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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Archivo de la categoría ‘Nayra Marrero’

Historias de Vida Trans: mujeres en un mundo paralelo

Historias de Vida Trans es la serie de textos con lo acercamos la historia de mujeres transexuales que nacieron en una España que las criminalizaba y se hacen mayores es una España que sigue sin querer mirarlas de frente.

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Hay personas que, aunque hayan vivido realidades distintas y tengan personalidades diferentes, se complementan bien. Rafaela y Rosy funcionan bien en pack. Una tiene la gracia andaluza y la otra, la calma canaria; una habla sin parar mientras la otra me hace traducción simultánea para que no pierda el sentido de las palabras; una no para de dar saltos y reír y la otra aporta la cordura; una es deseo y la otra, ternura.

Así que ambas ponen el punto y final a estas Historias de Vida Trans que hemos venido recogiendo en las últimas semanas, porque juntas son más que dos cuentos pasados, juntas son el presente de un mundo de mujeres excluidas que se han ido encontrando y apoyando para sobrevivir. Lee el resto de la entrada »

Historias de vida trans: la cruz de la violencia

Historias de Vida Trans es la serie de textos con lo acercamos la historia de mujeres transexuales que nacieron en una España que las criminalizaba y se hacen mayores es una España que sigue sin querer mirarlas de frente.

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Laura tiene una mirada cándida y una sonrisa inocente, parece que tengo delante una niña grande y confiada a la que he invitado a jugar. De hecho, cuando empezamos hablar lo hacemos de juguetes, de los cochecitos que le regalaban por Reyes cuando ella quería cacharritos y muñecos como los de sus hermanas.

Tiene 53 años pero recuerda, como si fuera ayer, que después de la ducha su madre le ponía los slips y ella, a escondidas, los cambiaba por braguitas.

En el colegio siempre iba con las niñas y con ellas jugaba a la soga, al elástico… No le gustaba el cole, siempre simulaba que estaba pachucha para no ir, y la acabaron echando, me dice, por trans. Tendría 10 añitos (Laura es muy de diminutivos) y se había echado un novio de un añito más. Lee el resto de la entrada »

Historias de Vida Trans: en eterna compañía del miedo

Historia de Vida Trans es la serie de textos con lo acercamos la historia de mujeres transexuales que nacieron en una España que las criminalizaba y se hacen mayores es una España que sigue sin querer mirarlas de frente. Hemos contado con Judith,  Monse y Yaneli, hoy es Raquel.

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Se baja del taxi una señora mayor, aunque no aparenta los 70 años que sé que tiene, con su pelo rubio oscuro recogido en un discreto moño, tanto como el maquillaje que apenas sombrea sus pómulos. Anorak burdeos, pantalón azul… ¿Raquel? Se vira y me sonríe.

He quedado con ella para que me cuente su historia, para que sepa cómo es ser una mujer trans y haber nacido en 1947. De las mujeres que estoy entrevistando es la mayor, y aunque su historia es parecida al resto la cuenta distinto. Lo primero que me llama la atención es el género que usa, porque Raquel, que siempre ha sido mujer, intercambia el masculino y el femenino porque asume que otros la veían un chico, aún hoy la llaman por su nombre de varón, más de 40 años después de que un amigo la llamara por la calle Raquel, porque sus andares con aquél pantalón de pana rojo nada tenían que envidiarle a la Raquel Welch de las pantallas de cine.

Entonces ella ya estaba en hormonas, con las famosas Androcur que la ponían guapísima, con una piel tersísima y unas caderas maravillosas.

Pero si algo se repite en la historia de Raquel es la palabra miedo. Lee el resto de la entrada »

Historias de Vida Trans: conjugando la vida en presente

Después de Judith, seguimos con la serie Historias de Vida Trans, una serie de textos que nos acercarán a mujeres transexuales que nacieron en una España que las criminalizaba y se hacen mayores es una España que sigue sin querer mirarlas de frente. 

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Cuando una llega a la adolescencia no piensa en mañana, ni en pasado mañana. Piensa en que las hormonas le sientan bien, la ponen guapísima y crece el pecho. Así que Monse, según cuenta, con 14, 15 años, ya tenía un carro puesto.

Entonces vivía con su hermana en El Polvorín, barrio de fama en Las Palmas de Gran Canaria por lo conflictivo, al que se mudó cuando la quitaron de estudiar para trabajar. En esa época ella, que ya empezaba a salirse del tiesto, vio la oportunidad de ser ella, porque siempre fue mujer, me dice, y actúo como tal.  Monse es, cómo explicarlo, una señora. En su saber estar, en sus andares, con su calidez y su gestos, con la profunda mirada que me sostiene ahora, a nada de cumplir 60, en la que además de cariño encuentro siempre un halo de tristeza.

Pero Monse no suele mostrar debilidad, se guarda lo malo y mira al mundo de frente. Eso lo heredó de su madre, como la genética, el cutis fino y el vello escaso, y ese no quedarse callada, que es sello de familia. Lee el resto de la entrada »

Historias de Vida Trans: la profesión de la risa del mundo

Uniéndonos a la iniciativa de dedicar 2018 a los derechos y la visibilidad de las realidades trans, como ha propuesto la FELGTB, durante las próximas semanas los lunes publicaremos Historias de Vida Trans, una serie de textos que nos acercarán a mujeres transexuales que nacieron en una España que las criminalizaba y se hacen mayores es una España que sigue sin querer mirarlas de frente. Sus  historias son parte de la Historia del colectivo LGTB, su futuro, responsabilidad de todas y todos.

