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6 cuentas de Instagram más excitantes que el porno para subir la temperatura

Las redes sociales son un poco como el mundo, tiene que haber de todo. Algo que pude comprobar cuando descubrí el perfil de Stephanie Sarley, quien se dedica a crear vídeos de alta carga erótica con fruta (puedes leer el artículo aquí si no sabes de qué hablo).

Marius Sperlich Facebook

Entre tanta cuenta de modelos, influencers, recetas de cocina sencillas o animales, se esconden, a la vista, los perfiles que forman la cara B de Instagram. Stephanie no es la única que ha hecho de la red social un sitio más caliente.

Artistas del pincel, de la edición digital, fotógrafos… La comunidad más X, dispuesta a disparar nuestra imaginación, también se encuentra al alcance del dedo.

Hoy quiero descubriros algunas de las cuentas expertas en subirle la temperatura a la fantasía.

Glamda Party

El universo de la erótica masculina se abre en este perfil, donde se recopilan imágenes de todo tipo de cuentas en las que, la sensualidad del cuerpo de los hombres sale a la luz en cada fotografía. Además de ropa interior y desnudos artísticos, las capturas pasan por planos de sumisión y hasta por tomas de deportes de contacto, la prueba de que no solo la piel es capaz de estimularnos mediante la vista.

 

Marius Sperlich

Siendo fotógrafo de la revista Playboy, si de algo sabe Marius Perlich es de erotismo. ¿La magia de sus fotografías? Que no salen solo las modelos sino que se combinan con elementos de la cultura actual. Una mezcla que busca, en su opinión, reflejar la sociedad contemporánea y crear controversia sobre los temas que nos rodean. De ahí que los pezones se conviertan en ojos que lloran, grupos de manifestantes o incluso bombas de relojería.

 

Watercolor Porn

Las películas no tienen la exclusiva en cuanto a mostrar imágenes con todo lujo de detalles. La prueba de ello son las acuarelas explícitas de Noomi Roomi son una ventana al mundo del erotismo a través de la pintura. Ojo, su trabajo no solo sirve para alegrarse la vista (también los amantes de las técnicas pictóricas encontrarán en esta cuenta algo de su agrado), sino para coger ideas que podemos poner en práctica en casa.

 

Brydie Mack

La fotógrafa detrás del perfil de @wolfcubwolfcub hace del cuerpo femenino el lienzo para transmitir su arte a través de la fotografía. Torsos llenos de mariposas o arena son algunas de las imágenes más importantes que podemos encontrar en su cuenta. Pero hay más. Las modelos con actitud inocente, capturadas en escenas cotidianas, recuerdan a diferentes mitos eróticos, como es el caso de Lolita.

 

Lana Prins

También es experta en sensualidad femenina, con la diferencia de que e imposible no sentirse empoderada cuando se navega entre sus fotografías. Si hace unos días os hablaba de la dendrofilia, la artista es experta en captarla a través de frutas maduras o flores que se cuelan por todos los sitios del cuerpo. Marcas de la ropa interior en la piel o pezones que se revelan a través de prendas mojadas son otros elementos que su objetivo capta.

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Im gonna take my time…

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Regard Coupables

Con apenas unos trazos, la fantasía se dispara hasta límites insospechados, algo que confirman los dibujos de un artista que se mantiene en el anonimato. ¿Su magia? Que sus escenas se centran en la relación que se establecen entre los cuerpos, en el momento específico en el que una lengua entra en contacto con una vulva o con un pene, por lo que es imposible no sentir que algo se enciende al mirar sus minimalistas obras.

Duquesa Doslabios.

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Del vídeo de Carlos Ríos comiendo sandía a solo pensar en el sexo con fruta

Hace dos días me llegó una historia de Instagram. En él aparecía Carlos Ríos, un conocido nutricionista, devorando una sandía. No como te la solían partir tus padres cuando eras pequeña -primero en rodajas, cada rodaja en trocitos y si eso, una vez dividida, está ya lista para ser degustada-, todo lo contrario. Con la boca a ras, usando todos los dientes y a dos manos.

@carlosriosq

 

No es que aquella noche estuviera especialmente receptiva, ni que yo sea una gran devota de la sandía, pero el vídeo me caló hondo. Hasta el punto de que fue casi el fin de mis ganas de dormir. Ya no tenía sueño, tenía la energía propia de cualquier día por la mañana.

