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Lo normal y lo extraordinario de la violencia hacia las personas LGTBI y sus familias

Pablo Morterero (@pabloMorterero)

 

Una reflexión que últimamente comparto bastante es que, en mi opinión, la violencia no es algo puntual o reducido a determinadas acciones u omisiones, sino que nuestras sociedades se han estructurado históricamente sobre la violencia.

Cometemos el error de definir exclusivamente como violencia aquella que produce daños corporales, amputaciones o muerte. Estas son sin duda las más terribles, pero no necesariamente las que a largo plazo sean las más dolorosas e inhabilitantes.

Pero la realidad es que las violencias van mucho más allá. Pero son tan habituales que pasan desapercibidas hasta para el ojo más prevenido.

Existe grandes hechos violentos, como el terrorismo, el asesinato, la violación. Ahí sí somos capaces, como individuos y como sociedad, de detectar rápidamente la violencia y nuestra respuesta por lo general es de severa condena y apoyo a las víctimas.

Pero existen violencia igual o más dañina para nuestra integridad física, social y emocional que no son tan evidentes y en las que no solemos reparar.

La violencia nos rodea. Se ejerce violencia en la pareja, en la familia, en los grupos de iguales, en el colegio, en la Universidad y en la empresa. Se ejerce violencia en las guarderías, en las residencias de ancianos y en los hospitales. Y se ejerce violencia en la política y en los medios de comunicación. No hay espacio de nuestra vida cotidiana donde esté exenta la violencia, a veces de baja intensidad, que adquiera formas de burlas, chantajes y apodos.

En el mundo anglosajón, tan dados a poner nombre a cualquier cosa o situación, los denomina bullying si se da en la escuela, o moobing, si ocurre en el trabajo, por ejemplo. Pero si leemos la prensa vemos las denuncias sobre las violencias obstétricas sobre las mujeres embarazas o parturientas, la violencia de las redes sociales, etc., algunas todavía sin nombre, pero igual de reales, dolorosas e incapacitantes.

Haber nacido, y ser educados y formados en medio de esa violencia de baja y media intensidad, hace que pasen desapercibidas o bien sean calificada de bromas, cosas de niños, asuntos de pareja, tradiciones, estrategias de motivación, cotilleos, etc.

Incluso nuestro refranero popular ensalza la violencia como práctica no solo tolerable sino recomendable: quien bien te quiere, te hará llorar; la letra con sangre entra; etc. son claro ejemplo de ello.

Y para afrontar esta violencia es fundamental tomar conciencia que cualquiera de nosotros somos a la vez ejercitadores de violencia y víctimas de ella. Porque los violentos no son necesariamente los que van embozados al final de una manifestación y portan cócteles molotov. Puede tener la apariencia de una amable abuela, de un joven responsable, e incluso de un atractivo presentador de noticias.

Y sin este paso, sin asumir que al estar educados en un sistema social que se articula sobre las relaciones de violencia y que nos convierte a la vez víctimas y verdugos, cualquier avance en este campo es muy limitado.

Como nos advertía Freidrich Schiller hace casi 200 años en su opúsculo “Sobre lo sublime”, “Nada es tan indigno del hombre, pues, como sufrir violencia: la actitud violenta lo aniquila. El que la ejerce nos disputa nada menos que la humanidad. El que la sufre cobardemente se despoja de su humanidad”.

Por desgracia, cada día las personas homosexuales (gais y lesbianas), bisexuales, no binarias o de género fluido, trans, intersex y queer, somos noticia por la violencia que sufrimos y que solemos denominar LGTBIfobia. Asesinatos, mutilaciones clínicas, palizas, amenazas, discriminación, etc, que llevan a muchos de los que lo padecen a las enfermedades mentales como la depresión, la adicción al sexo, el abuso de sustancia politóxicas o al intento de suicidio, en demasiadas ocasiones con éxito.

Por eso desde el activismo LGTBIQ debemos responder de forma contundente, coordinadamente y con valentía, ya que, si la sufrimos cobardemente, permitimos que nos despojen de nuestra humanidad.

Pero también debemos no solo ser capaces de detectar las violencias que nos aniquilan, en palabras de Schiller, sino también ser conscientes de aquellas violencias que ejercemos y que sin darnos cuenta despojamos de humanidad a nuestras víctimas.

