Archivo de la categoría ‘Orgullo LGBTI’

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Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

Bi-borrado (Chanel)

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

Históricas LTB: Marsha P. Johnson #OrgulloyMemoria

Por Charo Alises (@viborillapicara#MujeresTrans

 

Si no apoyas a la gente negra, a las mujeres trans, a las trabajadoras sexuales y a las personas que viven con VIH, no está celebrando el Orgullo.

 

Este mes en @1decada10 recordamos a mujeres extraordinarias LTB que hicieron historia #OrgulloyMemoria con la serie #HistóricasLTB

Mujer negra, trans, pobre, prostituta, VIH positiva, modelo, drag y activista LGTBI. Nació como  Malcom Michaels Jr., en Nueva Jersey, Estados Unidos el 24 de agosto de 1945. Fue una de las activistas más destacadas por los derechos de las personas LGTB

A los cinco años Marsha empezó a usar vestidos pero tuvo que dejar de hacerlo por las agresiones de algunos niños. Con  trece años fue violada por otro menor. En esa época ella no sabía nada sobre las personas LGTB.

Con 18 años, una maleta de ropa y quince dólares en el bolsillo, se marcha a Nueva York.

No eran tiempos  propicios para la disidencia sexual. Aunque el Estado de Nueva York había cambiado la sodomía de un delito a una falta, la homosexualidad seguía siendo criminalizada, Las personas homosexuales no podían bailar juntas y estaba prohibido servirles alcohol en los bares. Vestir ropa del sexo opuesto podía suponer una acusación de desviación sexual.

Reina Callejera muy conocida en la ciudad de Nueva York,​ Johnson fue una de las  activistas más destacadas en los enfrentamientos con la policía durante los disturbios de Stonewall, ocurridos durante la madrugada del 28 de junio de 1969 . Esta revuelta   sentó las bases de la lucha por los derechos civiles de las personas LGTB en Estados Unidos y en el resto del mundo. En 1970 Marsha fue una de las caras visibles de la primera marcha del Orgullo.

Johnson y su amiga Sylvia Rivera, preocupadas por las jóvenes trans sin hogar,  cofundaron a principios de los setenta, la organización Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR; Revolucionarias activistas travestidas callejeras); juntas eran una presencia visible en las marchas a favor de los derechos de las personas LGTB y participaban en otras  acciones políticas radicales en defensa  de diferentes causas sociales.

Junto con Rivera, Johnson era madre de la Casa STAR, recogiendo ropa y comida para ayudar  a las jóvenes drag queens, mujeres trans y chicos sin hogar que vivían en los muelles de la calle Christopher.

En la década de 1980,  continuó su activismo en la calle como organizadora  de ACT UP, acrónimo de AID Coalition to Unleash Power, un grupo de acción directa creado en 1987 para llamar la atención sobre la pandemia del sida y las personas  que lo padecían con objeto de conseguir legislaciones favorables , promover la investigación científica y la asistencia a quienes lo  sufrían  hasta conseguir todas las políticas necesarias para alcanzar el fin de la enfermedad.

Cuando un  juez preguntó a Marsha, ¿Qué significa la ‘P’ del nombre?; Johnson contestó: Pay it No Mind (No le hagas caso). ​Esta frase se convertiría en su distintivo.

En 1974  Andy Warhol la fotografió como parte de una serie de polaroids titulada señoras y caballeros, que se centraba en drag queens.​ Johnson también era miembro de la troupe de drag queens de Warhol, Hot Peaches, que ha sido comparada con otra similar de San Francisco, The Cockettes.​

En julio 1992,  encontraron el cuerpo de Marsha  flotando en el río Hudson, no lejos del muelle del West Village, poco después de la Marcha del Orgullo.​ La policía consideró la muerte un suicidio.​ Los amigos y seguidores de Johnson dijeron que no tenía tendencias suicidas​ y una campaña de pósteres más tarde afirmaba que Johnson había sido acosada el día de su muerte cerca de donde se encontró su cuerpo. Los esfuerzos para conseguir que la policía investigase la causa de la muerte fueron infructuosos. ​ Después de una fuerte campaña dirigida por la activista Mariah López, en noviembre 2012 el departamento de policía de la Nueva York reabrió el caso como un posible homicidio.​

Las amistades cercanas de Johnson la consideraban una persona profundamente espiritual, que atendía a todas las iglesias y templos y regalaba lo poco que tenía para ayudar a las personas  que malvivían en las calles.

