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Bienvenid@s a Erotikaland, el primer parque erótico festivo (y sexual) de Latino América

Querid@s,

Con la canícula estival asomando por la esquina comienzan a proliferar los festivales de música. Como me gustan a mí y que rabia me da perdérmelos todos ellos este verano por no hallarme en España. Por estas latitudes, salen por un auténtico ojo de la cara y parte del otro. Qué le vamos a hacer. Pero además de los festivales musicales, ya los empieza a haber de sexo. Solamente en Brasil podría florecer una idea parecida. Se llamará ErotikaLand y será el primer parque temático erótico de América Latina. No obstante, el de la tierra del plátano tropical, el café, la samba o la capoeira, no será el primer parque de su especie. En Corea del Sur existe Jeju Loveland, un enclave donde se funden arte y erotismo. Pero eso ya es otro cantar.

Si los planes siguen su curso establecido, este mega parque (solo para adultos) dedicado al más lujurioso entretenimiento estará listo para finales del próximo 2017, en la ciudad de San Pablo. Como es lógico, ErotikaLand, antes de haberse inaugurado, ya está dando de qué hablar, pues que no todo el mundo ve con ojos tiernos la temática de este futuro enclave dedicado a los placeres venéreos. “No queremos ser conocidos como la capital del sexo”, confesó Matheus Erler, miembro del partido democristiano de Piracicaba –región que acogerá este sicalíptico proyecto,- y mostró su preocupación de que este parque de atracciones se convierta en un reclamo para “individuos depravados”.

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Mauro Morata, uno de los ideólogos de esta peculiar iniciativa, afirma que con este proyecto de alto voltaje pretende terminar con algunos tabús en torno al sexo (además de forrarse, diría yo) y ha dejado muy claro que este proyecto nada tiene que ver con la prostitución. “Esto no va a ser Sodoma y Gomorra, que quede claro”. “Sabemos que es un proyecto muy ambicioso, pero nuestra intención es hacer que el sitio de un punto turístico internacional”, afirmó Paulo Meirelles, otro de los socios de ErotikaLand.

Uno de los principales atractivos de este parque erótico festivo será un fastuoso cine en 7 Dimensiones donde se proyectarán películas porno en cabinas individuales en las que los concupiscentes espectadores podrán disfrutar de “aromas y vibraciones” de agarra y no te menees, entre otras sensaciones estimulantes. Ya me lo estoy imaginando yo. Qué placer subirse a un fantasmagórico tren y dejarse un@ asustar por esbeltos cuerpos semidesnudos, torsos de mármol y esculturales siluetas sudadas bailando al ritmo de lo que sea que suene.

Y al final de la jornada, después de tanto vaivén y ajetreo sexual, qué mejor entretenimiento que acercarse al puesto de algodones y llevarse a la boca un refrigerio en forma de una gran nube rosa y fálica. Me pregunto si sabrá a pene. Para los que no quieran dejarse ver, habrá una rueda de la fortuna, es decir, una cabina privada en donde el visitante podrá ponerse a sus anchas para ponerse las botas mirando y no ser visto, como un auténtico mirón. Y, como no podría faltar en cualquier parque temático que se precie, una piscina nudista en la que atemperar tanto devaneo sexual o acaso humedecerse en medio de tórridos juegos salvajes.

En cambio, los visitantes echarán en falta un hotel en el que amancebarse. Y es que, según Mauro Morata, el parque se ha concebido como un espacio que acerque al sexo de forma lúdica, una propuesta para pasar el día de forma divertida y curiosa, por lo que las relaciones sexuales estarán prohibidas en su interior. No lo veo eso yo tan claro.

