras por un maestro perfumista de Barcelona basado en una receta milenaria afrodisíaca del Kamasutra. Es realmente único y engloba a la perfección la idea de seducir mediante el olfato.

¿Cómo se decide un perfume en vez de otro? ¿Qué se tiene en cuenta?
Es un proceso complejo. Para empezar, en Bijoux Indiscrets tenemos un respeto absoluto por el medio ambiente y el mundo animal, por lo que descartamos cualquier ingrediente o proceso que incida en eso. Investigamos las últimas tendencias como punto de partida y a partir de ahí trabajamos, junto con maestros perfumistas, la formulación. Siempre se espera de un aroma que te transporte a algún momento agradable o que aluda a un momento atractivo para el imaginario colectivo.

¿Cómo nos afectan en la cama los diferentes aromas? ¿Despiertan diferentes sentimientos distintas fórmulas?
Cada aroma despertará un sentimiento distinto, dependiendo de si has tenido o no relación con ese aroma y qué recuerdo tienes de él o qué te inspira. No es lo mismo un aroma cálido y fuerte con toques de canela que una fragancia fresca floral y cítrica; seguramente la primera te resulte más sugerente y la segunda más amena. Aunque no es una ciencia cierta, porque la persona que lo lleve también despierta algo por sí misma, con o sin perfume.

Saliendo de los más típicos como pueden ser la fresa o el chocolate, ¿qué perfume nos recomendaría para experimentar?
Bubble Gum, nuestra última creación para gel de masaje e íntimo y bruma corporal. Los aromas deberían evocar algo y creo que no hay momento más feliz que el de la adolescencia, donde experimentas, donde te echas un chicle en a la boca por si al final te atreves a dar el paso con el chico o la chica que te gusta. Es divertido, dulce y gamberro. Lo tiene todo para pasar un muy buen rato.

Así que si, tras leer esto, tienes ganas de volver a tu nariz más experimental, empieza por algo tan sencillo como mantener cerrados los ojos o usar una venda para taparlos. A ciegas, guiándote solo de los otros cuatro, notarás que empiezas, sin darte cuenta, a volverle a prestarle atención al olfato.

Duquesa Doslabios.

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¿Ha llegado el apocalipsis sexual?

Como mujer nacida en los 90, hay varios problemas que me preocupan de mi generación: la crisis económica que nos ha dejado independientemente de nuestros estudios en el paro, las malas condiciones laborales cuando tenemos la suerte de encontrar trabajo, la fuga de cerebros para trabajar de pizzero en Londres… Y, por supuesto, la crisis sexual.

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Creo que los millennials nos encontramos en pleno apocalipsis de la sexualidad y ni siquiera nos hemos dado cuenta de que lo tenemos sobre las cabezas.

De entre nosotros ya salen los primeros impotentes, ya que muchos hombres jóvenes están teniendo problemas a la hora de excitarse por culpa de los estímulos de la pornografía.

Estando expuestos y encontrando placer viendo imágenes explícitas e irreales hacen que las relaciones sexuales convencionales resulten poco estimulantes y terminen padeciendo disfunción eréctil siendo el nuevo mercado de las clínicas de salud sexual masculina.

Aunque no tenga relación con la industria cinematográfica, cabe mencionar también que la calidad del semen ha empeorado.

Ni Crossfit ni puenting, vivir en las ciudades es el nuevo deporte de riesgo ya que factores ambientales como la contaminación, los químicos que llegan a los alimentos así como un estilo de vida poco saludable en el que abunden las sustancias poco recomendables pasan factura a los espermatozoides volviéndolos más pequeños y deformes.

La conclusión es que cada vez son más parejas las que tienen que recurrir a las clínicas de fertilidad y fecundación asistida para poder tener hijos, otro punto en contra de la vida sexual de la Generación Y.

Si 1980 fue la década del sida, en los últimos 5 años podemos hablar del cáncer de garganta provocado por el sexo oral, una enfermedad que no hace otra cosa más que crecer en España.

Aunque todavía estamos muy por detrás del número de personas que lo padecen en Estados Unidos o en Europa, a este ritmo de parejas sexuales sin protección alguna, aumentarán los casos. Una enfermedad que, encima, tienen más riesgo de contraer los hombres.

