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En San Valentin celébra(te) estar soltera

Llámame “típica”, “ñoña”, “romántica”, “cursi” o “novelera”, que me va a dar igual. Estando en pareja me encantaba San Valentín.

Me encantaba de la misma forma que el día del padre o de la madre hago un plan familiar especial. O como cuando es el día de la croqueta le escribo a alguna amiga que tocaría meterse una buena ración entre pecho y espalda.

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Porque por mucho que todos los días queramos a la pareja, a los padres -y a las croquetas, claro-, cosas tan bonitas de la vida que nos hacen tan felices merecen tener su propia fiesta.

Así que mi pregunta -por y para mí- solo podía ser una. ¿Qué iba a pasar con mi idea de San Valentín estando soltera? ¿El día de los enamorados me incluye si no estoy en pareja o no hay un crush en el punto de mira al que invitar a cenar?

He decidido que sí. Que en mi primer San Valentín soltera después de muchos años en una relación, me toca celebrarlo de alguna manera.

Hay algo que no cambia respecto a los otros 14 de febreros: el amor.

Los anteriores años eran la excusa perfecta para hacer algo especial entre los dos, aunque especial fuera algo tonto y no necesariamente digno de compartir en Instagram.

Pero cocinar una cena codo con codo puede ser tan romántico como cualquier ramo de flores que te manden a casa con forma de corazón.

Para 2021 he decidido celebrar el amor por el que he decidido estar sola, el que me profeso hacia mí misma.

El mismo que me llevó a tomar la decisión de separarme, de empezar una nueva etapa individual. Así que el homenaje me lo daré a mí, recordando por qué me puse por delante para cuidarme, cómo estoy, cómo va mi autoestima, cómo puedo quererme más, qué capricho (¿por qué no?) puedo concederme hoy para mimarme…

Y, por supuesto, cómo puedo darme placer, cómo hacerme disfrutar.

Porque todo lo que sea conocerme, es una forma de celebrarme. Un buen libro, un masaje, la subscripción a esa plataforma de Streaming o un juguete sexual entran en mi top de regalos personales en este día.

Si bien el furor por los succionadores de clítoris está más que justificado (y para mí es el nuevo básico del cajón de la mesilla de noche), también unas bolas chinas me parecen una buena idea -siempre es un buen momento para empezar a trabajar la musculatura del suelo pélvico-.

Sin olvidar el vibrador conejito, un buen recuerdo de que las ramificaciones del clítoris rodean la zona interior de la vagina.

“La cuestión es que si te apetece probar algún juguete, lo hagas sin ningún tipo de recelo. Son buenos complementos para tu sexualidad, a solas o en pareja”, me recuerda Lorena Berdún, psicóloga y sexóloga (podéis encontrarle en lorenaberdun.es).

“Cuando te conoces bien, sabes qué es lo que te gusta, cómo responde tu cuerpo ante determinada estimulación y, por lo tanto, estarás más preparado/a para guiar a una posible pareja. Cuando te abres a otra persona y tienes la confianza para decirle lo que te gusta, las relaciones sexuales pasan a un plano mucho más rico y nutrido“, afirma.

Y aunque mañana no pueda darme el gustazo con nadie, me puedo encargar igualmente de que sea un gran día del amor de mi vida, yo. La persona con la que, a ciencia cierta, voy a tener la relación más larga.

Duquesa Doslabios.

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Succionadores de clítoris para orgasmos sin prisas

Si algo tiene el succionador de clítoris es velocidad. ¿Una mañana estresante? ¿Discusión con una amiga? ¿Tu suegra que quiere encasquetarte un objeto decorativo horrible? 30 segundos a solas con el juguete y todo desaparece.

LELO

Aunque claro, puesta a sacarle una pega (¿en serio voy a atreverme a hacer semejante cosa?), es eso de lo único que puedo quejarme. Que es tan rápido como cuando te entre el mono de hamburguesa y vas al restaurante fast food que tienes más cerca.

Te quita las ganas, claro. Pero no es lo mismo que prepararte el plato con ingredientes de calidad y degustarlo en condiciones. Con las dos manos y la boca llena disfrutando de cada bocado –sí, sigo hablando de la hamburguesa-.

Vale que ya tocaba que la industria de los juguetes sexuales se centrara en las 8.000 terminaciones nerviosas del clítoris (el doble que en el glande), pero ¿hemos perdido el interés por lo demás?

Parece que el placer es el nuevo objeto de consumo.

Una nueva incorporación a la lista de servicios instantáneos junto con las plataformas de streaming que nos reproducen la película o serie que queremos, la red de reparto que nos trae la cena que elegimos en una aplicación o la venta premium con envío en 24 horas para tener en la puerta a la mañana siguiente lo que hemos comprado el día anterior.

