Archivo de septiembre, 2021

Puedes mejorar como amante si empiezas por el sentido del oído

Vengo a llevarle la contraria a esa idea que, con curioso éxito, se coló en la cabeza de la mayoría. Incluso antes de que tan siquiera empezáramos a tener sexo.

“Lo que necesitas para disfrutar es un buen pene”.

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Con semejante concepto, ¿cómo no iban a sentirse inseguros nuestros compañeros de clase viendo que el relleno de su calzoncillo poco o nada se parecía a las películas porno?

Y también ¿cómo íbamos a entender nosotras que, para pasarlo bien, centímetros más o de menos, eran igual de innecesarios?

No había forma de saberlo.

Es el tiempo y la experiencia en terreno de sábanas -o sofás, suelo, ducha o parte de atrás del coche- los dos factores que me hicieron llegar a las auténticas características del buen amante.

En El libro de Buen Amor, Juan Ruiz, arcipreste de Hita, diferencia claramente el profano -relacionado con la carne- del verdadero -el divino-.

Si existiera El Libro de Buen Amante, podríamos hacer lo mismo.

Hemos aprendido un erotismo que se basa en tamaños descomunales de miembros, un rendimiento eterno, orgasmos infinitos, felaciones que terminan en arcada y puntos finales con eyaculaciones por todas las partes del cuerpo.

El verdadero (y la verdadera) amante no se distingue por estas habilidades de vídeo de internet para hacerse una paja.

Las veces que me he encontrado con personas de estas características, tenían en común un increíblemente desinteresado sentido del placer, de dar por el gusto de ver a la otra persona disfrutar.

Son también quienes hacían del momento un marco físico y temporal en el que me sentía segura.

Donde un “para” iba a traducirse de forma inmediata en una pausa y un “más fuerte” en una consecuencia igual de instantánea.

Porque para ser buenos amantes, el sentido que más debemos tener desarrollado es el oído, para escuchar. Escuchar qué quiere, qué le gusta, hasta dónde y hasta cuándo.

Escuchar también si eso sí o si es un “no”. Y hacer del oído un sentido de la interpretación con el que guiarnos sobre el cuerpo ajeno, como si de un mapa se tratase.

Un jadeo, el aumento de respiración o un gemido gutural harán las veces de señal de tráfico, marcando el camino a seguir en esa dirección.

La ausencia de ellos, puede dar pie a experimentar de manera creativa. Pero también es la ocasión perfecta para -oído listo- preguntar “¿cómo te gusta más?”.

Y, al rato, tras haber desatado la euforia y aprovechando el descanso, poder volver a desgranar lo sucedido. Siempre con el objetivo de mejorar en la próxima.

Es también de buen amante que lo mismo se preocupe de que en casa haya lubricante -nunca se sabe si habrá flujo suficiente por el día del mes- como de pasar el papel higiénico para limpiarse y no ir goteando por casa.

Así que bien podría decir que es quien te escucha y te da, no tanto lo que deseas, sino lo que necesitas en cada momento.

Duquesa Doslabios.

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Te doy la bienvenida al BDSM: los pasos para empezar a practicarlo

He tonteado con el BDSM lo bastante como para saber que es un conjunto de prácticas que, aunque no te apetezca meterte a fondo en el mundillo, puedes probar en la medida que te exciten.

Ya que la comunicación y el consentimiento son claves en la realización de las fantasías que componen esta manera de tener sexo, marcar los límites es lo único que queda por decidir.

LELO

Así que si nunca te ha dado por probarlo, este es un buen momento.

Y es que la escritora y sexóloga Valérie Tasso, embajadora de LELO en España, ha escrito Sexo kinky y BDSM para profanos.

Con su libro introduce al BDSM a quienes no lo conozcan y profundiza sobre mitos y verdades, historia, recomendaciones o ventajas de estas prácticas a quienes estamos familiarizados pero no hemos llegado a informarnos a fondo.