“¿En qué me estoy convirtiendo si es ahora la fruta lo que me excita?”, le pregunté a una amiga, esa que ya está acostumbrada a todas mis perversiones.

El momentazo del vídeo. @carlosriosq

Al menos tenía el consuelo -ese que si es de muchos, es de tontos- de que no era la única. En unos minutos, el vídeo se había convertido en uno de los temas más comentados en Twitter. Parecía que ninguna podía quitarle el ojo a la sandía.

Y, aunque no era una noche con las temperaturas especialmente altas en España, la sensación general era que todas nos moríamos de calor.

Ni vibradores del tamaño de caños maestros ni sexo entre cuatro personas con posturas de contorsionismo, el auténtico erotismo era eso. “Chúpate esa, pornografía”, parecían querer decir esos tuits. “Te ha adelantado un hombre comiendo sandía”.

Al poco, esa misma amiga a la que le preguntaba si estaba loca, me mandó una publicación de Instagram. Genial, en apenas minutos había pasado de desconocer el universo frutal, más allá de mi nevera, a excitarme con sandías y que también me alterara el ritmo cardíaco un mango tallado con forma de vulva.

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Yes I eat the fruit

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No me malinterpretéis. Como bloguera de sexo siempre estoy abierta a descubrir hasta dónde llegan las fronteras de mis fantasías. La intriga de por qué la fruta, era demasiado fuerte como para no buscar más información al respecto.

Lo que me pasa se llama dendrofilia, una atracción hacia árboles y plantas que incluye utilizar frutas o vegetales como elementos del juego sexual.

Sentirse excitada por ellos, algo que estaba experimentando en carnes, es uno de los efectos que engloba esta parafilia, algo que, en mi opinión, tiene tanto éxito porque en general las mujeres solemos sentirnos más estimuladas por la carga erótica de las imágenes que implican el uso de la imaginación.

¿La gracia del juego? Ponerse en el lugar de la fruta viendo esos vídeos.

Y si hasta ahora no había probado este tipo de experimentación, quizás este es un punto de inflexión y tengo que empezar más a menudo por el puesto de frutas del mercado (y ver si el calabacín está de oferta).

Duquesa Doslabios.

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Trucos para sorprender a tu pareja o cuando salí desnuda vestida solamente con un abrigo

La fantasía de imaginar a otra persona desnuda en un contexto que se aleja totalmente del ámbito sexual, es algo que siempre ha tenido un puntillo (o más bien un puntazo) para mí.

GTRES

Supongo que ese fue el motivo que me llevó a querer probar la experiencia de ir vestida únicamente con un abrigo para dar la sorpresa de lo que llevaba, en este caso no llevaba, por debajo.

Aunque la imagen del hombre enfundado en una gabardina haciendo exhibicionismo es algo que también forma parte de mi imaginario colectivo, he tenido la suerte de no haber vivido una experiencia del estilo, por lo que afrontaba el reto con bastante ilusión.

Aprovechando que era invierno, y que los abrigos de largo 3/4 abundan en mi armario, opté por llevar uno de ellos a modo de vestido. Quizás si volviera a repetir ahora prefiriera uno más fino o tipo gabardina de entretiempo teniendo en cuenta que no hace tanto frío.

Pero como en aquel momento las temperaturas eran bastante bajas, agradecí el chaquetón largo.

Con una prenda de esas características, resulta bastante sencillo pasar una desnudez desapercibida, ya que podría parecer fácilmente que tapa una falda o vestido que se encuentra por debajo.

Si el nivel de máximo atrevimiento es ir con el abrigo a pelo, yo me quedé un par de escalones por debajo dejando que fuera la ropa interior (un conjunto especialmente seleccionado para la ocasión), la que hiciera de intermediaria entre la piel y el abrigo.

Recuerdo que, también, fue otro elemento clave ponerme medias altas de las que se pueden sujetar con ligas. Al rematar mi estilismo con unos taconazos, nadie podría sospechar que iba desnuda por debajo. Lo mismo parecía que iba a una cena que a una noche de chicas o a un plan de fiesta.

Para mí era un factor clave el hecho de que fueran a buscarme a casa en coche. Cuando vas en tanga por debajo del abrigo no es que te apetezca especialmente ir en transporte público arriesgándote a coger una infección urinaria. Tampoco es que sea muy aconsejable ir por la calle cogiendo frío.

