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Las 5 cosas que no pueden faltar en tu cajón sexual

Hace unos días, lancé en mi Instagram la pregunta de qué era lo que no podía faltar en un cajón de las perversiones básico.

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Ya sabéis a cuál me refiero, ese que está al lado de la cama, justo debajo del de las bragas o los calcetines.

Tener bien a mano un surtido de juguetes sexuales a modo de ‘fondo de armario’ -o de cajón, como prefiráis-, es algo que beneficia enormemente la vida íntima (sin olvidarme de esa emoción extra que te produce cuando vienen tus padres o suegros de visita y confías en que nadie lo abra por error).

¿Que quieres hacer un polvo más emocionante? Coges aleatoriamente algo del cajón. ¿Tu idea es hacer más variadas las cosas en la cama? Al cajón.

Gustos aparte -que imagino que la gente con dracofilia, la excitación por las lágrimas, dejará para ese sitio las cebollas o colirios para el ojo-, hay algunos productos que siempre son recomendables.

Para mí, el primero es el lubricante. No hay nada en esta vida (sexual) que este producto no solucione. Y entre escoger uno de base acuosa y otro oleoso, quédate con el de agua, que puedes utilizarlo también para sexo anal.

Una vela que se convierte en aceite de masajes -o simplemente alguna esencia que cumpla la misma función- tiene doble beneficio. Por un lado puede servir para ir calentando el terreno mientras pones algo de The Weeknd de fondo. Pero también es una excusa genial para darle un masaje a tu pareja después de su jornada demoledora y conectar piel con piel.

Da igual si eres o no de BDSM, las esposas son un básico independientemente si te va el juego de la dominación. Las posibilidades de inmovilizar son infinitas si le echas imaginación. Vale que puedes buscarles el lado sadomaso, pero ¿y si atas tu muñeca a la de tu pareja para ver cómo os manejáis con ese reto en la cama?

Ni sujetadores de encaje ni tangas de satén, no hay lencería más erótica que una cinta larga con mil posibilidades. A modo de arnés, cinturón, gargantilla, top… Y lo mejor es que no solo sirve para ambos. Puedes ir desatándola y usarla como correa, mordaza o sujeción. ¿Un ejemplo? El cinturón de cualquier gabardina funciona a las mil maravillas.

Y por último, por típica que vaya a sonar, el estimulador femenino no solo es básico, sino imprescindible. De todos los modelos que te ofrece el mercado, encontrar tu modelo ideal es algo que depende de ti. Ya sea solo de clítoris, como de los que incluyen estimulación vaginal, es el momento de que guardes uno para usar tanto sola como acompañada.

Ahora te toca a ti, ¿qué es lo que no puede faltar en tu opinión?

Duquesa Doslabios.

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‘Las nuevas tiendas eróticas se parecen más a una perfumería que a un sexshop de los años 90’

El mundo cambia y la sexualidad, en mayor o menos medida, va con él de la mano. El ejemplo que más me ha impactado ha sido el de las tiendas eróticas.

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De escaparates oscuros o incluso tapados, rincones poco iluminados y pasillos llenos de vídeos porno en los que el único cliente que podías cruzarte era un hombre, a auténticas boutiques en el centro de la ciudad y abiertas al exterior.

¿Y lo mejor? Que ahora nosotras entramos porque, finalmente, los estantes están también repletos de productos que se centran también en nuestra sexualidad.

Sobre esta evolución he querido hablar con Óscar Fernández, el gerente de Lys Erotic Store, uno de los espacios que se han convertido en punto de encuentro de amigas, parejas, madres e hijas.

Es él quien nos afirma que, en materia de ‘supermercados sexuales’, las cosas se han transformado bastante (afortunadamente para nosotras).

 ¿Cómo definiría las tiendas eróticas de hace unos años respecto a las de ahora?
Hace 15 o 20 años, las tiendas eróticas estaban orientadas a un público masculino. Además de vender productos, había cabinas de vídeo proyección y peepshow. A partir del año 2000, todo empezó a cambiar en Europa. Surgieron tiendas con decoraciones más bonitas, en calles más concurridas e, incluso, en centros comerciales. Hoy en día, las cabinas y peepshow han desaparecido, las tiendas se han orientado a un público más femenino y se parecen más a una perfumería que a un sexshop de los años 90.

