Entradas etiquetadas como ‘la isla de las tentaciones’

María Esclapez, la psicóloga que se ha vuelto viral por analizar ‘La isla de las tentaciones’

Tengo por costumbre ver La isla de las tentaciones. Aunque, más que los del programa en sí, mis momentos favoritos son al día siguiente.

El primero, leyendo la reseña de mi compañero en Reality Blog Show (Hola, Gus) y, a continuación, viendo en las redes de María Esclapez su opinión sobre el episodio.

Y es que la psicóloga y sexóloga -a cuyo perfil llegué precisamente por hacer este tipo de análisis sobre los comportamientos de los concursantes- no hace otra cosa más que señalar, una por una, las conductas más tóxicas con las que, desgraciadamente, no puedo evitar sentirme identificada en alguna ocasión.

@islatentaciones

Además de generar debate en el tablón de comentarios (¿en serio hay personas que siguen viendo los celos como algo normal a día de hoy?), he querido saber qué le llevó a tomar nota de lo que veía en la televisión y, sobre todo, compartirlo.

La manera en la que muchos de sus followers hemos descubierto que todavía nos queda tanto por aprender en esto de las relaciones sanas, dicho sea de paso.

“Sentí la necesidad porque yo lo veía y pensaba en todas las personas que repiten los mismos patrones y tienen los mismos comportamientos o ideas sobre el amor. Entonces caí en que era buena idea colocar todos los comentarios que hacía en mi cabeza en un orden coherente y hacerlos llegar a más gente para evitar normalizar los numerosos comportamientos tóxicos que tienen las parejas del programa”, me confirma la experta.

Porque eso es algo que tiene la televisión pública, que como es un medio de gran alcance y, sobre todo, con un éxito tan fulgurante, podemos pensar que lo que sucede en las villas -lo que dicen o la forma de tratar a sus parejas-, es de lo más normal.

Aunque sus seguidores suelen estar de acuerdo con sus reflexiones (podéis ficharlas en su perfil @maria_esclapez), “alguna persona hay que se niega a entender otra realidad y se ofende con las cosas que digo, pero suelen ser muy pocas”, dice la psicóloga.

@maria_esclapez

Una de mis preguntas es si cree que la emisión de programas con tantos mitos del amor romántico es un paso hacia adelante (podemos identificarlos con más facilidad) o un retroceso que nos lleva a normalizar algunas conductas.

“Yo creo que ni una cosa ni la otra. Considero que el programa pretende entretener, no educar. De lo que vemos podemos sacar la parte pedagógica que tanta falta hace, eso sí”, afirma.

Y es que nuestro deber como espectadores sería poner en tela de juicio si realmente estamos de acuerdo con lo que hemos visto en la pequeña pantalla o hay formas más empáticas de tratar a las personas.

“La clave está en el conocimiento. Si tienes información, tienes el poder de decidir qué quieres, qué no quieres y qué es lo mejor para ti y para tu salud mental y emocional”, opina María Esclápez.

Quizás una buena modificación, de cara a próximas ediciones, sería incluir una figura que gestionara las situaciones más difíciles, algo que según ella sería el único cambio necesario en el programa.

“Simplemente incluiría un profesional de la Psicología que asesorara y acompañara a los/as participantes del reality en el manejo del malestar generado. Así están acompañados/as durante los posibles conflictos y aprenden a gestionar sus vínculos de pareja de una manera sana (o al menos entienden que puede haber otras opciones de pensamiento sobre el amor y las relaciones de pareja) y ya de paso, aprende también la audiencia que esté viviendo o pasando por algo parecido a nivel personal”, dice la psicóloga.

Pero hasta que llegue ese momento (si llega) nos toca adoptar un rol más activo.

Pensar en cómo consumimos el programa. Si nos está sirviendo solo para desconectar, si criticamos cuestiones que igual deberíamos replantearnos porque han quedado un poquito desfasadas y, sobre todo, si nuestra gestión emocional se parece en algo a la de los concursantes, porque, en ese caso, nos queda mucho camino que recorrer a la hora de aprender a sentir, a pensar y a comunicarnos.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

El verdadero triunfo de La isla de las tentaciones: infidelidad es sexo y nada más

Ayer, tras apagar la televisión, después de la última entrega de La isla de las tentaciones, miré largamente a mi pareja. “¿Sabes qué? Mejor no vamos”, le dije tras ver que casi todas las parejas, también de esta edición, habían terminado.

@ISLATENTACIONES

Aunque la mayoría de los comentarios de estas semanas en redes se centraban tanto en Tom como en Mayka, veíamos en Melodie y Beltrán la relación con más peligro.

