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Juguetes pequeños pero matones, las máquinas de orgasmos para el clítoris

Pensar en un juguete sexual femenino tiene una respuesta automática en nuestro cerebro: un brillante y gigantesco dildo. Son tan vistosos, popularizados por las películas de cine X y por qué no, provocativos, que es hasta normal que sean los primeros en venir a la mente.

El Blog de Lilih Blue

Sin embargo, su fama no está tan merecida como pensamos y pisan mucho más fuerte los que estimulan el clítoris. En tan solo unos pocos milímetros cuadrados reunimos más de 8.000 terminaciones nerviosas (el doble que el glande), por lo que resulta mucho más lógico que los fabricantes de juguetes cada vez ofrezcan más variedad en artículos ideados para esa parte del cuerpo.

Mucho más discretos, quizás no son a los que antes se van los ojos cuando se entra en un sex shop. De hecho, es hasta probable que tengas que preguntar por ellos o que no los identifiques a primera vista. Pero, entre nosotras, la que lo prueba repite.

Los productos que estimulan el clítoris son varios. Por supuesto siempre puedes usar los vibradores al uso, aunque al ser tan grandes no resultan tan ergonómicos como los que han sido diseñados específicamente para estimular la zona (y pueden llegar a ser un poco engorrosos).

Una versión reducida de estos juguetes son los estimuladores pequeños tipo bala, unos productos que, si para iniciarse en el mundillo no están mal -son muy prácticos por el tamaño, que no llega a superar a un tampón-, no tienen excesiva potencia.

En segundo lugar, están los modelos algo más grandes, cuyo motor tiene más potencia vibratoria (no nos vamos a engañar) y, por tanto, suelen tener mejor resultado en cuanto a placer.

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Los anillos vibradores, que, como su nombre indica, forman parte de esta categoría, son en mi opinión los menos prácticos. Ya que aquellos que se usan en pareja para colocar alrededor del pene terminan sin ser de mucha ayuda, ya que solo alcanzan la zona de manera intermitente.

Mis últimos descubrimientos, y algunas de las novedades en el mundillo ya de paso, son los más interesantes: los succionadores de clítoris. Con forma de trompa o, directamente, con una abertura, producen sensaciones que pueden recordar a cuando nos practican sexo oral. Y además te garantizan alcanzar el orgasmo rapidísimo (perfecto para mujeres con prisa).

También ocupan un lugar destacable los que estimulan de maneras alternativas mediante ondas, una vibración que afecta también a la parte interna del clítoris.

Saber cuál es el que mejor funciona para cada mujer es muy personal, y, como ves, las opciones son bastantes. Mi recomendación está clara: hay que probar, probar y probar.

Solo experimentando en carne propia nos conocemos y somos capaces de saber cuál es el que mejor encaja con nuestros gustos o el que más se amolda a nuestro estilo de vida.

Y en cuanto des con el perfecto, cuéntaselo a tus amigas, claro. Compartir es vivir.

Duquesa Doslabios.

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Papá Noel, seré breve: tráeme un vibrador

A punto de caramelo de la Navidad, quiero hacerte una propuesta indecente. Olvídate del jersey de cuello cisne, los auriculares inalámbricos o la colonia de turno.

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Este año pide un vibrador. Es un regalo que solo te va a traer satisfacciones y vas a usar, si no toda tu vida, depende de cómo lo cuides, mucho tiempo, por lo que es un gasto que vas a amortizar.

Además, es una buena idea si estás sin ideas y quieres tener un detalle con alguien, ya que no necesitas saber la talla y siempre va a encajar con el gusto de la persona (¿a qué mujer no le gusta tener orgasmos?).

Nuestros hábitos de compra de este tipo de juguetes son bastante convencionales, ya que, según un estudio realizado en Barcelona por Bigban para Plátanomelón.com, entre usuarias de juguetes sexuales, se llegó a la conclusión de que es el diseño del producto el principal aliciente a la hora de hacerse con uno.

La apariencia general, el color o la textura se llevan cuanto más ‘convencionales’ mejor, ya que el estudio afirma que por mucho que el porno experimente con productos más parecidos a armas espaciales que a juguetes, tendemos a huir de los modelos “más intimidantes”.

