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La curiosa relación entre tu vida sexual y la motivación en el trabajo

Sin el estrés de ir a la oficina o tener que encender el ordenador nada más despertarte, las vacaciones son un periodo dorado para tu vida sexual (y el polvo mañanero con legañas lo demuestra).

Porque, por mucho que nos encantaría que, por un lado estuviera nuestra vida íntima, y por otro nuestra vida laboral, sin ninguna conexión aparente, las dos esferas están más relacionadas de lo que pensamos.

pareja satisfacción sexual

PEXELS

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«Si estás satisfecho a nivel sexual, te ayuda a conseguir plenitud en el resto de ámbitos de tu vida, incluyendo el laboral», comentan desde la firma de juguetes LELO.

Así que para quienes tenían de propósito de Año Nuevo petarlo con sus proyectos en 2023, el sexo es el aliado inesperado para alcanzar los objetivos.

Y la razón se encuentra en la dopamina, la hormona que se libera en el sexo y se asocia a la sensación de placer y relajación, junto a la oxitocina, la hormona del amor.

Estas dos sustancias químicas producen una mayor satisfacción personal, haciendo que estemos más enfocados y concentrados.

También afecta a la predisposición cuando se trata de hacer las tareas del trabajo (leer ese hilo de mails va a costarte mucho menos).

Las consecuencias hormonales del sexo en el organismo suelen durar unas 24 horas aproximadamente, de ahí que la motivación del día se construya en las 12 horas anteriores aunque a veces sea difícil sincronizar las ganas.

Hasta se asocia al descenso de bajas laborales por reducir la ansiedad (uno de los principales motivos de solicitar este permiso) y mejorar el sistema inmune aumentando las defensas.

En resumen, una vida sexual plena tiene un impacto directo en la satisfacción laboral y en el compromiso con la empresa.

Pero, si pasa lo contrario, es decir si se tiene estrés en el lugar de trabajo, el deseo disminuye y solo apetece ir a la cama para dormir y ponerle punto final al día.

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Lo más habitual cuando atravesamos un periodo complicado a nivel laboral es que nuestra vida íntima caiga hasta el último puesto de la lista de prioridades.

Esto se traduce en que no consigues centrarte cuando estás intentando disfrutar o que incluso se te olvida hasta masturbarte.

Así que a lo mejor en vez de estar pendiente del mail hasta el último momento para ser productivo, lo más productivo es apagar el teléfono y tener sexo (con o sin compañía).

Mara Mariño

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Las probabilidades de casarte no dependen de tu (ajetreada) vida sexual según la ciencia, pero…

Por las redes siguen circulando vídeos de hombres afirmando que nunca tendrían algo serio con una mujer que haya tenido parejas sexuales por encima de lo que ellos consideran aceptable.

Fue algo que me pareció tan absurdo que os hablé en este artículo compartiendo mi punto de vista.

pareja encontrar el amor

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Pero ahora la ciencia me respalda porque un nuevo estudio demuestra que, por muchas experiencias íntimas que hayas tenido, no te van a afectar a la hora de dar con una persona con la que tener una relación estable y duradera o incluso casarte (si es lo que quieres).

Que hagas lo que hagas en la cama -cuándo, dónde, con quién o con cuántos-, no tiene ningún tipo de impacto en lo que pueda pasar más adelante.

Para el estudio siguieron a casi 10.000 personas durante 18 años para ver cómo evolucionaban sus vidas sentimentales.

La conclusión fue que el número de parejas sexuales solo afectaba en las probabilidades de casarse a lo largo del tiempo: se podían retrasar un año respecto a los que tenían menos parejas.

Las cifras de matrimonios eran las mismas en los diferentes segmentos de parejas sexuales.

Así que a la hora de la verdad, o a la hora de comprometerse a largo plazo, tu bodycount no cambia las probabilidades de que des con el amor de tu vida.

Este descubrimiento, aunque pueda parecer lógico, va en contra de la extendida idea de que, si tienes una vida sexual activa, con distintas parejas sexuales, eres incapaz de tener algo serio.