Como punto de partida, estos son los cinco puntos que la experta recomienda seguir antes de lanzarnos:

  1. Investiga. Una de las preguntas que más recibo es qué significa exactamente ‘BDSM’. Y ya que es un acrónimo de varias prácticas, lo primero es conocerlas y saber las que pueden atraer más que otras así como la forma de ponerlas en práctica. Bondage, disciplina, dominación, sumisión y el sadomasoquismo son las que dan el nombre al concepto. ¿Con cuál te quedas?
  2. Establece límites. La recomendación de la experta es comunicarse con la pareja. ¿Un buen sistema? Hacer un listado de juegos o prácticas, poniendo “sí”, “no” o “quizás” al lado de cada una. De esta manera se establecerán los límites sabiendo hasta dónde está dispuesto a llegar cada uno. También es un buen momento para escoger una palabra de seguridad que debe acordarse antes de empezar y que servirá para parar cuando alguien la pronuncie. Hacer uso del sentido común a la vez que se respetan los límites, es otro consejo de la sexóloga. En el caso del bondage no se debe pasar una cuerda por el cuello de otra persona o dejarla sola mientras esté atada.
  3. Olvida los prejuicios. El secretismo rodea al BDSM (quizás por eso nos resulta tan morboso) y un sinfín de mitos y tópicos acompañan a estas prácticas. Uno de los más comunes, y que se aleja de la realidad, es el relacionado con la violencia. Son muchos quienes, erróneamente, creen que el BDSM consiste en infligir dolor al otro sin motivo aparente. Además de que todo debe estar consensuado de antemano, quienes lo practican no buscan el dolor por sí mismo, sino como medio para llegar al placer.
  4. Sigue el dress code. Los tejidos ‘efecto piel’ como el látex, cuero o PVC forman parte del armario BDSM. Aunque es la etiqueta que se sigue al visitar un club de BDSM -esos materiales se relacionan con la desnudez, por lo que potencian el erotismo-, no tiene por qué seguirse a rajatabla.
  5. No tengas grandes expectativas. Y esto es algo aún más importante si das tus primeros pasos. No hay que centrarse solo en el momento de acción, el proceso es igual de importante. Como en todas las disciplinas, probar, equivocarse, probar otra vez, acertar y repetir serán la manera de convertirnos en expertos. La práctica y la investigación son dos de las claves que la sexóloga recomienda para seguir adelante en el mundo del BDSM y disfrutar de todo lo que puede ofrecer. Tampoco te olvides del momento de aftercare una vez has terminado.

Duquesa Doslabios.

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¿Por qué tenemos que parar después de tener un orgasmo ?

Da igual si estás con la persona que más te atrae del mundo, si llevas meses sin tener sexo y sientes que se te han acumulado las ganas o si tu apetito sexual estás por las nubes.

Siempre vas a necesitar parar después de llegar al orgasmo.

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Y la ‘culpa’ la tiene nuestro propio cuerpo por algo que se llama periodo refractario.

Esa fase corresponde al momento que sigue al clímax, cuando las pulsaciones vuelven a bajar el ritmo y la respiración se estabiliza.

Justo después de llegar al orgasmo necesitamos, tanto mujeres como hombres, un periodo de recuperación en el que la excitación baja.

Pero no del todo. También es perfecto para, instantes después, volver a la carga. Tú eliges si tu periodo refractario es el fin de la experiencia o un ‘calienta, que sales’.

Conocer tu periodo refractario es fundamental, porque depende por completo de la persona o incluso ese momento.

Las mujeres solemos tener la capacidad de recuperarnos antes.

Por eso para nosotras es posible volver a la carga al poco tiempo e incluso tener orgasmos casi seguidos (amiga, anímate a conocer tus tiempos).

Para ellos es algo más largo, aunque hacer pis justo después y masajear los testículos de forma suave, son dos consejos que ayudan a que el periodo refractario sea menor.

Ya que se trata de algo natural, lo mejor que podemos hacer es familiarizarnos con nuestra respuesta personal y escuchar al propio cuerpo.

Aun con todo, habrá factores externos -que si el estrés, el cansancio, las prisas o incluso la excitación de nuevo por un fetiche- que pueden modificar estos minutos.

Así que lo mejor que se puede hacer es no agobiarse si se quiere repetir y dejarse guiar por las sensaciones.

Duquesa Doslabios.

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Por culpa del porno estamos haciendo mal estas posturas en la cama

Hay un pensamiento que recorre la mente de todas las mujeres cuando se ve en la situación de bajar a la entrepierna de su acompañante y dedicarse a practicar un sexo oral digno de competición artística.

No es ni cómo colocar la mano, ese fiel apoyo que además evita que te la metas hasta la tráquea, ni la técnica de succión -que sabiendo beber con pajita, tenemos más que cubierta-.

