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El blog de Lilih Blue El blog de Lilih Blue

Historias de amor, sexo y otros delirios

Archivo de febrero, 2017

La La Land, o lo que pudo ser y no fue

Querid@s,

Me gustaría hablaros de La La Land, quisiera hacerlo antes de que sea demasiado tarde. No de su calidad estética, ni de su deslumbrante coreografía o su sublime banda sonora, ni de sus siete Globos de Oro, ni de su trama, ni del Oscar de Emma Stone a la mejor actriz, ni siquiera de esa clamorosa cagada histórica que daba el Oscar a la Mejor Película 2017 a La La Land en lugar de a Moonlight, sino de lo que para mi es La La Land.

Este Damien Chazelle me ha dejó con el cuerpo raro, como de bajón. Y encima un domingo por la tarde, esto no te lo perdono Chazelle. Ellos dos se querían, se amaban profundamente. Cuando nadie más les conocía, ellos se veían, cuando no “eran nadie” y fracasaban, caminaban de la mano. Secuaces en el fracaso y socios de vida. Pero ella acaba convirtiéndose en una diva (a mi juicio ridícula) y al fin logra tocar el cielo de la fama con las manos. Sus películas colgarán el cartel de entradas agotadas, todos la aplaudirán en salas abarrotadas, pero ¿qué hay de la amor? ¿Acaso hay que renunciar a él para alcanzar la fama y el éxito? Los dos acaban encumbrados y saboreando fama y éxito, pero ¿son felices? Uno triunfa en la música, la otra en la gran pantalla, pero ¿qué pasa con el amor?

Para mí La La Land es pura nostalgia. El film del la ciudad de las estrellas me despierta una nostalgia agridulce, esa que se siente una desolada Caye a la que ya le han arrebatado la vida. La princesa reflexiona con la contagiosa inocencia de una niña y se pregunta si es posible sentir nostalgia de algo que aún no han pasado.

Algo parecido me ocurre con Mi vida sin mí. Conmovedora hasta la médula, una vitalista Anne escribe una lista de cosas que hacer antes de morirse. Entre ellas, algo precioso y devastador a la vez: Buscarle una buena mujer a su marido, y una madre para sus hijas, claro está. Su sustituta, la mujer que habrá de ser ella, la que vivirá su vida por ella. Y esa carta póstuma que ella redacta y ese Lee que se enamora perdidamente lee cuando ella ya se ha desvanecido. Me encantó bailar contigo.

¿Se puede decir algo tan bonito en menos palabras?

Para mí La La Land es todo lo que pudo haber sido y no fue. Vayamos ahora a la escena final; no continuéis si no queréis convertirme en la spoiler más odiada. Ella y él, apenas a unos metros de distancia, se vuelven a encontrar. Parece que el resto del mundo no existe, y él comienza a tocar esa canción sólo para ella, porque es obvio que se la suda el resto de los asistentes salvo ella. Y sólo cuando vuelve a sonar esa canción todo parece cobrar sentido y vuelven a estar juntos. Pero no tan deprisa, porque es una suerte de espejismo que apenas dura unos segundos, lo que consiente la imaginación. Hasta que ese dulce sueño se pulveriza de nuevo en realidad. Todo vuelve a su sitio; él al piano (más solo que la una) en su club de jazz que lleva el nombre que ella le sugirió un día y ella, una aclamada estrella del celuloide, junto a un elegante hombre del que seguramente no está enamorada.

Te hubiera cuidado, te hubiera mimado, te hubiera timbrado a la puerta cada mañana para verte porque no aguanto más tiempo sin contemplarte sonreír. Te hubiera querido por siempre jamás. Pero al final nadie cuidó ni cuidará de nadie, nadie amó ni amará a nadie para siempre. Ni mimó, ni timbró a ninguna puerta. Me resulta desolador, casi insoportable pensarlo.

Un final perverso, diría incluso que aterrador, porque amándose como se aman, cada uno sigue su camino. Aún deseando estar juntos y cuidar el uno del otro, la vida les lleva a cada uno por su camino. Te hubiera querido tanto, te hubiera cuidado tanto. Pero nadie quiere, nadie cuida. ¿Será esto la vida misma? Espero que no, de corazón espero que no.

Emma Stone y Ryan Gosling en La La Land

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

Aterriza en España la escuela del amor

Hola querid@s,

¿Sabéis que es posible conocer el algortimo que permite que dos personas se enamoren? Y es más, es posible saber de antemano la persona que mejor combina contigo, por aquello de ahorrarse tiempo, ilusión y lágrimas, y evitar acabar con el corazón roto. Pero para esto es clave conocer a qué perfil sináptico perteneces. ¡Hay hasta 12!

La Escuela Neurocientífica del Amor, especialistas en coaching de sinapsis interpersonal acaba de aterrizar en España y cuenta con tres centros, en Madrid, Barcelona y Valencia. El próximo mes de marzo se realizarán los primeros seminarios Love Sinapsis para enseñar la ciencia del amor a los asistentes

Según su directora, Camila Taube “el amor es una necesidad básica como comer y dormir. Entender quiénes somos, por qué actuamos y saber con quién somos compatibles y con quién no, es fundamental para encontrar el amor. Si no sabemos quiénes somos nunca podremos saber quién es el otro”.

En busca del “perfect match”

Estos cursos de Coaching en Sinapsis Interpersonal no consisten en otra cosa que en facilitar las herramientas para saber elegir de quien enamorarse y evitar desengaños amorosos antes de pegárnosla. En el curso, los asistentes realizan un pormenorizado test, al que ya se han sometido más de 14 millones de personas en todo el mundo. Con preguntas muy concretas, se termina por determinar un tipo de perfil -entre los doce- y según unos algoritmos resultado de avances de neurociencia, biología y coaching personal, se encuentra ese otro perfil sináptico con el que se es compatible. Es el ansiado perfect match. Pero el test también revelerá ese o esos perfiles con los que no se compatible, ni se será jamás. ¿Chupado no?