Sólo dos días antes de su muerte, Johnson fue entrevistada extensamente sobre su vida. La entrevista forma el núcleo del documental de 2012, Pay it No Mind: The Life and Times of Marsha P. Johnson, dirigido por Michael Kasino y Richard Morrison.

En el lugar del río Hudson donde se recogió su cadáver se ha instalado una fuente en su memoria.

 

«Marsha P Johnson» by Glaurung_Quena is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Del armario al Orgullo. Reseña de » Orgullo. Volumen I»

Por Tamara Gómez Ramos, de @AltramuzEditorial

 

Ya lo dice este blog: el “armario oculta y emborrona”. Y también pesa. Por eso no es la capa de invisibilidad de Harry Potter ni el anillo de Frodo. Es quizás el lugar existencial más obvio para esconderse, pero probablemente del que sea más difícil salir. Existen llaves, candados, vigas, sillascontrapomos. Mecanismos infalibles para no abrir la puerta, ni desde dentro ni desde fuera. Y ese espacio externo, inseguro y extraño cambia fortuitamente si situamos nuestro armario en Camerún, en Rusia, en la ruralidad o en la España de los 70.

Cada una hemos tenido un “afuera” distinto, y no todo ha sido alivio después de liberarnos del encierro. Ha tocado a veces huir, curar heridas; salvar las tentativas de volver a ese cajón con otra relación heterosexual de dos semanas, de ser otra vez una ajena a mí misma con su ropa ajena, sus gestos ajenos, su pronombre ajeno. Y ha sido necesario encontrar una red, una familia afectiva que entienda quienes somos, sin excusas ni dudas. Esa sensación de estar a salvo que nos ha permitido a muchas reelaborar lo vivido y comprender nuestra resistencia como acto de supervivencia inevitable.

Así comienza, quizás, el activismo, no solo como el resultado de la deuda colectiva de que esto no siga pasando sino como el mero hecho de vivir como respuesta ante la norma y sus violencias. Y llegar al Orgullo, que es algo así como el acto de incendiar el armario, de hacer nuestro San Juan particular, trascender el aceptar quienes somos para reivindicar nuestra existencia.

Este es el recorrido sinuoso que nos propone este libro, Orgullo. Volumen I. Ese transitar desde habitar los armarios, salir de ellos y dinamitarlos para resistir colectivamente. En esta obra recogemos los textos de seis personas activistas del colectivo LGTBIQ+ que nos abren las puertas de aquellos primeros encuentros con sus identidades, sus sexualidades y también sus resistencias.

Este primer volumen es la apertura de la colección Orgullo de Altramuz Editorial, que reunirá cada año a seis personas del colectivo LGTBIQ+ en un acto contra la desmemoria y el olvido, en un ejercicio por nombrar y visibilizar a las personas activistas, y recoger las historias reales o ficcionadas de quienes tienen tanto que contar.

Con Orgullo. Volumen I nos trasladaremos a las Transición de la mano de Miryam Amaya, mujer trans gitana y activista que encabezó la primera manifestación del colectivo LGTBIQ+ en España; revisaremos la masculinidad y la visibilidad a través de la infancia y adolescencia de Javier Sáez; nos mojaremos como perras con el descubrir de la sexualidad bollera de Tatiana Romero; desharemos la identidad hasta convertirla en arena con Coco Guzmán; descubriremos con Charo Alises los entresijos de los círculos clandestinos de las lesbianas de los años 20, y asistiremos al encuentro de Demetrio Gómez con todas sus rupturas de la norma, sus heridas y el resurgir de su berdache Romanó.

Orgullo, en este caso, es el acto literal y literario de salir del armario. Y es que el activismo no puede ponerse o quitarse como el pelo en Turquía, y cada uno de estos seis textos es un encuentro fascinante con la resistencia, la colectividad, y con una misma, al reconocernos en ensoñaciones y vivencias que no nos son extrañas. Como no nos son tampoco remotas a quienes editamos este libro, dos activistas LGTBIQ+ que también deshacen madera en astilla, y astilla en polvo con este libro que promete incendiar hasta vuestras mesitas de noche.

Históricas LBT: Stormé DeLarverie #OrgulloyMemoria

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#MujeresLesbianas

 

Stonewall fue una rebelión, un levantamiento, una desobediencia a los derechos civiles, no fue un maldito motín.