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“Por favor, que no se me vea la cara fea“. Esa es la preocupación que nos pasa por la cabeza.

Somos más que conscientes de que por muy estupendas que salgamos en la historia de Instagram (filter-free o con el Baby Face de turno), cuando tienes que estar con algo metido en la boca y meneando la cabeza como en un concierto, la belleza y gracia natural, se van por la puerta.

Puesta a señalar, considero que la responsabilidad de ese agobio debería recaer en el porno.

Es en las películas eróticas donde la máxima importancia está en tener el gesto siempre a punto.

La mirada pícara, la boca perfectamente voluptuosa y la cara relajada…

En el momento en el que nos centramos en que nuestro aspecto tiene que seguir siendo sensual, ejecutarla en condiciones pasa a un segundo plano.

Aunque no solo nos pasa a nosotras, el cunnilingus puede formar parte de la lista ya que ellos aprenden que tienen que tener la cara a varios centímetros de distancia de la vulva.

Como la cámara necesita que se aprecie la lengua en movimiento, no refleja la realidad de la situación: que nos gusta que la boca esté bien pegada para hacer fuerza y notar que nos están comiendo en condiciones.

Déjate de tanta virguería con la lengua y pon el ‘modo turbo’, amigo.

Un misionero mucho más abierto que en la vida real, es otro ejemplo que se me viene a la mente si me pongo a recapitular lo distinta que resulta mi vida sexual de lo que veo en la pantalla.

Mientras que en las escenas los cuerpos aparecen más despegados (para que se aprecie con todo lujo de detalles el pene saliendo y entrando), el verdadero misionero es un nudo de piernas y brazos, piel con piel, vientre con vientre, pecho con pecho y respiración caliente en tu -y su- cuello.

Cuestión de ángulo resulta también el perrito, sobre todo cuando vemos que en las imágenes, él se encuentra girado y parece que quiere meterla más hacia un lado.

Lo que en vivo y en directo se siente como una incómoda percusión sobre una de las paredes vaginales.

Y ya no me pongo a hablar de la torsión de columna vertebral de las actrices.

Aunque no soy una gran fanática del porno, por mensajes que transmite y estereotipos que fomenta, a la hora de añadir variaciones en nuestra vida sexual, sí nos sirve como fuente de inspiración.

Pero una cosa es lo que vemos en las escenas, pensadas para excitar visualmente, y otra lo que sucede en la vida real donde la estimulación es física.

¿Mi consejo? Sacar ideas y siempre con cabeza. Escuchando qué variaciones del cuerpo parecen pedirnos las posturas, en vez de imitar por completo a los intérpretes.

Duquesa Doslabios.

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Sí, hay bragas menstruales bonitas que además van a cambiar tu forma de vivir la regla

Vamos a abrir el melón de las bragas de la regla. Y ya sabes a cuáles me refiero, esas anchas que llevas usando desde hace años.

Las mismas que tienen la goma cedida, el color desteñido y el forro interior entre gris oscuro y marrón de todas las manchas que han ido cayéndole desde que las relegaste a la categoría de la menstruación.

CHANTELLE

¿Pero y lo cómoda que te sientes cada vez que te las pones?

No solo son las que puedes manchar alegremente sino que evitan que te cargues las que tienes en el cajón y que reservas para ocasiones especiales (noches con tu crush y visitas a la ginecóloga, las dos veces en las que más te interesa llevar ropa interior bonita).

Sin embargo el universo de la ropa interior habilitada para los días en los que sangras y te sientes hinchada no termina ahí, es más, cada vez son más populares las bragas menstruales, pero las menstruales de verdad.

La diferencia respecto a las que tenemos en casa desde hace siglos es que llevan un tejido absorbente que nos permite sustituir los tampones, compresas o copa menstrual y usarlas solas.

Además, no tienes que preocuparte porque manchen la tela, esa es precisamente la idea.

Y tranquila que luego las lavas en la lavadora y sale toda la sangre, así que no solo te despides de la angustia de que tu nuevo tanga se pueda manchar, sino que encima no tienes que dejarte tanto dinero ya que si las cuidas bien te duran años (y con lo que te ahorras te vas de cena con tu amiga).