¿De qué van los seminarios?

Los seminarios Love Sinapsis están impartidos por psicólogos y especialistas en biología y se basan en recientes estudios científicos del ámbito de las neurociencias que han demostrado que el amor es un algoritmo que puede ser enseñarse para que las personas se enamoren de la pareja perfecta. La prestigiosa doctora Helen Fisher, investigadora del MIT, antropóloga y neurocientífica, desarrolló en 2004 un algoritmo que permite a dos personas conocer el grado de compatibilidad que existe entre ambas.

El portal de citas Match.com es quién realizó el encargo de desarrollar este algoritmo y a partir de esta investigación se creó la aplicación Tinder y el Coaching en Sinapsis Interpersonal. La diferencia que existe entre la App móvil y lo que enseña la Escuela reside en que Tinder utiliza el algoritmo para presentarnos a aquellas personas que poseen algunos rasgos fisiológicos por los que nos sentimos atraídos. Sin embargo, esta información es incompleta y la prueba definitiva es la gran cantidad de citas o sexo casual que no acaban en absolutamente nada.

Los seminarios Love Sinapsis arrancan en marzo en Barcelona (cada jueves a partir del 9 de marzo), Valencia (11 y 12 de marzo) y Madrid (18 y 19 de marzo). Las sesiones se celebran en grupos de hasta 20 personas, duran unas diez horas que se impartirán en un sólo día y el precio es a partir de 150 €.

 ¿Qué voy a sacar en claro?

Básicamente enseñan a enamorarse bien y de la persona adecuada a través de los siguientes logros:

·Realizar tu Sinapsis Test para saber quién eres

·Convertir sexo en relaciones sinápticas de amor

·Optimizar las interacciones en plataformas virtuales como Tinder y tener mejores citas

·Aprender qué decir, cómo decirlo y en qué momento hacerlo

·Hacer un tratamiento D-Tox para superar rupturas emocionales

·Utilizar tu lenguaje corporal en la seducción, en la pareja y en la cama

·Aprender qué decir, cómo decirlo y en qué momento hacerlo, y

·Generar atracción de día, de noche y en redes sociales.

 

¿Os animáis a enamoraros y ser felices para siempre?

Mientras tanto, a follar a follar que el mundo se va a acabar.

Sexo a pelo o follar sin condón ¿Estamos locos o qué?

Querid@s,

Va, déjame que te la meta sin condón. Ya verás que te va a gustar, es mejor. No te preocupes que cuando me vaya a correr la saco. ¿Perdona? Pero tú te crees que soy tonta?¿O tonto? Este planteamiento, querid@s, es a lo que polvo sí, polvo no, han de escuchar mis orejas, y creo que no soy la primera que se ha encontrado con un listillo con estas proposiciones suicidas. Por supuesto que el listillo, por pasarse de listo, se ha quedado sin polvo. Con o sin preservativo.

¿Estamos locos o qué? A ver, que no soy tonta, que no nací ayer y sé perfectamente que no es lo mismo usar preservativo que follar a pelo. Me consta que ponerse un condón es incómodo, que a ellos les aprieta, incluso a algunos les baja la erección. Sé de buena tinta que enfundarse el preservativo en medio del calentón es un soberano fastidio, que duele, que rompe la magia del momento y que no es lo mismo que hacerlo como Dios nos trajo al mundo. Claro que no es lo mismo, eso lo sabe hasta el más tonto.

Pero querid@s, para mí esta vida vale demasiado como para jugármela a la ruleta rusa con el primero (segundo, tercero o cuarto) que se mete en mi cama. Además, en esta vida no se puede tener todo y nuca llueve a gusto de todos. Entre sexo seguro y sexo sin látex que se interponga entre los dos, me quedo con el sexo seguro. La vedad es que prefiero gozármela menos en un revolcón que quedarme embarazada, que me arda y me escueza la vagina, pillar el virus del papiloma humano, hepatitis, herpes genitales…, o infectarme de clamidia, contraer sífilis, SIDA o cualquier otra indeseable enfermedad de transmisión sexual. No gracias.

Pues parece que la gente no lo entiende y me da la sensación de que en estos menesteres la rarita sea yo. Parece que por no acceder a un revolcón kamikaze soy una pringada, una loser de tomo y lomo. Que no soy guay ni moderna, incluso antigua, por no dejármela meter a pelo. No, en serio, ¿estamos locos o qué?

El tema tiene miga. Sólo por lanzaros unas cifras, resulta que según datos arrojados por la Sociedad Española de Concepción, hasta un 16% de las mujeres españolas mantiene relaciones sexuales sin protección. Muy mal querid@s, muy mal. ¿Y esto por qué ocurre? No se trata de tirar balones fuera, porque aquí cada palo ha de aguantar su vela. Si yo tengo una idea más clara que el agua y no quiero hacer algo, ninguno me hará cambiar de opinión, pero existen mujeres y hombres no tan convencidos que finalmente deciden ceder a la presión de sus parejas, estables o de una noche. Otras aceptan como remedio la “marcha atrás” y acaban convirtiéndose en defensores a ultranza de que “con condón no es lo mismo”, convirtiendo estas seis palabras en un patético mantra sexual.

Yo creo que a estas alturas del cuento hay que ser un tonto funcional para hacer las cosas tan rematadamente mal. Llevamos, como mínimo, desde los años 90 recibiendo información por activa y por pasiva en la tele, en el cole, en el instituto, en la universidad, hasta en los lugares de trabajo. ¿Quién no recuerda el famoso Póntelo ponselo? Os lo recuerdo, por si las moscas.

¿Quién no tiene una amiga pelmazo y responsable que machaca noche sí noche también con le mismo discurso proteccionista? ¿Quién no conoce a alguien a quien la vida se le ha llevado por jugar con fuego? ¿Quién no tiene la cabeza mínimamente amueblada después de tantas pérdidas por culpa del SIDA? Pero parece que algunos siguen con el mismo rollo, y vuelta la burra al trigo.