Con un presupuesto de 19 millones de euros, esta lasciva infraestructura de más de 150 mil metros cuadrados será capaz de “llevar al delirio” a más de 3000 visitantes diarios. El parque tendrá museo y actividades para adultos, como coches de choque con forma de genitales, un tren fantasma, piscina para nudistas, salas de cine X, restaurantes eróticos de comida afrodisíaca, teleférico, sector de juegos sexuales, plaza de esculturas y un larguísimo etcétera que no les adelanto para que lo vean con sus propios ojos. El requisito es simplemente estar dispuestos a desembolsar 87 euros por entrar al Jardín del Edén. Pero ojo, siempre y cuando sea usted mayor de 18 años. Esta Disneylandia del sexo tiene su propio happy end. Y es solo para adultos.

Que follen mucho y mejor.

Un libro sobre sexo: Cuando el negro se hace rosa

Querid@s,

Hoy quisiera compartir con ustedes un libro sobre sexo. Cuando el negro se hace rosa es un retrato deconstruido en colaboración donde cada pieza es independiente, pero que juntas crean un fresco panorámico y delicioso. Este libro-objeto es un homenaje al erotismo y a la sexualidad de la mano de 10 artistas: Amaia Arrazola, Paula Bonet, Ricardo Cavolo, David de las Heras, Maria Herreros, LyonaIvanova, Mariadiamantes, Sergio Mora, Conrad Roset y Chamo San. 

Un libro de sexo. Ya nos lo advierten sus 10 autores (y amigos entre ellos) en el escueto aviso para navegantes de la contraportada de ‘Cuando el negro se hace rosa‘ (Lunwerg). Cda uno de ellos usa el dibujo o la pintura para expresar a su manera su experiencia interior y experimentan con el erotismo, con el objetivo de construir la más sugerente de las ficciones de una sexualidad expresada de manera muy particular en cada caso.

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A medida que el lector-espectador va pasando página, coitos, orgías, amor lésbico, masturbación, caricias y besuqueos, y fantasías sexuales van revelándose en forma de acordeón sexual. Podría confundirse con un recopilatorio de posturas sexuales, una suerte de Kamasutra en negro y rosa, pero realmente es un decálogo de escenas eróticas y sensuales, cada una obra de uno de los coponentes de esta nueva generación de ilustradores.

La idea surgió en una cena de las pasadas Navidades. Pensat y fet. Ahí mismo decidieron que el libro iría de sexo, apostando por el bitono en negro y rosa. Además tendría forma de instrumento musical, de acordeón para ser más precisos. Se serviría al lector guardado en un elegante estuche negro. Una ilustración por página y en el reverso de cada una, un texto (narrativo, abstractos, poéticos, surrealistas) u otros guiños.

Y así cada loco con su tema.

LYONA

Por qué negro y rosa? Son los colores de las zonas erógenas de la antomía humana: labios y pezones, según afirma la propia Lyona (nombre artístico de Marta Puig). Ella se atreve con una orgía casera en mitad del salón en la que una botella vacía parece estar a punto de caerse al suelo, un felino voyeur observa desde el sofá.

Lyona añade “Busco su boca. La muerdo y lo enveneno. Agonizando, mete su mano dentro de mis bragas y encuentra su perfecta madriguera. Acaricio su cola. Agonizamos los dos. Ella, que sigue detrás de mí acariciándome, se estremece al sentir el animal dentro de ella. La tiene bien cogida y no permitirá que se escape”.

CONRAD ROSET

La expresión de las caricias entre dos cuerpos es la creación de Conrad Roset. En su reverso, apenas escribe: ‘Los amantes’ sobre un fondo de cuerpos. Roset es de los que piensa que una imagen vale más que mil palabras.

MARIA HERREROS

Maria Herreros  nos deleita con una explícita estampa erótica japonesa. El texto que acompaña: “Buenas noches, mi coñito; me voy a acostar y pajearme hasta acabar. Escribe más y más sucias cosas, querida. Acaricia tu coñito mientras me escribes para hacer peor y peor lo que escribes. Escribe grandes las palabras obscenas y subráyalas y bésalas y ponlas un momento en tu dulce sexo caliente, querida… haz más si quieres y mándame entonces la carta, mi querida pajarita folladora”. Lo que escribe es un fragmento de una de las epistolas que James Joyce envió a su esposa, Nora Barnacle.