La plumofobia, el edadismo, la gordofobia, etc. son algunas de esas lacras de violencia de baja y media intensidad que se viven entre las personas LGTBI, pero también la gaifobia, lesbofobia o la transfobia interiorizada, que nos llevan a ser víctimas de ella a la vez que verdugos de otras personas homosexuales y trans.

Incluso en ocasiones, la utilización desmedida de la acusación de homofobia o transfobia hacia los demás esconde una forma torticera de violencia.

La lucha contra esa violencia debe partir desde dentro hacia fuera. Para afrontar con éxito esa batalla, debemos primero analizar como desde nuestra vida cotidiana ejercemos violencia y la padecemos. Detectar los vínculos emocionales de esa violencia e intentar cambiar es fundamental en esta lucha.

Así estaremos realmente dando la batalla a las violencias.

 

Foto: Global Panorama

 


Esas mujeres poco mujeres…

Mar Tornero.
Vicepresidenta del Colectivo GALACTYCO, Cartagena. 

 

No estoy muy segura de escribir este artículo, pero lo voy a intentar.
Una vez escuché a Miquel Missé decir que las mujeres lesbianas masculinizadas teníamos mucho que decir al respecto de la realidad trans. Y sí, es cierto.

Nosotras, esas mujeres “poco mujeres” que crecimos en entornos en donde el género estaba marcado a fuego, tuvimos que lidiar con la violencia establecida que dirimía y juzgaba sin pudor cuándo estabas dentro de los cánones establecidos y cuándo te salías de la norma en cuanto a ser mujer se refiere: chicazos, marimachos, envidiosas del pene y otras lindezas fueron expresiones que tuvimos que soportar demasiadas veces mientras construíamos nuestra personalidad. Y no ya porque desearas ser amante de otra mujer, no. Era porque tu modo de estar en el mundo no cumplía con unas normas sociales inventadas para ser mujer o ser hombre. “Vistes como hombre, montas en bici como hombre, conduces como hombre, trabajas como hombre, llevas el pelo como hombre, y hasta deseas como hombre….”, ¿pero esto qué mierda es? Entonces no les bastaba mi genitalidad…

Si pudiera decir en un artículo “estoy hasta el coño”, lo diría, pero no lo voy a decir. Aunque hablando de coños, diré que estoy muy orgullosa del mío, que jamás envidié un pene, y que si sigo siendo una mujer es porque aprendí a librarme de cuantos estereotipos de género me marcasteis, sociedad en general. Aprendí a ser como soy amando el cuerpo que tengo y mi manera de hacer vida con él, a pesar de todos esos mensajes que pretendían hacerme creer que había algo erróneo en mí.

Ahora, esa sociedad en general, siempre tan empática, se pone a opinar sobre si es apropiada la autodeterminación del género para todas aquellas personas a las que habéis tratado de domesticar sin éxito con vuestros estereotipos artificiales, esos que hunden sus raíces en creencias fantasiosas e irracionales. Y cuestionan su legitimidad, su dignidad, sus derechos y hasta su sufrimiento. Y de todo esto lo peor es el desprecio que cotidianamente me llega de mujeres supuestamente feministas, e inteligentes, que enarbolan la bandera de la disolución del género, como si esto fuera la panacea para acabar con la violencia contra las mujeres. Y para ello han puesto en la diana especialmente a las mujeres trans.

¿Por qué no vais a por todos aquellos que nos han hecho sentir y creer que tener un coño o un pene llevaba implícito una caterva de disparates que nada tienen que ver con nuestra biología? Todos aquellos que consiguieron que el “sexo varón” disfrutara de privilegios frente al “sexo mujer”, y que nos construyó con infinitas características que tanto muchas mujeres como muchos hombres hemos desmontado, TRANSgrediendo los mandatos de quienes los dictaban y de quienes los asumían.

