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¿Sabías que ni todos los lubricantes son iguales ni valen para lo mismo?

Si me preguntas cuál es el juguete que no puede faltar en el cajón de la mesilla de la cama -ese que reservamos para lo que debe estar a mano cuando la intimidad sube de nivel-, no te diría ni un succionador de clítoris ni un aceite para masajes.

Lo que realmente no puede faltar nunca es un buen lubricante.

BIJOUX INDISCRETS

Además por varias razones, la primera porque es uno de los pocos cosméticos que podemos usar todos, la segunda porque hace que sea más placentera cualquier práctica y, porque como me recuerda Elsa Viegas (cofundadora y diseñadora de Bijoux Indiscrets), “dan muchísimo juego tanto a solas como en compañía”.

¿Es normal usar lubricante de manera habitual o solo es ‘necesario’ a partir de cierta edad?
Voy a sustituir la palabra “normal” por “recomendable”. El uso de lubricantes poco tiene que ver con “necesidades”. Tal como la edad puede afectar las funciones de nuestros cuerpos, hay tantísimos factores que pueden influir en la lubricación natural y la erección: el estilo de vida sedentario, la alimentación poco saludable, el consumo de alcohol y/o drogas, el estrés… Además, cuando hablamos de lubricantes solemos incluir solo a las personas con vulva pero nos olvidamos de que los lubricantes son muy interesantes también para personas con pene. ¿Acaso no es más agradable y placentero tocar y ser tocadx con manos lubricadas? El deslizar por la zona íntima es infinitamente más agradable con un lubricante, sea con las manos o juguetes, haya o no penetración.

¿Son iguales todos los lubricantes? ¿Qué tipos hay y cuáles son sus diferencias?
Hay varios tipos de lubricantes: base de agua, base de silicona, híbridos de agua y silicona, base de aceite… Voy a profundizar más sobre los de base de agua que creo que son los más versátiles y que dan más juego en todas las prácticas. Son ideales para masturbación, con o sin juguetes, son compatibles con condones y todos los juguetes sexuales, son compatibles con la mucosa vaginal e hidratan la mucosa anal (permitiendo una mayor elasticidad de la zona que no lubrica naturalmente -en este caso se puede combinar posteriormente con un lubricante base de silicona para prolongar el juego-). Los hay de sabores que los hace ideales para el sexo oral.

¿Qué otras cosas debemos tener en cuenta sobre ellos?
Los lubricantes que contengan silicona no son comestibles y no se recomienda su uso con juguetes de silicona porque los puede llegar a degradar. Son geniales para prolongar el juego, porque no se absorben y permite jugar más tiempo. Como no son solubles en agua, también son ideales para jugar bajo el agua y combinados con un lubricante de base acuosa, son un buen aliado para el sexo anal.

¿Solo sirven para la penetración? ¿Para qué más podemos usar el lubricante?
Existe la creencia de que son para personas con vulva que tienen problemas de lubricación, es decir, implica su uso exclusivamente para penetración y relaciones heterosexuales. Nada más alejado de la realidad. Los lubricantes son ideales para masturbación (a solas, al otrx, mutua…); son geniales para masajes íntimos; para sexo oral; para estimular la zona perianal y el ano, con lo cual reducir su uso a “problemas” o “penetración” es limitar su potencial a nivel de placer.

¿Qué consejos nos podéis dar para escoger el lubricante perfecto?
Yo recomiendo un buen lubricante con base de agua. A poder ser, probad antes de comprar en la mano, por ejemplo. Mirad como se absorbe, si se reseca (huid de estos), si deja residuos y/o es pegajoso (evitadlos). Escoged uno que sea fluido, que se absorba sin dejar residuos y que no sea pegajoso (esto puede significar que lleva azúcares que no son ideales para la flora vaginal). Los lubricantes son como cualquier otro cosmético o comida por decir de alguna forma, mirad los envases. Si hay demasiados ingredientes en el rótulo y no entiendes qué son, mejor optar por la simplicidad de ingredientes. Revisad quién y dónde se fabrican, esto os garantizará la calidad de los ingredientes y la seguridad en el proceso de fabricación (y envasado). Las normativas europeas son muy estrictas. Y no porque se vendan en farmacias significa necesariamente que sean de mejor calidad.