Digamos que el plan de abrigo y conjunto lencero es perfecto para trayectos cortos y seguros en los que no corres el riesgo de toparte con una pareja amiga que insiste en ir a tomarse unas cañas al bar de al lado en el que hace tanto calor que resultará sospechoso el hecho de que te abraces a tu abrigo como si tuvieras un problema de tiroides que te hace sentir frío.

Pero si el plan es ir del coche a casa (o a la habitación del hotel), entonces es perfecto.

Aunque puedes esperar al momento de estar en privado para revelar el misterio de tu look, en mi caso no pude contenerme y di un pequeño adelanto abriendo el abrigo ligeramente, algo que, además de disparar el deseo, puede resolver rápidamente las dudas de por qué es mejor que vayáis a casa en vez de pasar por el restaurante donde están sus compañeros de trabajo para saludar.

Recuerda, también, que al igual que has salido de casa así vestida, tendrás que volver en algún momento. Y una vez pasada la magia y la emoción del impacto, igual no te apetece mucho volver la fría mañana del domingo medio desnuda.

¿El consejo de la Duquesa? Lleva un vestidito plegado en el bolso. A malas, una camisa o camiseta XL de su armario puede hacerte también el apaño. Y el lado bueno es que te llevas una prenda suya para oler mientras estáis separados (vosotras también lo hacéis, no nos engañemos a estas alturas).

Con el fin de semana tan cerca, ¿te atreves a probarlo?

Duquesa Doslabios.

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Mujeres ‘millennials’: doble de sexo, mitad de orgasmos

Como millennial estoy un poco cansada de la generación que me ha tocado. Somos los mejor formados pero con peor futuro, los que empezamos a padecer depresiones sin llegar a los 30 por la situación económica, los que no podemos irnos de casa por el precio de los alquileres y, encima, los que tenemos menos sexo que nuestros padres.

PIXABAY

En la carrera de fondo por seguir descubriendo los hábitos de la generación Y, un nuevo estudio arroja más luz sobre nuestras costumbres sexuales. Ahora resulta que no, que no follamos menos. De hecho, tenemos el doble de sexo que nuestros mayores, sí. Pero si analizamos a las mujeres que llegan al clímax, en vez de multiplicarse, se dividen, dejándonos como resultado la mitad de orgasmos que aquellas que nos sacan 20 años.

El estudio realizado por Lovehoney, empresa de juguetes sexuales, lo descubrió analizando las conductas de las mujeres participantes menores de 25 años.

Aunque la mayoría contestaron que tienen sexo más de dos veces por semana, solo una tercera parte de ellas tenía un orgasmo con su pareja, una situación que se da en el más del 63% de los casos de aquellas mujeres que superan los 45.

Y vale que el orgasmo no lo es todo, que hay muchos matices en una experiencia sexual, pero cuando es algo que solo nos afecta a nosotras, ¿no deberíamos darle más importancia a la brecha orgásmica?

El desconocimiento es algo que he comentado en este blog a menudo. Tenemos más información que nunca pero no sabemos ni por dónde empezar a utilizarla. Si ni nosotras mismas sabemos lo que nos gusta, en pareja se nos antoja más imposible todavía.

Por otro lado, la presión de convertirnos en contorsionistas, de cumplir las expectativas que el porno hace recaer en los encuentros sexuales o incluso las distracciones constantes como el móvil, porque realmente queremos ver de quién nos ha llegado la notificación, son factores que juegan en nuestra contra.

Aunque, para mí, la respuesta del problema la encontró también el mismo estudio. Mientras que la mayoría de las mujeres menores de 25 entrevistadas dijeron que, para ellas, la importancia del sexo era pasar un buen rato, o incluso conseguir un subidón de autoestima, en el grupo de edad de los 40, el valor era diferente.

Para quienes nos sacan más de dos décadas, lo importante no es el momento de diversión o el chute de confianza, sino la conexión emocional. Si tenemos en cuenta que el cerebro es el órgano sexual más potente del cuerpo, es el lugar del que deriva el deseo sexual, es precisamente un elemento fundamental para que el sexo se disfrute plenamente (y hasta el final).

Por supuesto que un revolcón para escapar del estrés de nuestro estilo de vida, distraerse o pasar una noche divertida puede seguir formando parte de nuestra rutina. Pero, y por mucho que sea una frase hecha, quiero volver a recordar que, aunque un partido sea entretenido, lo importante no es estar constantemente cambiando de jugadores, sino que, los que jueguen, marquen gol.

Duquesa Doslabios.

