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¿Qué hay de la higiene ‘after sex’?

Soy de las que considera que el agua y el jabón son los dos elementos imprescindibles antes de hacer nada entre las sábanas. Sin ellos, no solo me sentiría incómoda conmigo misma a la hora de movilizarme sino que, además, haría cualquier intercambio menos placentero (el sudor, el pis o las horas que nos alejan de la última ducha son algunos de los factores que hacen que el olor aumente).

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Pero no solo en la parte previa se quedan los cuidados del cuerpo, es algo que no podemos dejar de lado una vez hemos terminado por mucho que estemos exhaustos sobre la cama.

La acción más relevante, y, a la vez, la más sencilla, es hacer pis en el caso de las mujeres. Ese apretón en la vejiga bien merece un viaje de descarga rápido al baño.

Y es que durante la penetración, las bacterias llegan a la uretra, algo que puede derivar en una infección urinaria si no llevamos a cabo esa meada after sex.

¿Pero, no sería mejor ducharse directamente y terminar con el riesgo de coger una cistitis?

A diferencia de la higiene previa al sexo, la limpieza posterior desaconseja las duchas en el caso de las mujeres, por mucho que exista el mito extendido de que solo así podemos evitar contagiarnos de enfermedades.

Un lavado a fondo se cargaría la población natural de lactobacillus, las mismas bacterias que crean el ácido vaginal, cuya función es evitar el crecimiento de gérmenes antinaturales.

Lo único que se conseguiría en esa supuesta limpieza del cuerpo sería exponerlo todavía más a contraer una infección. ¿La solución si, todavía, queremos refrescar la zona? Agua por fuera y nada de frotar.

Si queremos un sexo seguro e higiénico, la recomendación de la ginecóloga va a ser siempre la misma: lo que es realmente imprescindible es el condón.

Duquesa Doslabios.

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Juguetes sexuales: cómo, cuándo y dónde limpiarlos

El cajón de los juguetes sexuales es un territorio, virgen no, eso desde luego, pero digno de explorar con toda precaución.

Y es que no siempre les dedicamos la atención que deberíamos. Las prisas del momento o la pereza que nos entra al terminar pueden contribuir a que terminemos dejando los juguetes al retortero y eso puede provocar, no solo que el aparato se pueda estropear, sino que nos arriesguemos a coger una infección.

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Laura, portavoz de Placeres Secretos Love Store, resuelve algunas de dudas que nos puedan surgir al respecto al conocer de primera mano los productos y su cuidado.

Para empezar, la pregunta del millón: ¿cada cuánto debemos limpiar nuestros juguetes? “Los juguetes sexuales siempre deben limpiarse tanto antes como después de su uso. La limpieza posterior es la que nos garantiza que el juguete se mantenga el mayor tiempo posible como cuando lo compramos, y por tanto, alargaremos su vida útil” dice Laura.

La limpieza previa “garantiza nuestra propia salud y nos ayuda a cualquier tipo de bacteria que se haya depositado durante el tiempo que no le hemos usado no llegue a entrar en contacto con nuestro cuerpo”, afirma la portavoz.

A la hora de encontrarles un sitio, Laura hace hincapié en que “es importante guardarlos en lugares lo más secos y limpios posibles. No recomendamos guardar los juguetes, por ejemplo, en el baño porque es el lugar de la casa que más humedad puede contener, además de las bacterias propias que se pueden expandir al realizar nuestras necesidades fisiológicas”.

“Todo lo que queramos añadir para guardar el juguete vendrá bien, si disponemos de la caja original esta puede ser un buen lugar. Hoy en día ya hay muchos juguetes que incluyen una bolsita de tela donde poder guardarlo para evitar que coja polvo o suciedad. Además este tipo de bolsa también nos sirve para añadir un toque de discreción y evitar que nadie sepa lo que guardamos dentro. Resulta muy cómodo para cuando viajamos y decidimos que nuestro mejor amante nos acompañe”, resalta la portavoz.

Para limpiarlos no necesitamos un producto específico, ya que como recomienda Laura “la forma más económica de limpiar nuestros juguetes es usar agua tibia (no necesitamos hervirla) y cualquier jabón neutro que tengamos por casa, nada de usar productos muy abrasivos o con pH muy alto”.

Respecto al lavavajillas y el uso que le dan en las películas para limpiar juguetes, la portavoz de la tienda desmiente el mito: “No recomendamos lavarlos en el lavavajillas por las altas temperaturas que este puede alcanzar y por la acción de secado posterior que realiza, ya que estropearía nuestros juguetes. Existen productos específicos, varias marcas tienen su propio limpiador, pero tampoco es imprescindible usar el limpiador de cada marca“.

Los juguetes con pilas también requieren cuidados específicos ya que “siempre hay que retirarlas antes de proceder a lavarlos, y antes de volver a poner las pilas, asegurarnos de que el juguete ha quedado completamente seco. Si no vamos a usar el juguete en mucho tiempo, mejor tener las pilas quitadas, evitamos que se puedan consumir o estropear el juguete. La única excepción a esto son aquellos juguetes que incluyen baterías recargables que no pueden extraerse, ya que en estos casos suelen ser juguetes 100% sumergibles”, afirma Laura.