¿En qué casos no es recomendable usarlo con condones?
En conjunto con lubricantes con base aceite que pueden dañarlos (igual que los aceites de masaje naturales o minerales, el aceite de oliva, las vaselinas…). Además pueden alterar el PH y desequilibrar la flora vaginal, potenciando infecciones. Son divertidos para masajes en la vulva o en el pene pero no recomendables con preservativos de látex.

¿Recomendáis alguna forma de aplicarlo o es mejor dejarse llevar por la imaginación?
Me parecen ideales para tocar y que nos toquen. ¿Una forma muy placentera de usarlos? Durante el sexo oral probad a masajear con los dedos -con lubricante-, la zona perianal y el ano. ¿Una recomendación? Generosidad a la hora de aplicarlos y repetir la aplicación tantas veces como sea necesario.

Duquesa Doslabios.

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Sexo anal, luces y sombras

El sexo, por lo general, es motivo y caldo de cultivo perfecto para todo tipo de tabúes y prejuicios. Personales, morales, religiosos… Nada atrae y sacude tanto al ser humano, ni siquiera el dinero. Pero, de entre todas sus expresiones, hay una que claramente se lleva la palma en lo que a incomprensión se refiere: el sexo anal.

Con él pasa como con la ópera, o te fascina o te horroriza, pero no deja indiferente. No hay medias tintas. Es una práctica mucho más extendida de lo que muchos piensan, aunque aún tiene que lidiar con demasiadas ideas preconcebidas. Las más comunes son asociarlo al sexo entre homosexuales (como si eso fuera algo malo, por otro lado), temerlo por creer que es doloroso o rechazarlo por considerarlo algo “sucio” o inapropiado.

GTRES

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Los expertos coinciden en que es una zona muy erógena y afirman que, si se hace bien, puede ser una práctica muy satisfactoria para ambas partes. Como de costumbre, aproveché una fiesta en casa de unos amigos este fin de semana para sacar el tema y recopilar impresiones. Salvo una pareja, el resto eran todos heterosexuales y la mayoría reconocieron haberlo probado al menos una vez.

Gran parte de las chicas admitían que aquello no era lo suyo, que les provocaba dolor y que no les “ponía” en absoluto. Reconocían, no obstante, que iban desde el primer momento convencidas de que les dolería y que no conseguían relajarse. “A mí me gusta incorporarlo al tema de vez en cuando. Pone muy caliente a mi chico y a mí me anima. Además, estando bien lubricado no me duele nada”, contestó una. “A mí me encanta, tardo menos de 10 segundos en correrme y, aunque a veces me duele un poco, me mola la mezcla entre placer y dolor”, explicó otra.

En el caso de ellos, reconozco que hubo alguna respuesta que me escandalizó. Como la de uno que me dijo que a él le encantaba cuando estaba soltero, pero que ahora que va a casarse, a su mujer, “por detrás ni tocarla”. Como si fuese una práctica impura e indecente no apta para futuras esposas y madres. Otro me dijo que a él le gustaba sólo si la chica en cuestión le juraba y perjuraba que él era el primero. El resto, por lo general, dio las mismas respuestas: “morbo”, “dominación”, “atracción por lo prohibido”… Solo uno me dijo que su novia le gustaba tanto que se volvía loco y que, cuando estaban en la cama, quería “poseerla por todos los sitios”.

Así que nada, allá cada cual con sus límites, sus gustos, sus pasiones y sus prejuicios. Pero aquellos que se animen a curiosear por terrenos inexplorados, recordad lo que dicen los sabios: higiene, protección y, sobre todo, lubricante. Mucho lubricante.