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La ventaja de practicar (tanto) la masturbación durante el confinamiento

Ha tenido que venir una pandemia para que cambiáramos nuestra manera de masturbarnos, de disfrutar en privado.

Nos ha podido la sensación de intimidad al estar en casa llegando incluso a practicarlo en plena jornada de teletrabajo.

hombre en la cama

UNSPLASH

Con la imposibilidad de juntarse, hacerse cargo del placer propio nunca había sido tan urgente ni necesario.

Y no ya tanto por el hecho en sí de dar rienda suelta al deseo, también a modo de ibuprofeno antipandemia.

Que masturbarse nos ayudó a combatir el estrés y a sobrellevar el confinamiento es algo que ha confirmado el Barómetro de Auto-placer de Tenga, compañía especializada en juguetes sexuales.

Según sus resultados, masturbarse con más frecuencia durante la cuarentena no solo sirvió a que experimentáramos a solas o nos escapáramos -aunque fuera mental y físicamente- de una situación que no sabíamos cómo gestionar.

Eso ha llevado a que, en varias ocasiones, la masturbación se haya convertido en protagonista gracias a las redes sociales.  De la mano, por supuesto, con el uso de juguetes sexuales.

Se me ocurren pocas amigas que no tenían un succionador de clítoris que no se hayan hecho con él en 2020.

Volviendo al barómetro, este dato se confirma. Un 73% de los encuestados compraron juguetes nuevos y el 45% declaró que fue un autorregalo.

Hablar sobre lo que guardamos en la mesilla de noche ha dejado de ser un tabú después de un año en el que varios meses de nuestra vida social transcurrían sin salir de casa.

Nuestra vida sexual pospandemia no solo incluye juguetes, este cambio de que se abriera la conversación sobre la masturbación y convirtiéndola en un tema tan normal como cualquier otro ha animado a que reivindicar el placer personal y practicarlo nunca estuviera mejor visto.

“Muchas personas ni siquiera habían probado a masturbarse por mala educación sexual o desinformación”, comenta Nayara Malnero, sexóloga y embajadora de Tenga. Lo que nos ayuda a hacernos una idea

Pero, ¿significa eso que nos hemos vuelto más egoístas en la pandemia y nos espera una vida sexual en la que cada uno se masturbaría en un extremo de la habitación? Para nada.

El estudio revela que 5 de cada 10 personas usan los juguetes con su pareja sexual. Experimentando nuevas formas de placer es donde entran todos los juegos.

El momento de alejarse de lo rutinario y apostar por la variedad.

Aprender a masturbarnos, hacerlo de manera más frecuente o buscar formas alternativas de disfrutar se extiende a cuando estamos en compañía.

Mejora el entendimiento con la pareja sexual, fluye la conversación y se multiplica el placer en ambos sentidos. En definitiva, podemos disfrutar de una vida íntima de mayor calidad.

Duquesa Doslabios.

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Según los hombres, el otro sitio favorito de la casa para masturbarse es…

¡Ah, la intimidad! Esa cosa tan preciada que, durante los meses de aislamiento en casa parecía casi imposible de conseguir. El reto era tener nuestro espacio para quienes no vivíamos solos (ya fuera con familia, amigos o pareja).

Y aunque cada uno se ha apañado como ha podido, me gustaría hablar de las preferencias a la hora de escoger un sitio en el que poder disfrutar con nosotros mismos.

CALVIN KLEIN

En mi caso, la elección está clara. Soy una firme defensora de reencontrarme en la cama, a salvo de miradas indiscretas bajo el edredón y siempre con el valor añadido de que puedes decir que vas a dormir y nadie va a molestarte.

Otros espacios del repertorio apenas tienen peso para mí, pero no es así para ellos, por ejemplo.

De hecho, según los resultados que ha proporcionado el estudio de Arcwave, marca de juguetes sexuales para hombres, sobre sus costumbres a la hora de masturbarse, hay otro sitio de la casa que sigue muy de cerca al dormitorio.

También para ellos, la habitación el lugar preferido para darse placer. Y sí, es fácil entender por qué si pensamos que todos reservamos ese espacio para lo mismo.

Además de ser el lugar de la casa donde pasamos más horas estudiando, trabajando, jugando a videojuegos o leyendo, contamos con la intimidad de antes de ir a dormir.

Como decía más arriba, un lugar en el que sabes que ya nadie va a entrar por la puerta.