Lo que ocurre es que pensamos que esas cosas malas, como quedarse embarazada sin quererlo del ligue de una noche, el follamigo o el amante de turno, o pillar una enfermedad mortal, les pasa a los demás, y jamás a servidor@. Dese luego que no hay más ciego que el que no quiere ver, pero en esta ocasión es difícil ignorar las cifras. En 2014 en España, 3.366 personas fueron diagnosticadas como portadoras del VIH, casi 10 al día. Me juego el cuello a que ninguna de ellas pensaba que le iba a tocar la lotería.

Yo, por si acaso, no me la juego. No tiene ni puñetera gracia vivir el resto de tu vida sabiendo que has pillado algo porque fuiste un inconsciente, porque no pusiste los medios, porque te picaba y en ese momento te la sudó, porque andabas tan cachonda que te olvidaste de la gomita y pensaste “va, qué más da, si no va a pasar nada”. Preferiste follar a pelo que hacerlo con cabeza y con protección. Tampoco tengo demasiadas ganas de pasarme el resto de mi vida empastillada y sometiéndome constantemente a controles para evaluar el estado de mi sistema inmune y temer por el futuro de mi descendencia.

Ya somos mayorcitos querid@, no seré yo la que insista con la misma cantinela. Quizás si os lo cantan unos inhumanos cantores os quedéis con la copla. Póntelo, pónselo antes de la acción.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

Dirty talking: guía sobre cómo hablar sucio en la cama

Querid@s,

Oh sí sí, no pares sigue sigue, más rápido, mmm qué rico, ¿todo eso es para mí? qué grande la tienes… No es más que un breve muestrario del dirty talking, o lo que  es lo mismo, decir guarradas en la cama. Es maravilloso, estimulante, y una de las opciones alternativas (o complementarias) al omnipresente mete-saca. Unos susurros picantones al oído, que nos dediquen el mejor lenguaje obsceno en francés, en catalán o en un idioma desconocido, qué más da. El dirty talking nos pone malos, malísimos, malérrimos, y si viene acompañado de un chupetón o un mordisco con premeditación y alevosía en el lóbulo, mejor que mejor. Alguien sugirió alguna vez que “la mejor forma de llegar a los ovarios es por la trompa de Eustaquio”.

La mayoría de la gente no es consciente de que el cerebro es el órgano sexual más poderoso que la naturaleza nos ha brindado. Decir o escuchar palabras dotadas de una fuerte carga erótica estimula la transmisión de dopamina, que como sabéis juega un gran rol en la excitación sexual. Cuando hablamos, respiramos fuerte, jadeamos o gemimos, estamos acariciando el cerebro de nuestro amante y encendiendo el interruptor de su imaginación. El lenguaje soez y obsceno en la cama es uno de esos ingredientes afrodisíacos que aumenta el placer un potosí, así que decirle lo que te dejarías hacer por sus manos, por su boca, lo que tú le harías, con o sin su permiso, es una excelente manera de darle al ON.

Decid dirty things, sed un poco guarrillos. Sed insolentes y utilizad vuestra genialidad verbal para encender al otro.

Hombres vs mujeres

A los hombres les encanta la comunicación erótica y todos son unos guarros en la cama, al menos esto es lo que me confesó el otro día entre copas uno de ellos. Decirle gorrinadas y cositas calientes a vuestro hombre incrementará su ego, y eso es bueno para él, para los dos. Se sentirá deseado, pletórico, pleno y tú también. Confiésale lo muchísimo que te gusta como te toca, el sabor de su piel, el tacto de sus manos, que te enciendes con su cuerpo rozando el tuyo, su pene atravesándote, dile cuánto te enloquece su olor. Otro amigo me confiesa ahora mismo mientras hablamos por Facebook que esto del lenguaje obsceno a la hora de follar es una cuestión psicológica que denota perturbaciones mentales severas por parte de los que lo practican.  Al menos eso creo yo. A mí me pone mogollón.

Por el contrario, la mayoría de mujeres no se siente cómoda con el dirty talking. Os confieso que a mí me incomoda con un desconocido que de buenas a primeras me suelta la primera guarrada que se le pasa por la cabeza, pero cuando ando cachonda y hay confianza me pone de lo lindo que me dediquen palabras incendiarias. Cuando conoces un poquito más al otro, yo prefiero que el hombre me folle (unas veces duro, otras vainilla) y me hable sucio. Creo que a nosotras no nos pone tanto el lenguaje soez porque nos sentimos como putarrangueras en manos de clientes que ni nos aman ni nos desean, o quizá porque creemos erróneamente que al permitir y ser destinatarias de ese lenguaje sucio, ese hombre no nos respeta. Por eso las féminas preferimos hacer mutis por el foro durante el acto y gritar, gemir o jadear – que tampoco está mal, a ver si va a parecer que se están follando a una muerta-. Creo que deberíamos hacer oídos sordos a estos convencionalismos y dejarnos seducir por esas beldades indecentes que él (o ella) tenga a bien decirnos.

Hombres y mujeres, seducíos con la voz, ruborizaos a través de la fuerza de la palabra.

Arrancamos

Está claro que cada pareja tiene sus preferencias sexuales y es posible que el dirty talking no funcione para todas ellas. Puede que el arte de hablar sucio no sea lo vuestro, pero personalmente os animo a que lo probéis. Si no os gusta, pues a otra cosa mariposa, pero que no os lo tengan que contar. Si sois novatos en incursiones de este tipo, empezad con algo no demasiado subido de tono. Un precalentamiento del tipo “Llevo todo el día pensando en ti ” o “¿Qué quieres que te haga?” es una buena forma de dar vuestros primeros pasos en el dirty talking.