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¿Porno sin imágenes? Déjate excitar por el oído

Parece que la pornografía es la única opción que existe a la hora de estimularse por cuenta propia. Como si todo el morbo se redujera a eso, imágenes que imitan, o buscan imitar, un intercambio que es el que realmente resulta excitante.

GTRES

Su recorrido, de varias décadas, se ha hecho con un mercado en el que difícilmente podían competir las novelas eróticas, especialmente desde la eclosión de internet ligada a un ultradesarrollo de la tecnología. Pero ni solo de pan vive el hombre ni solo de porno la excitación.

En mi búsqueda de fuentes alternativas, aparecieron los relatos eróticos escritos por personas anónimas en plataformas gratuitas. Un espacio en el que, mediante categorías, podías llegar a aquellas historias de tu gusto.

Leer erotismo tiene algo que le falta a la pornografía. Ese uso de la imaginación apoyado por palabras tan evocativas como “lamer” o “penetrar” te sacuden de una manera que ya quisieran las películas.

Mi último descubrimiento, el proyecto que han puesto en marcha sobre una estimulación sexual alternativa para mujeres sin imágenes (porque sí, definitivamente puedes excitarte sin necesidad de ver a un actor eyaculando sobre la cámara, que es algo que más que morbo, te da vergüenza ajena).

Quinn, que se lanzará el 13 de abril, y en palabras de su fundadora, Caroline Spiegel, “No tendrá contenidos visuales, solo audio e historias escritas. Y lo mejor es que esto es una fuente abierta, de manera que la gente puede subrayó sus fantasías o contenidos propios”.

QUINN

Eso sí, pasando por el filtro de los creadores antes de aparecer en línea.

Sus objetivos son varios: en primer lugar, desempolvar la imaginación evitando que nos acomodemos a un estímulo en el que somos sujetos pasivos y no activos.

En segundo lugar, luchar contra la idea de las mujeres teniendo placer que nos llevan vendiendo las películas porno estos años, alejándose del prisma masculino que crea ficciones para estimular a una audiencia que son mayoritariamente hombres.

Y, en tercer lugar, llegar a un nuevo público que, quizás como yo o como muchas de mis amigas, no nos hemos llegado a sentir nunca cómodas ni con ese concepto de la sexualidad ni de la excitación de las películas X explorando otras vías de placer, desconocidas hasta ahora, pero, seguramente igual o más placenteras.

Duquesa Doslabios.

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Me pones pero me muero de sueño, la batalla entre el sexo y el cansancio

Hay algo que nos caracteriza a los millennials: lo queremos todo. Queremos trabajar, ir al gimnasio después de la jornada laboral, comprar fruta antes de llegar a casa, quedar con los amigos aunque sea a tomar un café y ver el capítulo de la serie que toque ese día de la semana. Tantos compromisos y tanta energía empleada en cumplirlos todos que, cuando llegamos a casa, solo podemos pensar en dormir.

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Vivimos cansados y pasa factura, en la pareja sobre todo (aunque también tengo un conocido que afirma que ese es el motivo por el que se está quedando calvo a los 25 años). Son varios los casos de este estilo que se dan en mi círculo, desde la preparación para unos exámenes de vuelo, oposiciones o turnos de trabajo incompatibles con la intimidad porque uno tiene jornada de mañana y el otro tiene turno de tarde.

Cuando coinciden casi a medianoche, hora a la que por fin ha terminado la jornada, se encuentra a su novia en el quinto sueño descansando para empezar de nuevo, al día siguiente, a las siete de la mañana. En la batalla entre el sueño y las ganas, el cansancio suele hacerse con la medalla. Y la pregunta que nos hacemos todos, ¿es grave?

Le pese a quien le pese, hay que escuchar al cuerpo. Y si el cuerpo, que es muy sabio, pide descanso, es algo que le tenemos que dar. Pero claro, el cuerpo de tu pareja quiere otra cosa. Pierde la presión a no tener ganas de hacerlo por agotamiento. No es un entrenamiento, debe ser considerado una forma de establecer un vínculo íntimo.

Creo que sería más preocupante si, más que por motivos de cansancio, fuera una falta de atracción por nuestra pareja lo que nos llevara a ese punto. Pero si el interés sigue ahí, y las ganas también están intactas, solo hay que preocuparse por hacerle un hueco. ¿Las claves para retomarlo? Buscar el momento.

Es mejor que encuentres una manera y una frecuencia que os funcione, siempre, por supuesto, abriéndote al respecto. Tu pareja no va a ponerte pegas porque llevas casi 12 horas dando clase a niños de primero de la E.S.O. y solo quieres tomarte la píldora anticonceptiva viendo American Gods. Quien bien te quiere, te entenderá.