En su lugar, las mujeres nos quedamos con aquellos que aumentan las expectativas de placer y de juego y, sobre todo, que son discretos.

Si tu perra encuentra el juguete en el armario y aparece en plena cena de Nochebuena, sacudiéndolo de lado a lado, siempre puedes decir que es un mordedor último modelo (excusa que no cuela si el juguete en cuestión tiene una forma anatómica realista con venas incluidas).

Mirar el bolsillo es algo que, independientemente de a quién vayamos a regalar, solemos tener en cuenta, por lo que es otro de los factores claves según desveló el estudio.

Las comparaciones en este caso sí que son buenas, nos quedamos con los que tienen un precio intermedio. Los caros se rechazan “por desconocimiento del rendimiento y los atributos diferenciales del producto” mientras que los baratos generan desconfianza en los materiales, afirma el estudio.

Así que, ante la duda, y para ir sobre seguro, un modelo estándar en todos sus aspectos conseguirá romper el hielo sobre los juguetes. Que si luego se quiere seguir experimentando, siempre se puede comprar el año que viene el vibrador con luces de colores, partes giratorias, chorros de aire a presión y que te pide una pizza cuando ya has alcanzado el orgasmo.

Duquesa Doslabios.

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Juguetes sexuales para celebrar el Día del Orgullo Friki

Es 25 de mayo, lo que significa que es el Día del Orgullo Friki, celebración que tiene lugar año tras año en la jornada del estreno de la primera película de la saga La Guerra de las Galaxias (no confundir con el día de Star Wars, que se celebra el 4 del mismo mes).

Y la cosa es que un día navegando por la web (a continuación podéis averiguar qué tipo de webs) encontré una pagina de juguetes sexuales para frikis y no pude resistirme a dejarme las imágenes guardadas para compartirlas con mis lectores en esta jornada tan especial. Las piezas son oro (y placer) puro.

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Para empezar la selección, tenemos una vagina masturbatoria de Han Solo para quedarte crionizado de placer, un pene de goma verde inspirado en el maestro jedi Yoda que “mucho placer tu conseguir si este juguete usar” y la mordaza de la Estrella de la Muerte (usar antes de que los rebeldes localicen el punto débil y la destruyan).

 

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Siguiendo con la La Guerra de las Galaxias, el estimulador de R2D2 o de Darth Vader no emiten pitidos ni respiraciones mecánicas, pero algún que otro gemido te sacarán seguramente, así como el tapón anal de C3PO, que no ha sido programado en 3 millones de formas de comunicación pero tampoco te harán falta para saber cómo se usa.

 

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Los consoladores/sable láser son perfectos para combatir el Lado Oscuro de la Fuerza pero también para que los encuentres cuando apagues la luz de la habitación y te apetezca darle a tu cuerpo un poco de alegría (aunque no te llames Macarena) antes de irte a dormir.

 

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Y para quienes prefieran los superhéroes antes que el hiperespacio, los juguetes inspirados en Batman, Superman o Linterna Verde salvarán el día a golpe de orgasmo. Definitivamente el héroe que Gotham (o la ciudad de España desde la que me leas) merece y necesita.

 

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Si eres fan de Rick y Morty no puede faltar un Plumbus en tu casa, además todo el mundo tiene uno. ¿Que para qué sirve? Tendrás que averiguarlo.

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Alien, Pokémon o la fiebre enloquecida por el mundo de los unicornios son los juguetes que rematan la categoría de ‘frikadas’ y que nos demuestran que, independientemente de nuestras aficiones, hay algo de lo que todos disfrutamos, del buen sexo (ya sea solos o acompañados).

Duquesa Doslabios.

¿Cómo nos gustan los dildos?

“Los españoles las prefieren largas y gordas” no es una película protagonizado por Marilyn Monroe y Jane Russell, ya que, en el caso de que se grabara, sería fantástica con actores como Maribel Verdú, Mariano Peña o Silvia Abril.

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La declaración, sin embargo, viene de los resultados que arrojó el estudio de la web de citas Jaumo cuando quiso saber más acerca de los gustos de diferentes países sobre los juguetes sexuales.