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MARIA DIAMANTES

Mientras la ilustración de Maria Diamantes dibuja el placer de la masturbación femenina. En el reverso no pone nada, sólo un pequeño clítoris rosa rodeado dos palabras. Amor mío.

MASTURB

PAULA BONET

Paula Bonet dibuja esta escena lésbica y escribe: “La humedad y el calor te retendrán conmigo; entra muy dentro y tiembla. Y el juego empezaba una vez desdoblados. Mi sexo en tu cara y el tuyo en la mía. Tus dientes presionan muy fuerte mi coño. Tu lengua en mi lengua, tu leche en mi boca. Lametazos en la noche del tacto. Pero primero que muerdan tus manos mi piel como muerden mis labios”.

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AMAIA ARRAZOLA

Amaia Arrazola muestra las fantasías sexuales y sueños eróticos de aquellas personas que se tiran toda la noche pensando el uno en el otro, pero al final nunca pasa nada. Estas son sus palabras: de acompañamiento “Follaban en la ducha. Follaban en la mesa, encima de una silla, en el sofá. Durante horas que parecían minutos, durante días que parecían horas. Lo hacían por la mañana al despertar, después de la siesta y antes de cenar”.

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Atrévanse con este libro de sexo en el que cada artista ―desde su imaginario personal― aporta un detalle, un momento, una instantánea, creando un conjunto de escenas eróticas o sexuales que cuentan una bonita historia con final feliz. Y por sólo 25 euros.

Que follen mucho y mejor.

Las zonas erógenas, esas grandes desconocidas para el 64% de los jóvenes españoles

No es lo mismo acariciar la espalda que una rodilla, ni besar el cuello que un codo. Las zonas erógenas, claves para el erotismo y el placer, son aquellas partes del cuerpo humano que presentan una mayor sensibilidad y, por tanto, son más susceptibles de, con el estímulo adecuado, activar el deseo sexual. Aunque es cierto que hay enormes variaciones individuales en función de cada persona, algunas zonas del cuerpo son consideradas amplia y tradicionalmente erógenas: cuero cabelludo, axilas, cuello, pechos, ojos, oídos, labios, lengua, espalda, cintura, ombligo, muslos… Y, por supuesto, los genitales.

a00465905 3911Su conocimiento es esencial para un buen sexo, sin embargo, muchas veces son grandes desconocidas. De hecho, constituyen una asignatura pendiente para muchos jóvenes españoles, según el último estudio sobre el tema realizado por Control. Así, el 64% de los consultados en el barómetro Los jóvenes españoles y el sexo reconocen no tener ni idea o tener mucho camino por descubrir. El estudio revela también que es una cuestión de edades: mientras los jóvenes entre los 18 y 25 años se muestran más inexpertos (lógico, por otro lado), el 30% conoce a la perfección las zonas que le provocan mayor placer en el sexo. Por otro lado, el 43% de los jóvenes entre 26 y 35 años tiene claros sus puntos erógenos. También se observan diferencias entre Comunidades Autónomas. Así, baleares (48%), catalanes (40%) y andaluces (41,5%) son quienes mejor creen conocer su cuerpo frente a navarros (20%), murcianos (27%) y asturianos (29%).

Sin embargo, sí hay unanimidad al identificar las zonas erógenas: el 80% de los encuestados se decanta por los genitales, seguido del cuello (73%) y el pecho, especialmente en el cuerpo femenino. Las zonas más desconocidas son el cuero cabelludo, los muslos y las manos (solo las calificaron de punto erógeno el 8% de los encuestados), a pesar de que tratarse de zonas con gran sensibilidad.

