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5 formas tan sencillas de facilitar el sexo oral que ya deberías estar probando

Una de mis frases favoritas de Sexo en Nueva York es la que menciona Samantha cuando dice que, si el sexo oral fuera fácil, no se le llamaría “hacer un trabajito”.

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Porque claro, la teoría, aparentemente, es sencilla. Nadie tiene que estudiar cómo besar, lamer o chupar.

Pero, ¿cuántas veces, en plena faena, piensas en que te empieza a doler el cuello, te dan calambres en los brazos, se te está metiendo el pelo en la boca o cualquier otro tipo de pensamiento que te saca, mentalmente, del momento?

Aunque parece muy obvio, si no tenemos ni idea de si lo que hacemos gusta o no, podemos empezar por preguntar si vamos bien. Es preferible parar, poner un nuevo rumbo e ir en el sentido correcto, que estar haciendo las cosas de una forma que no termina de gustar.

A la hora de colocarse, una buena posición es fundamental. Y sí, lo ideal sería que ambos estuvieran cómodos, una razón por la que no siempre estar completamente tumbado es lo mejor.

El borde de la cama, una silla o la esquina del sofá son algunos lugares que nos permiten tener dos alturas, algo que el cuello de quien está poniendo en práctica sus habilidades orales, agradece infinitamente.

Al igual que el hecho de que te sujeten en pelo si tienes melenaza. Vale que existen los coleteros, pero para esas ocasiones en las que quedan en casa, que te lo recojan con la mano -haciendo una cola de caballo- te quita la preocupación de que se te metan mechones en el ojo (o en la boca, lo cual es muy incómodo).

En cuanto a nosotras, podemos poner de nuestra parte con el simple gesto de separar los labios vaginales. A fin de cuentas, nosotras tampoco tenemos que hacer más que facilitar la llegada al clítoris.

Si tiene dudas de por dónde llegar, mostrando directamente el camino no solo conseguimos que sepa dónde es el lugar, también le ahorramos que tenga que estar sujetándolos al mismo tiempo que masajeando con la lengua y jugando con los dedos.

Duquesa Doslabios.

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Cómo hacer (bien) un cunnilingus

Cuando un amigo me preguntó cómo se hace (bien) un cunnilingus tuve una ilusión solo comparable a la que creo que sentiría Messi si alguien le pidiera que explicara cómo meter un gol. No es que me considere la Messi del sexo, al menos no hasta que domine el 69 vertical, pero teniendo una vagina entre las piernas, quieras que no, de esto sé un rato.

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Aunque la pregunta de mi amigo no era qué errores no cometer, un tema que había tratado en este espacio con anterioridad, sino cómo hacerlo bien.

En la búsqueda del cunninlingus perfecto, quise compartir con él algunas de las claves en las que, previa encuesta con varias conocidas de diferentes edades vía WhatsApp, todas coincidíamos.

Para empezar, el uso de dientes está muy limitado, ya que se trata de una zona sensible. Es mejor dejarlos solo para la zona de los muslos (a nadie le disgustan mordiscos suaves a modo de calentamiento) y dejar para el resto las partes suaves como los dedos, lengua o labios.

El cunnilingus perfecto necesita tiempo y mucha constancia. Nuestro placer sigue un camino diferente que el masculino, tal y como expliqué en esta gráfica hace un tiempo.

DUQUESA DOSLABIOS

No es una tarea fácil. Estimular a una mujer, sin parar, hasta que llegue al orgasmo, puede dejar a más de uno (o una) con la sensación de que es hasta cansado. Sin embargo, merecen la pena el esfuerzo y la constancia, lo garantizo.

El secreto del cunnilingus perfecto no está en otra cosa más que en el clítoris. Y no, no me refiero solo a la ‘bolita’ que veis asomando al comienzo de nuestros pliegues.

Esa es la zona que queda a la vista, pero el clítoris oculta todo un mundo detrás, ya que continúa por dentro del aparato genital femenino siguiendo una forma similar a una ‘Y’ invertida.