La medida preferida por los españoles es ni más ni menos que de 18,8 cm, los juguetes más largos si se tienen en cuenta el resto de países que participaron en el estudio (seguidos muy de cerca por los alemanes, que de salchichas largas saben un rato).

Y es que ya puestos a jugar con dildos, mejor que sobre a que falte. Aunque tampoco hay por qué usar el juguete entero, que esté por si las moscas nunca viene mal.

También es verdad que cualquier cosa que supere esa medida puede resultar hasta molesta, ya que la sensación de “tope” que produce que te alcancen el cuello del útero no es precisamente placentera.

Juguetes largos, sí. ¿Gordos? También. Lo queremos todo ya que estamos. Que ya que nos dejamos el dinero que nos den la máxima cantidad de producto. Unos 4,4 cms de grosor de media es lo que buscan los españoles que compran este tipo de juguetes.

Porque esa es otra, dejarnos el dinero en el sex shop es algo que nos cuesta, no como a nuestros primos mediterráneos del país de la pasta y la pizza que son los menos reacios a mirar el bolsillo. Casi 50 euros de media por juguete se dejan los italianos, mientras que nosotros somos más modestos y de media podemos gastar unos 27 euros según el estudio.

Tanto el vibrador como el clásico consolador son los más populares en todo el mundo, dejando en un digno tercer puesto los juguetes anales (de mi experiencia con uno de ellos os hablé el otro día aquí) y por lo general se prefieren realistas, de hecho, en el caso de los españoles, a ser posible en color carne, no como otros países que sienten predilección por el rosa.

Ahora que sabes lo que según el estudio preferimos los españoles y pensando en tu experiencia… ¿coincides?

Duquesa Doslabios.

Ora, el juguete sexual que simula sexo oral

Querid@s,

¡Qué ilusión más grande me ha hecho recibir hoy el correo! La famosa marca de juguetes sexuales LELO me ha regalado el último grito (literalmente) en sexo oral artificial. Ya tengo en mi poder Ora, un elegante simulador de sexo oral creado galardonado con prestigiosos premios internacionales. No es para menos.

Con un cabezal rotatorio más grande situado bajo una suave capa de silicona, Ora ofrece largas y seductoras rotaciones e intensas pulsaciones sobre y alrededor del clítoris. Este hermoso juguete está dotado de un mecanismo interior que “rota” y “toca”, recreando los movimientos de la lengua durante el sexo oral. Con un vanguardista diseño de silicona circular y tecnología SenseTouch, Ora le ofrece hasta 10 programas diferentes de estimulación. Puede usarlo en la ducha, la bañera e incluso bajo el mar. Es 100% sumergible.

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Ora viene con su cargador, su fundita de satén y un muy útil manual para las usuarias, por si se lían. Está disponible en tres colores (morado, negro y azul), y además se lo enviarán discretamente por su cara bonita (entrega exprés en 3 días). Si se le escoña en algún momento de tanto usarlo, que sepa que tiene 1 año de garantía y otros 10 años de garantía de calidad. Todo esto por menos de 130 euros.

En realidad no es el primer juguete que simula el sexo oral, pero sin duda es el más avanzado en su especie. Yo le recomiendo que se entregue al placer oral más fascinante que pueda imaginar. Ora es, además, muy complaciente con la usuaria. Casi tanto como las lenguas más dedicadas.

¿Se acabaron los hombres? No, por Dios. Eso jamás. Pero a falta de lenguas hacendosas y dispuestas, que Ora nos dé placer.

Pruébelo, le va a gustar.

Que follen mucho y mejor.

Histeria femenina. Y con ella llegó el vibrador

Querid@s,

En mi mesita de noche, silencioso y expectante, descansa mi pequeño pero letal vibrador. Hasta que abro el cajón para darle vida, claro.

Este es un llamamiento a las mujeres que habitan la faz de la tierra, porque tienen ustedes que saber quién ideó este bendito invento. Fue el médico británico Joseph Mortimer Granville, allá por la época victoriana. ¿Sabían ustedes que hasta mediados del siglo XIX existía en la medicina occidental una enfermedad llamada histeria femenina? En el contexto de la época se la denominaba «paroxismo histérico» y cualquier cosita de nada era  más que suficiente para que a una la consideraran histérica: que si no duerme por las noches, que si  pierde el apetito, que si le duele la cabeza.

