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Historias de amor, sexo y otros delirios

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¿Cómo tener sexo en casa si todavía vives con tus padres?

La idea de meter a alguien en casa y que tu madre se ponga a llamar a la puerta preguntándote si has ofrecido algo de beber, ya que te han educado para que te comportes de manera hospitalaria, no es quizás la más halagüeña.

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Pero si has nacido entre los años 80 y mediados de los 90 estoy segura de dos cosas, una, eres millennial y dos, si me lees desde España, es probable que aún vivas con tus padres (tú y otros 24 millones de millennials en todo el mundo, que no cunda el pánico).

El precio de la vivienda, que directamente no tienes empleo, o porque simplemente te gusta estar en casa (que puede ser que prefieras compartir piso con tus padres antes que con una estudiante que deja pudrirse verduras en la nevera) son algunos motivos para no dejar el nido. Sin embargo, como persona adulta con deseo que eres, la vida sexual puede ser un interrogante.

Lo ideal es aprovechar esos momentos en los que tus padres se encuentran fuera para tener un poco de intimidad. Además te perfeccionas en el arte del quickie, es decir, un polvo rápido en el que siempre estás un poco alerta por si oyes las llaves y tienes que vestirte a toda prisa.

Y aunque está genial aderezar la experiencia con un poco de adrenalina, no siempre puedes tener la casa para ti. Si tu agenda es más caótica que la de un presidente el 4 de julio, es normal que se te haga todavía más complicado sincronizarla con la de tus padres (o hermanos) para que justo tengas plena disponibilidad de la casa en ese momento, entonces, ¿cómo hacer para tener sexo debajo del mismo techo?

“Mientras vivas bajo mi techo…” es uno de los comienzos de frase favorito de tus padres, pero es que es así. Tienes una serie de normas que debes cumplir, sí, aunque ya seas una persona adulta, sí, aunque seas capaz de asumir grandes responsabilidades como que tu jefe te pida que mandes el presupuesto al grupo japonés sin equivocarte en un solo decimal.

Por ello no tienes la confianza de entrar y salir de casa con gente aleatoria (a no ser que tus padres te hayan dado pie a ello, en cuyo caso genial).

Pero aún si la tienes y lo haces, no creo que te haga mucha gracia hacer partícipes a tus padres de que su pequeñín (o pequeñina) pasa cada vez por el salón con una persona diferente de la que no se sabe ni el nombre. Y, si lo haces, tampoco tienes la certeza de que tus padres no hagan preguntas innecesarias.

Las opciones para abordar el tema son diferentes si sientes que es algo que te está produciendo un poquito de ansiedad. En primer lugar son tus padres, son adultos también y entienden que quieras tener una vida emocional/sexual.

No te van a juzgar aunque tampoco hace falta que tengas una conversación super explícita con pelos y señales. Como no todo el mundo tiene el mismo grado de confianza con sus progenitores (y menos respecto a este tema), puedes empezar diciendo que respetas tu casa y sus normas y que dentro del respeto te gustaría hablar de las opciones que podéis barajar para que puedas tener tu intimidad con otras personas.

Piensa que, a fin de cuentas, a escondidas siempre lo puedes seguir haciendo, pero que igual sacándoles el tema, si son muy muy comprensivos y generosos (esto ya depende de cada padre) pueden ofrecerte la opción de irse alguna vez de casa.

Y si sigues viendo que es algo que no puedes hablar con ellos, puedes seguir con los quickies cuando no están a riesgo de que cualquier día infartes de la presión, esperar a que estén durmiendo, hacer pasar a la persona que viene como “un amigo con el que tengo que hacer un trabajo para la uni” o si no, siempre podrás aderezar tu vida sexual con polvos a escondidas en baños públicos, parkings

Duquesa Doslabios.

Las 10 claves para irte de vacaciones con tu pareja (y no romper)

La convivencia, ver juntos una película en el cine y averiguar si es de esas personas que guardan silencio o de las que tiene que comentar absolutamente todo, comer una hamburguesa y procurar seguir pareciendo un ser humano atractivo al terminar o ir de vacaciones en pareja son algunas de las pruebas de fuego a las que se enfrentan dos personas estando en una relación.