E irónicamente, en contraposición a la promiscuidad y falta de barreras que hacen que crezcan los casos de contagiados de VPH, como millennials somos la generación que menos practica sexo.

Quitando aquellas personas en los veintitantos que han aceptado el celibato como forma de vida, el menos número de casos, varios estudios han revelado que nuestra vida sexual es mucho menos activa que la de la generación anterior, la nacida entre los 60 y 70.

Por mucho que parezca que las tecnologías nos acercan, la conexión online no siempre es la clave. Estamos tan saturados que nos perdemos el contacto directo, experiencias reales, vínculos en vivo y conversaciones más allá de emoticonos.

En plena era del #MeToo, la preocupación sobre la seguridad está más latente que nunca ya que cada vez hay más conciencia sobre los riesgos de quedar con personas desconocidas.

La masculinidad tóxica propia de una sociedad machista también deja claro que debemos aprender nuevas maneras de relacionarnos alejadas de los estereotipos de género y del mito del amor romántico.

Y si a eso le sumamos nuestros problemas de compromiso, que no nos casamos, que no tenemos prisa en dar pasos acompañados, (algo que no tiene por qué ser necesariamente malo) tenemos el último factor que prueba que los millennials estamos en pleno cambio afectivo-sexual.

Pero que no cunda el pánico, al igual que hemos salido de la etapa de los contratos de prácticas cuando parecía imposible, saldremos de esta. Somos millennials.

Duquesa Doslabios.

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¿Sexo con amigos? Sí, y más del que pensamos

Confiamos en nuestras amistades por encima de todo, pero en el ámbito íntimo, todavía más. Ni internet, ni nuestros padres, a quienes primero preguntamos en nuestra vida por el sexo es a los amigos. De hecho, seguro que, haciendo un poco de memoria, puedes recordar esas charlas en el patio del colegio donde te enterabas entre risitas del proceso que hay detrás de crear bebés.

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El más espabilado o espabilada del grupo, era quien llevaba la voz cantante autoproclamándose hábil en la materia. De hecho, el 30,3% de los jóvenes españoles recurrimos a la orientación que nos da nuestro círculo más cercano según el estudio de Control Los jóvenes españoles y el sexo.

Aunque luego crecemos y descubrimos que quizás esa persona que tanto explicaba cómo el papá ponía la semillita y la mamá el horno, estaba tan o más pez que el resto, con el paso de los años siguen teniendo importancia en nuestra vida sexual una vez pasada la etapa de desarrollo.

Tanto que, el mismo estudio realizado en una muestra de 2.000 personas, concluyó que el 45% de los encuestados habían tenido sexo con amigos.

Hay varios factores que facilitan que se dé la situación más allá del célebre ‘el roce hace el cariño’. La confianza de que conoces a esa persona a un nivel más personal que a meros conocidos, la tranquilidad de que no tienes que romper el hielo, no solo en la cama, sino a la hora de dejar claro lo que significa para ambos…

Incluso la frecuencia con la que te encuentras, ya que son personas con quienes nos vemos a menudo, son algunas de las ventajas de acostarse con amigos.

Cabe recordar que, aunque conozcamos a esa persona desde siempre o como a ninguna otra, debemos protegernos igualmente. La amistad no está reñida con la salud sexual, de hecho, el cariño que se siente es lo primero que debería pesar para mirar que nuestras amistades se mantengan saludables.

Además, el sexo con amigos es una gran oportunidad para saber qué podemos mejorar. Pueden darnos un feedback sincero y sin malos rollos sobre nuestro comportamiento, conociendo así qué gusta más o menos de una manera sensible, ya que al ser personas que nos importan, solemos tratar con mucho tacto.

¿Confianza? Sí, pero tampoco en todo. Un dato curioso que reveló también el estudio de la empresa es que aun cuando los amigos son los mayores confidentes o incluso amantes, el 62,6% no compartirían sus fantasías sexuales con ellos. Supongo que hay cosas que preferimos guardar en secreto o compartir con una pareja.

Duquesa Doslabios.

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¿Ha muerto el sexo telefónico?

¿Os acordáis del sexo telefónico? Bueno, pues yo no. Me he dado cuenta de que todo lo que sé sobre sexo a través del aparato (el aparato del teléfono, ya me entendéis) lo he visto en películas o en series antiguas. Y con antiguas quiero decir de 1990.