Eso sí, una advertencia. Todos podemos decir cosas en la cama, pero en la cama no se puede decir cualquier cosa. No way José. Si estamos follando, demasiado piropo cansa, demasiada palabra abruma y pasarse de la raya puede dejar el ambiente helado. Algunas palabras lanzadas desde la más ferviente pasión pueden ser recibidas como patanes insultos o intolerables faltas de respeto. Si la pareja no está en la misma onda, un ¿a que te gusta zorrra? es un ejemplo que me viene como anillo al dedo para explicar como una loca noche de sexo puede acabar en tragedia griega. Así que antes de hablar sucio, hablad.

 

Top ten guarradas

Esto del dirty talking es como todo; para gustos los colores. Cualquier opción puede ser válida y extremadamente excitante. Si este vocabulario indecoroso y no apto para delicados lo acompañamos con gemidos, jadeos o el sonido de nuestra agitada respiración, lograremos acelerar el frenesí de nuestra pareja. Aunque se llame dirty talking, no necesariamente han de ser todo palabras obscenas, ni mucho menos. Se trata de deshinibirse en la intimidad de esas cuatro paredes y de eliminar cualquier tabú que pueda haber entre los dos.

Frases como un encantador “quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos” o un codicioso “dame lo mío y lo de mi prima” son suficientes para entenderse y ponerse a andar juntos y revueltos hacia los placeres del dirty talking. Pero para conocer los top ten, tomad buena nota:

 Estoy (muy, súper, mega según el grado de acaloramiento que se lleve encima) cachond@/mojad@/caliente/perra/verrac@: Esta frase es estándar, tanto si se es novato como si sois el Marqués de Sade del dirty talking, y siempre, siempre, siempre funciona.

 Me encanta que me (beses, chupes, toques, acaricies, beses, comas) mi (lugar del cuerpo a la que se ha de prestar especial atención como genitales, pezones, piernas, culo, ombligo, pechito, etc.): Ideal para crear intimidad y que el ambiente vaya in crescendo.

• Insultos: Las palabras malsonantes del tipo perra, zorra, cerdito, cabrón, hijo de puta son bienvenidas, pero a la vez puede ser sumamente peligrosas, más que nada porque pueden cortar el buen rollito y joder el momento, en el peor de los casos para siempre. Permitidme por ello que os sugiera que negociéis estos términos previamente a la sesión. Como soltéis un perra cuando no toca podéis cagarla, pero bien. Dar por hecho ciertas cosas, también.

• El tono de voz y el cómo se dicen las cosas es altamente importante y la voz ha de modularse según la ocasión. No podemos ordenarle al otro “arráncame las bragas y cómeme entera” como quien llama a Movistar. Un poquito de actitud, por favor.

• Oh pon-aquí-su-nombre, oh, Cómo me pones pon-aquí-su-nombre, cómo me pones: Muy básico pero no falla.

• Que parte del dirty talking gire en torno a echarse unos jajas mola, pero no nos pasemos de graciosos que esto no es el festival del humor. Aquí hemos venido a follar.

 Me encanta tu pon-aquí-lo-que-te-encanta-del-otro: Hacer cumplidos acerca de su cuerpo o desempeño será excitante. Es de buena educación y saber estar reconocer las bondades y el buen hacer del otro.

Decir guarradas no es igual a narrar lo que va aconteciendo. Lo siento, pero tampoco es el momento para marcarse un monólogo sexual.

•Para calentarles a ellos: La tienes tan (dura, grande, colosal). Halagar su pene diciendo lo grande o lo duro que es (casi) siempre es un éxito garantizado.

 Y el básico hazmelo/fóllame (duro, fuerte, pero ya, ahora mismo) de toda la vida: Vale para todos los sexos y apenas salgan estas palabras por la boca, daos todos por follados.

En definitiva se trata de hablar sinceramente sobre lo que siente de verdad. Si nos inventamos y decimos guarradas por decir probablemente en lugar de caldear el ambiente lo que haremos es el ridículo. Eso sí, no os cortéis y expresad vuestros deseos con todo lujo de detalles. Si quieres que te ponga a cuatro patas, díselo. Si lo que te apetece es que te enseñe el culo, házselo saber. Si te vuelve loca que te lama los pezones o te coma las tetas, coméntale sin pudor. O que ella se quite las bragas, se toque y se corra para ti. Hablad por esa boquita.

Un poco de dirty talking y que se corra la voz.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

He visto ‘Cincuenta sombras más oscuras’ y me he reído de lo lindo

Querid@s,

Ayer fui a ver Cincuenta sombras más oscuras con mis hermanas y vaya si me reí. Yo y el resto del cine. Cincuenta sombras de Grey defraudó a Hollywood, a la crítica y hasta al público. Cincuenta sombras más oscuras lo vuelve a hacer, incluso más que la primera entrega, esa que encendió las salas de cine de todo el planeta con excelentes resultados: 571 millones de dólares de recaudación total, casi quince veces más de lo que costó. ¿Pues habrá que hacer una segunda no? De modo que Universal también decidió adaptar a la gran pantalla la segunda novela erótica de E.L. James. Cincuenta sombras más oscuras ataca justo cuando se acerca San Valentín. Qué casualidad.

Esta segunda entrega de la saga de las sombras tampoco se libra de paupérrimos diálogos y escenas tremendamente ridículas. Eso sí, te ríes de lo lindo. Si dudabais que la segunda pudiera ser todavía peor que la primera, estáis muy equivocados. Es todavía peor, aún más lamentable.

Vayamos por partes.

Anastasia, con su rostro de hastío perenne, desde el minuto 1 del filme, da muchísima pereza. Tan cansina ella, se asemeja a un fantasma que vaga sin rumbo por la ciudad hasta que se re encuentra con su ex en la exposición de fotografía de su amigo José (que lo tiene loco), en la que por cierto hay media docena de retrasos de Anastasia. Todos vendidos. No hay que ser muy avispado para saber que ha sido Gray quien los ha comprado todos. Será per diners. Tal y como le confiesa a la chica, se hace con todos ellos porque “No quiero otro te coma con la mirada. “

Tras su fortuito encuentro redefinen las cláusulas del contrato. De mutuo acuerdo deciden que esta vez no hay normas, ni mentiras. Christian, que reaparece a lo barbudo y bastante desmejorado por cierto, continúa con su loca obsesión de controlarla a ella, creyendo que es de su propiedad. Para variar, a ella se le hace el chichi Coca Cola con el solo roce del cuerpo su amado. En cuanto Christian la toca, flipa en colores y se pone a suspirar y jadear como una loca, como si le hubieran dado alguna droga de esas cachondas. O esta chica es muy caliente o finge como una bellaca.