Es por eso que no basta solo con estimularlo con la lengua con una técnica que haría palidecer de envidia al movimiento del cepillo de dientes eléctrico. También un dedo dentro de la vagina realizando un suave movimiento (como si trataras de alcanzar la parte del ombligo desde dentro), como si hicieras el gesto de “ven aquí”.

El roce interno estimula las partes internas del clítoris (los dos palitos de la ‘Y’) haciendo que la experiencia sea mucho más placentera. Y de la potencia del orgasmo mejor ni hablo.

Pero si todavía te quedan dudas al respecto, en mi Instagram encontrarás un esquema del circuito básico del sexo oral con el que es imposible fallar.

Duquesa Doslabios.

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Cinco consejos para las que no llegan al orgasmo durante el sexo oral

Si estás leyendo este artículo, permíteme decirte, de mujer a mujer, que yo he estado ahí, en pleno momento pasional pensando “Pero, ¿por qué no pasa? ¿Qué falla en mi cuerpo?”.

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Así que, en primer lugar, tranquila. No pasa nada raro en tu entrepierna a no ser que te hayan salido tentáculos (en cuyo caso, sí que te recomiendo que veas a un ginecólogo con urgencia).

Pero para todo lo demás, calma. Que el sexo es un mundo, es algo que todas sabemos, pero nuestra cabeza, que también lo es, puede llegar a afectarle.

Antes que nada, para que la experiencia sea lo más placentera posible, préstale atención al ambiente. Intenta que no te pille pendiente del reloj porque sabes que tu hermana está a punto de llegar de la universidad y que tengas toda la calma del mundo para dedicarle tu atención a lo que tiene que ir, el momento.

Si te hace sentir más predispuesta, baja la persiana, o súbela al máximo si lo que realmente te gusta es ver la cara de quien practica la acción. Encuentra algo que funcione, que te haga sentir a gusto y dentro del momento que estás viviendo.

Otro punto clave, dentro de esa atmósfera que has creado, es la comodidad. No solo con la persona, que será un detalle fundamental a tener en cuenta a la hora de que te excites, sino también contigo misma.

Encuentra una postura en la que estés relajada y no sientas la necesidad de interrumpir con “¿Me puedes pasar este cojín?” o “Espera, que pongo esta pierna por encima”. Colócate de manera que te olvides de todo tu cuerpo a excepción de la zona que se va a convertir en protagonista.

En pleno relajamiento físico, el mental tiene la misma importancia. No vas a llegar nunca al orgasmo si te encuentras pensando en que se te han acabado los yogures y tienes que ir al supermercado a comprar, que la lavadora ya ha terminado el ciclo corto de lavado, que aún no te has puesto con el trabajo de Sociología o que está llevándote mucho tiempo y que se va a dar cuenta.

Corta y desconecta la mente por lo sano. Bloquea tu cerebro y vive el aquí y el ahora (y tu “aquí y ahora” incluye a una persona entre tus piernas queriendo darte placer, ¿qué puede haber mejor que eso?).

Por supuesto que, si necesitas interrumpir para comentar algo que mejore la experiencia, puedes hacerlo. La comunicación es fundamental si sientes que hay cosas que podrían funcionar mejor (tú sabes mejor que nadie qué te gusta y qué no). Así que deja las vergüenzas fuera de la cama, o del mueble en el que estés apoyada, y habla.

Indica si necesitas más o menos intensidad, qué zona es la mejor para trabajar o si prefieres que, además de la lengua, participen uno o dos dedos. Si el placer es sinfonía, tú eres la directora, y, tu pareja, instrumentista.

Aunque quizás, el mejor consejo es que disfrutes de cada minuto, desde que pierdes las bragas hasta que deslizas la mano por su cabeza pensando “Qué suerte la mía”. O incluso hacer más intensa la experiencia contrayendo tus músculos vaginales durante el cunnilingus. ¡Felices orgasmos!

Duquesa Doslabios.