Al conocimiento de los puntos de estimulación propios se suman los de la pareja, y aquí el porcentaje disminuye notablemente: solo un 18% de los encuestados afirmó conocer “perfectamente” las zonas erógenas de su pareja, mientras que el 82% restante afirmó tener dudas.

La experta en sexología Nayara Malnero, que ha participado en el estudio, concluye que, además de las diferencias individuales, hombres y mujeres no reaccionan por igual a los mismos estímulos. Según Malnero, aquellos responden a una estimulación más visual, mientras que ellas “disfrutan más con las claves contextuales, los roces, las caricias y las insinuaciones”.

“Para disfrutar más de nuestras relaciones es fundamental no solo conocer sino saber cómo estimular cada zona erógena”, afirma. De acuerdo con el estudio, 8 de cada 10 jóvenes han probado algún tipo de estimulación extra en el sexo. Los productos más utilizados son los lubricantes (un 67% de los encuestados los utiliza con regularidad), seguidos de los geles de masajes (46%) y los anillos vibradores. (37%). Ya se sabe, un poco de ayuda nunca viene mal.

Sexo y desenfreno… pero solo para guapos

Ya había hablado con anterioridad de las fiestas swinger, es decir, saraos a los que acuden parejas con ganas de emociones fuertes para intercambiar impresiones, compañeros/as y fluidos. Lo que es existir, ese tipo de “trueques” ha existido siempre, pero ahora los nuevos tiempos y tecnologías brindan oportunidades inéditas a aquellos que quieren probar nuevas experiencias y nunca se han atrevido.

Fiestas temáticas, cruceros, locales… Las últimas iniciativas que surgen en torno al fenómeno veo que vienen siempre acompañadas de un halo de lujo y exclusividad, al tiempo que se vanaglorian de garantizar el anonimato. Lo más novedoso en este sentido de lo que he oído hablar es Xclusive Room, que se define a sí mismo como el primer club virtual organizador de fiestas eróticoliberales. La única pega, que algunos verán como punto a favor, es el “estricto proceso de selección” al que someten a todos los candidatos a formar parte del mismo “para garantizar un rango de belleza muy concreto”. Hablando en plata: fiestuqui de la buena pero solo para gente joven y guapa. A los maduritos y del montón, que les den.

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Pintura de Édouard-Henri Avril (WIKIPEDIA)

Las combinaciones son todas las posibles, no se trata solo de intercambio de parejas. Pueden acudir solteros/as, tríos, grupos, etc. El caso es que todas las fiestas que han celebrado hasta ahora han sido un auténtico exitazo, y ahora andan preparando la que celebrarán este otoño. Locura, sensualidad, desenfreno, erotismo… eso sí, siempre que pases el corte y previo pago de una cantidad que solo publican cuando se anuncia el evento. Cada celebración tiene un precio diferente, en función del lujo del lugar, la oferta de bebidas, si es entrada individual o en pareja, etc. Ah, y ojo las chicas, porque por muy buena que estés, si pasas de 35 años no eres bienvenida (¡¡¡!!!).

La primera parte de la fiesta consiste en beber y charlar para conocerse, pero en un momento determinado de la noche, según cuentan en su web, sucede esto: “Todas las mujeres se retirarán para vestirse con sus conjuntos sexys y lencería fina en un área designada para ello. Después acudirán a la sala común para encontrarse con sus parejas y singles que estarán también en ropa interior. Este es un momento muy especial para todos. Aquí es cuando la temperatura empieza a subir cada vez más y las parejas y singles empiezan a acariciarse, besarse, tocarse jugar… A partir de aquí cada uno puede actuar como lo crea oportuno, entrando y saliendo de la fiesta y la desnudez tantas veces como lo crea oportuno, o retirarse a una zona apartada para disfrutar de un momento íntimo con algún favorito en particular”.