Especialmente las mujeres, que somos las que sufrimos mayor estigma con esto por aquello de perseguir el ideal de la ‘buena mujer’, santa y pura hasta el matrimonio.

Sobre todo con las figuras de estos instagramers machistas, que insisten en dividir a las mujeres en categorías y poner en el cajón de ‘desechar’ a las que consideran que no son material para tener una relación larga por su historial sexual.

El estudio afirma que ya seas virgen o hayas estado con el equipo de fútbol al completo, las probabilidades de terminar casada son las mismas con la única diferencia de que puede ser algo más tarde.

Y, yo, que estoy en esa etapa en la que cada vez más amigas dan el paso, mientras considero que no ha llegado aún mi momento, creo que hay muchas razones detrás de no querer dar el ‘Sí, quiero’.

Desde querer conseguir estabilidad económica hasta probar con diferentes parejas, a ver si la compatibilidad mejora -porque, no nos engañemos, la cosa no está para tirar cohetes-.

Mucho se habla de que la fluidez con la que nos relacionamos, la urgencia y la inmediatez de que saltamos de una pareja a otra, hace que se nos quiten las ganas de comprometernos, como se podía pensar.

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Como que teniendo sexo de manera tan sencilla, para los millennials, no tenía sentido casarse.

Tener varias parejas, ya sean sexuales o emocionales, te ayuda a conocer lo que sí y lo que no y a conocerte a ti también de paso.

Te permite disfrutar de algo tan sano como es el placer sin tener que depender de una relación romántica, sino entender que un compromiso de ese estilo es como el postre de una buena comida.

Puedes ponerle la guinda al pastel, pero también puedes pasar sin él perfectamente porque hay más alternativas (o esperarte a tomarlo a la hora de la merienda).

Así que estamos ante la prueba avalada por la ciencia de que comprometerse no es una cuestión de accesibilidad al sexo. Que aún teniéndolo, queremos dar ese paso.

Eso sí, a nuestro tiempo.

Mara Mariño

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En pareja, ¿que surja espontáneo o planificarlo?

Parece que no hay discusión cuando llega el momento de ponerse de acuerdo entre qué sexo es mejor: si el que surge de repente o el que se planea.

pareja sexo espontáneo

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Como si de un plan improvisado de viernes tarde se tratara, todo lo que suponga dejarnos llevar y sorprender, gana puntos en la comparativa.

Pero, y aquí va mi opinión contraria a esto, ¿qué pasa con las ventajas de organizarlo con tiempo?

Ponerse en las manos de la espontaneidad está muy bien siempre y cuando se tengan ganas, energía y tiempo, tres factores que con una rutina de trabajar, ir al supermercado, los niños, el perro, la lavadora y los trámites en el banco, no son siempre habituales.

Por eso, seleccionar una fecha y un momento es decirle al día a día que no todo va a ser logística, también hay un rato para disfrutar (en soledad o con compañía).

Soy una defensora de hacerlo de esta manera porque la expectación consigue alimentar mi deseo.

Solo el momento de fantasear con ello o ir a una tienda erótica, a por algo que vaya a participar en el juego, preguntar dudas o pedir consejo sobre una nueva adquisición, están empezando a construir unas ganas que van creciendo.

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Y el culmen, cuando toca dejarlas salir, es ese rato reservado -única y exclusivamente- para el placer.

Hay quien dice que es imposible superar las expectativas de un sexo casual, que solo con lo inesperado de la situación ya gana al planificado.

Pero también puede salir bien, normal o fatal. La diferencia del que se planifica es que hay una parte de disfrute -toda la previa- que ya cuenta.

Además, si lo planeas con antelación tienes más factores bajo control e incluso previsión de reconducir las cosas (un juguete a mano mejora cualquier encuentro).

Así que la próxima vez que te plantees que tu vida sexual no está siendo perfecta porque le falta espontaneidad, ponte las pilas organizando el siguiente encuentro y me cuentas.