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Hysteria, Doctor Joseph Mortimer Granville tratando a una paciente

Antes de que el vibrador hiciera su aparición estelar, el tratamiento consistía en que el propio médico acariciaba manualmente a la paciente hasta que alcanzaba el orgasmo, sanando así la histeria. Vamos, que literalmente la masturbaba. El tratamiento masturbatorio finalizaba cuando la mujer llegaba al orgasmo, a lo que se referían como «paroxismo histérico», considerando el deseo sexual femenino reprimido como una enfermedad.

Quizás porque el buen doctor no querría andar todo el día con las manos en la masa (tampoco era lo más ortodoxo médicamente) o porque a su esposa no le haría ni puñetera gracia que se pasará el día otorgando orgasmos a otras (quizás a todas menos a ella) y metiendo los dedos en las vaginas de media ciudad, Granville inventó el primer vibrador a pilas con fines puramente terapéuticos, sustituyendo las manos del médico por una auténtica bomba orgásmica.

Fue en 1870. El nuevo artilugio conseguía que, en menos de diez minutos, las pacientes alcanzaran el orgasmo y se volvieran histéricas.

Hubo entonces que aguardar hasta expectantes hasta finales del siglo para ver como en los balnearios más lujosos de Europa y Estados Unidos, los tratamientos anti histeria con vibradores alcanzaban una popularidad absoluta. No fue hasta 1902 cuando la compañía estadounidense Hamilton Beach lanzó el primer vibrador eléctrico destinado a la venta comercial, convirtiendo al vibrador en el sexto aparato doméstico en ser electrificado. Así fue como este pasatiempo sexual comenzó a venderse como churros y muchas compañías diseñaron sus propios modelos. Las distintas versiones se anunciaban en revistas y catálogos de moda y confección, atiendan, como máquinas de masaje antiestrés. Razón no les faltaba. Una página del catálogo Sears de electrodomésticos de 1918 incluye un vibrador portátil con accesorios, anunciado como “muy útil y satisfactorio para el uso casero“. A ver si lo encuentran entre todas las ayudas para ellas.

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Con el tiempo y una caña la imagen y reputación de los vibradores cambió completamente a mediados del siglo XX. Para bien y para mal, les explico. En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría por fin declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad legítima, sino un mito obsoleto, carca y anticuado. Por otra parte, los vibradores adquirieron más difusión con un cine porno que comenzaba a mostrar actrices utilizando el vibrador como juguetito para el placer sexual.

Hasta ahora los vibradores se vendían disfrazados con fines terapéuticos, pero se hizo público que el tratamiento para la histeria femenina era básicamente una sesión de masturbación puesto que la enfermedad no existía, y el cine porno mostraban a las actrices porno gozando de la mano de estos artilugios, ratificando el auténtico uso del  vibrador, la gente empezó a ver a los vibradores como objetos de perversión sexual. Acaso ese fue el  motivo por el que desaparecieron de las revistas femeninas, catálogos y estantería de tiendas como Sears, donde se habían exhibido sin vergüenza durante casi medio siglo. Vena sino esta publicidad de 1910.

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Gracias a la modernización de la sociedad, la revolución tecnológica, al empeño de los fabricantes de juguetes sexuales, hoy en día con estos artilugios una se corre en menos que canta un gallo. Precisamente esta mañana ando más feliz que una perdiz. Aunque hoy he dormido sola, esta mañana he salido folladita de casa. No ha sido en brazos de un hombre, esta vez Ocean, mi vibrador, que es mi insaciable fuente de placer onanista, me ha dado lo mío. ¿Ocean? se preguntarán. Sí, porque el placer con él, junto a él, provocado por él, es infinito. Como el océano.

Que los hombres no se alarmen, no se me echen las manos a la cabeza y aclamen al cielo. Los vibradores pueden ser, si ustedes quieren y se dejan llevar, excelentes aliados para los hombres que se atrevan a innovar.Con o sin vibrador…

Que follen mucho y mejor.