Pues eso, que a mí cualquier iniciativa que sirva para que la gente de rienda suelta a sus pasiones, sueños y deseos me parece estupenda. Y si esto le facilita las cosas a los más tímidos, pues bienvenido sea, pero puestos a elegir, si se trata de sexo en grupo yo me quedo con esta panda de la que hablé en su día, que son más de andar por casa y no ponen tantas pegas: sexo en grupo los domingos por la tarde.

Sexo, mujeres y literatura erótica

Hace unos días alguien me preguntó que por qué creía yo que en España costaba tanto hablar abiertamente de sexo, sobre todo si se trataba de mujeres. No me hizo falta pensar mucho para responderle que, desde mi experiencia, no podía compartir en absoluto dicha afirmación. Al contrario, son ellas a quienes he encontrado casi siempre dispuestas a abordar temas sexuales y contar sus secretos más íntimos, ya tuvieran 20, 30, 40 o 60 años.

Obviamente el lenguaje no era el mismo de unas a otras y varía mucho en función de la edad, pero el mundo se ha movido y las mujeres se han sacudido de encima muchos años de oscuridad y prejuicios. La mayoría no sienten vergüenza a la hora de compartir sus fantasías y experiencias con compañeras y amigas. Así lo demuestra un estudio sobre hábitos de salud sexual realizado recientemente en España. El informe, para el que se entrevistó a 3.000 personas, concluía que el 66% de las mujeres hablaba de su sexualidad de forma clara y sincera. Los hombres, por el contrario, a diferencia de lo que se piensa, hablan poco de sus relaciones sexuales. Según el estudio, solo el 15% admitió hablar abiertamente de sexo con sus compañeros y amigos. Aunque aquí sería importante no confundir hablar de mujeres con hablar de la vida sexual de uno, con detalles sobre deseos, miedos y quejas incluidos. De esto último, parece ser, es de lo que a ellos les cuesta hablar.

PORTADA DEL LIBRO DIARIO DE UNA NINFÓMANA

PORTADA DEL LIBRO DIARIO DE UNA NINFÓMANA

Prueba de esta salida del armario de la sexualidad femenina es el boom de la literatura erótica escrita por y para mujeres que estamos viendo en los últimos años. Aunque existir, lo que se dice existir, el erotismo escrito siempre ha existido, al menos desde la antigua Grecia. Además de varios textos anteriores, hacia el siglo II a. C. se atribuye a Luciano la escritura del libro pornográfico más antiguo, Los diálogos de las cortesana. La Antigua Roma también es rica en este género literario, cultivado entre el siglo II a. C y principios del siglo I, y en la antigua China circularon diversos manuales didácticos sobre la práctica sexual. Luego llegó el Kamasutra, en el siglo IV, y Las mil y una noches, en el IX, por poner otros ejemplos. La Edad Media, en cambio, fue una época difícil para el erotismo y la sexualidad en general, pero luego vinieron el Renacimiento y la liberación que supusieron los siglos XVI y XVII, Decameron incluido. De la mano de la Ilustración y la revolución francesa llegó el Marqués de Sade, pero en el XIX el puritanismo inglés hizo surgir una nueva corriente, el Romanticismo, que idealizaba el dolor y el sufrimiento psíquico como ingredientes inherentes al amor pasional. Madame Bovary y Cumbres Borrascosas lo representan a la perfección.

El siglo XX, por su parte, arrojó auténticas joyas de la literatura erótica, desde el polémico El amante de Lady Chatterley hasta Las edades de Lulú, pasando por Emmanuelle, Historia de O o Lolita, por citar algunos. En 2003 la francesa Valérie Tasso revolucionó el panorama editorial con su libro Diario de una ninfómana, donde relataba sus vivencias de carácter sexual en el mundo de la alta dirección de empresas, su relación con un maltratador y su experiencia como acompañante de alto standing. La obra vino cuestionar de forma radical los arquetipos sexuales y los criterios morales impuestos. Pero el auténtico boom de la literatura erótica para mujeres llegó con la trilogía Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, cuyo primer libro se publicó en 2011 y se convirtió en un auténtico fenómeno de superventas. Desde entonces, este tipo de libros no se han parado de publicar: La canción de Nora, de la directora de cine porno Erika Lust, La Sumisa, de Tara Sue, Diario de una sumisa, de Sophie Morgan, La máscara de Venus, de Venus O’Hara… Y así hasta formar una lista interminable. Parece, además, que el fenómeno ha venido para quedarse. ¿Qué pensarían Corín Tellado y Victoria Holt?