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Es por eso que hoy me gustaría hablar de cuáles son mis consejos a la hora de hacer un viaje. Un decálogo de normas que, por mi experiencia, debo aplicar siempre y cuando sale la posibilidad de viajar.

En primer lugar recomiendo tener una especie de lista de lugares de interés. Cada uno puede elegir dos o tres imprescindibles y de esa manera queda garantizado que veréis sitios que os apetezcan por igual.

Viajar supone estar todo el rato junto a tu pareja, por lo que es importante estar pendiente de sus necesidades. Si quiere agua, se muere de hambre o se hace pis lo suyo es movilizarse para solucionarlo. Además no estar pendiente de ello o hacer caso omiso casi siempre termina en discusión (y la comida todo lo calma).

Para mí viajar es feminismo, ya que no concibo un viaje sin igualdad. Siempre procuro dividir con mi pareja las tareas de organización, planificación, logística… Que haya un equilibrio, ya que no debe recaer todo el peso sobre una sola persona.

El dinero suele ser fuente de conflictos, por lo que es recomendable ir a la par con los gastos. Si crees que tu pareja se aprovecha un poco de eso y opta por la maniobra del despiste, haz un Excel y pon las cartas (o los euros) sobre la mesa.

La base de una relación es el respeto, la base de un viaje también. Se debe respetar, especialmente, las zonas comunes. Si te gusta el desorden, procura evitarlo ya que estás compartiendo habitación con tu pareja e igual no le hace tanta gracia como a ti entrar al baño y encontrarse una manzana a medio comer.

Respeta, también, la opinión del otro. Si no quiere tirarse al agua desde esa altura, subirse a una atracción o pasa soberanamente del paseo en góndola porque es ridículamente caro, entiéndelo. La excepción a esta norma es la crema solar. Pónsela aunque no quiera.

Las vacaciones en pareja no significan volverte uña y carne. Seguís siendo dos individuos y no es necesario hacer todo juntos o estar pegados. Si tú lees tu pareja puede escuchar música y no pasa nada.

Y ya de paso respeta el descanso. Se está de vacaciones. No hay por qué estar todo el rato haciendo cosas.

Un último consejo que he añadido recientemente es usar el móvil con moderación. Y a ser posible, esto ya sería lo ideal, si se quiere usar buscar el momento para no dejar a la otra persona descolgada.

Por eso, para terminar, deciros que la clave que debéis repetiros como un mantra es muy sencilla: paciencia.

Duquesa Doslabios.

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Si quieres abrirte un perfil en Tinder estas son las normas que deberías tener en cuenta

Hay un momento de la vida en el que te planteas darle una oportunidad a las aplicaciones para conocer gente. Como el verano es la época de pasar tiempo fuera de casa por excelencia, si quieres probar suerte, hay una serie de recomendaciones que deberías tener en cuenta si quieres abrirte un perfil.

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Lo primero que te pedirán será que te registres con un nombre, y, a no ser que estés en busca y captura de una aventura, lo suyo es que utilices tu nombre real.

La prueba de fuego son las fotos, ya que tienen parte de la culpa de que quien vea tu perfil deslice a la izquierda o a la derecha. Prohibidas fotos de perfil con gafas de sol o en las que solo se te vea un trozo de la cara.

Elige una foto en la que salgas con la cara relajada y a ser posible sonriendo (la sonrisa en las aplicaciones de ligar incrementa las posibilidades de éxito), ya que da sensación de sociabilidad.

Además, es recomendable que subas otras tres o cuatro fotografías y, en alguna de ellas, que se te vea de cuerpo entero. Nada de autorretratos cutres en el espejo del baño o del gimnasio, fotos con mala iluminación o bebiendo (a no ser que lo tuyo sean las catas de vino).

