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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Entradas etiquetadas como ‘libertad’

¿Ser incoherentes nos hace menos válidas? Soy trans aunque parezca un hombre

Por Marcos Ventura Armas (@MarcosVA91) Licenciado en Derecho y activista Gamá, Colectivo LGTB de Canarias

La coherencia es uno de esos grandes valores que tenemos en alta estima, pero sobre el que quizás no reflexionamos lo suficiente. Una de esas ideas que no deconstruimos, pero detrás de la cual puede haber más de lo que imaginamos.

La coherencia implica la toma de decisiones tales que estén en conformidad con nuestra forma de pensar o nuestra actuación anterior. Es decir, lo que se juzga al juzgar la coherencia son las decisiones que hemos tomado. Ahora bien, tomar decisiones es un ejercicio de libertad individual. En la concepción del sujeto propia de la modernidad, como sujeto plenamente autónomo que goza de libre albedrío, esto no supone conflicto. Pero en la concepción contemporánea del sujeto como influenciado y hasta determinado por su entorno, por su cultura, por el poder que lo atraviesa y utiliza, sí. Por usar una expresión patria, no soy solo yo, sino yo y mis circunstancias.

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Mujeres que se quieren

Por Nieves Gascón (@nigasniluznina)


Me gustan todo tipo de manzanas menos las verdes. Soy una experta en manzanas. Aquel primer día mi madre se equivocó y me metió en la mochila una Granny…Pero no podía perder la ocasión de compartirla contigo, así que cuando la mordimos juntas, no sentí esa acidez que me daba escalofríos, sino todo lo contrario, algo muy muy dulce. 
(91,92, J.L. Mira Candel, 2012)


Marzo es el mes de las mujeres, para el que escogemos Beca y Eva dicen que se quieren, una obra de teatro y un libro de Juan Luis Mira Candel, ganadora del V Certamen Teatral Leopoldo Alas Mínguez – Festival Visible, editado por la Fundación Autor en primera edición en 2012.

Esta obra llega a nuestra estantería de diversidad de forma casual e imprescindible. Tan sólo dos personajes en escena, Beca y Eva, de diecisiete años, una pareja con una historia de amor y de relación con su entorno que trasladan al escenario, evocando diferentes momentos, tanto de su propia relación de pareja, como de la reacción de otros personajes sobre el amor entre ellas.

El inicio del relato parte en la habitación 302 de un hospital en la que están ambas protagonistas hablando de sí mismas y su futuro, con hijos o hijas, en un contexto económico y laboral poco alentador, en el que apenas aspiran a ser mileuristas o cieneuristas.

Continúa con una conversación de Beca y su padre, un hombre que ha crecido en democracia y criado por una madre de las que vivieron reivindicativamente el mayo del 68 francés, en un ambiente de lucha por la libertad, pero que no termina de entender que su hija sea lesbiana. Lee el resto de la entrada »

Besos con sabor a diferencia

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Imagen de la pelicula “La belle saison”

Me gustan los besos. Los que me despiertan por la mañana o me despiden al dormir, pero también los que me acompañan durante el día.

Me gustan los besos con el salado del mar, el dulce de la sandía, el frescor del agua fría o el calor de la ansiedad. Me gustan los besos en la orilla de la playa, en la piscina, en los pasillos del supermercado, en un semáforo en rojo o esperando el ascensor.

Me gustan los besos libres, que surgen, que se encuentran, que se regalan o que tienen ganas de ser robados. Me gustan los besos cortos, los que se prolongan, los que acompañan caricias, miradas intensas o callan la boca, sobre todo si callan la risa.

Los besos no son todos iguales, aunque me gusten con todos sus matices. Lo que sé que no marca la diferencia es el sexo de quienes besan, aunque a veces sea determinante en los ojos de quienes miran.

-Mamá, ¿por qué se besan?

+Es el amor, cariño.

Esa misma conversación no puede ser distinta si quienes se encuentran entre besos son un chico y una chica, dos hombres o dos mujeres. Llamémoslo amor, quizá sólo sean ganas, pero el mismo amor, las mismas ganas, en los tres casos.