Siempre tuve problemas para “hacer de mujer” cuando las convenciones sociales así lo exigían. Y eso sí que fue violencia contra mi persona: nadie me dijo que era una mujer perfecta tal y como era, nadie me aportó un ápice de empatía y comprensión sobre la clase de mujer que yo he sido. Y muy al contrario, fueron cientos los mensajes que cuestionaban mi ser como mujer. Su mirada sobre mis características biológicas pretendía obligarme a ser una mujer que yo nunca supe cómo ser. Y disfrazarme, como ahora le gusta decir a alguna académica del feminismo, era ir a la sección de mujeres de El Corte Inglés para vestirme con ropa extraña para mí, teniendo como alternativa la sección de hombres, tan extraña como la anterior. ¿Y ahora vais y arremetéis contra quienes piden la autodeterminación del género?

No os entiendo. Ahí tenéis a toda una cultura que nos ha oprimido, arremeted contra ella, y dejad a las personas trans que vivan en paz, reconocedles su derecho a ser con la misma naturalidad que habéis asumido vuestras “feminidades absolutas”, y vuestras “masculinidades perfectas”. Y si de lo que se trata es de disolver los mandatos de género, mirad hacia otro lado, ahí donde se construyen y alimentan: en cada escuela, en cada partido político, en cada comercio, en cada libro de texto, en cada universidad, en cada parlamento, en cada entorno laboral, en cada vecindad, en cada familia, en cada pandilla de adolescentes, en cada expresión cultural. Tirad del hilo de la Historia y del montaje social establecido en ella hasta llegar a nuestro presente, y ahí es donde podéis empezar a lanzar improperios a diestro y siniestro dejando a las personas trans en paz. Aunque sea por honestidad, aunque sea por respeto. Un mínimo de empatía, por favor.

Frente al mundo binariocisheteropatriarcal reivindicamos un mundo igualitario

Voces LGTB Madrid (@voceslgtbmadrid)

 

El Coro Voces LGTB de Madrid canta por la igualdad y la defensa de los derechos humanos allá donde va, ya sea en una iglesia o en un ministerio.

Madrid. 29 junio 2021

El 28 de junio de 1969, en el bar de Stonewall, un grupo de personas parte de una minoría, la del colectivo LGTBI, hartos de los abusos de la policía y de la discriminación social en la que vivían inmerses, dijeron basta. Decidieron que había llegado el momento de plantar cara a un mundo binario cis hetero y patriarcal y visibilizarse sin miedo y con orgullo para conquistar su lugar en el mundo.

Las revueltas de Stonewall fueron el germen de lo que es hoy el día del orgullo LGTBI. Y esto fue lo que cada 28 de junio conmemoramos una gran mayoría de las personas LGTBIQ+ en el mundo. Celebramos la riqueza de la diversidad, denunciamos la discriminación y los abusos hacia nuestro colectivo y exigimos la igualdad, una igualdad que o es para todes o no es igualdad.

Nuestra asociación, el Coro Voces LGTB de Madrid, participó de manera voluntaria y gratuita en el acto que el Ministerio de Igualdad organizó con motivo del orgullo 2021. Se nos invitó a este acto sabiendo que la reivindicación es parte de nuestro ADN. Elegimos el repertorio libremente con el único fin de visibilizar tanto el camino recorrido por nuestres predecesores como los retos que todavía tenemos que afrontar.

Nos emociona saber que nuestra canción Mundo BinarioCisHeteroPatriarcal se hizo viral porque nuestro objetivo era visibilizar que nuestra sociedad arrastra una carga cultural que dificulta la convivencia y nos afecta a todes, especialmente a las mujeres y a las orientaciones e identidades minoritarias. También quisimos hacer memoria de las personas que arrancaron con este movimiento, interpretando el momento de los disturbios en el bar de Stonewall, una pieza musical que es parte de nuestro espectáculo La pasión de Marsha, de Stonewall al río Hudson. En ella representamos la entrada de la policía en el bar de Stonewall y por eso cantamos que “queremos a la policía fuera”, como debieron gritar quienes ese día estaban allí reunidos. Nuestros mayores abrieron el camino, con su cuerpo y con su cara, y cada vez que subimos al escenario a representar la Pasión de Marsha cantamos para elles, por su valentía y su ejemplo. Queremos despertar conciencias, en palabras de nuestra presidencia, Luz Lozano “Si hemos conseguimos generar debate nos sentimos satisfeches. Los cambios legales son necesarios y celebramos todos los avances, pero es fundamental que los corazones también se abran y la música es un gran aliado para ello”.