Él había conseguido hacer que se sintiera escuchada, apoyada, valorada… En definitiva, querida. Y por mucho que Christian no viera peligro alguno porque, según él “no se habían besado”, para mí el fin de su historia de amor parecía tan señalizado como un cartel de tráfico.

Christian representa lo que el programa de Telecinco parece querer enseñarnos en sus, hasta ahora, dos ediciones: si no folla, no falla.

Algo que sus compañeros también sostenían cuando comentaban que las novias “de provecho” o “buenas” eran Patry y Melyssa.

Curiosamente, las dos únicas del programa que se recluían en sus habitaciones, solas, tristes y, muchas veces, llorosas.

Porque eso es, lo que ante sus ojos, hacía de ellas “buenas mujeres”. Que vivieran la separación de sus parejas aisladas, que su experiencia en la isla fuera equiparable a un retiro espiritual sin relacionarse con nadie.

Encerradas en el bucle de las dudas, las imágenes de la tablet de Sandra, las películas en su cabeza y el echar de menos.

Para los concursantes solo se puede hablar de infidelidad en el momento en el que se da acceso consentido al cuerpo, o, más en concreto, a los genitales.

Sí, por mucho que ser infiel signifique romper el vínculo, el compromiso, el trato preestablecido entre dos, en definitiva, mantener otra relación, en el reality show no va más allá de la relación sexual.

Y no de cualquier tipo. La máxima indignación venía de la mano con la penetración.

“Se la han follado”, decía Pablo mientras sus compañeros se reían con sorna.

Pablo, al igual que Lester, solo ve (y con desprecio) que su pareja ha tenido sexo. Para él el peor momento fue cuando Mayka “tiraba hacia delante”, admitió anoche: “Cuando vi besos y que se acostaban juntos”.

El coitocentrismo hace acto de presencia en el momento en el que es la penetración la mayor traición.

Como explicó una de mis predecesoras en este mismo blog, el coitocentrismo es considerar el coito la práctica sexual por excelencia. El resto de ellas no tienen la misma validez.

Algo que incluso los concursantes que no llegaron a acostarse con sus ‘tentaciones’ expresan si sabemos leer entre líneas sus palabras.

“La iba a respetar hasta el final y he cumplido”, dice Christian, quien se dejó acariciar y besar en varias ocasiones por Andrea. “Fui a confiar en Christian y realmente él no hizo nada”, decía Melodie después de haber visto esas imágenes.

También sería interesante analizar cómo el sexo vaginal se ve de una u otra manera según quien lo comente.

Por un lado tenemos a Lester, que justifica que la suya es una infidelidad ‘bonita’ porque siente amor por Patry, a quien ha conocido en la isla.

El mismo que pone verde a Marta por tener sexo sin emociones, algo que -bajo su punto de vista-, hace que la de su ex pareja sea una actitud más reprobable.

De hecho, tanto Tom como él encuentran en las emociones una manera de quitarse responsabilidad (“Sandra me da cariño, Melissa nunca lo hacía”), mientras que ellas, por no tener “motivos de peso” más allá de su deseo (que es igual de válido), se les culpabiliza.

@ISLATENTACIONES

Algo de lo que ellas mismas se encargan también. No olvidemos que Marta es la primera en llamarse “mala”, “pecadora” o “infiel”, así como en automandarse una y otra vez al infierno por el mismo comportamiento que ha tenido su pareja.

Mayka no solo fue castigada por sus acciones con la quema de un peluche al que tenía mucho cariño en su última hoguera, anoche se arrepintió admitiendo que no había obrado bien y disculpándose una vez más ante su antigua pareja.

Ni Lester ni Tom hicieron la más mínima autocrítica o intento de disculpa.

Para ir terminando, que hoy había mucha tela que cortar, quiero dejar mi reflexión final. ¿En qué momento hemos convertido los genitales en lo único importante? ¿Si nuestra pareja no tiene sexo, cómo es que el trato sigue intacto ya que no nos importa en la misma medida que pueda crear una conexión sentimental?

Son preguntas que me hago. Al final, una relación romántica no es solo alguien con quien te acuestas. Las faltas de respeto que hemos visto en el programa como ofensas o mentiras también entran -o al menos para mí- en la categoría de traiciones.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

No participas en ‘La isla de las tentaciones’, pero has tenido alguno de estos (malos) comportamientos

Si algo nos permite la segunda temporada de La isla de las tentaciones es criticar desde el sofá las malas conductas de los concursantes. Soy la primera que se indigna con Tom, sufre con Melyssa o alucina con Mayka.

