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Historias de amor, sexo y otros delirios

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BDSM artesanal en España, así es el negocio del sadomasoquismo

Cuando pensamos en qué es lo que más se vende de accesorios BDSM creo que todos podemos coincidir en que las esposas, fustas o bocados pueden ser algunos de los complementos más populares ya que pueden encontrarse en prácticamente cualquier lado.

BDSM ACADEMY OF DISCIPLINE/FESTIVAL BDSM COLOMBIA

O al menos, eso pensaba yo hasta que conocí en el Salón Erótico de Barcelona a Miriam y Ricardo, la pareja que se encuentra detrás de Artesanía BDSM.

Recuerdo que al hacerle la pregunta, por manida que pudiera parecerme, Ricardo me contestó, para mi asombro, que el producto que realmente era el éxito de ventas en su página web era una especie de váter especial para practicantes de la cropofilia.

“Un cajón donde la persona dominatrix va arriba y el sumiso recibe los excrementos por abajo, que cuesta entre 150 y 180 euros” me dijo el carpintero.

Tanto él como su esposa llevan 10 años en un sector al que empezaron de a pocos haciendo cosas ligeras. “Es como un hobby para nosotros” me dice mientras me diseña un arnés de BDSM a medida.

Ambos coinciden en que es un mercado que ha crecido mucho últimamente. “Cincuenta sombras de Grey le ha quitado miedo al mundillo, ha hecho bien al negocio. La gente tiene la mente más abierta, no se ve con rechazo”.

Incluso llegan a afirmar que se ha puesto de moda gracias a series como CSI o Castle y, por supuesto, en parte debido a las películas porno.

Ahora que han desaparecido los prejuicios y muchos se atreven a hacer la sexualidad más divertida y variada, con este tipo de productos son los collares, cuerdas, látigos o fustas los accesorios que más vuelan del stand, ya que en palabras del artesano “son para un público más general”.

Cuando le pregunto cómo suelen ser sus clientes a la hora de elegir me revela que lo más difícil es que aquellos clientes que vienen en pareja se pongan de acuerdo. “Las mujeres suelen ser más lanzadas” dice Ricardo.

Si bien su competencia es feroz, el mercado chino sobre todo debido a los bajos precios, la pareja cree firmemente en la calidad del producto que venden, ya que se trata de cuero auténtico.

Además, para aquellos bolsillos más apretados, no es necesario hacerse con todo el set para decorar la mazmorra, ya que también alquilan el material para fiestas privadas.

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He visto ‘Cincuenta sombras más oscuras’ y me he reído de lo lindo

Querid@s,

Ayer fui a ver Cincuenta sombras más oscuras con mis hermanas y vaya si me reí. Yo y el resto del cine. Cincuenta sombras de Grey defraudó a Hollywood, a la crítica y hasta al público. Cincuenta sombras más oscuras lo vuelve a hacer, incluso más que la primera entrega, esa que encendió las salas de cine de todo el planeta con excelentes resultados: 571 millones de dólares de recaudación total, casi quince veces más de lo que costó. ¿Pues habrá que hacer una segunda no? De modo que Universal también decidió adaptar a la gran pantalla la segunda novela erótica de E.L. James. Cincuenta sombras más oscuras ataca justo cuando se acerca San Valentín. Qué casualidad.

Esta segunda entrega de la saga de las sombras tampoco se libra de paupérrimos diálogos y escenas tremendamente ridículas. Eso sí, te ríes de lo lindo. Si dudabais que la segunda pudiera ser todavía peor que la primera, estáis muy equivocados. Es todavía peor, aún más lamentable.

Vayamos por partes.

Anastasia, con su rostro de hastío perenne, desde el minuto 1 del filme, da muchísima pereza. Tan cansina ella, se asemeja a un fantasma que vaga sin rumbo por la ciudad hasta que se re encuentra con su ex en la exposición de fotografía de su amigo José (que lo tiene loco), en la que por cierto hay media docena de retrasos de Anastasia. Todos vendidos. No hay que ser muy avispado para saber que ha sido Gray quien los ha comprado todos. Será per diners. Tal y como le confiesa a la chica, se hace con todos ellos porque “No quiero otro te coma con la mirada. “

Tras su fortuito encuentro redefinen las cláusulas del contrato. De mutuo acuerdo deciden que esta vez no hay normas, ni mentiras. Christian, que reaparece a lo barbudo y bastante desmejorado por cierto, continúa con su loca obsesión de controlarla a ella, creyendo que es de su propiedad. Para variar, a ella se le hace el chichi Coca Cola con el solo roce del cuerpo su amado. En cuanto Christian la toca, flipa en colores y se pone a suspirar y jadear como una loca, como si le hubieran dado alguna droga de esas cachondas. O esta chica es muy caliente o finge como una bellaca.