Y, justo seguido de la habitación, un poco menos de la mitad de los hombres que participaron en el estudio, respondieron que su otro lugar favorito era el baño.

Si tenemos en cuenta las diferencias entre la eyaculación femenina y la masculina, la explicación llega casi por sí sola.

La opción de poder limpiarse en el mismo sitio es un punto a favor, que el papel esté tan a mano o pudiendo hacerlo en la ducha.

No me olvido de la privacidad que da el baño. Es otro de esos (escasos) lugares sagrados de la casa donde sabemos que no vamos a ser interrumpidos.

Así que también reúne los requisitos para ser uno de esos sitios en los que poder dedicarse un rato. Y tú ¿eres más de baño o de habitación?

Duquesa Doslabios.

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Ni el tamaño ni la batería, lo que buscamos en un juguete sexual desde la pandemia es…

¿Qué es lo más importante a la hora de escoger un juguete sexual? Que ocupe poco siempre es algo favorable, sobre todo cuando te lo quieres llevar de viaje o en el bolso (por lo que pueda pasar ese día).

Que la batería aguante es también fundamental. Nadie quiere quedarse a medias, así que cuanto más podamos amortizar la carga, mucho mejor.

Y claro que un diseño bonito puede ser el toque final si dudamos entre dos modelos.

LELO

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O, al menos, estas podían ser las cosas en las que nos fijábamos antes de ampliar la colección (o iniciarla).

Ha llegado la crisis sanitaria y nuestra vida sexual ha cambiado, ya estuviéramos disfrutando de la soltería, de una relación de pareja o de algo abierto y liberal. A todos nos ha afectado.

Así que era de esperar que también la industria del erotismo notara los cambios más allá del furor por los juguetes femeninos que estimulan el clítoris.

Desde que dio comienzo la cuarentena, el criterio de búsqueda a la hora de comprar un juguete cambió por completo. Todo lo que mencionaba al principio era importante sí, pero había un nuevo factor imprescindible.

El juguete debía ser silencioso.

Y no poco ruidoso del estilo de la vibración del móvil cuando llega un mensaje, sino completamente mudo.

La razón es evidente. Estar en casa más tiempo (acordaos de los meses de ‘encierro’) implicaba que la intimidad era eso que sucedía dentro de la habitación y seguramente con otras personas por el resto de la vivienda -parejas, compañeros de piso y, por supuesto, familiares-.

Más que nunca, sentir que al otro lado estábamos aislados, era vital. De ahí que nuestros compañeros de fechorías no nos delataran, que pudiéramos seguir disfrutando esos cinco minutos de pausa del teletrabajo sin un juguete chivato de nuestras intenciones.

Por mucho que podamos normalizar la masturbación y cada vez sea menos tabú el tema, sigue siendo algo privado que queremos disfrutar en la intimidad, así que tener como aliado un objeto que no nos exponga, ha hecho que sean los silenciosos los artículos más buscados.

Ahora, ¿es realmente silencioso un juguete sexual que recibe ese nombre? Ese es un mundo aparte. Todavía hay marcas que consideran discretos juguetes que recuerdan a la turbina de un avión…

Ante la duda, si apostamos por los que no son eléctricos (un huevo masturbador, un clásico dildo, bolas chinas o demás, tenemos el silencio asegurado.

Duquesa Doslabios.

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Olvida el café, la nueva pausa del teletrabajo es para masturbarse

Qué locura esto de que ahora la oficina esté en casa. Desde que hemos descubierto que basta poner un jersey por encima del pijama para dar el pego en las reuniones por videollamada, no hay quien nos vista.

¿Nos estamos desatando con esto de estar lejos de la supervisión del jefe o el resto de compañeros? Pues un poco sí. Al menos, tenemos todo de nuestra parte para añadir, a la pausa del café, la pausa para masturbarse.

BIJOUX INDISCRETS

Un rápido sondeo entre mis seguidores me confirma mis sospechas, la mayoría hemos aprovechado la seguridad de estar en casa, así como la ventaja de poder organizarnos la faena a nuestro ritmo, para dedicarnos un rato en la intimidad.

El deseo sexual en horario de trabajo es la razón más común, pero le sigue de cerca, según las respuestas, la necesidad de combatir el estrés.

¿Agobio por la cantidad de trabajo? ¿Una reunión pesada? ¿Se aproxima la fecha de entrega y sigues en pleno bloqueo? Hacer una pausa a solas para aliviarse parece la mejor manera de combatirlo (o al menos de conseguir esa descarga de endorfinas, dopamina y oxitocina inmediata).