Puede ser de manera espontánea o previo acuerdo. Hay relaciones en las que, lo de tener un día a la semana, funciona ya que sirve como aliciente y se prepara con especial cuidado el momento. Si lo de escoger uno (o varios) para hacerlo, no va contigo, apuesta por dejarlo para cuando tengáis más libertad de responsabilidades como el fin de semana o una franja horaria concreta.

Además, no siempre tienes que pasar por todas las fases de masaje en la espalda-preliminares-estimulación oral-penetración-cucharita. Puedes cambiar el orden, hacerlo al revés, hacer uno o masturbaros e iros a dormir.
Hay otras maneras de tener intimidad que se reducen a seguir conectando en otros aspectos, algo que también debe ser tenido en cuenta con gestos como salir en una cita romántica, cocinar en pareja, cogerse de las manos, vaguear en el sofá, darse un beso de buenas noches, etc.

Obviamente, si ni con esas eres capaz de encontrar el momento de pasar a la acción con tu pareja, igual debes plantearte ciertos hábitos en cuanto a gestión del tiempo o cómo es tu estilo de vida. A lo mejor puedes dejar tu carrerita de 5 kilómetros para antes de desayunar o es el momento de que, en vez de ducharte en el gimnasio, lo hagas en casa con alguien más haciéndote compañía bajo el chorro de agua calentita. Solo es una idea…

Duquesa Doslabios.

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Sexo por narices, ¿usas en la cama el sentido del olfato?

El sexo es de las pocas actividades que deja salir nuestro instinto más animal. Un momento en el que apartamos a un lado los pensamientos y nos limitamos a dejar que sean los sentidos los únicos encargados de guiarnos.

PIXABAY

Presenciar un desnudo, definir una espalda con las yemas de los dedos, una palabra potente al oído y una lengua curiosa son prácticas que convierten la vista, el tacto, el oído o el gusto en, quizás, los sentidos que más ponemos en práctica.

Pero no menos importante es el papel que cumple en cualquier intercambio sexual el olfato.

Para incluirlo de una manera más activa, son varias las empresas de productos eróticos que crean perfumes específicos, como es el caso de Bijoux Indiscrets. Su CEO, Elsa Viegas, nos recuerda la importancia que tiene convertir los olores en parte del juego.

Se dice que los hombres son más visuales y que nosotras nos dejamos seducir por el oído. Pero, ¿qué papel tiene el olfato en el erotismo?
Simplificando: todo. Tanto la tendencia a ser seducido por la vista de los hombres como el oído de las mujeres, es una cuestión evolutiva. Pero no tienen nada que hacer frente al olfato. El olor que desprendemos por nuestras glándulas es una invitación continua a dejarse llevar por el deseo, algo que aunque se haya perdido en gran medida en el tiempo, sigue coleando en nuestros instintos más primarios.

¿Es uno de nuestros aspectos más animales que estamos descuidando? ¿Ha pasado a un segundo plano?En absoluto. Creo que está muy en boga, desde hace muchas décadas, el perfumarse, por ejemplo. No es nuestro olor natural, pero es la prueba viva de que intentamos seducir mediante el olfato. Si hablamos de nuestro propio olor nuestras referencias de seducción han cambiado. Lo que ahora es sexy por oler al último perfume de una marca cara, antes era el olor a sudor de una dura jornada de trabajo, hablando de hombres, claro. El olor de la mujer por general nunca se ha visto demasiado bien, no en público al menos.

¿De qué manera podemos volver el olfato un aliado de la sexualidad? ¿Cómo podemos entrenarlo?
Creo que lo fundamental es desestigmatizar el olor natural del cuerpo. Todo está demasiado aséptico, tanto que no solo estamos limpiando nuestro cuerpo sino que estamos quitándole muchas propiedades necesarias para la salud. Por ejemplo, ¿cuánta gente sabe que la vulva solo debería lavarse con agua? ¿Que realmente no huele mal y que la vagina se limpia sola? El mejor entrenamiento es comprender esto, conocer los cuerpos e identificar qué es insalubre y qué no.