Por eso te pido que este verano, cuando tengas ganas de robar un beso, pienses si la libertad para darlo depende del género de los labios que no puedes quitarte de la cabeza. Si hay diferencia, tenemos trabajo pendiente.

La vida de una persona vale lo mismo en El Salvador, Pakistán o Bruselas

Por Lucía Rodríguez Sampayo (@rs_lucia)

Foto: Manuel

Foto: Manuel (vía Flickr)

Leo desde El Salvador las noticias sobre el atentado de Bruselas y se me encoge el corazón. Siento el dolor por las pérdidas y me solidarizo con quienes hoy viven la ausencia de un familiar, una amistad querida. Y me solidarizo también con todas las personas que pierden poco a poco su libertad, que se sienten amenazadas.

Cada vida robada vale precisamente eso, toda una vida. Da igual que sea una, que sean treinta, que sean veintitrés diarias. Nadie tiene derecho a hacer esto. Pero algo cambia cuando lo vives a diez mil kilómetros, cuando lo vives en el que hoy llaman el país más violento del mundo. Porque los miedos que puedo vivir yo y, sobre todo, los que vive la gente que me rodea, son otros. Y no es difícil identificar que el miedo es el denominador común. El miedo que los poderosos utilizan para mantener sus intereses a flote; el miedo que nos hace creer que los responsables, los que nos ponen en peligro, son “los otros”. Lee el resto de la entrada »

Kent y Louise, una pareja de mujeres en Nueva York

Por Violeta Assiego (@vissibles)

exilio

Es curioso como hasta ahora se ha venido contando la historia de Victoria Kent y Louis Crane. La primera, una
de las más prestigiosas juristas españolas y la segunda, una prominente filántropa neoyorquina que fue un apoyo imprescindible para muchos intelectuales tras la Segunda Guerra Mundial. Si ustedes teclean sus nombres en cualquier buscador encontrarán multitud de información sobre su vida y obra (más de Kent que de Crane), pero prácticamente ninguna sobre su relación. Hasta ahora.

Carmen de la Guardia acaba de publicar Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York. Un exilio compartido (Editorial Silex). Uno de esos libros que cuenta, a base de mucha investigación, una etapa clave en la vida de estas dos mujeres sin necesidad de ocultarlas en el armario ni recrearse en una relación que duró 37 años. Lee el resto de la entrada »

Si quieres estar En Familia no dejes de ir a la Casa Encendida

La Casa Encendida edita por primera vez un cuento infantil con las ilustraciones de Olga de Dios: En Familia. Este libro muestra un día cualquiera en la vida de las familias que se enfrentan al reto de educar y de aprender, donde todas las voces cuentan. Este sábado, la propia autora hace un taller y cuenta cuentos y … además una programación de actividades darán la bienvenida al invierno: “aloja invierno” que se podrá disfrutar hasta el 3 de enero.
Olga de Dios y su último cuento 'En Familia'

Olga de Dios y su último cuento ‘En Familia’

Entre las niñas y niños también existe el fenómeno fan. Yo misma lo he podido comprobar. Es más, me atrevo a decir que el fenómeno fan por los monstruos de Olga de Dios traspasa las fronteras de la edad infantil y llega a todas aquellas personas que llevamos ‘un niño’ dentro, a todxs aquellxs que nos sentimos protagonistas de la diversidad, sea cuál sea su etiqueta.

Desde que ‘El Monstruo Rosa’ nació de ‘un embarazo’ de riesgo muy deseado no solo la vida de Olga de Dios ha cambiado. Sus personajes de colores, sus monstruos, vienen llevando a miles de peques en volandas hasta donde su imaginación les da, algo que por lo general suele ser hasta el infinito y más allá. Y es que no deja de ser curiosos ese fenómeno que yo llamo fan, pero que en realidad responde más a la magia de los trazos que dan vida a los protagonistas de los cuentos de Olga de Dios. Una magia que lleva a los peques a mostrarse ellxs mismo sin más, a interactuar desde la más pura naturalidad, a perder la vergüenza y a narrar su mundo, el nuestro, el de todos… con todas sus diferencias y diversidad.

