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Historias de amor, sexo y otros delirios

La frecuencia con la que hacer el amor para que todo vaya como la seda

Querid@s,

Parece que en los divanes o sillones cualquiera de las consultas de terapia sexual la primera pregunta con la que hombre y mujeres al experto sexólogo es “¿Con qué frecuencia es normal practicar sexo con mi  pareja?”. La respuesta irrita y casi siempre es la misma. Depende.

Y usted que paga 150 euros por sesión se mosquea y le suelta. ¿De qué depende? Resulta que el estudio americano The New Naked: The Ultimate Sex Education for Grown-Ups, obra del celebérrimo urólogo norteamericano Harry Fisch, concluye que para los adolescentes y veinteañeros es común practicar sexo con sus parejas varias veces al día y que la media generalizada para el acto sexual es de dos a tres veces por semana.

libro

Harry Fisch continúa en su libro explicando lo que todos sabemos y es que es más fácil tener sexo cuando se está emparejado que cuando se está soltero. E incide en el factor de la calidad: “Hay parejas que hacen menos el amor que otras, pero están más felices con lo relativo al sexo. Porque la calidad siempre gana a la cantidad. De eso va la satisfacción”.

El American Sexual Behavior Study hila algo más fino. Una vez cada dos o tres días para los menores de 30 años, dos veces a la semana para aquellos entre 30-50 años y menos de una vez a la semana para las parejas mayores de 50. Pero, ¿cuál es la frecuencia ideal en la que se ha de hacer el amor para que todo vaya como la seda en la relación? Solemos pensar que cuanto más sexo, mejor. Sin embargo, no siempre el mejor plan nocturno para ser felices es retozar bajo las sabanas. Más vale calidad que cantidad. Esta es la mentalidad que abunda en la sociedad actual tan consumista y demandante de más, más rapido y a todas horas. Parece que la frecuencia con la que se tiene sexo implica éxito. Parece que cuanto más folla uno (no basta con hacer el amor, hay que follar) más mola uno, más envidia mala despierta en los demás, más crecido y poderoso se siente uno. Sobre todo los hombres. Al igual que ser una persona de éxito se asocia con tener un buen trabajo,  poseer mucho dinero, vivir en una casa de puta madre y conducir un buen coche. Algo así como aquella estafa que fue y sigue siendo el sueño americano.

Qué engañados estamos. Por mucho de todo esto que usted y yo tengamos (o dejemos de tener), todos vamos a acabar en el mismo sitio. En el hoyo o esparcidos en forma de cenizas quién sabe dónde. Aquí no se salva ni el apuntador. Como ocurre con la mayoría de los bienes materiales, pasarse todo el día en la cama no garantiza necesariamente la felicidad ni la salud de la relación de pareja. Aunque yo soy de las que piensa que cuanto más sexo mejor, tampoco creo que sea la panacea ni el resorte ideal para que el amor y la relación de pareja funcionen mejor.

Una investigación publicada por la Society for Personality and Social Pschology contradice la popular reivindicación de que las parejas más felices  son las que más copulan. Qué duda cabe que la conexión física es imprescindible, pero las lenguas expertas divulgan que basta con hacer el amor una vez a la semana para que la vida en pareja vaya viento en popa. Aunque no sea a toda vela. No todos necesitamos la misma dosis de sexo. Algunas parejas se conforman con una noche de sexo modesto cada 10 días, mientras que otras no pueden aguantarse las ganas y en las puertas de sus dormitorios cuelga permanentemente el letrero de No molestar.

La principal responsable del estudio, Amy Muise, de la Universidad de Toronto asegura que “Aunque el sexo más frecuente se asocia con una mayor felicidad, esta asociación ya no es significativa en una frecuencia superior a una vez a la semana”. Por otra parte incrementar la frecuencia no provoca ningún efecto significativo. Esta conclusión relativiza mucho la importancia del aspecto sexual en las relaciones. Y es un alivio, pues no son pocas las parejas en las que al menos uno de ellos sufre de esa ansiedad por cumplir con el otro todos los días, convirtiendo el sexo en una obligación y eliminado los múltiples beneficios del sexo, siempre y cuando se practique cuando a uno le venga en gana y le apetezca. Nadie debería de estar obligado a nada, y menos hacer esfuerzos para hacer el amor. Esto nos lleva a la conclusión de cuán importante es el sexo en las relaciones, porque quizás el sexo no sea tan importante como pensamos. O nos venden.

Calidad vs Cantidad

Aunque este estudio contradice la popular idea de la abundancia sexual, si incide en la calidad de los encuentros sexuales. De este modo una vez cubiertas las dosis mínimas semanales, invertir su tiempo en otras actividades resulta igualmente satisfactorio: pasear, irse de vinos, recordar viejos tiempos, hablar de lo que les molesta del otro, compartir una tarde cine o teatro o practicar juntos algún deporte que les guste a los dos. Lo que sea, pero juntos.

Eso sí, el sexo influye en nuestra felicidad más que el dinero. Yo al menos prefiero follar más y cobrar menos. En otra encuesta realizada por el mismo grupo de investigadores, la diferencia en bienestar reportado entre aquellos que hacían el amor menos de una vez al mes respecto y aquellos que lo hacían una vez a la semana era mucho más elevada que la disparidad de felicidad  que existía entre los que cobraban entre 15.000 y 25.000 dólares (entre los que me hallo) y los que recibían entre 50.000 y 75.000. Yo desde luego prefiero follar más y cobrar menos. Que se lo digan a los burgueses de los barrios altos y pudientes donde ellos y ellas se pasean elegantemente ataviados y luciendo  reloj suizo Rolex. También cara de mal follad@.

Que follen mucho y mejor.

3 comentarios

  1. Dice ser epicuro

    Pero ja ja jaNo se si te has dado cuenta, de lo condescendientes que son contigo. Tú no necesitas calificaciones ajenas, te calificas solo. Tú sabrás lo QUE ERES…

    24 junio 2016 | 22:06

  2. Dice ser lucky

    Otra vez la descerebrada pontificando.

    25 junio 2016 | 00:38

  3. Dice ser lucky

    Pues lo de follar mucho como no sea con frikis lo tienes dificil, no levantas ni la polla de un adolescente.

    25 junio 2016 | 00:41

Los comentarios están cerrados.