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Historias de amor, sexo y otros delirios

Dirty talking: guía sobre cómo hablar sucio en la cama

Querid@s,

Oh sí sí, no pares sigue sigue, más rápido, mmm qué rico, ¿todo eso es para mí? qué grande la tienes… No es más que un breve muestrario del dirty talking, o lo que  es lo mismo, decir guarradas en la cama. Es maravilloso, estimulante, y una de las opciones alternativas (o complementarias) al omnipresente mete-saca. Unos susurros picantones al oído, que nos dediquen el mejor lenguaje obsceno en francés, en catalán o en un idioma desconocido, qué más da. El dirty talking nos pone malos, malísimos, malérrimos, y si viene acompañado de un chupetón o un mordisco con premeditación y alevosía en el lóbulo, mejor que mejor. Alguien sugirió alguna vez que “la mejor forma de llegar a los ovarios es por la trompa de Eustaquio”.

La mayoría de la gente no es consciente de que el cerebro es el órgano sexual más poderoso que la naturaleza nos ha brindado. Decir o escuchar palabras dotadas de una fuerte carga erótica estimula la transmisión de dopamina, que como sabéis juega un gran rol en la excitación sexual. Cuando hablamos, respiramos fuerte, jadeamos o gemimos, estamos acariciando el cerebro de nuestro amante y encendiendo el interruptor de su imaginación. El lenguaje soez y obsceno en la cama es uno de esos ingredientes afrodisíacos que aumenta el placer un potosí, así que decirle lo que te dejarías hacer por sus manos, por su boca, lo que tú le harías, con o sin su permiso, es una excelente manera de darle al ON.

Decid dirty things, sed un poco guarrillos. Sed insolentes y utilizad vuestra genialidad verbal para encender al otro.

Hombres vs mujeres

A los hombres les encanta la comunicación erótica y todos son unos guarros en la cama, al menos esto es lo que me confesó el otro día entre copas uno de ellos. Decirle gorrinadas y cositas calientes a vuestro hombre incrementará su ego, y eso es bueno para él, para los dos. Se sentirá deseado, pletórico, pleno y tú también. Confiésale lo muchísimo que te gusta como te toca, el sabor de su piel, el tacto de sus manos, que te enciendes con su cuerpo rozando el tuyo, su pene atravesándote, dile cuánto te enloquece su olor. Otro amigo me confiesa ahora mismo mientras hablamos por Facebook que esto del lenguaje obsceno a la hora de follar es una cuestión psicológica que denota perturbaciones mentales severas por parte de los que lo practican.  Al menos eso creo yo. A mí me pone mogollón.

Por el contrario, la mayoría de mujeres no se siente cómoda con el dirty talking. Os confieso que a mí me incomoda con un desconocido que de buenas a primeras me suelta la primera guarrada que se le pasa por la cabeza, pero cuando ando cachonda y hay confianza me pone de lo lindo que me dediquen palabras incendiarias. Cuando conoces un poquito más al otro, yo prefiero que el hombre me folle (unas veces duro, otras vainilla) y me hable sucio. Creo que a nosotras no nos pone tanto el lenguaje soez porque nos sentimos como putarrangueras en manos de clientes que ni nos aman ni nos desean, o quizá porque creemos erróneamente que al permitir y ser destinatarias de ese lenguaje sucio, ese hombre no nos respeta. Por eso las féminas preferimos hacer mutis por el foro durante el acto y gritar, gemir o jadear – que tampoco está mal, a ver si va a parecer que se están follando a una muerta-. Creo que deberíamos hacer oídos sordos a estos convencionalismos y dejarnos seducir por esas beldades indecentes que él (o ella) tenga a bien decirnos.

Hombres y mujeres, seducíos con la voz, ruborizaos a través de la fuerza de la palabra.

Arrancamos

Está claro que cada pareja tiene sus preferencias sexuales y es posible que el dirty talking no funcione para todas ellas. Puede que el arte de hablar sucio no sea lo vuestro, pero personalmente os animo a que lo probéis. Si no os gusta, pues a otra cosa mariposa, pero que no os lo tengan que contar. Si sois novatos en incursiones de este tipo, empezad con algo no demasiado subido de tono. Un precalentamiento del tipo “Llevo todo el día pensando en ti ” o “¿Qué quieres que te haga?” es una buena forma de dar vuestros primeros pasos en el dirty talking.