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Su último año no ha estado mal, sobre todo teniendo en cuanta los 13 anteriores. Lleva unos meses haciendo un curso de costura en un proyecto de empleo gestionado por un colectivo LGTB. Los 6 meses anteriores los pasó barriendo las calles en el primer trabajo normalizado que ha tenido en sus 54 años de historia.

La historia de quien según ella tiene más nombres que las infantas.

El primero que me refiere es el de marica o maricona, que se lo ganó teniendo 8 años en las calles de su barrio, Escaleritas, en lo que entonces era la periferia de Las Palmas de Gran Canaria. Ella, que no sabía lo que significaba eso, sí sabía que no quería serlo, aunque a los 12, y con lo aprendido con otras del barrio con la misma pluma que ella, en esa comunidad generada a base de miradas y sonrisas de reconocimiento, lo asumió y se lo contó a su madre.

Pero te prometo que no me voy a meter a mujer, mamá, te lo juro.

¡Ay, la inocencia infantil! Esa que invita a hacer promesas imposibles de cumplir. Lee el resto de la entrada »

Marina, querida mujer fantástica, no estás sola

Por Nayra Marrero (@nayramar)

 

Salí del cine agobiada. Creo que era un sentimiento compartido. En el Colectivo Gamá habíamos propuesto una salida para ver en el cine “Una Mujer Fantástica”. Esa película chilena sobre una mujer trans protagonizada por una actriz trans que tan buenas críticas está cosechado. La verdad es que la actividad encajaba muy bien con las que estábamos montando por el Octubre Trans, así que nos animamos a ir y compartirlo.

Lo que no funcionó también fue lo de querer compartir después del cine: no hubo apentencia ni de charlas ni de cervezas ni de risas… Nos fuimos cada cual a su casa con aire pesaroso, con mal sabor de boca, con mal cuerpo. Y es que la película es demasiado real como para no empatizar la protagonista, como para no sufrir con ella. Lee el resto de la entrada »

Lanzarote y la necesidad de su Orgullo

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Foto: Pedro Pérez en Alsolajero.com

Detrás de esas ventanas,
también hay lesbianas,
detrás de los balcones,
también hay maricones…

Hora y media de cánticos marcaron la tarde del sábado 5 de agosto por las calles principales de Arrecife, la capital de Lanzarote. Cánticos de denuncia, de visibilidad, de Orgullo. Porque la manifestación del Orgullo 2017 se celebró también en la isla, aun a destiempo, tras unos años de silencio. Lee el resto de la entrada »

Una vuelta de tuerca a la monogamia

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Lovers / Foto: Francois Karm

“Si es por ponerse etiquetas, me identifico como monógama pero estoy en una relación con una persona no monógama. Me identifico como lesbiana y de género no binario”.

Así se define mi amiga, de la que hablaré en femenino por decisión personal ante la imposibilidad de encontrar una fórmula con la que se sienta más cómoda. Volviendo a ella, voy a ponerle yo más adjetivos: es cabezota, un tanto tendente al liberalismo económico y un poco tradicional en lo personal, así que imagínense mi cara cuando nos contó que se estaba enamorando de una mujer que tenía pareja con la que mantenía una relación abierta. Lee el resto de la entrada »

Armarios que recorren pueblos con la ilusión de desaparecer

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Encuentro ciudadano en Valleseco – Historias desde el armario

Su nombre es Ramón, pero la edad y la costumbre lo han convertido en Don Ramón. Es un hombre majo, sonriente, siempre predispuesto. En el pueblo, antiguamente, por su buen porte y su buena renta familiar, lo llamaban el soltero de oro, pero él nunca se interesó por las mujeres de su entorno. Decían las malas lenguas que en sus temporadas por la capital alternaba con artistas pero hace años que dejó de hacerlo. Algunos lo achacan a que se ha hecho viejo pero lo cierto es que la fecha coincide con cuando Miguel se hizo cargo de la panadería y le arrendó la casa de al lado.

Don Ramón y Javier tienen una historia en común, aunque no se conocen. Javier es mucho más joven, apenas acaba de cumplir 18 y ya se fue de casa. Siempre fue buen estudiante porque su sueño era irse a la universidad a Madrid, no tanto estudiar algo concreto. Atrás dejó parte de su vida pero sobre todo (de lo que no era vida) ese extraño lugar que compartía con Rita, que sin ser de su pueblo sabía lo que era vivir como él. Lee el resto de la entrada »

Lorena y el cuerpo como campo de batalla

Por Nayra Marrero (@nayramar)


Lorena era una rubia exuberante, una mujer a punto de cumplir 30 años con una sonrisa pícara y unos pechos que solían ver el sol. Lorena era guapa pero sobre todo era una mujer construida a sí misma en contra de lo que lo que la sociedad quiso imponerle.

Lorena era venezolana, era transexual y mil otras cosas que fue pero ya no es, porque el 23 de octubre de 2016, huyendo de un cliente que la amenazaba y le había apuñalado en la mano, cayó por la ventana del piso donde se prostituía.

En su historia quedó escrita la homofobia, porque a los 14 años contó que le gustaban los chicos y sufrió el castigo que en una pequeña población del norte de Venezuela supone amar a alguien de tu mismo sexo. A los 16 años fue la transfobia, porque Lorena se reconoció mujer (y por tanto heterosexual), la que le dejó marcas. Sus pocas fuentes de ingresos se fueron reduciendo y ya con 17 años y aspecto incipiente de muchacha, comenzó a dedicarse a la prostitución. Y la inseguridad y el estigma asociados al trabajo sexual también le dejaron huella. Lee el resto de la entrada »