Aunque también hay quienes contestan que es una forma de luchar contra el aburrimiento y que la jornada pase de manera más amena.

No podemos obviar que claro que resulta excitante por partida doble hacerlo mientras se supone que estamos trabajando. Tiene el añadido de que es algo prohibido, ya que deberías estar contestando ese mail y no con la mano entre las piernas.

Quizás una de las respuestas que más me llaman la atención es que, a la hora de ver las diferencias entre los hábitos de mujeres y hombres, las que recurren a juguetes y las que pasan de ellos, logran empatar en los resultados.

En cambio, en el caso de los masturbadores laborales masculinos, gana la mano por goleada. Puede que por la comodidad o porque, a diferencia de nosotras, no hay un equivalente al succionador capaz de hacerles la competencia.

También coincidimos en que usar estímulos externos -como pornografía, audios eróticos…- es de gran ayuda. Duplican la cantidad de quienes tiran de imaginación (mujeres en su mayoría).

Y, ¿qué pasa con retomar el trabajo después de masturbarse? ¿El rendimiento mejora, empeora o se mantiene igual?

Pues entre volver a conectarse con las mismas o más ganas, muy pocos consideraran que afecta de manera negativa a la actividad laboral (para la alegría de nuestros superiores).

Duquesa Doslabios.

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¿Alguna vez te has masturbado junto a tu pareja mientras dormía?

Si en una sala llena de hombres y mujeres preguntamos quién se ha masturbado al lado de su pareja mientras la otra persona estaba durmiendo, seríamos nosotras las que más levantaríamos la mano.

O, al menos, a esa conclusión llegó la encuesta que realizó JOYclub, comunidad basada en la sexualidad liberal.

LELO

Fue el 71% de mujeres las que admitieron esta práctica frente a un 61% de los hombres. E, independientemente del resultado, la conclusión es clara: darse placer no tiene nada que ver con tener pareja.

Después de derribar el primer mito, cabría preguntarse, en todo caso, por la razón por la que la pareja no entra en ese momento íntimo.

Para mí está claro. Al igual que me levanto a coger un yogur de la nevera si me he quedado con hambre después de cenar, responder a mis ganas de placer si me apetece antes de dormirme, me resulta natural de la misma manera.

Y es que dentro del universo que se crea en una relación, es importante guardarnos algunas parcelas de uso y disfrute individual.

Partes de nuestra vida que pueden ir desde cultivar nuestras aficiones, quedar con una amiga o engancharse a una serie.

La masturbación entraría en esa lista, por supuesto.

Puede ser también porque el deseo sexual se despierta en una franja horaria en la que hay pocas posibilidades de conciliarlo conjuntamente.

También tocarse es la forma de que las ganas no entren en conflicto con el descanso de la otra persona, que se encuentra roncando al otro lado de la almohada después del cansancio de todo el día.

Al final, ya sea por esto o por querer mantener ese rato único y exclusivo para ti, si tu pareja no tiene interés en el libro que estás leyendo o no le apetece ese snack de la nevera, no hace falta que te pongas a leerle párrafos en alto o le des explicaciones de por qué te estás comiendo una onza de chocolate.

Con esto es un poco lo mismo, basta con disfrutarlo a solas.

Duquesa Doslabios.

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Este es el juguete sexual con el que se mantiene la distancia de seguridad

Puede que salgamos a la calle, que procuremos hacer vida normal (dentro de las nuevas medidas) o que volvamos a quedar con los amigos, pero el espacio entre nosotros parece ahora más importante que nunca.

Aunque siempre está el ciudadano de turno que pasa por tu lado como si no hubiera más que un centímetro cuadrado de acera, ya no nos sentimos tan cómodos como antes en las distancias cortas.

Opening Gambit

Y es algo que también ha llegado al sexo, claro. Desde que el coronavirus empezó a expandirse, las teorías para evitar su contagio no han parado de salir.

Mientras que los expertos de algunos países pedían la abstención total, otros recomendaban confinarse con la pareja. Al poco de que las videollamadas se convirtieran en una de las nuevas formas de erotismo, con el desescalamiento también salieron posibles posturas con menor riesgo (como el perrito) o tener sexo con mascarilla.

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Pero, ¿qué significa eso entonces para la industria de los juguetes sexuales? ¿Solo es seguro utilizar el succionador -u otros artículos del estilo para la masturbación-, y a solas?

