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Historias de amor, sexo y otros delirios

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Tonta por ti

Hay una cosa que no te digo a menudo, y es que me sigues encantando.

PIXABAY

Quién me iba a decir a mí que, con la de años que llevamos a la espalda juntos, ibas a seguir gustándome tanto.

Sigo pensando que qué suerte la mía la de que tus ojos castaños se cruzaran con los míos y qué divertido es ahora conocer de memoria todos los cambios de expresión que pueden llegar a experimentar, desde cuando se encogen de felicidad porque el Madrid ha marcado gol hasta cuando frunces el ceño porque no se despega tu tortita de avena de la sartén, esas que por fuera son muy feas pero que, en realidad, están buenas.

Me gusta como cada vez que te tocas el flequillo te dejas la ceja izquierda despeinada, lo que me obliga a alisarla y perderme un poco por tu mirada o, ya que estoy con la mano en tu cara, darme un paseo por tu barba.

Tu barba, tan tuya como los espasmos que te dan de repente mientras duermes o tus pesadillas que no se te pasan hasta que sales de la cama y te das un paseo para tranquilizarte por mucho que te diga que no estás en un coche sin frenos.

Pero es que dormir es una maravilla gracias a que continuas con tu manía de acostarte en calzoncillos aunque sea un mes frío y yo termine con los calcetines por encima del pijama.

No me crees cuando te digo que es una suerte encontrarse en mitad de la noche, en una de esas pausas entre sueño y sueño, con tu pecho desnudo. O incluso verlo con las primeras luces del día, que es cuando yo abro el ojo y tú, como buena persona nocturna, te niegas a salir de la cama hasta que no pasen las once de la mañana.

Me encantas con tu acento, tus refranes manchegos, tu costumbre de cantar las canciones en inglés e inventarte la letra porque no entiendes el idioma. Y sí, aunque no lo comparta, me sigue encantando tu manera de combinar calcetines negros con zapatillas blancas porque según tú, es lo que pega.

No pierdas nunca el hábito de cambiarme, desde tu aplicación del móvil, la canción que estoy escuchando en el Spotify del ordenador aprovechando que compartimos cuenta para que, aunque estemos separados, me hagas sonreír en la distancia con Leiva.

Siempre nos quedará la promesa de que cuando salimos a comer fuera, tuya es la última patata del plato principal y para mí el último bocado del postre.

Si me enfado, ya sabes que el remedio es abrazarme e inclinarme hacia el suelo para darme un beso de esos de película antigua, para que, de la risa que me entra, se me pasen todos los mosqueos.

Y es que es difícil resistirse a lo bien que te sienta la ropa que me compro de talla XL para llevar suelta, por mucho que me la quites del armario y me dejes sin ella.

Así como es difícil decirte que no cuando me pides un beso de esos que nos damos al vuelo disimuladamente porque estás en el trabajo.

Supongo que solo puedo responsabilizarte de haber convertido la adolescencia en un estado mental, porque, con mis casi treinta años, no se pasa esta tontería que tengo por ti.

Duquesa Doslabios.

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¿Cuánto tardamos en enamorarnos?

Querid@s,

¿Cuánto tardan en enamorarse de alguien? ¿Puede usted enamorarse de cualquiera? Hace 20 años el psicólogo Arthur Aron consiguió que dos completos desconocidos se enamoraran en su laboratorio.

La escritora Mandy Len Catron publicó el 9 de enero un artículo en The New York Times en el que narra cómo se aplicó el cuento y con las 36 preguntas del psicólogo Arthur Aron, acabó enamorándose en el puente de Brooklyn. Ella misma concluye diciendo:

‘El amor no nos ocurrió. Estamos enamorados porque tomamos la decisión de estarlo.’

Escena de El Diario de Noah

El experimento de Aron consiste en acelerar el proceso de intimidad, generar confianza y complicidad en un tiempo récord. El truco está en las preguntas. Inofensivas en un primer momento, pero gradualmente van cobrando fuerza y algunas pueden tener respuestas demoledoras. Puede que le hagan mirar hacia adentro, que es dónde más duele mirar. Puede que haga que reconozca lo que no le ha reconocido a nadie nunca y puede que se desmorone y se le caiga alguna lágrima que otra. Qué más da. Se trata de no ocultarse, de mostrase vulnerable, de abrirle el corazón a alguien y soltarse. Sin miedos, sin pudor.

Cuando Aron realizó el cuestionario, agrupó a los participantes en parejas homosexuales y heterosexuales. Una de lasque participó, no sólo se enamoró, sino que acabó casándose seis meses más tarde.

El experimento original exige que se trate de alguien completamente desconocido y se recomienda disponer de al menos 45 minutos: 15 minutos para cada set de preguntas. Los participantes han de leer en voz alta una pregunta. Una cada uno, aunque ambos han de responderlas todas.