Ah, esto es muy bueno. Todos sabemos que Christian, que fue testigo ocular de la muerte de su madre adicta al crack cuando era un criajo de 4 años, tiene el pecho lleno que quemaduras que alguien le hizo. Después de tanto follar a lo vainilla y en plan brutote como le pone a Christian, Anastasia, toda sorprendida, le pregunta ¿Eso son quemaduras? ¿Anastasia, reina mora, de qué árbol te has caído?

Más porno para mamás

Como se decía de la primera, esta es una historia de porno para mamás. Vayamos con las escenas de sexo, que es lo que os interesa a todos, calentorros. En cuanto a lujuriosas escenas sexuales, nada de nada. Las escenas de sexo están más o menos coreografiadas, pero no se ve demasiado tema explícito. Personalmente me falta sexo, más escenas tórridas he visto en Física y Química. Esta vez, por no verse, ni siquiera se vislumbra el miembro de Christian Gray, una pena. A ver si en la tercera entrega podemos vérselo.

La única escena que me pone es la del ascensor. Él la masturba sin bragas en un ascensor lleno de gente, mientras le dice que no se corra. Resulta que ella no lleva bragas, porque mientras cenaban en un restaurante de lo más elegante, él le pide a ella que se las quite. Y ya sabemos que ella, si Gray le dice ven, lo deja todo. Solo le faltó olerlas.

Los regalitos de él a ella

El millonetis (y pesado, porque es que es muy pesado) vuelve a regalarle a Anastasia un PC de los caros. ¿Pero si ya le habías regalado tecnología punta en la primera? Qué poco original. Pero claro, así él la vuelve a tener controladita en todo momento (en la tercera le instalará un chip intravenoso) y ella ya no tiene excusa para no mandarle mensajitos a su amado e informarle de hasta cuando va a cagar.

De verdad, ¿es que no nos damos cuenta? Christian Gray es un maltratador y no precisamente porque le dé azotes. Si no fuera porque él está buenísimo, viste elegante y es multimillonario, le veríamos como un depravado y le denunciaríamos.

¿Qué hay de nuevo?

No quiero ser una spoiler, pero lo voy a ser. Así que, si no queréis descubrir antes de tiempo los misterios de este peliculón estelar, dejad de leer. Deteneos.

  • En la segunda parte de la adaptación cinematográfica de la historia de amor, sexo y sado de E.L. James, a Jamie Dornan y Dakota Johnson se suman esta vez Luke Grimes (Elliot Grey) y Kim Basinger (Elena Lincoln). Elliot Grey encarna al jefe de Anastasia. Al principio mola, pero enseguida se le ve el plumero de malo de la película que está como un cencerro y que se quiere beneficiar a Anastasia de muy malas maneras. Por su parte, la Basinger, que se ha pasado con el botox o lo que sea que se haya inyectado, interpreta muy malamente a la pérfida y malvada ex ama de Gray, la Sra. Robinson, esa que solo le enseñó a follar. Ay Mrs. Robinson, quién te ha visto y quién te ve.

  • Para más INRI, aparece de las sombras del pasado una ex sumisa zumbada y desequilibrada que quiere cargarse a Anastasia porque ella duerme con Amo. Pero Gray, con sus dotes de amo sadomasoquista, logra calmarla y salva a Anastasia.
  • Él por fin se deja tocar: Al principio, con ayuda del maestro, Anastasia le dibuja con un pintalabios un mapa de ruta en su lindo pechito, marcando los límites de hasta donde está autorizada a tocarle. Pero luego Gray, temeroso de que ella le abandone, se entrega por completo a Anastasia y le dice que puede tocarle enterito. Qué envidia, nena.  Te vas a poner morada.