Si tienes mascota, haces actividades al aire libre o cualquier tipo de ejercicio, deja que se vea en las fotos. Da igual que luego escribas lo mucho que te gustan las artes marciales o el pilates, una imagen dice más que mil palabras.

A continuación, es el momento de escribir sobre ti. Tu biografía es el espacio que te proporcionan para que, en dos o tres párrafos, te des a conocer, por lo que es muy importante.

Aprovecha para incluir qué es lo que estás buscando: pareja, alguien con quien tomar algo, una persona que te enseñe la ciudad en la que vas a estar la próxima semana haciendo turismo… Las cosas claras y el chocolate espeso, que decían en mi familia.

Sobre ti, no te olvides de contar a qué te dedicas y qué te gusta hacer en el tiempo libre. Es decir, escribe cosas que puedan dar pie a una conversación. Evita dejar este espacio en blanco o poner simplemente la cuenta de Instagram (ya que para eso tienes la opción de vincular tu cuenta) porque puede parecer que solo te has hecho Tinder para subir el número de seguidores.

No currarte la biografía da sensación de pereza por tu parte, y, francamente, echa para atrás empezar a hablar a alguien que solo tiene puesto “Contenta pero no demasiado” como descripción.

Por último, recuerda completar también, además de la biografía, a qué te dedicas y en qué empresa. Sí, aunque seas estudiante de Bachillerato. Es la información que aparecerá justo debajo de tu foto cuando aparezca tu perfil y tenerla escrita también resulta de ayuda.

Una vez lo tienes todo, solo te queda empezar la ruleta del pulgar (y tener suerte).

Duquesa Doslabios.

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Cómo hablar con tu pareja si en tu relación pasada sufriste maltrato

Han pasado cuatro años desde que conseguí salir de una relación tóxica. Cuatro años en los que forma parte de mi equipaje emocional, esa maleta sin ruedas que llevo (y llevaré) a cuestas porque forma parte de mí, como mis lunares o mis tatuajes.

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Qué difícil es contarlo. Si resulta complicado admitirlo a una misma, poner las escenas, los insultos y los desprecios ‘en orden’ en nuestra cabeza, compartirlo le da cien vueltas.

Así como mis familiares y amigas más cercanas saben por lo que he pasado, llegó un momento en el que sentí que quería compartirlo con mi pareja.

Fueron varios los motivos que me inspiraron a hacerlo: en primer lugar porque es algo que me ha forjado y que explica algunas cosas de mi comportamiento, en segundo lugar porque es un peso que a veces sale, sin motivo, pero sale, en forma de mutismo, de contracción de la boca del estómago, pero sale, siempre sale.

Y por último, porque quería darle visibilidad al asunto. Quería que mi actual pareja fuera consciente de lo que pasa ahí fuera y no solo en los telediarios, sino que le había tocado vivirlo a la persona con la que compartía almohada.

Cuando llegó el momento (no era una conversación que sacar aleatoriamente tomando hamburguesa en un restaurante de comida rápida) fue algo que hablé con la tranquilidad de tener todo el tiempo del mundo para lo que necesitara, ya fuera entrar en detalles, quedarme callada o tomar aire. Sin ningún apuro que me apresurara.

Aunque mental y emocionalmente, estoy cansada de repasar la historia por la de veces que se reproduce en mi cabeza, hizo que volviera a llorar. Llorar es una reacción normal y no pasa nada porque tu pareja te vea hacerlo, es importante que, independientemente de cómo reacciones, entienda que el daño emocional sigue ahí, intacto, y que acostumbra a salir a flote.

Es difícil estar en una relación cuando lo has pasado tan mal por alguien. Lidias con el trauma de cuando te involucraste por última vez y quedaste casi reducida al polvo y la sensación de que te estás volviendo a dar por completo.

Nunca sabes (por mucho que creas que has dado con una buena persona) si te van a volver a hacer daño, si te puedes fiar, si te va a gritar como cuando la otra persona lo hacía. De hecho, como ya has pasado por ello, sin darte cuenta, puede que muchas veces en tu nueva relación busques las señales que no querías ver en la anterior.