Mara Mariño

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Por qué deberías hacer tu currículum sexual (y lo que deberías poner en él)

Cuando quieres que una empresa te contrate, preparas un resumen de tu vida laboral. Qué has estudiado, cuál es tu experiencia, en qué competencias te manejas mejor y todo lo que demuestra que ese puesto debería ser para ti.

Pues cuando quieres acostarte con alguien, deberías hacer lo mismo y empezar presentándote con tu currículum sexual.

currículum sexual

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La idea del currículum sexual es algo que me explica la sexóloga y terapeuta sexual Lorena S. Gimeno cuando hablamos de la importancia que tiene darnos a conocer en el ámbito íntimo, más allá de si nos gusta la tortilla con o sin cebolla.

Más que nada porque, cuando la cosa pasa a mayores, damos por hecho que, mágicamente, tiene que estar al tanto de nuestros gustos y particularidades.

Sí, sí, por ciencia infusa. Y de hecho si no lo sabe (que es lo más probable, porque las personas no suelen venir con telepatía incorporada) nos decepcionamos.

Pensar que por esas primeras experiencias quizás es que no funciona es una conclusión a la que seguro que has llegado varias veces en tu vida.

Por supuesto que no funciona. Si no te gusta nada algún tipo de práctica y a él o ella le apasiona.

¿Cómo va a saber que para ti que te chupe los pies es más un suplicio, porque tienes cosquillas, que algo placentero y encima no se lo dices?

Para la sexóloga, el ejercicio de rellenar un currículum es algo sobre lo que reflexionar a nivel personal, para luego comunicarlo (es decir, no tienes que entregarle el formulario nada más presentarte).

Porque, cuando entramos en este tipo de análisis más íntimo, lo que solemos contar es con cuántas personas hemos estado (el famoso bodycount) o la edad a la que empezamos a tener relaciones, que son datos que no nos sirven a nivel práctico.

@meetingmara No, tu crush no necesita saber cuándo fue tu primera vez 😅 El Cv s3xual que deberías contarle es este… #cita #citas #citaromántica #relaciones #ligar #pareja ♬ sonido original – meetingmara

De hecho, como ella misma dice, se basa en «la idea de que a las personas nos cuesta describir nuestros gustos cuando empieza una relación y no sabes qué le gusta a la otra persona«.

Para evitarlo, como Lorena aconseja: «Todo el mundo debería hacer un examen de currículum ficticio«.

Además, desarrolló una plantilla en la que podemos reflexionar sobre nuestra identidad sexual, necesidades en la cama, salud íntima o medidas de protección que utilizamos.

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Su documento sirve para exteriorizar todo esto y además invita a que te autoexplores e investigues para luego explicarlo.

La sexualidad es como cada persona (no hay dos iguales) y también va cambiando con el tiempo. Por lo que no es lo mismo rellenar esto a día de hoy, que si nos lo preguntan cuando empezamos o incluso en un futuro.

«Tienes que hacer el currículum hoy pero también dentro de 5 años«, afirma Lorena.

Así que, ¿te apuntas a hacerlo y conocerte?

cv sexual

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Mara Mariño

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¿Qué edad es la mejor de nuestra vida sexual?

Acabo de cumplir 30 años y nunca, nunca, nunca, nunca había estado tan contenta como ahora con lo que me pasa en la intimidad. Nunca.

pareja cama amor

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Al llegar a la tercera década, me he quitado muchos prejuicios de encima, me he aclarado sobre lo que me gustaba y lo que no y, sobre todo, he dejado de sacarle pegas a mi cuerpo.

Se podría decir que he subido de nivel y, desde mi punto de vista, me cuesta creer que haya algo mejor que esto. Que todavía la cosa pueda mejorar.

Aunque, parece ser que sí que lo hay. No es la treintena la etapa dorada de la sexualidad, esa le corresponde a los 40.

Lo curioso de esos estudios -que parecen señalar la cuarentena como el mejor momento para la intimidad-, es que poco o nada tiene que ver con el aprendizaje de nuevas técnicas (no, no nos convertimos en unas máquinas del placer) y más con la evolución personal.

