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Menos sexo pero más ‘kinky’, así seremos entre las sábanas este otoño

Si, hasta hoy, los días en Barcelona empezaban con un sol radiante, el primer día de otoño ha dejado las cosas claras.

Se acabaron las tardes dando un paseo por la Barcelonesa y sentándome en la arena. La ‘cuddling season -la temporada de abrazarte a alguien debajo de una manta y ver maratones infinitas de series o películas- está a la vuelta de la esquina.

UNSPLASH

Después del verano de la revolución sexual en el que además de querer disfrutar por primera vez de viajes fuera del país desde que empezó la pandemia, tocaba ‘recuperar’ el tiempo perdido.

Las citas que nunca llegaron a concretarse y las personas que tenían un polvo pendiente en la lista.

Han sido unos meses tan relajados y fáciles, que el agobio de que se acorten los días, el tiempo empeore y, en definitiva, lo que más apetezca sea estar en casa, está desequilibrando la balanza hasta el punto de que tener pareja, vuelve a ser el objetivo.

O al menos, es lo que ha revelado el último estudio de Hinge Labs.

Parte del público de las aplicaciones de ligar ha cambiado su forma de interactuar desde que el verano ha llegado a su fin.

Por mucho que ambas personas estén vacunadas, un tercio de los usuarios posponen el primer encuentro sexual, alejándose otra vez de los encuentros esporádicos y los líos de una noche.

¿Significa eso que quienes hagan swipe por Tinder, Bumble, Grindr o Happn tienen menos sexo?

No, pero sí con menos gente. Como punto a favor, el sexo que buscan es mucho más interesante.

Ese tercio de usuarios quieren dar con quien explorar sus fantasías, las mismas que descubrieron durante 2020, ese año que nos hizo reflexionar desde si nos gustaba nuestro trabajo a lo que nos excitaba en la cama.

Al buscar personas con las que surja probar cosas nuevas, es más que comprensible que la situación no se dé en un contexto casual.

El BDSM o incluso el sexo anal son algunas prácticas que necesitan la confianza suficiente como para liberarse de estereotipos, superar nuestros propios tabúes y también saber que estás en buenas manos (o genitales).

Duquesa Doslabios.

(Ya puedes seguirme en Twitter y Facebook).

Mi cita con el terror de las nenas

Querid@s,

Nuestro paso (el de Víctor y mío) por el programa de Primeras Citas  (#FirstDatesha dado de qué hablar. Tengo un buen amigo con el que acabo de hablar que hasta me dice que entre tanta cita romántica en la que todo eran risas, jolgorio y buenos modales, la de Víctor y la mía, fue una cita que, como poco, dejaba un desagradable sabor de boca. Como cuando uno se come un limón y no le queda otra que poner cara de pocos amigos y de puro asco.

Está claro que lo que mal empieza, bien no puede terminar. Y les confieso que no fue para menos. No me dedicaré a meterme con él. Creo que las cosas caen por su propio peso y que con su actitud lo dijo todo. Sé que algunos pensarán que yo también tengo lo mío y no les quito razón. Pero nadie es perfecto, ni siquiera ustedes. En mi defensa sólo puedo decir que fui yo misma e intenté ser lo más educada posible. Hasta el postre. Me quedé con ganas de hincarle la dentadura, pero a esas alturas del fatal desencuentro, la velada comenzaba a resultarme del todo insoportable, aburrida y mi acompañante, abyecto y bastante anodino. Torrente a su lado, un perfecto caballero.

Si esa cita hubiera tenido lugar sin cámaras y en un contexto normal, ya les aseguro que servidora se hubiera esfumado en el preciso momento en que el informático hizo su estelar entrada en el restaurante. Para los que se lo pueden preguntar, les confirmo de antemano que yo no estaba ahí para buscar novio. Entre otras cosas, porque esas cosas no se buscan. Yo estaba ahí para pasármelo bien, para conocer gente y probar suerte en esto del amor vía un programa de televisión. También a hacer televisión, con mejor o peor suerte– y a intentar darme a conocer, pues a mis treinta y cinco primaveras sigo diciéndole a mi madre que quiero ser artista. Y también a intentar que sean más los lectores que se dejen caer por este blog que siento mi casa.

Por si no quedó revelado en el programa, antes de la cita- según él mismo me afirmó ni corto ni perezoso- había amenizando su velada bebiendo birras con un colega en el parque y que a él las morenas no le gustaban, preferencia que ya había comunicado de antemano al programa y no entendía porque no había ahí una rubia para él. Comentarios zafios inundaron nuestra maravillosa velada. La verdad es que me lo pase hasta bien, pero me dio pena ver cuan profundo puede descender la condición humana con tal de dar de qué hablar.

Lógicamente no sale todo, pero “mi cita” me deleitó con comentarios tan ofensivos que entiendo que la cadena ha decidido omitir. Pero echando mano de aquel refrán manido pero escrupulosamente certero, no ofende quien quiere, sino quien puede. No les entretengo más por hoy. Sólo espero que nadie se encuentre en la fastidiosa tesitura de compartir un desencuentro con un@ señor@ de semejante calaña. Ni siquiera en la televisión.

Resultó que inmediatamente despues de la fatídica cita, los reponsables del programa me dijeron que mi cita verdadera se habia puesto enferma justo antes de que comenzara la grabacion y que el terror de las nenas era el sustituto. Se disculparon conmigo y me confesaron que se habían equivocado con él, a pesar del casting que sí realizó. Fueron muy amables y me pidieron que me quedara un día más y que al día siguiente tendría la cita con el chico que habían buscado ex profeso para mí. Así tuve la oportunidad de probar suerte una vez más en esto del amor y me atreví con una segunda cita a ciegas. Lógicamente infinitamente mejor que la del informático. Ni a la suela de los zapatos le llegaba el terror de las nenas al caballero que tuve el placer de conocer al día siguiente. Por si les apetece, se emite este jueves, o viernes. Ya les contaré…

Que follen mucho y mejor.