A vueltas con la masturbación

Para hoy tenía pensado hablar de otra cosa. Pero ocurre que, como mucha gente, también yo leí ayer el artículo que ABC publicó en la llamada “aula de sexualidad” de su edición digital, en el que explicaba de forma supuestamente didáctica cómo evitar la masturbación.

El texto, elaborado por un equipo de profesionales de la Universidad de Navarra, del Opus Dei, alcanzó enseguida una gran repercusión en Twitter, pero para aquellos que no tuvieron ocasión de leerlo, os lo resumo brevemente. Comenzaba diciendo que “la masturbación no es ni buena ni necesaria para la salud” y que “decidirse por no masturbarse es una muestra de madurez y valentía”. A continuación, explicaba cómo luchar contra ella, para lo cual es esencial “protegerse de la erotización del entorno”.

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GTRES

Señalan como factores peligrosos que inducen a ella “el aburrimiento, la soledad, el miedo, el estrés y el cansancio”. Para salir de su “círculo vicioso” recomiendan “protegerse del erotismo ambiental, tener un estilo de vida sano, elegir bien las amistades y ocupar constructivamente tu tiempo libre”. Como ejemplo de esto último, aconsejan buscar respuestas a “problemas como el aborto, la clonación o la eutanasia”. Vamos, que solo les faltó haber puesto para terminar aquel famoso vídeo de “Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio…”

Afortunadamente, cada cual puede pensar y tener las creencias que le de la gana, y me parece perfecto que todo aquel que así lo prefiera, por las razones que sean, opte por no masturbarse. Eso sí, siempre y cuando no traten de joder al que elige lo contrario ni intenten convencerlo de que son unos/as “débiles mentales, inmaduros y viciosos”.

Porque puestos a opinar, pues opinemos todos. Y como este blog es eso, un espacio de opinión, entre otras cosas, pues opino que de lo único que tenemos que protegernos es de gente como ustedes, señores profesionales del equipo de educación sexual de la Universidad de Navarra. Aunque he de reconocer que algo han mejorado el discurso, al menos ya no atemorizan al personal con que pueden quedarse calvos. Dejen de crear miedos, culpas y complejos con lo más natural que tenemos en esta vida. La sexualidad es inherente a las personas y cada uno es libre de vivirla como plazca.

Masturbarte no te hará ser más listo, pero desde luego, no te hará ser más tonto. No te hace mejor ni peor. Es simplemente una forma de conocerte, de experimentar con tu cuerpo, de explorar tu propia sexualidad y de darte placer. Y eso, señores, sí que es bueno. Se puede hacer solo o en pareja y no es exclusiva de los adolescentes. De hecho, debería formar parte de todas las etapas de la vida del ser humano, en mi humilde opinión. Hasta el 95% de los hombres y el 89% de las mujeres dicen masturbarse con frecuencia, según un estudio reciente efectuado en los Estados Unidos. ¿Eso los convierte a todos en débiles, cobardes, inmaduros y viciosos?

Varias veces he dicho ya que este es un espacio sin pretensiones, en el que solo se cuentan historias, puntos de vista y algunas reflexiones. No se pretende dar lecciones a nadie, ni mucho menos hacer proselitismo de nada. Pero hoy voy a romper mis propias reglas para hacer una sentida recomendación: antes de decir tonterías, prueben a hacerse una buena paja.