Aunque podríamos estar frente al boom de los juguetes que se controlan a distancia, lo cierto es que hay quien incluso ha creado un artículo perfecto para jugar sin arriesgarse al contagio.

El británico Lee Allen ha ideado un dildo de silicona de 1 metro de longitud que se coloca con arneses de velcro, perfecto para intimar respetando la distancia mínima a la que se supone que no hay contagio del virus.

Opening Gambit

El único fallo que le veo es que todavía no está a la venta, pero con su crowfunding pretende popularizar el juguete.

Sobre todo entre “muchas parejas incapaces de hacer el amor según las medidas del gobierno o con la posibilidad de tener nuevos compañeros sexuales completamente descartada”, dice la web de recogida de fondos.

“Llega una nueva posibilidad, una nueva forma de tener sexo, la esperanza para esas parejas frustradas sexualmente. Permite conectar al mismo tiempo que mantener la distancia. Ya no tienes que estar cerca para intimar”.

Aunque todavía no ha creado el prototipo, veremos si la campaña del británico tiene éxito y, sobre todo, si significa un punto de partida para la industria sexual, que puede tomar nota de su idea y aplicarlo a sus productos.

Duquesa Doslabios.

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Los mitos de la masturbación masculina: ni te vuelve estéril ni hace que disfrutes menos del sexo

¿Quién no ha oído en la adolescencia que los granos eran culpa de la masturbación? Parecía la única responsable de que el acné nos revolucionara la cara en aquellos años.

DEREK ROSE

Y aunque cada uno se encargaba de desmentir este mito a su manera (ya fuera viendo que no salían granos, como fue mi caso, o que, años después, sin masturbarnos tanto, siguen saliendo), lo cierto es que hay mucha leyenda suelta.

Y sobre todo en cuanto a masturbación masculina se refiere. Que si causa adicción, que puede solucionar problemas de salud…

Ante tantos rumores, mejor preguntar a un especialista. Es lo que han hecho desde Myhixel -el método que ayuda a controlar la eyaculación- junto al Dr. Jesús Eugenio Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano y jefe de investigación del producto, quien aclara si son ciertos o no algunos de los mitos más comunes y extendidos en la sociedad.

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Quizás el más preocupante de todos sea si pone en riesgo la fertilidad, lo que el experto se apresura en desmentir. “No hay evidencia científica que señale que masturbarse afecte negativamente a la fertilidad”. Es más, sería incluso recomendable.

“La masturbación no la debemos abandonar y es óptimo que se haga cada dos o tres días para renovar esperma y aumentar las posibilidades de tener hijos, la calidad del semen se optimiza cuanto más se eyacula: aumenta el movimiento de los espermatozoides y disminuye la fragmentación del ADN espermático (roturas o lesiones en el material genético). El volumen y la calidad tardan unas 48 horas en recuperarse. Las relaciones todos los días no conceden al testículo el tiempo suficiente para que vuelva a producir tantos espermatozoides”, afirma el Dr. Rodríguez.

Aunque no es tan alarmante como el primer mito, también hay quienes temen que masturbarse signifique que tener sexo en pareja no vaya a ser igual de placentero.

Sin embargo, ya que es una forma de autoconocimiento, es la manera de saber qué clase de estímulos nos funcionan y, por tanto, poder aplicarlo una vez estemos acompañados en la intimidad.

Eso sí, ya lo avisa el Dr. Rodríguez, cuanto más se hace, más apetece hacerlo: “La masturbación es una actividad que debería mantenerse activa a lo largo de todo el ciclo vital, independientemente de que tengamos pareja o no“.

“La virtud está en el punto medio, ya que hacerlo compulsivamente puede ser tan problemático como no hacerlo”, o en otras palabras, no hace falta tocarse a todas horas.

Y es que además de dar un rato de placer, es también un potente aliado para reducir el estrés: “La respuesta neuroquímica asociada a un orgasmo provoca efectos muy similares a un ansiolítico y un antidepresivo”, afirma el Dr. Rodríguez.

“Nuestro cerebro libera sustancias neuroquímicas como la dopamina y la oxitocina, que están relacionadas con sentimientos de relajación y felicidad, en especial la dopamina, también conocido como el neurotransmisor del placer”, un motivo más que bueno como para ponerlo en práctica (sobre todo en época de exámenes o de mucha presión en el trabajo).

Por último, que masturbarse pueda evitar desarrollar ciertas enfermedades, es otra de las leyendas que nunca parecen confirmarse del todo.