No te das cuenta pero tienes murallas construidas. Quizás no es algo que vayas diciendo abiertamente, puede que tu pareja no lo sepa, pero están ahí. Y de hecho, cuando en tu nueva relación ocurre algo que te recuerda (aunque sea de manera ínfima) al pasado es doblemente devastador.

Por eso habla, ábrete aunque cueste y di lo que necesitas. Nadie puede leerte la mente (que sepamos). Hay ocasiones en las que se agradece poder sacar el tema y que te dé un abrazo. Cuando has salido de una relación tóxica es como si hubieras dejado la droga más dura del mundo. Los recuerdos o flash backs que te vienen a la mente (y al corazón), que equivaldrían al bajón absoluto, a veces necesitan un abrazo o poder, simplemente, tener la confianza de expresarlo en alto.

Más que algo de lo que he pasado página, mi relación tóxica se ha convertido en un pie que acompaña todos los capítulos de mi vida, y que mis seres queridos, y por ende mi pareja, lo entiendan es algo fundamental. Procesar el maltrato es un trabajo que a cada persona le lleva su tiempo, e incluso, puede llevarte toda tu vida.

Duquesa Doslabios.

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Sexo veraniego: hacerlo sin sufrir un golpe de calor

Quien dijo aquello de “La primavera la sangre altera” no conocía el verano (o al menos esa sensación me da). Si hay una estación que me revolucione, es esa.

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Será la falta de ropa, el bronceado o lo de dormir desnudos por el calor, pero la rutina se convierte en una especie de trama en la que los protagonistas tienen muy poca ropa y mucho tiempo libre para eso que más les gusta hacer(lo).

Pero claro, dos cuerpos en contacto terminan teniendo la misma temperatura, o algo así decía una ley de la física. Y al final las zonas de la piel con riesgo de incendio se convierten en un calor que llega hasta el hueso.

Como prescindir del sexo no es una opción durante los tres meses del verano, voy en busca y captura de alternativas para no morir de un golpe de calor.

Si no hay aire acondicionado, siempre puede hacer el apaño un ventilador o, en su defecto, esperar a las horas más frescas de la noche, cuando ya no hay sol criminal.

Las ventanas, balcones y terrazas son el nuevo must have del verano, el dormitorio estival, el 2×1 que además de aire fresco en la cara, lo da también al encuentro, por aquello de tener estrellas a modo de techo (aunque en Madrid se puedan contar con los dedos de una mano y te sobren varios).

El verano es la estación oficial del sexo al aire libre aprovechando cualquier excusa, que si turismo, un día en la playa, excursión por la montaña, camping, festival de música comercial

Y recordad que hay que hidratarse constantemente para evitar los mareos o agotamientos característicos del cardio indoor, ese ejercicio en el que sustituimos montar la bicicleta estática por la persona inestática (afortunadamente).

Una botella de agua a mano apaga la sed y enciende las ganas de continuar, si se utiliza en el modo correcto, por supuesto.

Duquesa Doslabios.

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Así es como puedes mejorar tu manera de besar

Basta tener lengua para hacerse entender independientemente de cómo la utilices, pero yo soy especialmente partidaria de usarla para besar.

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Besar, ese gran arte del que todos nos consideramos aficionados y vamos perfeccionando con el tiempo.

Y si podemos definirlo como arte también podremos aprender cómo hacerlo cada vez mejor.

Antes de lanzarnos a besar debemos aprender a leer las señales. ¿Realmente quiere ser besada la otra persona? No pasa nada por recibir una “cobra” (el nombre dado a la maniobra de evitar un beso echando la cabeza hacia atrás), somos lo bastante maduros como para afrontar el rechazo, pero mejor ir sobre seguro, ¿no?

El lenguaje corporal es básico. Olvídate de si ella se retuerce un mechón de pelo entre los dedos o si él se muerde el labio inferior. Deja esos consejos en tu Super Top de 2009.

