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‘Sexness’ o cómo el ejercicio beneficia al sexo

Podría hacer una lista de los motivos por los que deberías hacer ejercicio diariamente pero más allá de la típica retahíla sobre el corazón o la lucha contra el sedentarismo, hay razones muy interesantes que se traducen en una mejora de nuestra intimidad.

Fácil y rápido: el sexo mejora la vida sexual.

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Hacer ejercicio de manera regular desarrolla nuestra resistencia corporal, que es algo de lo que podemos beneficiarnos entre las sábanas (no es lo mismo la postura de la vaquera cuando tu actividad diaria se reduce a subir las escaleras del metro, que si tienes algo de fondo).

Por extraño que pueda parecernos, cuanta más energía gastas, más energía obtienes (de ahí que tu vecino, el que sale a correr a las 7 de la mañana, siempre tenga ese aspecto tan estupendo). Es una manera de combatir la fatiga que tenemos de todo el día y llegar con ganas al momento clave.

Al hacer ejercicio, el cuerpo genera endorfinas, que son las culpables de que se haga adictivo, a su vez estas estimulan la liberación de hormonas sexuales entre las que se encuentra la testosterona, muy ligado al deseo sexual.

De hecho, dos universidades quisieron investigar este hecho y la University of British Columbia probó que, después de veinte minutos en bicicleta, las mujeres son más excitables respecto a aquellas que no hacen actividad física (veinte minutos, compañeras).

La Florida Atlantic University, por su parte, averiguó que el cuerpo se muestra más preparado a la actividad física sexual porque es más sensible al tacto y a la intensidad de los estímulos en las personas que hacen deporte.

Otra razón para practicarlo, según los expertos, es que moverse ayuda a prevenir problemas ligados a la sexualidad como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil.

Obviamente no hace falta meterse a hacer Crossfit o un triatlón, basta con correr dentro de nuestras capacidades, nadar o incluso andar. Lo importante es activarse dentro de nuestras posibilidades.

También los ejercicios que se centran en los músculos o en mejorar la flexibilidad como el pilates o la yoga (y que además son de potencia moderada) permiten que los músculos que se utilizan en el acto sexual se mantengan ágiles.

Por supuesto no hay que olvidar el componente psicológico, ya que sentirse (y verse) en forma da más confianza y ayuda a que nos sintamos mejor con nosotros mismos.

Y como bien sabemos, sexo equivale a más sexo. Algo que podríamos resumir como que si te encuentras bien tienes una buena calidad relaciones sexuales, y las relaciones son de buena calidad si física y mentalmente estás bien.

Además, piensa que practicarlo en pareja puede hacer crecer el deseo (llamadme rara, pero ver a mi pareja exhausta y sudada consigue encenderme rápidamente).

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Duquesa Doslabios.