En lo que a las infecciones del tracto urinario respecta, más vale hacer pis dentro de los 30 minutos posteriores de haber eyaculado para reducir las probabilidades de que las bacterias colonicen la zona.

“Recientes revisiones científicas señalan que eyacular entre 2 y 4 veces a la semana está relacionado con un menor riesgo de sufrir cáncer de próstata”, afirma el Dr. Rodríguez una buena noticia que significaría que el placer es, para los hombres, una forma de mantenerse saludables.

Duquesa Doslabios.

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‘La masturbación a solas es la práctica más segura ahora mismo’, palabra de sexóloga

Puede que muchos se hayan centrado en la gastronomía o el ejercicio en casa para sobrellevar la cuarentena (el furor por la harina y la levadura, agotadas en todos lados, son la mejor prueba).

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Pero más allá de la cocina y las rutinas en medio del salón, hay otra actividad igual de interesante que también es clave para pasar estos días: la masturbación.

Entre el distanciamiento social, sobre todo en el caso de las personas que viven solas, y que ya no se puede tener sexo ocasional, no hay otra opción.

Ante la incertidumbre de cómo cambiará nuestra forma de relacionarnos en las fases de desescalada, se presenta como la vía más segura.

Algo que confirma Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga (la encuentras en Sexoenlapiel.com), quien en una pequeña entrevista, me recuerda su importancia, en especial estos días.

¿Es el sexo más seguro que podemos tener en estas circunstancias?
Lamentablemente, a día de hoy el contacto con otras personas es una fuente de riesgo de infección al COVID19. Esto incluye, por supuesto, las relaciones sexuales. Con la masturbación, estando a solas, no corremos riesgo de contagio y, además, evitamos infectar a otras personas. Es la práctica más segura ahora mismo para seguir disfrutando de la sexualidad.

¿También hay que innovar para no aburrirnos?
Masturbarse con frecuencia y siempre de la misma manera puede provocar sensación de aburrimiento y hastío en algunas personas. Además, en algunos casos puede hacerse menos satisfactorio y convertirse en un proceso mecánico, cuya única función es la del desahogo y no la de disfrutar, excitarnos y jugar. En algunos casos puede ser interesante buscar nuevas formas de masturbarse: utilizar otros movimientos con las manos, usar juguetes, probar otros estímulos como la literatura erótica o los cómics eróticos…

¿De qué forma puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos?
La masturbación consciente puede ayudarnos a ello. Es una forma de autocuidado y autoconocimiento. Nos damos placer, nos descubrimos, pasamos un rato con nosotros mismos sin más distracciones… Somos conscientes de nuestra persona, de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

Con tanta gente en casa, ¿cómo encontrar un momento de intimidad para hacerlo?
Cuando no estamos solos en casa, el encontrar un rato de intimidad para masturbarse puede ser complicado. Dependiendo de las posibilidades de cada casa, y de las normas y hábitos de cada familia, buscaremos la forma de tener intimidad. A veces, el cuarto de baño es el único espacio de intimidad que se respeta en algunos hogares. Por ello, el momento de la ducha puede ser una buena idea. El uso de pestillos en las puertas me parece básico para evitar interrupciones no deseadas. También podemos utilizar el ruido de la televisión o la música para acallar los gemidos y evitar ser descubiertos.

¿Es normal estar aislado con tu pareja y seguir masturbándote?
Es perfectamente normal y saludable estar aislado con la pareja y seguir masturbándose. La masturbación y el sexo en pareja son dos formas de sexualidad totalmente distintas, por lo que pueden ser complementarias y es normal que nos apetezca disfrutar de ambas.

¿Cómo interpretas el repunte en ventas de juguetes sexuales durante la cuarentena? ¿Son imprescindibles?
Los juguetes sexuales no son imprescindibles pero sí son un muy buen aliado en las relaciones sexuales, tanto a solas como en pareja. El estar encerrados en casa ha hecho que tengamos que ponernos más creativos a la hora de buscar formas de ocio y los juguetes sexuales son un fantástico recurso.

Duquesa Doslabios.

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¿Lo más importante es la penetración? Según un estudio, los preliminares no están de acuerdo

En la cama cometo varios errores, de eso estoy segura. Pero uno de los que más he tardado en darme cuenta ha sido del error de los preliminares.