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Pero ni yo, ni la mayoría de las personas de mi círculo cercano, todos millennials de principios de los 90, habíamos probado a tener sexo a través del auricular. De hecho, lo más excitada que me he sentido hablando por teléfono fue una vez que mi pareja me llama decirme que ya había cogido las pizzas.

¿Significa entonces que el sexo por teléfono ha muerto?

Puede que me digáis, quienes sí lo conozcáis de oídas, por aquello de que el estímulo es auditivo, que no me pierdo nada, que ha evolucionado, que ahora tenemos más opciones para poner en práctica nuestras perversiones sin necesidad de estar pegados.

En mi caso, habiendo tenido una relación a distancia, estoy familiarizada con las formas de crear intimidad a través de un ordenador, sin embargo he de admitir que el sexo telefónico 2.0 me parece de todo menos excitante.

Lo de ver a la otra persona desnuda en una especie de chat sexual cutre de mala calidad que me recuerda a los vídeos de publicidad, que aparecen como pantallas emergentes, no termina de ponerme.

La velocidad de la conexión, verte también a ti misma en la pequeña pantalla haciendo cosas que te hacen pensar que pareces totalmente ridícula o el miedo de que te oigan los compañeros de piso, son cosas que enfrían un poco el momento. Y no es que mejore con auriculares, menos todavía si tiendes a ser torpe por naturaleza.

Quizás se podría hablar del sexting como sustitutivo, que viene de unir las palabras “sex” y texting” refiriéndose a mandar mensajes de carácter sexual, pero la forma de utilizar el móvil para excitar a alguien tampoco me parece la más efectiva.

Desde que los móviles tienen cámara, el sexting que predomina es el del envío de imágenes. De hecho, si te paras a pensarlo, ¿cuántas exparejas tuyas tienen fotos comprometidas de ti? Yo he hecho las cuentas, son varias.

Llega un momento en el que las fotos se intercambian sin más, simplemente como aliciente visual. Y claro que a nadie le amarga un dulce, especialmente si llega en un momento inesperado en plena clase de Bioquímica o en una jornada dura de oficina, pero a mí, como buena amante de las letras, se me queda cojo.

Si me dais a elegir, me quedo sin duda con el sexting redactado. Ese que no precisa casi de emoticonos pero que, de insinuante, resulta tan potente como una buena copa de vino rosado (o del afrodisíaco que se os venga a la cabeza en vuestro caso).

El sexting vía mensaje juega con el juguete sexual más potente que tiene el ser humano, la imaginación. Precisamente el mismo principio que estimula el sexo telefónico. Excitarse viendo una imagen es tan sencillo que la pornografía ha hecho de ello un negocio, pero ¿qué hay de la dificultad, el morbo y el reto que supone conducir a alguien al orgasmo jugando con sus fantasías únicamente a través de la voz? ¿No os parece un buen motivo como para recuperarlo?

Duquesa Doslabios.

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Mis consejos para que el 69 se convierta en tu nueva postura favorita

El 69 a mi vida sexual se puede equiparar a las matemáticas durante mi etapa en el colegio. Lo de darle la vuelta a las cosas hacía que nunca me salieran las cuentas.

CALVIN KLEIN

Sin embargo, tras años estudiando la postura, y horas de dedicación mediante prácticas en la cama, he conseguido no solo cogerle el gusto sino encontrarla perfecta llegar al orgasmo. Algo que, como mujer clitoriana, y como sabréis muchas de mis lectoras, no sucede tanto como nos gustaría.

La manera más célebre de practicar sexo oral no solo es sinónimo de un rato de diversión, sino que nos hace conectar y experimentar en pareja. Pero, ¿cuál es la manera de que pase de ser una postura que se nos resiste por su compleja técnica, que te hace sentir como en tu primera clase de práctica de conducir, a una de las preferidas?

“Manos aquí, ojos allá, acelera, frena, cuidado con el de atrás”, serían la clase de instrucciones que podrían compartir tanto el profesor de autoescuela como una sesión informativa de 69.