Me explico, lo que hace que los 40 se lleven la palma es que parecen ser cuando por fin la confianza plena nos alcanza, la auténtica.

Y es la de saber qué es lo que quieres. Quizás hasta ese momento estabas muy ocupada dedicando que energía primero a estudiar, luego a desarrollarte profesionalmente, a los hijos, etc.

En teoría a los 40 estás algo más liberada y te planteas hacer las cosas de manera más independiente, incluso egoísta, si te pones.

Respecto al físico, sí, la presión social por encajar no desaparece, pero la seguridad de sentirte bien en tu propia piel sustituye todo lo demás. Y que todo te la resbala, eso también.

Esa confianza es la que empapa el sexo y te pone la autoestima por las nubes, haciendo que salga tu lado animal.

Así que mi propuesta es que no esperemos más para llegar a ese punto de reconciliación y autodescubrimiento (pero sobre todo de ganas de ponerlo en práctica) de la cuarentena.

Que empecemos ya, aquí y ahora.

Que nos plantemos en el espejo, nos toquemos, nos gustamos, que dejemos la luz encendida y que nos escuchemos.

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Que si queremos algo lo pidamos, que lo consigamos, que nuestro placer sea prioritario.

Y así, a lo mejor, nuestros 20 y 30 son igual de buenos que los 40.

Mara Mariño

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Más políticas de igualdad, mejor sexo

Hace poco debatía con un amigo sobre los millones que irán destinados al nuevo plan que ha aprobado el Gobierno.

Teníamos puntos de vista muy diferentes. Mientras que él veía que otros asuntos podrían necesitar antes ese dinero, yo sostenía que ya tocaba que se hicieran más políticas feministas.

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Y es que iban a ser una de las razones por la que el sexo de todos va a mejorar.

Pero, ¿qué tienen que ver los 20.000 millones con lo que pase en tu vida íntima? Yo te lo cuento.

Ser mujer no es tan estupendo como te lo pintan los anuncios de compresas. En el momento en el que por comprarlas, ya nos hacemos con un producto cuyo IVA es el mismo que el de ir al cine, nacer mujer te hace ser más pobre que nacer hombre (¿para cuándo una política que lo reduzca, por cierto?).

A eso súmale que llegas a una empresa. Eres mujer, el perfil perfecto para trabajar con clientes que quieren proyectos de cara al público. Que necesitan una imagen. Y piensan en ti, por supuesto.

Ya les tocará a tus compañeros de carrera hombres los proyectos grandes. Los que mueven dinero. A ti bastante que te han dado eso.

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Te frustras, te fastidia la situación, la desigualdad. Algo te quema por dentro. Y llegas a la cama y no conectas con tu cuerpo. No paras de pensar en ese trabajo que te quita más horas de vida que dártelas.

En que el compañero junior recién contratado cobra más que tú. En que, desde que eres madre, te desplazan de los proyectos importantes porque creen que tu único compromiso es con la familia (incluso cuando en esos equipos hay personas menos comprometidas que tú).

No puedes conciliar porque la teoría es preciosa, pero tu empresa no la pone en práctica. Vas a matacaballo a todo y pasas el día sintiendo que te faltan horas para poder respirar.

Así pasa. Que no te centras, no disfrutas, no te corres porque el tío que tienes enfrente no solo puede permitirse una hipoteca, vivir por su cuenta, también ha aprendido que tiene el poder, que puede hacer contigo lo que quiera.

No ha recibido una educación de respetarte, de frenar ante un «no». Si existiera, si la tuviera, no te frenaría ese miedo de que puede usar su fuerza -casi siempre mayor a la tuya- en tu contra.

Porque disfrutas más en la cama sin la señal de alarma de que puedes ser asesinada si sigues tu calentón y te vas con ese desconocido. Porque es algo que tantas veces te frena.

Pero sin irme al peor de los casos, es también la educación de no llamarte «guarra» en cuanto sales por la puerta de tu casa. Porque tu placer es tan válido como el suyo y, gracias a esas enseñanzas que deben ponerse en marcha, el deseo femenino dejaría de estar mal visto y señalado.