Que tenga suerte, si se atreve a hacerlo.

Set I: Para ir preparando el terreno

1. Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo, ¿a quién invitarías a cenar?

2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué forma?

3. Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?

4. Para ti, ¿cómo sería un día perfecto?

5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?

6. Si pudieras vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30 durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál de las dos opciones elegirías?

7. ¿Tienes una corazonada secreta acerca de cómo vas a morir?

8. Di tres cosas que creas tener en común con tu interlocutor.

9. ¿Por qué aspecto de tu vida te sientes más agradecido?

10. Si pudieras cambiar algo en cómo te educaron, ¿qué sería?

11. Tómate cuatro minutos para contar a tu compañero la historia de tu vida con todo el detalle posible.

12. Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?

Set II: Mirar hacia adentro

13. Si una bola de cristal te pudiera decir la verdad sobre ti mismo, tu vida, el futuro, o cualquier otra cosa, ¿qué le preguntarías?

14. ¿Hay algo que hayas deseado hacer desde hace mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho todavía?

15. ¿Cuál es el mayor logro que has conseguido en tu vida?

16. ¿Qué es lo que más valoras en un amigo?

17. ¿Cuál es tu recuerdo más valioso?

18. ¿Cuál es tu recuerdo más doloroso?

19. Si supieras que en un año vas a morir de manera repentina, ¿cambiarías algo en tu manera de vivir? ¿Por qué?

20. ¿Qué significa la amistad para ti?

21. ¿Qué importancia tiene el amor y el afecto en tu vida?

22. Compartid de forma alterna cinco características que consideréis positivas de vuestro compañero.

23. ¿Tu familia es cercana y cariñosa? ¿Crees que tu infancia fue más feliz que la de los demás?

24. ¿Cómo te sientes respecto a tu relación con tu madre?

Set III para ser cómplices

25. Di tres frases usando el pronombre “nosotros”. Por ejemplo, “nosotros estamos en esta habitación sintiendo…”.

26. Completa esta frase: “Ojalá tuviera alguien con quien compartir…”.

27. Si te fueras a convertir en un amigo íntimo de tu compañero, comparte con él o con ella algo que sería importante que supiera.

28. Dile a tu compañero qué es lo que más te ha gustado de él o ella. Sé muy honesto y dile cosas que no dirías a alguien a quien acabas de conocer.

29. Comparte con tu interlocutor un momento embarazoso de tu vida.

30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?

31. Cuéntale a tu interlocutor algo que ya te guste de él.

32. ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?

33. Si fueras a morir esta noche sin posibilidad de hablar con nadie, ¿qué lamentarías no haber dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has dicho hasta ahora?

34. Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una ultima incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?

35. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?

36. Comparte un problema personal y pídele a tu interlocutor que te cuente cómo habría actuado él o ella para solucionarlo. Pregúntale también cómo cree que te sientes respecto al problema que has contado.

P.D. No es necesario, pero no es desaconsejable que después de las preguntas, se miren el uno al otro un rato. El que ustedes quieran. Hasta que se cansen. O hasta que se besen. A Mandy parece que le funcionó.

Que follen mucho y mejor.

¿Tendrías sexo con un robot?

Como siempre, el cine y la literatura van por delante. Ya vimos en su día, por destacar un buen ejemplo, a un joven Harrison Ford desafiar todo su mundo por el amor de una replicante en la inolvidable cinta Blade Runner. Recientemente ha sido Joaquin Phoenix quien, en su papel en la última película de Spike Jonze, Her, se enamoraba hasta el tuétano de un sistema operativo informático.

Robot Tina

ZIOPREDY

Bajando a una dimensión bastante menos romántica y más terrenal me he encontrado con una encuesta que acaba de realizar la Universidad de Middlesex, en Reino Unido, en la que han participado 2.000 personas. La principal conclusión que se desprende de ella es que el 46% de los encuestados considera que la tecnología avanza demasiado rápido y, en consecuencia, el 33% cree que, antes o después, reemplazarán a soldados, policías, maestros… y amantes.

Uno de los participantes, en concreto, destacaba las ventajas de practicar sexo con alguien que “sabe exactamente lo que está haciendo, que nos permita saber cómo va a reaccionar y cuánto tiempo va a durar”. Precisión y exactitud versus emoción, pasión e incertidumbre. Sea como fuere, una de cada cinco personas que participaron en la encuesta admitieron que les gustaría tener relaciones sexuales con un robot; y un 46% aseguró que no los juzgaría por acostarse con máquinas.

Por otro lado, hay quien considera que tirarse al hombre o a la mujer de hojalata no es muy distinto de hacerlo con una muñeca/o hinchable o masturbarse con un vibrador. ¿Vosotros qué opináis?