Porque para el Coro Voces LGTB, como cantamos en nuestro haka final que estamos seguro que encantaría a los maories, “solo importa lo esencial, nada más que lo esencial”: la igualdad, la diversidad y el respeto a las personas y los derechos humanos. Porque personas trans, lesbianas, bisexuales, gays, queer, personas no binarias… lo queremos todo, como cualquier otro ciudadane, y no nos vamos a conformar con menos.

 

 

Lectura Manifiestos Colectivos en Orgullo Crítico 2021

 

Plataforma Orgullo Crítico  (ig: @orgullocriticomadrid /  tw: @OrgCriticoMad)

 

Llamamiento de la Plataforma Orgullo Crítico para la organización del #OrgulloCritico2021:
‘Hola chiques,
Si queréis leer vuestro manifiesto en el Orgullo Crítico 
mándanoslo por correo orgullocriticomad@gmail.com 
IMPORTANTE‼️ Máximo de extensión 400 palabras con lo que represente a vuestro colectivo 
Hasta el 13 de Junio.’
 
Esta y otra mucha información sobre Plataforma Orgullo Crítico Madrid en este enlace.

Dos recomendaciones para parar y reparar este precipitado mes de mazo

Por Nieves Gascón, (@nigasniluznina), la cuentista de nuestro refugio

Ya estamos en el mes de marzo y casi no me doy cuenta por la cantidad de cosas de las que estoy pendiente. Tercera ola Covid 19, vacunas e intentos de especulación de las grandes empresas farmaceúticas, pendiente de la campaña de Amnistía Internacional para la defensa de la Atención Primaria de Salud, no podía estar más de acuerdo, gracias me devolvéis la fe en la humanidad y admiro a les, las y los activistas.

Ertes, despidos, elecciones sindicales, aprovecho y saludo a mis compañeras de sección de CCOO. Teletrabajo y redacto documentos sin fin. Tengo una preciosa familia con gata como el gato de Mili Hernandez que va de casa en casa y convive con familias muy diversas, como mi gran familia extensa.

En términos generales esta es nuestra vida, muchas personas pueden identificarse y tiene mucho sentido por dos motivos: internet nos abre puertas al trabajo, activismo, colaboraciones y actividades para todo el día. Llegó el 8 de marzo y dosifiqué fuerzas para disfrutar como otro año más, para que se pintasen las calles de morado. Además, ahora, las redes sociales se nos abrieron más posibilidades de expansión de esta tonalidad tan preciosa y feminista que nos viste a todas en estos días.

Y cuando hablo de todas, incluyo a las mujeres transfeministas, que las hay y desde hace mucho tiempo, a las transgénero y transexuales, por que el feminismo es la lucha por la igualdad, se gestó por este motivo y cabe en todos aquellos lugares donde hay personas discriminadas. Sino es así carece de sentido para mí que el feminismo me ha ayudado tanto a entender a verme y ver de forma sorora a otras mujeres. No puedo creerme la polémica actual en relación al feminismo, más recalcitrante me temo, y en contra de los colectivos de mujeres trans, sobre todo porque no he visto públicamente nada en contra de los hombres trans en ninguna declaración o debate. Lee el resto de la entrada »

Propósito de vidas felices para Año Nuevo

Por Marta Márquez (@marta_lakme) escritora y presidenta de Galehi, asociación de familias LGTBI

Foto: MUMS

La Navidad. Ese momento del año en el que todo se vuelve alegría, color, risas, quedadas, amistades, familia, cenas, regalos… ¿De verdad? ¿En serio nos olvidamos de todos nuestros problemas y somos mejores personas? ¿Acaso creemos que todo el mundo es feliz en la Feliz Navidad? Pues no. No lo es. Hay gente que en Navidad se siente más infeliz que nunca.