@islatentaciones

Y aunque mi vida sentimental dista mucho de lo que veo en la pantalla, ¿de verdad puedo presumir de que nunca he caído en los comportamientos que repiten las cinco parejas?

He repasado algunas de sus actuaciones más tóxicas y sí, en algún momento los he experimentado desde uno u otro lado.

Así que es el momento de que el programa de Telecinco me sirva para hacer un poco de autocrítica y me lleve a vivir unas relaciones más sanas.

  1. Uno de los vicios más extendidos es el gaslighting, o táctica de luz de gas. En este caso, se da sobre todo por parte de los chicos de la isla. Es una táctica que consiste en minimizar constantemente tanto sentimientos como ideas de tu pareja, hasta el punto de que la otra persona duda de sus propias reacciones llegando a tildarlas como ‘locuras suyas’. Una forma de invalidar reacciones con las que no están de acuerdo, en vez de asumir su parte de culpa, llegando al clásico ‘todas mis ex están locas’.
  2. Otro problema que comparten varias parejas es el de responsabilizar a otros de sus propias acciones. Tom o Mayka actúan así porque ‘su pareja no les daba eso’. En el caso de Tom es el roce físico el que afirma que le faltaba y, tratándose de Mayka, es la confianza o intimidad emocional que no decía sentir por su pareja de tres años. Es una sutil táctica de manipulación que quita responsabilidad sobre lo que sucede en la relación echándole al otro las culpas de las decisiones y comportamientos que nacen de uno mismo.
  3. La mentira ‘para proteger’ a la otra persona es la que me resulta más familiar de toda la lista. En primera persona he vivido engaños constantes por parte de mi pareja que terminaban por minar mi confianza hacia ella. Y no, ninguna razón justifica que no haya sinceridad. Lo que hay detrás de este tipo de inventos es una salida fácil para quien los emplea, que sabe que diciendo la verdad puede llegar a tener un conflicto al que prefiere no enfrentarse. No es un acto humanitario por mucho que se use la premisa de ocultar para no hacer daño. No hay nada más doloroso que la mentira en sí.
  4. Muchos de los concursantes afirman que por fin, en la isla, están siendo ellos mismos gracias a la distancia con su pareja. Una vez más se echan balones fuera: la culpa es de la otra persona por no ‘permitir’ desarrollar la propia personalidad. Claro que es importante que en una relación los miembros sean auténticos. Pero hay una diferencia entre dejar salir la forma de ser y otra entre portarse como soltero/a.
  5. Las muestras de afecto no tienen valor suficiente, enseguida salen en las hogueras los “Él nunca baila conmigo” o “es que ella no me da cariño por la mañana”, cosas que -por mucho que puede ser que no se den en la pareja-, no justifican comportamientos negativos por la otra parte. Además, que no se den momentos puntuales no quita que haya muchas otras cosas en la relación que merezcan la pena. No podemos reducir toda una historia de amor a un caso concreto (y esto es algo en lo que también me toca trabajar, porque soy mucho de quedarme con detalles puntuales y no ver el panorama completo).
  6. Aunque Sandra no se cansa de repetir que la experiencia en la isla es la que conseguirá llevar sus relaciones a un nivel superior, lo cierto es que no es la mejor forma de tratar los celos. Siendo un problema que comparten todos los concursantes, por un lado u otro, nos hacemos a la idea de la dimensión que tiene uno de los peores sentimientos que se pueden experimentar. Lo suyo para que desaparezcan es trabajar en una comunicación abierta y sincera, tratar a la otra persona con cariño y respeto, cuidar la propia autoestima (a veces pueden salir de ahí) y centrarse en los aspectos buenos de la pareja.
  7. Relacionados con ellos, damos con otro vicio emocional en el que la mayoría caemos. ¿Alguien puede afirmar que nunca ha interpretado lo que ha hecho o dicho el otro? Si nos centramos más en nuestras conclusiones que en escuchar a la otra persona, alteramos el canal de comunicación con nuestra pareja. Es como una especie de ‘teléfono escacharrado’ sentimental que termina por hacernos daño. Así que ante la duda, lo mejor es olvidarnos de las deducciones que hemos sacado y, ante la duda, hablarlo.
  8. Tal vez consideran a estas alturas a Inma y a Ángel como vencedores del programa. Pero tampoco es sano vivir en una relación con dependencia extrema, hasta el punto de que no se puede pasar más de dos noches por separado. Hay una gran diferencia entre tener pareja y fagocitarte con ella. Por eso es tan importante no solo mantener las aficiones o las amistades propias, sino también encontrar momentos para uno mismo.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).