La coordinación es uno de los factores clave, no solo para manejarte en la zona, sino también para colocarte. Aunque todos estamos familiarizados con la postura clásica, en la que la mujer se coloca encima, hay más formas de acoplarse.

Para quienes tengan ganas de innovar, pueden reinterpretar la pose tradicional con unos ligeros cambios. Que el hombre se tumbe a lo ancho de la cama, dejando la cabeza ligeramente fuera del colchón, y la mujer se ponga encima con las piernas apoyadas en el suelo, supone un nuevo punto de vista.

Si lo que se busca es hacer del 69 el número final en vez de un preliminar, la comodidad es lo más importante, por lo que colocarse de lado conseguirá que ambos puedan aguantar más tiempo.

Que pruebes una postura diferente no significa que esa sea toda la improvisación que puedes realizar. Al ser una posición que requiere interacción constante, no es mala idea dejar juguetes sexuales a mano.

Vibradores, dildos o incluso objetos cotidianos que tenemos por casa que pueden tener un segundo uso para sorprender debido al cambio de textura, serán aliados a tener en cuenta.

Los juguetes son de mucha ayuda al igual que las manos. No te olvides de las manos. La clave del 69 es precisamente explorar desde un nuevo punto de vista. Por mucho que pienses que es buena idea centrarte en tu manejo bucal ya que es una posición oral, aprovecha que tienes las manos libres y toca libremente.

Y hablando de chupar, coincidiremos en que no es lo mismo hacerlo al revés, así que cambia la técnica. Modifica la velocidad, la intensidad o la frecuencia. Busca nuevas formas de estimular aprovechando todo lo que tienes a tu alcance.

Una de las mejores cosas que tiene el 69 es que puedes estar tan pendiente de hacer bien el trabajo que de repente, te llega un orgasmo por sorpresa. En el caso de que suceda, no pasa nada porque pares un momento.

No es una fábrica japonesa, no tenéis que estar al 100% de productividad desde el primer minuto. Podéis disfrutar por turnos. Eso sí, prepárate para volver al terreno de juego para que la otra persona no se quede a dos velas.

Duquesa Doslabios.

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Los inconvenientes de rasurarse el pubis o 5 motivos para practicar el ‘Januhairy’

El vello púbico se ha convertido en un elemento tan prohibido y morboso que solo aparece cuando la etiqueta hairy girl o hairy pussy lo permite.

BILLIE BODY HAIR PROJECT

Vivir en la era en la que el canon de belleza dicta que la piel debe ser totalmente lisa, supone algunos problemas, especialmente cuando hablamos del pelo de ciertas zonas.

Es quizás una de las prácticas más comunes pasar la cuchilla. Pero rasurarse el pubis puede dar lugar a muchos inconvenientes.

Al ser una zona con recovecos y de acceso difícil, creo que todos coincidiréis conmigo, los cortes están casi asegurados.

Las prisas o el desconocimiento se han llevado alguna vez parte de mi labio por delante. Y no es ya solo lo que escuece sino cómo sangra.

Cuando te quieres dar cuenta parece que has tenido una visita repentina de la menstruación mientras empleas medio rollo de papel higiénico en cortar la pequeña hemorragia.

Una herida en cualquier lado puede dar pie a una infección si no se cuida de manera apropiada, y, en la zona íntima también se puede dar el caso.

Si conseguimos evitar que aquello desemboque en una visita al médico, no faltan en ocasiones las reacciones alérgicas que nos dejan la piel como un semáforo.

Y si tienes la suerte de haber escapado de todo esto hasta hoy, hay algo que, me la juego, te ha tocado: los pelos enquistados.

Por tanto, y aprovechando que estamos en pleno enero, propongo que nos unamos al Januhairy. Es un movimiento que busca normalizar el vello corporal dejándolo crecer durante el primer mes del año.

Además de que es la alternativa perfecta si necesitas darte un tiempo con la depilación, es ideal, también, para que seamos conscientes de cómo es el cuerpo en su estado natural.

Lógicamente, aunque todos estamos invitados a unirnos, el movimiento pretende hacer especial hincapié entre las mujeres, ya que somos quienes tenemos que soportar más carga en este aspecto (y a la cantidad de anuncios me remito).