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Quien no llora, ni mama ni llega al orgasmo

Tenemos un problema. Y ya sé que es martes y que te da pereza abordar temas importantes antes del miércoles, pero, créeme es urgente. No estás teniendo orgasmos. Pero ni tú ni muchas otras mujeres.

ESCENA DE FARIÑA. YOUTUBE

Porque tenemos una brecha de orgasmos brutal. Piensa un momento, de diez veces que se corre tu pareja, ¿cuántas has terminado tú? ¿Dos? ¿Tres con un poco de suerte si cambiaste el preservativo y a él le duró un poco más la erección?

No me llames exagerada que Canadá me da la razón. El estudio publicado en The Canadian Journal of Human Sexuality mencionaba precisamente que nosotras estamos dispuestas a bajar el doble que nuestros compañeros varones.

El estudio deja claro en qué se traduce esto: muchas mujeres no están recibiendo sexo oral. Solo el 40% de las mujeres encuestadas disfrutaban de que sus parejas bajaran. Y (oh, sorpresa) el 53% de ellas, más de la mitad, habían llegado al orgasmo gracias a esta práctica.

Porque recordemos que la estimulación directa del clítoris es la vía para alcanzar el clímax y solo el 15% de nosotras es capaz de correrse a través de la penetración únicamente.

El estudio también averiguó que el 80% de las mujeres disfrutamos del sexo oral, y aunque no es que hiciera especial falta que indagaran sobre ese tema en concreto (¿a quién no le gusta una buena comida?), deja en evidencia el problema que hay detrás de esto.

Que menos de un tercio de nosotras se siente con la confianza suficiente como para decirle a su pareja qué desea en la cama. Volviendo a los resultados del estudio, es algo que tiene mucho sentido ya que el 59% de los hombres afirmaron no saber qué les gustaba a sus parejas a la hora de practicar sexo oral.

Así que la conclusión parece clara: no podemos echar la culpa de no estar teniendo una experiencia sexual satisfactoria si somos las primeras en callarnos qué es lo que deseamos. Traducción: sigue bajando cuando estés con tu pareja, pero habla más cuando a la otra persona le toque bajar.

El sexo, a no ser que te masturbes, es un juego de equipo y no hay ninguna actualización cerebral que consiga que, de la noche a la mañana, tu pareja sepa qué es exactamente lo que quieres que te hagan, por lo que no te queda otra que hablar y luego dejar que utilicen la lengua contigo. O en ti, vaya.

Duquesa Doslabios.

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¿Ropa interior especial para comerlo mejor?

Las mujeres tenemos tres veces más probabilidades de alcanzar el orgasmo si nos practican sexo oral, algo nada desdeñable teniendo en cuenta que en pleno acto el orgasmo ni lo olemos (o al menos las clitorianas).

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Pero cuando llega la hora de que el acompañante visite el piso de abajo, hay mujeres que se cierran en banda (y de piernas) por pudor, vergüenzas o esas rayadas mentales relacionadas con inseguridades absurdas que nos entran en el momento más inesperado del tipo “tengo las ingles oscuras, ¿debería blanqueármelas? ¿Y si piensa que soy un monstruo por no llevarlas brillantes como unas cortinas recién lavadas?”.

Pelos, la forma de nuestros labios o, en el caso de una amiga mía, olores. La cosa es que muchas encuentran algo que les frena y no les permite disfrutar del momento.

Para “darles ese empujón de seguridad que les falta” a las mujeres que ponen pegas aunque en realidad quieren tener sexo oral, Melanie Cristol, fundadora y CEO de Lorals, ha creado una braga ultra mega fina (tan fina que si la viera tu abuela le metería un bocata entre pecho y espalda) para que puedas tener un sexo oral digno en el que no te avergüences de tus partes pudendas y tu pareja pueda lamer tejido textil sin traumatizarse por la experiencia.

Aunque la creadora de estas bragas asegura que no es su intención fomentar el body shaming, yo no veo otra cosa que un producto que esconde algo que forma parte de nuestra sexualidad y que debemos aceptar desde pequeños.