La erótica de los camareros

¿Quién no le ha entrado alguna vez a algún camarero/a? No sé si es porque están ahí delante, tan cerquita y tan visibles, o porque la gente va con dos copas de más y se envalentona en las distancias cortas, pero es un hecho: poniendo copas se liga como nadie. Lo he visto cientos de veces. Tíos y tías que en la calle no harían girar ni media cabeza pero que detrás de la barra se transforman, empoderados por la erótica nocturna y el morbo del otro lado de la frontera.

Estos días atrás, con tanta fiesta de por medio, he vuelto a confirmarlo. En fin de año, en concreto. Como no soy de cotillón, acabé de bares con los amigos de toda la vida, a cientos de kilómetros de Madrid, y la verdad es que fue una noche de lo más reveladora. No sé si será cosa de la edad, pero me encontré al personal con la vida patas arriba y poco menos que aullando (por no llorar). Parejas recién rotas, otras a medio camino, calzonazos eternos al borde del hartazgo, solteros en busca de amor y/o sucedáneos y alguna que otra salida del armario… Una bomba de relojería, vaya. Y ese día, casi todas y casi todos querían poner fin a sus males con un camarero/a. Al menos por un rato…

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GTRES

Uno, el calzonazos, me confesó que estaba harto de su novia la sargentona y que llevaba dos meses liándose con la camarera del garito de la esquina de su casa. Diría el nombre, porque el sitio mola, pero no quiero meter a nadie en problemas. Ya se lo dijo Hannibal Lecter a Clarice en El silencio de los Corderos: “Empezamos a codiciar lo que vemos cada día”. Y eso fue lo que le pasó a mi amigo. Un pusilánime en casa que juega a reinventarse entre las paredes de un bar cualquiera, arropado por la cercanía, el alcohol y la falta de suspicacia. Y ya sabéis lo que pasa con el cántaro cuando va mucho a la fuente… Por supuesto esa noche tocó la visita de rigor, aunque fuese solo para conformarse con el dolor de huevos y el juego de miradas.

Otra, la soltera en búsqueda eterna, quedó prendada del camarero que nos puso las primeras copas después de comernos las uvas. La pobre está falta de cariño y se confunde, porque el muchacho lo único que hizo fue ser agradable y mirarla a la cara al servir la bebida, lo cual forma parte de su trabajo, pero eso fue suficiente para que ella se montara la película. Y venga a pedir cervezas, y venga sonrisas empalagosas y tocarle el brazo, y venga a darle conversación al hombre con el bar abarrotado… Al final, cabreo cuando no accedimos a quedarnos toda la noche. Convencida como estaba de que era mutuo, se atrevió a dejarle su móvil apuntado en una servilleta, que él guardó sin entusiasmo por no parecer maleducado. Al menos eso me pareció. Y no debo de equivocarme mucho porque a día de hoy no la ha llamado.

Y ojo que no la critico, que yo hice lo mismo este verano (bastante parecido) con aquel maravilloso camarero de la playa de Las Salinas, en Ibiza. Como ya os conté en su día, fue el primer hombre que me devolvió las ganas después de mi última ruptura. Y aunque todo acabó en eso, en ganas, me hizo gracia acordarme de aquello ese día. O esa noche, mejor dicho. Y me acordé también de otra, hace años, en una cueva en El Sacromonte, en Granada, donde una amiga se encoñó del camarero gitano y se le fue la mano. Por poco no salimos de allí despelucadas, que resulta que el tipo, pese a ser veinteañero, tenía mujer e hijos y la mitad del clan estaba allí en la cueva metido.

Y con todo esto en la cabeza vuelvo a Madrid y lo primero que me encuentro es a otro amigo, uno de los grandes, suplicándome para que vayamos este fin de semana al Penta porque está enamorado de la camarera. En realidad, este post es para ver si me lee, se anima, y me libro del marrón.