Eso sí, una advertencia. Todos podemos decir cosas en la cama, pero en la cama no se puede decir cualquier cosa. No way José. Si estamos follando, demasiado piropo cansa, demasiada palabra abruma y pasarse de la raya puede dejar el ambiente helado. Algunas palabras lanzadas desde la más ferviente pasión pueden ser recibidas como patanes insultos o intolerables faltas de respeto. Si la pareja no está en la misma onda, un ¿a que te gusta zorrra? es un ejemplo que me viene como anillo al dedo para explicar como una loca noche de sexo puede acabar en tragedia griega. Así que antes de hablar sucio, hablad.

 

Top ten guarradas

Esto del dirty talking es como todo; para gustos los colores. Cualquier opción puede ser válida y extremadamente excitante. Si este vocabulario indecoroso y no apto para delicados lo acompañamos con gemidos, jadeos o el sonido de nuestra agitada respiración, lograremos acelerar el frenesí de nuestra pareja. Aunque se llame dirty talking, no necesariamente han de ser todo palabras obscenas, ni mucho menos. Se trata de deshinibirse en la intimidad de esas cuatro paredes y de eliminar cualquier tabú que pueda haber entre los dos.

Frases como un encantador “quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos” o un codicioso “dame lo mío y lo de mi prima” son suficientes para entenderse y ponerse a andar juntos y revueltos hacia los placeres del dirty talking. Pero para conocer los top ten, tomad buena nota:

 Estoy (muy, súper, mega según el grado de acaloramiento que se lleve encima) cachond@/mojad@/caliente/perra/verrac@: Esta frase es estándar, tanto si se es novato como si sois el Marqués de Sade del dirty talking, y siempre, siempre, siempre funciona.

 Me encanta que me (beses, chupes, toques, acaricies, beses, comas) mi (lugar del cuerpo a la que se ha de prestar especial atención como genitales, pezones, piernas, culo, ombligo, pechito, etc.): Ideal para crear intimidad y que el ambiente vaya in crescendo.

• Insultos: Las palabras malsonantes del tipo perra, zorra, cerdito, cabrón, hijo de puta son bienvenidas, pero a la vez puede ser sumamente peligrosas, más que nada porque pueden cortar el buen rollito y joder el momento, en el peor de los casos para siempre. Permitidme por ello que os sugiera que negociéis estos términos previamente a la sesión. Como soltéis un perra cuando no toca podéis cagarla, pero bien. Dar por hecho ciertas cosas, también.

• El tono de voz y el cómo se dicen las cosas es altamente importante y la voz ha de modularse según la ocasión. No podemos ordenarle al otro “arráncame las bragas y cómeme entera” como quien llama a Movistar. Un poquito de actitud, por favor.

• Oh pon-aquí-su-nombre, oh, Cómo me pones pon-aquí-su-nombre, cómo me pones: Muy básico pero no falla.

• Que parte del dirty talking gire en torno a echarse unos jajas mola, pero no nos pasemos de graciosos que esto no es el festival del humor. Aquí hemos venido a follar.

 Me encanta tu pon-aquí-lo-que-te-encanta-del-otro: Hacer cumplidos acerca de su cuerpo o desempeño será excitante. Es de buena educación y saber estar reconocer las bondades y el buen hacer del otro.

Decir guarradas no es igual a narrar lo que va aconteciendo. Lo siento, pero tampoco es el momento para marcarse un monólogo sexual.

•Para calentarles a ellos: La tienes tan (dura, grande, colosal). Halagar su pene diciendo lo grande o lo duro que es (casi) siempre es un éxito garantizado.

 Y el básico hazmelo/fóllame (duro, fuerte, pero ya, ahora mismo) de toda la vida: Vale para todos los sexos y apenas salgan estas palabras por la boca, daos todos por follados.

En definitiva se trata de hablar sinceramente sobre lo que siente de verdad. Si nos inventamos y decimos guarradas por decir probablemente en lugar de caldear el ambiente lo que haremos es el ridículo. Eso sí, no os cortéis y expresad vuestros deseos con todo lujo de detalles. Si quieres que te ponga a cuatro patas, díselo. Si lo que te apetece es que te enseñe el culo, házselo saber. Si te vuelve loca que te lama los pezones o te coma las tetas, coméntale sin pudor. O que ella se quite las bragas, se toque y se corra para ti. Hablad por esa boquita.

Un poco de dirty talking y que se corra la voz.

A follar a follar que el mundo se va a acabar.

2 comentarios

  1. Dice ser puntoG.lipollez

    Sabes lo que me hace una gracia espantosa?
    que de algo que es inherente al ser humano, íntimo y natural, se tengan que hacer guías, libros, planos y mapas para saber hasta dónde se llega.

    De verdad te lo digo.

    22 febrero 2017 | 11:30

  2. Dice ser tròlere

    @Dice ser puntoG.lipollez

    Hay quien se pierde.

    24 febrero 2017 | 00:00

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