Yo no digo que comer entrepierna después de una noche de fiesta sea algo agradable (para ninguno de los dos), pero es tan fácil como recurrir al agua y al jabón (ya lo decía mi antecesora Pepa Miravet en su entrada Sin agua y jabón no hay bajada al pilón).

Si el objetivo de esta lencería es “evitar la brecha orgásmica” no me parece la mejor manera de hacerlo. Una fibra que evitara el contagio de enfermedades sería mucho más interesante como propuesta a la hora de tener sexo oral, ya que tampoco existe nada del estilo en el mercado.

Desde luego tiene mucha más utilidad que fomentar la idea de que los flujos, olores o formas femeninas deben ser algo que se acepta mejor si no están ni a la vista ni al alcance de la lengua.

Duques Doslabios.

Los errores que cometes (sin saberlo) cuando le haces un cunnilingus

Después del éxito que tuvo la publicación de Los errores que cometes (sin saberlo) cuando le haces una felación me ha parecido importante abordar la cuestión desde el otro lado.

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A la hora de encontrarte con desgustadores del pilón hay más de uno que más que practicarte sexo oral parece estar lamiendo la tapa del yogur como si fuera la vida en ello.

Después de hacer memoria de experiencias y exprimir a mis amigas para que compartieran conmigo sus secretos más oscuros, estas son las conclusiones a las que hemos llegado:

  1. No bajar. Era muy obvia pero había que sacarla, ya que el primer error que muchos cometen es no tener ni tan siquiera la predisposición para darse una vuelta por el piso de abajo. El sexo es una cosa maravillosa que solo disfrutamos plenamente con la mente abierta.
  2. Realizar la consulta ginecológica. Todos somos un poco torpes al principio pero esos que cogen los labios como si fueran pechuga de pavo, con dos dedillos, y los abren hasta el infinito y más allá, no solo nos resulta molesto, sino que nos hace recordar la última citología que nos hicieron en el ginecólogo. Los labios no son el rollo de chicle de Boomer.
  3. Hacer chupetones por la zona. Si quieres dejar un chupetón, algo que es un poco de quinceañero, pero allá cada cual, vete mejor al cuello, en el hombro, en el lateral del pecho, pero definitivamente NO ni en el clítoris, ni en un labio, ni en las ingles, ni en la cara interior de los muslos. No es que no nos ponga, es que directamente nos duele.
  4. No controlar los tiempos. No es necesario bajar a saco como si dependiera el futuro de los polos de ello, prepara el terreno recorriendo lo que hay alrededor. Besa, lame, juguetea… pero tampoco te pierdas por las inmediaciones. Recuerda cuál es el objetivo.
  5. Chupar sin ton ni son. Lo de usar la lengua como cuando mi perro bebe agua del bebedero o meter la lengua por la vagina como si fuera un intento de pene no tiene ni pies ni cabeza. Es raro, es incómodo y hasta puede cortar un poco el rollo. Mejor limítate a las zonas seguras.
  6. Mover la cabeza como si en vez de estar practicando sexo oral estuvieras imitando a Beyoncé en Run the world.
  7. Los cambios de ritmo cuando estás gozándolo. La lengua no debe comportarse como un globo desinflándose pasando de arriba a abajo a articular las letras del abecedario. El clítoris se debe mover de lado a lado. Contínuamente, con energía y sin parar, lo que puede hacer que más de uno tenga problemas y…
  8. No resista el ritmo. Sí, es cansado, sí, duele la lengua, pero no en vano se le llama “hacer un trabajito”, como diría la gran Samantha Jones en Sexo en Nueva York.
  9. Mirar fijamente a los ojos de tu pareja es raro. Una cosa es lanzar alguna miradita para controlarle los gestos y ver si lo está disfrutando y otra muy diferente quedarte mirando sin parpadear. Nos hace sentir incómodas y cortadas.
  10. Cuidado con los dientes, déjalos a buen recaudo. Eso de ir en plan juguetón y pegar un bocado (aunque sea pequeñito) ahí abajo es un gran error.

Y ante la duda es tan sencillo como parar un segundo y preguntar si se está haciendo bien o si hay algo que se pueda hacer para mejorar la experiencia.