Ah, esto es muy bueno. Todos sabemos que Christian, que fue testigo ocular de la muerte de su madre adicta al crack cuando era un criajo de 4 años, tiene el pecho lleno que quemaduras que alguien le hizo. Después de tanto follar a lo vainilla y en plan brutote como le pone a Christian, Anastasia, toda sorprendida, le pregunta ¿Eso son quemaduras? ¿Anastasia, reina mora, de qué árbol te has caído?

Más porno para mamás

Como se decía de la primera, esta es una historia de porno para mamás. Vayamos con las escenas de sexo, que es lo que os interesa a todos, calentorros. En cuanto a lujuriosas escenas sexuales, nada de nada. Las escenas de sexo están más o menos coreografiadas, pero no se ve demasiado tema explícito. Personalmente me falta sexo, más escenas tórridas he visto en Física y Química. Esta vez, por no verse, ni siquiera se vislumbra el miembro de Christian Gray, una pena. A ver si en la tercera entrega podemos vérselo.

La única escena que me pone es la del ascensor. Él la masturba sin bragas en un ascensor lleno de gente, mientras le dice que no se corra. Resulta que ella no lleva bragas, porque mientras cenaban en un restaurante de lo más elegante, él le pide a ella que se las quite. Y ya sabemos que ella, si Gray le dice ven, lo deja todo. Solo le faltó olerlas.

Los regalitos de él a ella

El millonetis (y pesado, porque es que es muy pesado) vuelve a regalarle a Anastasia un PC de los caros. ¿Pero si ya le habías regalado tecnología punta en la primera? Qué poco original. Pero claro, así él la vuelve a tener controladita en todo momento (en la tercera le instalará un chip intravenoso) y ella ya no tiene excusa para no mandarle mensajitos a su amado e informarle de hasta cuando va a cagar.

De verdad, ¿es que no nos damos cuenta? Christian Gray es un maltratador y no precisamente porque le dé azotes. Si no fuera porque él está buenísimo, viste elegante y es multimillonario, le veríamos como un depravado y le denunciaríamos.

¿Qué hay de nuevo?

No quiero ser una spoiler, pero lo voy a ser. Así que, si no queréis descubrir antes de tiempo los misterios de este peliculón estelar, dejad de leer. Deteneos.

  • En la segunda parte de la adaptación cinematográfica de la historia de amor, sexo y sado de E.L. James, a Jamie Dornan y Dakota Johnson se suman esta vez Luke Grimes (Elliot Grey) y Kim Basinger (Elena Lincoln). Elliot Grey encarna al jefe de Anastasia. Al principio mola, pero enseguida se le ve el plumero de malo de la película que está como un cencerro y que se quiere beneficiar a Anastasia de muy malas maneras. Por su parte, la Basinger, que se ha pasado con el botox o lo que sea que se haya inyectado, interpreta muy malamente a la pérfida y malvada ex ama de Gray, la Sra. Robinson, esa que solo le enseñó a follar. Ay Mrs. Robinson, quién te ha visto y quién te ve.

  • Para más INRI, aparece de las sombras del pasado una ex sumisa zumbada y desequilibrada que quiere cargarse a Anastasia porque ella duerme con Amo. Pero Gray, con sus dotes de amo sadomasoquista, logra calmarla y salva a Anastasia.
  • Él por fin se deja tocar: Al principio, con ayuda del maestro, Anastasia le dibuja con un pintalabios un mapa de ruta en su lindo pechito, marcando los límites de hasta donde está autorizada a tocarle. Pero luego Gray, temeroso de que ella le abandone, se entrega por completo a Anastasia y le dice que puede tocarle enterito. Qué envidia, nena.  Te vas a poner morada.

  • Ella pide mambo: La chica se va soltando la melena y le pide mambo a Christian. Que si dame unos azotes, que si llévame a la habitación roja… Parecía tonta la Anastasia.
  • Además de helicóptero, nos enteramos también de que tiene una casa en Aspen, un pisazo en Nueva York y un velerito. Lo normal, vamos.
  • Gray casi la palma: Normal, es que con esa manía suya de volar a todas partes con el helicóptero que en una de esas se adentra en la frondosidad del bosque y en algún momento se le quema un motor. Pero él es Christian, y se salva de una muerte segura.

Dicho esto, si lo que queréis es reíros, con o de la película (qué más da), ver Cincuenta sombras más oscuras es definitivamente un buen plan. La verdad es que me reí mucho. De Christian Gray, de Anastasia, de prácticamente todo el reparto y cada escena, cada frasecita que me entraba la risa floja, de los comentarios desternillantes de las chicas de la fila de atrás. Pero sobre todo con un señor de unas 70 primaveras que estaba sentado a mi lado. Fue al cine para darle gusto a su mujer y no se enteraba de la película. Pero esto es una película de sexo decía. Y cuando Anastasia toda ingenua le preguntaba a Gray ¿Dónde me llevas?, el hombre, pasmado, murmuraba…¿Dónde te va a llevar hija?…Al huerto.

Mala es un rato, pero las risas están aseguradas. ¿No pensaríais que la película va en serio?

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

El diván de Efrén: Reflexiones sobre las relaciones y la búsqueda del amor

Querid@s,

Hoy doy voz a mi amigo Efrén. Le apasiona reflexionar sobre las relaciones y la búsqueda del amor, y quiere compartirlo con vosotros.

Tengo 30 años, no tengo novia y soy feliz. Parece que esta afirmación es contradictoria, los dictámenes de la sociedad rezan que si tienes X años y no tienes novia o no estas casado eres un fracasado.