Sí que es cierto que tendremos que tratar de manera algo distinta los de silicona, que son la mayoría de los juguetes, ya que como recuerda la portavoz, son con los que más cuidado debemos tener: “No usar agua demasiado caliente ni jabones muy agresivos ni que contengan aceites. Como ejemplo, aunque no tiene que ver con la limpieza, los juguetes de este material no se pueden usar con lubricantes de silicona o productos aceitosos ya que estos se adhieren al juguete y estropean la superficie”.

Para terminar, Laura hace una reflexión que resume a la perfección el trato que tenemos que darle a los juguetes: “Debemos pensar que son una extensión más de nuestro cuerpo y tener con ellos la misma higiene que tenemos con nosotros”.

Duquesa Doslabios.

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No, el vello púbico no es antihigiénico

Estoy ya un poco hasta las narices de escuchar que tenemos que quitar el pelo de ahí abajo porque es antihigiénico.

CALVIN KLEIN. VICTORIA’S SECRET.

Y no os creáis que se lo he oído a gente recién salida del cascarón, sino también a personas con canas.

Así que es el momento de dedicarle unas palabras a esto.

El vello tiene una función en nuestro cuerpo muy concreta y es la de proteger. El de la cabeza defiende del frío y del sol así como el de las piernas sirve de abrigo. El de las pestañas hace como barrera para que no entren sustancias externas al globo ocular como polvo y el de los pies…

Bueno, el de los pies no sé para qué sirve exactamente pero para algo estará.

En el caso del pelo que cubre los genitales es igual, una barrera de protección más o menos frondosa que sirve como muralla ante los patógenos y agresiones externas.

Nos protegen de infecciones y además mantienen la zona a una temperatura agradable y apropiada (si lo sabrás tú cuando a veces te peinas con los dedos el matojo…).

Pero además tiene una importante función en el acto sexual ya que retiene el aroma de las feromonas.

Y eso sin contar que evita que se nos roce la piel cuando mantenemos relaciones. Porque seamos realistas, con un poco de pelo todo está más suave.

El vello corporal es solo antihigiénico si lo tienes sucio, pero no es problema del pelo, es más bien tuyo y tiene una fácil solución: jabón. Pero para que te hagas una idea sería como sostener que el cabello no es higiénico por el hecho de tener las raíces grasas.

La idea de que dejar crecer o no el pelo y que tiene relación con la higiene corporal, no podría estar más equivocada. Por tanto, como quieras llevar el vello de tu cuerpo, se trata de una elección que deberías hacer con conocimiento de causa.

Si te lo quieres quitar por razones estéticas, es cosa tuya, pero que no sea porque creas que tenerlo es de ser una persona sucia.

Duquesa Doslabios.

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¿Cada cuánto hay que cambiar las sábanas cuando tienes sexo?

Ponte en situación: domingo por la noche. Te acuestas en la cama de alguien y, animándole a que se una, tratando de ser juguetona a la vez que coqueta, deslizas la mano por encima de la sábana indicándole que quieres que se tumbe junto a ti. Pero esa mano, en el camino a lo largo del tejido, se topa con algo que identificas como MIGAS.

Uno de los posibles orígenes de las migas en la cama. PIXABAY

Tu escena mental, que parecía salida de cualquier momento romántico de película ‘hollywoodiense’, se corta de golpe cuando, buscando esas migas, encuentras manchas indefinidas que sospechas que ni siquiera son tuyas ya que hace un mes que no has pasado por la cama (o peor, son tuyas de hace un mes porque no se han lavado las sábanas en todo ese tiempo).

El caso de las sábanas guarras es una situación que afecta a un sinfín de jóvenes en la sociedad de hoy en día y de lo que nadie se pronuncia al respecto, pero se acabó mantenernos en silencio.

Es el fin de tu intento de reconducir disimuladamente “la acción” al sofá. Unámonos contra la ropa de cama sucia y pongamos solución al respecto.

Cada hora el ser humano desprende entre 30.000 y 40.000 células. Haz los cálculos de las que echas en la cama y multiplícalo por dos (o por el número de personas que te pases entre las sábanas, que eso es cosa tuya).

En resumen, tienes un cóctel de sudor, células muertas, ácaros y fluidos que, si ya de por sí deberían asquearte por ti mismo, ni te cuento si te planteas meter a alguien ahí dentro.

Tus sábanas, si solo pasas tú por ellas, puedes lavarlas entre 4 y 11 días dependiendo de tus escrúpulos (o de si son noches especialmente calurosas, si te ha bajado la regla y has manchado, etc) pero si en tu cama ha quedado cualquier resto, lo suyo es que las laves al día siguiente, especialmente si planteas volver a ocuparlas con otra persona pronto.

Únete al movimiento. #StopSábanasSucias.

Duquesa Doslabios