Duquesa Doslabios.

Guía útil para mamar como toca

Querid@s,

Qué importante es comer bien. Hablo de venéreos penes o suculentas pollas, qué más dará. Personalmente me considero/soy una comepollas, aunque no me instruí oportunamente hasta bien entrados los treinta. En cuanto a mis flirteos con las bajas pasiones masculinas no te vayas a pensar que me paso el día entregada a la rijosa causa, pero en esta vida a veces lo mejor que una puede hacer en un momento dado es abrir la boca, cerrar los ojos y tragar. Todo. Hasta el fondo. Y que sea lo que Dios quiera.

Linda Lovelace en Garganta Profunda

Mil y una son las motivaciones que nos alientan a aplicarnos con afán y dedicación al versado arte de mamar. Uno o una chupa con capricho y paladar porque es preciosa y sientes un implacable deseo de que sea toda para ti, porque el muy iluminado de tu amante no deja de empujarte la cabeza hacia abajo y ya que estás pues tragas, porque te hallas viviendo uno de esos momentos de tedio y por aquello de amenizar la velada, porque sí y punto pelota, para sentir cómo tus labios conversan con ella y sientes que apenas ha pasado un instante y su inmensidad caliente y humana inunda tu boca, explota todo su ser y acaba desahogándose en tu garganta. O porque simplemente también eres un/a comepollas como yo. Quizás sea la codicia la que se apodera de ti y te abandonas al arte de mamar para que en un quid pro quo de honestidad brutal te pague con la misma moneda y acabe comiéndote él a ti. Un win win que les gusta decir a los americanos. Sean los que sean los tus motivos personales he aquí mi granito de arena al sublime talento de la fellatio a través de esta practiquísima guía para comer sabiamente. Vamos por partes, como diría aquel bárbaro llamado Jack.

Hito número 1: Despójate de los miedos

La polla no es el enemigo. Repítetelo cual mantra sexual en voz alta mientras te miras fijamente en el espejo y te lo crees a pies juntillas. No abandones este cántico genital hasta que cause un impacto total en tu mente, es decir, hasta que le pierdas completamente el miedo al miembro viril. Una vez te sientas como Juan Sin Miedo da un nuevo paso adelante y achucha vigorosamente la idea de estrechar lazos más íntimos con el ella. Ábrete al ejemplar en cuestión y pronto descubrirás que se doblegará ante ti ante la mínima muestra de cariño y afecto.

Una vez te estés riendo en la cara del peligro frota, frota y vuelve a frotar sus pantalones como si fuera un perrito al que tienes mucho cariño. No te entretengas demasiado con las caricias, desabróchale el cinturón (si procede), bájale los pantalones con diligencia y ponte a la faena que la mamada es para hoy.

Hito número 2: Chupar/mamar como si te fuera la vida en ello. ¿Cómo te explicaría yo a lo que me refiero? Un supuesto; digamos que por fin ha llegado el día de la Apocalipsis zombie, en cuyo caso literalmente no hay un mañana para la humanidad, y esa belleza que se muestra ante ti fuera la única y última polla disponible sobre la faz del condenado planeta. ¿Me captas?

Presta atención ahora a la idiosincrasia del pene. Que yo sepa no es una gelatina, no es una pajita o un spaguetti, ni tampoco es un pincho moruno o un flash de la infancia. Simplemente es una polla, de toda la vida. De gran talento o de ridículas dimensiones, pero polla al fin y al cabo. Y como tal has de tratarla. Cógela con garbo, gracia y gentileza. Ya que estás con la actitud añádele una pizca de sensualidad, cuarto y mitad de ganas y toda la pasión que sientes por las cosas bien hechas y por las que te recordarán los tuyos cuando te hayas ido.

Hito número 3: Limpieza de los bajos fondos

Procede sin más dilación a una limpieza épica del cimbrel. Seas dama o caballero has de entregarte al desempeño del francés con carácter saleroso, generoso y dispuesto. Si tal es el brío con el que deleitas a tu pareja sexual probablemente surjan minucias como que se te desencaja la mandíbula o te entran arcadas. Daños colaterales, no le des más importancia y tú a lo tuyo.