Stormé DeLarverie

 

Este mes en @1decada10 recordamos a mujeres extraordinarias LTB que hicieron historia #OrgulloyMemoria con la serie #HistóricasLTB

El Stonewall era un bar regentado por la mafia, situado en el barrio neoyorkino de Greenwich Village. En este local,  se daban cita personas LGTB rechazadas por una sociedad y un sistema legal que criminalizaba la disidencia sexual. El bar sufría constantes redadas policiales y los abusos de autoridad con la clientela eran habituales.  En la madrugada del 28 de junio de 1969, en una de esas redadas, se produjo una revuelta que sería el origen de la lucha por los derechos civiles de las personas LGTBI en Estados Unidos y en el resto del mundo. Una de las protagonistas de esa rebelión fue Stormé DeLarverie. Durante unos minutos peleó con varios policías que intentaban detenerla, jurando y gritando. Según algún testigo era «una típica butch de la ciudad de Nueva York» y «una dyke-stone butch». La golpearon con fuerza en la cabeza por denunciar que le apretaban mucho las esposas. Dicen quienes presenciaron aquello, que Stormé sangraba por una herida en la cabeza mientras peleaba. «¿Por qué no hacéis algo?», gritó a la gente que miraba impasible la situación. Cuando fue detenida y encerrada en un furgón, la multitud estalló.

Stormé nació en Nueva Orleans el 24 de diciembre de 1920. El padre de DeLarverie era blanco y su madre  una mujer afroamericana, trabajaba como sirvienta para su familia. No tenía certeza sobre su fecha de nacimiento,  así que celebraba su cumpleaños el 24 de diciembre.​ Lee el resto de la entrada »

Históricas LTB – Sylvia Rivera #OrgulloyMemoria

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#MujeresTrans

Este mes en @1decada10 recordamos a mujeres extraordinarias LTB que hicieron historia #OrgulloyMemoria con la serie #HistóricasLTB

Nacida el 2 de julio de 1951 en Nueva York, la llamaron Ray al nacer. Sylvia fue una  destacada activista trans que luchó por los derechos humanos de las personas LGTBI. Su padre, José Rivera, la abandonó cuando era  muy pequeña y su madre se suicidó cuando ella tenía tres años. Sylvia  y su hermana Sonia quedaron bajo la tutela  de su abuela, que apenas podía mantener el hogar familiar con cincuenta dólares a la semana. Viejita, como llamaban a la abuela cariñosamente, nunca aceptó la forma de comportarse de Sylvia; no soportaba que se maquillase, para ella eran cosas de “maricas”.

Cansada de las palizas de su abuela y de las burlas del vecindario, Sylvia se marchó de casa con 11 años y empezó a ejercer la prostitución en la calle para sobrevivir. Por aquella época, se unió a una comunidad de Drag Queens, término con el que se denominaba en la época de los 60 y 70 a las personas trans.

Rivera empezó su activismo con la Guerra de Vietnam y  los movimientos por los derechos civiles y feminista. Luchó también, por los derechos de los jóvenes puertorriqueños y afroamericanos. Como hispana se identificaba con las revolucionarias Panteras Negras y su homólogo puertorriqueño, Young Lords.

Con diecinueve años, preocupada por las menores trans que vagaban por las calles prostituyéndose, Sylvia, que había estado en esa misma situación desde los once años, creó, junto a su amiga Marsha P. Johnson, el grupo Travestis Callejeras Revolucionarias de Verdad (Street Transvestites Actual Revolutionaries- STAR), cambiando luego a Verdad por Acción. Su primer hogar fue un trailer, aparentemente abandonado, en un aparcamiento al aire libre del Greenwich Village. Una noche,   les robaron el tráiler así que  consiguieron acondicionar un edificio  casi en ruinas y convertirlo en un refugio para jóvenes chicas trans. De allí las terminaron desalojando por impago de alquiler.

Fue una de las protagonistas de la revuelta que tuvo lugar en el bar Stonewall de Nueva York la madrugada del 28 de junio de 1969, resistiéndose ante la redada de la policía aquella noche. Por esa época, las redadas policiales en el Stonewall eran frecuentes, injustificadas y constituían una vejación a la dignidad de las personas LGTBI que frecuentaban aquel  local. La rebelión de Stonewall fue el detonante de la lucha por los derechos civiles de las personas LGTB en Estados Unidos y en el resto del mundo.