No hagas la pregunta de “¿Puedo besarte?”. Tener claro que la otra persona está de acuerdo en que suceda es fundamental, pero si la tienes a un milímetro de distancia con los ojos cerrados igual es un poco obvio que quiere que lo hagas.

A todos nos gusta que un beso surja de manera espontánea, natural y, al menos al principio, suave. Que ya llegará el momento de meter lengua, pero déjalo para dentro de unos instantes, no es necesario que empieces buscando la tráquea de la otra persona.

Ahora que has pasado del redoble al solo de batería, puedes hacer virguerías. Cambiar la presión de los besos, jugar con la lengua, morder delicadamente o usar el resto del cuerpo son cosas que van de la mano con un buen beso.

Dar un beso no es como acudir a una clase de edafología, pero también necesita que te concentres. Vive el beso disfrutándolo plenamente. Ya pensarás en que todavía no has tendido esa lavadora después y que luego vienen tus compañeros a quejarse de que necesitan usarla.

Da igual si el beso como tal es solo punto de partida, travesía o final. Al final, es como bailar. Y, si no te sabes bien los pasos, siempre puedes dejarte guiar por tu pareja.

Manual de masturbación para primerizas

El otro día una de mis amigas, (entre copas, también hay que decirlo) me confesó que nunca había tenido un orgasmo.

Nunca.

¿Es grave?” Me preguntó sabiendo que el sexo es uno de los temas con los que más familiarizada estoy gracias a este espacio.

A ver, que pasados los 25 años nunca hayas tenido un orgasmo no es grave como tal. Grave es que te diagnostiquen una enfermedad, pero no el hecho de no haber alcanzado nunca el clímax.

Curiosidad, deseo sexual y relaciones sexuales precedentes placenteras tenía y había tenido, por lo que quedaban descartadas muchas alteraciones.

Cuando me preguntó que si me masturbaba o no y que cómo lo hacía, entendí que podía ser un simple problema de “no saber por dónde empezar“.

No todas tenemos el mismo desarrollo sexual, las hay que empezamos a frotarnos inocentemente contra cojines a edades muy tempranas y las que pasados los 40 descubren que el cepillo de dientes se puede utilizar en más sitios además que en la boca.

El camino es diferente para cada una de nosotras, pero el punto de partida siempre es el mismo: el clítoris. Lo reconocerás porque es el lugar donde sientes un cosquilleo cuando estás viendo una película y Zac Efron se quita la camiseta.

Esa zona, debidamente estimulada, nos permite alcanzar el pico del placer, el orgasmo. Y para ello no necesitamos vibradores, juguetes alternativos o cosas ajenas, necesitamos un dedo (normalmente el índice de la mano que se use para escribir, ya que tenemos más soltura con él) y un movimiento, como definirían en el colegio, circular uniforme.

Un estímulo circular o de izquierda a derecha hará que al cabo de un tiempo empecemos a notar cierta sensación de presión (siempre placentera). La clave es continuar hasta que toda esa presión se libere en forma de un espectacular orgasmo.

Obviamente, ayudas como un dedo o dos introducidos en la vagina de la otra mano, estímulos visuales (pornografía, la parte tórrida del libro que estás leyendo) o una persona jugando con tus pezones o mordisqueando zonas sensibles como el cuello harán que lo alcances mucho antes.

Liberar la mente, conocer el cuerpo y entender que la sexualidad es una cosa normal del ser humano y, ante todo, disfrutar, conseguirán que vivamos la experiencia con plenitud (y podamos repetirla después acompañadas y con conocimiento de causa).

Duquesa Doslabios.

Las cosas que debes tener en cuenta para hacer (bien) un trío

Hoy, en otro de mis posts de “La vida real no es como una película porno” os hablo de cómo debemos disfrutar de un trío y hacer de la experiencia un momento gratificante.