Hito número 4: Mirada lasciva al canto. 

En general suele ocurrir que cuando estamos chupando nos da por cerrar los ojos, intuyo que con la intención de concentrarnos por completo en la mamada en sí. Yo te animo a que pruebes lo contrario y mantengas los ojos bien abiertos. Penétrale con una mirada lasciva de esas que dicen hola mi amor soy yo tu lob@, quiero tenerte cerca para comerte mejor mientras te la metes en la boca, la besas con tus labios, la humedeces y te la llevas hasta lo más profundo de la garganta.

Hito número 5: No muerdas, ¿por qué muerdes?

Haz como si no tuvieras dientes y si has de morder que sea únicamente sobre la tela del pantalón o del calzoncillo. Dientes en el prepucio nunca jamás de los jamases. Que duele un huevo y parte del otro.

Hito número 6: ¿Comer huevos?

Gran dilema donde los haya, sí querid@s. El asunto de que a uno le coman las pelotas también es cuestión de gustos. Ya cometamos hace unos meses que existen hombres a los que no les gusta nada que les chupen las pelotas o el pene y despellejamos la rareza de esa desgana por el capricho que supone para la mayoría de los mortales que a uno se la chupen. Antes de ponerte a con laa bolsitas colgantes pregunta al propietario si son comestibles o no. Si la respuesta es afirmativa hunde tu cabeza entre sus piernas y métete una en la boca, chúpala hasta dejarla bien mojada y devuélvela a su sitio. Haz lo mismo con la otra y repite hasta que lo consideres oportuno o hasta que a él se le desgasten las pelotas.

Hito número 7: La mamada propiamente dicha

  1. Primero regálale unos cuantos ósculos y lamidas pequeñitas por todas partes.
  2. Recórrela de arriba a abajo con la lengua. Deja la impronta de tu legua y que se note su humedad y su calor. Repite el recorrido. Puedes empezar ya si quieres a tocarle las pelotas.
  3. Métetela en la boca y chúpala con vigor, decisión y serenidad. Sácala. Repite este proceso e intenta combinar distintas velocidades e intensidades. Un toque de innovación en este sentido te garantizará el éxito.
  4. Es el momento ideal para que intervengan tus manos. Mientras sujetas o masturbas la base del pene con tu mano continúa chupando hasta nueva orden.

¿Y cuándo es eso? Cuando tiemble y crezca hasta que esté tan hinchada y tan dura que parezca que va a explotar. Entonces succiónala y hazle una de garganta profunda. Te recuerdo que sin arcada no hay mamada. Si le dejas con el orgasmo casi a puntito más de una vez recordará tu felación por toda la eternidad. Una vez que toda esa máquina sexual esté a puntito de reventar de ganas prepárate para la gran corrida.

Hito número 8: ¿Y la corrida…adónde va a parar?

La verdad es que casi cualquier sitio vale, pero a todos ellos les pone cantiduvi diseminar su particular leche blanquecina y viscosa en boca, cara, tetas, culo o coño. Básicamente, dónde le dejes. Lo de tragarse el semen, allá cada cual con su dieta. No es estrictamente necesario, pero recuerda que según los estudios beber semen pone el corazón feliz, contento y lleno de alegría. Para tu cultura general, he aquí las múltiples cualidades este producto sin par.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

Esto no es un libro de sexo

Querid@s,

Esto no es un libro de sexo es una guía sincera, divertida y libre de censura, by Chusita Fashion Fever. Esta guía sexual está dirigida a los más jóvenes y adolescentes que comienzan a asomarse al mundo de la sexualidad. Como la autora señala en la introducción, ella no está aquí para decirle al lector si ha de tener sexo o no, eso es cosa tuya. Lo que sí pretende la youtuber es informar a los más jóvenes para que sepan lo que se traen entre manos cuando se trata de sexo. El saber no ocupa lugar,ya ven.