Ya que se dedican a crear productos de cosmética erótica, ¿a qué diría que huele el erotismo?
Te diría que dulce e intenso. Probablemente un aroma que exista actualmente y lo relacione con el erotismo sin ninguna duda es Aphrodisia, un aroma creado en exclusiva para nosotras por un maestro perfumista de Barcelona basado en una receta milenaria afrodisíaca del Kamasutra. Es realmente único y engloba a la perfección la idea de seducir mediante el olfato.

¿Cómo se decide un perfume en vez de otro? ¿Qué se tiene en cuenta?
Es un proceso complejo. Para empezar, en Bijoux Indiscrets tenemos un respeto absoluto por el medio ambiente y el mundo animal, por lo que descartamos cualquier ingrediente o proceso que incida en eso. Investigamos las últimas tendencias como punto de partida y a partir de ahí trabajamos, junto con maestros perfumistas, la formulación. Siempre se espera de un aroma que te transporte a algún momento agradable o que aluda a un momento atractivo para el imaginario colectivo.

¿Cómo nos afectan en la cama los diferentes aromas? ¿Despiertan diferentes sentimientos distintas fórmulas?
Cada aroma despertará un sentimiento distinto, dependiendo de si has tenido o no relación con ese aroma y qué recuerdo tienes de él o qué te inspira. No es lo mismo un aroma cálido y fuerte con toques de canela que una fragancia fresca floral y cítrica; seguramente la primera te resulte más sugerente y la segunda más amena. Aunque no es una ciencia cierta, porque la persona que lo lleve también despierta algo por sí misma, con o sin perfume.

Saliendo de los más típicos como pueden ser la fresa o el chocolate, ¿qué perfume nos recomendaría para experimentar?
Bubble Gum, nuestra última creación para gel de masaje e íntimo y bruma corporal. Los aromas deberían evocar algo y creo que no hay momento más feliz que el de la adolescencia, donde experimentas, donde te echas un chicle en a la boca por si al final te atreves a dar el paso con el chico o la chica que te gusta. Es divertido, dulce y gamberro. Lo tiene todo para pasar un muy buen rato.

Así que si, tras leer esto, tienes ganas de volver a tu nariz más experimental, empieza por algo tan sencillo como mantener cerrados los ojos o usar una venda para taparlos. A ciegas, guiándote solo de los otros cuatro, notarás que empiezas, sin darte cuenta, a volverle a prestarle atención al olfato.

Duquesa Doslabios.

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Tu gatillazo se apellida ‘porno’

Creo que todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos topado con el porno. La curiosidad, algo norma, a edades tempranas es muy fuerte y termina con esas búsquedas a escondidas desde el móvil o el ordenador que vienen seguidas, en el caso de los más prudentes, de otras investigaciones a golpe de buscador sobre cómo hacer desaparecer el indiscreto historial.

LELO

El porno nos convierte en espectadores activos o pasivos por mucho que, acompañando la visualización, llevemos a cabo alguna acción. Un espectador pasivo es, a mi parecer, quien recibe el contenido dándolo por válido y veraz, utilizándolo como fuente de estímulo tal y cómo lo ve.

Por otro lado, el espectador activo tiene una actitud más crítica ante la pornografía. También puede disfrutar del contenido, pero los vídeos, los comportamientos que aparecen en ellos, hacen que se cuestione la realidad de lo que está viendo entendiendo que es una ficción con la que no tiene por qué estar de acuerdo. Son personas más juiciosas que limitan el porno a momentos concretos o a búsqueda de ideas para aderezar la vida sexual.

Un espectador activo tiene el poder sobre la pornografía, mientras que el pasivo terminará consiguiendo, como desarrollaré más adelante, que el porno tome las riendas de su vida (sexual).

Convertir las películas de contenido sexual explícito en una fuente de satisfacción constante pasa una factura muy alta al cuerpo, y tiene nombre y apellidos: disfunción eréctil.

Pero bueno, disfunción eréctil ha existido siempre, me diréis. No es una novedad que haya descubierto yo de repente. Lo que no ha existido siempre, y esta es la novedad, es en hombres jóvenes sanos entre 18 y 30 años.

El cambio de clientela lo han notado, con sorpresa, las clínicas especializadas en tratar la salud sexual masculina, que han visto como su parroquia de hombres de cierta edad aquejados del problema se veían sustituidos por chicos.

Sin enfermedades, sin problemas de salud, sin nada que aparentemente pudiera justificar el trastorno sexual, los expertos tuvieron que analizar qué diferenciaba la sexualidad de esa generación con las anteriores. ¿Adivináis que diferencia encontraron? Correcto, un móvil conectado a internet 24 horas con acceso al porno.