  • Ella pide mambo: La chica se va soltando la melena y le pide mambo a Christian. Que si dame unos azotes, que si llévame a la habitación roja… Parecía tonta la Anastasia.
  • Además de helicóptero, nos enteramos también de que tiene una casa en Aspen, un pisazo en Nueva York y un velerito. Lo normal, vamos.
  • Gray casi la palma: Normal, es que con esa manía suya de volar a todas partes con el helicóptero que en una de esas se adentra en la frondosidad del bosque y en algún momento se le quema un motor. Pero él es Christian, y se salva de una muerte segura.

Dicho esto, si lo que queréis es reíros, con o de la película (qué más da), ver Cincuenta sombras más oscuras es definitivamente un buen plan. La verdad es que me reí mucho. De Christian Gray, de Anastasia, de prácticamente todo el reparto y cada escena, cada frasecita que me entraba la risa floja, de los comentarios desternillantes de las chicas de la fila de atrás. Pero sobre todo con un señor de unas 70 primaveras que estaba sentado a mi lado. Fue al cine para darle gusto a su mujer y no se enteraba de la película. Pero esto es una película de sexo decía. Y cuando Anastasia toda ingenua le preguntaba a Gray ¿Dónde me llevas?, el hombre, pasmado, murmuraba…¿Dónde te va a llevar hija?…Al huerto.

Mala es un rato, pero las risas están aseguradas. ¿No pensaríais que la película va en serio?

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

Los ‘guilty pleasures’ sexuales de ellas: me gusta pero me da vergüenza pedirlo

Querid@s,

El término guilty pleasure se usa cada vez más, sobre todo entre melóman@s, como defensa/excusa para justificarse cuando un@ siente placer y se la goza tremendamente con algo que a uno supuestamente debería avergonzarle. Cuando se trata de gustos y apetencias sexuales, si un@ no dice lo que  quiere se queda con las ganas.

Hay mujeres que no se avergüenzan en la cama y piden alto y claro lo que quieren. Pero tras agitadas y sinceras tertulias con hombres, varios de ellos me confiesan que las mujeres con las que se acuestan, una vez metidas en faena, se convierten en personas pudorosas, inseguras y temerosas cuando se les pide algo subido de tono. Muchas, cuentan ellos, no les dicen lo que quieren en la cama.

Y me pregunto y les pregunto: ¿realmente tiene algún sentido sentirse culpable por disfrutar con algo que simplemente te gusta? El miedo al qué dirán es tremendamente poderoso en esta sociedad llena de prejuicios y dobles moralinas, así que hoy les pido que rompan con ese silencio y digan qué es lo que le gusta hacer, y que le hagan en la cama. Mujeres que habitan la faz de la tierra pidan por esa boca. Sin estúpidas culpabilidades. Seré yo la quien empiece.

Mírame (mientras me toco, mientras te toco)

Si se ha pasado la vida avergonzada, quizás a su pareja ni se le pasa por la  cabeza una propuesta similar, que ya le digo yo que le va a rechiflar.

Milo Manara

Milo Manara

Quiero más sexo oral: No generalizaré, pero me juego cuarto y mitad a que a la mayoría de las mujeres les gusta sentir una lengua haciéndole un cunnilingus. Aunque no todas lo pidan. Si se quiere ayudar a que ella se desmelene, se puede colaborar alabando la vagina en cuestión. Eso le otorgará a la dueña y señora mayor seguridad y sensación de poder: “me encanta cómo sabes”, “me gusta tu sabor ”, “me gusta verte excitada mientras te hago sexo oral”, etc… Me he decantado por la palabra vagina, pero pueden usar el sinónimo que les apetezca, faltaría más.

Domíname: Durante las relaciones sexuales casi todas las mujeres pensamos en ser dominadas, pero da un miedo inicial investigar estas prácticas no convencionales. En esto de la dominación es importante ir poco a poco, no empiece con la artillería pesada. Pueden empezar con algún kit erótico edulcorado que incluya antifaz, esposas y velas. Con confianza y comunicación se llega todas partes. Pídale pues que la ate, que la espose, que la ponga sobre su regazo y la azote a su gusto (por eso de ir probando, que encienda unas velas y derrame la cera caliente sobre su piel. Ojo, que no se pase el am@, tampoco es el Marques de Sade.