“Al contar el cuento a un grupo de peques de 8 años me di cuenta de que la diversidad familiar está más presente en su realidad que en nuestra teoría. Al escribir el cuento intenté mantener lo más abierta posible la concepción de familia, por eso entre otras cosas no he puesto nombres a los personajes protagonistas porque no quería etiquetarlos. En la primera página dejo que sean lxs lectorxs quienes lo hagan y así es como comienza la historia.

Sutilmente coloqué algo separadxs a los adultos en esa primera página, una niña ayer se percató de este detalle y me preguntó si se trataba de dos familias y si tenían dos casas. Y es que esa es otra de las realidades que yo quería representar, la inmensa mayoría de los peques de nuestra sociedad tienen dos casas.

La historia habla de muchas cosas tratando de transmitir las señas de identidad de La Casa Encendida: Cultura + Solidaridad + Medio Ambiente+ Educación. Estas premisas no me eran muy ajenas porque yo ya estaba preocupada por transmitir muchas de estas cosas en mis libros.

Lo que he intentado es plantear una historia que reflexione sobre la educación en familia, sobre los roles, que sea crítica con el adultocentrismo, que apoye el consumo responsable, que valore el arte y la cultura como algo enriquecedor en la educación y sobretodo que ampliara las referencias de cuentos infantiles que hablan de La Familia. Todo esto en una historia que ocurre durante un día en La Casa Encendida.”

No puedo evitar acordarme de una de las anécdotas que Carmen López ha contado alguna vez en sus entradas en este blog. En concreto, cuando su hijo de 6 años se indignó ante la posibilidad de que hubiera personas a las que no les gustará que él tuviera dos mamás; su respuesta fue contundente: ¿qué prefieren que estemos solos?. También me viene a la memoria aquella otra anécdota de una peque de 3 años que, este último Orgullo LGBT, al ver la ciudad de Madrid envuelta en banderas del arcoiris se auto-identifico con ellas diciendo que también era su bandera: al igual que otros niños tenían dos mamás o dos papás, ella tenía dos casas: la de papá y la de mamá. Casualmente (o no) , ambos dos, son parte del ‘club de fans’ de los cuentos de Olga de Dios y de las actividades de La Casa Encendida.

Les confesaré, que cuando me cuentan (o presencio) estas reacciones por parte de los peques siento algo más que ternura, siento admiración. Y es que ellxs, que viven con total normalidad la diversidad familiar sin el sesgo de los complejos de los adultos, me parece que tienen ganada una madurez vital que ya nadie les podrá arrebatar.

No dejen de ir hoy a la presentación del libro, no dejen de hacerse con este y otro de los cuentos de Olga de Dios. Pero sobretodo, si están por Madrid con peques, tengan la curiosidad de atravesar la puerta de La Casa Encendida porque la curiosidad no mato al gato, lo hizo más libre.

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Algunos argumentos en contra de los vientres de alquiler

Por Beatriz Gimeno (@BeatrizGimeno1)

Foto: David Martín Suki_

Foto: David Martín Suki_

Y digo bien, “vientres de alquiler”, porque gestación subrogada es otra cosa y hay que dejar bien claro cuando hablamos de ésta y cuando hablamos de lo otro. Una de las cuestiones en las que los defensores de los vientres utilizan de manera más evidente la manipulación es esta: mezclar ambos conceptos. Es una confusión interesada, claro.

En primer lugar, ni los vientres ni la gestación son una “técnica reproductiva”. Llamar técnica reproductiva a un embarazo de nueve meses con su parto correspondiente, con sus correspondientes implicaciones corporales y psicológicas, las que ocurren durante el embarazo y el parto, y las que van más allá de estos, (los cambios que son para siempre, las posibles depresiones, los estados emocionales cambiantes, las posibles complicaciones etc.) es banalizar el trabajo reproductivo de las mujeres hasta límites insoportables. Un embarazo y un parto, así como el nacimiento de los bebés, no son técnicas, a no ser que nosotras seamos vasijas; son siempre relaciones sociales, de un tipo o de otro, pero son relaciones sociales. La técnica puede ser la manera en que se produce dicho embarazo pero nunca éste, ni el parto, ni el nacimiento de un bebé ni la manera en que este pasa a formar parte de la sociedad en la que nace. Lee el resto de la entrada »

