El reto de recuperar la autoestima después de una ruptura

Pensaba que lo más difícil de la ruptura sería aprender a apreciar la vida sin ti.

Menuda tontería.

La vida siempre ha tenido sentido. No era eso lo complicado, al contrario. Entusiasmarme siempre ha sido mi especialidad.

Entonces, ¿por qué me siento tan mal?

SPRINGFIELD

Me ha tocado hacer eso que tan poco a menudo pongo en práctica, la introspección. Bucear en las profundidades de mí misma a ver qué estaba pasando por dentro.

Y no me creo lo que he descubierto. Una autoestima tan mermada que siento hasta vergüenza por admitirlo en alto (ya mejor ni hablamos de lo que es leerlo escrito de mi teclado sobre este fondo blanco).

Ahí está la confianza en mi persona, del tamaño de un grano de arroz. Tan diminuta que, en un primer vistazo, se me ha pasado hasta desapercibida.

Me habías repetido tantas veces que yo era la mujer de tu vida, que tu temprana rendición terminó de desarmarme.

Ahí no había nada más que la silenciosa aceptación de que estábamos escribiendo el punto y final de nuestra historia.

Ni un ápice de tu carácter, de tus ganas de luchar, de tu picardía de salir siempre de todos los entuertos que se te ponen por delante, una serie de cualidades de las que tanto te enorgulleces y de las que tu entorno se ha jactado durante años.

Dejas que me vaya por la puerta, con mis maletas y nuestros años en común, derrotado, derrumbado, destruido y apagado.

En todo este tiempo no ha habido un gesto, un intento, un ademán siquiera. Solo tu forma de evitar dar cualquier paso por las posibles vías que podrías haber tomado que te llevaran de vuelta hacia mí.

Y pienso que habría valido lo que fuera que no terminara haciéndome sentir como que me iba como si nada. Y ahí está mi error.

En que no puedo medirme por lo que me persigas (o dejes de hacerlo). Que no puedo depositar mi autoestima en nadie que no sea yo misma.

Hoy me toca aprender que mi valía no reside en que no lucharas porque me quedara a tu lado.

Que soy más que eso, más que nosotros. Y que tú no supieras verlo, aunque me cueste entenderlo, no me hace de menos.

Duquesa Doslabios.

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2 comentarios

  1. La loquera dice que un clavo saca otro clavo. Eso se decía hace 100 años, no se si lo sabrá o solo repite lo que la dijo su abuela. Psicología de la buena.

    Hace tiempo alguien me dijo que en lo que a ligar o casarte se refiere hasta los 20 te casas con quien quieras y a partir de los 30 con quien puedas.

    07 enero 2021 | 18:12

  2. Dice ser Armando

    Con todo respeto, me parece algo egoísta la posición de la autora. Por lo que se Lee, ella dejó a su pareja, y pretende que está última hiciera el trabajo de rogarle para que volviera. No ha pensado en el dolor que debe sentir ese hombre dejado? Habla de “rendición” por parte de el, pero acaso ella no hizo lo mismo antes al irse??. En el resto del artículo si estoy de acuerdo, cada uno deber armarse su autoestima, con independencia de si otra persona le quiere o no. Saludos.

    12 enero 2021 | 08:34

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