Empoderar el cuerpo femenino, aceptarlo tal cual es, sentirnos cómodas con él y encima, quererlo, una serie de objetivos que nos obligan a desaprender mensajes de belleza que llevamos recibiendo como si fueran dardos desde nuestra infancia.

La campaña pretende que se pierda la vergüenza a tener pelo, que no se sienta la necesidad de disculparse por decidir dejarlo crecer, abrazar la feminidad de la manera que se quiera pero sin la presión estética externa de que hay que depilarse.

¿Te apuntas a dejártelo crecer este enero? Tú eliges la zona, yo ya tengo clara la mía.

Duquesa Doslabios.

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Te quiero pero me aburres en la cama

Tenemos pornografía gratis al acceso de nuestro teléfono las 24 horas del día. Los sex shops cada vez están más aceptados y se han convertido, muchos de ellos, en elegantes boutiques en las que las vitrinas acristaladas exponen los juguetes sexuales como si de artículos de lujo se trataran.

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Es común encontrar cada día, en las principales revistas, artículos y reportajes con consejos sobre cómo aderezar nuestra intimidad. Y aún con todo eso, nos aburrimos en la cama.

¿Mi muestra estadística? Mis amigas de diferentes edades que se encuentran, cada una, en un estado laboral y civil diferente, a las que les une una misma situación: el sexo con sus parejas, tras un tiempo, les resulta aburrido.

Enamoradas hasta las trancas, con atracción física hacia su pareja y unos niveles de deseo sexual normales (es decir, no tienen alteraciones), hablamos de que el sexo termina por convertirse en algo monótono.

No me malinterpretéis, no me quejo de la monotonía. Os habla alguien que se está viendo por sexta vez la serie Friends y que siempre se pide el mismo tipo de pizza y hamburguesa. Disfruto como nadie del placer rutinario de despedirme con un beso de buenas noches o de desayunar todos los días una tostada con aceite y tomate. Creo en “De lo bueno se repite”.

Y aunque soy un animal de costumbres, en la cama busco la excepción de mi propia norma. Es el único sitio en el que no estoy de acuerdo con hacer siempre lo mismo por mucho que me conozca (o me conozcan) de la cabeza a los pies.

Con el paso de los años, me he dado cuenta de que, en todas mis relaciones, he sido yo quien ha abierto un poco las miras por los dos, quien ha introducido juguetes, complementos, accesorios, lencería, prácticas, ideas, posturas…

Pero es que hablando con mi círculo cercano, se repite el mismo patrón una y otra vez siendo nosotras las más curiosas y ellos quienes se dejan llevar con lo que propongamos bajo las sábanas.

Es como si realmente muchos hombres no tuvieran el mismo interés en desarrollar el erotismo. ¿Será una cuestión de placer o es pura comodidad? Me pregunto con una amiga. A fin de cuentas, la metan como la metan, llueva o truene o echen Fast & Furious por la tele, les resulta más sencillo excitarse. No es el mismo caso de las mujeres.

En mi caso, cuando me compro un conjunto de encaje, no me limito a hacerme con una prenda de ropa interior. Ir a la tienda, mirar los diseños, escoger uno y fantasear con la reacción que pueda tener mi pareja, ya forma parte del juego horas antes.

Hablando claro y rápido, las mujeres necesitamos ese extra, ese algo más, estímulos que no sean únicamente repetir de manera sistemática las cinco posturas que ya sabemos que funcionan.

A todos nos gusta cuando el equipo marca gol, pero ¿qué hay del placer de jugar un buen partido?

Que experimentar, curiosear, innovar y explorar no recaigan siempre en la misma persona. En nuestra mano está salir de la rutina en todos los ámbitos de nuestra vida incluyendo el sexual.

Duquesa Doslabios.

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Mejora tu vida sexual en 2019 con estos propósitos

Pasar de un año a otro, además de las consabidas felicitaciones que enviamos y reenviamos por los grupos de WhatsApp, muchos nos dedicamos a elaborar listas de propósitos.

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En mi caso, desde que escribo este espacio, prefiero orientarlas hacia el terreno íntimo ya que considero que, pese a la importancia que tiene el terreno sexual en nuestra vida, es raro que alguien te diga que para 2019 se ha propuesto “tener mejor sexo” (que no en mayor cantidad, algo que, en cambio, sí que me han comentado como resolución de Año Nuevo).