Señores, pensamos que lo peor es acabar solo, pero no, lo peor es estar con alguien que te hace sentir solo!!!
Ves a todo el mundo aparentemente tan feliz de la mano, pero de esos ¿Cuantos están verdaderamente enamorados? ¿Un 5 un 10%? La gente está por estar, porque no pueden estar con alguien mejor o porque no saben estar solos y me da mucha pena sinceramente. El típico síndrome de la chica liana, que salta de novio en novio y no sabe estar sola. Es importantísimo saber estar solo y pocas personas saben. Ni siquiera él.

Los que cuentan sus novias con todos los dedos de las manos o han tenido mucha suerte en la vida y se han cruzado con chicas que les han encantado que lo dudo o sinceramante no exigen mucho, quizá porque no tienen mucho que aportar. Yo sé como soy, lo que doy en una relación y se lo que quiero y me cuesta muchísimo encontrar a alguien afín ami, pero creo que si no eres exigente con la persona con la que en teoría vas a estar para siempre, ¿Con que lo vas a ser?

¿Que perverso es el tema verdad? En vez de premiar a quien quiere ser mejor cada día, tiene inquietudes, afán por aprender, por mejorar, hace mil actividades… Se le castiga. Yo me incluyo en este grupo, y cuanto más te trabajas a ti mismo y más activo eres, menos conformista eres y buscas a alguien que no sea una seta pocha!

Estoy aburrido de hablar con chicas y al preguntarles sus hobbys me digan: pues me gusta viajar, quedar con mis amigas y tomar cervezas… Ya, eso nos gusta a todos ¿Algo mas que puedas aportar por favor? Que me da igual los hobbys en serio puede ser tiro con arco, curling o triciclo, pero necesito que sea una mente ávida de conocimiento y nuevas experiencias. Me aburre lo normal, y cada vez más, necesito gente original. Igual que vosotras estáis cansadas de que os inicien una conversación por Tinder con un manido Ola guapi! Yo lo estoy de ver chicas que piensan más en cómo va a quedar la foto de instagram que de disfrutar del momento que están viviendo o de que coman 4 canónigos cuando salimos a cenar, o que no tengan ni temas de conversación ni iniciativa… Vamos que ni están ni se les espera.

Y en el otro bando 2 amebas (una mezcla de impotencia y frustración me invade) que no tienen inquietudes, metas, ni se preguntan cosas, y los 2 sumidos en su ignorancia, son felices para siempre.

¿Pero sabéis qué? No pienso rendirme ni pasar por el aro. No tengo necesidad de tener una novia, con que me vaya encontrando por el camino compañer@s de viaje tengo mas que de sobra. Resistiré, resisitiré, resistiré.

Y mientras sigo en la búsqueda de esa chica loca que ponga patas arriba mi vida, enumeraré a continuación lo que cualquier hombre cuerdo creo que buscaría en una mujer.

El decálogo de Efrén:

1) Que me atraiga (seamos realistas lo que primero entra es el físico), que me guste físicamente, que se cuide y no sea dejada. Hay que conquistar a tu pareja cada dia, eso es lo mas difícil de una relación y por lo que la mayoría de ellas se van a la mierda.

2) El trabajo me da igual, pero que sea curiosa, inteligente y culta, que se interese por temas diversos mas allá de Sálvame Deluxe. La inteligencia en una mujer me parece una cualidad muy sexy.

3) Cero celosa. Esto es condición sine qua non y se suele ver desde que empiezas a conocer a alguien. Los celos, como bien sabemos, son inseguridades en uno mismo.

4) Flexible, que sepa comportarse en todas las situaciones, con mi familia, con mis amigos etc.

5) Con iniciativa, activa, que le guste hacer cosas nuevas, planes etc… Tanto en vida normal, como en el terreno sexual.

6) Que tenga amig@s, que tenga su vida, yo la mía y una en común. Obvio puede salir con mis amigos o yo con los suyos, pero que sea independiente.

7) Que me sepa llevar, cuando me pongo tonto me diga “No pasa nada“, me dé un beso y sepa calmarme.

8) Que sea buena persona.

9) Que sea mi amiga, pueda contarle todo y pueda ser yo mismo.

10) Extrovertida y divertida. Ejemplo, que venga a una boda de un amigo mio y que no conozca a nadie, pues en vez de estar como una mochila a mi lado, que se vaya a pedir una copa, hable con chic@s haga amigas, baile y yo le vea pasándoselo bien y diga Joder, esa es mi chicaaaaaa!

¿Lo tengo jodido no?  Jajaja. Pero todo lo que se pide es porque se ofrece, claro está;).

P.D.: Si alguien cree que puede ser mi medio limón, por favor mándame una paloma mensajera urgentemente a herrero.efren@gmail.com.

¿Cuáles son los mejores signos zodiacales en la cama?

Querid@s,

La astrología afirma firmemente que el signo del zodiaco bajo el que hemos nacido es un factor determinante y definitorio de nuestra personalidad. Y de nuestra sexualidad también, ojo. Seáis o no unos descreídos en este sentido, los astros tienen su influencia sobre nuestro lado más caliente, por lo que hay signos más sexuales que otros.

Ya comentamos hace un tiempo cuáles eran los signos del zodiaco más infieles, pero…¿Qué pasa con los mejores en el terreno sexual? ¿Cuáles son? Algunos signos son capaces de aguantar muchísimo tiempo en la cama, mientras otros son amantes excelentes por la calidad de los revolcones con la que deleitan al contrincante. No sé cuál es vuestro caso, pero esto es lo que dicen por ahí de los signos del zodiaco más fogosos.

Escena empotradora de American Psycho

CAPRICORNIO (22 DE DICIEMBRE – 20 DE ENERO)

Así a bote pronto los capricornio tienen fama de ser displicentes, distantes y fríos, pero cuando se sienten seguros son los más incandescentes y ardientes del zodiaco. Pueden hacer que uno se excite tanto que se sorprenderá. Que no te lo tengan que contar, arrímate a un capricornio.