La pornografía existía ya, sí, pero tenías que pasar por el proceso de hacerte con un DNI de alguien mayor de edad, ir al videoblub de tu zona y dar con la película a tiempo de que ni el dueño de Blockbuster ni tus padres te pillaran el VHS en el reproductor.

Una serie de barreras que, ‘gracias’ a la tecnología ya no tenemos. ¿El resultado? Barra libre de porno sin ningún tipo de control en el teléfono. Y además un porno más persuasivo que nunca que consigue provocar la mayor estimulación sexual gracias a las tomas, conceptos, reparto y medios para rodar las películas.

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Y a mayor estimulación, mayor dependencia, una dependencia que se traduce en adicción ya que el abuso del porno, como cualquier droga, provoca cambios en el cerebro alterando la dopamina. Algo que explican en Boston Medical Group: “se crea una mayor resistencia a la misma y se pierden muchos receptores en las células nerviosas. Al igual que la dependencia de las drogas, el cuerpo y el cerebro necesitan una mayor dosis de porno para poder sentir lo mismo que la primera vez”.

Traducción: llegas a un punto en el que nada te excita. Tu deseo sexual normal de chico de 21 años está acostumbrado a un nivel tan alto de estimulación que, las relaciones de pareja clásicas se vuelven aburridas afectando a las relaciones íntimas. Un fenómeno que en la clínica bautizan como “desensibilización”. “Hay una desconexión cerebro-genital y aparecen los problemas de erección”, declaran.

Llegados a este punto, el tratamiento es la única solución, una solución que, para más inri, le cuesta más a los jóvenes que pueden tardar hasta tres años en recuperarse. Pero, no desesperéis, adictos al porno, hay luz al final del túnel.

“Los pacientes que dejan la pornografía entran en una etapa conocida como planicie, con una pérdida de la líbido, indiferencia sexual, pérdida de erecciones nocturnas e incluso depresión”, dicen desde Boston Medical Group”. “Es en ese momento donde hay que tener más precauciones, porque para combatirlo, los hombres pueden volver a recaer en ver nuevamente porno, activándose de nuevo la dependencia”, declaran.

No obstante, y como alumna fiel de la escuela de “mejor prevenir que curar”, la respuesta la tienes unos párrafos más arriba. Con el porno las tres “P”: precaución con su consumo, nunca dejar que llegue a convertirse en la única fuente de estimulación; pensamiento crítico comprendiendo que lo que estamos viendo es una ficción y en ningún caso la vida real; y poder que debemos ejercer sobre ella y no ella sobre nosotros alterando nuestro cerebro y afectando a la vida sexual.

Duquesa Doslabios.

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Te quiero pero me aburres en la cama

Tenemos pornografía gratis al acceso de nuestro teléfono las 24 horas del día. Los sex shops cada vez están más aceptados y se han convertido, muchos de ellos, en elegantes boutiques en las que las vitrinas acristaladas exponen los juguetes sexuales como si de artículos de lujo se trataran.

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Es común encontrar cada día, en las principales revistas, artículos y reportajes con consejos sobre cómo aderezar nuestra intimidad. Y aún con todo eso, nos aburrimos en la cama.

¿Mi muestra estadística? Mis amigas de diferentes edades que se encuentran, cada una, en un estado laboral y civil diferente, a las que les une una misma situación: el sexo con sus parejas, tras un tiempo, les resulta aburrido.

Enamoradas hasta las trancas, con atracción física hacia su pareja y unos niveles de deseo sexual normales (es decir, no tienen alteraciones), hablamos de que el sexo termina por convertirse en algo monótono.

No me malinterpretéis, no me quejo de la monotonía. Os habla alguien que se está viendo por sexta vez la serie Friends y que siempre se pide el mismo tipo de pizza y hamburguesa. Disfruto como nadie del placer rutinario de despedirme con un beso de buenas noches o de desayunar todos los días una tostada con aceite y tomate. Creo en “De lo bueno se repite”.

Y aunque soy un animal de costumbres, en la cama busco la excepción de mi propia norma. Es el único sitio en el que no estoy de acuerdo con hacer siempre lo mismo por mucho que me conozca (o me conozcan) de la cabeza a los pies.

Con el paso de los años, me he dado cuenta de que, en todas mis relaciones, he sido yo quien ha abierto un poco las miras por los dos, quien ha introducido juguetes, complementos, accesorios, lencería, prácticas, ideas, posturas…

Pero es que hablando con mi círculo cercano, se repite el mismo patrón una y otra vez siendo nosotras las más curiosas y ellos quienes se dejan llevar con lo que propongamos bajo las sábanas.