Azótame: Un ligero azote en las nalgas en el momento adecuado es la pera limonera. Un azote genera en muchas mujeres un hormigueo incontrolable en la zona vaginal y anal, a lo que se suma que a un porrón les gusta azotar a una mujer y ver que ella no hace ascos, mostrando ese lado lujurioso que muchas mujeres ocultamos por pudor.

Usted, tóquele el culo mientras hacen el amor apriétenlo, amásenlo, frótenlo, muéstrense muy lascivo con ella. Susúrrele si le puede dar un azote. En caso afirmativo, hágalo y en voz bajita ¿Te ha gustado?”. Si de nuevo le dice que sí, pregúntele si puede hacerlo un par de veces más. Si prefieren pedir perdón a permiso (confío en su criterio), cojan al toro por los cuernos y que vaya bien.

Quiero dominarte: Yo siempre he querido poner a cuatro patas a la autoridad. Y dominar a mi amante bandido. Sé que a alguna de ustedes le pasa lo mismo. Entiendo que puede ser difícil decirle a su chico que lo que quiere es dominarle. La que no llora no mama, así que pruebe con un leve forcejeo entre las sábanas, véndele los ojos. Aviso, algunos hombres pueden percibir el ser dominado como un rol “débil” y no les gustará un pelo. Ellos se lo pierden. Débiles a un lado, piense que a su pareja también puede volverlo loco comprobar que en su cama se ha colado la mismísima Afrodita que no se anda con chiquitas. Tome el control, béselo enterito y lama su cuerpo mientras él permanece con los ojos vendados. Tiene suerte, está con una Diosa del Sexo.

Milo Manara

Milo Manara

Dale a tu cuerpo alegría ponga-aquí- su-nombre.

Que follen mucho y mejor.

BDSMK, la asociación del sexo no convencional

Querid@s,

Sesión BondagePara todos los golfos y golfas (con principios) que dan sus primeros pasos en el apasionante mundo del BDSM, es decir el bondage, la dominación, el sadomasoquismo y la sumisión, nace la primera asociación de ámbito nacional para el apoyo, visibilización, formación y protección en el BDSM y el kink (prácticas sexuales consensuadas no convencionales). Ell@s son BDSMK y este es su manifiesto.

Las relaciones sexuales no convencionales (kink en inglés) están más a la orden del día que nunca. Y eso es bueno. Los consumidores y practicantes de esta tipología de sexualidad van en aumento y cada vez hay más curiosidad por estas practicas no convencionales. La publicación de ciertos libros de talante erótico y la llega a la gran pantalla de cierta película ha despertado sin duda alguna un profundo interés por el mundo del BDSM. Por supuesto hablo de 50 Sombras de Grey. Un taquillazo para mi gusto malérrimo, un auténtico bodrio, una moñada de pelicula. Pero gracias a ella, en nuestro país hay más curiosidad, se habla más de este tipo de sexo y se practica más estas cosas que se antojan raras. Aunque sepan ustedes que la trilogía de las sombras poco tiene que ver con el BDMSK. Lo de Grey es maltrato. Y lo de Ana es de hacérselo mirar.

Pero no todo va a ser llegar y besar el santo y antes de empezar a dar azotes o atar a alguien, hay que saber cómo hacerlo.  Los novatos tienen poca información y menos recursos para orientarse ellos solitos en sus primeros pasos en este nuevo mundo. Tampoco ayuda mucho el estigma que pesa sobre las relaciones no convencionales. Creo que aún pesan los miedos, los remilgo y los lastres. No dejamos a un lado ese absurdo “qué dirán” en muchos aspectos de nuestra vida. Seguimos a rajatabla, sin cuestionarnos muchas veces, las directrices que nos imponen la sociedad, el sistema y quién sabe qué más, pero también las encorsetadas normas que nos imponemos nosotros mismos.

¿Quizás sean todas ellas excusas baratas que condonan nuestra pusilánime cobardía? Aunque hay a quien no le interesa en absoluto meterse en estas jaranas de alto voltaje. Respetad@ sea. Para los que les pica la curiosidad, yo les diría que hicieran oídos sordos a sus educaciones estrictas, a los absurdos protocolos y esa falsa doble moral. Y que pruebe el wild side. Piense que siempre puede volver.