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Lo de que nada más llegar se tire todo el mundo a la cama unos encima de otros, no es tan así teniendo en cuenta que, sobre todo si es el primero, estarás con la confusión propia de “Si ya a veces me agobio con una persona, ¿cómo voy a apañarme con dos?” Te apañas, te lo digo yo.

En primer lugar, parece muy obvio, pero el primer consejo es relajarse. Todos estáis ahí reunidos de libre voluntad para hacer lo mismo, nadie está obligado. Y, además, si por lo que sea, hay algún momento en el que no lo ves claro, puedes decir que no. No te tienes que sentir forzado a hacer nada que no quieras. Siempre te puedes marchar y listo.

Abre la mente. No juzgues. A la cama se va con la ropa y las vergüenzas fuera. Un trío es ante todo una vivencia para pasarlo bien, para darse placer. Es algo que bien hecho da muy buen rollo y mal hecho… Da lugar a las risas. No te lo tomes muy a pecho, no es un examen de selectividad. Si es la primera vez en tu vida que practicas sexo oral con alguien de tu género y parece que estás soplando una gaita, es mejor reírse y quitarle hierro a la situación que cerrarse en banda y entrar en barrena.

Además siempre puedes preguntar. Nadie nace sabiendo. Por mucho que te hayas hecho pajas a lo mejor no sabes cómo manejar la de otro chico. En ese caso pide “ayuda”. Y es que lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar, olvidarte de todo y fiarte simplemente de tu instinto animal.

Este consejo, ya más personal, es que, si tienes la oportunidad, te bebas una cerveza previamente con los participantes. Os ayudará a liberar tensiones. Todos tenemos miedo sexual escénico, y más si entre el público hay una persona extra.

Pero si te decides a probarlo y sigues los consejos que te comento, independientemente sea o no el polvo de tu vida, recordarás la experiencia de manera positiva.

Duquesa Doslabios.

¿Tu relación no funciona? Igual no le estás prestando atención a estos detalles

No está remunerado, pero muchas veces tengo la sensación de que mantener una relación es un trabajo a tiempo completo. Requiere tiempo, dedicación, energía… Es, como una vez me dijo una amiga, “como llevar un negocio”.

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Establecemos conexiones que se convierten en relaciones porque damos con alguien con quien compartimos cosas y nos aporta felicidad. Pero es algo que debemos cuidar siempre.

Entonces, ¿cuál es el truco para que funcione?

Hablar con el corazón de todo lo que podamos necesitar. La honestidad es algo básico, ya sea porque necesitamos más cercanía o más espacio. Una pareja que puede tratar de todos los temas de manera abierta crea un espacio seguro en el que todo puede salir con la confianza: deseos, necesidades, miedos, aspiraciones… Compartir estas cosas con tu pareja hace que ambos os conozcáis mejor.

Ten siempre, también, la mente abierta, intenta no juzgar a tu pareja. No ya solo porque dentro de la cama le gusta que te pongas algo que a ti a lo mejor te parece raro, sino respecto a todos los temas: política, gustos, religión… No es necesario que compartas todo absolutamente con él, pero sí que lo tengas en consideración. El respeto es básico.

No critiques a no ser que sea de manera constructiva, y procura encontrar el momento. Esa comida familiar puede que no sea el sitio más adecuado para recordarle que siempre deja gotas de pis fuera de la taza del váter. Intenta no usar sus pequeños defectos (que todos tenemos) en su contra. Hazle saber que le valoras siempre.

Comparte, comparte cosas tan ridículas como el postre, una cerveza y termina compartiendo cosas grandes como experiencias, viajes, vivencias… Crea recuerdos. Todo eso fortalecerá vuestro vínculo.

Tu pareja, tu prioridad. Puede que tengas un trabajo muy estresante, una vida familiar que te exige mucho y un montón de cosas más, pero eso no significa que tu pareja deba estar a un lado. Haz que sea partícipe de tu vida y que le des la importancia que se merece. A fin de cuentas, si no se la estás dando, ¿para qué estás en pareja?