Me toca hacer balance. ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones durante los próximos 365 días? Espero que mis sugerencias os puedan servir de inspiración.

Probar algo nuevo en el territorio sexual siempre entra en mis planes. En 2018 descubrí los vibradores que alcanzan el clítoris (vaya si lo alcanzan), los anillos para el pene, las pinzas de pezones regulables (os hablaré algún día al respecto) y posturas curiosas como el pretzel.

Este año no sé qué me depararán las sábanas, pero está en mi mano hacer que la experiencia sea novedosa, por lo que procuro no perder la curiosidad visitando con cierta frecuencia tiendas eróticas o brujeando por las páginas más tórridas de Internet.

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Mi gran caballo de batalla que espero cabalgar en compañía va a ser situar en un primer plano el placer sexual. Como os comentaba, la cantidad para mí tiene importancia, claro, pero este año quiero que sea adelantada por la calidad.

Y para ello es necesario hablar y tener la confianza de decirle a la persona con quien compartamos ese momento qué nos gusta, qué no nos gusta, qué necesitamos o si queremos más. Para que me entendáis, este año quiero seguir luchando por disminuir la brecha orgásmica.

No puedo olvidarme tampoco del clásico propósito de mejorar mis hábitos de vida, solo que, en este caso, me gustaría que acompañaran a mejorar el ámbito sexual. La alimentación, el ejercicio, la higiene o el bienestar en general, son factores que ayudan a que nuestra predisposición entre las sábanas mejore sin olvidar que la protección es indispensable.

Incluyo también en este apartado las visitas médicas, ya que a la mínima que nos encontremos algo extraño, que sintamos un dolor que no es habitual o que dudemos de algo, es donde podrán ayudarnos, así como acudir religiosamente (qué extraño utilizar este adjetivo en un blog de sexualidad) a las revisiones.

Para mis lectoras, recomendaros que este año probéis, aunque sea una vez, un método ecológico de recogida menstrual. Las compresas y los tampones nos han facilitado mucho las cosas, pero contaminan demasiado.

La copa menstrual o la ropa interior absorbente son las que más popularidad han ganado estos años. Aunque puedes encontrar otras opciones si estas dos no te convencen, date una oportunidad con alternativas más sostenibles que, además, benefician en primer lugar a tu bolsillo.

Conocer mi sexualidad es un propósito en el que llevo trabajando desde que soy consciente de que algo en mi entrepierna tenía vida propia. No me refiero solo a explorarse o a darse placer (algo que, por supuesto, os recomiendo), sino a conocer también qué es lo que nos pone, nos excita, lo que deseamos probar secretamente…

Hablemos más de sexo en 2019, que no haya vergüenza, que se vea como algo normal. Basta de sentirse mal, de esconderse al abrigo de la luz apagada por sentir inseguridad, basta de fingir un orgasmo o de esconder el historial de navegación si hemos estado buscando cómo encontrar el punto G.

Os deseo que vivamos un Año Nuevo sexual épico.

Duquesa Doslabios.

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¿El mejor sexo del año? En Navidad

Por mucho que la primavera altere la sangre, las estadísticas no mienten. En Navidad tenemos más sexo. ¿Y la prueba? Septiembre es el mes que registra más nacimientos, seguido de octubre, según el INE. Echa cuentas.

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A la hora de tener sexo durante las navidades hay dos tipos de personas, quienes lo hacen como consecuencia del bienestar de la atmósfera festiva y quienes recurren al roce por todo lo contrario, para desfogarse.

Los días de fiesta, los planes de ocio, romper con la rutina, el hecho de no tener que ir a clase o a estudiar hace que disminuya el estrés y las preocupaciones, algo que también se da en verano con la diferencia de que en esta época hay que sumar el factor emocional.

Más que en ningún otro momento del año, los sentimientos a flor de piel. En resumen, estamos más cariñosos.

Los encuentros, el clima de generosidad, el ánimo positivo, que, en resumen, equivalen a una mayor sensación de felicidad equivale a mejor sexo por una cuestión de seguridad personal.

Las tradiciones como llevar la ropa interior roja por ejemplo, reflejan que hay una mayor predisposición.