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En un tono relajado y didáctico, la autora recorre sin tapujos las cuestiones más relevantes del sexo. ¿Qué pasa la primera vez? Si llego al orgasmo, ¿Me daré cuenta? ¿Las chicas eyaculan? ¿Cómo sabré si soy gay? ¿Qué es un cunnilingus? ¿Y un 69? ¿Y si se nos rompe el preservativo? Vamos, esos temas de toda la vida, pero tratados con absoluta naturalidad, que es como ha de tratarse y hablarse de sexo. Si no le interesa a usted estos temas y el sexo le provoca urticaria, señala ella, este libro no es para ti dice ella.

Llevado a papel por RBA, en 160 páginas a todo color (más bien, en rosa), Chusita o María Jesús Cama Antón, da respuestas y propone ideas y situaciones para pensar sobre sexo largo y tendido y, de paso, echarse unas risas. Todo ello acompañado de ilustraciones y cómics de lo más interesantes de la artista catalana María Llovet y que dejarán al lector con la boca abierta. ¡Placer 100% Garantizado!

“El sexo es como el carnet de conducir. Tienes que aprobar la teórica antes de empezar con la práctica.” Palabra de Chusita.

Que follen mucho y mejor.

 

La playlist de las mejores canciones que hablan de sexo oral

Querid@s,

El sexo vende, y eso lo saben hasta los chinos. Desde tiempos inmemoriales existe un deseo implacable de compositores y cantantes de hablar entre líneas o en plan deslenguado sobre el sexo y los benditos placeres venéreos. Es como si en sus letras se acurrucaran secretamente en lujuriosas bacanales o esa intimidad en la que los amantes se revuelcan afanosamente.

No es 14 de febrero y seguramente tampoco sea su aniversario – ni falta que hace-, pero hoy, un domingo cualquiera de un mes cualquiera, mi deseo es regalarles esta deliciosa playlist. He seleccionado algunos temazos que ya conocía y me he puesto a escuchar otras canciones que hablan alto, claro y sucio del arte de chupar y mamar, esos placeres de lo oral. Así es como he armado esta lista con las canciones que desconocía y que ignoraba que versaban sobre felaciones y cunnilingus por igual. Aquí encontrarán rock, pop, rap, r&b y otras creaciones de los trovadores más románticos que son indudable e inequívocamente sobre esos gustos de final feliz.

Y ahora relájese, sírvase una copa de lo que más le guste, ponga el volumen lo suficientemente alto como para que le moleste al vecino y disfrute de las mejores canciones concebidas para honrar el sexo oral. Chupado, no?

Lil’ Kim insiste como ninguna otra rapera en recibir igualmente. “I don’t want dick tonight/Eat my pussy right”/ “Hoy no quiero polla/Cómeme bien el coño “. También canta “You ain’t lickin’ this, you ain’t stickin’ this”/”Si no me lo chupas, no me la metes”. Y se queda tan ancha. Me encanta.

Aerosmith – Love in an elevator


The Jesus And Mary Chain – Just Like Honey

Missy Elliott – Work It

Bryan Adams – Summer of 69

Kiss – Lick it up

Judas Priest – Eat me alive

Jeffrey Lewis – Chelsea Hotel

Madonna- Like A Prayer 

Lou Reed- Walk on the Wild Side

The Smiths – Reel Around The Fountain

Gotthard – She goes down

Anímense y compartan las muchas canciones que me haya dejado en el tintero.

Que follen mucho y mejor.

Los ‘guilty pleasures’ sexuales de ellas: me gusta pero me da vergüenza pedirlo

Querid@s,

El término guilty pleasure se usa cada vez más, sobre todo entre melóman@s, como defensa/excusa para justificarse cuando un@ siente placer y se la goza tremendamente con algo que a uno supuestamente debería avergonzarle. Cuando se trata de gustos y apetencias sexuales, si un@ no dice lo que  quiere se queda con las ganas.