Durante los últimos  cinco años de su vida, Sylvia reinició su actividad política, dando  discursos sobre los disturbios de Stonewall y la necesidad de unión entre personas transgénero para luchar por su legado histórico como personas en la vanguardia del movimiento LGTB. A principios de 2001, restableció la organización STAR y continuó con su activismo hasta su muerte.

En mayo de 1995 intentó suicidarse lanzándose al rio Hudson. Murió el 18 de febrero de 2002 debido a complicaciones de un cáncer de hígado. De ella se ha dicho que fue la Rosa Park del movimiento transgénero.

 

«Sylvia Rivera» is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Orgullo reivindicativo

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

Proceso de empoderamiento LGTBIQ+

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

Día del orgullo hetero

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

Hoy recomendamos: Stone Butch Blues

 

Una novela conmovedora escrita por una de las fundadoras del movimiento transgénero contemporáneo.

Susan Stryker

Una obra maestra de la literatura estadounidense que debería ser lectura obligatoria en institutos y universidades de todo el país. Esta novela no solo tiene un lugar fundamental dentro de la larga tradición de obras queer que hablan de la lucha contra la alienación y la opresión, sino que, tanto por su forma como por su contenido, recuerda a la literatura proletaria radical de los años treinta. Stone Butch Blues va a ser leída durante décadas.

Jack Halberstam

Un regalo de una de las voces más revolucionarias e inspiradoras de nuestro tiempo.

Emmanuel Xavier

 

Considerada una obra de culto en la comunidad LGTBQ y una de las novelas más importantes de la literatura estadounidense del siglo XX, Stone Butch Blues cuenta la historia de Jess Goldberg, una lesbiana butch de clase trabajadora del norte de Estados Unidos. Jess no tiene las cosas fáciles. A todo el mundo parece molestarle su aspecto, su identidad, su expresión de género. Tendrá que enfrentarse a la violencia de la policía, a los insultos de los jefes, a la incomprensión de su familia, a las miradas de asco por la calle; a detenciones, internamientos psiquiátricos, palizas, desprecios, despidos. Tendrá que aprender a vivir con las heridas y las cicatrices y a ser quien es por encima de todo. Y al hacerlo conocerá también el apoyo de la comunidad butch, drag y queer, el calor de la familia elegida, el amor de pareja, la militancia política en sindicatos revolucionarios.

Comprometida, emocionante, dura, tierna y valiente, Stone Butch Blues es la obra más conocida de Leslie Feinberg, que plasmó en ella muchos elementos de su propia biografía. Como Jess, Feinberg sufrió desprecios y odio por su identidad de género y su clase social, pero también luchó contra ellos durante toda su vida. Militante comunista, sindicalista y activista LGTBQ, la edición por primera vez en castellano de su obra más importante coloca a Feinberg en el lugar de referencia que siempre debería haber tenido.

Sobre la autora: Leslie Feinberg (1949-2014). Procedente de una familia judía de clase trabajadora, Feinberg tuvo que abandonar los estudios y la casa de sus padres cuando solo tenía catorce años. Realizó todo tipo de trabajos en fábricas, imprentas, restaurantes y puertos. Con veinte años comenzó a militar en el Workers World Party, un partido de ideología marxista-leninista al que perteneció toda su vida. Se identificaba como antirracista, lesbiana, transgénero, comunista, judía no creyente y de clase trabajadora. Sus libros, especialmente la novela Stone Butch Blues y el ensayo Transgender Warriors, consideradas obras de culto, sentaron las bases de gran parte de los conceptos y la terminología que se utilizan actualmente en los estudios de género.

Sobre la edición, la editorial Antipersona explica que esta obra fue liberada de derechos por Leslie Feinberg, que estableció una serie de condiciones para su traducción, publicación y comercialización. Entre ellas, figuraba que los ejemplares físicos debían tener un precio que cubriese los costes de producción pero no generase plusvalía. Para ello, hemos calculado el coste sumando el precio de la imprenta y el trabajo de las personas que han participado en él, que además han hecho un esfuerzo para abaratar sus tarifas debido al libro que es. Estos costes se han calculado para la primera edición, de 1000 ejemplares. A partir de ahí, los beneficios que se obtengan se donarán a asociaciones LGTB, organizaciones trans, causas antirracistas y sindicatos de clase.

Más información sobre la novela en la web de la editorial Antipersona y sus redes sociales, y en nuestra librería favorita Mary Read Libre.