Tania Correa es Directora de Comunicación de Chantelle, una firma de lencería que ha sacado su primera línea para el ciclo menstrual.

Ella va a resolver todas las dudas que te puedan surgir sobre si es el momento de que te hagas con unas y empieces a familiarizarte con tu menstruación de una forma nueva.

“Es un producto sostenible de calidad, libre de sustancias químicas, de olores y transpirable. Además, las bragas menstruales pueden representar una inversión inicial pero un ahorro económico a la larga”, señala la directora como ventajas de las bragas respecto a otros productos.

¿Son más cómodas que llevar una compresa?
Es un producto discreto, diseñado sin costuras, fabricadas con tejidos ultrasuaves, elásticos y ecológicos, todos los productos tienen la certificación STANDARD 100 de OEKO-TEX®. Están diseñadas para absorber 12 horas de flujo cualquier día del ciclo menstrual.

¿Cuántas bragas de este tipo es recomendable tener?
Cada mujer tiene un ciclo menstrual diferente, pero en general se necesitan 2 bragas por día (1 de día y 1 de noche) Para cubrir un ciclo completo, se necesitan 5 bragas menstruales en promedio.

¿Se deben complementar con el uso de otros productos como copa menstrual o tampones o se pueden utilizar solas por su gran capacidad?
La bragas menstruales de Chantelle están diseñadas para usarse solas pero, cada mujer es diferente, por eso recomendamos testar el producto gradualmente, en casa, por ejemplo.

¿Cómo se limpian?
Antes de usar se deben lavar en la lavadora a 30º máximo antes del primer uso. Después de usarlas por primera vez hay que enjuagar la braguita con agua fría (a menos de 30 °) hasta que el agua se limpie. Después se lavan en la lavadora (a 30º como máximo) sin usar suavizante porque reduce las propiedades del tejido. Por último se tiende la braguita para secar (no utilizar secadora) y se guarda sin planchar.

¿Cuántos años duran?
Están confeccionadas con tejidos de muy buena calidad, testados y aprobados por los estándares de Chantelle. El número de veces que puedes usarlas dependerá de cuántas veces las uses por ciclo, cómo las cuides (siguiendo las instrucciones de cuidado). Están diseñadas para durar al menos 7/8 años si se usan una vez por ciclo.

¿Corremos el riesgo de padecer Síndrome de Shock Tóxico con las bragas menstruales?
La mayoría de las protecciones higiénicas contienen sustancias tóxicas nocivas. Esta es la razón principal por la que han aparecido en el mercado las bragas menstruales. En cuanto a los componentes de nuestras braguitas menstruales, apostamos por productos cuya composición es libre de riesgos y libres de químicos: materiales naturales y ecológicos (algodón orgánico certificado GOTS / viscosa de bambú / 75% microfibra reciclada + certificación OEKO- Tex).

Si a una amiga le baja la regla, ¿podemos dejarle nuestras bragas menstruales?
Recomendamos mejor no compartir este tipo de producto.

¿Por qué en Chantelle han decidido sacar ahora este producto?
El objetivo de Chantelle es estar presente en cada momento de la vida de una mujer apostando por la comodidad dentro y fuera de casa. Por eso nació Chantelle Life, la categoría que proporciona una amplia gama de productos para el cuidado diario e higiene femenina de forma sostenible y responsable con el medio ambiente.

¿Está cambiando la percepción que tenemos las mujeres de la regla o es que nos preocupamos más por el medio ambiente?
Según los datos a lo largo de su vida, una mujer utiliza entre 10.000 y 17.000 protecciones higiénicas desechables (compresas o tampones) y además estas protecciones higiénicas están hechas con sustancias nocivas. En Chantelle nos caracterizamos por escuchar a las mujeres y estar pendientes de que demandan. Observamos que las consumidoras buscaban una forma más respetuosa y un cambio hacia un producto reutilizable, lavable y eco-friendly. Un producto de larga duración y que a su vez tuvieran un diseño fino y elegante.

Sus dos modelos Graphic y Lace están disponibles de la talla 36 a la 54 para que todas podamos usarlas.

Duquesa Doslabios.

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La negación del orgasmo o cuando el objetivo es quedarse a medias

Ponte en situación: estás a puntito de caramelo. Tu cuerpo empieza a temblar sin que lo puedas controlar.