Es como si realmente muchos hombres no tuvieran el mismo interés en desarrollar el erotismo. ¿Será una cuestión de placer o es pura comodidad? Me pregunto con una amiga. A fin de cuentas, la metan como la metan, llueva o truene o echen Fast & Furious por la tele, les resulta más sencillo excitarse. No es el mismo caso de las mujeres.

En mi caso, cuando me compro un conjunto de encaje, no me limito a hacerme con una prenda de ropa interior. Ir a la tienda, mirar los diseños, escoger uno y fantasear con la reacción que pueda tener mi pareja, ya forma parte del juego horas antes.

Hablando claro y rápido, las mujeres necesitamos ese extra, ese algo más, estímulos que no sean únicamente repetir de manera sistemática las cinco posturas que ya sabemos que funcionan.

A todos nos gusta cuando el equipo marca gol, pero ¿qué hay del placer de jugar un buen partido?

Que experimentar, curiosear, innovar y explorar no recaigan siempre en la misma persona. En nuestra mano está salir de la rutina en todos los ámbitos de nuestra vida incluyendo el sexual.

Duquesa Doslabios.

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¿Influyen las series sobre nuestra vida sexual? Más de lo que pensamos

Las películas, la música, la televisión… Todo lo que nos rodea esculpe nuestra visión de la sociedad en la que nos encontramos y, en parte, eso incluye el ámbito sexual.

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María Hernando, del equipo de sexólogas de Platanomelón.com, afirma que “las series nos dan ideas; ya sea de posturas sexuales, de fantasías, situaciones excitantes, conductas provocadoras…”. Algo que según la experta, podemos aprovechar para aplicar a la práctica.

Y es que casi llega a 6 millones la cantidad de personas abonadas a plataformas audiovisuales en España, lo que consigue ayudarnos a conocer otras opciones diferentes a las que estamos habituados y a ampliar nuestro concepto de diversidad sexual.

Esto, para la sexóloga, nos ayuda a “analizar otras sexualidades, aunque nos parezcan antagónicas a las nuestras, nos da la oportunidad de derribar tabús y prejuicios acerca de los demás” gracias a que empatizamos con los personajes.

Juego de Tronos, con sus desnudos, es quizás la que primero se nos venga a la mente, sin embargo las series no solo ayudan a desinhibirnos.

Por controvertida que sea mi opinión sobre Élite, hay algo que no se le puede negar a la Física y Química moderna, las relaciones atípicas son las que dominan.

Y si bien es un poco apurado que aparezcan dos adolescentes aburridos de su relación, nos acerca a ver con normalidad otros modelos de pareja e incluso diferentes ‘perversiones’.

Merece también mención Orange is the new Black, que ha conseguido que muchas de sus espectadoras nos planteáramos nuestra orientación sexual con el tórrido romance entre Vause y Chapman (aunque personalmente encuentro más excitantes los cunnilingus de Nichols a Morello).

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Si estáis faltas de ideas, para mí, la mejor serie es una que le da importancia a una cosa que las demás pasan por alto, el erotismo. Outlander se lleva la palma de ser la primera serie que consigue excitarme solo por cómo el protagonista rozaba la mano de su compañera de toda la carga sexual que hay entre ellos.

Y no es que vaya precisamente falta de escenas explícitas, además por cada plano en topless de la protagonista hay uno del culo del guerrero escocés. Outlander funciona, no ya solo por la original trama que transcurre de manera dinámica, sino por tratar el sexo como algo más que ‘mete saca’.

Aún recuerdo de hecho cómo en uno de los últimos capítulos que vi, los protagonistas se desnudaban prenda por prenda (está ambientada en el siglo XVIII, imaginad la cantidad de capas de ropa). En otras series lo lógico sería pasar directamente a la acción, pero en Outlander la espera es como un caramelo que se deshace lentamente y que vas disfrutando al mismo tiempo.

No hay gemidos de película porno, pero tampoco está exenta de ruidos. Hay pies arqueados, glúteos contraídos… Incluye sexo gay o en estado de gestación, algo que ayuda, sin duda a visibilizar y normalizar el deseo sexual en esa época.

Al final, hay muchos casos de series que ponen que, al mismo tiempo, nos ponen a cien.  Y a ti, ¿qué series te excitan?

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