El sexo está en el aire: llega el dildo drone

Querid@s,

Me muero por compartir la siguiente información con ustedes. Claro está que las mujeres estamos sobradamente preparadas para hacer dos cosas a la vez, pero ¿qué me dicen si la ciencia y la tecnología se embarcan juntos para echarnos una manita en esas cuestiones tan nuestras e íntimas como coquetear con nuestro consolador o vibrador particular? Mientras podemos dedicarnos a lo que más nos guste, ya sea comer, beber o hacer corte y confección. O no hacer nada, simplemente disfrutar de este dildo que funciona sin manos!!! Además hasta te persigue por toda la casa para darte lo tuyo y lo de tu prima. No hay escapatoria. Ahora sí que sí,  Sex is in the air.

 Les estoy hablando del dron más sexual de la historia de los drones. Un híbrido mitad juguete sexual, mitad avión que es capaz de geo localizar su vagina e introducirse en ella para hacerle gozar, sin que usted tenga que mover un solo dedo. Literalmente. Ya está aquí y se llama Dildo Drone. Este cachivache es un avión vibrador no tripulado que va en busca de su ama y señora para ofrecerle la más vibrante y completa de las experiencias onanistas. ¿Cómo funciona este cacharro? El vídeo promocional del artículo, protagonizado por la humorista Jenni Ruiza, lo deja claro como el agua. Si requieren más señas de identidad, apunte. El dildo drone ha de conectarse al ordenador con una simple llave electrónica. Compatible con Windows, Mac y Linux. Podrá tener absoluto control sobre el dildo drone  utilizando la interfaz online  desde cualquier parte, incluso desde el móvil.

No se me emocionen en demasía señoras, desgraciadamente el dildo drone es por el momento una bromita de su creador, el guionista y creativo publicitario Michael Krivicka, para una conocida marca de dildos. Es su particular manera de desternillarse de todos nosotros, de nuestra paleta sociedad obsesionada con robots que lo hagan todo por nosotros, de tal modo que pronto acabaremos convirtiéndonos en completos inútiles incapaces de hacer algo por nosotros mismos. Se ríe del furor que están causando estos pequeños artefactos voladores que funcionan con control remoto y para los que se buscan las más sorprendentes aplicaciones. ¿Qué mejor que el sexo?

Ojala, pero en este caso es harto difícil que la realidad supere la ficción, pues estos drones aparentemente inofensivos entrañan no escasos peligros para nuestra integridad física. ¿Recuerdan al pequeño Enrique Iglesias que por ir de gracioso e intentar hincarle el diente – más bien la mano- a uno de estos objetos voladores inanimados casi se queda manco? No quiero ni pensar qué podría ocurrirle a cualquiera de sus genitales. Ténganlos a buen recaudo, se lo ruego. Pero no es la primera ocurrente salida del amigo Michael Krivicka, pues su cabecita no para. Hace unos meses ya sorprendió a todos con un invento del palo: el palo-selfie-dildo. Otra falsa alarma a las que ya nos tiene acostumbrados este genio de los dildos. Ver para creer.

Aunque ambos son productos de ciencia ficción, el artista afirma en su twitter que ya son muchas las client@s que solicitan pedidos reales. Michael, no sea pérfido  y deje de jugar de una vez con nuestros sentimientos. Vaya un paso más allá y conviértalos en realidad. Que nosotras sí somos de carne y hueso.

P.D.: Yo ya soy un juguete roto. He perdido la ilusión.

Que follen mucho y mejor.