Si la pedagogía igualitaria nos llega -por favor, que llegue-, si las brechas salariales empiezan a disminuir, si vamos menos agobiadas, menos estresadas, menos precarias, más independientes económicamente, estaremos más tranquilas, más relajadas, más predispuestas a pasarlo bien entre las sábanas.

Podremos llegar a casa y dejar el trabajo y las inseguridades fuera. Cerrar la puerta y que seamos solo nosotras y el sexo. Con quien sea.

Mara Mariño

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Y la razón por la que los juguetes mejoran tu vida sexual en pareja es…

Puedes pensar que lo tengo súper fácil con el tema de los juguetes sexuales por escribir un blog de sexo. O que mi vida íntima siempre es tan variada como un surtido de croquetas.

Pero lo cierto es que ni mi trabajo, ni lo que implica a la hora de poder abrirme a nuevas experiencias, me garantizan que, la persona que tengo al lado, piense o le apetezca lo mismo que a mí.

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Es más, personas que preferían relaciones más convencionales o rutinarias no han faltado en mi vida.

Y esto demuestra una verdad universal: que por mucho que te gusten los juguetes, probar, variar, atar, pegar, frotar, vestir o dominar, si no te dan juego, no sirve de nada tu curiosidad.

Mentiría si dijera que para mí, la felicidad absoluta entre las sábanas, implica solo a las dos personas de siempre. Sin ningún cambio o añadido.

Porque el sexo es más, mucho más…

Y si, como en mi caso, no eres de abrir esa intimidad a terceras personas, la (maravillosa) alternativa que te queda son los juguetes sexuales.

En el momento en el que lo más importante del sexo es la penetración, tendemos -sin darnos cuenta- a que toda nuestra dinámica siga la misma estructura.

Empezamos siempre haciendo sexo oral o masturbamos y lo llamamos malamente ‘preliminares’. Como si fuera un sexo de segunda.

Los usamos a modo de preparación para el plato principal, ese en el que el pene y la vagina se ponen en contacto y se marcan unos tantos (cuando también unos dedos te pueden follar).

Por eso no hay nada como, en plena acción, sacarse un juguete de debajo de la cama y convertirlo en el tercer protagonista.

Es lo que hace que mantengamos la ilusión por divertirnos, saber que puede aparecer algo nuevo aunque los actores principales sean los de siempre.

Que podemos sentir más y mejor. O simplemente distinto. Que se puede cambiar.

Pero bueno, que no solo lo digo yo. El 82% de los 700 españoles participantes en un estudio de LELO contestaron que su relación había mejorado a raíz de usar los juguetes en pareja.

Es esa novedad la que nos mantiene enganchados, por eso no se puede dejar de lado en ningún momento de la vida.

La creatividad es como tus plantas, la puedes cuidar ‘desde casa’ buscando escenas que exciten y replicándolas, hablando con amigas, sacando ideas de la última novela o serie de Netflix…

Y a la vez complementarla introduciendo estos artículos.

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Solo así se consigue vencer a la temida rutina y conseguir que no se pierda el interés en el sexo.

Y vale, no todo en una relación es follar, pero que tiene un peso gigantesco es un hecho. El estudio también revela que 1 de cada 4 personas habían dejado a su pareja por no estar satisfechas sexualmente.

¿El punto medio de todo esto? La comunicación. Si la añadimos a la ecuación de pasión y creatividad, el cóctel es explosivo y la combinación, perfecta.

Así que igual es el momento de preocuparnos menos por si el tamaño del pene o las tetas será suficiente y centrarnos más en hacer de la experiencia algo estimulante y variado (tanto con lo que traemos de serie como con lo que tenemos a mano en el cajón de la mesilla).

Mara Mariño.

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La ventaja de practicar (tanto) la masturbación durante el confinamiento

Ha tenido que venir una pandemia para que cambiáramos nuestra manera de masturbarnos, de disfrutar en privado.

