El verdadero triunfo de La isla de las tentaciones: infidelidad es sexo y nada más

Ayer, tras apagar la televisión, después de la última entrega de La isla de las tentaciones, miré largamente a mi pareja. “¿Sabes qué? Mejor no vamos”, le dije tras ver que casi todas las parejas, también de esta edición, habían terminado.

@ISLATENTACIONES

Aunque la mayoría de los comentarios de estas semanas en redes se centraban tanto en Tom como en Mayka, veíamos en Melodie y Beltrán la relación con más peligro.

Él había conseguido hacer que se sintiera escuchada, apoyada, valorada… En definitiva, querida. Y por mucho que Christian no viera peligro alguno porque, según él “no se habían besado”, para mí el fin de su historia de amor parecía tan señalizado como un cartel de tráfico.

Christian representa lo que el programa de Telecinco parece querer enseñarnos en sus, hasta ahora, dos ediciones: si no folla, no falla.

Algo que sus compañeros también sostenían cuando comentaban que las novias “de provecho” o “buenas” eran Patry y Melyssa.

Curiosamente, las dos únicas del programa que se recluían en sus habitaciones, solas, tristes y, muchas veces, llorosas.

Porque eso es, lo que ante sus ojos, hacía de ellas “buenas mujeres”. Que vivieran la separación de sus parejas aisladas, que su experiencia en la isla fuera equiparable a un retiro espiritual sin relacionarse con nadie.

Encerradas en el bucle de las dudas, las imágenes de la tablet de Sandra, las películas en su cabeza y el echar de menos.

Para los concursantes solo se puede hablar de infidelidad en el momento en el que se da acceso consentido al cuerpo, o, más en concreto, a los genitales.

Sí, por mucho que ser infiel signifique romper el vínculo, el compromiso, el trato preestablecido entre dos, en definitiva, mantener otra relación, en el reality show no va más allá de la relación sexual.

Y no de cualquier tipo. La máxima indignación venía de la mano con la penetración.

“Se la han follado”, decía Pablo mientras sus compañeros se reían con sorna.

Pablo, al igual que Lester, solo ve (y con desprecio) que su pareja ha tenido sexo. Para él el peor momento fue cuando Mayka “tiraba hacia delante”, admitió anoche: “Cuando vi besos y que se acostaban juntos”.

El coitocentrismo hace acto de presencia en el momento en el que es la penetración la mayor traición.

Como explicó una de mis predecesoras en este mismo blog, el coitocentrismo es considerar el coito la práctica sexual por excelencia. El resto de ellas no tienen la misma validez.

Algo que incluso los concursantes que no llegaron a acostarse con sus ‘tentaciones’ expresan si sabemos leer entre líneas sus palabras.

“La iba a respetar hasta el final y he cumplido”, dice Christian, quien se dejó acariciar y besar en varias ocasiones por Andrea. “Fui a confiar en Christian y realmente él no hizo nada”, decía Melodie después de haber visto esas imágenes.

También sería interesante analizar cómo el sexo vaginal se ve de una u otra manera según quien lo comente.

Por un lado tenemos a Lester, que justifica que la suya es una infidelidad ‘bonita’ porque siente amor por Patry, a quien ha conocido en la isla.

El mismo que pone verde a Marta por tener sexo sin emociones, algo que -bajo su punto de vista-, hace que la de su ex pareja sea una actitud más reprobable.

De hecho, tanto Tom como él encuentran en las emociones una manera de quitarse responsabilidad (“Sandra me da cariño, Melissa nunca lo hacía”), mientras que ellas, por no tener “motivos de peso” más allá de su deseo (que es igual de válido), se les culpabiliza.

@ISLATENTACIONES

Algo de lo que ellas mismas se encargan también. No olvidemos que Marta es la primera en llamarse “mala”, “pecadora” o “infiel”, así como en automandarse una y otra vez al infierno por el mismo comportamiento que ha tenido su pareja.

Mayka no solo fue castigada por sus acciones con la quema de un peluche al que tenía mucho cariño en su última hoguera, anoche se arrepintió admitiendo que no había obrado bien y disculpándose una vez más ante su antigua pareja.

Ni Lester ni Tom hicieron la más mínima autocrítica o intento de disculpa.

Para ir terminando, que hoy había mucha tela que cortar, quiero dejar mi reflexión final. ¿En qué momento hemos convertido los genitales en lo único importante? ¿Si nuestra pareja no tiene sexo, cómo es que el trato sigue intacto ya que no nos importa en la misma medida que pueda crear una conexión sentimental?

Son preguntas que me hago. Al final, una relación romántica no es solo alguien con quien te acuestas. Las faltas de respeto que hemos visto en el programa como ofensas o mentiras también entran -o al menos para mí- en la categoría de traiciones.

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

2 comentarios

  1. Dice ser Lolailós

    Varias cosas:

    1.- Es un programa de TV, y como tal, todo está manipulado, exagerado, dramatizado y puede que hasta preparado.
    2.-Yo lo calificaría como telebasura: pretender coger ejemplos de ahí es como pretender decir que menuda mierda las hamburguesas cogiendo de base las del McDonalds .

    A partir de ahí, es cierto que para mucha gente la infielidad es cuando te acuestas con otra persona, no se contempla lo que se llama “infidelidad emocional”: y es cuando te enamoras de la otra persona sin que haya contacto físico como tal; te atrae su forma de ser, su inteligencia, su forma de tratarte…
    Sería el equivalente de “busco fuera el mambo que no tengo en casa”, traducido en “puedo hablar de cosas que en casa no” o “me hace el caso y me trata como mi pareja no lo hace”

    Y, para mí, son infidelidades ambas, traiciones a tu pareja.

    23 octubre 2020 | 13:37

  2. Dice ser ana

    Dos frases que me encantan: “se la HAN follado” y “la iba a RESPETAR hasta el final”. Cosificación de la mujer en estado puro, a una mujer no se la folla, una mujer folla donde, cuando y con quien le da la gana. Y se basta y se sobra para respetarse a sí misma. Punto.

    20 noviembre 2020 | 10:25

Los comentarios están cerrados.