Hay mujeres que no se avergüenzan en la cama y piden alto y claro lo que quieren. Pero tras agitadas y sinceras tertulias con hombres, varios de ellos me confiesan que las mujeres con las que se acuestan, una vez metidas en faena, se convierten en personas pudorosas, inseguras y temerosas cuando se les pide algo subido de tono. Muchas, cuentan ellos, no les dicen lo que quieren en la cama.

Y me pregunto y les pregunto: ¿realmente tiene algún sentido sentirse culpable por disfrutar con algo que simplemente te gusta? El miedo al qué dirán es tremendamente poderoso en esta sociedad llena de prejuicios y dobles moralinas, así que hoy les pido que rompan con ese silencio y digan qué es lo que le gusta hacer, y que le hagan en la cama. Mujeres que habitan la faz de la tierra pidan por esa boca. Sin estúpidas culpabilidades. Seré yo la quien empiece.

Mírame (mientras me toco, mientras te toco)

Si se ha pasado la vida avergonzada, quizás a su pareja ni se le pasa por la  cabeza una propuesta similar, que ya le digo yo que le va a rechiflar.

Milo Manara

Milo Manara

Quiero más sexo oral: No generalizaré, pero me juego cuarto y mitad a que a la mayoría de las mujeres les gusta sentir una lengua haciéndole un cunnilingus. Aunque no todas lo pidan. Si se quiere ayudar a que ella se desmelene, se puede colaborar alabando la vagina en cuestión. Eso le otorgará a la dueña y señora mayor seguridad y sensación de poder: “me encanta cómo sabes”, “me gusta tu sabor ”, “me gusta verte excitada mientras te hago sexo oral”, etc… Me he decantado por la palabra vagina, pero pueden usar el sinónimo que les apetezca, faltaría más.

Domíname: Durante las relaciones sexuales casi todas las mujeres pensamos en ser dominadas, pero da un miedo inicial investigar estas prácticas no convencionales. En esto de la dominación es importante ir poco a poco, no empiece con la artillería pesada. Pueden empezar con algún kit erótico edulcorado que incluya antifaz, esposas y velas. Con confianza y comunicación se llega todas partes. Pídale pues que la ate, que la espose, que la ponga sobre su regazo y la azote a su gusto (por eso de ir probando, que encienda unas velas y derrame la cera caliente sobre su piel. Ojo, que no se pase el am@, tampoco es el Marques de Sade.

Azótame: Un ligero azote en las nalgas en el momento adecuado es la pera limonera. Un azote genera en muchas mujeres un hormigueo incontrolable en la zona vaginal y anal, a lo que se suma que a un porrón les gusta azotar a una mujer y ver que ella no hace ascos, mostrando ese lado lujurioso que muchas mujeres ocultamos por pudor.

Usted, tóquele el culo mientras hacen el amor apriétenlo, amásenlo, frótenlo, muéstrense muy lascivo con ella. Susúrrele si le puede dar un azote. En caso afirmativo, hágalo y en voz bajita ¿Te ha gustado?”. Si de nuevo le dice que sí, pregúntele si puede hacerlo un par de veces más. Si prefieren pedir perdón a permiso (confío en su criterio), cojan al toro por los cuernos y que vaya bien.

Quiero dominarte: Yo siempre he querido poner a cuatro patas a la autoridad. Y dominar a mi amante bandido. Sé que a alguna de ustedes le pasa lo mismo. Entiendo que puede ser difícil decirle a su chico que lo que quiere es dominarle. La que no llora no mama, así que pruebe con un leve forcejeo entre las sábanas, véndele los ojos. Aviso, algunos hombres pueden percibir el ser dominado como un rol “débil” y no les gustará un pelo. Ellos se lo pierden. Débiles a un lado, piense que a su pareja también puede volverlo loco comprobar que en su cama se ha colado la mismísima Afrodita que no se anda con chiquitas. Tome el control, béselo enterito y lama su cuerpo mientras él permanece con los ojos vendados. Tiene suerte, está con una Diosa del Sexo.

Milo Manara

Milo Manara

Dale a tu cuerpo alegría ponga-aquí- su-nombre.

Que follen mucho y mejor.