Nos ha podido la sensación de intimidad al estar en casa llegando incluso a practicarlo en plena jornada de teletrabajo.

hombre en la cama

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Con la imposibilidad de juntarse, hacerse cargo del placer propio nunca había sido tan urgente ni necesario.

Y no ya tanto por el hecho en sí de dar rienda suelta al deseo, también a modo de ibuprofeno antipandemia.

Que masturbarse nos ayudó a combatir el estrés y a sobrellevar el confinamiento es algo que ha confirmado el Barómetro de Auto-placer de Tenga, compañía especializada en juguetes sexuales.

Según sus resultados, masturbarse con más frecuencia durante la cuarentena no solo sirvió a que experimentáramos a solas o nos escapáramos -aunque fuera mental y físicamente- de una situación que no sabíamos cómo gestionar.

Eso ha llevado a que, en varias ocasiones, la masturbación se haya convertido en protagonista gracias a las redes sociales.  De la mano, por supuesto, con el uso de juguetes sexuales.

Se me ocurren pocas amigas que no tenían un succionador de clítoris que no se hayan hecho con él en 2020.

Volviendo al barómetro, este dato se confirma. Un 73% de los encuestados compraron juguetes nuevos y el 45% declaró que fue un autorregalo.

Hablar sobre lo que guardamos en la mesilla de noche ha dejado de ser un tabú después de un año en el que varios meses de nuestra vida social transcurrían sin salir de casa.

Nuestra vida sexual pospandemia no solo incluye juguetes, este cambio de que se abriera la conversación sobre la masturbación y convirtiéndola en un tema tan normal como cualquier otro ha animado a que reivindicar el placer personal y practicarlo nunca estuviera mejor visto.

«Muchas personas ni siquiera habían probado a masturbarse por mala educación sexual o desinformación», comenta Nayara Malnero, sexóloga y embajadora de Tenga. Lo que nos ayuda a hacernos una idea

Pero, ¿significa eso que nos hemos vuelto más egoístas en la pandemia y nos espera una vida sexual en la que cada uno se masturbaría en un extremo de la habitación? Para nada.

El estudio revela que 5 de cada 10 personas usan los juguetes con su pareja sexual. Experimentando nuevas formas de placer es donde entran todos los juegos.

El momento de alejarse de lo rutinario y apostar por la variedad.

Aprender a masturbarnos, hacerlo de manera más frecuente o buscar formas alternativas de disfrutar se extiende a cuando estamos en compañía.

Mejora el entendimiento con la pareja sexual, fluye la conversación y se multiplica el placer en ambos sentidos. En definitiva, podemos disfrutar de una vida íntima de mayor calidad.

Duquesa Doslabios.

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Ni orgías ni relaciones esporádicas, así podría ser la vida sexual después de la pandemia

Hay una cosa, y solo una, que todos nos morimos por hacer en cuanto recuperemos (de verdad) la normalidad y en la que estaremos de acuerdo.

Leyendo el titular, pensarías que me refiero a tener (mucho) sexo, pero debes darme la razón en que nuestro primer deseo es viajar.

CALVIN KLEIN

Y es que los pronósticos para lo que dicen que vendrá después del coronavirus solo parecen comparables a la euforia de los felices años 20: un periodo de derroches, fiestas, escapadas exóticas

En definitiva, una válvula de escape a nivel global (o al menos en los países desarrollados) como respuesta a la represión a la que nos hemos visto sometidos desde que el Covid llegó a nuestras vidas.

Este último año nos ha transformado como personas. Nos hemos planteado si éramos felices con quien estábamos viviendo, las relaciones de nuestra vida, nuestro trabajo o incluso el techo sobre nuestras cabezas.

Y hay quienes nos hemos encontrado conque queríamos un cambio en alguna de ellas en cuanto pudiéramos dar el salto.

Claro que quizás no como imaginaríamos en un primer momento. Si pienso en mí, cinco años en una relación de pareja con convivencia incluida, cualquiera podría pensar que volver a la soltería, una vez superada la pandemia, significaría desmelenarme al máximo.

‘Compensar’ por partida doble la monogamia y el barbecho con una sucesión de encuentros esporádicos fáciles y divertidos. Pero, ¿es eso lo que quiero (y queremos)?