Algunos argumentos a favor de la gestación subrogada

Por Aurora González, portavoz y secretaria de la Asociación por la Gestación Subrogada 

La Curva de la Felicidad / Foto: Niklas Montelius

La Curva de la Felicidad / Foto: Niklas Montelius

El hecho de haber nacido en los setenta, bendecida con los derechos obtenidos gracias a la lucha de muchas mujeres y también de muchos hombres que me precedieron, educada en su ejemplo, y afortunada por ser criada en un entorno que siempre ha respetado esos derechos, debe tener bastante que ver con que no me deje avasallar fácilmente…

A la vista de lo que ocurre con temas como la gestación subrogada, da la sensación de que algunas y algunos feministas pretenden subirse al trono del patriarcado y, desde allí, al más puro estilo de Victoria Kent en el estrado del Congreso de los Diputados oponiéndose al sufragio femenino, erigirse en diosas y dirigir nuestras vidas según sus “mandamientos”. Por eso, permitidme que, figuradamente, me ponga en pie para levantar la voz y decir: ¡Basta ya! ¡Basta ya de imposiciones, basta ya de moralinas que os pertenecen y no nos afectan! Lee el resto de la entrada »

¿Cueces o enriqueces?

                    Por Almudena Ferrer. Curiosa, se dedica a la formación y a la comunicación. Le interesa el sexo, las plantas y las series

Cueces o enriqueces

Todos sabemos que la diversidad enriquece y que, aplicada a las personas, hace que crezcamos como sociedad. Sin embargo, es inevitable reconocer que ésta no nos resulta cómoda. La diversidad nos hace pensarnos, conocernos y en cierta manera argumentar con quienes todavía no se han tomado un tiempo para pensar en cualquier otra realidad.

Si al sustantivo “diversidad” le unimos el adjetivo “sexual” nuestro enunciado no sólo no resulta cómodo, sino que es posible que se dé de bruces con las creencias más arraigadas que anidan en nuestra cabeza y que consideramos inamovibles. Cuando hablamos de diversidad sexual nos referimos tanto a la diversidad dentro de la orientación sexual como a todas las formas de identidad sexual, tanto si son definidas como indefinidas. Y a menudo la tenemos mucho más cerca de lo que nos creemos. Por ejemplo, una de las fantasías más comunes entre las mujeres es tener sexo con alguien de su mismo género, aunque consideren su sexualidad 100% heterosexual. Siendo así ¿no podríamos pensar que el deseo nos está diciendo algo?

Lo que no muestras no existe, y esta actitud hace que la vida de todos sea más pobre. Intentar “normalizar” a todo el mundo según un mismo patrón predefinido, excluye o margina al diferente, o penaliza la exploración de otras opciones, siquiera anecdóticas. ¿No seríamos mucho más felices si nos liberáramos de los prejuicios inculcados sobre lo que es “correcto” y nos permitiéramos explorar la diversidad si nos apetece, o aplaudir a otros cuando lo hagan?

DiversidadPero la diversidad también es conflicto. Los códigos sociales se resisten a disolverse, aunque hayamos conseguido avances y ya aceptemos que, además de las peras y las manzanas, en el mundo hay piñas y plátanos. Todavía no hemos conseguido que sea universalmente aceptada la macedonia.

Es una lucha entre quienes se resisten a abandonar la comodidad de la uniformidad, y quienes aspiran a que su “anormalidad” sea respetada, aunque no necesariamente compartida. Bastaría con que todos aceptáramos unos códigos universales de respeto y libertad mutua garantizada, y la pugna cesaría. Sin embargo, algo tan sencillo choca con el instinto de tribu que tiende a marginalizar al diferente como parte de un proceso de socialización que nos acompaña desde que éramos primates protohumanos.

Hemos caminado mucho desde que nos erguimos sobre dos pies en la sabana africana. Tal vez sea hora de trascender del todo aquellos instintos necesarios para la supervivencia en entornos hostiles, y abrazar la diversidad con todos sus beneficios.