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Historias de amor, sexo y otros delirios

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Quien no llora, ni mama ni llega al orgasmo

Tenemos un problema. Y ya sé que es martes y que te da pereza abordar temas importantes antes del miércoles, pero, créeme es urgente. No estás teniendo orgasmos. Pero ni tú ni muchas otras mujeres.

ESCENA DE FARIÑA. YOUTUBE

Porque tenemos una brecha de orgasmos brutal. Piensa un momento, de diez veces que se corre tu pareja, ¿cuántas has terminado tú? ¿Dos? ¿Tres con un poco de suerte si cambiaste el preservativo y a él le duró un poco más la erección?

No me llames exagerada que Canadá me da la razón. El estudio publicado en The Canadian Journal of Human Sexuality mencionaba precisamente que nosotras estamos dispuestas a bajar el doble que nuestros compañeros varones.

El estudio deja claro en qué se traduce esto: muchas mujeres no están recibiendo sexo oral. Solo el 40% de las mujeres encuestadas disfrutaban de que sus parejas bajaran. Y (oh, sorpresa) el 53% de ellas, más de la mitad, habían llegado al orgasmo gracias a esta práctica.

Porque recordemos que la estimulación directa del clítoris es la vía para alcanzar el clímax y solo el 15% de nosotras es capaz de correrse a través de la penetración únicamente.

El estudio también averiguó que el 80% de las mujeres disfrutamos del sexo oral, y aunque no es que hiciera especial falta que indagaran sobre ese tema en concreto (¿a quién no le gusta una buena comida?), deja en evidencia el problema que hay detrás de esto.

Que menos de un tercio de nosotras se siente con la confianza suficiente como para decirle a su pareja qué desea en la cama. Volviendo a los resultados del estudio, es algo que tiene mucho sentido ya que el 59% de los hombres afirmaron no saber qué les gustaba a sus parejas a la hora de practicar sexo oral.

Así que la conclusión parece clara: no podemos echar la culpa de no estar teniendo una experiencia sexual satisfactoria si somos las primeras en callarnos qué es lo que deseamos. Traducción: sigue bajando cuando estés con tu pareja, pero habla más cuando a la otra persona le toque bajar.

El sexo, a no ser que te masturbes, es un juego de equipo y no hay ninguna actualización cerebral que consiga que, de la noche a la mañana, tu pareja sepa qué es exactamente lo que quieres que te hagan, por lo que no te queda otra que hablar y luego dejar que utilicen la lengua contigo. O en ti, vaya.

Duquesa Doslabios.

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¿Ropa interior especial para comerlo mejor?

Las mujeres tenemos tres veces más probabilidades de alcanzar el orgasmo si nos practican sexo oral, algo nada desdeñable teniendo en cuenta que en pleno acto el orgasmo ni lo olemos (o al menos las clitorianas).

YOUTUBE

Pero cuando llega la hora de que el acompañante visite el piso de abajo, hay mujeres que se cierran en banda (y de piernas) por pudor, vergüenzas o esas rayadas mentales relacionadas con inseguridades absurdas que nos entran en el momento más inesperado del tipo “tengo las ingles oscuras, ¿debería blanqueármelas? ¿Y si piensa que soy un monstruo por no llevarlas brillantes como unas cortinas recién lavadas?”.

Pelos, la forma de nuestros labios o, en el caso de una amiga mía, olores. La cosa es que muchas encuentran algo que les frena y no les permite disfrutar del momento.

Para “darles ese empujón de seguridad que les falta” a las mujeres que ponen pegas aunque en realidad quieren tener sexo oral, Melanie Cristol, fundadora y CEO de Lorals, ha creado una braga ultra mega fina (tan fina que si la viera tu abuela le metería un bocata entre pecho y espalda) para que puedas tener un sexo oral digno en el que no te avergüences de tus partes pudendas y tu pareja pueda lamer tejido textil sin traumatizarse por la experiencia.

Aunque la creadora de estas bragas asegura que no es su intención fomentar el body shaming, yo no veo otra cosa que un producto que esconde algo que forma parte de nuestra sexualidad y que debemos aceptar desde pequeños.

Yo no digo que comer entrepierna después de una noche de fiesta sea algo agradable (para ninguno de los dos), pero es tan fácil como recurrir al agua y al jabón (ya lo decía mi antecesora Pepa Miravet en su entrada Sin agua y jabón no hay bajada al pilón).

Si el objetivo de esta lencería es “evitar la brecha orgásmica” no me parece la mejor manera de hacerlo. Una fibra que evitara el contagio de enfermedades sería mucho más interesante como propuesta a la hora de tener sexo oral, ya que tampoco existe nada del estilo en el mercado.

Desde luego tiene mucha más utilidad que fomentar la idea de que los flujos, olores o formas femeninas deben ser algo que se acepta mejor si no están ni a la vista ni al alcance de la lengua.

Duques Doslabios.