Sabes que los dedos de tus pies han cobrado vida propia y notas una acumulación de tensión en la entrepierna que pide a gritos que te sueltes y te dejes estallar.

SKYN USA

Y justo cuando vas a abrirle las compuertas a un orgasmo espectacular, se te cuela un pensamiento en tu cabeza.

“Creo que el programa de centrifugado ya ha terminado, debería tender ya la ropa antes de que se haga de noche”.

Y es así como tu clímax se va de golpe. Sin quererlo, te has provocado un orgasmus interruptus y, como el autobús de esta mañana, se ha ido sin que puedas alcanzarlo.

Tus opciones son dos: dar por finalizado el momento o seguir para ver si llega en un rato. Pero lo habitual es que te acompañe una sensación de impotencia por su pérdida.

¿Cómo te quedas si te digo que esta práctica de quedarse a medias tiene su público?

Lo que para ti es una cortada de rollo, forma parte del universo del BDSM y se conoce como negación del orgasmo.

Es algo que puedes practicar ya sea en el rol dominante o en el sumiso, lo importante es que el final debe quedar interrumpido.

Y no, no se debe confundir con el edging, que consiste en jugar con los niveles de excitación propios o de la otra persona sin dejarle llegar al orgasmo durante un tiempo.

Mientras que el edging sí que termina con una fabulosa corrida (más placentera por el juego de ir retrasándola), la gracia de la negación del orgasmo es precisamente cortar el clímax.

Te doy otra razón para que lo practiques si esta no termina de convencerte.

Dejar el orgasmo fuera de la ecuación permitirá que te centres en encontrar placer en otros detalles y que puedas profundizar en el lenguaje del contacto con la otra persona.

¿Te animas a probarlo?

Duquesa Doslabios.

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Sigue estos consejos para pasar página de tu historia de amor veraniega

Puede que tu última historia de amor haya caído en los meses de verano. Puede que sintieras aquellos momentos como si formaras parte de una película protagonizada por Blanca Suárez y Javier Rey.

Puede que pensaras que podría ser el comienzo de algo nuevo o que, en el fondo, sospecharas que llegaría a su fin, pero ahora es el momento de afrontarlo.

Tu romance veraniego es ya cosa del pasado.

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Y aunque haya sido algo de unos días, unas semanas o incluso varios meses, lo más seguro es que lo estés pasando mal igualmente.

Si hace unos días, los expertos de TherapyChat, plataforma líder en psicología online, aconsejaban cómo afrontar el ghosting, hoy analizo qué consejos dan para que puedas pasar página.

  1. Tu rutina, tu foco de atención: o como diría Comando Tiburón: “Pasado pisado”. No te quedes mirando con melancolía aquellos encuentros en la terracita, los paseos por la playa o las excursiones que terminaban con vosotros escondidos en cualquier rincón lejos de miradas indiscretas. Septiembre está aquí y viene cargadito, así que mejor centrarse en los proyectos del nuevo curso y volcarse en ellas, sintiéndote agradecida por lo que viviste pero con la vista al frente.
  2. Acepta que es el final y cómo te hace sentir. Si para ti ha sido un palo que esa relación no siquiera adelante, permítete pasarlo mal. Tus emociones no se equivocan, vívelas. No te machaques y mira el lado positivo, ahora puedes centrarte en ti.
  3. Habla con tu amiga, la de siempre, la que se escucha tus audios de WhatsApp sin subir la velocidad a 1.5x. No solo te ayuda el hecho de desahogarte sino que no hay mejor consejera que ella. Además de ordenarte emocionalmente, podrá darte su punto de vista (y seguramente proponerte algún plan interesante para que no te quedes en casa comiéndote las paredes).
  4. Ni siempre ni todo el mundo: no caigas en la generalización de meter a la gente en el mismo saco. Ha podido ser una experiencia puntual y tú no tienes el control de decidir cómo se sienten los demás. No pierdas la ilusión.
  5. Cuídate mucho y no solo a nivel físico con esa limpieza facial que tus poros parecían pedir a gritos. Retoma tus aficiones, haz planes con amigos, esos que te alegran el día y la vida, lee, abraza a tus seres queridos… Todo aquello que te haga sentir bien es más que bienvenido.
  6. Curso nuevo, vida nueva: ¿siempre habías querido jugar al voley playa, acudir a un intercambio de idiomas o aprender a bailar salsa? Pues ahora es el momento de experimentar y rodearte de gente nueva.