Urgencias: Lo que hay que ver, lo que hay que oir

Querid@s,

Una compañera de trabajo más maja que las pesetas, de la que tengo mucho que aprender, me ha dejado en herencia, haciendo limpieza de estanterías, este simpático y divertido libro. Se trata de La Medicina Todo (Lo) Cura. Escrito por Elisabeth G. Iborra, resulta ser un compendio de historietas y anécdotas de médic@s y enfermer@s . Es un  homenaje, con todos los respetos, a esas cosas curiosas con las que vienen a los hospitales los pacientes más extraordinarios e irrepetibles.
http://www.huffingtonpost.es/2015/12/06/anecdotas-de-medicos_n_8709020.html

Este libro de cabecera habla, entre otras lindas curiosidades, de esa pobre gente que aparece a horas intempestivas, aquejándose de que, por accidente, se les ha metido por sus partes un objeto inanimado capaz de adentrarse por arte de magia en lo más profundo. Así el personal sanitario ve fuera de su sitio arsenales como botellas, velas, pilas, botes de champú y desodorantes, morteros, teléfono de antaño, hasta crucifijos o rosarios en el caso de los más creyentes. En estos orificios para el placer también hay sitio para la más variopinta flora y fauna del planeta: ratoncillos, zanahorias, berenjenas o tomatitos cherry que con toda la buena intención la pareja pretende insensatamente extraer como si fuero un pincho moruno.

Un hombre que llegó a Urgencias con dos botellas de cerveza introducidas en el culo. El hombre desconocía cómo se sucedieron los hecho y no se explica ante el personal sanitario dónde fueron a parar las chapas y el zumo de cebada. Otro caballero echaba la culpa a dos berenjenas con vida propia que le perforaron el ano hasta instalarse dentro. O un señor que alegó que las vinagreras que enjabonaba se le deslizaron y acabaron envolviendo su pene, colándose por la bragueta y esquivando sus calzoncillos.

Cuando los calentones aprietan, el ser humano es capaz de todo. Y en urgencias bien lo saben. Bolsas de pipas en lugar de condones que inevitablemente acaban arañando la vagina. Entiendo que cuando nos entra un calentoó, nos pueden entrar cortocircuitos y podemos acabar actuando como bárbaros. Pero lo de la bolsa pipas es demasiado, antes recurría yo a una bolsa de Mercadona. O como los romanos, en cuya época no existían los condones y con las tripas de los cerdos,follaban los muy cabrones.  A falta de lubricante estándar, hay quien piensa que lo mismo da embadurnarse las partes con el aceite calentito de la moto.

Otros copuladores más precavidas pero con mala suerte son los que llegan a Urgencias sangrando , uno encima del otro, con la verga de él enganchada sin remedio en los brackets de ella. O una pareja moderna que compra en un sex shop, pero que se deja llevar por la pasión en exceso, se introducen el juguetito demasiado profundo y no caen en esos momentos de lujuria y desenfreno, que los sex toys, llega un punto de no retorno, que hacen ventosa.

Pero sin duda me quedo con dos historias desternillantes. Esa mujer de poca fe que no entendía cómo su marido pudo tragarse una manzana entera después de que se la encontraran metida en el ano. Y  otra buena mujer que juraba y perjuraba que el bebedor de pájaros se le introdujo él solito en la vagina. El personal de urgencias sigue poniendo en duda la fuerza perforadora que puede ejercer dicho utensilio a través de la falda, las medias y las bragas de la buena señora.

Urgencias. Lo que hay que ver, lo que hay que oir.

Que follen mucho y mejor.

Cena por todo lo alto con vibrador incluido; morbo asegurado

El morbo residía, especialmente, en tener que disimular. Allí estaban ambos, rodeados de gente en un carísimo y moderno restaurante del centro de Madrid. Elegante y sexy ella, impecable él. Querían celebrar sus 10 años juntos. Animados por el vino y excitados por lo que solo ellos sabían, no se quitaban los ojos de encima, divertidos. Ella, que bajo el vestido llevaba una exquisita ropa interior negra, ocultaba entre las piernas un pequeño juguetito. Dentro, muy dentro.

huevo vibrador con control remoto

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Ni lo habría notado si no hubiera sido porque él, cuando consideraba oportuno, apretaba los botones del mando a distancia que guardaba en el bolsillo de la chaqueta. Dar placer a su voluntad… e interrumpirlo, arrebatarlo. “¿Más vino, señora?”, pregunta el camarero. Ella intenta mantener la compostura.

Me lo cuenta entusiasmada, con la risa nerviosa de una niña pequeña que acaba de cometer una travesura. “Lo mejor fue el polvo de después”, me dice. Y eso que llevan 10 años juntos. Claro, así cualquiera.