¿Cómo influye la decoración en el consumidor a la hora de decidirse a entrar en un establecimiento?
El producto erótico tiene que venderse como un producto más de consumo. El cliente, cuando entra en nuestros establecimientos, encuentra un espacio muy luminoso, donde todo está ordenado por lineales. Los productos están colocados como si se tratara de un supermercado tradicional. Es muy importante que el consumidor se sienta a gusto.

¿Que las tiendas eróticas hayan experimentado este cambio es sinónimo de que el erotismo también?
El ser humano es un ser erótico, el erotismo siempre ha existido y siempre existirá. Conceptos como el nuestro y el de otros compañeros de la profesión ayudan a normalizar el erotismo. Lo mismo está ocurriendo por parte de las marcas que desarrollan productos de este tipo. Se trata de una nueva era en la que toda esta normalización nos está permitiendo evolucionar.

¿Cuál es la clientela que pretenden atraer con estos espacios?
Nuestro objetivo es normalizar la venta de artículos eróticos. Queremos que todo el mundo que tenga más de 18 años pueda entrar en nuestros supermercados y sentirse como en cualquier tienda de ropa. No tenemos un público definido, todos son bienvenidos.

¿Diría que es una clientela muy distinta a la que frecuentaba tiendas eróticas hace unas décadas?
La clientela de hoy, al menos en nuestros establecimientos es, en un 75%, femenina.

¿El empoderamiento femenino entre sábanas ha sido también un factor clave? ¿Ahora las mujeres nos atrevemos a comprar más cosas para nosotras?
Sí. Como solemos decir, cada persona es responsable de su propio orgasmo. Gracias al crecimiento del empoderamiento femenino, las mujeres se atreven mucho más a dar el paso y venir a comprar juguetes. De hecho, según el ranking de ventas de LELO, correspondiente al primer semestre del año, son las mujeres las que más juguetes eróticos consumen en España. Su producto estrella, un succionador de clítoris, es uno de los más demandados en nuestras tiendas.

¿Cómo saben qué productos ofrecer, se dejan guiar por el instinto o se limitan a reponer los artículos más vendidos?
Como en todos los sectores, tenemos un departamento de compras que se encarga de buscar nuevos productos, y las marcas también nos proponen regularmente sus novedades. Es un mundo que evoluciona rápidamente y siempre tenemos que actualizarnos.

Duquesa Doslabios.

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Juguetes sexuales que tienes por casa (y no te habías dado cuenta)

El sexo es de las cosas más bonitas que hay, todos estaremos de acuerdo, pero innovar en la cama sin dejarte el sueldo en el sex shop del barrio, también es una maravilla.

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Para echarle un poco de sal a nuestra vida sexual no necesitamos hacernos con un catálogo digno de tupper sex, ya que por casa, muchos objetos cotidianos sacados fuera de su contexto convencional conseguirán que experimentemos una serie de sensaciones nuevas y muy placenteras:

  1. Hielos: olvídate de usarlos para los refrescos. Vacía la cubriera en un plato hondo y juega con ellos pasándolos por el cuerpo. Procura no dejarlos olvidados encima de la madera o aparatos electrónicos si no quieres llevarte un susto.
  2. Cucharas: enfríalas previamente en el congelador durante una hora. Te servirán, al igual que los hielos, para lograr estimulantes cambios de temperatura. Aplícalos sobre zonas como pezones, labios o cara interna de los muslos.
  3. Y ya que has abierto la nevera, échale un vistazo a lo que tengas. Alimentos como helados, nata, o chocolate son muy fáciles de untar sobre la piel para luego limpiarla a mordiscos o lametones.
  4. Collar de perlas o de bolas grandes, el aliado perfecto para ambos. Al igual que las perlas, enfriado puede ser una sorpresa de sensaciones, pero usado a temperatura ambiente es perfecto para masajear o masturbar.
  5. Las almohadas o cojines nos permiten mayor comodidad y placer en algunas posturas. Si te gusta especialmente la de ambos boca abajo, prueba a ponerte una almohada debajo de la tripa.
  6. Los complementos y accesorios como cinturones y pañuelos dan mucho juego. Se pueden utilizar para amordazar, tapar los ojos, atar las manos y pies… Las posibilidades son infinitas.
  7. El plumero y las brochas de maquillaje producen agradables cosquilleos sobre la piel. Úsalos después de limpiarlos bien y disfruta del hormigueo.
  8. Las pinzas u horquillas son muy útiles a la hora de sujetar la ropa o el pelo, pero ¿ te atreves a utilizarlas sobre el cuerpo? Si eres de emociones fuertes, esta idea te encantará.
  9. Y ya que estamos hablando de juego duro, un peine o una espátula de madera son elementos que se pueden utilizar para dar cachetes. No volverás a ver tu cepillo de la misma manera.

¿Qué otros objetos cotidianos de andar por casa utilizáis entre las sábanas? Compartid las ideas en los comentarios para que todos podamos divertirnos jugando.

Duquesa Doslabios.

Sexo y juguetería erótica

Bolas chinas, vibradores, aceites para masajes, lubricantes con sabores, ropa interior comestible, lencería de alto voltaje, disfraces y productos relativos al baño. Esos son, por orden, los juguetes eróticos más utilizados por las mujeres a la hora de practicar sexo. Al menos, son los más comprados, según ha concluido SexPlace, la franquicia erótica más grande de España, tras realizar una encuesta a 1.800 clientas de 18 a 40 años.

La cadena estima que el 65% de las parejas optan por juguetes sexuales para mantener viva la pasión y afirma que ocho de cada diez mujeres utilizan objetos eróticos habitualmente en sus relaciones íntimas. ¿Habitualmente? ¿Ocho de cada diez? Con todos mis respetos, pero creo que se han flipado un poco los de Sexplace. Querrán decir, digo yo, ocho de cada diez de las que acuden a sus tiendas, que es muy distinto. Echando un vistazo rápido a mi alrededor, por ejemplo, encuentro una mayoría de mujeres que sí que admiten usarlos o haberlos usado, pero de forma ocasional. Y eso si me centro en determinadas franjas de edad, porque si me pongo a preguntar a las madres de mis amigas, la cosa cambia bastante.

MESA TUPPER SEX

ARCHIVO

Muchas me dicen que es una gran forma de combatir la rutina, que tienen poco tiempo para darle al tema entre semana por motivos familiares y de trabajo y que, cuando llega el fin de semana, se sueltan la melena “para compensar”. Pero, más allá de la frecuencia, lo que no se puede negar es que afortunadamente en esto del sexo hemos avanzado mucho y que algunos tabús han empezado a quedar atrás. Los sexshops, por ejemplo, antes vistos como algo sórdido y para pervertidos, han cambiado de concepto y la gente los percibe cada vez más como algo normal. Ya no son lugares turbios de los que avergonzarse, sino boutiques elegantes para adultos. Prueba de ello es que la crisis no ha impedido que la venta de estos productos se incrementara un 45% en 2013, según datos de Sexplace. Destaca, además, el hecho de que el 89% de los compradores sean mujeres.

En cuanto al rango de edades, parece que el que más busca juguetes de este tipo oscila entre los 25 y los 45 años. Geri Casnova, responsable de relaciones externas de la compañía, afirmaba al respecto hace unos meses que los jóvenes tenían más prejuicios a la hora de escoger: “Por lo general se lo pasan muy bien, pero no se atreven a comprar, los mayores, en cambio, saben lo que buscan”.

La mayoría busca simplemente aportar un toque de originalidad y sorprender a sus parejas, innovar un poco y ampliar posibilidades. En definitiva, lo que viene siendo echar un buen rato. Al fin y al cabo, de eso se trata, ¿no?