En estas peculiares navidades estaba yo paseando por Netflix sin saber qué ver cuando vi una portada llena de colores (y llena de Meryl Streep) y dije “esta, esta” y ¿sabéis qué? ¡ES UN MUSICAL! Me fascinan los musicales. Pensé que un musical era perfecto para el momento, que un musical no puede hacerte daño. Así que ahí estaba yo, dispuesta a ver The Prom. Argumento rápido con spoiler: va a ser el típico baile del instituto. Todo muy cuqui, vestidos de fiesta, limusima y una bollera a la que nadie quiere dejar ir. Fantástico el estado de Indiana. Un grupo de estrellas de Brodway deciden utilizar a la chiquilla para promocionarse y parecer mejores personas. Se plantan en el pueblo y la lían parda. Al final: baile, luces, amor, besos…blablabla. Lee el resto de la entrada »

Sobre el feminismo radical (RadFem)

Por Marta Mar, socióloga y co-creadora del podcast Territorio Queer

Foto: Marta Mar

Llevo un tiempo un poco desconectada del activismo colectivo, ya que pensaba que había unas ideas básicas sobre las que ya había un cierto acuerdo dentro del feminismo y sentía prioritario hacer un activismo más introspectivo. He seguido informándome, leyendo y escuchando podcast principalmente, y he dedicado mucha energía a cambiar en mi propia vida las dinámicas que yo misma estaba reproduciendo: trabajarme el síndrome de la impostora, empoderarme en el trabajo, cuestionar la prioridad de la pareja sobre el resto de la red afectiva, reclamar cuidados, aceptar mi cuerpo e intentar contribuir a que las mujeres de mi alrededor también lo hagan. Sin embargo, la irrupción en mi vida del discurso RadFem me ha hecho recordar la necesidad del debate público y del activismo colectivo.

Considero que el autodenominado feminismo radical (RadFem, no el feminismo radical molón de los años setenta, de las performances y los grupos de autoconciencia) es un feminismo beligerante, que en el Estado español ha surgido de la hostilidad y el reduccionismo de Twitter, así como de ciertas élites políticas y académicas dentro del movimiento feminista que han visto amenazada su cuota de poder. Es una reacción impulsiva a los señoros y machitrolls y, con el tiempo, a cualquier persona que opine diferente, que sea leída como amenaza a la causa. No cuestiono que las personas que defienden a capa y espada lo que es ser Mujer (con mayúsculas, que todavía no tengo muy claro lo que es) en el ámbito público (redes sociales, la Universidad o en las instituciones) no se hayan encontrado con especímenes de toda ideología e identidad, que las hayan atacado y obligado a defenderse con uñas y dientes. Pero no perdamos de vista que Twitter no es el mundo real, es un nido de ratas, donde la gente pierde cualquier tipo de educación a la hora de expresar sus ideas. Porque a veces, esto parece una cruzada, una conspiración, una guerra. Y no, al final son feministas atacando a otras feministas y, sobre todo, no escuchando, invalidando discursos minoritarios y no creando espacios de encuentro. Lee el resto de la entrada »

¿Quién teme a lo queer? – Lo que somos: autobiografía, ficciones y dramas

Por Victor Mora (@Victor_Mora_G ‏)

Si quieres mandar preguntas o comentarios a Víctor Mora puedes escribir DM o de forma anónima a: https://curiouscat.me/Victor_Mora_G

 

 

Quizá el objetivo más importante de nuestros días es descubrir lo que somos,

pero para rechazarlo.

Michel Foucault.

 

No me atrevo a hablar en nombre de ninguna otra, lejos de perpetuar la idea de que las mujeres trans somos un bloque homogéneo de prácticas e ideas, defiendo nuestro derecho a la cobardía, a la alienación, a ser completas gilipollas, a equivocarnos, a ser unas bocazas y a dramatizar.

Alana Portero.

 

No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.

Virginie Despentes.

 

¿Qué/quién soy? Cuerpo, nombre, memoria, proyección. Lo que somos. Expresión, performance, significante en mapa, cuerpo-texto, herida abierta, preconsciencia. Lo que somos. Ultraconscientes del autoengaño, exposición, venta y consumo. Titubeo, mentiras, verdades como puños, verdades con patas. Fracasos, errores, esperanzas. Lo que somos.