GTRES

No porque se me resista la técnica, sino porque, hasta hace relativamente poco, formaba parte de ese grupo que consideraba que no eran más que una práctica de segunda categoría.

Una manera de preparar el terreno de juego, y nada más lejos. Mi experiencia sexual me ha ido poniendo en mi sitio, y si algo he sacado en claro es que era precisamente en ese momento, cuando mis posibilidades de tener un orgasmo se multiplicaban.

Me toca entonar el mea culpa, pero al mismo tiempo señalar que, cómo no iba a tener esa idea del sexo, y, sobre todo, esa manía de considerarlos parte del calentamiento, si nadie me había enseñado lo contrario.

En las series o películas con escenas subidas de tono, lo realmente importante y urgente era la penetración. Todo lo demás o salía en una menor medida o ni hacía acto de presencia.

Lo que construye, poco a poco, la presión social de que, pase lo que pase, hagas lo que hagas, si no entra, no cuenta.

No fui solo yo quien hizo este descubrimiento, era algo que entre amigas no era un secreto, ya sabíamos cuál era nuestra parte favorita.

Ni somos rara avis ni somos las únicas.

Un último estudio al respecto, realizado este año por Bijoux Indiscrets, tienda erótica, ha averiguado que somos un 66,8% los que preferimos la masturbación o el sexo oral, frente al 6,59% que prefiere la penetración.

El 26,54% restante elige los besos y las caricias.

¿La conclusión que podemos sacar entonces de esa idea de los preliminares? Pues como afirma Elsa Viegas cofundadora de la marca encargada del estudio: “Excluye la sexualidad de muchas personas. Tanto hombres como mujeres consideran que estas prácticas están llenas de placer y por lo tanto forman parte del sexo”.

Al darles ese nombre, ya estamos condicionando que se tratan de un paso anterior a lo realmente importante, cuando la realidad es que son igual de válidas y de protagonistas.

Es una tara social que nos toca asumir como parte de la falocracia, mediante la cual el hombre es más importante en todos los ámbitos, lo que se traduce en el sexo a que todo gira alrededor de la penetración.

El estudio no hace más que probar que es un pensamiento que ha quedado antiguado. Llega el momento de desaprenderlo y aprender a tener sexo de nuevo.

Un cambio que tiene que empezar por nuestra manera de pensar para que se vea después en el comportamiento en la cama.

Duquesa Doslabios.

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Masturbación y sexo oral, de preliminares a plato principal

Una felación, el cunnilingus, los juegos de manos que van desde el glande del pene hasta el clítoris… Actividades muy placenteras que, hasta hace poco, quedaban relegadas a un segundo plano. A la introducción a la verdadera acción: el coito.

FACEBOOK BIJOUX INDISCRETS

Y es que la sociedad, de manera sutil, nos enseña a través de las canciones, las películas, los libros, y, por supuesto, el porno, que es el coito el fin último de todo, la meta del placer.

Pero, ¿qué es lo que conseguimos considerando esas prácticas un juego previo, el calentamiento? Para empezar, no se les da la importancia suficiente.

Son prácticas de segunda categoría, paradas momentáneas, pero no el destino final. Lo que esto consigue en muchas ocasiones es que no alcancen el estatus de experiencia per se.

Algo que se puede traducir en que no les dedicamos ni el suficiente tiempo ni la bastante atención. Sin embargo, y recordando que la gran mayoría de las mujeres somos clitorianas (si no sabes de lo que hablo, lee esto), estas son las únicas maneras que tenemos de llegar al orgasmo.

Convertirlo en un paso, hace que, hablando mal y pronto, nos quedemos a dos velas.

No se queda solo ahí el drama de considerarlos partes del juego previo. Hay un problema aún más serio detrás.

Y es que solo consideramos acto sexual cuando hay penetración, lo que se conoce como sexo falocentrista. En este intercambio, lo que da por válida una relación, o más que por válida, por completa, es pasar por el coito, restándole peso a todo lo demás.

Lógicamente es un pensamiento muy machista (poner el pene por delante siempre lo es) y reduce exponencialmente el disfrute de la población a los privilegiados cuya tarea es la de meter y sacar, ya que es el placer de ese roce el que se busca como fin último.

El sexo va mucho más allá de la penetración y cada acto, cada momento, cada cosa que hagamos, deberíamos tomárnosla como el evento principal, como el objetivo, solo así conseguiremos gozar de una sexualidad variada y que satisfaga a todo el mundo, es decir, más igualitaria.

Duquesa Doslabios.

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