Precisamente para unir fuerzas, echar una mano y asesorar nace la asociación BDSMK. Después de varios meses de trabajo duro por parte de distintas personas vinculadas a la comunidad kink. BDSMK ya está aquí. Bienvenid@s amig@s. Actuarán en todo el ámbito nacional y tiene dos objetivos muy claros en su punto de mira.

BDSMK

  • Hacia dentro de la comunidad: Básicamente apoyar a sus miembros, brindarles todo el apoyo a la hora de gestionar sus fantasías y deseos de una forma saludable y segura, apoyarles en caso de que sufran discriminación y muy importante…Evitar la presencia de depredadores y personas tóxicas, etc (bastantes tenemos en nuestras vidas).
  • Hacia fuera: Dar visibilidad de la amplia diversidad de prácticas que tiene la sexualidad humana y mostrar que no hay nada de malo en ellas. Que el misionero y la pareja (de dos) está bien. Pero si se tiene curiosidad de más, también lo hay. ¿Por qué no?

Pero BDSMK no se va a quedar en una simple asociación de tintes sexuales. Es mucho más que eso. Una página web al servicio de todo el mundo y una constante presencia en las redes sociales. Les va la marcha, así que no faltarán fiestas, jaranas y guateques para que los que quieran (sin obligar a nadie) puedan verse las caras y los cuerpos, y preguntar lo que quieran. Y puede apuntarse tod@ hij@ de vecin@, incluso empresas serias y con principios. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Anímense. Y que follen mucho y mejor.

Sadomasoquismo para principiantes

Ataduras, azotes, flagelaciones, privación sensorial… Un cóctel explosivo de dolor, dominación, entrega y sumisión con un objetivo: el placer extremo. El sadomasoquismo, una práctica sexual tan antigua como el mundo, está más de moda que nunca gracias a la novela erótica mundialmente famosa 50 sombras de Grey, cuya adaptación cinematográfica se estrena este viernes en España.

Reconozco que yo no la he leído. Lo intenté, pero (y con esto no quiero ofender a nadie) me pareció bastante regulera y llena de estereotipos, así que abandoné. Sin embargo, he de reconocerle que ha caldeado la temperatura de multitud de alcobas y animado la intimidad de muchas parejas. Ya solo por eso, bienvenida sea.

El fenómeno es tal que los sexshops y tiendas especializadas de todo el mundo han disparado las ventas de prendas y juguetes eróticos relacionados con dichas prácticas.Tengo amigas cuyos bebés deben su nacimiento a Christian Grey y sus hazañas y otras que andan como locas buscando cursos de iniciación al sexo BDSM. Pero, aunque los juegos eróticos sadomasoquistas forman parte de las fantasías sexuales más recurrentes, lo cierto es que una cosa es animar el cotarro con un par de esposas, una máscara y un poco de cuero, y otra muy distinta es el auténtico sado.

GTRES

GTRES

Ese, el que causa dolor de verdad, está a otro nivel. Y con ello no quiero decir que sea malo, sino que no es apto para todos los públicos. Pese al boom que hoy vive, siempre ha sido considerada una práctica marginal y oscura condenada socialmente. Algo sórdido propio de perversos y perturbados o con un trágico historial de abusos a sus espaldas, nada que ver con las buenas gentes del pueblo, como diría Patxi Andión. Pero no. El BDSM se apoya siempre en el consenso entre los participantes y, partiendo de esa base, las amenazas que lo rodean no son tan distintas de las que se dan en el mundo vainilla, que es como los amantes del sadomasoquismo llaman a quienes no lo practican porque, a su juicio, no tienen ni gracia ni sabor. “Igual que en el mundo vainilla no te vas a casa de cualquiera, en el mundo BDSM no dejas que un completo desconocido te ate y te de con una fusta”, me dice al respecto una apasionada de esta disciplina, si es que puede denominarse así. Y tiene razón. Psicópatas hay en todos sitios, y desde luego habrá quien se pase de la raya, pero muchos miles de personas lo practican en todo el mundo disfrutando de ello y sin perjudicar a nadie.

De hecho, un estudio publicado en 2013 en The Journal of Sexual Medicine revelaba que los amantes de este tipo de prácticas sexuales son mentalmente más fuertes, más equilibrados, más sociables, más abiertos a nuevas experiencias y menos neuróticos. La explicación que dieron los investigadores a semejantes resultados fue que ello se debe al mayor conocimiento que tienen estas personas de sus necesidades y deseos sexuales, lo que hace disminuir la frustración física y emocional en las relaciones.