Y si por lo que sea, no consigues salir del bache por tu propia cuenta, recuerda que hay profesionales que te ayudarán si lo necesitas.

Duquesa Doslabios.

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Estos condones sin látex son como no llevar nada (y lo he comprobado de primera mano)

Al considerarme bastante contraria a los métodos anticonceptivos hormonales, durante toda mi vida sexual he ido acompañada de los fieles condones.

Más de una década teniendo sexo y nunca me han decepcionado.

Sin embargo admito que no todo son ventajas. Lo de tener que comprobar que esté bien puesto, el miedo de que no se rompa o el momento de “deja deja, ya voy yo a buscarlo”, son las pocas pegas que les pondría.

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No fue hasta que me llegó la recomendación de una amiga que descubrí que había otras opciones dentro del mundo de los condones (y no me refiero a los de sabores).

“Tienes que probar los que no llevan látex, son una pasada. Como no llevar nada“.

Así que los probé y tanto mi pareja como yo decidimos que eran mucho mejores que los que estábamos usando, de marcas convencionales.

No solo resultaban más cómodos, sino que al tacto eran más similares a la piel que al plástico, que es a lo que suelen recordar los preservativos más populares.

Pero, ¿por qué mis relaciones se sentían tan distintas si al final eran solo condones? ¿Tanto puede cambiar la experiencia el material del que están hechos?

Giorgia Moscatelli, representante de SKYN, la firma de condones sin látex, me confirma que lo revolucionario de sus condones “es el poliisopreno, que hace que sean más suaves y den una sensación más natural”.

Como es mi caso, no es imprescindible tener alergia al látex para disfrutarlos: “Como mejoran las sensaciones, son perfectos para quienes quieran sentir todo“, afirma la portavoz.

“Su resistencia ante cualquier roto hacen que sean más estirables y resistentes“, así que olvídate de lo de comprobar cada poco tiempo que está bien puesto e intacto.

Otro punto a favor es que no huelen ni saben como los convencionales, el olor es diferente, pero en cualquier caso “más discreto”, dice Giorgia Moscatelli.

Yendo a algo que no podemos pasar por alto cuando se trata de comprar, es el precio. ¿Son más caros los que no llevan látex de los convencionales?

En el caso de los que produce SKYN sí hay una pequeña diferencia a la hora de hacerse con ellos.

Pero también es cierto que no es nada descabellado y, como reciente usuaria, sí que creo que merece la pena tanto por la seguridad de que no van a romperse, como por la textura.

Y ya que están empezando a llegar al mercado español, se pueden encontrar en Carrefour, comprar por Glovo o incluso por Amazon.

“Nuestro objetivo no es solo llegar a las personas que usan condones, también a quienes optan por otros métodos anticonceptivos que descartan los condones por la falta de sensibilidad. Los de SKYN son el equilibrio perfecto entre seguridad y sensaciones“, dice Giorgia.

A la hora de utilizarlos, debemos tener las mismas precauciones que ya conocemos. Según la representante de la firma: “extraer el condón del paquete sin arañarlo. Apretar la punta del preservativo para sacar el aire antes de colocarlo y no usar lubricantes de base oleosa ya que pueden dañar el material”.

Aquellos que sean de base acuosa o silicona, en cambio, funcionarán a las mil maravillas. Y para conservarlos, nada como guardarlos lejos de la luz del sol sin que pasen por temperaturas más extremas.

Bien cuidados, pueden aguantar entre tres y cinco años (pero van a gustarte tanto que seguro que los acabas usando antes).

Duquesa Doslabios.

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¿Conoces el ‘pegging’? Nosotras se la metemos a ellos por detrás

Si hace unos días te estaba hablando del ghosting, sabes ya a la perfección lo que es el squirt y te encanta la idea de montarte un threesome, hoy vengo con un nuevo palabro para la lista de prácticas sexuales.

LELO

Y lo mejor es que si estás con el ánimo bajo por la vuelta a la rutina, la idea de probarlo va a alegrarte el inicio del curso. Palabra de duquesa.

Quiero descubrirte el pegging, que es darle la vuelta a la tortilla cuando se trata de sexo anal. Esta vez somos nosotras las que la metemos.