Nunca des el amor (ni a la persona) por sentado. Que para ti todo esté yendo de maravilla, no tiene por qué significar que tu pareja tenga la misma concepción de la relación. No escatimes en recursos para conocer y trabajar en vuestra relación.

Pero, sobre todo, quiere, quiere mucho y sin parar, porque queriendo el resto de cosas no supondrán para ti ningún problema.

Duquesa Doslabios.

Los errores que cometes (sin saberlo) cuando practicas sexo anal

De la serie Los errores que cometes (sin saberlo) cuando le haces una felación, y Los errores que cometes (sin saberlo) cuando le haces un cunnilingus, llega el tercer volumen para todos los que tienen curiosidad acerca del sexo por la puerta de atrás.

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“Las cosas no están bien por hechas, sino por bien hechas”, una máxima que deberás aplicar a la hora de tener sexo anal ya que estos son los errores más comunes a la hora de ponerse manos a la obra:

  1. Estresarse: el acto de ser enculado empieza en la mente. Para comenzar hay que estar mentalizado de que es una práctica sexual como cualquier otra, que no tiene nada de malo y cuyo fin es el placer. Aquí hemos venido a pasarlo bien.
  2. No ir al baño antes. No digo inflarse a laxantes, una limpieza de colon o usar una pera para ducha íntima. Basta con que hayamos ido al baño un par de horas antes para que tengamos el camino despejado. Y por supuesto lavarnos la zona con agua y jabón.
  3. No excitar. El recto es un músculo, y aunque mentalmente no lo podemos controlar podemos conseguir que se relaje. ¿Cómo? Estando excitados, por lo que lo mejor es estar estimulando el clítoris de manera continua de principio a fin.
  4. No lubricar adecuadamente o directamente no lubricar. Si no hay una adecuada lubricación puede ser la primera y última vez que practiques sexo anal. Piensa que el recto está diseñado como vía de escape, no como zona de carga y por tanto no se humedece naturalmente.
  5. Usar lubricantes de base oleosa es mucho más incómodo que usar uno de base acuosa. El lubricante a base de agua no se convierte en algo pegajoso, y aunque hay que reponerlo más a menudo, es preferible a la hora de tener sexo anal.
  6. Meter el pene directamente. Al ser un músculo, hay que acostumbrarlo previamente. Se puede empezar metiendo un dedo delicadamente (prohibido llevar uñas largas) y una vez entre sin problema pasar al pene.
  7. No usar condón. Independientemente de que a través del ano no exista riesgo de embarazo, sigue siendo una vía de contagio de enfermedades de transmisión sexual, por lo que el condón, además de más higiénico, es obligatorio.
  8. Ser impaciente. Esto no es como el sexo vaginal, no se puede meter nada rápido. Hay que tomarse su tiempo por lo que escoge un momento en el que no tengas ningún tipo de prisa y puedas dedicarle la atención que se merece.
  9. Dar duro. Esto no es una película pornográfica en la que los actores puedan meterse una berenjena por el ano sin sentir ni padecer, por lo que es muy importante la gentileza y ser delicado. El sexo anal es una cuestión de confianza, ya que confías plenamente en que la otra persona va a parar si a uno le duele. Recuerda que el dolor es una señal de que algo está yendo mal. Es mejor parar y volver a empezar varias veces antes que arriesgarse a un desgarro.
  10. La posición inadecuada. Para creativos en la cama ya está el sexo vaginal. En el anal el receptor debe estar relajado, por lo que las posturas más cómodas son la del perrito o tumbados medio de lado. Esta última hace algo más tediosa la penetración pero es la que permite que el receptor pueda estimularse cómodamente mientras el otro trajina a sus espaldas.

Una vez está entro, solo queda disfrutar de los orgasmos estelares, ya que la sensación de placer es mucho más intensa que durante la penetración vaginal (recordad que el clítoris no debe abandonarse en ningún momento), y, también, aguantar las ganas de ir al baño, que son algo normal y simplemente fruto de lo que está pasando detrás.

Duquesa Doslabios.