Y no nos olvidemos de la comida. Entre los alimentos estimulantes que aumentan la libido o un consumo moderado del alcohol se logra un cóctel de desinhibición y excitación al que es difícil resistirse.

Si a eso se le añade que solemos mejorar la imagen personal a la hora de acudir a este tipo de celebraciones, las personas se ven más atractivas y verlas también hace que aumente el deseo sexual.

Sumándole que puede que Papá Noel traiga regalos sexuales y, por tanto, haya intención de estrenarlos, lo difícil es no encontrar una excusa para volver a la cama en cualquier momento.

Aunque el otro lado de la Navidad también pasa factura en la vida íntima, de ahí que según una encuesta de Plátanomelón.com la mayoría de los encuestados encontraran en el sexo una buena manera de liberar tensiones en las fiestas.

Pero ¿de dónde viene la tensión? Los regalos, los gastos, conflictos familiares por la cantidad de tiempo que se pasa en compañía…

Según María Hernando, una de las sexólogas de la marca de juguetes eróticos, “el consumismo nos facilita el consumo del sexo porque nos vuelve más compulsivos con todo: redes sociales, comida, regalos…”.

Así que ya lo hagas para desahogarte como para aprovechar la atmósfera navideña, disfruta con pasión, y siempre con seguridad, de las fiestas.

Duquesa Doslabios.

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El hombre “cruz”, se tumba en la cama y espera que hagas todo el trabajo tú

Me hace mucha gracia el término “estrellita” o “estrella de mar”, un concepto que les he oído en varias ocasiones a algunos amigos haciendo referencia a compañeras de cama que, según ellos, su único movimiento de acción fue subirse al colchón y quedarse abiertas de brazos y piernas durante la faena.

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¡Ay, si yo os contara!

En el mundo femenino existe un equivalente que he decidido bautizar como el hombre “cruz”.

El hombre “cruz” por no hacer, no se quitaría ni los calzoncillos. Se tumba mientras tú tienes que hacer 69, flor de loto, paja, mamada, mamada hasta la campanilla, paja cubana si las tetas te alcanzan y, si te dejas, sexo anal, porque como todas sabemos, siempre está el listo que intenta meterla por detrás.

Que aunque luego te venga con el “Perdona, que me equivoco de agujero JEJE” tú sabes más que de sobra que la única equivocación ha sido la tuya por traerte ese elemento a casa.

El nivel de presión de las películas porno que sentimos en nuestros momentos de intimidad es tal que es como si tuvieras que prepararte una performance para que te admitan en Juilliard más que para un rato divertido.

Y bueno, no hablemos ya de pedirle al hombre “cruz” que caliente un poco el horno. Lo máximo que hará, si eso, es tocarte un poco por encima y susurrarte, a los dos minutos, con el calentón adolescente en plena efervescencia (sí, aunque tenga 36 años): “Venga va, vamos a hacerlo ya”.

Pues mira chato, esto no es una farmacia 24 horas que con darle al timbre ya tienes quien te atienda, aquí tienes que dedicarle un momento.

Pero es que no has dado con un tío cualquiera, has dado con el hombre “cruz” y si ya se resiste a preparar el terreno con la mano, mejor ni hablemos de la lengua.

En el remoto caso de que consigas que baje, dará los lametones como si estuviera evitando que el helado goteara al suelo y volverá a subir, pirulo en mano (por aquello de seguir con las metáforas de alimentos) con menos ganas de jugar a las comiditas y más de darle al teto.

Aunque su concepto de acción, claro, es el concepto de relajarse mientras tú te dedicas a controlarlo todo. Mira, me río yo de conducir vigilando los pedales, el volante y los espejos retrovisores.

Echar un polvo a cuatro patas boca arriba mientras te tocas las tetas y controlas que tu melenaza no le asfixie la cara al mismo tiempo que mantienes un ritmo que se llevaría el reconocimiento de tu monitor de spinning, deja la dificultad de conducir al nivel del chupete.

Así que para todas aquellas mujeres que vayáis a encontraros con un hombre “cruz” tenéis dos opciones, o bien ponérsela a él y tacharle para siempre de la agenda o bien darle la vuelta a la situación y que le toque esa noche “cara” echándolo a suertes.

Duquesa Doslabios.

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