ACUARIO (20 DE ENERO-18 DE FEBRERO)

Los acuario tienen mucho tirón sexual porque son seres abiertos y sociales con una gran capacidad de relacionarse con el prójimo. Vale tanto para un amante pasajero como para algo más serio.

LEO (23 DE JULIO – 22 DE AGOSTO)

Leo es per se coqueto y abierto. Es difícil resistirse a sus encantos por la pasión que muestran hacia todo lo que hacen, hacia la vida y sobre todo hacia el amor. Llamadme flipada, pero como excelente leo que soy leo, siempre doy rienda suelta a mi imaginación y busco aunque sea un poquito de I+D+i en cada encuentro sexual.

ESCORPIÓN (23 DE OCTUBRE – 21 DE NOVIEMBRE)

Es el signo más sexy del zodiaco. Intensos y perturbadoramente temperamentales, transforman la agresividad en algo fascinante durante el sexo. Les apasionan las aventuras y se atreven con todo tipo de experiencias más allá del misionero o el misionero inverso. Dile a un escorpión que te ame como si te odiara y date por mega follad@. Verás lo que es bueno.

SAGITARIO (23 NOVIEMBRE-21 DICIEMBRE)

Los amantes de este signo aman las aventuras y quieren que su vida sexual sea única y especial. Son hombres entregados y por amor matan -estoy exagerando-, pero sí pueden llegar a límites inimaginables. Les vuelve locos el sexo salvaje, les van los juegos eróticos y por ello son amantes insaciables. Pon un sagitario en tu cama, será pura dinamita.

¡A follar a follar que el mundo se va a acabar!

¿Cuánto tiempo debe durar la relación sexual ideal?

Autor invitado: Guillermo Reyes

¿Cuánto tiempo debe durar la relación sexual ideal? Se trata de una cuestión que principalmente se preguntan muchos hombres en su afán de complacer a su pareja.  Y es que muchas personas consideran que la relación sexual debe durar horas y horas para que resulte totalmente satisfactoria.  No obstante, otras personas se conforman con unos pocos minutos.  Entonces, ¿cuál es el tiempo ideal?

Aunque mucho dependerá de los gustos de cada persona, y de su respectiva pareja, desde el punto de vista científico se ha intentado estimar el tiempo que se debe cumplir como mínimo, para que un polvo sea satisfactorio. Según un estudio llevado a cabo en Australia, por parte de la Universidad de Queensland, se demostró que hay mucha variedad en los tiempos, siendo mínimamente satisfactorio unos 33 segundos, con un máximo de hasta 44 minutos. El estudio se realizó con una muestra de 500 parejas heterosexuales de todos los continentes del mundo (habría sido interesante obtener datos de parejas homosexuales también).  Con cada pareja lo que hicieron fue medir el tiempo transcurrido entre la primera penetración, hasta la eyaculación final.  Los investigadores usaron un cronómetro durante 4 semanas, en varias repeticiones de las mismas parejas, para obtener datos más concluyentes.

¿El resultado?: 5.4 minutos se consideró como media satisfactoria según los encuestados.  Curiosamente se descubrió algo adicional; en la mayoría de los casos el uso de preservativos retardantes no ayudó a aguantar más.

Curiosamente, el país de origen de las parejas tampoco tuvo ninguna incidencia directa, lo cual sorprendió, ya que existen varias hipótesis que sostienen que el estrés al que están sometidos algunos países hace que tenga una incidencia directa sobre el tiempo de duración en la cama.  No obstante, como dato curioso, Turquía fue el país que menos duró: 3.7 minutos.

Aunque los datos que arroja este estudio se han considerado determinantes, creo que el tiempo de duración realmente depende de cada persona, y de cómo se sienta más cómodo el individuo.  Hay quienes se sienten cómodos utilizando técnicas para durar más, como las que se muestran en el libroDomina Tu Orgasmo, y otros que prefieren el uso de fármacos, preservativos y cremas retardantes.

Finalmente todo es relativo, y aunque dicho estudio refleje una tendencia general, creo que no se ha hecho justicia en cuanto a la dispersión de los datos.  Existen factores humanos que simplemente no se pueden basar en cuestiones estadísticas y cifras, ya que existen un sinnúmero de variables que pueden afectar al rendimiento sexual.

En vuestro caso, ¿Cuánto tiempo consideráis que debe durar una relación sexual para que sea satisfactoria?

Si te apetece connocer más de lo que cuenta y escribe Guillermo Reyes, Domina Tu Orgasmo.

Trucos para desenmascarar los falsos orgasmos de los hombres

Querid@s,

Ahora resulta que fingir orgasmos ya no es sólo cosa de mujeres. Así lo asegura una encuesta realizada en diez ciudades estadounidenses: según los datos arrojados por Trojan Charged Sex Life, el 60% de las mujeres admite haber fingido orgasmos, mientras que la proporción es solo del 19% en el sexo masculino. Los estudios de los portales AskMen.com y TresSugar.com realizados en 2012 entre 50.000 personas de Reino Unido, EEUU y Australia, revelan, sin embargo, cifras más preocupantes. Un 54% de las mujeres mienten entre las sábanas, frente a un alarmante 34% de los hombres. ¿O sea que uno de cada tres también miente como un bellaco?

Aunque las reinas del embuste orgásmico seguimos siendo nosotras por goleada (vergüenza debería de darnos), el 33% de los hombres ha simulado algún orgasmo, según otro estudio de la Universidad de Kansas. Con estas cifras queda bien clarito que la posibilidad de fingir orgasmos no es exclusividad de las féminas, pues los hombres son perfectamente capaces de simularlo. El orgasmo y la eyaculación, aunque hasta ahora quizá creyerais lo contrario, son dos procesos diferentes que no siempre van de la mano.

