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La extraña relación entre la Navidad y la ropa interior

No sé si será por el cambio de año, que queremos pisar los primeros minutos con nuestras mejores galas; por las expectativas positivas de terminar la noche con buena compañía o incluso por superstición, que, en Nochevieja, la ropa interior cobra importancia.

DIM

Se dice que algo rojo atrae la suerte si lo llevamos puesto la noche de las campanadas y yo soy de las que opta por lucirlo a nivel íntimo. A fin de cuentas nadie especifica si el color debe estar o no a la vista.

Sea por lo que sea, en el periodo natalicio, las ventas de lencería aumentan hasta un 35% según un estudio de Bijoux Indiscrets.

De este fenómeno no podemos dejar fuera la influencia de Victoria’s Secret, cuyo desfile tiene siempre lugar a principios de mes, y nos recuerda que, por muchas capas que llevemos por fuera, lo importante sigue siendo el interior.

Y es que por mucho frío que haga en diciembre, y que los pijamas de franela gobiernen en la cama, las ganas de seducir están ahí, más latentes que en otras épocas del año gracias al tiempo libre o a las emociones ligadas con las fiestas.

Es también el hecho de que lucimos diseños que se salen un poco del armario de diario lo que hace que a lo mejor nos encontremos invirtiendo en unas pezoneras o en un sujetador adhesivo cuando, de otra manera, no usaríamos esos accesorios en nuestro día a día.

Aunque no siempre tiene que estar relacionado con la búsqueda de un modelo especial acorde con el espíritu festivo. Hay casos en los que simplemente se aprovecha para hacer renovación de las bragas y calzoncillos que empiezan a tener un aspecto más desgastado.

Además, también puede ser algo con lo que el acierto esté asegurado a la hora de hacer un regalo, y es que todos usamos ropa interior con regularidad, por lo que es una prenda que siempre tiene cabida independientemente del momento en el que nos encontremos.

De hecho, se aprecia de tal manera el hecho de encontrar ropa interior debajo del árbol que la revista Forbes la ha incluido en su lista de regalos como el detalle perfecto para un hombre. Los modelos que combinan la comodidad, la resistencia y el estilo son, en estos casos, los más valorados.

Hay mucha variedad más allá de la ropa interior clásica o la lencería de encajes. Si buscamos la originalidad, mejor apostar por los diseños más creativos para los momentos íntimos como arneses de cuero o calzoncillos de hilo. Eso sí, a la hora de abrirlos, mejor en la intimidad.

Duquesa Doslabios.

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¿Ropa interior especial para comerlo mejor?

Las mujeres tenemos tres veces más probabilidades de alcanzar el orgasmo si nos practican sexo oral, algo nada desdeñable teniendo en cuenta que en pleno acto el orgasmo ni lo olemos (o al menos las clitorianas).

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Pero cuando llega la hora de que el acompañante visite el piso de abajo, hay mujeres que se cierran en banda (y de piernas) por pudor, vergüenzas o esas rayadas mentales relacionadas con inseguridades absurdas que nos entran en el momento más inesperado del tipo “tengo las ingles oscuras, ¿debería blanqueármelas? ¿Y si piensa que soy un monstruo por no llevarlas brillantes como unas cortinas recién lavadas?”.

Pelos, la forma de nuestros labios o, en el caso de una amiga mía, olores. La cosa es que muchas encuentran algo que les frena y no les permite disfrutar del momento.

Para “darles ese empujón de seguridad que les falta” a las mujeres que ponen pegas aunque en realidad quieren tener sexo oral, Melanie Cristol, fundadora y CEO de Lorals, ha creado una braga ultra mega fina (tan fina que si la viera tu abuela le metería un bocata entre pecho y espalda) para que puedas tener un sexo oral digno en el que no te avergüences de tus partes pudendas y tu pareja pueda lamer tejido textil sin traumatizarse por la experiencia.

Aunque la creadora de estas bragas asegura que no es su intención fomentar el body shaming, yo no veo otra cosa que un producto que esconde algo que forma parte de nuestra sexualidad y que debemos aceptar desde pequeños.

Yo no digo que comer entrepierna después de una noche de fiesta sea algo agradable (para ninguno de los dos), pero es tan fácil como recurrir al agua y al jabón (ya lo decía mi antecesora Pepa Miravet en su entrada Sin agua y jabón no hay bajada al pilón).

Si el objetivo de esta lencería es “evitar la brecha orgásmica” no me parece la mejor manera de hacerlo. Una fibra que evitara el contagio de enfermedades sería mucho más interesante como propuesta a la hora de tener sexo oral, ya que tampoco existe nada del estilo en el mercado.

Desde luego tiene mucha más utilidad que fomentar la idea de que los flujos, olores o formas femeninas deben ser algo que se acepta mejor si no están ni a la vista ni al alcance de la lengua.

Duques Doslabios.