“Pero ¿cómo?”, pensarás. La última vez que te miraste entre las piernas seguías teniendo una vulva estupenda, pero ningún pene con el que poder poner en práctica el pegging.

Lo suyo es que te hagas con un arnés de correas que se coloca alrededor de la cadera, en el que va enganchado un dildo.

Necesitas esos dos artículos, mucho lubricante (si es a base de agua mejor que mejor), pero ante todo paciencia y cariño. Nada de ir con prisas.

Y si eres tú, amigo, quien me lee, déjame decirte que no tienes que tenerle a esto ningún miedo. Encontrar tu punto P es de lo más placentero.

Eso sí, procura relajarte antes para que el esfínter del ano esté lo más distendido posible.

Puedes empezar metiendo un dedo, dos y luego dar paso al juguete. Una vez te hayas acostumbrado a la sensación, es el momento de probar con el dildo enganchado al arnés.

Quizás la postura más recomendable para estos casos es la del perrito. Pero puedes probar también a meter el dildo al estilo del misionero, subiendo ligeramente sus piernas hacia arriba.

En ambas, que él se pueda estimular el pene al mismo tiempo es facilísimo. Lo que hará que entre eso y el arnés, toque las estrellas. ¿Te atreves a probarlo con tu pareja?

Si no sabes ni cómo sacarle el tema, prueba a sugerir practicar algo nuevo super placentero que va a hacer vuestra vida íntima más variada.

Además, para ellos es una muestra de confianza muy grande (así como la ruptura total con el pensamiento homófobo de que solo los hombres gays pueden disfrutar de su ano).

Para nosotras implica dar placer, aprender el lenguaje no verbal de la pareja para saber hasta dónde llegar y cómo le gusta y también conocer su cuerpo desde un ángulo diferente.

De hecho, ya que es un acto tan íntimo e intenso, es recomendable dedicarle un rato al aftercare una vez se le ha puesto fin a la práctica (algo que puede ir desde comprobar el ano hasta tomar un antiinflamatorio, hablar sobre el tema o iniciar una sesión de mimos). Y limpiar bien los juguetes, por supuesto.

Duquesa Doslabios.

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Supera el ‘ghosting’ de tu romance veraniego con estos dos consejos

Pues sí, a mí también me han hecho ghosting.

Es más, no solo me lo han hecho sino que vino acompañado de gaslighting cuando le saqué el tema y me lo negó una y otra vez.

Cuando luego siguió sin tener ningún tipo de interés en verme ya fue más evidente que, a diferencia de lo que decía él, no era percepción mía.

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Con la vuelta a la rutina por el fin de las vacaciones, los ghosters tienen la excusa perfecta para camuflar su bomba de humo.

Ahora tenemos mucho lío en nuestras vidas con el retorno. Que Dios nos pille confesados.

No me canso de repetir que no deberíamos hacer ghosting, que la responsabilidad emocional es algo que deberíamos trabajar más.

Pero como sigue sucediendo, podemos aprender a gestionarlo.

Para ello, los expertos de TherapyChat, plataforma líder en psicología online, dan dos consejos buenísimos para pasar página de tu crush desaparecido.

“Asumir que puede aparecer ansiedad, tristeza o rabia, y conectar con las emociones“, afirman. Aunque una de las cosas más difíciles de ser rechazada de esta manera es “no tener una explicación sobre lo ocurrido hace que nuestra mente empiece a elaborar hipótesis”.

Como ellos mismos recomiendan lo más recomendable es “asumir la situación aceptando las emociones con las que nos iremos encontrando”, en otras palabras, sentir el dolor y la decepción.

Pero siempre entendiendo “que tiene que ver más con la otra persona que contigo”.

El segundo consejo de TherapyChat es entender que “el duelo forma parte de las rupturas, independientemente de su duración o contexto”, lo que se traduce en que, por mucho que no lo merezcamos, vamos a pasarlo un poquito mal.

“En este caso, aunque la relación haya sido corta, la intensidad de los amores de verano hace que este tipo de rupturas puedan llegar a ser muy dolorosas“, dicen los expertos.

Entender que no tenemos la culpa de la situación ni tampoco “el control sobre cómo actúan los demás”, nos ayudará a salir del trago.

Aunque llamar a tu mejor amiga y poner verde a tu ghoster mientras solucionáis el mundo también hace mucho.

Duquesa Doslabios.

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