Nosotras fingimos orgasmos para satisfacer al hombre que yace a nuestro lado, para no herir su ego, o bien para acabar pronto la faena si estamos hartas de la sesión de folleteo ¿Pero para qué iba a querer un hombre fingir orgasmos? Pues por lo mismo, para quedar de machote, para no defraudar a la pareja, para no dañar sentimientos. Tampoco son pocos los hombres que fingen, fingen y fingen en el séptimo arte. Si sois unos incrédulos y no me dais crédito, entrad aquí. Encontraréis un carrete de clímax de más de 50 películas (no pornográficas), cortesía de Jezebel. Ya me diréis cómo os quedáis con los actores masculinos que desfilan en pantalla y exhiben orgasmo que parecen 100% reales.

Escena orgásmica de Jim en American Pie

Fingir orgasmos es jugarle una mala pasada al otro. Independiente de que sea el hombre o la mujer quien mienta, actuar cuando se trata de orgasmos está feísimo, y además no lleva a ninguna parte. A ver, no hay que sacar las cosas de quicio y una mentirijilla piadosa se entiende en ciertos momentos. Se entiende cuando se te ha ido la mano con los chupitos etílicos, te levantas junto a un cardo borriquero que hacía unas horas, con menos luz y muchas más copas, te parecía un auténtico pivón. ¿Quién no se ha visto en esta tesitura alguna vez? ¿O quien no ha sido en alguna ocasión el cardo borriquero para el otro? Actuar vale en ocasiones especiales y extraordinarias, ya se sabe que una vez al año no hace daño. Pero otra cosa muyyyyy distinta es perpetrar el engaño constantemente, y peor aún si es con la pareja habitual. Igual no te pone, igual ya no os entendéis, igual ya te has enamorado de otro o de otra. Háblale, dile, coméntale y reflexiona por qué finges orgasmo sin ninguna necesidad. Pero por Dios, deja de fingir; debería estar prohibido. 
¡Benditos orgasmos!
Cuando uno se abandona al placer del orgasmo, las reacciones que nos invaden nuestro cuerpo son inevitables y maravillosamente involuntarias, caemos en manos de una fuerza más allá de nuestro control y albedrío. En el caso de las mujeres se nos eriza la piel, nos tiemblan las piernas, se nos entrecorta la voz, ardemos por dentro (y quemamos por fuera), los pezones se nos ponen duros, se nos humedece la vagina, se nos nubla la vista, nos dan espasmos, se nos contrae la vagina a ritmos cadentes, y un larguísimo y lujurioso etcétera. Igual no todo junto, pero estas ocurren. Algunos de estos símbolos del clímax son imperceptibles (sólo nosotras nos enteramos), inimitables, mientras otros sí son susceptibles de ser imitados.

De todas formas, ellos lo tienen bastante más jodido esto de engañar, pero pueden engañarnos. Pensamos que si eyacula es que ha llegado al orgasmo, pero va a ser que no. “En el hombre el orgasmo está regido por el sistema nervioso parasimpático  -el que relaja-, mientras que la eyaculación pertenece al simpático –el que estimula- y para que ambos coincidan deben ponerse de acuerdo, que es lo que normalmente sucede. Pero si hay estrés, presión o excesivo afán de control este equilibrio se rompe y puede ocurrir que el hombre eyacule sin experimentar un orgasmo, lo que resulta bastante doloroso, o viceversa. Cada vez hay más casos de anorgasmia en el sexo masculino. Las mujeres nos quejamos de haber estado reprimidas en  este ámbito pero ellos tampoco lo han tenido fácil. La mayoría de los hombres incluyen en su autoestima su desempeño sexual. Algunos piensan que si la mujer no disfruta es porque hay algo que hacen mal. El eterno dicho de que no hay mujer frígida sino hombre inexperto, no los ha ayudado mucho”, comenta la psicóloga Pilar Cristóbal.

Si se finge, a no ser que lo que se pretenda es que la otra persona se dé por aludida, el embustero intentará no levantar sospechas y será harto complicado desenmascarar la farsa. Don’t panic porque aquí estamos para desvelaros esos viles truquitos que son claramente signos de engaño en su modus operandi habitual. Sin más preámbulos, he aquí el Manual para detectar en cero coma a esos hombres que nos quieran dar gato por liebre.
  • Grita demasiado y se pavonea: El hombre suele ser silencioso mientras folla, como mucho emite sonidos graves o agudos mientras se corre, pero poco más. Por eso, si grita demasiado ándate con ojo, por lo general es mala señal. Seguramente está actuando y exagerando su placer para contigo. No te dejes convencer, qué caramba.
  • Habla más de la cuenta: Que un hombre se dedique a la tertulia en exceso mientras está afanado en empotrarte quiere decir que está mintiendo. Como un bellaco. Si uno está a gusto y disfrutando no le da al palique como una cotorra, que no se puede estar en misa y repicando.
  • Te dice que se ha corrido sin demasiado emoción: A ver, que no somos tontos, y esas cosas de correrse se notan, se sienten. Si para que te quede claro te lo tiene que decir con palabras, mal vamos.

Prestad atención también en los momentos del after sex, porque también hay rastros de farsa.

  • Continúa empalmado: Obvio, si sigue empalmado es que ha fingido la petite mort. Cierto es que en algunos casos un hombre puede tener un orgasmo y a pesar de ello, mantener la erección del pene. No obstante, esa erección post coitum no dura eternamente; si dice que ha terminado y la erección sigue y sigue, te la está intentando colar.
  • Ni rastro de semen: Existen los orgasmo en los que el hombre alcanza el clímax y no eyacula, es lo que se llama orgasmo seco. Pero estos son casos excepcionaales y por norma general, si hay orgasmo tiene que haber semen, por huevos. No pretendo que te conviertes en la rastreator del semen, tampoco no es plan de ir buscando como una desesperada esta sustancia en el condón. Simplemente si no hay semen, querid@, no ha habido corrida.

Si crees que él finge los orgasmos nada mejor que una buena charla. Hablando se entiende la gente.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.