La cultura de la inmediatez.

Luchar contra ella pasa por algo muy sencillo, recuperar el sexo de una forma que, llegar al orgasmo cuanto antes, no sea la única motivación.

Es algo que podemos hacer por nuestra cuenta: probando nuevos movimientos, un relato, una estimulación menos directa pero igual de excitante.

Y sí, también hay juguetes que se encargan de ello. Sila, de Lelo, es un buen ejemplo. El succionador que ha lanzado en 2021 la marca sueca de artículos eróticos de lujo no es para chicas con prisas.

Es lo primero de lo que me doy cuenta al experimentar en carne propia la boquilla -amplia y aplanada en comparación con la abertura circular del modelo anterior-.

No solo recoge más partes a las que llega la estimulación con las ondas, sino que se aleja del clítoris llegando a él también, claro, pero de una forma más indirecta.

El orgasmo está asegurado, pero no será tan instantáneo.

Precisamente, que los juguetes nos hagan tomarnos nuestro tiempo hace que podamos permitirnos el lujo de fantasear un poco más, de imaginar quién está produciendo esas sensaciones en la piel, de centrarnos más allá del clítoris y, con la mano libre, pellizcar un pezón al mismo tiempo.

Nos da el tiempo suficiente de aderezar la vibración con otros elementos. Y, dedicarnos al sexo con calma, incluso el que se limita a nuestro uso y disfrute particular, es también un lujo que deberíamos valorar más.

Duquesa Doslabios.

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Y el juguete sexual más vendido esta cuarentena es…

Me acuerdo de las primeras noticias que salieron cuando empezaron a sonar con fuerza los rumores de que podría llegar la cuarentena y la gente corrió en masa a agotar el papel higiénico. ¿Te suena?

WOMANIZERDACH FACEBOOK

Tres semanas después, hemos pasado un poco del tema de los rollos para acabar con las existencias de otros bienes de, para muchos, primera necesidad, como el alcohol o el chocolate.

¿Y la última moda que no encontraras en ningún supermercado en 5 kilómetros a la redonda? La harina.

Mientras parece que muchos quieren dedicarse a esto del Masterchef versión botellón durante la cuarentena, para mí, el dato más interesante esta lejos de las estanterías o las líneas de caja.

Se está dando un interesante fenómeno en el panorama sexual. Poco antes de que empezaran las restricciones de movilidad, la compra de juguetes subió como la espuma.

Por un lado es comprensible, ya bastante dura resulta la idea de quedarse en casa como para hacerlo sin tener una sola gota de sexo.

Aunque no deja de sorprenderme cuál ha sido el producto estrella en las tiendas de juguetes: el succionador de clítoris.

A nivel nacional e internacional, el que ha sido la revolución del sexo también es uno de los protagonistas de la cuarentena según ha analizado la firma de juguetes Womanizer.

La conclusión que se puede sacar es muy clara, si ya nos interesaba el hecho de reconciliarnos con el clítoris, el aislamiento en casa parece la excusa perfecta para recluirse en el dormitorio a conocerse.

No tenemos prisa por ir corriendo al trabajo, compromisos de planes con amigas (más allá de las videollamadas) o reuniones familiares, así que ¿cómo no dedicarnos tiempo?

En Be Lover también han notado un incremento de ventas en huevos vibradores, masajeadores masculinos y… ¡limpiadores de juguetes! Un asunto que os expliqué largo y tendido en este artículo.

Lo que me tranquiliza es que cada vez estamos más concienciados de la importancia que tiene la sexualidad en nuestra vida. Y que incluso en una situación tan rara como en la que estamos, ya no queda en un segundo plano, lo que también es una pequeña victoria.

Duquesa Doslabios.

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Succionador de clítoris, ¿por qué hay hombres que le tienen miedo?

Ni Freddy Kruger ni Jason, el nuevo personaje de terror de la cultura de masas es el succionador de clítoris.

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O, al menos, podría parecer que les ha quitado el puesto a los villanos de las películas de miedo teniendo en cuenta cómo muchos hombres reaccionan ante el juguete sexual. Si antes le tenían miedo al clítoris, ahora se lo tienen al succionador.

Se trata de una batalla (cuyo ganador para la mayoría de mujeres es el que tiene batería) que me recuerda a la guerra entre taxis y Cabify.

Los taxistas no entendían que la clientela pudiéramos preferir un mejor servicio, que nos gustaba más eso de tener un conductor educado, bien vestido, botellas de agua en la parte trasera, subir el aire a nuestro gusto y cambiar la emisora musical.