Lo más peligroso, según los expertos, es confundir la fantasía y el juego con la realidad. Porque, aunque extremo, no deja de ser eso, un juego. Un juego consentido y pactado entre adultos en el que alguien domina y alguien es dominado. Como el yin y el yang. Alguien, el amo, inflige dolor y sufrimiento al objeto de su deseo para obtener placer; a su vez el otro, el contrario, el esclavo, recibe y necesita ese castigo para alcanzar esa misma excitación y éxtasis. Escupir, abofetear, insultar… cada pareja llega a los límites que desea llegar.

FOTOGRAMA DE 50 SOMBRAS DE GREY

FOTOGRAMA DE 50 SOMBRAS DE GREY

Y bueno, que si a uno le pica la curiosidad, puede darle al sexo duro sin tener que adentrarse en las turbias aguas del BDSM extremo. Que mira que siempre digo que entre el blanco y el negro hay millones de grises… No hace falta reencarnarse en el Marqués de Sade para romper la rutina y adornar un poco tu vida sexual. Eso sí, si te animas, aunque sea en plan light, hay algunos mínimos que debes tener muy en cuenta. Como decía antes, debe hacerse con alguien de confianza y es muy importante establecer con anterioridad los límites y el reparto de roles, así como definir lo que en el BDSM se conoce como palabra de seguridad. Esto último no es más que pronunciar una palabra previamente pactada cuando el dominado ya no pueda más, y la sesión se dará por terminada. Esa palabra debe ser distinta a “no”, “para”, “basta” o algo por el estilo. La razón es que uno de los pilares sobre los que descansa el sadomasoquismo es el juego de resistencia y dominación de una persona a otra, por lo que esa terminología forma parte del juego. “No, para, por favor, basta…” Y cuanto más pides que pare, más te azota el otro el culete… Por ello, lo más común es usar los colores del semáforo. Si se grita rojo, hay que parar inmediatamente.

Es muy importante evitar las zonas sensibles (espalda, huesos…) y el precalentamiento es fundamental. Hay que ir de menos a más, como en todo, y se pueden alternar los cachetes con caricias breves. También se pueden intercambiar los roles, por su puesto. ¿Quieres ser el profesor/a exigente o el alumno/a travieso que debe ser castigado? ¿Te has portado mal y necesitas un correctivo? Las opciones son tantas como tu imaginación y tus ganas… ¿Te atreves a probar?

¿Qué es el electrosex o electroestimulación sexual?

Lo sé, soy una cateta, pero tengo que admitir que de esto no tenía idea. Por eso cuando ayer una pareja de amigos de lo más convencional me contó que se habían animado a probarlo y que estaban entusiasmados, se me pusieron los ojos como platos. Por la novedad que suponía para mí y porque nunca nunca me los habría imaginado.

Mystim tension lover

Mystim tension lover (Mystim.es)

La electroestimulación erótica, también llamada electrosex, es una práctica sexual que implica la estimulación de los nervios del cuerpo, especialmente de los genitales, a través de la aplicación de una fuente de energía eléctrica. Y no, no se trata de dejar el asunto echando humo y oliendo a chamusquina. Aunque es habitual asociarlo a prácticas de bondage y sadomasoquismo (BDSM), se la considera, más bien, una evolución de éstas.

El caso es que, pese a esta habitual asociación, cada vez son más los que se animan a probarlo y a incorporarlo a su vida sexual como una forma más de explorar el placer, el erotismo y la propia sexualidad. Hasta donde se quiera llegar es cosa de cada uno, pero estos amigos me aseguraban que tienen unas experiencias de lo más placenteras e inocuas. Esta tecnología puede usarse tanto en hombres como en mujeres, pero en el caso de ellos, por ejemplo, él es el mayor entusiasta.

Tienen varios aparatejos. Uno consiste en dos anillos: el primero se coloca en la base de los genitales y el otro, justo detrás de la cabeza del pene. De esta forma, la electroestimulación fluye a lo largo de todo el tallo, donde hay muchas terminaciones nerviosas. Su preferido, no obstante, es otro que se limita a estimular los testículos, dejando el pene libre para otras cosas. Cuánto cosa por aprender…