Soy Víctor Mora, y ahora mismo escribo desde un portátil en el salón de mi casa. Esto va cambiando, a veces escribo en bibliotecas o en bares, en cuadernos y libretas. Escribo todos los días y todos los días soy Víctor Mora, aunque ya he asumido que esa persona son varias personas como, creo, cualquiera. He aprendido a convivir con los fantasmas que me componen, a entender que el yo que escribe ahora no es más que uno de ellos y que no es desde luego más importante que el resto. He vivido en Madrid más de la mitad de mi vida. He trabajado la noche y los clubs. He sido imagen, DJ y cantante de una banda electrorock. Fui teleoperador erótico, camarero en saunas gays y dependiente en tiendas de moda gótica. Me maquillaba, tenía el pelo largo y estaba obsesionada con la delgadez. Performaba la feminidad sin considerarme mujer, es decir, sin serlo. Pero sí sabiendo que tenía que explorar lo femenino y expresarlo. Era mi espacio en el género. Era un lugar de emancipación. Fui por fin el putón que tanto ansiaba ser, el de Ziga, el que añora ser la niña que no se atrevió a pedir que la dejaran ir con boa de plumas y sombra azul al colegio. Quise ser Miss Guy de Toilet Boys. Tacones, medias de rejilla, labios rojos, eyeliner, pelo cardado y maquillaje hasta en el corazón, como cantábamos en nuestro primer single post-Naranjo. Lee el resto de la entrada »

Hagamos que el activismo no duela

Por Marta Márquez (@marta_lakme) escritora y presidenta de Galehi, asociación de familias LGTBI

Foto: Larissa Puro

Ser activista es, para mí, mucho más que “una dedicación intensa en alguna línea de acción en la vida pública, en este caso en el campo social” (Wikipedia). No. Es una forma de vida. Es levantarte por las mañana y querer y creer que puedes hacer alguna cosa, por pequeña que sea, para mejorar algo concreto. Es ser consciente de tus propios privilegios y los del resto y luchar por los derechos de otras personas. Es quitarme tiempo de pasarlo con mi familia, con mi entorno cercano y, por qué no decirlo, conmigo misma. Ser activista, para mí, es ser más yo, ser una mejor yo.

Pero, digamos, que el activismo no es fácil. Pareciera sencillo que si todas y todos buscamos el mismo fin pues que estemos siempre de acuerdo y no es así. Algunas personas dentro del mismo colectivo estamos en distintas puntas de algo que para mí debería ser redondo. Pensamos tan distinto como distintas personas somos. Y, a priori, eso debería ser bueno, ¿no? Yo, al menos, así lo creo. Si algo tiene de bonito el activismo es que lo que se ansía es el bien común, pero “el bien” es tan subjetivo. Tanto como que lo bueno para una madre no lo es para una hija, lo que a un vecino le gusta a otro no, lo que está bien para un partido político no lo está para otro. Y así podría poner cientos de ejemplos. ¿Dónde está el límite entonces que nos hace seguir remando hacia la misma dirección? Para mí está muy claro: el respeto. Lee el resto de la entrada »

¿Quién teme a lo queer? – Tu cuerpo no es sagrado

Por Victor Mora (@Victor_Mora_G ‏)

Si quieres mandar preguntas o comentarios a Víctor Mora puedes escribir DM o de forma anónima a: https://curiouscat.me/Victor_Mora_G

«Las Cosas del Cuerpo 09» por TechNopal is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Confundir a los verdugos con sus víctimas es una enfermedad moral, un remilgo estético, o una siniestra señal de complicidad.

Primo Levi

¿De verdad crees que tu cuerpo no puede caer en un espacio otro, distinto, fuera del privilegio? ¿De verdad crees que tu cuerpo no puede ver de pronto que todo se desmorona y tiene que comenzar de nuevo? ¿De verdad no crees que pueda verse desahuciado, en la calle, en el exilio, negociando como pueda en el ostracismo un precio, en un margen precario, en un estadio ilegal y proscrito, o muerto en el mar/cementerio de la vergüenza? ¿De verdad crees que tu cuerpo es sagrado?

Tu cuerpo no es sagrado. Tu cuerpo es un sintagma contingente a merced del relato, como todos los cuerpos históricos, como todos los sintagmas de carne social. Tu cuerpo es tan vulnerable como todos los que somos parte y todo de la política. Lee el resto de la entrada »