El resultado fue, en vez de tomar nota de las ventajas de Cabify, y hacer de los taxis un servicio de mayor calidad, declararles la guerra para no tener que compartir el pastel.

Con el succionador ha pasado algo parecido. Muchos hombres, en vez de tomárselo como algo personal y espabilar, han arremetido contra el producto.

Tenían al alcance de la mano (literalmente) aprender a estimular, tomarse el trabajo de buscar información, y, sobre todo, poner en práctica los conocimientos.

Pero en vez de eso me he llegado a encontrar a un grupo de hombres intimidados que, tanto en redes sociales como en mi cajón de comentarios, prácticamente ponían el uso del estimulador a la altura de algo que solo hacíamos las mujeres sin alma.

Es el miedo, así es cómo reaccionan cuando se sienten amenazados. Hace unos años, tuvieron que superar el problema del dildo, algo que seguro que a más de uno le pasó factura a su autoestima.

Su pene estaba siendo sustituido por un objeto parecido físicamente (o hasta menor en muchos casos) y de plástico. ¿Quién podría entenderlo?

Pero el succionador de clítoris ha hecho algo todavía más poderoso.

Demuestra que la vagina no es imprescindible para alcanzar el orgasmo. Y el pene, al tener un uso principalmente vaginal, no es necesario.

Esto para los hombres es equivalente a un cortocircuito mental. Ya no queremos penes de goma, ¡es que ya no queremos ni penes! ¿En qué lugar les deja eso a ellos?

Además, le ha dado el protagonismo total a una zona que, históricamente, ha sido ignorada por los hombres hasta ahora. No solo por tratarse de la zona en sí, sino por representar el placer femenino en su máxima expresión, ese que se nos ha negado por considerarlo de segunda categoría y que ahora revindicamos para que esté a la misma altura que el masculino.

El succionador ni niega ni ignora el clítoris, lo celebra. Por eso se ha convertido en un amante preferido, más de lo que pueden decir muchos hombres.

Mientras los hay que siguen buscando respuesta, poniendo a su ‘enemigo’ (del que buena nota podrían tomar) por los suelos, yo ya conozco a más de una que ha incluido al succionador en su lista de regalos para Papá Noel.

Chúpate esa, falocentrismo.

Duquesa Doslabios.

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¿Cómo es el succionador de clítoris en acción?

No sé cómo, pero de repente, todas conocen el succionador de clítoris. “¿Lo has probado ya?”, me pregunta mi amiga, de las pocas que tengo casada.

SONA 2 DE LELO

Pero también sale en la conversación del grupo de solteras y hasta sabe de su existencia mi prima la pequeña. Es como si estuviera en todas partes.

El nuevo tema de conversación después del furor de Carlos Ríos comiendo sandía a boca descubierta o de la fiebre por Óscar Casas bailando con su pareja.

Parece obvio que hay un recién llegado a la ciudad. No se ha bajado de un taxi amarillo ni viene con un halo de luz detrás mientras suena un coro celestial, pero bien podría.

Tengo la suerte de que me invitan a probarlo (a veces me pregunto qué bien he hecho para tener este trabajo) y mis amigas me bombardean Instagram. “¿Cómo es?”, “¿Es verdad que te corres en segundos?”, “¿Dónde se compra eso?”.

Al principio tuve (creo que como todas), mis miedos al respecto. “Succionador” es un adjetivo demasiado visual como para que no asuste de primeras.

Una parte de mí casi se esperaba que aquello fuera casi como meter el clítoris en el tubo de la aspiradora. Nada más lejos.

Por mucho que reciba ese nombre popularmente, en realidad utiliza ondas sónicas para estimular no solo la parte del clítoris que queda a la vista -la punta del iceberg- sino todo el cuerpo interno del órgano.

¿Qué significa esto? Que en cuanto lo apoyas en esa zona, la vibración se nota por fuera y por dentro, traducción: un orgasmo doblemente potente que te sacude la entrepierna, las pestañas, el planeta y te hace preguntarte hasta qué punto la penetración era necesaria en tu vida.

No solo las sensaciones me sorprenden. Al estimular un 75% más del clítoris que los vibradores convencionales, la rapidez es pasmosa. Hasta dejo atrás a Marc Márquez en moto, para que os hagáis una idea.

Aunque en mi visita a LELO no me supieron decir una media, os puedo confesar la mía, ni 15 segundos de ‘espera’.

Así que sí, oficialmente entra en mi lista de productos revolucionarios dedicados a las mujeres, justo al lado de la copa menstrual. Ya formo parte de esa secta orgásmica que ha abierto un hueco en su corazón -y en su cajón más íntimo- para el vibrador de ondas sónicas.

Duquesa Doslabios.

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