Los encuentros casuales volverán, por primera vez, a estar bien vistos sin la carga de que estamos exponiendo al grupo de convivencia.

Y no solo eso, sino que, con la tranquilidad de la vacuna, quitarse la mascarilla dejará de preocuparnos más que quitarnos la ropa. Contagiarnos de una venérea será la única enfermedad que nos preocupará contraer.

Es decir, como si estuviéramos en la antesala de un periodo dorado para las pasiones de una noche.

Entonces, si apunta maneras de que eso pueda pasar, ¿por qué no creo que termine cumpliéndose? Ni vamos a follar más ni con tanta variedad de gente.

Mi teoría es que, tras pasar meses aislados en casa, hemos tenido que conocer(nos) en profundidad. Privados del aspecto físico, hemos tenido, como nunca antes, la oportunidad de conectar en un plano emocional.

Y ha sido un éxito.

Si hablo con los pocos solteros que todavía mantengo en el círculo de amigos y conocidos, el sentimiento es bastante parecido. Nadie quiere algo rápido con fecha de caducidad. Lo de antes ya no nos sirve.

Sentirnos solos, aislados, asustados durante tanto tiempo por una amenaza desconocida e invisible y sobre todo, con el miedo ante un futuro incierto, ha dejado en evidencia lo importante que es sentirnos bien en el día a día, tener una estabilidad.

Y no el bienestar fugaz de un orgasmo, el de verdad. El de llegar a casa y poder fundirte en un abrazo con la persona que quieres, de sentirte escuchada contando tu movida del día en el trabajo, el de la cercanía física y sentimental, el de poder sentir que tienes un apoyo incondicional, alguien con quien contar para todo.

En definitiva, aunque no parezca que se aproxime otra cuarentena, dar con quien no se haría tan cuesta arriba si se diera de nuevo un encierro en casa.

Duquesa Doslabios.

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Hablemos de la cuarentena asexual: ¿y si no me apetece hacerlo?

¿Soy la única que siente presión por la cuarentena? Directos constantes a todas horas con clases de cocina, manualidades para niños, conciertos en casa o rutinas de ejercicio. Casi que empieza a estar mal visto que te quedes en casa sin hacer nada productivo.

CALVIN KLEIN FACEBOOK

Pero lo cierto es que no nos han entrado a todos esas ganas locas por aprender un idioma por nuestra cuenta usando vídeos de Youtube o pasarnos el día preparando los retos gimnásticos de los famosos.

De hecho, poco se habla de la sensación de bajón, de la ansiedad por lo que vaya a pasar en unas semanas, del miedo ante el futuro incierto… De una serie de cosas que hacen que, anímicamente, no siempre se pase por un buen momento.

El sexo no se escapa de esto. Y eso que he sido la primera en ver en la cuarentena una oportunidad para reconectar con una misma y con la pareja.

La excusa perfecta para descubrir las apetencias sexuales más desconocidas y la ocasión de probar aquellas posturas, juegos o juguetes que estaban a la espera de que apareciera algo de tiempo libre.

Hay expertos en sociología que llegan a aventurar un baby boom a finales de año, fruto de las largas jornadas de confinamiento.

Pero, ¿y si se da el extremo contrario? ¿Y si no me apetece tener sexo? Esto es algo nuevo para todos, por lo que cualquier reacción es válida.

Tanto la de quienes quieran dar rienda suelta a su pasión cada noche, como los que busquen un poco de acercamiento vía sexting así como aquellos que no quieran nada.

Se sabe que el sexo es una vía de liberar estrés, pero también puede generarlo el hecho de no tener ganas de intimidad. En cualquier caso, esa falta de ganas -ya sean hacia la pareja o con uno mismo-, sería también una reacción típica.

Al final, no hay una manera correcta universal de enfrentarse a momentos nuevos como este. Y como no contamos con un manual de instrucciones, para esos casos, lo mejor es seguir el impulso y hablarlo abiertamente.

Duquesa Doslabios.

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